jueves, 14 de julio de 2011

Ramón Gurillo: de Picassent al mundo

A principios de los noventa, un chaval de Picassent, que todavía no había cumplido los veinte, se montó un pequeño taller para hacer prendas de punto por encargo. La técnica la aprendió de su madre y él añadió su creatividad y algunos conocimientos de diseño aprendidos en la mítica escuela Barreira.
El chaval tenía ambiciones, y en 1998 se lió la manta al cuello y se largó a Londres. Allí siguió con lo suyo: las rebecas con aire grunge y punto grueso, los vestidos de lana o ganchillo desestructurados y con muestras trabajadas, el crochet y las piezas de aire artesanal, tan artesanal que sólo se podían confeccionar a mano.
Sus prendas se pueden encontrar hoy en las tiendas más exclusivas de medio mundo: en Liberty y en Browns –Londres-, en Los Ángeles, en París, en Boston y en Tokio. Hace dos años desfiló en la Semana de la Moda de Londres y Suzy Menkes, columnista de Yo Dona y una de las gurús de la moda internacional, dijo entonces de él en el International Herald Tribune que había “venido de Valencia para mostrar en Londres la extraordinaria tradición del punto mediterráneo”. Hay que tener en cuenta que para un diseñador no es cosa menor salir citado en la columna de Menkes, que es como el Wall Street Journal para un yupi de la bolsa.
El año pasado, el número de septiembre del Vogue inglés –el súper número más gordo y leído- lo seleccionó como uno de los nuevos talentos más relevantes de la temporada. Y la cantante Cheryl Cole eligió sus modelitos para uno de sus vídeos musicales y para un editorial en la revista Q Magazine.
Por cierto, él se llama Ramón Gurillo hace años desfiló un par de ocasiones en la Semana de la Moda de Valencia, desde entonces ni está ni se le espera, pero él sigue haciendo marcha. El jueves organizó un desfile en L’Umbracle, al que asistió Beatriz Simó, concejala del Cap i Casal, como única representante del establishment valenciano. También estuvieron por allí, entre otros, el pintor Horacio Silva, Julián Calatrava, el diseñador Nacho Murillo, la galerista Patricia Puchol, el diseñador Miquel Suay, la estilista Rosa Cervera
Gurillo dice que su fuente de inspiración es estética tradicional valenciana y en eso recuerda a los inicios de Francis Montesinos. Pero lo mejor de todo es su forma de trabajo. Acostumbrados como estamos a que los grandes diseñadores deleguen la confección a talleres de las chimbambas, sorprende que quienes confeccionan las prendas de Gurillo sean señoras de los alrededores de Picassent que trabajan como vieron hacerlo a sus abuelas. Vamos algo parecido a lo que siempre cuentas los hermanos Lladró, cuando dicen que las mejores artistas de la porcelana son las mujeres valencianas, o como el joyero Vicente Gracia que, inspirándose también en la tradición valenciana, ha llevado sus joyas a Barneys en Nueva York. Vamos, que lo valenciano, cuando se sabe vender y cuando sale al mundo sin complejos, llega a lo más alto.
Lástima que en Valencia todavía no se haya hecho un nombre. Su ropa sólo se vende en Eleven, la tienda de ropa de Guillermo Miralles, y sólo la colección de hombre. Eso sí, sus rebecas de hombre son ideales para mujer, cómodas y relajadas, para ir con un look urbano y sofisticado. Menos mal que Gurillo abrirá dentro de nada su tienda online.
El desfile de Gurillo no fue el único sarao en L’Umbracle. El miércoles, la empresa de viajes Nautalia presentó sus nuevas agencias de viaje, 200 en toda España y 20 en la Comunidad Valenciana. Más de 2500 invitados disfrutaron de monólogos del Club de la Comedia, música de jazz en directo y cóctel. Por allí estuvo Carlota Serratosa, Cruz Vico, Nacho Gómez-Trenor, Cristina Cisneros y el diseñador Xavier Calvo.
No muy lejos, en las Animas Puerto, Dolores Cortés organizó un desfile de baño de lo más chic y en la entrada de la discoteca expuso los trajes de baño de la exposición retrospectiva traída directamente del Museo de Villarreal.
Y la semana que viene más. El martes, la revista Tendencias celebra su famosa fiesta del verano en el bar High Cube, el que está frente a Mar de Bamboo. El dresscode es fluor, ¡toma castaña! Si te invitan a una fiesta con el dresscode fluor y a ti el rosa fosforito no te gusta ni para subrayar apuntes, tienes un problema gordo amiga. En fin, habrá que encontrar modelito aún en las peores circunstancias.