lunes, 5 de diciembre de 2016

La rebelión de las masas

Las masas se rebelan contra la exclusividad de las élites. Ortega y Gasset dijo algo de esto y escribió un libro entero para explicarlo. Ahora vas a Mercadona y lo entiendes en cinco minutos. El caviar comparte estantería con los boquerones en vinagre y el coctel de gambas con la salsa carbonara. Lo mismo pasó con los restaurantes y hoteles caros. Allá por los ochenta, un chico te llevaba a tomar algo al Parador del Saler o la cafetería del Palace en Madrid y lograba impresionarte: tu padre nunca había llevado allí a tu madre, así es que con ese simple gesto tú estabas aupándote en la escala social. Habías entrado un poco cohibida, dudando si estarías a la altura de las circunstancias. Todo eso ha terminado, al fin y al cabo qué es un café en el Palace para nuestras sufridas tarjetas de crédito acostumbradas a hacer frente a los últimos tratamientos de peluquería.
Ortega vaticinó que este cambio nos abocaría al fin de la civilización, no sabemos si será para tanto. Por lo pronto, la democratización ha llegado a las ostras, que ahora se toman en bares, como antes se tomaban las habas cocidas de Casa Montaña. El martes abrió un nuevo bar de ostras en la calle Chile. Se llama Ostrarium y lo ha montado Andrés Soler, que de ostras sabe un rato. Allí puedes tomar ostras valencianas, de Normandía, del Delta del Ebro y hasta irlandesas. Esta es la típica chorrada que le encanta a los hombres y que de aquí cuatro días irán por la vida de expertos y asegurarán notar la diferencia entre la ostra atlántica y mediterránea. La democratización del lujo tiene un inconveniente, y es que te deja sin exquisiteces para la cena de Navidad y a los sibaritas les obliga a rizar el rizo en busca de esa experiencia premium para paladares educados.
Pero Ortega no cayó en la cuenta de que siempre se puede ir a más. Javier Monedero, de Dicoval, montó esta semana una cena en el restaurante El Poblet con menú de Quique Dacosta y champagne Dom Perignon, pero no una añada cualquiera, sino de 1998. Unos pocos privilegiados paladearon un menú diseñado por la sumiller Manuela Romeralo para que armonizase con un champagne tan delicado: piedra de queso manchego, sashimi de pez mantequilla, presa ibérica, ostra frita…
Allí estuvo Amelia Delhom, Alfredo Esteve, Angeles Casanova y Bruno Martín, Javier Monedero, el empresario Alfonso Zamorano, Jorge García Gascó, Luís Curras, el sastre Antonio Puebla, José Luís Palencia y Fernando García, de Dom Perignon.
Mientras unos pocos disfrutaban del champagne en El Poblet, muy cerca, en la Calle Barcas, se inauguraba el nuevo restaurante del Hotel Reina Victoria, con el chef Pablo Ministro y Gourmet catering. El espacio, decorado por Gerardo Almenar y Laura Molina con un estilo divertido y desenfadado, es como una sala de juegos donde puedes comer, beber y tomar cócteles con los amigos. Aquí una mesa de madera para diez comensales, más allá una de mármol, aquí un rinconcito con sillones y al fondo una barra de cócteles. En la inauguración estuvo Paula Roldán, Anges Noguera, Begoña Puigmoltó, el diseñador Valentín Herráiz, Verónica Jordá, Lucas Noguera, José Alicarte y Pablo y Vicente Lys, entre otros.
Estamos en las semanas prenavideñas, con las agendas llenas de cócteles con champagne. El martes, Ana Joudí, de la Clínica Zaharawi, invitó a una copa de navidad a amigas y clientas, entre ellas, Hortensia Herrero, Diana de Ramón, Inma Sobrino, Ana Peris, Sara Joudi, Mª José García, Elvira Ferrer, Beli Botella, Elena Buj, Maribel Roucher, Zuraya Al-Hoch, Mª José Seguí, Beatriz Giménez, Reme Mateu, Lourdes Santo, Rosa Lloret, Mª Ángeles Fayos, Mamen Rivas, Concha Pérez, Mariely y María José Albert, Santo Aguilar y Pilar Pons.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Snif, snif

El destino ha querido que la misma semana que nos dejó Rita Barberá, eche el cierre Hermès, que simbolizaba la visión ritista de Valencia.
Hermès ha cerrado su tienda en Valencia. Hoy hace justo trece años que se abrió y sirvió, entre otras cosas, para impulsar un proyecto de Rita Barberá. Ella entendió que Valencia, si quería ser una de las grandes ciudades del mundo, necesitaba una milla de oro. No hay ciudad que se precie sin tienda de Vuitton, Hermès, Loewe y demás. Y a Rita se le podía criticar por muchas cosas, pero nunca por hacer de menos lo nuestro. Quizás en eso fuese en lo único que era poco valenciana, nunca cayó en esa complejo tan nuestro de restar importancia a lo que tenemos, de creer que lo de aquí no va a impresionar a nadie de fuera, que nosotros le damos valor no tanto por lo que es, sino porque lo amamos y por tanto el extranjero acostumbrado a ver grandes ciudades no va a admirar gran cosa la nuestra. Con ese cuento no se podía ir a Rita y quien se atreviese a hacerlo, que se atuviese a las consecuencias, si se descuidaba le cogía de la pechera y le cantaba las cuarenta. Así es que pensó que si París, Londres, Milán o Nueva York tienen una milla de oro, Valencia no iba a ser menos. Y se salió con la suya.
El 26 de noviembre de 2003, justo un día antes de la inauguración de Hermès, Rita Barberá estaba en Ginebra en la reunión en la que se cerraban los acuerdos de la Copa América. Valencia no sabía lo que suponía eso. Los franceses sí, y no les había hecho puñetera gracia. Marsella había perdido, Valencia había ganado. Los Hermès, que son franceses, se enteraron la misma la mañana de la inauguración y les faltó tiempo para traer un puñado de pañuelos con motivos marineros y colocarlos a la entrada de la carpa transparente montada en la Plaza del Patriarca. Más de 1.000 personas fueron al evento. Dos Aguas Luxury Shopping surgió poco después a instancias de Rita Barberá, que veía así más cerca su sueño de poner a valencia en el mapa.
El destino ha querido que Rita y la tienda de Hermès se apaguen juntos. Con ellos se va una concepción de esta ciudad. Para muchos, el cierre de Hermès es la constatación de que Valencia se está apagando, que ya no es lo que era. Otros creen que todo aquello fue una alucinación y que ahora la ciudad vuelve a su sitio, del que nunca debería haber salido. Probablemente no sea ni lo uno ni lo otro. Mª Angeles Miguel, directora de tienda hasta 2010, no cree que el cierre se deba a la caída de ventas, sino más bien a un cambio de estrategia de la firma. Las multinacionales no guardan lealtad a nadie excepto a su marca. No son como el comercio local, tiendas como Chapeau, Patos, Alfredo Esteve, Alejandra Montaner o Hannover, que no se conciben fuera de la ciudad que les vio nacer y les dio todo lo que tienen. Esas son las que aguantan a las duras y a las maduras. Las que no nos dejan tiradas cuando las cosas pintan feas o cuando un directivo de las chimbambas decide que Valencia no entra en sus planes.
Afortunadamente la milla de oro valenciana no se queda sola. Ahí tienes a Patos, la tienda de Lourdes López y Javier Verderguer, el epítome del lujo con firmas como Alaïa, Dsquared, Etro, Pucci, Herno o Michael Kors Collection. El jueves, Patos invitó a un cóctel para presentar la nueva colección El Alquimista, diseñada por la propia Lourdes con Jesús Feo. Son camisas básicas pero con un punto sofisticado, de esas que no pueden faltar en el fondo de armario, a rayas azules y blancas y de popelín blanco, con un tejido de lujo, buen patronaje, confección y acabados.
Desfilaron con la colección hijas de clientas de lo más estilosas: Sofía Soucase Gómez-Ferrer, Julia Moreno Ramón, y María y Paula Aleixandre Barrachina. Hubo música de jazz en directo, moqueta a rayas azules y blancas, y glamour del bueno: discreto y elegante.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Sin otro límite que los resfriados

Cual gaviota sobrevolando el mar en busca de un pez para el desayuno, Mónica Oltra sobrevuela la Valencia buscando alguna muestra de machismo. De pronto, cuando todo parece tranquilo, la gaviota se lanza en picado sobre las aguas quietas del mar y emerge triunfante con su presa en el pico. Así actúa también nuestra Vicepresidenta; siempre alerta, al acecho, día y noche sin descanso. Mónica es mucha Mónica, ella ve donde otros no ven, tiene oídos donde nadie escucha. Cuando menos te lo esperas, ¡zas! se lanza en picado sobre una presa: un resto de machismo ancestral que ha sobrevivido tan mimetizado, que ni siquiera sus víctimas lo han detectado. Su última presa: las Fallas. Alguien dio la voz de alarma. En las normas de protocolo para las falleras mayores y su Corte de Honor, redactadas por la Junta Central Fallera. Ahí se dicen cosas tales como que en los actos que deban vestir de particular las falleras se pondrán tacones, evitarán las transparencias, los escotes excesivos, el uso de vaqueros; utilizarán colores sobrios y las faldas tendrán un largo por encima de la rodilla. Y lo peor de todo: “si la indumentaria se considera indecorosa, el acompañante tendrá la facultad de obligarlas a cambiarse y en caso de negativa, dejarlas en sus domicilios”.
¡Buah, qué fuerte!, ni que estuviésemos en un colegio mayor del Opus Dei, en los años setenta el día de la Novena de la Inmaculada. ¿Pero quién ha sido el carcamal que ha dicho eso de que te pueden dejar en tu casa si no te consideran decorosa? Ni que decir tiene que Mónica Oltra corrió rauda al campo de batalla, y lo mejor de todo fue su grito de guerra: “Una mujer puede ir vestida como le dé la gana sin que eso tenga más consecuencias que resfriarse”. ¿Por qué es más decorosa una falda por la rodilla, que un short bien mono?, ¿qué tiene la Junta Cental Fallera contra nuestros escotes y nuestras piernas? ¡Habrase visto! ¿Cómo hemos podido llegar hasta aquí después de tantos años?
Detrás de todo esto hay una actitud paternalista impropia de nuestro tiempo y un intento de normativizar el sentido común. Algo así como lo que ocurría en algunas discotecas que te prohibían entrar con deportivas. Allí ibas tú, monísima de la muerte, con tus New Balance y te dejaban en la puerta. Luego aparecía otro con unos zapatos sucios, feos y mal conjuntado y sí que le dejaban entrar. Una cosa es que a las chicas que van a representar al Ayuntamiento en un acto oficial les den algunas instrucciones de protocolo y otra bien distinta que el acompañante pueda decidir si la niña va adecuadamente vestida. Sin duda, la libertad, en este caso, como en cualquier otro, abre la puerta a usos poco elegantes, pero eso no justifica nada. ¿Quién de nosotras iba a tolerar que en su trabajo le dijesen cómo tiene que llevar el escote?
Las normas de etiqueta facilitan la convivencia, pero no pueden convertirse en una norma represiva. Es como el invitado que llega a una boda con una camisa de raso azul eléctrica debajo de una americana negra. Quedará en evidencia, pero nadie le va a enviar a su casa. Sin ir más lejos, el otro día el artista Jesús Arrue se puso una kilt escocesa en la inauguración de su exposición de pintura de iconos roqueros y cinéfilos en la sala Wayco. Nadie pensó que con su actitud estaba denigrando el noble arte de la pintura.
Esta semana han pasado otras cosas, como la ampliación de la zapatería Tuilus en la Galería Jorge Juan, una firma que diseña en Valencia y produce en Alicante y tiene unos zuecos y botines de lo más estilosos que te puedas encontrar y encima cómodos y con un precio ajustado. Pero entenderéis que el notición de la JCF haya eclipsado cualquier otro acontecimiento. Ya os contaré.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Primeras damas

¿Cuántas veces le habrá dicho Melania Trump a su marido que las corbatas se llevan cuatro dedos más cortas? y él ni caso. Ahí va, más sobrado que un promotor valenciano en 2005, con sus corbatas por la bragueta y esos andares del típico mil homens que no tiene porqué escuchar a nadie. A su lado ella, tan mona ella, tan joven, tan estilosa. Viendo las fotos da la sensación de que a la pobre le han hecho una faena: con lo feliz que debía de estar en su ático de Manhattan, rodeada de muebles dorados y chicas de servicio. Bajando todos los días a comprar lo que le diese la gana, en plan Julia Roberts en Pretty Woman. De de pronto a su marido le da por meterse en berenjenales: “Pero Donald, puchirrito mio, con lo bien que estábamos antes. Y mira ahora lo que has hecho”.
También cuesta creer que la decoración del ático de los Trump haya sido cosa de Melania. Ella entiende de diseño, se le nota en cuanto ves como viste. Y ese ático Trump que parece sacado de una película ambientada en la Francia de Luis XIV. ¡Eso no es cosa de Melania!, me apuesto el último bolso que me queda de Prada. Confiemos en que Donald ande estos días muy liado y no tenga tiempo para decorar la Casa Blanca, que si no, ya me veo a los albañiles recubriendo la balaustrada blanca con pan de oro.
Mientras el mundo se reponía del impacto de Trump, la sociedad la sociedad valenciana se reunía el miércoles en la calle Lauria para inaugurar la tienda de decoración de Amalia Delhom. Melania hubiese estado allí encantada, rodeada de muebles estilosos y acogedores, sin extravagancias ni excesos. La inauguración estuvo más concurrida que un mitin de Trump en Kansas city. La tienda lucía súper chupi guay con sus grandes escaparates, moqueta y plantas decorativas. Hubo catering de El Alto, música de Kaspar&Hauser, habituales del Astoria, y un montón de amigos de la interiorista como Mamen Puchades y Arantxa Estellés, de Sie7e Jewels,el periodista Fernando Ferrando con su amigo José Miguel Barranca, Fernando Giner con su hija, a la que más de uno confunde con su mujer, Victoria Cercós, Alfredo Esteve, Juan Antonio Murgui, Julia Pérez Broseta, Amparo Lacomba, Enrique Duart con su mujer María José García y su hija Mónica, Lila Albanozzo de Il baco da seta, Javier Monedero de Dicoval, María Angeles Miguel, Marisa Gallén, el arquitecto Luis Sendra, algunos Gómez-Lechón, Amparo Brell y María Teresa Martínez.
Claro que donde estaría encantada Melania es en el Balneario de la Alameda, que acaba de reabrir con una decoración elegante y depurada, mucho más del estilo de Melania que del de Donald. Carlos Serra se ha ocupado de redecorarlo.
Las bañeras de mármol tallado son una pasada y hay una terraza en el primer piso que es para quedarse mirando al edificio de la Tabacalera después de darte un masaje relajante. La fiesta de reapertura fue el jueves. Fueron más de 300 invitados, entre ellos la diseñadora Paola Dominguín con el pintor Manolo Cáceres, Rafa Alcón, Fernando Giner con su mujer, esta vez sí, Mayren Beneyto, Iván Martínez-Colomer con Ana García Rivera, los joyeros Vicente Gracia, Guillermo Martorell y Mamen Puchades y la mayoría de los que estuvieron el día antes en Amelia Delhom. Muchos venían de Aristocracy, donde se presentaba la nueva colección de joyas, con vino Dehesa de Luna de la familia Trenor y música de DJ. Emiliano Suárez fue recibió a los invitados, entre ellos Tani Ivars y Manolo Uña, María José Albert, Mayayo Gómez Lechón, Beli Botella, Santi Aguilar, la diseñadora Hortensia Maeso, el estilista Rafa Moreno, Xelo Moreno y Pepa Reyes. Solo faltaba Melania con sus amigas de Manhattan, mientras su marido se iba a cenar con los amigachos a la Taberna Alcázar.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Ándale manito

Lo bueno de que hoy sea seis de noviembre es que ya hemos pasado Halloween; esa fiesta que no acaba de cuajar porque no acabamos de saber qué hacer cuando nos disfrazamos de brujas o de zombies. Halloween no es como la Coca-cola, los fast food o Starbucks. Sí, está ahí, y amenaza con implantarse, pero no acaba de entusiasmar a nadie excepto a los niños. Y eso que la tradición americana, en este caso lo tiene todo a favor, porque compite con la tradición española de encerrarse en casa por miedo a las ánimas que supuestamente salen esa noche de juerga. Entre el intento americano de frivolizar la muerte y la tradición española de encerrarse en casa a ver Don Juan Tenorio, esta semana hemos descubierto una tercera vía.
El miércoles, en el Colegio Mayor Doctor Pesset, se celebró el día de los muertos al estilo mexicano, con una exposición de pintura de la Adis Soriano, canciones mariachis de Marisela Guillén, mujeres disfrazadas de caterinas y hasta un altar a Frida Kahlo lleno de calaveras de cerámica, alimentos, jarrones, velas, flores, esqueletos, postales de santos y decoraciones en papel picado. ¡Ándale, manito!, esa podría ser la solución. Vamos, que el día que estemos en el más allá, si nos apetece darnos un garbeo casi que el plan más sugerente será el de los mexicanos. Ya me veo en el panteón, rebuscando en el baúl de la abuela, que yace a tu lado enlutada, una blusa de hilo con flores bordadas tipo Mª Dolores Pradera y reuniéndonos todas antes de salir en la puerta del cementerio a ver a cuál está más joven y, ya en la calle, en busca del bar mexicano de turno para hartarte a tomar tequilas y burritos, que para entonces a ninguna le preocupará que al día siguiente no le abrochen los vaqueros. Adis Soriano, esposa del director del Instituto Francés, Gerard Teulière, ejerció de anfitriona con el Cónsul de México en Valencia, Pablo Romá, el director del Colegio Mayor, Carles López y la directora de gestión cultural de la Nau Ana Bonmatí y mi querido colega de crónica social Tonino. Además, estuvo la directora Loewe Valencia, Montse Salamanca, Alejandro Noguera, Sefa Ferrer, Chimo Ros, del Banco Mediolanum, Vicente Navarro y Marc Insanally, del café Las Horas.
El mismo miércoles se inauguraba la tienda del interiorista Julio Guixeres frente al Palacio del Marqués de Dos Aguas, con un cóctel de Tomás Arribas, música de jazz y hasta una reproducción del perro hinchable Dolly de Fatboy como decoración. La tienda conserva el suelo de barro cocido y mucha de la carpintería original, aunque por contraste, está llena de piezas vanguardistas, como las figuras de Jaime Hayón, muy amigo de Guixeres, las velas de Christian Lacroix y Karl Lagerfeld o el cristal de Baccarat.
Entre los invitados, José Mª Colonques, Rosa Castellví, Lila Albanozzo, Alfredo Esteve, Mayrén Beneyto, Laura Fitera, Josep Lozano, Amparo Lacomba, Lola Ruiz, Beatriz Maset, la familia Fourrat, Iván Martínez-Colomer y Ana García-Rivera, Marcelo Soto y Mª Dolores Enguix, el artista JARR, Guillermo Martorell y Mamen Puchades de Sie7e Jewels, Juan Antonio Murgui, Amelia Delhom, Mª Ángeles Miguel, los joyeros Vicente Gracia y Pablo y Antonio Jordán y Julia Pérez-Broseta.
El jueves también se celebró el 75 aniversario de El Corte Inglés en el Westin. Allí estuvo la vicepresidenta Mónica Oltra, que cada día es menos hippy y más coqueta, los presidentes de la Cámara de Comercio, José Vicente Morata y Cierval, José Vicente González; el secretario autonómico de Empleo Enric Nomdedeu; la secretaría de economía Blanca Marín. A su derecha, Isabel Bonig y un poco más al centro Fernando Giner. Y como anfitriones, el director regional Juan José Sabater, y Victor Liñero, de la división de empresas de El corte Inglés.

FOTOS DE MÉXICO: Jorge Marco Polo 

lunes, 31 de octubre de 2016

Sí es sí

En la vida de toda mujer hay momento en los que hay que decir “sí” y cuando te resistes a hacerlo, un voz tu interior te dice: “sí es sí y que parte del sí no has entendido”. Por ejemplo, entras en una tienda, ves el modelito de tu vida, te lo pruebas, te encanta, miras el precio y dices, “no”. Entonces te lo quitas y te vas. En el tramo de la tienda a casa haces más números que el equipo del Conseller de Hacienda cuadrando los presupuestos del año. Lo haces a pelo, sin calculadora: un ahorrito aquí, una falda que ya no pones y venderás en ebay, una sisa que podrás hacerle a la paga extra… Pero los números siguen sin salir. Tratas de desestimar la idea y casi lo consigues, hasta que te acuestas y no consigues conciliar el sueño: “Sí es sí, bonita, a ver si te lo metes en la cabeza. Mira si no, lo que le ha pasado a Pedro Sánchez por empeñarse en que no es no…” y en tu duermevela aparece la imagen de Pedro llorando mientras renuncia a su acta de diputado.
Al final, cada una hará lo que podrá. Quizás el mejor antídoto contra la enfermedad del sí es sí, sea aquella vieja fórmula de nuestras abuelas cuando nos veían subirnos en la moto con un chico: “evita la tentación y evitarás el peligro”. Pero claro, eso en nuestro caso implica no salir de casa porque en cada esquina puede haber una tentación. Estos días es especialmente peligrosa la esquina del Marqués de Dos Aguas con Llibrers. Allí está Loewe, todo un monumento al sí es sí. El jueves invitó a un cóctel con Moët para presentar su colección de invierno y allí estaban el bolso Hammock en estampado de leopardo, el bolso Goya con el colgante de gato, el abrigo de Nobuck en color beige, las rebequitas de lana que parecen de colegial, ¡que pasada!
Allí estuvo la directora de la tienda en Valencia, Montse Salamanca, recibiendo a clientes e invitados: el estilista Rafa Moreno con Jose Alandes, de Zadig et Voltaire; los periodistas Nacho García Campos y Fernando Ferrando y Lourdes Verdeguer, de la tienda Patos, con una falda de piel con corte pronunciado ideal de la muerte.

Otra tentación son las pieles de Amado, que este año celebra sus 50 años. ¡Cuántas mujeres habrán dicho sí es sí en su tienda! Amado organizó el martes un desfile en el Ateneo Mercantil, a beneficio de Fuvane, que fue un homenaje a su larga trayectoria. Las modelos, con una impresionante Sara de Antonio, desfilaron con chaquetas de visón, chinchilla, zorro renard y martas cibelinas. Entre pase y pase, dos bailarinas del estudio de Esther Mortes interpretaron piezas de danza y la sorpresa vino en el cierre del desfile, con una novia vestida en piel y seda.
Amparo Lacomba, Mayrén Beneyto, Laura Grande y Angela Pla ejercieron de de presentadoras, mientras que entre el público estaba la presidenta del Ateneo Carmen de Rosa, María José Albert, Pilar Pons, Almudena Maestro, Mª Angeles Fayos, Ana Peris, Marieli Albert, Laura y Blanca Fitera, Marisa Monsonís, Piedad García Plata, Pilar Millán, Begoña Císcar, Mayayo Gómez Lechón, Celia Martín, Susana Pérez Manglano y Amparo Moreno. La próxima cita de Fuvane será su cena benéfica del 25 de noviembre.

El mismo día del desfile de Amado, Sara Joudí inauguraba exposición en su galería de arte Shiras. Esta vez era pintura de Silvia Lerin, una joven artista valenciana que vive en Londres gracias a la beca Pollock-Krasner Foundation Grant de Nueva York. Silvia se reencontró en Valencia con amigos, artistas y profesores como Javier Chapa, el catedrático Horacio Silva, los artistas Rafa Calduch y Sebastián Nicolau, Antonio Gisbert, el coleccionista Pedro Martínez, Ana Peris, Pilar Millán, Emilio Morera, Ismael Zahrawi y Laura Gallego, directora de Valencia Excellent. 

lunes, 24 de octubre de 2016

Segundas oportunidades

La moda eso que pasa de moda, decía Cocó Chanel. Hoy se lleva el pelo liso con plancha y mañana los rizos de los setenta; un año, los vaqueros pitillo y al siguiente los de pernera ancha; otro con cintura baja y al siguiente hasta el escote, como los que llevaba Marilyn Monroe. Y no sólo pasa con la ropa. La moda afecta a todo. Por ejemplo, los alimentos; tan pronto el huevo es el demonio como pasa a ser un elixir de la eterna juventud. Pasa con las profesiones, con la raza de las mascotas, con la vajilla que ponemos en la mesa, con los colores de las paredes de nuestro salón y hasta con las ideas políticas.
Afortunadamente, siempre hay alguien que echa la vista atrás y recupera las cosas que dejaron de estar de moda, ya sean de los años veinte, cuarenta, cincuenta y hasta de los ochenta, tan repudiada con sus calentadores, colores ácidos y pelos rizados. Esta vez la segunda oportunidad le ha tocado los ultramarinos, esos comercios centenarios que cayeron en el olvido tras la llegada de los modernos supermercados, hipermercados y grandes superficies. Los ultramarinos eran como un reducto de la época de la tele en blanco y negro, una antigualla pasada de moda.

Apenas quedan en Valencia, pero los que quedan aguantarán porque se van a poner de moda otra vez. La prueba es que los chicos de CuldeSac, tan avanzados siempre en modas, han creado una campaña para Cervezas Turia que tiene como protagonistas a los ultramarinos. Han editado un guía de lo más coqueta, ilustrada por Ana Penyas, que reúne diez locales emblemáticos de Valencia pequeños, sencillos y llenos de historia. Durante unos días, cada ultramarino tendrá un maridaje de algún alimento con la cerveza, elegidos por los chefs María José Martínez, Alejandro Platero, Enrique Medina, Juan Casamayor, Germán Carrizo y Carito Lourenzo.
La guía se presentó el martes en el ultramarinos Aves La Maña, en la calle Jesús, un Ultramarinos especialmente venerable en el que las hermanas Malo, sus propietarias, fueron verdaderas anfitrionas. Carlos Valero de Turia y Arnau Benlloch fueron los conductores del acto en el que la cantante Chloë puso la música con su guitarra.

Los asistentes degustaron los manjares del ultramarino y su maridaje de cerveza con paté de foie francés Thiol y quesos varios. Entre los asistentes, estuvo Sergio Adelantado, presidente de la Academia de Gastronomía de la CV, los periodistas Laura Grande, Eva Muñoz de Verlanga, Miriam Civera, Ana Valls, Vicent Molins, el historiador Vicent Baydal, los diseñadores Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, el equipo CuldeSac con Sophie von Schönburg al frente, la cocinera Carito Lourenço...
Las joyas antiguas y pasadas de moda también tienen ahora una segunda oportunidad. El jueves se presentó en Valencia la empresa Circa, que compra y vende joyas de segunda mano. En España no hay tradición pero en EEUU las personas adquieren joyas de segunda mano, el mercado es enorme, y aprecian mucho la joya española. La diferencia frente a otras empresas es que aquí las piezas no se destruyen para vender el oro a peso, sino que se valora las características de cada pieza y se buscan nuevos propietarios que las aprecien.


“Teníamos personas de Valencia que se trasladaban a Madrid a vender”, cuenta Marta Eizaguirre, la directora de CIRCA Madrid. Por eso se han asociado con Mª Ángeles Miguel y Yolanda Serrano de El Vestidor Vintage para ofrecer este servicio en Valencia. Se presentó martes con un cóctel al que fueron Marisa Martinez, Jan y Hellen Poen, Paula Rincon de Arellano, Pablo Castellblanque, Inmaculada Oliver y Rafa Alamar, Julio Muñoz, Amelia Delhom, Encarna Roig, Nacho Ballester y Manuel Llopis, entre otros.

lunes, 17 de octubre de 2016

Premios al bien común

“La crisis ha sido dura. Pero yo no recuerdo un año tan decepcionante como este. Estos meses de personalismos, egocentrismos, luchas de poder, han puesto en evidencia que eso del bien común, el interés general, eso que hace que las sociedades prosperen y las democracias se consoliden, importa muy poco.”  Esto no es la respuesta de ningún analista político a la pregunta de un periodista, es parte del discurso con el que Olga Ruiz, directora de Telva, presentó los premios de este año.
Fue el jueves, en el Palau de Les Arts. Allí estaba el “todoValencia” vestido con sus mejores galas. Y en esos casos, lo que viene siendo habitual es un discurso de esos que no dicen nada más allá de piropear a la ciudad y la sociedad que les acoge y que suelen empezar con el típico “es un honor para mí…”
Para la directora de una revista como Telva es difícil caer en topicazos, así es que Olga empezó su discurso hablando del bien común, para luego recordarnos que ese no es un concepto que afecte sólo a los políticos, menos mal, sino que cualquiera puede favorecerlo haciendo bien su trabajo. Y como muestra tres botones: el cocinero Ferrán Adriá, la oncóloga María Blasco y la deportista Gisela Pulido.
Ésta fue la sexta edición de los Premios Telva a las Artes,las Ciencias y el Deporte. Lo que diferencia a estos premios de otros es su transversalidad: todo el mundo, independientemente de su ideología o condición social, reconoce el mérito de los premiados.

Por lo demás, como siempre, el Palau vivió una noche de magia. Decorado por Lorena y Rosana Oliver, de Araventum, recreando La Habana de los años cincuenta. No es fácil recrear el Caribe en un sitio tan frio como el Palau de les Arts, pero ellas lo consiguieron con luces, palmeras, sillas con madera de bambú, las imágenes proyectadas en las paredes, manteles de colores y música en directo de un grupo cubano. El resto lo puso el menú cubano, preparado por las hermanas Paula y Bárbara Jiménez de la Iglesia, del catering Cocotte.

La noche estuvo llena de sorpresas, como los cócteles de Licor 43 con los que te recibían antes de la cena, los tarjetones que identificaban cada mesa, con flores que parecían salidas del trópico; la crema de Sesderma que nos regalaron al despedirnos, junto con un Ribeiro  Mar de Frades. Hasta el baño de chicas, donde podías coger un montón de muestras de cremas, serums y ampollas de Sesderma.
Más de 300 invitados asistieron a la gala: los diseñadores Juan Vidal y Francis Montesinos, Paloma Lago, la modelo Mayte de La Iglesia, Nuria March, Pablo de Hohenlohe y las influencers Marta Lozano y Teresa Andrés, entre otros. También estuvo el diseñador Alejandro Resta, que vistió a Lucía Asensio, Silvia Gonzaléz, y Cari Calatayud, con joyas ideales de Asensi Joyero.

No faltó Juan Carlos Gómez-Pantoja, Alfonso Manglano con su mujer Eva Marcellán, Alfonso Pascual y Socorro Maldonado, el notario Carlos Pascual, Conchita Cañamás, Vicen Fernández,  Maite Marín, David Lladró y Marta Aliño, Coté Maldonado, Patricia Bonilla y Alfonso Roig, Mayrén Beneyto, Guillermo Martorell y Mamen Puchades, María Cosín, Julio de Miguel, María Angeles Fayos, Ana Serratosa, la doctora Lucía Asensio y su marido José Luis Lanuza, el doctor José María Ricart y su mujer Carolina Merino, Juana Camps, Lucía Pons, Marta Gil, el joyero Argimiro Aguilar con su mujer Sesé de Nalda, la doctora Úrsula Sopena, el director del Astoria Joan Soldevila, Mónica Peris, Nacho Gómez Trenor y su mujer Carolina, Carmina y Juanjo Garrido; Sandra Juan y Manuel Juan, Rosa Blasco y su hija María Lorena Calabuig, Hector Marfil y Lucía de Pedro, Pepe Navarro y su mujer Ashley, Yovana Gomins, Marisa García Forte y Pedro Hernández.

lunes, 10 de octubre de 2016

Sobredosis de aniversarios

¿Por qué se empeñará la gente en celebrar los aniversarios? Eso tenía sentido cuando la esperanza de vida era de cuarenta años y había que celebrar cada nueva conquista. Pero ahora, que cada año pesa como una losa sobre nuestro cutis, a qué seguir con eso. Celebramos los cuarenta, los cincuenta, los treinta que acabamos el colegio, los veinticinco de la licenciatura, los veinte que entramos a trabajar en la empresa, los cinco de que abrimos el grupo  de whatsapp para celebrar los quince que acabamos COU… Y ahora todo eso se agrava creando grupos en Facebook en los que cuelgas fotos de hace veinte años; miras a tus viejas compañeras y piensas: “uff, que mayor esta Pepa…” y claro, quieras que no te preguntas si dirán lo mismo de ti. Te vas entonces al espejo buscando el testimonio de que el tiempo ha sido más benigno contigo que con Pepa, no le ves claro y le preguntas a tu chico; él te dice lo que quieres escuchar sin ni siquiera ver la foto de Pepa para acto seguido preguntarte si queda queso del que le gusta. Vamos, que le hace menos caso a tu problema que la sociedad madrileña al acto de reivindicación de Ximo Puig y Mónica Oltra.
Hoy celebramos que hace 778 que Jaume I conquistó Valencia. Menos mal que no había Facebook por aquel entonces y que la natura nos libra de semejante martirio. Imagínate, viendo fotos de 1238 y preguntándote si has envejecido y si aquel caballero con armadura que te echaba miraditas conservará el pañuelo que anudaste a su lanza en prueba de amor eterno. Moraleja: piensa bien lo que te pones para una fiesta, que dentro de trescientos años puedes aparecer en un grupo de Facebook titulado, “tres siglos después de los cincuenta”.
Hablando de fiestas. Este jueves tenemos la fiesta de gala los Premios Telva a las Artes, las Ciencias y el Deporte en el Palau de les Arts Reina Sofía, que desde hace unos años inaugura la temporada social en Valencia. Recibirán premio, Ferran Adrià, María A. Blasco, y la deportista Gisela Pulido. La decoración es un secreto, pero seguro que las hermanas Lorena y Rosana Oliver harán una obra maestra. Vendrá el equipo de Telva al completo, dirigido por Olga Ruiz, y un montón de invitados del que no puedo desvelar nombres, así que habrá que esperar al domingo que viene.
Por lo demás, la semana ha estado entretenida. El martes, Gadea Fitera presentó su libro Como arena entre los dedos, editado por La Esfera de los Libros. Más de 600 invitados acudieron al teatro Olympia, entre ellos Mª Ángeles Fayos, Blanca, Yolanda y Olga Fitera, los hermanos Murgui, José Luis Vilanova, Nidita Guerrero, Maria José Navarro, Marisa Torrijos, el cantante Francisco y su mujer Paca, Mayrén Beneyto, el pintor Enrique Senis Oliver, Tony Jordán con sus hijos los joyeros Antonio y Pablo, el notario Ramón Pascual, Carmen de Rosa, Elvira Catalá, Paco Sanz, Amparo Lacomba, Mamen Rivas, Paz Olmos, Carmen Perez y el joyero Vicente Gracia.
El jueves, la directora de Acosta Encarna Roig invitó a un grupo de clientas a conocer la última colección de bolsos, pensados para una mujer que va más allá del estereotipo de modelo de pasarela. En el catálogo aparecen mujeres profesionales, emprendedoras, artistas, treintañeras, cuarentonas, cincuentonas e incluso abuelas.
Hasta Acosta se acercó la doctora Luz Aguiló, las empresarias Amelia Delhom, Mª Angeles Miguel, Mª Teresa Martinez, Lola Ruíz, Mamen Puchades con su marido Guillermo Miralles de Sie7te Jewells, Patricia Montoro, Begoña Albert, Vicenta Sorní, Mila Pous, Amparo Calvo, Reme Hidalgo, Enol Blasco, Carmen Poveda, Amparo Brell, la galerista Sara Joudi, los pintores Mª José Torrente y Jarr, Josep Lozano y la presidenta de Cecoval Maribel Cosme, entre otros.

lunes, 3 de octubre de 2016

Mónica, Joan y Richard

Richard Gere ya no es aquel treintañero que nos hizo replantearnos si debíamos conformarnos con aquel novio que ponía pegas para pagarnos una pizza, porque si una chica de la calle como Julia Roberts, podía conquistar a un millonario que le llevase a la ópera en avión privado, a qué no podíamos aspirar nosotras educadas en un colegio de monjas y que ya habíamos llegado a la facultad. Ahora Richard es un sesentón, comprometido con causas humanitarias, cuya imagen le viene como anillo al dedo a Mónica Oltra y Joan Ribó. Una foto con Gere, el día que viene a promocionar una película sobre los sintecho, con el photocall de una Ong de fondo, no es lo mismo que una foto con Julio Iglesias o Bernie Ecclestone. En ambos casos se busca sacar partido al glamur, pero unos venían a “fer negoci” y el otro viene a concienciarnos sobre la injusticia social. Ni el mejor de los publicistas hubiese hecho mejor resumen del cambio de gobierno.
Pero unos y otros tienen algo en común: esa sonrisa fácil del político local ante un habitual de las revistas del corazón. Es la misma sonrisa pintada en los labios que tiene los retoños de un partido político ante su líder; esa que viene a decir: “siempre he creído que tú y yo podemos ser buenos amigos”.  
Mientras Mónica y Joan compadreaban con Richard, y Ximo Puig se sumaba a la rebelión socialista, Valencia seguía viviendo. El lunes se inauguraba el restaurante de Caro Hotel. En realidad el restaurante ya estaba abierto, pero ahora ha cambiado de nombre, se llama Sucede y tiene como cocinero a Miguel Angel Mayor, discípulo de Ferrán Adriá en el Bullí. A la inauguración fueron periodistas como Josep Lozano y Pedro García Mocholí; restauradores como Emiliano García, de Casa Montaña y German Carrizo, de Fierro; el presidente de la Academia Valenciana de Gastronomía, Sergio Adelantado y el director de Caro Hotel Santiago Mañez.
Otro ilustre hotel, el Westin, había organizado el miércoles un concierto de jazz en su terraza, pero se canceló por amenaza de lluvia. Hubo otros conciertos, como el que dio Rafa Botella en el restaurante Picsa, al que fueron la directora de cine Susi Gozalvo, Diana Esteban, el diseñador industrial Borja Sánchez, el artista Manuel Benlloch y su mujer Germana Llatas, Isa Goyanes, Sesé Almarché, Sonia Torrero, Juan Miguel Gaspar, Ángela Valero y el peluquero Rafael Moreno, que ha peinado al actor Nacho Fresneda o a las cantantes Edurne y Mónica Naranjo. El mismo jueves, en el espacio Amstel Art, en el Veles e Vents, actuó el grupo Mist, coincidiendo con la inauguración de la exposición del artista Björn Dahlem, que tiene unas instalaciones con tubos fluorescentes bastante inquietantes.
Hablando de exposiciones, hay una muy curiosa en la tienda Roche Bobois. Son diez sofás idénticos, el modelo Mah Jong, personalizados por Agatha Ruiz de la Prada, Andrés Sardá, Avellaneda, Custo Barcelona, Devota y Lomba, Ion Fiz, Juana Martín, Purificación García, Rossy de Palma y Xevi Fernández. Los sofás se subastarán online a beneficio de una ONG de Africa.
La semana que viene más. El jueves, cervezas Alhambra ha montado una fiesta clandestina a la que están invitadas 40 personas que solo saben que tienen que acudir a la plaza del Ayuntamiento a una hora y de ahí subir a un autobús que les llevará a un lugar secreto. ¡Intriga máxima!
Pero las dos grandes citas del otoño están por llegar. Dentro de dos semanas la fiesta de Telva y el jueves, Raphael en la Plaza de Toros. Ahí iremos nosotras a enloquecer tarareando “Escándalo” como en su día lo hicieron nuestras madres y nuestras hijas se avergonzarán de nosotras igual que hicimos nosotras con quienes nos trajeron al mundo.