lunes, 29 de junio de 2015

Seda, incienso y té kashmiri

Vicente Gracia viajó hace unos meses a Cachemira, una región de la India perdida entre las montañas del Himalaya, y volvió enamorado de sus tierras fértiles, de los lagos y del misticismo que se respira. “Si hay un sitio donde me perdería es aquí, en el Valle Nigeen Lake, un lugar con una vibración especial”. Cuenta Gracia que los emperadores de la India islámica subían a Cachemira para soportar los calores del verano y allí construían sus jardines basándose en los de la Alhambra. “El imperio Mongol era muy refinado y su corte estaba llena de poetas, astrónomos, matemáticos…” Tanto le ha impactado el viaje, que el joyero ha creado una colección enterita de joyas inspirada en la India. Vicente es así. Hay turistas que vuelven de sus viajes con miles de fotos en los monumentos más famosos y Gracia vuelve con historias y leyendas de esas que te dejan con la boca abierta y sin pestañear. Con razón dice de sí mismo que es un romancer…
La colección completa se podrá ver en su joyería de la calle la Paz hasta finales de julio. Hay pendientes, broches, brazaletes, collares, que mezclan piezas antiguas que Vicente compró al Sultán Singh Backliwal con elementos muy valencianos. Por ejemplo, cúpulas islámicas llenas de flores y rosas talladas de la huerta valenciana en coral, turquesa o lapislázuli. ”Li done el primor valencià a las piezas de cachemir”. Con esta fusión, intenta explicar la vinculación de Valencia con oriente a través del comercio y la Ruta de la Seda. El jueves, el joyero invitó a clientes y amigos a la inauguración y les pidió que llevasen algún detalle de la Ruta de la Seda en el atuendo. El propio Gracia se vistió con un blusón de zaragüell, sombrero andalusí –el clásico sombrero del árabe español que llevan los regulares del ejército español- y unos pantalones jodhpur (los que los adolescentes llaman cagados) con una tela adamascada que le cosió Valentín Herráiz. 
Juana Roig, socia del joyero, llevó un turbante de seda con un broche y un top de seda que dejaba adivinar su embarazo; su madre, Hortensia Herrero, un caftán bordado y su padre, el empresario Juan Roig, un traje chaqueta sobrio sin ningún guiño al motivo de la fiesta, como la mayoría de los hombres. La excepción fue Javier Martínez, con turbante y camisa de seda estampada, y Marc Insanally, del Café de las Horas. Las mujeres se prestaron al juego encantadas. Encarna Roig, de Acosta, llevó un sari negro bordado en oro precioso y Lila Albanozzo, de Il Banco da Seta, una falda larga de seda brocada; también estuvo la diseñadora Marta de Diego con su Socia Pepa Martí, el diseñador Valentín Herráiz, Annick Thebiá, una alta funcionaria de la Unesco afincada en Valencia, y Adela Sánchez Moncada, Cuqui, una señora estupenda que pasó su niñez en el Tánger de los años treinta que retrata el libro El Tiempo entre Costuras y que tiene casi tantas historias que contar como Vicente Gracia. Todos los elementos de la fiesta fueron muy adhoc, desde la música y el perfume de incienso hasta el té kashmiri con anís estrellado, canela y cardamomo servido en copa de cóctel con el que te sentías transportada directamente a Cachemira. Ay cachemira, quien pudiera ir a cachemira.
Mientras buscamos la ruta para poder ir (admitid, bonitas, que no tenéis ni idea de donde está), siempre nos queda la oportunidad de perdernos en las montañas valencianas. Ahí está el alto Palancia. Hija no es cachemira pero tiene su aquel. Allí, en la Sierra de Espadán, se produce uno de los mejores aceites de oliva de una aceituna autóctona, la serrana, la variedad que ha elegido el empresario Vicente Boluda para elaborar su aceite de oliva Fos. Lo presentó el lunes en la terraza del Astoria con una cata y un cóctel donde se sirvieron los vinos de Fos, también de la familia. Allí estuvo Paco Lorente y su mujer Loreto, José Miguel Bielsa, del Hotel Neptuno; Faustino García, de Joselito; Jorge Fernández de la Taberna Alkázar, Pablo Bacete, de Le Blossone, y un montón de gente del mundillo de la gastronomía.

lunes, 22 de junio de 2015

Revolución plástica

Las hijas del postfranquismo hemos sido innovadoras en muchas cosas: en salir de casa más allá de las diez de la noche, viajar con el novio como si tal cosa, vivir en el pecado, hacer que el marido friegue los platos… De entre nuestras muchas innovaciones y aportaciones a la historia de la humanidad, una de ellas es la aceptación de la cirugía estética como una rutina más de belleza. Nuestras madres se las apañaban con un motón de potingues para la cara, las permanentes caseras aquellas que se hacían con los rulos por la noche, y con la peluquería. La manicura era un símbolo de esnobismo y la pedicura nadie sabía lo que era. Por aquél entonces, la cirugía estética era cosa de cuatro famosas que salían en la tele; nuestras madres, para no morir de envidia, las consideraban una excéntricas cuando no algo peor. Ellas, como mucho, llegaron a hacerse algún estiramiento facial, pero a casi ninguna se le pasó por la cabeza arreglarse el pecho, aumentar el volumen de los labios o pegarle un tajo a los párpados caídos para devolver el esplendor a su insinuante mirada femenina. Ahora intercambiamos nombres de cirujanos como antaño lo hacían de peluqueros, pero a mediados de los noventa el único nombre que sonaba en Valencia era el del Doctor Mira, que lleva cuarenta años ejerciendo la cirugía plástica y ha tratado más de quince mil casos. Los hombres, que para estas cosas tienen la misma sutileza que un puerco espín, decían de él que tenía el récord de tocar tetas y acompañaban esta gracia de fuertes carcajadas y de algún otro comentario que merecía echarles por encima el café con leche que te estabas tomando.
Pues bien, el Doctor Mira sigue ahí, innovando. Lo último es la colección de cremas que ha lanzado y que presentó esta semana en VM The Shop, la tienda de Verónica Montijano y el gallego valencianizado José Luis Vilanova. En la presentación, animada con vino Novavila, estuvo Juan Antonio Mira con sus hijos Pilar y Juan; los diseñadores de Siemprevivas Lucas Zaragosí y Adrián Salvador, Amparo Morte de Lacomba, Mairén Beneyto, Isabel Bermejo, Arantxa Sánchez Arrieta, Belén Corell, Sofía Cabrera, Pilar Vidal, María Cosín, Carmen Sorlí, Rocío Bacharach, Elvira Selva, Pilar Lucas, Ana Jaraba. También estuvo la interiorista Susana Lozano y Silvia Escolá, de la tienda de decoración Ampasi, que acudió con su cuñada la galerista Ana Serratosa, la joyera Salomé Corell, Carmen Martínez, Enrique Delamo, Maria José Gimeno o Alicia Arocha. Entre los chicos, pocos, Joseca Arnau, Yeray de Benito, el siempre elegante Antonio Puebla, Pepe Giménez, Vicente Jaraba o Jorge Casanueva.
Junto a las cremas del doctor Mira, Verónica Montijano presentó la nueva colección de ropa de Siemprevivas, las joyas barrocas de la sevillana Rocío Porres y los bolsos Alilovesyou, hechos con pieles de lujo texturadas y troqueladas en colores vivos con piedras semipreciosas y unos herrajes marca de la casa.
Desde luego, somos la generación más refinada, elegante, preparada, exquisita e innovadora de la historia de la humanidad; ahí queda eso, ¡la que venga detrás que arree! Para muestra, la taberna ultramarinos “El Parterre” que acaba de abrir en la plaza Alfonso el Magnánimo. Es un espacio pequeño, coquetón, decorado con alacenas antiguas, donde puedes hacer un alto en tu tarde de compras para tomar una copa de vino y una de las tapas y montaditos de la casa: erizo con boquerones, mejillones con caviar, paté con setas, habitas con bacalao y unos quesos de morirse (espectacular el pecorino sardo de trufa).
La taberna la ha montado Toni Palau, el dueño de la tienda de ropa Zoe de la calle la Nave. “Pasaba todos los días por aquí, vi que se alquilaba y como me gusta mucho la buena comida me lance a abrirla”. En El Parterre venden además productos gourmet para llevar, como las latas de José Peña y los espárragos de Navarra, que no hay quien los encuentre en ningún sitio.

martes, 16 de junio de 2015

Tripartito de eventos

Día intenso, el jueves pasado. Por la mañana se constituía la Mesa de Las Cortes. Si las elecciones son la gran fiesta de la democracia, la constitución de la Cámara, a juzgar por las fotos, es el resopón: besos, abrazos, sonrisas y ¡ale, cuánto nos queremos todos! Mañana volveremos a ponernos a caer de un burro, pero hoy somos todos colegas. Todos menos los del PP, que estaban allí como una novia plantada en altar: porte digno, sonrisa falsa y ganas de que se vayan los invitados para poder echarse a llorar en el sofá. Mención aparte merece Carolina Punset, más perdida que un cura en Pachá Ibiza, que buscaba Las Cortes en el Palau de la Generalitat, cualquier día de estos aparece por Alcoy buscando la Malvarrosa. Por la tarde, el Tripartito sellaba su pacto de Gobierno en el Botánico. Buen sitio para empezar un noviazgo, tiene el aire romántico de todos jardines pero con un toque científico-intelectual, que le queda bien a la izquierda.
La foto que publicó este periódico el viernes es buenísima: Puig y Oltra parecen dos novios firmando el acta de matrimonio. Los dos se miran con ojitos entornados; las manos se rozan, él se inclina levemente hacia ella para darle el bolígrafo; y ella, vestida de blanco, lo recibe con una gran sonrisa que irradia felicidad. Cuando se peleen, Ximo podrá mirar a Mónica con ojitos llorosos y decirle aquello de “siempre nos quedará el Botánico.”
Mientras el Tripartito declaraba su amor eterno entre árboles, el centro de Valencia se animaba con tres saraos: un cóctel en la joyería Rafael Torres, un desfile en el Ateneo y una fiesta en el Astoria, ¡toma triplete! El cóctel de Rafael Torres reunión a lo más granado de la sociedad valenciana para presentar su fichaje estrella de la temporada: las joyas Pomellato. La firma italiana abrió en 2005 en la calle Colón, pero años después cerró y Valencia se quedó sin punto de venta. Ahora vuelve por todo lo alto, con una exposición de piezas, muchas de ellas de alta gama, que se podrán ver hasta el 26 de junio. Al cóctel, servido por los Aliño, fue el doctor Murgui, Geni Torres y Eduardo Borso di Carminatti, las hermanas Fitera, Vero y Vicky Pons Soria, Jesús y Pepa Soriano, Javi Barcia, Elena García del Moral, Solete Arroyo, Piedad Barber, Pilar Barbería, Manuel Bellver, Susana Lozano y Fran Bolinches, Regina Moroder, Margarita Garín, Encarna Amat y la familia Torres al completo, con Rafael Torres y su mujer Arantxa Soriano de anfitriones.
Esa misma tarde, los fans del sushi disfrutaban como niños en la terraza del Ateneo Mercantil, lugar elegido el restaurante Miss Sushi para presentar su oferta gastronómica de la temporada con un desfile de ropa de Sita Murt. Entre los invitados, Blanca Fitera con su sobrina Blanca Crespi Fitera, Maribel Cosme, Amadeo Carboni, Omery Romero, Javier Edo, las hermanas Carola y Sandra Alegría, Ana Sebastiá, Verónica Jordá, Regina García, Pilar Ruiz y Cristina Fernández.
La semana dio para más eventos. El lunes, Murviedro montó un sarao en el patio del Museo L’iber para presentar los nuevos vinos de la temporada. Había puestecitos de show cooking y cócteles preparados con el nuevo cava de la bodega, Arts de Luna y con rosado frizzante. Entre los invitados, Ulises Menezo, de Tastem; Valentín Sanchez Arrieta, de Valen&cia; Javier de Andrés, de La Sucursal, Fernando Aliño, del grupo El Alto, Manu Manzano (DeCalle) y Vicente Patiño, de Saiti, además del equipo de la bodega Murviedro: Diego Talavera, Frank Hooij, Marc Grin, Xavi Solano y Roberto Martínez.
Por haber, esta semana hubo hasta eventos benéficos. El miércoles, el Casino de Agricultura celebró una cena a la que asistió mucho empresario de pro para apoyar a las asociaciones Latiendo juntos y Mamás en Acción. Bernd Knöller preparó un menú con Lluis Peñafort y Julio y Maribel Vilaplana ejerció de presentadora. La temporada de citas benéficas no ha hecho más que empezar. El jueves 18 de junio, Acova organiza un cóctel en La Hípica para recaudar fondos, ¡allí nos vemos chicas!

lunes, 8 de junio de 2015

La movida valenciana

Valencia está cambiando, chicas, y el cambio es más rápido de lo que tarda Zara en copiar una nueva colección. El jueves, Ángela Pla celebró como cada año la fiesta de verano de su revista, esa que reúne, en el IVAM, a lo más granado de la sociedad valenciana: arquitectos, diseñadores de postín, artistas, directores de comercios de lujo, políticos, periodistas…
Para dar un toque de color y cosmopolitismo a la cita, Ángela suele traer a cuatro o cinco famosos de Madrid. En otras ocasiones, las invitadas tenían un lustre aristocrático como Naty Abascal, Eugenia Silva –pareja de Alfonso de Borbón- o Carla Royo-Villanova. Esta vez vinieron Loles León, Massiel y Pastora Vega. Faltó Rosy de Palma y Bibiana Fernández para convertir la noche en un remake de la movida madrileña de los ochenta con Almodóvar y su troupe.
La ex de Imanol Arias estaba tan mona como siempre, alta, delgada, guapa y  estilosa. Subió al escenario con Loles León, mucho más de andar por casa, pero con un desparpajo que eclipsa a la más pintada. Las dos dieron el premio al diseñador Manu Fernández, que recogió el premio con bermudas y calcetines negros largos, bajo una chaqueta de traje. Vamos, con un estilismo que sólo puede llevar un genio del diseño y que si se lo pone tu marido, antes de salir de casa le pides el divorcio; pero si se lo pone él, dices: ¡Jo, pe, qué arte tiene este hombre!
La gala nos dejó algunos detalles más de revival ochentero, como el champagne servido en copas Pompadour, aquellas con las que brindábamos en las noches de fin de año de nuestra adolescencia. Cuenta la leyenda que esa copa fue modelada sobre el pecho perfecto de Madame Pompadour. Sea o no cierto, los invitados bebieron champagne porque el evento tampoco se prestaba para tirar de litrona mientras escuchas canción protesta.
Por lo demás la cena fue un compendio de buen gusto: la decoración de Paloma Tárrega convirtió el hall del IVAM en un frondoso jardín botánico; el menú de Javier Andrés, de la Sucursal, tomate en rama relleno y merluza al horno, fue comedido y nada esnobista y las flores de Conchita Cañamás pusieron el toque romántico.

Entre los invitados, muchos nombres habituales en este tipo de cenas: el doctor Murgui, Laura Fitera, Ivan Martínez Colomer y Ana García, de Moddos, las hermanas Alicia y Paloma de Miguel, las periodistas Laura Grande, Elena Menéndez, Maribel Vilaplana y Susana Golf, el joyero Vicente Gracia, la diseñadora Amparo Chordá, Rocío Bacharach, Antonio Jordán, José Tamarit y Ana Valero, de Chapeau; Lourdes Verdeguer de Patos, Carlos Serra y Víctor Nebot, la mujer del cantante Francisco, Paca Ribes, Josep Lozano, los periodistas Juan Lagardera y Cruz Sierra; el peluquero Tono Sanmartín, Encarna Roig, de Acosta…
La política también tuvo su representación: estuvo Fernando Giner, de Ciudadanos, la diputada del PSPV María José Mira y la todavía Consellera María José Catalá, que como no podía ser de otra forma pasó más desapercibida que otros años. Faltó alguien de Compromís. Todo se andará.
Entre los premiados con una pieza del artista JARR, una emocionada María Dolores Enguix, de la Óptica Climent; la empresaria Celia Valiente, el interiorista Antonio Salinas, el cocinero de Master Chef Pepe Rodríguez, el doctor José Remohí de la clínica IVI, la blogger Mar Flores, los diseñadores Ángel Schlesser y Manu Fernández, los modelos Teresa Baca y Fran Martínez y el arquitecto Antonio Escario.

La nota discordante la puso el humorista Angel Garó, que estuvo poco fino al decir, micrófono en mano, que iba a hacer pipí, justo cuando Leticia Valera explicaba la labor de su ONG Kassumay en África.

Lo mejor, la puesta en escena de Angela, que es una artista leyendo discursos. Alguno de nuestros partidos debería ficharla para elevar el nivel de la retórica en Les Corts. Me quedo con su cita de Borges: “Al cabo de los años, he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día que no estemos, un instante, en el paraíso”.

lunes, 1 de junio de 2015

Aleshores

Es muy probable que los nuevos políticos valencianos recuperen el protagonismo perdido en la vida social valenciana. Dentro de pocos meses, los nuevos conselleres, alcaldes y concejales se dejarán ver por los eventos de la ciudad y lo harán sin los complejos que últimamente tenían los del PP. Llamadme frívola, si queréis, ya os lo recordaré dentro de unos meses cuando os vea por el Mercado de Colón luciendo camisetas con letreros reivindicativos. Yo, por lo pronto, he buscado asesoramiento. Lo primero que me dicen es que si quiero adaptarme a las nuevas tendencias tengo que hacerme activista de algo. “De shopping – dije yo-“.Mi interlocutora no salía de asombro: “¿Pero qué dices?, ¿cómo puedes ser tan superficial?, tiene que ser un compromiso social, con el ecologismo, con la pobreza, con la enseñanza pública o algo así. No sé, piensa en una plataforma…” Cuando oí lo de la plataforma, pensé en mis zapatos, pero no acababa de encontrar la relación con lo que estábamos hablando. Así es que callé y seguí pensando. “O sea, que tiene que ser algo…”, mi interlocutora saltó del asiento y no me dejo seguir. “Pero ¿cómo se te ocurre decir o sea? , ¡no lo vuelvas decir!, ¡borra esa palabra de tu mente!, eso es como blasfemar en un colegio del Opus Dei”. Pregunté a mi maestra en progresía qué otra palabra podía utilizar, “Pues no sé, -me dijo-. O sea no tiene traducción. En todo caso, si tienes que decir algo di, aleshores. Eso es, tú cuando no sepas que decir, di aleshores que eso siempre queda bien” Me di cuenta entonces de que mi aprendizaje iba a ser más arduo de lo previsto. Eché mano de mi bolso en busca de mi cuaderno de notas para apuntar lo de aleshores. Cuando mi maestra vio sobre la mesa mi bloc de notas de Moleskine, le echó un zarpazo y asustada como quien hubiese visto una petaca en una reunión de alcohólicos anónimos, me dijo: “¡Guarda ahora mismo eso, y que no te lo vuelva a ver.” La conversación siguió entorno a mi fondo de armario, me di cuenta de que ni siquiera mis monísimas camisetas de Lacoste iban a salvarse del destierro. Volví a casa abatida, por el camino tres palabras resonaban con eco en mi mente: activista, aleshores y o sea. Desde entonces no paro de darle vueltas, tengo que encontrar una causa para mi activismo, retomé lo del shopping, pensé en hacerme unas camisetas con el letrero, “per un shopping public i de cualitat per a tots”, pero me dicen que no insista, que ahí no hay nada que rascar. Lo de aleshores sigue preocupándome, no me acostumbro y lo peor es que de aquí cuatro días habrá que ir Xàbia y ya me veo allí, en un chiringuito, diciendo aleshores cada dos por tres: “¿Quiere tomar algo”. “Aleshores, una cerveza”; “¿Quieres vaso?”, “Aleshores, no. O mejor sí. Mira, aleshores , creo que mejor me traes un gintonic a ver si así me lio menos.” ¡O seaaa!, no puedo más!
Ya veis que voy haciendo algunos avances, pero creo que aun me queda mucho por aprender. Por lo pronto practicaré el tardeo, que es la nueva moda de tomarse gin-tonics a las 5 de la tarde. Os recomiendo probarlo en Martina Beach, la terraza del restaurante Sausalito en la Marina Real, frente al Veles e Vents, recién inaugurada por Javier Mestre y José Daniel Navarro con Tomás Brandez. Pamblanco, Trini García, Juanjo Piquer, Pepa Piquer, Amparo Marí, Nuria Ballester, Isabel Mármol, Jose y Chordo Zaragozá, Laura Martínez Barea, Rocío Robles y José luis, Arturo Babiera, María Pía, Coté Soler Crespo, Thais Casanova, Javier Martínez Rubio, Luis Salom, Inmaculada y Eugenia Villar, Juan Miguel Martínez , Pedrojota Andreu Pérez, Lucía Hernández, Trini García Trigo, Juan bautista Soler, Vicente Boluda, José Boquet y José González, entre otros muchos..
Decorada con plantas tropicales, te puedes tomar una copa a orillas del canal, casi sobre el agua, o una copa de Moet Ice en el barco amarrado junto al restaurante. A la inauguración fueron las hermanas

lunes, 25 de mayo de 2015

George Clooney: el hijo perfecto

George Clooney es el hijo perfecto. Como pareja debe de ser muy estresante. Imagínatelo, vas con él a una fiesta cogida del brazo y de pronto, así como quien no, te da un beso en los morros. De golpe y porrazo sientes sobre tus espaldas las miradas de miles de mujeres cuestionándote: pues no es para tanto, es bajita, tiene un cuello horroroso, y esa nariz, qué nariz, por qué no se la opera… Sabes, además, que todas ellas están esperando a que te tropieces y caigas de bruces al suelo a ser posible encima de un charco. No, como marido, no. Mejor como yerno, claro que a ninguna de nosotras le apetece pasarse lo que le queda de vida vigilando la espalda de su adorada hija, no vaya a ser que una de esas harpías envidiosas le dé un empujón cuando menos se lo espera. Como hermano estaría bien, pero sería duro aguantar a su mujer como cuñada, ya sabéis, las cuñadas son siempre peligrosísimas y si están creídas, mucho peor. Tenerlo como padre también sería una faena, con todas tus amigas diciéndote una y mil veces lo guapo que es tu padre, al final eso cansa.
Así es que, lo dicho, lo mejor sería tenerlo como hijo. Le quieres, te quiere, no te cuestiona, le achuchas, te achucha. Y ahí estás tú, esperando a la próxima novia; irán pasando, una detrás de otra, y tú serás la única que aguantará el paso del tiempo. A ti no te destronará nunca nadie, eso es una madre.
La madre de George se llama Nina Bruce. Es una mujer muy estilosa con pinta de haber comido un plato de patatas fritas desde que mataron a Kennedy por miedo a engordar trescientos gramos.
Como sabéis, Clooney ha estado esta semana en Valencia, dijo que era una ciudad “para soñadores”. Estuvo sólo unas horas. Llegó a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, escenario Tomorrow Land, posó en el photocall, derrochó sonrisas y gestos de complicidad y mientras los doscientos invitados veían el estreno, se escapó sigilosamente y se fue a cenar a Lambrusquería, dejando plantados a los invitados, que esperaban saludarle después de la cena que se sirvió en L’Hemisferic. Eso estuvo feo, George, si yo fuese tu madre te daría una reprimenda, y a lo mejor hasta lo hacía en público, cosa que nunca podría hacer tu mujer porque entonces dirían que os lleváis mal.
El caso es que lo más granado de Valencia se quedó sin saludar al actor. Entre los invitados de la Disney, estuvo la interiorista Susana Lozano y Fran Bolinches Gómez-Torres, Laura Vehí, que pronto dejará la soltería para casarse con Lucho Colvée, José Marí y Amalia de Gregorio, Amparo Corell, Vicente Garrido y Begoña Mortes, Iñigo Parra y Henar Molinero, Lourdes Millet, Vicente Pechuán y Taita Marín, Reyes Trénor, Mayrén Beneyto con su nuera Eva Marcellán, la dentista Queque Badía, el presidente del Levante Quico Catalán y su mujer, Marcelo Trenor y María Jesús Puigmoltó, Lourdes Millet y Carlos Pérez-Marsa, el profesor Santiago Grisolía, Manolo Peris, Patricia Montoro, Miriam Cadur… Y también la alcaldesa Rita Barberá y el presidente de Disney España Manuel Muro.

No fue el único sarao de la semana. Los diseñadores Siemprevivas, Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, reunieron a clientas y amigos en su tienda de Ruzafa para presentar su nueva colección con los clásicos vestidos de neopreno, abrigos de microfibra, kaftanes y conjuntos de seda de lo más monos. Allí estuvieron Laura y Blanca Fitera, Verónica Montijano, la periodista Esmeralda Velasco, Greta Borrás y la modelo Minerva Portillo. Los chicos de Siemprevivas decoraron la tienda con flores de Carolina Cot e invitaron a cervecita Turia, limonadas y croquetas.


Además, el jueves la joyería valenciana Sie7te inauguró tienda en Madrid, en el barrio de Salamanca. Guillermo Martorell y Mamen Puchades estuvieron acompañados por las actrices Pastora Vega y María Castro, los diseñadores de Alvarno, Álvaro Castejón y Arnaud Millaud, Encarna Roig y la redactora jefe de moda de Telva, Maite Sebastiá.

lunes, 18 de mayo de 2015

Telva en la Malvarrosa

Era jueves por la tarde, alguna diosa del Olimpo debió de dejarse enchufado el secador del pelo, con tan mala suerte que apuntaba directamente a Valencia. Aquello era insufrible. Pero en el hotel Balandret, en la Mavarrosa, se estaba a gusto. La revista Telva daba allí una fiesta, no había nada que celebrar, sólo ganas de reunir a los amigos de la revista, es decir, a media Valencia, para invitarles a una copa y pasar un rato agradable.
Y lo consiguieron, vaya que sí. Pese a la ponentá y al calor infernal, el hotel se llenó. El catering lo puso Bárbara Jiménez de la Iglesia, de Cocotte: espárragos con romesco, carpaccio con parmesano, croquetas con tomate, setas y albahaca, buñuelos de bacalao, mini coca de sobrasada, crudites con salsa de queso, empañadillitas de carne, y de postre tartaletas de limón, coca de llanda, sorbetes de mandarina y mini raciones de torrijas y churros con chocolate.Vamos, lo que requería la ocasión, comida ligera y fresca, que combinaba bien con el ambiente y aún mejor con los gintonics.
El público objetivo de Telva somos nosotras, las chicas de cuarenta y tantos hasta los sesenta y pocos. Mujeres de mundo que sabemos lo que queremos, que nos gusta la vida elegante sin estridencias. Gente fina y bien educada… Lo dicho, nosotras.
Pero bueno, a lo que íbamos, la bodega Nodus presentó en exclusiva la ginebra N Gin 2 Pink, con botánicos de enebro, angélica, cilantro, pimienta blanca, limón y dos tipos de fresa, una más ácida y otra más dulce. Además hubo cava, blanco y tinto Nodus y gintonics con N Gin y cítricos. Fernando Alfaro de Flores La Tartana preparó toda la decoración floral. Y las hermanas Rosana y Lorena Oliver, de Araventum, animaron la sala del hotel con cinco puestecitos que tenían que ver con el Mediterráneo, el tema de la fiesta: uno de encurtidos y aceitunas, decorado con olivos y aceiteras; otro con botijos, geranios, buganvilias y jarras con gazpacho; otro marinero con redes de pesca, peces de madera y cucuruchos con puntillita rebozada y un cuarto con cornetes patatas fritas con papeles estampados, ¡ideales!
Entre los invitados, Guillermo Martorell y Mamen Puchades, de Sie7te Jewels Gallery, con sus amigos Amparo Ortuño, Sefa Ferrer, Javier Puchades y Angeles Vidal; Dionisio López, de Levante Wagen; Silvia Escolá, de la tienda de decoración Ampasi; la interiorista Susana Lozano, súper estilosa con el bolso Evelyne de Hermès (¡¡¡me lo pido!!!); Marga Martínez, Pura Sanchís, Jose Pazos, la esteticista Mariche Correcher, Ana García Rivera y su marido Iván Martinez Colomer, de Moddos; Belinda Garcia Raga, Carlos Serra (El mercader de Indias) y Víctor Nebot; Verónica Montijano, de VM The Shop; Alejandra Montaner y María Alacreu, Natalia Sanchez de Leon (Nícoli), Silvia Calatayud (Vivi), la diseñadora Barbara Torrijos, Pepe Navarro y su mujer Ashley, el director del Astoria Joan Soldevila, Leticia Blanquer y Monica Peris, María Teresa Achiques y su marido Jesús (del centro de estética Sensabell), Lorena Gijon y Rufo Gimenez de Feedback Comunicación, Sandra De Juan (de Etnia cosmétics), Natalia Segrelles, Marta Peydró y Gema Acevedo, de Clínica Peydró; Montse García, de Bayer Cropscience; Patricia Álvarez (Murviedro); Mara Vicente, José Luís García-Pons y su mujer Carla, de Sesderma; Luis Pardo y Rocío de 121mk; Maite Marín, del colegio Mas Camarena; Elia Monzonís y Miguel Martínez, del colegio Iale; Loles Navarro e Inma Merino, de grupo Sorolla; Alvaro Sanahuja, de Du Cosmetics; Vicente Campos de la agencia Blue, Lluís Nadal de NIL Comunicación; Javier Botella, de Dicoval; Pepa Crespo (Bioparc), el doctor Murgui, Alfredo Esteve, María Angeles Fayos, del Teatro Olympia.
También había una buena representación de los comercios de lujo de Dos Aguas Luxury Shopping, que acaban de estrenar una guía de lo más chula: Lourdes López, con un vestido de crochet de Michael Kors, y su marido Javier, de Patos; Mariángeles Miguel, de Ferragamo; el joyero Rafael Torres y su mujer Arantxa, María Dolores Enguix y su marido Marcelo Soto, de la Óptica Climent; Encarna Roig (Acosta), José Vivo, de la tienda de niños Cristina; Guillermo Miralles, Patricia Montoro, de Lolo, con su hermana Amparo; el sastre Antonio Puebla, María Gómez-Polo, Pau Pérez Rico, de El Corte Inglés, Rocío Bacharach, el joyero Argimiro Aguilar, con su mujer Sesé, el periodista Iñaki Verschraege, Manolo Sanchís y Concha Pérez, el presidente de la CEV Salvador Navarro y el de la Federación del Metal, Vicente Lafuente.

lunes, 11 de mayo de 2015

Fiesta de Telva

Ya estamos en plena campaña electoral, ¡qué pereza!; volveremos a la matraca de siempre: esa que nos promete el cambio. Lo venimos oyendo toda la vida. Siendo niñas, Suarez nos prometió el cambio y con ese cambio pasamos de niñas a adolescentes. Luego llegó González, volvió a prometer el cambio y con él nos hicimos mujeres. Vino Aznar, nueva promesa de cambio, y nosotras volvimos a cambiar: nos casamos y fuimos madres. Nuestros hijos han crecido con Zapatero y Rajoy, ahora que nosotras nos enfrentamos a esa plácida etapa de la vida que se inicia a los cincuenta, vienen los chicos de Podemos y Ciudadanos con nuevas promesas de cambios: ¡Jo pe!, aquí no así no hay quien se aclare. Una cosa es que cambien nuestras hormonas, con eso ya contábamos desde la más tierna infancia, y otra que con cada cambio hormonal te pongan el país patas arriba.
A la que le guste la política ya tiene plan para los próximos días: de mitin en mitin, de un debate a otro, reuniones sectoriales y ¡ale! todas a aplaudir y a reír las gracias sosas del líder de turno. Claro que no a todas les va ese rollo, así es que habrá que buscar planes alternativos, no vaya a ser que tu amiga forofa la política tenga su agenda a rebosar y la tuya esté más aburrida que Jorge Javier Vázquez siguiendo un debate del Congreso de Diputados.
No os preocupéis, Telva viene en nuestra ayuda. El 14 de mayo ha organizado una fiesta Mediterránea de lo más chula. Será en el Hotel de moda, el Balandret, en el paseo de Neptuno, y el dresscode es “casual”, así es que, las que afortunadas que hayan recibido invitación no tendrán que complicarse mucho la vida, un vaquerito con taconazos y una blusita lencera, o un mono o vestidito coqueto, y listas, pero siempre con mucho estilo, que en las fiestas de Telva ya se sabe que las chicas van de lo más chic, acordaros si no de la última que organizó en La más bonita.
En la fiesta habrá más de 300 invitados, catering de Cocotte de Bárbara y Paula Jiménez de la Iglesia, chupitos y cócteles con ginebra Ginself de mandarina, azahar y un suave olor a chufa, super cochazos Audi de Levante Wagen para recibir a los invitados VIP y hasta detallito de la Joyería Sie7te. Y todo eso en un hotel tan coqueto como el Balandret, decorado por Carlos Serra de El Mercader de Indias y con el toque chic que dan a los eventos las hermanas Rosana y Lorena Oliver, de Araventum. Ya me lo estoy imaginando, a las ocho de la tarde, tomando un gin-tonic frente a playa de la Malvarrosa, mirando el mar y hablando con las amigas sobre el programa electoral de Podemos mientras vemos el atardecer con el cielo rojizo… ¿qué más se puede pedir? La vida social valenciana ha estado algo más animada esta semana.
El jueves, el Hotel Astoria montó un afterwork en su terraza, que tiene una de las mejores vistas de la ciudad, con mojitos clásicos y de fresa. Y esa misma tarde, la diseñadora Dolores Mollá presentó su colección de costura en su nuevo taller en Convento Santa Clara. Vestidos de novia y fiesta, voluminosos y con encajes, clásicos e inspirados en los años 30 y 40. Mollá comenzó en Barcelona, en Santa Eulalia, luego estuvo en el taller del maestro Juan Izquierdo y de ahí paso a Juan Andrés Mompó hasta que creó su propia firma. Y la semana que viene, ¡más moda! En plena campaña electoral, el Museo L’Iber de los Soldaditos de Plomo, en la calle Cavalleros, ha organizado una Pasarela de las Artes. Alejandro Noguera está intentando dar mayor contenido al Museo y con la iniciativa de Ana Carreño y Marian Romero ha montado una pasarela de lo más apañada. Del 15 al 17 de mayo desfilarán Javier Villajos (Javier y Javier), Francis Montesinos, Theo Garrido, Coro López de Lerma, Angel Albiarch, Alessandro Corsini, Jack Rincón y Nadia Zein.

lunes, 4 de mayo de 2015

Jueves sosos

Imaginemos que cualquiera de vosotras dirige una tienda de artículos de lujo. Las ventas no han dejado de caer en los últimos cinco años. Desde hace meses escucha hablar de la recuperación, pero a su tienda sólo entra gente a pedir cambio para la máquina de la Ora. Día tras día ojea la base de datos de sus clientas de antaño, aquellas que venían temporada tras temporada y le alegraban la vida. Llama a una, a otra y a otra más. Todas le prometen que pasarán la semana que viene, pero nanai de China. Allí el único que hace caja es el gorrilla que organiza el aparcamiento de la calle.
Entonces, nuestra intrépida directora de tienda decide pasar a la acción: “Si no vienen por las buenas, vendrán por las malas. Organizaré una fiesta como las de antes. Un jueves por la tarde, con champán, canapés y algún que otro famoso que actúe de gancho. ¡Je!, a ver quién es la guapa que no viene, el resto la echará en falta y se notará que se esconde”.
Dicho y hecho: las confirmaciones de asistencia colapsan el mail de nuestra directora.: “¡Que buena soy!, -piensa ella-, la que no vende es porque no se mueve, pero yo no soy de esas.” Llega el jueves, siete de la tarde, la tienda a rebosar, las gente en la calle, el ambiente evoca a los años de bonanza. Todo fenomenal de la muerte. Ahora sólo falta sacar el datáfono y quemarlo. Pero la fiesta se acaba, la gente se va, el datafono no ha pegado un palo al agua y la caja sigue vacía. Nuestra directora piensa: “no pasa nada, el objetivo está cumplido. Han visto la colección, mañana vendrán. Ya verás, ya, el gorrilla no va a dar abasto, me va a hacer un monumento.”
Pasa un día, otro, una semana, se acaba la temporada y el datáfono sigue trabajando menos que la máquina de la Ora un domingo. Al año siguiente, nuestra directora dirá que la que quiera champán, se vaya de boda. Y esa es, un poco caricaturizada, la razón del porqué las tiendas de lujo de Valencia se están estirando menos que un portero de futbolín con sus clientas: no hay retorno, la gente no gasta ni aunque la atiborres de champán.
No pasa lo mismo en todas partes, en Madrid, por ejemplo, las agencias de eventos desaconsejas montar saraos en jueves, porque hay tantos que la gente se dispersa demasiado. Ese es al menos el consejo que le dieron a la joyería valenciana Sie7te que ha decidido inaugurar una tienda en pleno barrio de Salamanca. Habrá que ver si el problema es que en Valencia faltan ricos, o es que los que lo son, no están en las listas de las tiendas de lujo. Ya se ha dicho que los adinerados valencianos de toda la vida, ahora están caninos y que la pasta está ahora en otros sitios. No sé, quizás lo que tenga que hacer nuestra hipotética directora es pasearse por lo polígonos industriales y repartir allí tarjetas a destajo.

domingo, 26 de abril de 2015

Astenia primaveral

Los primeros calores primaverales provocan astenia: esa sensación de cansancio y de apatía que te empuja a tumbarte en la cama y pasarte un par de horas mirando al techo. A la mente te vienen las letras de viejas canciones, aquellas con las que te deleitabas a los quince años pensando en el chico de tu vida. Llegas del trabajado, la cena por hacer, los niños peleando, tu marido protestando por cualquier cosa y tú allí, tirada en la cama canturreando canciones de Los Panchos: “(…) Cuando calienta el sol allí en la playa, siento tu cuerpo vibrar cerca de mí…” Sabes que vas tenerte que levantar, pero dejas pasar otro rato, y otro más: “(…) Espera un poco, un poquito más para llevarte mi felicidad…” 
Entonces vibra el móvil, ha llegado un WhatsApp. Haciendo un acopio titánico de fuerzas te giras, levantas el brazo, coges el móvil, aprietas un botón y ves el mensaje. Allí está ella, la todopoderosa Vicepresidenta del Gobierno bailando sevillanas en la Feria de Sevilla. ¡Dios mío, qué vitalidad, con la de cosas que tendrá que hacer ella mañana y mírala, ahí está taconeando el suelo como si no hubiese hecho otra cosa en toda su vida! Mandas tu astenia a tomar viento: si ella puede, tú puedes. Te levantas y te pones en marcha, de camino piensas: ¡Jo pe, estos políticos todavía sirven para algo, fíjate me ha quitado la astenia de un plumazo!
La vida social valenciana ha pasado también su semana de astenia. Aquí no hay Feria, aunque más de un restaurante monta saraos andaluces para animar el cotarro. El Astoria organizó el jueves un afterwork de lo más colorido con farolillos de feria, rebujitos y la retahíla de tapas andaluzas: calamares, chopitos, tortitas de camarón… Su director, Joan Solvevilla, catalán él, regaló rosas por San Jordi, matando dos pájaros de un tiro. No fue el único sarao de la semana.
El mismo día, el Club Moddos celebró una fiesta en el Ateneo Mercantil sin más motivo que la primavera y San Jordi. Hubo catering de El Alto, jamoncito del bueno, vinos de Javier Monedero y hasta trufas Martínez. Ivan Martínez Colomer y su mujer Ana García, Josep Lozano y Lluís Nadal ejercieron de anfitriones con muchos de los invitados-socios del club, entre ellos Patricia Montoro y Manolo Peris, Mª Dolores Enguix y Marcelo Soto, la doctora Luz Aguiló y Elena Gandía, Lila Albanozzo, Encarna Roig, el Doctor Rahhal y Amparo Ortuño, Guillermo Martorell y Mamen Puchades, Juan Romero y Carmina Turel, Irene Caña, Susana Gómez, Alberto Collado, Ángela Bayona y Juan Fernández Teruel, Almudena Lafuente, Fernando Valle, Carolina Murcia, David Cantó y Lola Ruiz, Alfredo Esteve, Aurora Reig, Andrés Ballesteros y Ronan Risselin, Teresa Martínez, Enrique Ballesteros y Marcial Ródenas, Fermín García de Blas, José Ramón Conejos, Joan Soldevila, Esther Hervás y Begoña Povo, Antonio y Pablo Jordá, Mónica Duart y Álvaro Mocholí, Jesús Alfonso, Fernando Aliño, Reme Hidalgo y Santiago Guillén, David y Pablo Escolá, el pintor Jarr, Ana Ramírez, Manuel Navarro, Miguel de Vicente, Iñaki Verschraege, Jorge Alcocer, Tano Vedrí, el Doctor Murgui, Julia Pérez-Broseta y Constantino Martínez.
Pues eso chicas, a salir de casa y a bailar tal que si fuéramos Soraya, que como dice Emilio Duró, el noventa y nueve por ciento de las cosas que nos preocupan en la vida no han pasado nunca ni tampoco pasarán. Para empezar, nada como un par de cervezas y una tapita para levantar el ánimo. Del 23 de abril al 3 de mayo, veinte restaurantes de Valencia han montado con cerveza Turia unos menús de tapitas de lo más apañados por dieciocho euros y otros cincuenta se han apuntado a la ruta del “tardeo”, copa y una cerveza por 2,5 euros y copas a cinco euros. Habrá que ir porque ya se sabe: “(…) Si tú me dices ven, lo dejo todo.”