martes, 30 de septiembre de 2014

Noche en el museo

A ver chicas, sed sinceras, con la mano en el corazón y mirándoos fijamente a los ojos, confesad cuántos de vuestros lindos pie han pisado alguna vez el suelo del Museo San Pio V; ¿diez, veinte quizás veinticinco de cada cien? ¡Hay que ver cómo somos! Toda la vida añorando tener cuatro perras para ir a París a Londres o a Nueva York, y ahí, a la vora del riu Turia, rara vez nos acercamos. Claro que habría que preguntarle a las neoyorkinas cuántas de ellas han pasado una tarde en el Moma, o a las parisinas en el Louvre.
Pero ojo, que puede que las cosas estén cambiando porque la asociación de amigos del museo de Bellas Artes San Pio V está cogiendo carrerilla. La integra gente bien de Valencia que frecuenta los más conspicuos círculos sociales y que también disfruta escuchando conciertos de piano, viendo exposiciones de pintura o participando en conferencias sobre arte, ¿a que son geniales?
Bueno, pues el caso es que Mayrén Beneyto, Mercedes Gómez-Ferrer, el profesor Amando García, Socorro Maldonado o Ramón Serra, entre otros, montaron la Asociación hace unos de años y están cogiendo vuelo organizando conferencias, exposiciones… Vamos, que si esto sigue así, el Museo San Pio V puede acabar teniendo más vidilla que Distrito 10 en sus buenos tiempos.
Para empezar, esta semana, DIMOVA, la Asociación de diseñadores en la que está Montesinos, Presen Rodríguez y Dolores Cortés, celebró un desfile homenaje a Pertegaz. Desfiló, además de las anteriores, Amparo Chordá, Presen Rodríguez, Dragomir Krasimirov, Germán Carmona, Miquel Suay, Carlos Haro, Andra Cora, Carla Tomás, Lucía Rocamora, Roció Alonso, Marta Benet y Ágatha Ruiz de la Prada, que es socia de honor de Dimova.
Tras el desfile, tres clientas valencianas de Pertegaz salieron al escenario vestidas con los diseños que el modisto creo para ellas: María Teresa Monsonís, con un traje de cóctel fucsia; Consuelo Peris Borso di Carminati, con otro de cóctel blanco a topos negros, y Carmen Topete, con un dos piezas negro. Los más vistosos, los dos trajes de noche de María Teresa Monsonís que llevaron sus sobrinas Irene y Rocío Monsonís: uno palabra de honor en seda gazar azul noche y otro blanco que antes fue vestido de boda. También iba de Pertegaz su sobrina Dione Caus, que acudió al homenaje. La verdad es que debe ser una gozada abrir tu armario y ver colgados vestidos de Pertegaz y no una colección de camisetas de algodón y algún vestido que no aguanta más de tres puestas.
El armario que ya debe de ser la repera es el de María Victoria Liceras. Colecciona indumentaria de los siglos XVIII y XIX, que ha ido comprando en ferias, anticuarios y colecciones privadas. ¡Tiene más de 3.000 piezas! Alguien debería tener la genial ocurrencia de habilitar un espacio para acoger una exposición con sus vestidos.

Afortunadamente, estos días se pueden ver varios de sus fabulosos trajes en una exposición que se inauguró justo antes del desfile en el mismo museo. Comisariada por la propia Mª Victoria, empareja retratos de Sorolla con trajes muy similares a los de la pintura. Espectacular el parecido del vestido largo de algodón rojo de 1900 con el retrato de María con blusa roja. Bueno, y los vestidos de espolín de 1790 parecen sacados de la película María Antonieta, ¡qué maravilla! Con actividades así, no extraño que hubiesen codazos en la inauguración. Allí estuvieron las hermanas Blanca y Laura Fitera, que acaba de ser abuela, Amparo Corell, María José Albert, Tani Ibars, Begoña Císcar, Matilde Conesa, Amparo Lacomba, Maribel Cosme, María José Navarro que es un encanto de mujer, además de culta…
La semana ha dado mucho de sí. La joyería Rabat invitó el jueves a una cena servida por Ricard Camarena para celebrar que ya es distribuidor de Rolex en Valencia. Y el mismo día, Lotelito celebraba su aniversario con una fiesta de más de 400 invitados.

Si el Hotelito tuvo overbooking, algo parecido le pasó a la diseñadora Alicia Conesa con el showroom de zapatos Tuilus que ha montado en Marqués del Turia 35. Por allí han pasado Paquita Pechuán, Isabel Corell, Nuria Cidoncha, Pilar Ríos, Ana Brugger, Marta Piquer o Mª José Crespo.

domingo, 21 de septiembre de 2014

70 años no es nada

Me declaro públicamente fan de Raphael. Ya sé que las más jovencitas de vosotras pensarán que eso me pasa porque ya me acerco a una edad en la que necesito más el Botox que el rímel. Pero ¡qué demonios!, Raphael te rejuvenece más que el piropo gracioso de un albañil subido en un andamio. El jueves actuó en el Principal y fue la repera: allí, entre aquellas butacas aterciopeladas y aquel telón propio de la Belle Epoque, salió al escenario y volvió a ganarse al público como un guaperas se gana a una quinceañera enamorada.
Raphael hace con el público lo que le da la gana, tan pronto te saca una carcajada como te humedece las pupilas, tan pronto te clava estremecida en la butaca, como te bambolea los hombros y te mueve las palmas. “Gracias a la vida” “Hablemos del amor”, “Qué sabe nadie”, “En carne viva” o “digan lo que digan”… ahí estaba él, poniendo a la gente en pie con cada canción, dueño del escenario, quitándose la chaqueta con chulería, marcándose unos pasos de flamenco o apoyándose en el piano con coquetería.
Y todo eso con más de setenta años y aguantando tres horas sobre el escenario con un repertorio de temas que ya quisieran esos jovencitos latinos que ahora emocionan a nuestras hijas y ya veremos dónde están cuando nuestras niñas compren la primera crema antiarrugas. Lo dicho, la píldora de la eterna juventud.
Raphael fue el invitado de honor de los Premios Telva del año pasado, ya sabéis, la gran cita social del otoño del valenciano. La fiesta Telva de este año será el 1 de octubre y las afortunadas no sólo han recibido invitación, sino una sesión gratuita en el Urban Spa and Skin Shop de Sesderma, a elegir entre radiofrecuencia facial, foto-rejuvenecimiento, oxigenoterapia o tratamiento cosmético. Reconozcámoslo, chicas, a nuestra edad todo esto nos viene como anillo al dedo.
Por lo demás, la vida social valenciana empieza a recuperar el ritmo después de parón del verano y este calor sofocante. Del 25 al 27 se celebra la Valencia Fashion Week en el Centro del Carmen. Para ir entrando en materia, el jueves la terraza del L’Umbracle montó un desfile de María Luisa Cabrera, que hace unas alpargatas, camisetas y complementos de lo más monos, y se trajo como presentadora a Carmen Lomana, que se atreve con todo. También estuvo Paola Dominguín, incondicional de Francis Montesinos, y los pintores Cáceres y Miranda.
Unas horas antes, Juan Lagardera inauguraba en el IVAM una exposición de lo más curiosa, mezcla de arte y gastronomía, llamada “Al vapor”. Allí se sirvieron 200 kilos de mejillones. Con las cáscaras, convenientemente limpias, Evarist Navarro levantará una escultura de clochinas. ¡Qué cosas!, convertir en arte una cáscara de mejillón parece más difícil que hacer del presidente Fabra un doble de Raphael.
Mientras en el IVAM se hartaban de mejillones, en las Delicias, la coqueta cafetería que tiene Mónica Piñores en el Mercado de Colón, la diseñadora Aiana Larocca montaba un showroom de moda infantil a la que acudieron un montón de mamás: Lola Llorca, Gloria García Roca, Cristina Blanco, Mairén Beneyto, Ana Zabaljauregui, Eva Marcellán, Irene Manglano, Salomé Corell, Angela Valero de Palma, Elena Martos con su hija Helen e Isabel Bermejo. También se dejó ver algún papá (pocos) como el joyero Vicente Gracia, Carlos Hernández, Alfonso Manglano o José Díaz.
No todo son buenas noticias. Esta semana cerraba definitivamente el Casino Monte Picayo, un icono del poderío valenciano de los años ochenta donde un viernes cualquiera no se sabía dónde había más dinero, si en fichas del casino o en coches de lujo, joyas y pieles. ¡Qué tiempos aquellos!, en los que en Valencia había pasta a mansalva y ganas de demostrarlo.
De aquellos años de gloria quedan algunos vestigios. El teatro principal, es uno de ellos. Allí el próximo sábado, la Fundación Hortensia Herrero y la Asociación de Danza y Arte del Mediterráneo organizan una gala a beneficio de Fuvane. Bailará Nacho Duato y otros bailarines valencianos de ballet clásico que están triunfando por medio mundo.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Fitting en Llombai

Hoy quería hablaros de pieles, pero francamente con estos calores estoy por dejar la página en blanco. Sólo mi solidaridad con la Consellera Educación, María José Catalá, me impulsa a seguir adelante. No seré yo de las que se amotinen por sudar la gota gorda, que servidora se crio en un colegio de monjas en el que lo más parecido que había al aire acondicionado eran los gruesos y sombríos muros de la Capilla.  A Catalá se le ha contagiado la fabritis, esa extraña enfermedad que está deshaciendo al Consell y consiste en que todas las decisiones que tomas te salen rana. ¿Cómo iba ella a prever que este septiembre iba a ser el más caluroso de los últimos cincuenta años? Y ahí está la pobre, aguantando carros y carretas, e implorando a los santos que traigan pronto el otoño porque como esto siga así nuestros hijos le van montar un pollo que ríete de la Diada en Barcelona.

En fin, yo a lo mío. Esta semana, en plena canícula, me he ido a Llombai a ver cazadoras de cuero y abrigos de piel. Y todo porque quería ver de cerca un fitting, que es la forma snob de llamar a las pruebas que se hacen a las modelos con la ropa y complementos que llevarán en el desfile.
El caso es que el 26 de septiembre, Gabriel Seguí desfilará en la Valencia Fashion Week y esta semana estaba haciendo el fitting en sus talleres, con todo el equipo revisando al detalle cada prenda: shorts y vestidos sin mangas, cazadoras perfecto en blanco roto y unas faldas ideales de pelo de cabra tibetana.
En el fitting descubrí dos cosas: que el oficio de modelo es casi tan duro como dar clases a 40 grados a la sombra y que esto de la piel es todo un mundo. Hay mil tipos de pieles, calidades y texturas, y tropecientas formas de tratarlas para que queden finísimas como las de Loewe o duras como las de los moteros. Por ejemplo, si perforas el ante con un troquelado tendrá un aspecto flexible; el pulido le dará un acabado brillante o mate y el tipo de rasado lo convertirá en ante, napa o doble faz.
El de Gabriel Seguí es de los pocos talleres de piel que quedan en España. La competencia China los ha hecho escabechina. Tanto que incluso Hermès y Chanel están comprando talleres de sombrerería y bordados para no quedarse sin proveedores.
Seguí ha sobrevivido porque diseña, fabrica y además vende, dentro y fuera de España. Conoce tan bien el patronaje de la piel, que firmas mega conocidas le encargan los prototipos de las chaquetas que luego se fabricarán a gran escala en algún país asiático. Además, la piel ha vuelto a ponerse de moda y está viviendo una segunda juventud, como Isabel Preysler y Carmen Martínez Bordiú en la portada del último Hola, que parece que acaben de tomar la comunión.
La última colección de Gabriel Seguí la diseñó Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, de Siemprevivas, por una colaboración especial. Se podrá comprar este invierno (a ver si llega el frío) en VM The Shop, la tienda de Verónica Montijano y José Luís Vilanova. Y las chaquetas de hombre en BlackCape, la firma de Isabel Cosme y Fernando Rodríguez. Gabriel cerró su tienda de Jorge Juan y se va a centrar en puntos de venta multimarca.
Los que tampoco paran son Siemprevivas, que desfilarán el 27 de septiembre en el Jardín Botánico y pronto abrirán tienda en Rufaza. “La idea es unificar en un mismo espacio el estudio, la tienda y el showroom. Nos ha costado bajar a pie de calle porque queríamos tener el producto adecuado y la marca más consolidada y encontrar un lugar donde nuestras clientas se sientan cómodas: en Valencia, que es donde queremos quedarnos, y en un barrio como Ruzafa, con tanta creatividad por metro cuadrado. Queremos hacerlo despacio y cuidando el detalle porque tiene que reflejar la imagen de la marca. ¡Y hasta tenemos un patio interior para hacer cenas divertidas!

lunes, 8 de septiembre de 2014

Cuatro valencianos en Madrid

El viernes empieza la Mercedes Fashion Week –antes Pasarela Cibeles- en Madrid. Desfilarán cuatro diseñadores valencianos de un total de treinta españoles. ¡Ja!, ahora va y resulta que el mundo de la moda va a ser el único reducto en el que los valencianos mantenemos nuestra cuota de presencia en Madrid. Esta sí que es buena, tanto político Ave arriba Ave abajo para hacerse oír en la Capi, con menos éxito que los matrimonios de Belén Esteban, para que al final sean nuestros diseñadores los que mantengan las posiciones de fuerza valencianas.
Me encanta, me encanta y me requeteencanta, que ni la crisis ni el ninguneo madrileño hayan arrinconado la creatividad y la moda valencianas. Desfilarán Francis Montesinos, Dolores Cortes, Juan Vidal y Hannibal Laguna que no son precisamente los niños bonitos de aquel politiqueo valenciano que, en los tiempos del despilfarro, se empeñó en aupar a quienes andaban más bien justitos de talento.

Francis Montesinos desfilará el viernes con su colección Jemanya. El diseñador ha abandonado definitivamente el prêt-à-porter y se dedicará en exclusiva a la costura. Después de un verano injustamente aciago, que le ha llevado a cerrar su tienda frente al Mercado de Colón, Francis, que es un batallador incombustible, abrirá en unas semanas su nuevo taller en Marqués de Sotelo 9. Le irá bien porque Montesinos borda la costura a medida, lo suyo es trabajar con tejidos de lujo, sin los condicionantes y las limitaciones del producto industrial.
El prêt-à-porter, tal y como lo conocemos, está prácticamente muerto, dice su mano derecha Guillermo Montesinos. “La moda ahora sólo funciona por precio, da igual quién lo haya hecho o la calidad del tejido, sólo importa que cueste 30 euros, la gente prefiere cantidad a calidad.”
Hannibal Laguna tampoco compite por el segmento medio o bajo; su especialidad son los vestidos de alfombra roja que se rifan actrices y cantantes y demás famoseo para estrenos y saraos. Laguna, que también ha pasado las de Caín, tiene una creatividad incuestionable. Ya se sabe que los genios creadores no siempre son los mejores administradores y el caso de Hannibal es paradigmático.
Pero ahí está, resistiendo. Su último bombazo ha sido vestir a la saga completa de María Teresa Campos en la boda de su hija Carmen Borrego. Vistió a las tres: madre, novia y la hermana de la novia, Terelu, a la que le han dedicado un blog que se llama Terelook que es para troncharse de risa. Bueno y también a Rocío Carrasco, antes Rociito. Por cierto, ¿qué mosca debió picarles a esta mujer y a Chabeli Iglesias que pasaron de estar hasta en la sopa a desaparecer del mapa?
Hannibal desfilará el día 15 y me apuesto mi último par de zapatos de Prada a que el diseñador sienta a las Campos en la primera fila. Habrá que ver si Bigote Arrocet se deja ver por allí y acaricia la mano de su amada mientras esta se queda absorta viendo la colección. Será a las 3 del mediodía, la hora perfecta para entrar en el cotilleo de “Sálvame diario”.
La colección de Hannibal se llama Butterfly Dreams (vuelo de mariposa) y será de las más espectaculares: faldas campana con metros de seda, bordados y calados con motivos florales y una mezcla de volúmenes en rojo escarlata, naranja crepúsculo, amarillo ámbar, azul cobalto y orquídea, ¡menudo festival!


Por Madrid también pasará el alicantino Juan Vidal con su colección "A girl named Alex" el domingo por la tarde. Todas las colecciones de Vidal tienen nombre de mujer, y esta se llama Alex, pero hasta horas antes del desfile no sabremos cómo es de sofisticada y elegante, ¡este chico se supera cada edición!
Y luego vendrá Dolores Cortés el 15 por la tarde, con su ropa de baño llena de ilustraciones de influencia japonesa. Por cierto, las colecciones que se presentan ahora son las del verano de 2015, las que se pondrán a la venta justo después de las elecciones autonómicas del mes de mayo.

lunes, 25 de agosto de 2014

Días de nostalgia

El final del verano siempre ha sido triste. Los días acortan, el cielo se encapota, vuelve la rutina y lo peor de todo: falta mucho para que vuelva el  buen tiempo. Para colmo de males, el subconsciente colectivo tararea aquello de "el final del verano llego y tu partirás, yo no sé hasta cuando este amor recordaras..."  y quieras que no te acuerdas de tu adolescencia y de aquel pavo del que estabas enamorada y no te hizo caso porque no supo interpretar tus señales. Luego vino lo de Chanquete, que murió a final del verano, aquello fue la gota que colmó el vaso. El final del verano se convirtió definitivamente en dias para la nostalgia y la melancolía.
Hasta ahora, a las valencianas nos quedaba un consuelo: las madrileñas se volvían a la meseta y nosotras nos quedábamos aquí con quince días más de vacaciones. Pero ahora ya ni eso, el cole empieza el miércoles así es que san se acabó el verano. Dicen que es para equiparar el calendario escolar a los horarios europeos y así poder conciliar la vida familiar y laboral. Claro, por eso cada niño tiene un horario distinto. Así no hay quien concilie nada: el pequeño entra a las nueve, la mayor a las ocho y el mediano, según qué día, a las ocho o a las nueve. Con lo que la familia se vuelve loca ante la pasividad de las autoridades competentes. Y luego llegan a casa con tres horas de deberes cada uno que tienes que hacer tú cuando por fin te has quitado al jefe de encima. ¡Eso no es conciliar, es como intentar hacer una paella con un grano de arroz!
La vuelta al cole solo nos reserva algunas alegrías, como leer el Telva especial colecciones que ha preparado la estilosa Maite Sebastiá, redactora jefe de moda. Quieras que no siempre te sube la moral ver los nuevos diseños de Prada, Celine o Stella McCartney aunque no puedas comprar ni la etiqueta.
Salir de tiendas es otro antidepresivo contra el bajón postvacacional. Hacerlo a principios de septiembre tiene otro aliciente y es ver qué tiendas han abierto, reformado o cambiado de sitio: Patos se ha mudado de Poeta Querol a la Plaza del Patriarca. Su dueña, Lourdes Verdeguer, envió un mensaje a sus clientas diciendo que por fin Hermès estaba frente a Patos. ¡Di que sí!
En Patos hay que ver la colección de la primera línea del americano Michael Kors, nada que ver con la segunda MK, los abrigos y vestidos de Pucci, los guantes, gorros y cuellos de piel de Ives Salomón, una firma francesa de piel que es el no va más del lujo. Y las chaquetas de lana y cashmere con cuello y puños de mapache de Max & Moi, ¡monísimas!
Justo al lado de Patos tenía Arantxa Botella su rastrillo de ropa de segunda mano; ahora lo ha trasladado a Doctor Romagosa. Y más novedades: en el local que ocupaba Muji en Colón, abrirá la americana Brandy Melville, que le quiere quitar el público quinceañero a Hollister.
Patos no es la única que ha sacado colecciones de invierno. Max Mara fue de las primeras en sacar la pre-colección, esa avanzadilla del invierno, y ya tiene colgados los abrigos de paño camel y traje sastre que vuelve este invierno. Y TCN ha llenado la tienda con sus básicos de siempre: camisetas de algodón, rebecas de lana, pantalones pitillo, chaquetones de estilo marinero y los joggins, esos pantalones de chándal que nacieron para hacer deporte y que este invierno se incorporan al armario de calle en cashmere o lana.
Los Zara y Massimo Dutti de Amancio Ortega también han sacado su artillería pesada. Bueno, ellos siempre son los primeros y llevan con los abrigos desde hace semanas, cuando el resto íbamos en biquini, camisola y chanclas. Fue hace unos días, aunque parece que haga un siglo.

Lujo en Marina Greenwich

Lo más parecido que hay en la Comunidad Valenciana a Puerto Banús es Campomanes. Ahí, hay pasta, pero pasta de verdad, y no lo que crees que hay en tu cuenta corriente cuando se junta la paga extra con la nómina del mes y todavía no han cargado los recibos. Allí, entre los barcos más espléndidos de nuestro litoral, este verano hay dos que destacan sobre los demás. Uno, el Rubeccan: un mega yate de cuarenta y cinco metros de largo, no sé cuántos pisos de alto y toallas de Loro Piana. Con lo que cuesta llenar su tanque de gasolina, Alberto Fabra le cerraría la boca a Montoro durante un par de meses. Sólo arrancarlo debe de costar más que la inversión de todas nuestras vidas en fondo de armario. Por allí se ha corrido el rumor de que su propietario es el presidente de Pfizer, también llamado Señor Viagra; pero de eso nada, monada. El dueño de Rubeccan es el empresario belga Jeroen Piqueur y su dinero no lo ha ganado alargando la esperanza de vida viril de nuestros maridos, sino que es el propietario del banco Optima. El otro, es el Piaffe II, un velero de 35 metros que disfruta un empresario madrileño. Ese gasta menos en gasolina pero con lo que cuesta la cuerda (perdón, el cabo) que sirve para izar una de sus velas, cualquiera de nosotras se volvería loca la próxima temporada en Chapeau. Por allí pulula también mucho ruso, que son quienes ahora gastan a manos llenas, como cuando a los españoles nos dio por convertir en solares los campos de patatas y alcachofas, pero mucho más a lo bestia. Dicen las malas lenguas que en alguna ocasión se han visto quinientos euros en el platillo de las propinas de alguno de estos hijos de la Madre Rusia. A los rusos con casoplones y megabarcos es habitual verlos en Saltea, el restaurante más in del puerto, donde se codean con gente de la tierra y habituales del puerto como la familia Bataller de Sha Wellness Clínic, Eduardo Zaplana, el cantante Francisco, que tiene casa en Altea, la modelo Katerina Strygina, ex de Olfo Bosé
Delante de Saltea Pilar Carbonell montó esta semana su It Market, veinte puestos moda, bisutería, complementos... vamos, las compras perfectas para saciar el ansia de consumo sin provocar un roto en las cuentas. Como tienes que pagar en efectivo, cuando se te acaba el dinero no puedes tirar de visa, lo cual es una ventaja se mire por donde se mire. En el mercadillo podías comprar la toalla Origama, la sensación del verano, un invento que consiste en dos estacas que se fijan sobre la arena y convierten la toalla en una tumbona por arte de birlibirloque. En otro puesto, María José Gomila se trajo los pantalones de punto elástico y estampado de cachemir italianos que parecen de Etro y tienen un aire al look setentero de Jacky O en la isla de Capri. También montó puestecito Isabel Landete, con su ropa de algodón fresquita y cómoda. Y la ONG Kassumay, con sus piezas artesanales hechas a mano en Senegal: collares, pantallas, bolsos clutch con tejidos estampados africanos ideales… (si alguna quiere ayudar, se pueden comprar en www.laetitiafusion.com).

Por el mercadillo ha pasado estos días Verónica Ceballos, la mujer de Vicente Boluda, Cote Igual, Rosa Lloret, Ana Jofre, Ana Postigo y su marido Miguel Cuñat, Luis Vidal, María Abradelo, Bernardo Guzmán y su mujer, Gildo Puchades y Sandra Grau, el promotor Kiko Murcia Puchades, el empresario Vicente LLácer y su mujer Esther, el empresario hostelero de Benidorm, Vicente Ferrer y el dermatólogo José María Ricart con su mujer Carolina Merino. Le pregunto a Ricart si es normal que Madonna se pasee por Ibiza más tapada que una pobre afgana con burka y dice que es lo mejor que podemos hacer porque el sol envejece que es una barbaridad. Paloma Cuevas también se dejó ver con su marido Enrique Ponce hace unas semanas por el hotel Asia Gardens de Benidorm casi tan tapada como Madonna. ¡Mira que si consolida esta moda y el año que viene tenemos que bajar a la playa con suéter de cuello cisne!


lunes, 18 de agosto de 2014

El chiringuito

Nos han birlado medio verano, con estas nubes este frío impropio del estío Mediterráneo. Eso está bien para el norte donde pasas las vacaciones pertrechada en rebecas y chubasqueros; donde el mar se mira pero no se toca so pena de congelar nuestras estilizadas piernas. Aquí somos más de sudar y de mezclar el sudor con el protector solar hasta crear un mejunje brillantoso que realza nuestro hermoso bronceado. Luego, por la noche, soportamos el frio glaciar que nuestros maridos provocan artificialmente en la habitación. Así es que, si nos quitan el calor, nos dejan descolocadas y con el fondo de armario veraniego inservible. Total, una injusticia que no nos merecemos. Esto debe de ser cosa de Montoro para que nos quedemos en casa y no aumentemos la deuda. Porque, claro, el frío cercena nuestra vida social estival porque lo que apetece es ir de chiringuitos y queda mal plantarse allí con paraguas y chubasquero, que ahora son sitios finos que nada tienen que ver con el olor a fritanga y a cerveza rancia de los años de Georgie Dann. Ahora tienen menús de restaurante pijo, camas balinesas y decoración de lo más estilosa. Y algunos están en el top de las terrazas de verano, como La Siesta, en Xàbia, que ha sido elegido como uno de los mejores de España por una conocida marca de ginebra.
El jueves, otro de los chiringuitos con más solera de Xàbia, Montgo di Bongo, puso música en directo en la terraza con un concierto Copa Ilustrada, el grupo que montó Javier Botella un buen día que decidió cambiar de vida profesional y dedicarse a su verdadera pasión: cantar temas clásicos de jazz y swing. Javier es de esos cantantes que gustan a varias generaciones, madres, hijas y hasta nietas de ahí que el auditorio fuera de lo más variado: Esperanza Vila con su hermana Cristina, Elena Gutiérrez, Mariola Dolz, Elías Azulai y Sofía Casas, Pablo Nebot y Nanda Gómez, Javier Pérez de Lucía y Mayte Burgos, Clara Payá Isabel Aliño, Luis Lluch y Fran Vila y muchos amigos de Carlos Gómez de Insausti, el dueño de Montgo. También estuvo la flamante presidenta de la Academia Valenciana de Gastronomía, Cuchita Lluch, con su novio Juan Echanove. Cuchi lleva años veraneando en Javea pero este año no para en torreta: de Menorca a Buñol, luego a Tarazona, donde el actor recoge un premio, y luego al festival de Mérida. La banda de Javier Botella tampoco descansa, está recorriendo la comunidad Valenciana como un político en campaña. El jueves hizo doblete en Montgo Di Bongo y el Blues bar de Dénia, luego se fue a Benicassim, a Villa del Mar, otra vez de vuelta a Alicante a Casa Santonja y mañana estarán en Puebla de Farnals en la terraza Hossegorpool. Pero que nadie se equivoque, la mejor terraza de playa que hay en los alrededores de Valencia es la del Hotel de la Playa, a pocos metros del puerto.
Cocoro Beach es otro de los chiringuitos imprescindibles del verano. Hay dos: uno en Beniarbeig, en la Cala del Moraig, y otro en Cala Mascarat, en Altea, muy cerca del Puerto deportivo de Campomanes. Precisamente en el puerto de Puerto de Campomanes, Pilar Carbonell organiza otro it market con Amina Basáñez del 21 al 23 de agosto, que todavía queda verano e igual hay que reponer un kaftan o una cesta de playa. Más al sur, en la playa del Carabassi de Alicante, frente al mar, está el Beberly Fieldman, el empresario Paco Gil, Patricia Quesada, Felipe González (el arquitecto, no el ex presidente), Héctor Dorado de la empresa Vectalia, el ingeniero de fórmula 1 Adrián Bertolín, Oleg Chubin (Inmo the best) y una buena representación de la comunidad rusa en Alicante, entre ellos los empresarios Oleg Zuvralov y Sergei Kaparem, fundador de Caviar Riofrio. Como anfitriones, Ángel Pamíes y Lola Machado.
Club Med Arenales Sound. Allí el jueves la revista Russian Inn celebró su segundo aniversario con una fiesta a la que acudieron más de ochocientos invitados, entre ellos la diseñadora de calzado

lunes, 11 de agosto de 2014

Todo sucedió en Xabia

Hay que ver la de cosas que pasaron en Xabia durante los años sesenta  setenta. Mientras nosotras cambiábamos los pañales de nuestro Nenuco y soñábamos con vivir alguna aventura como las de Pipi Calzaslargas, allí se asentaban los abuelos de quienes hoy son de “Xabia de toda la vida”: familias bien de Valencia y mucha gente del entorno del Opus Dei que huían del despelote de otras playas a las que habían arribado las suecas y alemanas con prácticas poco recomendables. Pero ellos no fueron los únicos que colonizaron las calas xabienses, también hubo un considerable movimiento hippy, de hecho hay quien asegura que el movimiento del flower power entró en España por Xabia y no por Ibiza.
Harris Sportes organiza cada año una fiesta hippy en su discoteca, La Hacienda. Él vivió aquello: “Los americanos habían descubierto Javea y La Plana cuando atracaban sus skippers en el puerto. Buscaban la tranquilidad y la encontraron en el Cabo de San Antonio. Venían con dólares y compraban terrenos en La Plana cuando el metro cuadrado costaba una peseta. Trajeron también muchas sectas hindúes, como los hare krishna, buscaban un oasis donde nadie les molestase y sus casas eran sencillas. Pero cuando empezó a llegar el turismo, se marcharon a Ibiza en busca de tranquilidad y cuando la isla se masificó, se largaron a Oriente Medio”.
Jo pe, debía tener su gracia aquella convivencia. Mientras los hippies se entregaban al amor en las calas, los amigos del Opus Dei construían su iglesia en el Puerto y los pescadores, auténticos xabienses de toda la vida, se preguntaban qué hacer con su futuro: dejarlo todo e irse a vivir en comuna, dejarlo todo e ingresar en un monasterio, o dejar la barca y construir apartamentos…
Cincuenta años después, nada es lo que era: los hippies ya no luchan contra la propiedad privada y los del Opus ya no se escandalizan por ver un bikini. De aquello nos queda la Iglesia del Puerto, abarrotada los domingos de agosto, y algo de la estética hippie, que se ha colado hasta en los fondos de armario de las familias más conservadoras del lugar: kaftanes estampados de algodón y lino, sandalias planas, bolsos rafia, paja y collares de cuentas que parecen recién traídos de la India o hechos a mano por uno de aquellos bohemios colonizadores del Cabo de San Antonio. Según Alejandra Montaner, que de moda ibicenca sabe un rato y que viste en más de una ocasión a la actriz Paula Echevarría, que en la Comunidad Valenciana las mujeres vestimos en verano de forma distinta a otras regiones: muchas marcas de Ibiza, tejidos naturales, sedas, algodones y vestidos cómodos y fresquitos que puedes llevar por el día para tomar heladito y por la noche vas de lo más mona con cuñas y complementos.

El viernes, La Hacienda celebró su fiesta hippy con música de Janis Joplin, Beatles, The Doors, Eagles, Carole King o Fleetwood Mac y la presentadora Cristina Tárrega celebró su fiesta de cumpleaños con el DJ Santi Martínez. El viernes que viene actuará allí Antonio Carmona de Ketama y el siguiente el grupo The Tweeters.

Por las fiestas de verano de la Hacienda se deja ver gente como Alfredo Bataller, de Sha Wellness, Fernando Aliño, Miguel de Vicente, el históricos relaciones públicas Pichi Ferris, Ragel Beltrán, Alfredo Alapont, Ricardo Sanchís o Haf Ida. Y cualquiera de nosotras, que ya tenemos a los niños criados; ellos se van al Arenal y nosotras queremos bailar sin que nos coarte la mirada de ninguna veinteañera minifaldera luciendo lo que nosotras lucíamos hace veinte años y que ya nunca volveremos a lucir. Y ellos no hacen esos ridículos corrillos en los que pasan revista a todas menos a ti y a tus amigas.

lunes, 4 de agosto de 2014

Qué injusta es la vida

Francis Montesinos es un icono de la sociedad valenciana. Uno de esos personajes que siempre te alegra ver. Cuando te saluda, miras con disimulo a tu alrededor para ver quién te está mirando porque te enorgullece que él te dé dos besos con su permanente sonrisa y ese cuerpo de bonachón corrido en mil juergas. Un genio que nunca ha abandonado esta tierra y que siempre arrima el hombro cuando se le cita para una buena causa. Sería impropio hablar de lo que le ha pasado con el tono frívolo propio de esta sección. Pero que todo el lío en el que se vio envuelto, haya quedado en nada, es una excelente noticia para encarar el verano. Lo malo es que las heridas le van a dejar unas cicatrices que no se merece y Valencia se quedará sin su tienda: ¡Jope, que injusto ha sido todo esto! Por lo demás, todo prácticamente igual que hace un año: nuestros bolsillos igual de vacíos, nuestros políticos igual de perdidos, nuestro fondo de armario un poco más requeteamortizado y nuestro terso cutis un poco menos terso.
Este año la novedad son los “mercadillos fashion”, una evolución el mercado de Pelayo de toda la vida, hacía lo chick y pijito; atendido por niñas monísmas de la muerte y sin que nadie grite: “¡a uno, a uno, a uno, bragas a un euro, bonita!”. En los market, que así les llaman, suena música chill out, hay velas, jardines y un ambiente más del tipo “que güays somos”, que del tipo “aquí estoy a ver si encuentro un chollo”.
El primer market lo montó Paula Alcón en Valencia. Luego, Pilar Carbonell montó uno en Xabia y ahora, como no podía ser de otra manera, Paula ha respondido montándolo en Benicassim. Ya sabéis que la gente bien de Valencia mantiene una larga pugna entre los que veranean en Benicassim y los que lo hacen en Xabia. Así es que, aunque solo sea para chinchar, lo suyo es ir a los dos y luego decirle a los de Xabia que el Benicassim era más mono y viceversa. Hay que darse prisa porque sólo están abiertos hasta mañana.
El mercadillo de Benicàssim (Cool market) está una de las casas señoriales del paseo Pilar Coloma, con un montón de puestecitos de moda, complementos, gafas de sol… Ni que decir tiene que por allí se ha dejado ver lo más granado del veraneo valenciano: Mª dolores Ibarra, de Avapace, Cucú Garrigues, el abogado Borja Zapater, Cristina Bonet, Marta García Janini y Álvaro Gómez Trénor, Carlos Olabarrieta y Carmen jurado, Carlos y Carmucha Olabarrieta, Toni Girona, Miguel Capdevila, Silvia Alonso, Blas Escrich, Nacho ríos e Isabel Forcada, Alfonsa y Margarita Pons, Sara Guazo, Ana Monerris, Fernando Aliño y Marta Pons, Toya Montoliu, Carlos Domínguez, Mercedes Martín Mavarro, Bárbara Breva, Vicente Segura, Octavio Cosín, Belén Carbonell, Elena de la Peña, María Eugenia Florit y Fernando Fabra, José Manuel de Rojas y un montón de políticos e ilustres veraneantes de la zona. Lila Albanozzo, de Il Baco da Seta, no pesan nada y se lavan en lavadora. Por el mercadillo han pasado Antonio Romero, Pilar Lluquet y Carlos Duato, Paula Sánchez de León, los Gómez Lechón, las hermanas Alicia, Carmen y Paloma de Miguel, Alfonso Manglano, Mayren beneyto, Vicente Garrido y Begoña Mortes, los Gómez de Insaustegui, los Girona, Totón barbera, Mateo Castella... El fin de semana que viene, abre otro en Xàvea, en la cafetería Mira Luna que está en el Puerto. Lo han organizado dos jovencitas emprendedoras, María Aráiz y María Arana (Mari&Meri). Han seleccionado firmas que no encuentras en Valencia, como los polos y camisas de God Save my Swing, camisetas Nolimits y Calma, ropa de Good Save my Swing y de la tienda 56 de Madrid, toallas, bolsitas y vestidos playeros de My barbara de Bilbao, cinturones y sandalias de Shabuu y algunas piezas de Marta de Diego.
El de Xàbia (It Market) está en el jardín del Parador. Son 57 puestos con vestidos ibicencos, bisutería, collares de cuentas, detallitos para la casa y hasta esculturas y cuadros. Ideales los bolsos de estilo Birkin en tejido de neopreno en colores que ha traído

lunes, 28 de julio de 2014

Bendita frivolidad

Valencia está aburrida. Hay pocos eventos sociales y los que hay pasan sin pena ni gloria porque parecen premios de consolación a una sociedad abatida que ha perdido su capacidad de frivolizar. Pensadlo un poco, la tan criticada frivolidad es un síntoma de bienestar: es muy difícil ser frívolo cuando tienes la nevera vacía, la salud maltrecha o el corazón partido. La frivolidad es un lujo que suelen permitirse quienes gozan de cierta estabilidad económica y emocional. Valencia no tiene ni lo uno ni lo otro: está arruinada y no tiene quien la quiera porque desde hace años sólo damos malas noticias.
Pero todo eso va a cambiar ahora que hemos descubierto la causa de nuestras miserias: Madrid nos maltrata y nos da menos dinero que a los demás. Ves los datos en el periódico y se te erizan hasta los pelos del abrigo de conejo que heredaste de tu abuela y ahora guardas en el armario. Ahí está la causa que ha adormecido nuestra frivolidad y nos ha abocado a un aburrimiento insoportable. Pero, ¿cómo que nos están sisando ochocientos ocho euros al año a cada una de nosotras, que es lo que nos falta para llegar a la media española?; eso es el equivalente a dos pares de zapatos de Prada o tres sesiones de botox. Pero esto qué quiere decir, ¡de qué va este Gobierno!.  ¡Valencianas frívolas uníos y exigir lo que es vuestro!. Vayamos al despacho de Montoro, y allí, un centenar de valencianas, hipermonas de la muerte y frívolas a rabiar,  cantémosle las cuarenta: “Oye guapo (es un decir), tú que te has creído. Mira que tú a nosotras no nos conoces. No sabes con quién te la estás jugando. Así es que estamos allí pasando las de Caín, con sentimiento de culpa cada vez que vamos a la farmacia a por una caja de ibuprofenos y resulta que vas repartiendo dinero a espuertas por otras comunidades. No, Cristobal, de eso ni hablar. Nos debes ochocientos euros cada una, que por diez años son ocho mil. Así es que ya vas soltando la mosca o te  llenamos el despacho  con bolsos y pañuelos del top manta. Tú verás”. Antes de salir una, que ha estado todo el rato pintándose las uñas, se gira y le dice: “por cierto, dile a tu mujer que cambie de óptica”. Y dejamos allí al Ministro con cara de no saber por dónde demonios abordar el problema que se le plantea.

Bendita frivolidad, ¡cómo te echamos de menos! Necesitamos fiestas estivales con personajes del colorín que vengan por aquí a hacer comentarios insustanciales con cara de estar hablando de cosas serias y trascendentes. Como hace María Patiño cuando mira seriamente a la cámara y pone esa cara de ir a anunciar una gran crisis energética internacional que va a remover los cimientos de nuestra civilización, y de pronto con voz firme y semblante circunspecto dice: “Os anuncio en exclusiva,- hace una parada larga para tomar aire- que Amador Mohedano ha marcado esta tarde el teléfono de Rosa Benito”, y todos los demás se cogen a la silla, como diciendo, ¡no puede ser!, confírmanos esa noticia porque eso cambiaría nuestras vidas, ya nada volverá a ser igual.
Eso es lo que necesitamos en Valencia, un poco de frivolidad que nos devuelva la alegría y la confianza perdidas.


Por lo pronto, nos tendremos que conformar con el desfile de baño de Dolores Cortés en Miami y con fiestas como la que montó el Club Moddos para despedir la temporada. Fue el jueves, en el ático del Ateneo Mercantil, y allí estuvo toda la cuchipandi del club tomando mojitos y gintonics: Encarna Roig, de Acosta; Guillermo Martorell y Mamen Puchades de la joyería Sie7e; Lluís Nadal, de Nil; Maria Dolores Enguix, de la Óptica Climent, y también Sara Blasco, Antonio Jordán y Beatriz Maset, Begoña López, Carlos Alapont, Carmina Pérez-Manglano, Carolina Salas y Rafa Moscardó, Coke Stuyck, Concha Martínez, Patricia Puchol y el doctor Murgui, que es la salsa de todas las fiestas. Y como anfitrión, el flamante director de Moddos Josep Lozano.