lunes, 16 de enero de 2017

Valencianos por el mundo

Cuando Ángela Channing y J.R. Ewing dirigían con mano de hierro sus imperios, lo hacían desde despachos decorados con muebles y lámparas valencianas. Cada vez que Chao-li, el mayordomo de Ángela Channing, abría la puerta a un invitado, los valencianos sentíamos orgullo de que en aquel majestuoso hall hubiese muebles valencianos. Mariner, Hurtado, Giménez, Mariano García… hacían unos muebles y lámparas dignos de figurar en el inventario del testamento de una abuela pastosa. En aquella estética encajaba como anillo al dedo la fallera o el Quijote de Lladró y los tres hermanos de Tavernes convirtieron su apellido en la marca española más conocida en Estados Unidos. Todo aquello se fue al garete con la cultura del usar y tirar que en el mundo de la decoración ha capitaneado Ikea. Y claro, una figura de Lladró queda regular tirando a mal sobre una cómoda Malm.
La creatividad valenciana vive malos tiempos. No porque esté enferma, sino porque no encuentra canales para expandirse. Se hacen cosas buenas, algunas muy buenas, pero falta una industria potente que las apoye y unos canales de comercialización que los sitúen en los escaparates de las grandes ciudades. Lladró lo ha intentado. Le ha dado a sus diseños más vueltas que a un pollo en un asador. Ha sacado menaje de cocina, lámparas, bisutería, velas, y ha contratado a diseñadores estrella como Jaime Hayón, que creó una colección súper chula que llegó a exponerse en 2007 en Colette, una de las tiendas parisinas que crean tendencia en todo el mundo.
Pero en ese cambio se quedaron a mitad camino y mantuvieron las colecciones anteriores, quizá porque no se atrevieron a perder su identidad. Fichaban a diseñadores estrella pero no les dejaban cambiar radicalmente el producto, y eso generó mucha confusión en la marca. Una semana pasabas por el escaparate de la tienda de Poeta Querol y veías la figurita The guest de Jaime Hayón personalizada por Rolito o Paul Smith, y la semana siguiente, un enorme dragón chino o inocentes pastorcillas de rostros dulces. Dicen que el peor camino posible es el de en medio. O te lanzas a la vanguardia o te quedas con la tradición. Ahí tienes a Loewe, que puestos a modernizar, no sólo ha renovado el producto, sino el logotipo, las bolsas de papel, las campañas de publicidad, la decoración de las tiendas y hasta el uniforme del equipo.
Hay que recuperar el terreno perdido. Y hay talento para hacerlo. Ahí está Juan Vidal, que vistió a la novia de Ronaldo en la gala de la FIFA y podría llegar a convertirse en una firma internacional a poco que algún inversor apostase por ella. O la firma Onesixone, del valenciano Adrián Salvador, finalista en los Premios Nacionales de Artesanía 2016, unos bolsos exclusivos, de los que sólo se hacen 161 unidades, y que cada año cuentan con la colaboración de un artista internacional. O Alejandro Resta, que acaba de abrir tienda en Qatar, donde las jequesas se mueren por uno de sus vestidos joya. O las joyas de Vicente Gracia, valoradas como obras de arte en los círculos más tas de Londres, NY o Milán.
Por lo demás, la sociedad valenciana está como el tiempo, frío y desapacible. Enero es un mes para encerrarse en casa, taparse con una manta y esconder los espejos para que no delaten los excesos navideños. Esta semana la única excusa para ponerse mona y dejarse ver ha sido la exposición de fotos de la Fundación Pequeño Deseo en las Cervezas del Mercado de Colón. En la fiesta se bebió cerveza y se probaron las tapas de Manuel y María Querol, ganador y finalista de MasterChef Junior. Allí estuvo la periodista Carmen Alcayde, la interiorista Susana Lozano, el torero Vicente Barrera, además del doctor Mira, María José Escrig y Teresa Badía.

lunes, 9 de enero de 2017

Psicología de las rebajas

La diferencia entre salir de compras e ir de rebajas es la misma que entre ir a un cóctel o a una discoteca en busca de plan para esa noche. En el primer caso vas mona, relajada y dejándote ver. Si se presenta la ocasión bien, y si no también, al fin y al cabo, si vuelves a casa con las manos vacías, no pasa nada. Pero cuando vas guerrera a una discoteca, es otra cosa: volver a casa con las manos vacías te generaría una enorme frustración. Así es que sales de casa ya preparada, concienciada cual tigresa en busca del pan de sus cachorros. Una vez en el campo de batalla, agudizas la vista y el oído. Oteas el horizonte, detectas a tu presa, estudias el entorno, la competencia, sus posibles escapatorias… Y cuando todo eso está controlado: ¡zas!, te echas sobre esos zapatos que has estado vigilando. Sólo quedan un par de tu talla, y ahí hay decenas de mujeres como tú, les miras los pies, muchas deben de calzar tu talla. En cualquier momento, una de ellas se te puede adelantar. Pero no, no lo conseguirá, ahí estás tú dispuesta a lo que sea para no volver a casa con las manos vacías.
Las dependientas, que en las compras de temporada son tus amigas por un rato, las que te asesoran, te preguntan por el trabajo y los niños, te sacan una talla y otra, te acompañan al probador… En rebajas son un elemento más del entorno. Están allí para evitar el caos y asegurarse de que se cumplen las reglas del juego. No esperes de ellas que te ayuden a cazar a tu presa y vayan a buscarte una talla, porque si no la cazas tú, otra lo hará y ellas no son quienes para tomar partido.
Cuando eres joven te gusta la guerra, la discoteca, la ley de la más fuerte. Conforme te haces mayor, te encuentras más a gusto en un cóctel. Sin agobios, si alguien quiere algo, que se lo curre. Que te haga ojitos, se acerque, te traiga una copa de champán y te dé una conversación divertida. Quieres que las dependientas actúen como anfitrionas, que te presenten a ese chico que ha despertado tu interés y que te echen una mano los primeros minutos hasta que decides si te gusta más el bolso rojo o el azul. Cuando sales de la tienda en temporada, es como si hubieses estado en un cóctel. Sales relajada y cuidada, con la sensación de que te han seducido con todos los sentidos. Cuando sales de la tienda en rebajas, sales destrozada, rendida, en busca de una terraza que de reposo a tus destrozados huesos.
El martes pasado, Silvia Escolá y Amparo López invitaron en su tienda Ampasi a uno de esos cócteles que dan sentido a tu monótona vida desde tres días antes. Lo hicieron para presentar la colección de joyas Eva Kay, unos collares, pendientes y pulseras de aire egipcio que combinan piedras semipreciosas, cristal checo y piezas bañadas en oro de lo más estilosos. Todo estuvo de lo más cuidado: los invitados, la comida japonesa del restaurante Komori y los vinos de Javier Monedero, de Dicoval. Allí estuvo la diseñadora de la firma, Eva Caidas, con las anfitrionas, Silvia y Amparo y sus maridos Pablo Serratosa y Germán Ros, y un centenar de invitados, entre ellos el doctor José Miguel Láinez con su mujer Silvia Dionís, Jorge Martí, la joyera Trini Gracia, Patricia Montoro, la galerista Ana Serratosa, Manolo Ríos y Arantxa Vinaixa, Alfredo Montoro y la artista Nanda Botella, Santi Pérez Manglano, Mayrén Beneyto, Carolina de Gregorio, Esther Martín, Makela Forcada, Misuka Corbí, los Gómez Lechón, Mario Mariner, Pablo y David Escolá, María José Ferrer Sansegundo, José Tamarit y Ana Valero, de la mejor tienda de ropa que tiene Valencia, Chapeau. También estuvo Cuchita LLuch, que aunque ahora vive en Madrid con su marido Juan Echanove, en cuanto puede vuelve a Valencia a pasar unos días.

lunes, 19 de diciembre de 2016

De la festa, la vespra

Las copas prenavideñas son lo mejor de la Navidad. En ellas tienes cierto margen de maniobra, puedes elegir a la que vas para quedarte, a la que vas para quedar bien y largarte en cuanto el anfitrión haya visto tu sonrisa y la que simplemente no vas. Con las navidades no pasa lo mismo, a tu cuñada le aguantas la noche entera, si te gusta como si no. Tienen otra ventaja: nadie te dice cómo debes vestir, sólo se espera de ti que vayas mona, que contribuyas a darle color y glamour al evento. Y ahí es donde cada una de nosotras se suelta.
Las hay que sacan la artillería pesada, ¡valencianía al poder! pieles, joyas, guantes tipo Gilda, rojo pasión en los labios, sandalias con dorados, vestidos con brillos… Otras optan por la elegancia discreta tipo parisino con el clásico vestidito negro de cóctel que no falla. Las hay que van de “yo paso de todo y me pongo como si fuese a recoger a los niños al cole”. Incluso las que, como María Dolores Enguix de Óptica Climent, que tiene un vestido con tela de tapicería con motivos navideños, comprado en Londres, que sólo se pone estas fechas.
Entre ellos, lo que más abunda son los de “yo paso de todo”, pero no es porque realmente pasen, es porque no se atreven. No saben qué hacer para dar un toque de creatividad a su aspecto y son rehenes de la corbata y la americana. Para ellos, la creatividad empieza y acaba en el posicionamiento del delantero centro para recibir la pelota y chutar a gol. Claro que siempre hay excepciones, como el joyero Vicente Gracia, que apareció en su coctel con esmoquin: chaleco rojo chillón, pajarita negra y zapatos bicolor. ¡Nada que envidiar al mismísimo Charles de Inglaterra! Vicente Gracia es un maestro es eso de crear ambiente prenavideño. Eligió cuidadosamente la fecha para su coctel: una noche de luna llena a rebosar, y preparó su joyería de la calle La Paz con toda la parafernalia: enormes bandejas de plata con jamón, quesos y frutos secos, cava fresquito, y una pianista interpretando temas como en los viejos clubes de las películas en blanco y negro.
Los invitados pusieron el resto: señoras de edad con mucho más estilo que las quinceañeras, amigos de los que cierran los bares a las tres de la mañana e incondicionales del joyero, como Coté Soler y Javier Martínez Rubio, Mayrén Beneyto, la diseñadora Marta de Diego, Pepa Martí, Charo Font de Mora, Simone Martini, Sefa Aguilar, Lourdes Forcada, el diseñador Valentín Herráiz, Elena Esparza, Julio Gómez Perreta, María Cosín, Begoña Ortiz, Mónica Carbonell y Antonio Castellblanque. Estuvieron Carlos Serra y Victor Nebot, que inauguraban esta semana una nueva tienda de interiorismo en Cirilo Amorós 86 y aprovecharon para celebrar el veinte aniversario de El Mercader de Indias con un cóctel con Moët y exquisiteces preparadas por Mónica Piñones. La tienda tiene un montón de detalles estilosos para la casa, estanterías doradas, jarrones marroquíes, velas perfumadas, y una terraza interior de lo más coqueta.
Lila Albanozzo también se acercó a la joyería de Vicente, y eso que al día siguiente tenía que preparar su tradicional pavo trufado de estilo italiano que ofrece cada año por Navidad en su tienda Il Baco da Seta. El jueves también ofreció cóctel navideño la joyería Rafael Torres, que cumple 120 años y para celebrarlo incluyó en el tarjetón de invitación una llave que podía resultar premiada si abría una de las vitrinas de la joyería.
La misma noche inauguró Alex Jordán su flamante peluquería en la tercera planta de El Corte Inglés de Colón. Allí estuvo Marta de Diego, Mayrén Beneyto, la doctora Pilar Mateo y la oncóloga Ana Lluch, además del equipo de la anterior peluquería Pelegrín, con el que Jordán ha querido contar.
Foto Vicente Gracia: Jorge Marco

lunes, 12 de diciembre de 2016

Espumillones monos

Las etapas de nuestras vidas podrían escribirse según nuestra relación con la decoración navideña de la casa. De niñas, montar el Belén y el árbol eran un acontecimiento importante. Lo vivías con la ilusión propia de la magia navideña. Tus padres hacían el trabajo, pero tú tomabas decisiones: aquí el niño, allí los borreguitos, convencías a tu padre de que el Rey Negro debía ir el primero porque era el que te traía a ti los juguetes… Luego te hiciste mayor y te despreocupaste de todo aquello. Estabas pendiente de otras cosas, pero un buen día entrabas en casa y allí estaban el árbol y el Belén para recordarte que además de amigos y novios tenías una familia. Los años pasaron, llegaron tus hijos y volviste a preocuparte de las guirnaldas, las bolas de colores, la rama de acebo, el buey, el burrito… Revivías tu infancia a través de tus hijos y le pusiste a todo esto más cariño incluso que cuando fuiste niña.
Ahora los niños se han hecho mayores. Tu Pepe está cada día más cascarrabias y pone a esto menos ganas que a acompañarte de compras. Lo único que puedes esperar de él es que se suba al taburete para bajar los espumillones del altillo. El resto es cosa tuya, la casa no se quedará sin ambiente navideño, para eso estás tú ahí. Algún día, más pronto que tarde, todo esto volverá a ser un acontecimiento. Será cuando lleguen tus nietos. Tu Pepe ya no estará entonces para subirse al altillo, pero volverá a montar el Belén y sonreirá cuando vuestro nieto coja a Baltasar y lo ponga el primero de la fila.
Pero dejemos a un lado la nostalgia, olvidemos la fugacidad del tiempo, vivamos el presente, “carpe diem”. Cada uno se ilusiona con lo que puede. Ellos, normalmente, con las cosas del comer y del beber, a veces su primitivismo es de envidiar, les pones una botella de vino y un queso y ya tienen ilusión para un cuarto de hora. A nosotras nos cuesta más, para ir entrando en ambiente necesitamos rodearnos de belleza y delicadeza.
Para empezar hay que decorar bien la casa, no vale sacar el espumillón del todo a cien que duerme año tras año en el altillo. Tienes que ir a un taller como el que ha montado Amelia Delhom en su tienda de la calle Lauria para aprender trucos y consejos para renovar la decoración con lo más chic. A continuación hay que planificar el fondo de armario navideño. Vestiditos de cóctel para Nochebuena y Navidad y modelazo sexy para fin de año. Si alguna se quiere inspirar en brillos y lentejuelas, puede ver la colección de fiesta que presentó Alejandro Resta en un desfile en la feria Fiesta y Boda.
Los diseños de Alejandro Resta son lujo con mayúsculas, por eso encajan tan bien con las joyas y por eso Marfil Joyeros los eligió para presentar su última colección de diamantes y piedras preciosas. Fue en el Mercado de Colón, en el espacio La Cambra de Ricard Camarena. Allí, Begoña y Paloma Marfil expusieron las joyas como si se tratara de pequeñas obras de arte: collares de perlas australianas, brazaletes de brillantes art decó, un impresionante broche de esmeraldas colombianas en forma de camelia o un colgante de estilo rococó de esmaltes y perla fina. Entre los invitados, estuvo Mayrén Beneyto con su nuera Eva Marcellán, Ana García-Rivera, Elena Ravello, Cheli Serra, Patricia Cerveró y Fernando Roig Negueroles, Amparo Jiménez y Emilio Sanchis, Paco Company y Mª José Porcar, Amparo Montoro, Luci Gómez, Isabel Goyanes, la interiorista Lola Vega, Amparo Blasco, Paqui Candela, Mariola Dolz, María Blasco, Javier Monedero de Dicoval y Javier Edo, la diseñadora Marta de Diego con su socia Pepa Martí, el sastre Antonio Puebla, Arancha Pérez Pont, Silvia Vilar, Begoña Meléndez, las hermanas Ana y Mamen Jofre y Ana Brugger.

lunes, 5 de diciembre de 2016

La rebelión de las masas

Las masas se rebelan contra la exclusividad de las élites. Ortega y Gasset dijo algo de esto y escribió un libro entero para explicarlo. Ahora vas a Mercadona y lo entiendes en cinco minutos. El caviar comparte estantería con los boquerones en vinagre y el coctel de gambas con la salsa carbonara. Lo mismo pasó con los restaurantes y hoteles caros. Allá por los ochenta, un chico te llevaba a tomar algo al Parador del Saler o la cafetería del Palace en Madrid y lograba impresionarte: tu padre nunca había llevado allí a tu madre, así es que con ese simple gesto tú estabas aupándote en la escala social. Habías entrado un poco cohibida, dudando si estarías a la altura de las circunstancias. Todo eso ha terminado, al fin y al cabo qué es un café en el Palace para nuestras sufridas tarjetas de crédito acostumbradas a hacer frente a los últimos tratamientos de peluquería.
Ortega vaticinó que este cambio nos abocaría al fin de la civilización, no sabemos si será para tanto. Por lo pronto, la democratización ha llegado a las ostras, que ahora se toman en bares, como antes se tomaban las habas cocidas de Casa Montaña. El martes abrió un nuevo bar de ostras en la calle Chile. Se llama Ostrarium y lo ha montado Andrés Soler, que de ostras sabe un rato. Allí puedes tomar ostras valencianas, de Normandía, del Delta del Ebro y hasta irlandesas. Esta es la típica chorrada que le encanta a los hombres y que de aquí cuatro días irán por la vida de expertos y asegurarán notar la diferencia entre la ostra atlántica y mediterránea. La democratización del lujo tiene un inconveniente, y es que te deja sin exquisiteces para la cena de Navidad y a los sibaritas les obliga a rizar el rizo en busca de esa experiencia premium para paladares educados.
Pero Ortega no cayó en la cuenta de que siempre se puede ir a más. Javier Monedero, de Dicoval, montó esta semana una cena en el restaurante El Poblet con menú de Quique Dacosta y champagne Dom Perignon, pero no una añada cualquiera, sino de 1998. Unos pocos privilegiados paladearon un menú diseñado por la sumiller Manuela Romeralo para que armonizase con un champagne tan delicado: piedra de queso manchego, sashimi de pez mantequilla, presa ibérica, ostra frita…
Allí estuvo Amelia Delhom, Alfredo Esteve, Angeles Casanova y Bruno Martín, Javier Monedero, el empresario Alfonso Zamorano, Jorge García Gascó, Luís Curras, el sastre Antonio Puebla, José Luís Palencia y Fernando García, de Dom Perignon.
Mientras unos pocos disfrutaban del champagne en El Poblet, muy cerca, en la Calle Barcas, se inauguraba el nuevo restaurante del Hotel Reina Victoria, con el chef Pablo Ministro y Gourmet catering. El espacio, decorado por Gerardo Almenar y Laura Molina con un estilo divertido y desenfadado, es como una sala de juegos donde puedes comer, beber y tomar cócteles con los amigos. Aquí una mesa de madera para diez comensales, más allá una de mármol, aquí un rinconcito con sillones y al fondo una barra de cócteles. En la inauguración estuvo Paula Roldán, Anges Noguera, Begoña Puigmoltó, el diseñador Valentín Herráiz, Verónica Jordá, Lucas Noguera, José Alicarte y Pablo y Vicente Lys, entre otros.
Estamos en las semanas prenavideñas, con las agendas llenas de cócteles con champagne. El martes, Ana Joudí, de la Clínica Zaharawi, invitó a una copa de navidad a amigas y clientas, entre ellas, Hortensia Herrero, Diana de Ramón, Inma Sobrino, Ana Peris, Sara Joudi, Mª José García, Elvira Ferrer, Beli Botella, Elena Buj, Maribel Roucher, Zuraya Al-Hoch, Mª José Seguí, Beatriz Giménez, Reme Mateu, Lourdes Santo, Rosa Lloret, Mª Ángeles Fayos, Mamen Rivas, Concha Pérez, Mariely y María José Albert, Santo Aguilar y Pilar Pons.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Snif, snif

El destino ha querido que la misma semana que nos dejó Rita Barberá, eche el cierre Hermès, que simbolizaba la visión ritista de Valencia.
Hermès ha cerrado su tienda en Valencia. Hoy hace justo trece años que se abrió y sirvió, entre otras cosas, para impulsar un proyecto de Rita Barberá. Ella entendió que Valencia, si quería ser una de las grandes ciudades del mundo, necesitaba una milla de oro. No hay ciudad que se precie sin tienda de Vuitton, Hermès, Loewe y demás. Y a Rita se le podía criticar por muchas cosas, pero nunca por hacer de menos lo nuestro. Quizás en eso fuese en lo único que era poco valenciana, nunca cayó en esa complejo tan nuestro de restar importancia a lo que tenemos, de creer que lo de aquí no va a impresionar a nadie de fuera, que nosotros le damos valor no tanto por lo que es, sino porque lo amamos y por tanto el extranjero acostumbrado a ver grandes ciudades no va a admirar gran cosa la nuestra. Con ese cuento no se podía ir a Rita y quien se atreviese a hacerlo, que se atuviese a las consecuencias, si se descuidaba le cogía de la pechera y le cantaba las cuarenta. Así es que pensó que si París, Londres, Milán o Nueva York tienen una milla de oro, Valencia no iba a ser menos. Y se salió con la suya.
El 26 de noviembre de 2003, justo un día antes de la inauguración de Hermès, Rita Barberá estaba en Ginebra en la reunión en la que se cerraban los acuerdos de la Copa América. Valencia no sabía lo que suponía eso. Los franceses sí, y no les había hecho puñetera gracia. Marsella había perdido, Valencia había ganado. Los Hermès, que son franceses, se enteraron la misma la mañana de la inauguración y les faltó tiempo para traer un puñado de pañuelos con motivos marineros y colocarlos a la entrada de la carpa transparente montada en la Plaza del Patriarca. Más de 1.000 personas fueron al evento. Dos Aguas Luxury Shopping surgió poco después a instancias de Rita Barberá, que veía así más cerca su sueño de poner a valencia en el mapa.
El destino ha querido que Rita y la tienda de Hermès se apaguen juntos. Con ellos se va una concepción de esta ciudad. Para muchos, el cierre de Hermès es la constatación de que Valencia se está apagando, que ya no es lo que era. Otros creen que todo aquello fue una alucinación y que ahora la ciudad vuelve a su sitio, del que nunca debería haber salido. Probablemente no sea ni lo uno ni lo otro. Mª Angeles Miguel, directora de tienda hasta 2010, no cree que el cierre se deba a la caída de ventas, sino más bien a un cambio de estrategia de la firma. Las multinacionales no guardan lealtad a nadie excepto a su marca. No son como el comercio local, tiendas como Chapeau, Patos, Alfredo Esteve, Alejandra Montaner o Hannover, que no se conciben fuera de la ciudad que les vio nacer y les dio todo lo que tienen. Esas son las que aguantan a las duras y a las maduras. Las que no nos dejan tiradas cuando las cosas pintan feas o cuando un directivo de las chimbambas decide que Valencia no entra en sus planes.
Afortunadamente la milla de oro valenciana no se queda sola. Ahí tienes a Patos, la tienda de Lourdes López y Javier Verderguer, el epítome del lujo con firmas como Alaïa, Dsquared, Etro, Pucci, Herno o Michael Kors Collection. El jueves, Patos invitó a un cóctel para presentar la nueva colección El Alquimista, diseñada por la propia Lourdes con Jesús Feo. Son camisas básicas pero con un punto sofisticado, de esas que no pueden faltar en el fondo de armario, a rayas azules y blancas y de popelín blanco, con un tejido de lujo, buen patronaje, confección y acabados.
Desfilaron con la colección hijas de clientas de lo más estilosas: Sofía Soucase Gómez-Ferrer, Julia Moreno Ramón, y María y Paula Aleixandre Barrachina. Hubo música de jazz en directo, moqueta a rayas azules y blancas, y glamour del bueno: discreto y elegante.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Sin otro límite que los resfriados

Cual gaviota sobrevolando el mar en busca de un pez para el desayuno, Mónica Oltra sobrevuela la Valencia buscando alguna muestra de machismo. De pronto, cuando todo parece tranquilo, la gaviota se lanza en picado sobre las aguas quietas del mar y emerge triunfante con su presa en el pico. Así actúa también nuestra Vicepresidenta; siempre alerta, al acecho, día y noche sin descanso. Mónica es mucha Mónica, ella ve donde otros no ven, tiene oídos donde nadie escucha. Cuando menos te lo esperas, ¡zas! se lanza en picado sobre una presa: un resto de machismo ancestral que ha sobrevivido tan mimetizado, que ni siquiera sus víctimas lo han detectado. Su última presa: las Fallas. Alguien dio la voz de alarma. En las normas de protocolo para las falleras mayores y su Corte de Honor, redactadas por la Junta Central Fallera. Ahí se dicen cosas tales como que en los actos que deban vestir de particular las falleras se pondrán tacones, evitarán las transparencias, los escotes excesivos, el uso de vaqueros; utilizarán colores sobrios y las faldas tendrán un largo por encima de la rodilla. Y lo peor de todo: “si la indumentaria se considera indecorosa, el acompañante tendrá la facultad de obligarlas a cambiarse y en caso de negativa, dejarlas en sus domicilios”.
¡Buah, qué fuerte!, ni que estuviésemos en un colegio mayor del Opus Dei, en los años setenta el día de la Novena de la Inmaculada. ¿Pero quién ha sido el carcamal que ha dicho eso de que te pueden dejar en tu casa si no te consideran decorosa? Ni que decir tiene que Mónica Oltra corrió rauda al campo de batalla, y lo mejor de todo fue su grito de guerra: “Una mujer puede ir vestida como le dé la gana sin que eso tenga más consecuencias que resfriarse”. ¿Por qué es más decorosa una falda por la rodilla, que un short bien mono?, ¿qué tiene la Junta Cental Fallera contra nuestros escotes y nuestras piernas? ¡Habrase visto! ¿Cómo hemos podido llegar hasta aquí después de tantos años?
Detrás de todo esto hay una actitud paternalista impropia de nuestro tiempo y un intento de normativizar el sentido común. Algo así como lo que ocurría en algunas discotecas que te prohibían entrar con deportivas. Allí ibas tú, monísima de la muerte, con tus New Balance y te dejaban en la puerta. Luego aparecía otro con unos zapatos sucios, feos y mal conjuntado y sí que le dejaban entrar. Una cosa es que a las chicas que van a representar al Ayuntamiento en un acto oficial les den algunas instrucciones de protocolo y otra bien distinta que el acompañante pueda decidir si la niña va adecuadamente vestida. Sin duda, la libertad, en este caso, como en cualquier otro, abre la puerta a usos poco elegantes, pero eso no justifica nada. ¿Quién de nosotras iba a tolerar que en su trabajo le dijesen cómo tiene que llevar el escote?
Las normas de etiqueta facilitan la convivencia, pero no pueden convertirse en una norma represiva. Es como el invitado que llega a una boda con una camisa de raso azul eléctrica debajo de una americana negra. Quedará en evidencia, pero nadie le va a enviar a su casa. Sin ir más lejos, el otro día el artista Jesús Arrue se puso una kilt escocesa en la inauguración de su exposición de pintura de iconos roqueros y cinéfilos en la sala Wayco. Nadie pensó que con su actitud estaba denigrando el noble arte de la pintura.
Esta semana han pasado otras cosas, como la ampliación de la zapatería Tuilus en la Galería Jorge Juan, una firma que diseña en Valencia y produce en Alicante y tiene unos zuecos y botines de lo más estilosos que te puedas encontrar y encima cómodos y con un precio ajustado. Pero entenderéis que el notición de la JCF haya eclipsado cualquier otro acontecimiento. Ya os contaré.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Primeras damas

¿Cuántas veces le habrá dicho Melania Trump a su marido que las corbatas se llevan cuatro dedos más cortas? y él ni caso. Ahí va, más sobrado que un promotor valenciano en 2005, con sus corbatas por la bragueta y esos andares del típico mil homens que no tiene porqué escuchar a nadie. A su lado ella, tan mona ella, tan joven, tan estilosa. Viendo las fotos da la sensación de que a la pobre le han hecho una faena: con lo feliz que debía de estar en su ático de Manhattan, rodeada de muebles dorados y chicas de servicio. Bajando todos los días a comprar lo que le diese la gana, en plan Julia Roberts en Pretty Woman. De de pronto a su marido le da por meterse en berenjenales: “Pero Donald, puchirrito mio, con lo bien que estábamos antes. Y mira ahora lo que has hecho”.
También cuesta creer que la decoración del ático de los Trump haya sido cosa de Melania. Ella entiende de diseño, se le nota en cuanto ves como viste. Y ese ático Trump que parece sacado de una película ambientada en la Francia de Luis XIV. ¡Eso no es cosa de Melania!, me apuesto el último bolso que me queda de Prada. Confiemos en que Donald ande estos días muy liado y no tenga tiempo para decorar la Casa Blanca, que si no, ya me veo a los albañiles recubriendo la balaustrada blanca con pan de oro.
Mientras el mundo se reponía del impacto de Trump, la sociedad la sociedad valenciana se reunía el miércoles en la calle Lauria para inaugurar la tienda de decoración de Amalia Delhom. Melania hubiese estado allí encantada, rodeada de muebles estilosos y acogedores, sin extravagancias ni excesos. La inauguración estuvo más concurrida que un mitin de Trump en Kansas city. La tienda lucía súper chupi guay con sus grandes escaparates, moqueta y plantas decorativas. Hubo catering de El Alto, música de Kaspar&Hauser, habituales del Astoria, y un montón de amigos de la interiorista como Mamen Puchades y Arantxa Estellés, de Sie7e Jewels,el periodista Fernando Ferrando con su amigo José Miguel Barranca, Fernando Giner con su hija, a la que más de uno confunde con su mujer, Victoria Cercós, Alfredo Esteve, Juan Antonio Murgui, Julia Pérez Broseta, Amparo Lacomba, Enrique Duart con su mujer María José García y su hija Mónica, Lila Albanozzo de Il baco da seta, Javier Monedero de Dicoval, María Angeles Miguel, Marisa Gallén, el arquitecto Luis Sendra, algunos Gómez-Lechón, Amparo Brell y María Teresa Martínez.
Claro que donde estaría encantada Melania es en el Balneario de la Alameda, que acaba de reabrir con una decoración elegante y depurada, mucho más del estilo de Melania que del de Donald. Carlos Serra se ha ocupado de redecorarlo.
Las bañeras de mármol tallado son una pasada y hay una terraza en el primer piso que es para quedarse mirando al edificio de la Tabacalera después de darte un masaje relajante. La fiesta de reapertura fue el jueves. Fueron más de 300 invitados, entre ellos la diseñadora Paola Dominguín con el pintor Manolo Cáceres, Rafa Alcón, Fernando Giner con su mujer, esta vez sí, Mayren Beneyto, Iván Martínez-Colomer con Ana García Rivera, los joyeros Vicente Gracia, Guillermo Martorell y Mamen Puchades y la mayoría de los que estuvieron el día antes en Amelia Delhom. Muchos venían de Aristocracy, donde se presentaba la nueva colección de joyas, con vino Dehesa de Luna de la familia Trenor y música de DJ. Emiliano Suárez fue recibió a los invitados, entre ellos Tani Ivars y Manolo Uña, María José Albert, Mayayo Gómez Lechón, Beli Botella, Santi Aguilar, la diseñadora Hortensia Maeso, el estilista Rafa Moreno, Xelo Moreno y Pepa Reyes. Solo faltaba Melania con sus amigas de Manhattan, mientras su marido se iba a cenar con los amigachos a la Taberna Alcázar.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Ándale manito

Lo bueno de que hoy sea seis de noviembre es que ya hemos pasado Halloween; esa fiesta que no acaba de cuajar porque no acabamos de saber qué hacer cuando nos disfrazamos de brujas o de zombies. Halloween no es como la Coca-cola, los fast food o Starbucks. Sí, está ahí, y amenaza con implantarse, pero no acaba de entusiasmar a nadie excepto a los niños. Y eso que la tradición americana, en este caso lo tiene todo a favor, porque compite con la tradición española de encerrarse en casa por miedo a las ánimas que supuestamente salen esa noche de juerga. Entre el intento americano de frivolizar la muerte y la tradición española de encerrarse en casa a ver Don Juan Tenorio, esta semana hemos descubierto una tercera vía.
El miércoles, en el Colegio Mayor Doctor Pesset, se celebró el día de los muertos al estilo mexicano, con una exposición de pintura de la Adis Soriano, canciones mariachis de Marisela Guillén, mujeres disfrazadas de caterinas y hasta un altar a Frida Kahlo lleno de calaveras de cerámica, alimentos, jarrones, velas, flores, esqueletos, postales de santos y decoraciones en papel picado. ¡Ándale, manito!, esa podría ser la solución. Vamos, que el día que estemos en el más allá, si nos apetece darnos un garbeo casi que el plan más sugerente será el de los mexicanos. Ya me veo en el panteón, rebuscando en el baúl de la abuela, que yace a tu lado enlutada, una blusa de hilo con flores bordadas tipo Mª Dolores Pradera y reuniéndonos todas antes de salir en la puerta del cementerio a ver a cuál está más joven y, ya en la calle, en busca del bar mexicano de turno para hartarte a tomar tequilas y burritos, que para entonces a ninguna le preocupará que al día siguiente no le abrochen los vaqueros. Adis Soriano, esposa del director del Instituto Francés, Gerard Teulière, ejerció de anfitriona con el Cónsul de México en Valencia, Pablo Romá, el director del Colegio Mayor, Carles López y la directora de gestión cultural de la Nau Ana Bonmatí y mi querido colega de crónica social Tonino. Además, estuvo la directora Loewe Valencia, Montse Salamanca, Alejandro Noguera, Sefa Ferrer, Chimo Ros, del Banco Mediolanum, Vicente Navarro y Marc Insanally, del café Las Horas.
El mismo miércoles se inauguraba la tienda del interiorista Julio Guixeres frente al Palacio del Marqués de Dos Aguas, con un cóctel de Tomás Arribas, música de jazz y hasta una reproducción del perro hinchable Dolly de Fatboy como decoración. La tienda conserva el suelo de barro cocido y mucha de la carpintería original, aunque por contraste, está llena de piezas vanguardistas, como las figuras de Jaime Hayón, muy amigo de Guixeres, las velas de Christian Lacroix y Karl Lagerfeld o el cristal de Baccarat.
Entre los invitados, José Mª Colonques, Rosa Castellví, Lila Albanozzo, Alfredo Esteve, Mayrén Beneyto, Laura Fitera, Josep Lozano, Amparo Lacomba, Lola Ruiz, Beatriz Maset, la familia Fourrat, Iván Martínez-Colomer y Ana García-Rivera, Marcelo Soto y Mª Dolores Enguix, el artista JARR, Guillermo Martorell y Mamen Puchades de Sie7e Jewels, Juan Antonio Murgui, Amelia Delhom, Mª Ángeles Miguel, los joyeros Vicente Gracia y Pablo y Antonio Jordán y Julia Pérez-Broseta.
El jueves también se celebró el 75 aniversario de El Corte Inglés en el Westin. Allí estuvo la vicepresidenta Mónica Oltra, que cada día es menos hippy y más coqueta, los presidentes de la Cámara de Comercio, José Vicente Morata y Cierval, José Vicente González; el secretario autonómico de Empleo Enric Nomdedeu; la secretaría de economía Blanca Marín. A su derecha, Isabel Bonig y un poco más al centro Fernando Giner. Y como anfitriones, el director regional Juan José Sabater, y Victor Liñero, de la división de empresas de El corte Inglés.

FOTOS DE MÉXICO: Jorge Marco Polo 

lunes, 31 de octubre de 2016

Sí es sí

En la vida de toda mujer hay momento en los que hay que decir “sí” y cuando te resistes a hacerlo, un voz tu interior te dice: “sí es sí y que parte del sí no has entendido”. Por ejemplo, entras en una tienda, ves el modelito de tu vida, te lo pruebas, te encanta, miras el precio y dices, “no”. Entonces te lo quitas y te vas. En el tramo de la tienda a casa haces más números que el equipo del Conseller de Hacienda cuadrando los presupuestos del año. Lo haces a pelo, sin calculadora: un ahorrito aquí, una falda que ya no pones y venderás en ebay, una sisa que podrás hacerle a la paga extra… Pero los números siguen sin salir. Tratas de desestimar la idea y casi lo consigues, hasta que te acuestas y no consigues conciliar el sueño: “Sí es sí, bonita, a ver si te lo metes en la cabeza. Mira si no, lo que le ha pasado a Pedro Sánchez por empeñarse en que no es no…” y en tu duermevela aparece la imagen de Pedro llorando mientras renuncia a su acta de diputado.
Al final, cada una hará lo que podrá. Quizás el mejor antídoto contra la enfermedad del sí es sí, sea aquella vieja fórmula de nuestras abuelas cuando nos veían subirnos en la moto con un chico: “evita la tentación y evitarás el peligro”. Pero claro, eso en nuestro caso implica no salir de casa porque en cada esquina puede haber una tentación. Estos días es especialmente peligrosa la esquina del Marqués de Dos Aguas con Llibrers. Allí está Loewe, todo un monumento al sí es sí. El jueves invitó a un cóctel con Moët para presentar su colección de invierno y allí estaban el bolso Hammock en estampado de leopardo, el bolso Goya con el colgante de gato, el abrigo de Nobuck en color beige, las rebequitas de lana que parecen de colegial, ¡que pasada!
Allí estuvo la directora de la tienda en Valencia, Montse Salamanca, recibiendo a clientes e invitados: el estilista Rafa Moreno con Jose Alandes, de Zadig et Voltaire; los periodistas Nacho García Campos y Fernando Ferrando y Lourdes Verdeguer, de la tienda Patos, con una falda de piel con corte pronunciado ideal de la muerte.

Otra tentación son las pieles de Amado, que este año celebra sus 50 años. ¡Cuántas mujeres habrán dicho sí es sí en su tienda! Amado organizó el martes un desfile en el Ateneo Mercantil, a beneficio de Fuvane, que fue un homenaje a su larga trayectoria. Las modelos, con una impresionante Sara de Antonio, desfilaron con chaquetas de visón, chinchilla, zorro renard y martas cibelinas. Entre pase y pase, dos bailarinas del estudio de Esther Mortes interpretaron piezas de danza y la sorpresa vino en el cierre del desfile, con una novia vestida en piel y seda.
Amparo Lacomba, Mayrén Beneyto, Laura Grande y Angela Pla ejercieron de de presentadoras, mientras que entre el público estaba la presidenta del Ateneo Carmen de Rosa, María José Albert, Pilar Pons, Almudena Maestro, Mª Angeles Fayos, Ana Peris, Marieli Albert, Laura y Blanca Fitera, Marisa Monsonís, Piedad García Plata, Pilar Millán, Begoña Císcar, Mayayo Gómez Lechón, Celia Martín, Susana Pérez Manglano y Amparo Moreno. La próxima cita de Fuvane será su cena benéfica del 25 de noviembre.

El mismo día del desfile de Amado, Sara Joudí inauguraba exposición en su galería de arte Shiras. Esta vez era pintura de Silvia Lerin, una joven artista valenciana que vive en Londres gracias a la beca Pollock-Krasner Foundation Grant de Nueva York. Silvia se reencontró en Valencia con amigos, artistas y profesores como Javier Chapa, el catedrático Horacio Silva, los artistas Rafa Calduch y Sebastián Nicolau, Antonio Gisbert, el coleccionista Pedro Martínez, Ana Peris, Pilar Millán, Emilio Morera, Ismael Zahrawi y Laura Gallego, directora de Valencia Excellent.