La diferencia entre salir de compras e ir de rebajas es la misma que entre ir a un cóctel o a una discoteca en busca de plan para esa noche. En el primer caso vas mona, relajada y dejándote ver. Si se presenta la ocasión bien, y si no también, al fin y al cabo, si vuelves a casa con las manos vacías, no pasa nada. Pero cuando vas guerrera a una discoteca, es otra cosa: volver a casa con las manos vacías te generaría una enorme frustración. Así es que sales de casa ya preparada, concienciada cual tigresa en busca del pan de sus cachorros. Una vez en el campo de batalla, agudizas la vista y el oído. Oteas el horizonte, detectas a tu presa, estudias el entorno, la competencia, sus posibles escapatorias… Y cuando todo eso está controlado: ¡zas!, te echas sobre esos zapatos que has estado vigilando. Sólo quedan un par de tu talla, y ahí hay decenas de mujeres como tú, les miras los pies, muchas deben de calzar tu talla. En cualquier momento, una de ellas se te puede adelantar. Pero no, no lo conseguirá, ahí estás tú dispuesta a lo que sea para no volver a casa con las manos vacías.
Las dependientas, que en las compras de temporada son tus amigas por un rato, las que te asesoran, te preguntan por el trabajo y los niños, te sacan una talla y otra, te acompañan al probador… En rebajas son un elemento más del entorno. Están allí para evitar el caos y asegurarse de que se cumplen las reglas del juego. No esperes de ellas que te ayuden a cazar a tu presa y vayan a buscarte una talla, porque si no la cazas tú, otra lo hará y ellas no son quienes para tomar partido.
Cuando eres joven te gusta la guerra, la discoteca, la ley de la más fuerte. Conforme te haces mayor, te encuentras más a gusto en un cóctel. Sin agobios, si alguien quiere algo, que se lo curre. Que te haga ojitos, se acerque, te traiga una copa de champán y te dé una conversación divertida. Quieres que las dependientas actúen como anfitrionas, que te presenten a ese chico que ha despertado tu interés y que te echen una mano los primeros minutos hasta que decides si te gusta más el bolso rojo o el azul. Cuando sales de la tienda en temporada, es como si hubieses estado en un cóctel. Sales relajada y cuidada, con la sensación de que te han seducido con todos los sentidos. Cuando sales de la tienda en rebajas, sales destrozada, rendida, en busca de una terraza que de reposo a tus destrozados huesos.
El martes pasado, Silvia Escolá y Amparo López invitaron en su tienda Ampasi a uno de esos cócteles que dan sentido a tu monótona vida desde tres días antes. Lo hicieron para presentar la colección de joyas Eva Kay, unos collares, pendientes y pulseras de aire egipcio que combinan piedras semipreciosas, cristal checo y piezas bañadas en oro de lo más estilosos. Todo estuvo de lo más cuidado: los invitados, la comida japonesa del restaurante Komori y los vinos de Javier Monedero, de Dicoval.
Allí estuvo la diseñadora de la firma, Eva Caidas, con las anfitrionas, Silvia y Amparo y sus maridos Pablo Serratosa y Germán Ros, y un centenar de invitados, entre ellos el doctor José Miguel Láinez con su mujer Silvia Dionís, Jorge Martí, la joyera Trini Gracia, Patricia Montoro, la galerista Ana Serratosa, Manolo Ríos y Arantxa Vinaixa, Alfredo Montoro y la artista Nanda Botella, Santi Pérez Manglano, Mayrén Beneyto, Carolina de Gregorio, Esther Martín, Makela Forcada, Misuka Corbí, los Gómez Lechón, Mario Mariner, Pablo y David Escolá, María José Ferrer Sansegundo, José Tamarit y Ana Valero, de la mejor tienda de ropa que tiene Valencia, Chapeau. También estuvo Cuchita LLuch, que aunque ahora vive en Madrid con su marido Juan Echanove, en cuanto puede vuelve a Valencia a pasar unos días.
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lunes, 9 de enero de 2017
domingo, 13 de marzo de 2016
Líos de faldas
La idea de poner siluetas de mujeres en los semáforos ha debido de ser de algún hombre. Sólo a uno de ellos se le puede ocurrir diferenciarnos poniéndonos una falda por la altura de las rodillas. ¡Por Dios!, ¿quién se siente identificada con una corte de falda que recuerda a los años del franquismo más retrógrado? Ahora se lleva más larga o más corta, y si de lo que se trata es de diferenciarnos, lo suyo hubiese sido pintar la muñequita con tacones, más o menos altos, o botas, que las manoletinas no son precisamente el calzado que más ensalza nuestra orgullosa feminidad. Pero aún hay más: al diseñador de turno no se le ha ocurrido algo tan básico como estrechar la cintura y los hombros de la muñeca y ensancharle las caderas.
El resultado es un hombre con falda, ¿quién se siente identificada con una silueta calva, de anchos hombros, sin tacones y sin cintura? Bueno, confiemos en que más pronto que tarde Mónica Oltra tenga una conversación seria con Joan Ribó y ponga las cosas en sitio. Por lo demás, hemos tenido una semana muy femenina. El 8 de marzo se llenó de reivindicaciones feministas. Hubo manifestaciones con el lema “Sense feminisme no hi ha revolució”; ¿Comoor, pero es que estamos inmersos en un proceso revolucionario?, y nosotras sin enterarnos.
Mientras todo esto acontecía entre las filas del tripartito, 350 mujeres se juntaban en el Ateneo para celebrar una comida a favor de Fuvane. Allí no hubo consignas revolucionarias pero sí un poderío femenino que Mónica Oltra debería canalizar para su causa. El equipo de organizadoras, María José Albert, Begoña Císcar, Pilar Pons, Beli Botella, Mayayo Gómez Lechón, Santi Aguilar, Elena Pérez Manglano y Amparo Moreno, convocó a un montón de mujeres de bandera: la presidenta de Amigos del San Pio V María Jose Navarro, la indumentarista Victoria Liceras, la presidenta de Unicef Nidita Guerrero, la del Ateneo Carmen de Rosa, las hermanas Laura y Blanca Fitera, Mónica y Elvira Bueso, Ana Peris, Mamen Rivas, Rosa Morera (Max Mara), o Mª Angeles Fayos, del Teatro Olympia. Fuvane prepara otro sarao para el 9 de abril en la Hípica, una fiesta flamenca organizada por la Escuela de Esther Mortes.
El jueves, otras dos mujeres, Amparo López y Silvia Escolá, presentaban en su tienda de decoración la nueva colección de Mirrood de Puntmobles. Estuvo su diseñador, Victor Carrasco, Makela Forcada, Misuka Corbí y amigos como Vicent Martínez, el diseñador gráfico Nacho Lavernia, Rosa Castellví, Mariano Soria, Beatriz Pechuán, Chelo Garcia Cotanda, Ani Maldonado, Mayte Burgos, Maria Lleo, Tana Manglano, Esperanza Vila, Patricia Montoro, Sofia Carpi, Sefa Aguilar y Carmen sanchez Quijada, Pablo y David Escolá y Esther Barrera.
Más de un invitado venía directamente de otro evento glamuroso en Conde Salvatierra. El empresario Enrique Duart, del Grupo Dupen, inauguraba la nueva tienda de camas Munhar. Los colchones son una pasada, hechos con lanas vírgenes, algodones, crin de caballo y tapicerías lujosas. Enrique estuvo atendiendo a los invitados, más de doscientos, con su mujer Mª José García y sus hijos Mónica, Enrique y Mª José. Estuvo Fernando Giner, Sergio Adelantado, Guillermo Martorell y Mamen Puchades, Iván Martínez-Colomer y Ana García-Rivera, Vicen Fernández, el sastre Antonio Puebla, Carlos Alapont, Lila Albanozzo, el pintor Jarr, Mª Dolores Enguix (con un bolso de Chanel ideal de la muerte), Alfredo Esteve, Mª Ángeles Fayos, las hermanas Fitera, Andrea Villafañe, Maire Girona, Carmina Durán, el doctor Murgui, los joyeros Toni y Pablo Jordán, Beatriz Maset, Javier Monedero, Fernando Aliño, que se encargó del catering, Julia Pérez Broseta, Vicente Tello y Encarna Roig.
El resultado es un hombre con falda, ¿quién se siente identificada con una silueta calva, de anchos hombros, sin tacones y sin cintura? Bueno, confiemos en que más pronto que tarde Mónica Oltra tenga una conversación seria con Joan Ribó y ponga las cosas en sitio. Por lo demás, hemos tenido una semana muy femenina. El 8 de marzo se llenó de reivindicaciones feministas. Hubo manifestaciones con el lema “Sense feminisme no hi ha revolució”; ¿Comoor, pero es que estamos inmersos en un proceso revolucionario?, y nosotras sin enterarnos.
Mientras todo esto acontecía entre las filas del tripartito, 350 mujeres se juntaban en el Ateneo para celebrar una comida a favor de Fuvane. Allí no hubo consignas revolucionarias pero sí un poderío femenino que Mónica Oltra debería canalizar para su causa. El equipo de organizadoras, María José Albert, Begoña Císcar, Pilar Pons, Beli Botella, Mayayo Gómez Lechón, Santi Aguilar, Elena Pérez Manglano y Amparo Moreno, convocó a un montón de mujeres de bandera: la presidenta de Amigos del San Pio V María Jose Navarro, la indumentarista Victoria Liceras, la presidenta de Unicef Nidita Guerrero, la del Ateneo Carmen de Rosa, las hermanas Laura y Blanca Fitera, Mónica y Elvira Bueso, Ana Peris, Mamen Rivas, Rosa Morera (Max Mara), o Mª Angeles Fayos, del Teatro Olympia. Fuvane prepara otro sarao para el 9 de abril en la Hípica, una fiesta flamenca organizada por la Escuela de Esther Mortes.
El jueves, otras dos mujeres, Amparo López y Silvia Escolá, presentaban en su tienda de decoración la nueva colección de Mirrood de Puntmobles. Estuvo su diseñador, Victor Carrasco, Makela Forcada, Misuka Corbí y amigos como Vicent Martínez, el diseñador gráfico Nacho Lavernia, Rosa Castellví, Mariano Soria, Beatriz Pechuán, Chelo Garcia Cotanda, Ani Maldonado, Mayte Burgos, Maria Lleo, Tana Manglano, Esperanza Vila, Patricia Montoro, Sofia Carpi, Sefa Aguilar y Carmen sanchez Quijada, Pablo y David Escolá y Esther Barrera.
Más de un invitado venía directamente de otro evento glamuroso en Conde Salvatierra. El empresario Enrique Duart, del Grupo Dupen, inauguraba la nueva tienda de camas Munhar. Los colchones son una pasada, hechos con lanas vírgenes, algodones, crin de caballo y tapicerías lujosas. Enrique estuvo atendiendo a los invitados, más de doscientos, con su mujer Mª José García y sus hijos Mónica, Enrique y Mª José. Estuvo Fernando Giner, Sergio Adelantado, Guillermo Martorell y Mamen Puchades, Iván Martínez-Colomer y Ana García-Rivera, Vicen Fernández, el sastre Antonio Puebla, Carlos Alapont, Lila Albanozzo, el pintor Jarr, Mª Dolores Enguix (con un bolso de Chanel ideal de la muerte), Alfredo Esteve, Mª Ángeles Fayos, las hermanas Fitera, Andrea Villafañe, Maire Girona, Carmina Durán, el doctor Murgui, los joyeros Toni y Pablo Jordán, Beatriz Maset, Javier Monedero, Fernando Aliño, que se encargó del catering, Julia Pérez Broseta, Vicente Tello y Encarna Roig.
martes, 3 de junio de 2014
El joyero poeta
Todas sabéis que Vicente Gracia es un joyero, pero eso dicho así es una verdad a medias. Entras en su joyería, atravesando un portal alicatado con azulejo hidráulico valenciano. Te recibe él, si no te conoce, se hace amigo tuyo en un plis plas. Dentro huele a incienso. Subes por unas escaleras de madera enmoquetada y entras en el mundo de Gracia: dibujos, esculturas, vitrinas llenas de joyas, libros, cortinas de terciopelo, monedas antiguas estratégicamente situadas porque según él atraen riqueza… Te olvidas de que estás en la calle la Paz, aquello parece el palacio de Sherezade, de un momento a otro aparecerá el sultán, que por supuesto es guapísimo de la muerte. Mientras tanto, Vicente, sin que tú te des cuenta, ya sabe lo que quieres: le dices tú presupuesto y él te coge un sobre y escribe tu nombre con caligrafía arábiga. Debajo escribe la cantidad que estás dispuesta a gastar, da lo mismo que sea el equivalente a tu sueldo de cinco años, que las cuatro perras que queden de tu paga extra después de haber tapado los cuarenta agujeros que arrastras desde Navidad.
Gracia es un paradigma de eso que ahora los chicos de marketing, siempre tan snobs, llaman storytelling. Por cierto, alguien debería obligar a estos chicos a recibir clases de español para aprender a traducir esos palabros que tanto les gusta soltar, vengan o no a cuento, en cualquier insignificante reunión de trabajo. Pero a lo que íbamos: Vicente crea un vínculo emocional entre tú y la joya que le compras. Sales de allí con tu sortijita y piensas que algún día, cuando seas una abuelita y se la enseñes a tu nieta, le contarás la historia que hay detrás de ella: eso es storytelling, o como dice Gracia, eso es: “Ser un romancer, que es lo que soy yo”.
Estos días, en el restaurante Alma del Temple –calle Almirante- hay una exposición de dibujos suyos. Él dice que es la parte más íntima del trabajo, donde nacen las ideas inspiradas en los poemas místicos de los sufís, que en sus raptos místicos veían el jardín como si fueran piedras preciosas.
Son dibujos y originales de sus diseños de joyas pintados a mano junto a poemas e inscripciones que reflejan toda su influencia creativa, desde la cultura islámica, cristiana y hebrea, hasta los cuentos de las mil y una noches.
La exposición se podrá ver hasta el miércoles, así es que no os durmáis en los laureles que vuestro Paco está más pendiente del fútbol que los versos sufíes, así es que si queréis un poco de poesía en vuestras vidas tendréis que buscarla vosotras solitas en el restaurante de Caro Hotel.
En la inauguración estuvo Juana Roig, que está trabajando en el equipo de Vicente, y su hermana Amparo; el diseñador Valentín Herráiz, Alicia López, Mónica Jareño, que está a punto de abrir nuevo local en el Mercado de Colón, la diseñadora Presen Rodríguez y Maribel Cosme, María José Navarro, Maite Aparici, Alexander Herold, Delia barral, Borja Trénor, Vicente Lluch, la pintora Nanda botella, Nandita Manglano Trénor, Cuqui Sánchez Moncada, Laura y Blanca Fitera, el interiorista Carlos Serra, el cantante Javier Botella y José Vivó, de la tienda de niños, que este fin de semana participa en el Mercado de Tapinería en el mercadillo “baby boom”.
Esta semana también abrió en la calle Hernán Cortes la tienda de decoración Ampasi, que han montado Amparo López y Silvia Escola, mujeres de Germán Ros (Ros Casares) y Pablo Serratosa. Ni que decir tiene que allí estuvo lo más granado de la burguesía valenciana: Cuchita Lluch, que se ha hecho novia de Juan Echanove, ¡toma ya!; Jose Vicente Morata, Silvia Ordiñaga, Jose María Laínez, Inmaculada Lladró, Paco Roig y Magdalena, Andrés Llobell, Luis Lluch, Olga adelantado, Lourdes Reyna, Trini y Vicente Gracia, Nanda Botella, Verónica Montijano, Lucía de Miguel, Isabel aliño, María Gómez-Polo, Lorenzo Pérez, Ramón Esteve y Mayte Sebastiá, Jose Tamarit y Ana Varela, Nacho Gómez Trénor y Carolina, Josita Boluda y Juanjo, Sally Corell, Javier Monedero y Rosa, Lucas Zaragosí, Rocío Andrés y María González, Chimo Maldonado y Sofía Carpi, Juan Luís Serratosa y Belén Aliaga, Iván Martínez Colomer y Ana García.
En la inauguración estuvo Juana Roig, que está trabajando en el equipo de Vicente, y su hermana Amparo; el diseñador Valentín Herráiz, Alicia López, Mónica Jareño, que está a punto de abrir nuevo local en el Mercado de Colón, la diseñadora Presen Rodríguez y Maribel Cosme, María José Navarro, Maite Aparici, Alexander Herold, Delia barral, Borja Trénor, Vicente Lluch, la pintora Nanda botella, Nandita Manglano Trénor, Cuqui Sánchez Moncada, Laura y Blanca Fitera, el interiorista Carlos Serra, el cantante Javier Botella y José Vivó, de la tienda de niños, que este fin de semana participa en el Mercado de Tapinería en el mercadillo “baby boom”.
Esta semana también abrió en la calle Hernán Cortes la tienda de decoración Ampasi, que han montado Amparo López y Silvia Escola, mujeres de Germán Ros (Ros Casares) y Pablo Serratosa. Ni que decir tiene que allí estuvo lo más granado de la burguesía valenciana: Cuchita Lluch, que se ha hecho novia de Juan Echanove, ¡toma ya!; Jose Vicente Morata, Silvia Ordiñaga, Jose María Laínez, Inmaculada Lladró, Paco Roig y Magdalena, Andrés Llobell, Luis Lluch, Olga adelantado, Lourdes Reyna, Trini y Vicente Gracia, Nanda Botella, Verónica Montijano, Lucía de Miguel, Isabel aliño, María Gómez-Polo, Lorenzo Pérez, Ramón Esteve y Mayte Sebastiá, Jose Tamarit y Ana Varela, Nacho Gómez Trénor y Carolina, Josita Boluda y Juanjo, Sally Corell, Javier Monedero y Rosa, Lucas Zaragosí, Rocío Andrés y María González, Chimo Maldonado y Sofía Carpi, Juan Luís Serratosa y Belén Aliaga, Iván Martínez Colomer y Ana García.
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