martes, 18 de noviembre de 2014

De la bruja al downtown

Confieso que todo este ajetreo de investigaciones e imputaciones por corrupción me pone cara de tonta. Al principio me sorprendía, luego me indignaba, ahora se me pone una cara de pava que me la aguanto ni yo misma. Me explico: en los años de vino y rosas, los de la Copa América y demás, iba de un sarao a otro. Allí me codeaba con altos cargos de la vida pública valenciana: mucho político y mucho directivo de empresas públicas. Eran gente que vivía la vida con la despreocupación propia de quienes han triunfado. Eso les hacía agradables, simpáticos y muy divertidos. Daban cierta envidia, lo confieso, incluso hacían que me cuestionase mi propia existencia. Algo estaba haciendo mal con mi vida, cuando toda aquella abundancia merodeaba por mi bolso pero nunca se colaba dentro.
Ahora sé que detrás de toda aquella despreocupación había decenas de chanchullos y que alegría de unos pocos las estábamos pagando entre todos. Por eso digo que ahora se me pone cara de tonta.
En cualquier caso, todo aquello sirvió para dar un vuelco a la ciudad. Valencia refinó su gusto y en eso no ha habido marcha atrás. Cafeterías, tiendas, restaurantes, terrazas y demás ya no son como eran, ni tampoco las fiestas y saraos.
Ahora todo es mucho más elegante, más fino, más cosmopolita. La estética neoyorkina que veíamos en la serie Sexo en Nueva York se impuso a nuestro tradicional gusto barroco. Y los canapés de diseño a las patatas bravas y los calamares. Y así, en Valencia cada vez hay más tiendas y locales de ocio que no desmerecerían en el centro de Manhattan.
El jueves se inauguró –bueno más bien se reinauguró, ya lleva tiempo abierto- uno de ellos. Se llama Mon, está en la calle San Vicente y tiene una terraza de lo más coqueta en la plaza Mariano Benlliure. Lo que os decía, antes una terraza era unas cuantas sillas y mesas con logo de marca de refresco que se ponían sin ton ni son. Ahora, una terraza es una cosa seria, estudiada, bien decoradita y mejor ambientada. Ya no vale cualquier cosa.
Entre los quinientos invitados, estuvo el torero Vicente Ruiz El Soro, el joyero Guillermo Martorell y su mujer Mamen Puchades, Marta y Carlos Chastel, María Rodrigo, Eduardo Comes, Nati Altarriba y Pablo Forcada, la periodista Ángela Valero de Palma, Mariola Cubells, Ana Mansergas, Laura Pérez Vehí y Empar Ferrer, Jesús Barrachina, Rosa Ferrer, el estilista y Enrique Camps Montoro, Michi Lleó y Manuel Benlloch. 

La semana ha dado para más saraos de ciudad cosmopolita. El viernes, la tienda Blackcape, de Maribel Cosme y Fernando Rodríguez, celebró su primer cumpleaños regalando sesiones de belleza de la firma neoyorquina Kiehl’s.
Y Sesderma presentó el lunes en el Hotel Las Arenas dos nuevas líneas antienvejecimiento basadas en la genocosmética que prometen solucionar los estragos de la edad en las mujeres que hemos cumplido 45, ¡a ver si es verdad!
Siguiendo con esta tesis que me he montado yo solita y que me está dando para muchas conversaciones en los corrillos de los saraos, os cuento que la semana que viene reabre la discoteca del Astoria. Claro que ahora no se llamará La Bruja, como antaño, sino Downtown, ese término utilizado en EEUU para referirse al centro financiero de las grandes ciudades, mucho más acorde con mi teoría de la nueva Valencia. Ya os contaré…

lunes, 10 de noviembre de 2014

Pequeños placeres sin importancia

Si algo tiene de bueno cumplir años es que dejas de soñar a lo grande y empiezas a disfrutar de lo pequeño. Cuando eres joven, planeas grandes viajes y piensas que tu vida no tendrá sentido si no pisas alguna vez el puente Brooklyn o paseas por las avenidas de las películas de Woody Allen. Pasan los años y por A o por B no has conseguido ahorrar para hacer el viaje soñado, y un buen día cuando, menos te lo esperas, asumes que tampoco pasa nada, que puedes disfrutar casi igual viendo Manhattan en tu tele y que no hay mayor placer que estar en tu sillón, con una cervecita, viendo una buena peli. La vida está llena de pequeños placeres para los que no es necesario sacar un billete de avión. Y están muy cerca.
Por ejemplo, en el Mercado de Colón acaba de abrir Mi Cub, una terraza gastronómica donde puedes tomar los productos que se venden en la planta baja del mercado: unas ostras de Martin y Mary, una degustación de los fantásticos quesos de Manglano (Stilton, Oveja de Valladolid Ahumado, Pecorino Sardo con Trufa), jamoncito del bueno cortado fino, fino, hamburguesas gourmet de Carnes Varea, bocaditos preparados con amor por Mónica Piñones, frutas y verduras de temporada y cerveza Turia, tostadita y con una imagen recién estrenada. Lo de tomar productos de mercado no es nada nuevo, ya se hace en el Mercado Central o en el de San Miguel, pero mola que puedas hacerlo en una de las terrazas más glamourosas de Valencia, nada que envidiar a Manhattan.
La inauguración de Mi Cub fue el jueves. Se nota que la gente tenía ganas de salir porque no cabía un alma, y eso que la terraza es espaciosa. Por allí pasó el joyero Vicente Gracia, la interiorista Susana Lozano, el gentleman por excelencia, Jesús Terres, del blog Nadaimporta, y también Jaume Girona y Coté Maldonado, Isabel Cosme, Luis Lluch y Esperaza Vila -la tez más fina y pálida de Valencia, casi como la de Esther Barrera-, Fran Bolinches, Regina García y las hermanas Angela y Sonia Valero de Palma. También estuvo tomando cervecita Sonsoles Gómez-Torres, que ayudó a decorar el local, la medallista olímpica de natación Merche Peris, Macarena Alegre, de la Orden de Malta, Alfonso Manglano y Silvia Corell, directora de la Escuela Altaviana.
Lo mejor de la cita, la música de swing y blues de Dixie Jumble, que se atrevió hasta con una versión de Tainted love de Soft Cell. Valencia se está animando. Esta semana, Valentín Sánchez Arrieta, inauguraba también su nuevo restaurante Al tun tun en Sorni. La cita fue un exitazo total, llenísimo de gente. La decoración del local es una chulada. Al tun tun es como el hermano pequeño de Valen&cia, con propuestas tan sugerentes como el bikini trufado de Chicharro gaditano, shashimi de Vieira con verduras crujientes y rosquilla de pipas, cremoso de Idiazabal y semimojama de atún. Umm
Por cierto, chicas, la semana que viene tenemos cita benéfica en el Hotel Astoria. Un grupo de mujeres, ellas solitas, ha organizado una gala para recaudar fondos para la investigación de la leucemia y hay que apoyarlas porque se lo merecen ellas y su causa. Participará Jesús Manzano, guionista de El Hormiguero, habrá desfile de Alejandro Resta y presentará Josep Lozano.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Sangre inédita

Esta semana corría por WhatsApp un buen chiste: “Que celebremos Halloween es como si en Wisconsin bajasen en romería por el Mississippi al Cristo de los Faroles”. Y te imaginabas al Cristo en procesión río abajo, precedido por barcazas con animadoras medio desnudas, agitando sus pompones rojos y gritando “Dame A, Dame B”. Detrás los veteranos de Vietnam, seguidos de Mickey Mouse y del cowboy que va desenfundando sus revólveres y disparando al aire tiros de fogueo. Mientras pasa la procesión, el público devora enormes paquetes de palomitas y beben gigantescos vasos de Coca-cola. El Cristo va llegando pero no escucha saetas, sino cantos de góspel e imaginas que debe de estar diciendo: “Perdónales Padre porque no saben lo que hacen”.
En fin, ¿qué se le va a hacer? Halloween es como Starbucks, han venido para quedarse. Don Juan Tenorio se rinde ante los disfraces de bruja y de calaveras, como las tazas de porcelana y las cucharas de plata se rinden ante los vasos y cucharas de plástico a la hora del café. Siglos y siglos refinando una cultura para que un abrir y cerrar de ojos nuestros hijos lo echen todo por la borda.
Claro que no hay porque ponerse apocalípticos. Toda esta invasión convive con la defensa de cosas muy nuestras. Por ejemplo, esta semana, mientras nuestros niños exigían su disfraz de Halloween, Josep Lozano presentaba en el IVAM su proyecto “Sangre inédita”: una exposición de moda que pretende reivindicar el talento artístico de los diseñadores y destacar lo diferente por encima de lo clónico. De hecho, en la exposición no hay ningún modelito que se parezca a los que te encuentras en Zara o Mango. Hay vestidos de corsé estilo burlesque de Bibian Blue, patronajes aparentemente sencillos pero con mucha técnica (Amaya Arzuaga), tejidos tecnológicos sorprendentes (Siemprevevivas y Noelia Navarro) y piezas oníricas como las de Visori.
Los 28 diseños sólo tienen en común el color rojo, de ahí el nombre de sangre inédita. La exposición se inauguró el jueves con un desfile de lo más teatral en el hall del IVAM. Moqueta, paneles, humo y luces rojas formaban un escenario muy alejado de los desfiles convencionales, que suelen ser de un blanco inmaculado para que destaque la ropa.
Solo 150 personas estaban invitadas al desfile, pero al final acudieron cerca de 500 entre ellos, la Consellera de Cultura María José Catalá, la periodista Maribel Vilaplana, el siempre encantador Doctor Murgui, el diseñador Enrique Lodares, que es de los que disfruta con este tipo de exposiciones, y también los pintores Javier Calvo y Jarr, Amparo Chordá, el joyero Guillermo Martorell, Mª Dolores Enguix y Alfredo Esteve, del que todavía se recuerda su último desfile en el Westin con moda masculina de Saint Laurent, Lanvin, Gucci, Dolce&Gabbana, Dsqueared o Rick Owens.
A la misma hora, en la joyería Antonio Romero, la modelo Almudena Fernández presentaba una edición especial de un reloj que dedica una parte de los beneficios de la venta a la ONG Kind Surf. En la presentación estuvo el pediatra Carlos de Paredes y su mujer Mª José Gallardo, el matrimonio Zahrawi, el diseñador Valentín Herraiz, y el director del Astoria Joan Soldevilla. Los cócteles de joyerías son el primer síntoma de que la Navidad está más próxima, y con ella Papá Noel, que ya se está preparando para darnos la paliza.

martes, 28 de octubre de 2014

Champagne a todas horas

Pierre Perignon fue el inventor del champagne, un monje benedictino que murió a los 75 años en 1715, una época en la que la gente no solía pasar de los cuarenta. Según Xavier Monclús, enólogo de la glamurosa LVMH (Louis Vuitton Moet Hennessy), el responsable de esa longevidad no es otro que el champagne, por eso lo recomienda a todas horas del día. “Probar champagne a las 9 de la mañana es un masaje para el alma”.
Visto lo visto estos días, si Blesa y sus consejeros hubiesen sabido esto, los camiones de reparto de champán hubiesen colapsado las calles de Madrid cada mañana y las tarjetas black habrían tomado un tenue color dorado con burbujitas de fondo. Y algunos altos cargos de la Generalitat, en aquellos años de la alegría campista, podrían haber rellenado con champán las fuentes de agua de sus despachos, luego habrían pasado la factura correspondiente y aquí paz y allá gloria. Monclús estuvo esta semana en Valencia participando en varias catas de champagne organizadas por LVMH y Javier Monedero, de la distribuidora Dicoval.
La primera se celebró el martes en el Hotel Neptuno y estaba reservada a mujeres. Sólo se cataron los champanes rosados, que aseguran que son más del gusto femenino: Moet Rosé, Veue Clicquot Rosé y Ruinart Rosé, y para acompañar al postre, un Moet Néctar dulzón que se acaba de presentar en España. Chicas, beber champagne mola, pero si además lo haces escuchando las explicaciones del enólogo Xavier Monclús, la experiencia puede resuCltar de lo más entretenida. ¡Qué hombre! Comenzó contándonos la anécdota del monje benedictino para continuar con el Rey Sol, “creador de las orgías más importantes que hay visto la historia de la humanidad” y que también murió a los 75 años a pesar de haber vivido sin ninguna mesura (gracias el champagne claro). Y nos ganó definitivamente cuando explicó que la viuda Cliquot, como ser superior, cambió definitivamente la manera de hacer rosado.
A la comida fueron mujeres tan estilosas como Esperanza Vila, Nanda Botella, Loreto Cerdá, Carolina Lorente, Mayrén Beneyto, Isabel Cosme, Virtudes Langa, Silvia Escolá, Chelo Cotanda, Maribel Villaplana, Lourdes Molto, Sofia Carpi, Belén Aliaga, Beatriz Pechuán, Amparo Ros Casares, Ross Izquierdo, Maite Burgos, Consuelo Abadia, Reyes Amat, Angela Valero de Palma, Carmen Romero, Irene Sanz, Mercedes Rodrigo, Verónica Montijano, Lorena Oliver, Regina Miguel Camps, M Angeles Miguel, de Salvatore Ferragamo, Ana Serratosa y Rosa Sanchís.
La semana dio para más citas gastronómicas. En el Mercado de Colón abrió el lunes Ma Khin Café, un restaurante-cafetería-tienda del chef Stephen Anderson (Seu Xerea). Y el jueves, en el edificio del reloj, la cerveza Alhambra montó un afterwork clandestino (de esos que te envían invitación con código de entrada) con música en directo del grupo Sweet Wasabi, de la actriz Laura Pamplona.
A la misma hora, pero en el centro de la ciudad, Lourdes López y Javier Verdeguer celebraban con sus amigos la inauguración de su elegante tienda Patos en la Plaza del Patriarca, entre ellos Alicia de Miguel con sus hermanas, Alicia y Amparo Margarit, Dulce Jiménez, Esther Barrera, Pepa Navarrete, Marivi Setuain, Nuria Villarrasa, Carmen Topete, Rosario Martín, Inmaculada Maica, y el arquitecto Vicente Vázquez con su mujer Carmen Bondía, autor de la tienda.

martes, 21 de octubre de 2014

En el cielo de Valencia

Las cuarentonas valencianas somos hijas de nuestros padres, nuestro tiempo y de El Corte Inglés; crecimos en sus escaleras porque nuestras madres no salían de allí, cuando no tenían otra cosa mejor que hacer, simplemente se iban al Corte Inglés y nos llevaban a nosotras detrás. Así es que nos fuimos haciendo mayores; las regañinas de mamá porque nos estuviésemos quietas, se transformaron en broncas dentro del probador por el largo de la falda o el color de las medias. Y seguimos creciendo, hasta que un buen día nos vimos en la sección de caballeros; ¿qué hacíamos allí?, lo mismo que hizo mamá: comprar los pijamas de papá, ahora para nuestro chico. En todo ese largo proceso, ha habido siempre un punto de descanso: la cafetería de El Corte Inglés: punto de encuentro con tus amigas de BUP y de avituallamiento en más de una tarde cansina de compras. Era ruidosa y la decoración muy de la época de María Jesús y su acordeón, aunque nunca habías reparado en ello, pero lo harás cuando vuelvas y veas lo que han hecho con ella. Ahora es un espacio más amable con maderas claras, diseños nórdicos, iluminación suave y ambientes distintos para romper el ruido de las conversaciones. Una monada. Pero lo mejor es la terraza. En cuanto la ves, piensas, pero Dios mío, ¿dónde ha estado hasta ahora esta terraza?, ¿qué hacíamos nosotras ahí dentro, teniendo aquí estas vistas? Lo cierto es que era una zona de paso para acceder al comedor del persona. Ahora es una de las terrazas más agradables de la ciudad, con jardín y sillones blancos puedes desayunar del sol mediterráneo mientras tomas un café, comes con las amigas te tomas un gintonic, sin más ocupación que contemplar el cielo de la ciudad. Por no hablar de los días de fallas viendo la mascletá. La terraza estará abierta todo el año, en invierno tendrán placas de calor radiante, y todos los viernes habrá afterwork con actuaciones en directo.
Se inauguró el viernes con jamoncito, vino y música en directo de Nacho Mañó y Gisela Renes, del grupo Canto Rodado. No ha sido el único sarao del Corte Inglés esta semana. El miércoles abrió un espacio efímero dedicado a la decoración en la calle Caballeros 38 (como un Casadecor) y se trajo a un montón de periodistas de Madrid con el reclamo de Blanca Cuesta como madrina del evento.
Estuvo en la inauguración Hortensia Roig, el torero Vicente Barrera, la presidenta del Palau de la Música Mayren Beneyto, el Alcalde de Villamarxant, Vicente Betoret, y su mujer Cristina Aparici, Nacho Gómez-Trénor, la directora general de Comercio Silvia Ordiñaga, la presidenta de Unicef Valencia, Nidita Guerrero, la diseñadora Presen Rodríguez, y su hija, Isabel Cosme, el gerente de Bodegas Hispano-Suizas Pablo Ossorio, el director regional de El Corte Inglés Juan Sabater, la interiorista Verónica Montijano y el chef Ricard Camarena, que preparó el cóctel, con su mujer Mª Carmen Bañuls.
La semana dio para más saraos. El jueves se inauguró la exposición “Herederas de las majas de Goya” en la Fundación Bancaja, con su presidente Rafael Alcón como anfitrión. Asistió el president Fabra, Blanca Pons Sorolla, el presidente de las Cortes, Alejandro Font de Mora, Mayrén Beneyto, Felipe Garín, Paz Olmos, Vicente Colom, Paco Caparrós, David Lladró, Lucrecia Benlliure, Nathalie de Weerdt, Mar Casanova, Sedi Casanova, Carmen Girona, Maity Moroder, María Muñoz Peirats y Paula Alcón.
Y ese mismo día, con el termómetro marcando 30 grados a las diez de la noche, el Westin organizó un desfile de boda en su jardín con vestidos de Luis Rocamora y Valentín Herráiz, joyas de Argimiro Aguilar y ropa de ceremonia de Alfredo Esteve. Alfredo estaba empeñado en demostrar que el hombre también puede innovar, por eso sacó chaqués grises, pantalones con vuelta y chaquetas cortas y entalladas, camisas con pechera, capa española y hasta un chaqué blanco, que según el maestro Antonio Puebla no se puede llevar en una boda, salvo que sea una boda gay y lo lleve la novia.

lunes, 13 de octubre de 2014

Melancolía otoñal

El otoño se presta a la melancolía, que es un antídoto de la alegría, sobre todo cuando te acercas peligrosamente a una edad en la que tienes que aceptar que muchos de tus sueños ya nunca se cumplirán y lo peor es que vas a tener que vivir con eso y volver a encontrar excusas para ser feliz. Cuando llegas a este punto, puedes hacer varias cosas: descartada la posibilidad de que aparezca de pronto tu marido con una sorpresa que te haga sonreír, puedes poner “La 2” a ver si tienes suerte de que echen uno de esos reportajes de animalitos que te ayudan a conciliar el sueño; o meterte en internet, consultar el saldo de tu cuenta y a ver si con suerte todavía te quedan cuatro euros para ir de compras. Si todo eso falla, no hay que desesperar. Lo importante es hacer algo, no quedarte en casa retozando en el sofá. Por ejemplo, te levantas, te pones monísima de la muerte y te vas al Hotel Westin a ver la exposición de pintura de la argentina Mercedes Lasarte.

Más allá del interés artístico, la exposición tiene un plus de glamour porque la autora es íntima de la Baronesa Thyssen. De hecho, la mismísima Tita estuvo aquí en la inauguración, habló maravillas de la pintora y derrochó cordialidad y don de gentes. Lejos de la actitud estirada de muchos famosos que, en ocasiones como esta, se limitan a hacer acto de presencia y en cuanto pueden hacen mutis por el foro como queriendo evitar el contacto con la plebe, la baronesa se integró con la concurrencia y no puso reparo alguno en departir con unos y con otros y hartarse de sacarse fotos con todo el que se lo pidió. Tita llegó al hotel con unos pantalones blancos pitillo y una chaqueta negra y reapareció a los cinco minutos con un top lencero de lo más coqueto y un anillo de un brillante entre ocho y diez quilates (el equivalente a un buen garbanzo). Luego se quedó al cóctel –muy francés con champagne Perrier y macarons de colores – y acabó cenando en Komori con Rafael Alcón, con quien prepara una exposición en la Fundación Bancaja. La acompañaba la directora de Art Wanson Gallery, Mercedes Duerinck, y su marido Maureen Benezra, con una corbata pintada por Lasarte que recordaba a las de Luis Aguilé. A la presentación fue Rita Barberá, el profesor Santiago Grisolía con su mujer Francés Thompson, la presidenta de Unicef Valencia Nidita Guerrero con su marido José Antonio Prat, Eduardo Alcalde, Javier Muñoz de Prat, Mónica Morales, Joaquín Ros, de Banco Mediolanum, Encarna Roig, de Acosta, Lola Narváez, el joyero Argimiro Aguilar con su mujer Sesé, Alfredo Esteve, Carmen Pérez, el presidente del Puerto Rafael Aznar, Rafa Torres, María José Suarez, conservadora Museo Nacional De Cerámica, Belen García-Guzman, Eugenia Ripoll e Iñigo Rodríguez-Hessler.
La exposición es una inyección de vitamina antidepresiva. Mercedes Lasarte pinta con el colorido de Gauguin y Matisse y eso, según Guillermo Solana, enamoró a Tita, que la convirtió en su pintora de cabecera y le encargó varios retratos suyos y de sus hijas Carmen y Sabina. Solana, director del Museo Thyssen, dice que la pintura de Mercedes Lasarte ofrece una vía de escape, una escala de evasión por la cual huir de este mundo hacia otro que nos promete la realización de todos nuestros deseos. Vamos, que el plan de ir a ver la exposición (estará hasta el 31 de diciembre) viene como anillo al dedo para burlar la melancolía otoñal. Y la semana que viene, más planes: el jueves, en la terraza del Westin, desfile de Alfredo Esteve, Luis Rocamora, Valentín Herráiz y joyas de Argimiro Aguilar. A la misma hora, el peletero Amado organiza otro desfile en el Palau de la Música a beneficio de la Casa de la Caridad, y el viernes, la cena de Fuvane en la Hípica, una de las citas imprescindibles de la temporada.

lunes, 6 de octubre de 2014

Noche de esmóquines

¿Os habéis fijado alguna vez en esas vaquitas a manchas blancas y negras que pastan alegres en los prados? A simple vista parecen todas iguales, pero cuando te fijas bien te das cuenta que cada una es de su padre y de su madre y que no hay dos manchas iguales. Pues bien, a los hombres les pasa lo mismo con el esmoquin. Los hay que se nota a la legua que lo han alquilado, otros que deben de tener una colección y los más dandis los han adaptado a las tendencias, entallando las chaquetas y afinando los pantalones. No es fácil llevar bien un esmoquin porque los fallos cantan mucho. Además, hay que lucirlo con cierto trapío, con un toque de despreocupación propio de quien se siente elegante desde su más tierna infancia y por tanto no tiene nada que aprender en esta materia. Vicente Barrera luce el esmoquin como si hubiese nacido con él puesto. Javier Conde es más de vaqueros o de corbata. A Alberto Fabra se le nota incómodo en su esmoquin. Pablo Hohenlohe va tan de sobrado que se atreve a innovar poniéndole puños y cuello verde menta. Alejandro Bataller y David Lladró lo lucen con la misma gallardía que un general su uniforme de gala. ¿Qué os parece el juego que me inventé en la última cena de los premios Telva? Harta ya de radiografiar a las mujeres y de copiar o desterrar modelos, decidí hacer lo propio con los hombres. En el próximo número de Telva, que saldrá a finales de mes, estarán casi todos los que acudieron a la Gala de los Premios en el Palau de les Arts. El juego consiste en elegir el esmoquin del año. Ya os adelanto que, en mi modesta opinión, el premio es para José Luís Vilanova, marido de Verónica Montijano. Claro que, francamente, los esmóquines dan para poco en comparación con el repaso a los modelitos femeninos. Ahí sí que hay tela que cortar. Desde el atrevido escote de la piloto Carmen Jordá o el espectacular jumpsuit metalizado de Fiona Ferrer, a los clásicos vestidos negros largos de Estrella Morente o la presentadora de Telecinco Isabel Jiménez. Del rojo Valentino de la nadadora premiada Alba Cabello, Patricia Bonilla o María José Lladró al amarillo de Cristina Blanc y Carolina Merino, muy estilosas las dos; del verde de Elena Barraquer al turquesa un tanto desvaído de la princesa Beatriz de Orleans. Monísimas de la muerte iban Patricia Rato, con un vestido rosa palo de la diseñadora Tot-hom; Salomé Corell, de rosa empolvado; Andrea Pascual, con un vestido rojo con aire de cesarina romana o Juana Roig, con un vestido de Marta de Diego en crepe negro. También de Marta iba la presidenta del Palau de la Música Mayrén Beneyto, con un vestido de tul de plumeti blanco y negro. El blanco y negro siempre es una apuesta segura. La Consellera de Cultura María José Catalá eligió esta combinación, mientras que la redactora jefe de moda de Telva, Maite Sebastiá y la subdirectora de la revista Lucia Francesch, optaron por el negro y la directora Olga Ruiz, por el blanco. El equipo de Telva estuvo arropado por el director general de Unidad Editorial, Javier Cabrerizo y el director de Recursos Humanos, Tomás Pereda. En el Palau de les Arts estuvieron también algunos accionistas de El Mundo en la Comunidad Valenciana, como Ángel Raga, Juan Carlos Gómez Pantoja, Gonzalo Iranzo y Fernando Quintana. También estuvo el joyero Argimiro Aguilar (las joyas que lució Estrella Morente fueron suyas), Cuchita Lluch, el joyero Vicente Gracia, Pablo Serratosa y Silvia Escolá, la diseñadora Dolores Cortés, David Lladró y Marta Aliño, María Roca, de Mercedes Benz; Rocío Bacharach, Nacho Gómez Trenor, los diseñadores Valentín Herráiz y Francis Montesinos, la artista Nanda Botella, el doctor José María Ricart y la bloguera Mayte de la Iglesia. No faltó la familia Bataller, de Sha Wellness: el presidente Alfredo Bataller, con su mujer Graciela Parietti y su hijo Alejandro. Y otra gran familia, la de Sesderma, con el doctor Gabriel Serrano y su mujer Pilar Ballesteros y sus hijos Pilar y Gabi Serrano. Lo dicho, estad atentas al próximo número de Telva que va a dar mucho juego al cotilleo.
Todas las fotos de los Premios
Y mi crónica en El mundo

martes, 30 de septiembre de 2014

Noche en el museo

A ver chicas, sed sinceras, con la mano en el corazón y mirándoos fijamente a los ojos, confesad cuántos de vuestros lindos pie han pisado alguna vez el suelo del Museo San Pio V; ¿diez, veinte quizás veinticinco de cada cien? ¡Hay que ver cómo somos! Toda la vida añorando tener cuatro perras para ir a París a Londres o a Nueva York, y ahí, a la vora del riu Turia, rara vez nos acercamos. Claro que habría que preguntarle a las neoyorkinas cuántas de ellas han pasado una tarde en el Moma, o a las parisinas en el Louvre.
Pero ojo, que puede que las cosas estén cambiando porque la asociación de amigos del museo de Bellas Artes San Pio V está cogiendo carrerilla. La integra gente bien de Valencia que frecuenta los más conspicuos círculos sociales y que también disfruta escuchando conciertos de piano, viendo exposiciones de pintura o participando en conferencias sobre arte, ¿a que son geniales?
Bueno, pues el caso es que Mayrén Beneyto, Mercedes Gómez-Ferrer, el profesor Amando García, Socorro Maldonado o Ramón Serra, entre otros, montaron la Asociación hace unos de años y están cogiendo vuelo organizando conferencias, exposiciones… Vamos, que si esto sigue así, el Museo San Pio V puede acabar teniendo más vidilla que Distrito 10 en sus buenos tiempos.
Para empezar, esta semana, DIMOVA, la Asociación de diseñadores en la que está Montesinos, Presen Rodríguez y Dolores Cortés, celebró un desfile homenaje a Pertegaz. Desfiló, además de las anteriores, Amparo Chordá, Presen Rodríguez, Dragomir Krasimirov, Germán Carmona, Miquel Suay, Carlos Haro, Andra Cora, Carla Tomás, Lucía Rocamora, Roció Alonso, Marta Benet y Ágatha Ruiz de la Prada, que es socia de honor de Dimova.
Tras el desfile, tres clientas valencianas de Pertegaz salieron al escenario vestidas con los diseños que el modisto creo para ellas: María Teresa Monsonís, con un traje de cóctel fucsia; Consuelo Peris Borso di Carminati, con otro de cóctel blanco a topos negros, y Carmen Topete, con un dos piezas negro. Los más vistosos, los dos trajes de noche de María Teresa Monsonís que llevaron sus sobrinas Irene y Rocío Monsonís: uno palabra de honor en seda gazar azul noche y otro blanco que antes fue vestido de boda. También iba de Pertegaz su sobrina Dione Caus, que acudió al homenaje. La verdad es que debe ser una gozada abrir tu armario y ver colgados vestidos de Pertegaz y no una colección de camisetas de algodón y algún vestido que no aguanta más de tres puestas.
El armario que ya debe de ser la repera es el de María Victoria Liceras. Colecciona indumentaria de los siglos XVIII y XIX, que ha ido comprando en ferias, anticuarios y colecciones privadas. ¡Tiene más de 3.000 piezas! Alguien debería tener la genial ocurrencia de habilitar un espacio para acoger una exposición con sus vestidos.

Afortunadamente, estos días se pueden ver varios de sus fabulosos trajes en una exposición que se inauguró justo antes del desfile en el mismo museo. Comisariada por la propia Mª Victoria, empareja retratos de Sorolla con trajes muy similares a los de la pintura. Espectacular el parecido del vestido largo de algodón rojo de 1900 con el retrato de María con blusa roja. Bueno, y los vestidos de espolín de 1790 parecen sacados de la película María Antonieta, ¡qué maravilla! Con actividades así, no extraño que hubiesen codazos en la inauguración. Allí estuvieron las hermanas Blanca y Laura Fitera, que acaba de ser abuela, Amparo Corell, María José Albert, Tani Ibars, Begoña Císcar, Matilde Conesa, Amparo Lacomba, Maribel Cosme, María José Navarro que es un encanto de mujer, además de culta…
La semana ha dado mucho de sí. La joyería Rabat invitó el jueves a una cena servida por Ricard Camarena para celebrar que ya es distribuidor de Rolex en Valencia. Y el mismo día, Lotelito celebraba su aniversario con una fiesta de más de 400 invitados.

Si el Hotelito tuvo overbooking, algo parecido le pasó a la diseñadora Alicia Conesa con el showroom de zapatos Tuilus que ha montado en Marqués del Turia 35. Por allí han pasado Paquita Pechuán, Isabel Corell, Nuria Cidoncha, Pilar Ríos, Ana Brugger, Marta Piquer o Mª José Crespo.

domingo, 21 de septiembre de 2014

70 años no es nada

Me declaro públicamente fan de Raphael. Ya sé que las más jovencitas de vosotras pensarán que eso me pasa porque ya me acerco a una edad en la que necesito más el Botox que el rímel. Pero ¡qué demonios!, Raphael te rejuvenece más que el piropo gracioso de un albañil subido en un andamio. El jueves actuó en el Principal y fue la repera: allí, entre aquellas butacas aterciopeladas y aquel telón propio de la Belle Epoque, salió al escenario y volvió a ganarse al público como un guaperas se gana a una quinceañera enamorada.
Raphael hace con el público lo que le da la gana, tan pronto te saca una carcajada como te humedece las pupilas, tan pronto te clava estremecida en la butaca, como te bambolea los hombros y te mueve las palmas. “Gracias a la vida” “Hablemos del amor”, “Qué sabe nadie”, “En carne viva” o “digan lo que digan”… ahí estaba él, poniendo a la gente en pie con cada canción, dueño del escenario, quitándose la chaqueta con chulería, marcándose unos pasos de flamenco o apoyándose en el piano con coquetería.
Y todo eso con más de setenta años y aguantando tres horas sobre el escenario con un repertorio de temas que ya quisieran esos jovencitos latinos que ahora emocionan a nuestras hijas y ya veremos dónde están cuando nuestras niñas compren la primera crema antiarrugas. Lo dicho, la píldora de la eterna juventud.
Raphael fue el invitado de honor de los Premios Telva del año pasado, ya sabéis, la gran cita social del otoño del valenciano. La fiesta Telva de este año será el 1 de octubre y las afortunadas no sólo han recibido invitación, sino una sesión gratuita en el Urban Spa and Skin Shop de Sesderma, a elegir entre radiofrecuencia facial, foto-rejuvenecimiento, oxigenoterapia o tratamiento cosmético. Reconozcámoslo, chicas, a nuestra edad todo esto nos viene como anillo al dedo.
Por lo demás, la vida social valenciana empieza a recuperar el ritmo después de parón del verano y este calor sofocante. Del 25 al 27 se celebra la Valencia Fashion Week en el Centro del Carmen. Para ir entrando en materia, el jueves la terraza del L’Umbracle montó un desfile de María Luisa Cabrera, que hace unas alpargatas, camisetas y complementos de lo más monos, y se trajo como presentadora a Carmen Lomana, que se atreve con todo. También estuvo Paola Dominguín, incondicional de Francis Montesinos, y los pintores Cáceres y Miranda.
Unas horas antes, Juan Lagardera inauguraba en el IVAM una exposición de lo más curiosa, mezcla de arte y gastronomía, llamada “Al vapor”. Allí se sirvieron 200 kilos de mejillones. Con las cáscaras, convenientemente limpias, Evarist Navarro levantará una escultura de clochinas. ¡Qué cosas!, convertir en arte una cáscara de mejillón parece más difícil que hacer del presidente Fabra un doble de Raphael.
Mientras en el IVAM se hartaban de mejillones, en las Delicias, la coqueta cafetería que tiene Mónica Piñores en el Mercado de Colón, la diseñadora Aiana Larocca montaba un showroom de moda infantil a la que acudieron un montón de mamás: Lola Llorca, Gloria García Roca, Cristina Blanco, Mairén Beneyto, Ana Zabaljauregui, Eva Marcellán, Irene Manglano, Salomé Corell, Angela Valero de Palma, Elena Martos con su hija Helen e Isabel Bermejo. También se dejó ver algún papá (pocos) como el joyero Vicente Gracia, Carlos Hernández, Alfonso Manglano o José Díaz.
No todo son buenas noticias. Esta semana cerraba definitivamente el Casino Monte Picayo, un icono del poderío valenciano de los años ochenta donde un viernes cualquiera no se sabía dónde había más dinero, si en fichas del casino o en coches de lujo, joyas y pieles. ¡Qué tiempos aquellos!, en los que en Valencia había pasta a mansalva y ganas de demostrarlo.
De aquellos años de gloria quedan algunos vestigios. El teatro principal, es uno de ellos. Allí el próximo sábado, la Fundación Hortensia Herrero y la Asociación de Danza y Arte del Mediterráneo organizan una gala a beneficio de Fuvane. Bailará Nacho Duato y otros bailarines valencianos de ballet clásico que están triunfando por medio mundo.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Fitting en Llombai

Hoy quería hablaros de pieles, pero francamente con estos calores estoy por dejar la página en blanco. Sólo mi solidaridad con la Consellera Educación, María José Catalá, me impulsa a seguir adelante. No seré yo de las que se amotinen por sudar la gota gorda, que servidora se crio en un colegio de monjas en el que lo más parecido que había al aire acondicionado eran los gruesos y sombríos muros de la Capilla.  A Catalá se le ha contagiado la fabritis, esa extraña enfermedad que está deshaciendo al Consell y consiste en que todas las decisiones que tomas te salen rana. ¿Cómo iba ella a prever que este septiembre iba a ser el más caluroso de los últimos cincuenta años? Y ahí está la pobre, aguantando carros y carretas, e implorando a los santos que traigan pronto el otoño porque como esto siga así nuestros hijos le van montar un pollo que ríete de la Diada en Barcelona.

En fin, yo a lo mío. Esta semana, en plena canícula, me he ido a Llombai a ver cazadoras de cuero y abrigos de piel. Y todo porque quería ver de cerca un fitting, que es la forma snob de llamar a las pruebas que se hacen a las modelos con la ropa y complementos que llevarán en el desfile.
El caso es que el 26 de septiembre, Gabriel Seguí desfilará en la Valencia Fashion Week y esta semana estaba haciendo el fitting en sus talleres, con todo el equipo revisando al detalle cada prenda: shorts y vestidos sin mangas, cazadoras perfecto en blanco roto y unas faldas ideales de pelo de cabra tibetana.
En el fitting descubrí dos cosas: que el oficio de modelo es casi tan duro como dar clases a 40 grados a la sombra y que esto de la piel es todo un mundo. Hay mil tipos de pieles, calidades y texturas, y tropecientas formas de tratarlas para que queden finísimas como las de Loewe o duras como las de los moteros. Por ejemplo, si perforas el ante con un troquelado tendrá un aspecto flexible; el pulido le dará un acabado brillante o mate y el tipo de rasado lo convertirá en ante, napa o doble faz.
El de Gabriel Seguí es de los pocos talleres de piel que quedan en España. La competencia China los ha hecho escabechina. Tanto que incluso Hermès y Chanel están comprando talleres de sombrerería y bordados para no quedarse sin proveedores.
Seguí ha sobrevivido porque diseña, fabrica y además vende, dentro y fuera de España. Conoce tan bien el patronaje de la piel, que firmas mega conocidas le encargan los prototipos de las chaquetas que luego se fabricarán a gran escala en algún país asiático. Además, la piel ha vuelto a ponerse de moda y está viviendo una segunda juventud, como Isabel Preysler y Carmen Martínez Bordiú en la portada del último Hola, que parece que acaben de tomar la comunión.
La última colección de Gabriel Seguí la diseñó Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, de Siemprevivas, por una colaboración especial. Se podrá comprar este invierno (a ver si llega el frío) en VM The Shop, la tienda de Verónica Montijano y José Luís Vilanova. Y las chaquetas de hombre en BlackCape, la firma de Isabel Cosme y Fernando Rodríguez. Gabriel cerró su tienda de Jorge Juan y se va a centrar en puntos de venta multimarca.
Los que tampoco paran son Siemprevivas, que desfilarán el 27 de septiembre en el Jardín Botánico y pronto abrirán tienda en Rufaza. “La idea es unificar en un mismo espacio el estudio, la tienda y el showroom. Nos ha costado bajar a pie de calle porque queríamos tener el producto adecuado y la marca más consolidada y encontrar un lugar donde nuestras clientas se sientan cómodas: en Valencia, que es donde queremos quedarnos, y en un barrio como Ruzafa, con tanta creatividad por metro cuadrado. Queremos hacerlo despacio y cuidando el detalle porque tiene que reflejar la imagen de la marca. ¡Y hasta tenemos un patio interior para hacer cenas divertidas!