lunes, 27 de julio de 2015

Feria de Julio

Pocas fiestas populares alteran tan poco la vida del pueblo como la Feria de Julio de Valencia. Muy pocos reparan en ella, quizás sólo los aficionados a los toros. Así es que lo único que le faltaba a la pobre es esta fiebre antitaurina que nos ha traído las nuevas tendencias políticas.
En los años dorados del PP, la barrera de la plaza de toros era un punto de encuentro de los políticos y con ellos de buena parte de la sociedad valenciana, que competían a ver quién llevaba el puro más largo, la merienda más gourmet y, en el caso de las mujeres, el vestido más flamenco. Pero los políticos son pelotas, serviles y algo tacaños, por eso en cuanto sus líderes han abandonado la Plaza, ellos han decidido masivamente que hay cosas mejores que rascarse el bolsillo para pagar la entrada de los toros, así es que por allí no aparece ni un aspirante a concejal.
Mónica Oltra podría darle una vuelta a todo esto, si mañana ella decidiese que su vida son los toros, la barrera de la Calle Xàtiva volvería a ser lo que fue y ejércitos de jóvenes promesas de la política correrían a comprar El Cosio para conocer el reglamento del arte taurino. Luego se darían codazos para conseguir un abono en la mejor barrera, desde la que juzgar la faena de Morante de la Puebla. Pero no me veo yo a Mónica enflamencada echándole a Finito de Cordoba un ramo de flores mientras él le ofrece la oreja del toro recién cortada. Total, que a la fiesta nacional le toca ahora cruzar el calvario que en su día atravesaron las chaquetas de pana y los discos de Raimon u Ovidi Montllor.
La única que mantiene visible su afición es Mayrén Beneyto. Ella ha estado allí siempre y sigue estándolo, vayan o no los presidentes, ministros, alcaldes o estrellas del corazón. Eso es afición y lo demás era una pura pantomima.
Yo, que no voy nunca, fui el viernes. Hacía más calor que durmiendo debajo de un plástico, pero no quería perderme a Morante de la Puebla. Toreó fatal, al menos eso decían los entendidos, pero a mí eso me importaba bien poco, él es un mezcla de Carlos Gardel, Oscar Wilde y Manolo el de los Chunguitos. Yo quería verle de cerca y allí que me fui, ojalá Mónica Oltra hubiese estado en la plaza, ver a mis dos ídolos juntos hubiese dado sentido a mi vida entera. No pudo ser, me falló Mónica, pero al menos estuvo Mayrén con su marido Ramón Almazán. No había ningún otro famoso, qué se le va a hacer, son cosas de la política.
La semana ha dado poco más de sí; una exposición de Quique Dacosta en el Muvim, mucho calor y una cena en una barraca de la Albufera organizada por el Club Moddos, Josep Lozano y su inseparable socio Lluis Nadal. La barraca es la misma donde se rodó la serie Cañas y Barro y allí, sobre el mismo césped que pisaron Neleta y el tío Paloma, ahora Fernando Aliño, de El Alto, organiza eventos que quedan espectaculares viendo la puesta del sol sobre la Albufera.
Jopé, si en un marco tan valenciano se pudiese organizar una corrida de toros, a lo mejor arrastrábamos hasta allí a Mónica Oltra y a Morante de la Puebla. Ver a mis dos ídolos allí, mientras el sol se pone entre agua y las cañas de la Albufera, daría sentido no a mi vida, sino a siete vidas que viviera. A la cena de Moddos, con paseíto en barca incluído, fueron Fernando Giner y su majísima mujer, recibidos por Fernando Aliño como buen anfitrión, Luz Aguiló, Alfredo Esteve, Juan Antonio Murgui, Encarna Roig, Amparo Ortuño, el arista Juan Antonio Rodríguez Roca (Jarr), Alina Giorgeta y Julio Rodrigo, el joyero Guillermo Martorell, Jorge Alcocer, Mª Dolores Enguix y Marcelo Soto, Cristina y Julia Pérez-Broseta, Anna de Blas y Fermín García, Amparo Muñoz, Carlos Alapont y Fernanda López, Sandra Abramovici o Sefa Ferrer.

lunes, 20 de julio de 2015

Corrillos de política

La política rara vez ha sido tema de conversación en las fiestas de sociedad, a lo sumo hacías algún comentario para ponerles a caer de un burro y luego seguías con temas mucho más serios: el peinado de Doña Letizia, las rebajas de Chapeau, los beneficios de la electroestimulación para mantener a las piernas en su sitio…
Últimamente eso está cambiando, en los cocteles se habla de política, o mejor dicho se cotillea sobre los políticos. Vas a una fiesta y en los corrillos es habitual hablar de las últimas excentricidades de Rita Barberá, de la web que se ha montado Manuela Carmena, o del pipí que hizo en medio de la calle la directora de comunicación de Ada Colau. Dejo a vuestra elección decidir si esto se debe a que hemos convertido la política en espectáculo, a la irrupción en la escena de las almas podemitas, o a que últimamente hay más mujeres mandando en los asuntos públicos. Ojo, que la que elija esta última opción se la juega a que le llamen machista, retrograda, amargada, beata, carca y vete tú a saber qué más. Hay una cuarta opción: los cócteles atraen más a las almas peperas que a las podemitas, y como aquellas están cabreadas, se desquitan poniendo a caer de un burro a éstas.
Menos mal que encuentras a mujeres como las hermanas Fitera, que siempre te acaban hablando de un nuevo diseñador o te descubren que la fuente de inspiración de Miuccia Prada es Lady Duff Gordon. O Javier Monedero, de Dicoval, que te cuenta que ha estado en el nuevo club de Ferrán y Albert Adriá en Ibiza. Se llama Heart, no tiene teléfono de contacto, sólo se puede reservar en internet, y para acceder a la terraza llena de puestecitos de comida Street food tienes que soltar 80 euros, que no incluyen consumición, sólo te abren las puertas del local. No te cuento si te quieres quedar a cenar, son 150 por persona sin incluir la bebida. Y lo que son las cosas, hay quien está intentando reservar desde hace semanas sin conseguirlo.

De todos estos cotilleos políticos y noticias varias se habló en la última fiesta del verano en Valencia, la que montó el programa de TV Revista de Sociedad que dirige Iñaki Verchraege. Fue en la terraza de Tosca Llar y el dress code sugería ir de blanco y negro. La mayoría de hombres optaron por el blanco, con un total look ibicenco en lino, salvo Joan Soldevilla, con camisa negra. Entre las féminas, hubo de todo: vestidos de cóctel blancos fondo de armario, como el de la decoradora Amelia Delhom; mix de top negro de Armani y falda a topos de Carolina Herrera de Laura Fitera, el vestido de cóctel negro de Ana García-Rivera en contraste con la sonrisa más blanca y perfecta de la fiesta y el blanco roto discreto de María José Navarro, flamante nueva presidenta de la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes San Pio V y un encanto de mujer. A la fiesta también acudió el joyero Antonio Romero, María Dolores Enguix con su marido Marcelo Soto, Angela Valero de Palma, Mercedes Fillol con su marido Vicente Pellicer, Amparo Lacomba, la doctora Luz Aguiló, el doctor Juan Antonio Murgui, el estilista Alfredo Esteve, con camisa blanca con pechera; el presidente del Club Moddos, Josep Lozano con Angel Garó, el empresario Vicente Macías, con sus hijo Jorge y Alberto; Rosa Lloret, Ana Joudí, de la Clínica Zahrawi, Carmen Pocoví, la fundadora de cafés Valiente, Celia Valiente, la diseñadora Hortensia Maeso, Mayte Monteagut, Pura Barber y los indumentaristas Alvaro Moliner, Carmen Asins y Margarita Vercher con sus hijos Alicia y Javier.
Bueno chicas, la temporada de verano en Valencia queda definitivamente cerrada hasta septiembre. Cualquier otro año hubiera dicho que la vida social se traslada Xàbia, Denia, El Perelló o el Mareny Blau. Pero este año no estoy tan segura. Quizás haya que buscarla en Morella o en Llíria, que es donde pasa el verano Mónica Oltra.

martes, 14 de julio de 2015

La Cope, el Westin y Mónica Oltra

¡Qué caprichosa es la vida! La semana pasada elucubraba yo aquí sobre la posibilidad de encontrarme a Mónica Oltra en una de esas fiestas, que suelen darse en sitios como la terraza del Westin, y a las que acude lo más principal de la ciudad, ya sabéis, empresarios, familias de renombre, autoridades… Vamos, toda esa gente que hasta ahora estabas acostumbrada a ver departir con los líderes del PP como si llevasen toda la vida comiendo sopas juntos.
Pues mira tú por donde, eso fue exactamente lo que pasó el jueves por la tarde. La Cadena Cope celebraba su entrega anual de premios en la terraza del Westin. Entre los invitados, como no, el flamante nuevo Presidente de la Generalitat, Ximo Puig, acompañado de las más altas autoridades políticas, empresariales, sociales e incluso eclesiásticas. Y allí estaba ella, acaparando, sin quererlo y quizás sin darse cuenta, la atención de casi todos. Vestido color nude de gasa por debajo de la rodilla y zapatos de tacón medio: muy femenina.
Fue discreta y mientras el President se integraba entre la concurrencia, como si no hubiese hecho otra cosa en su vida, ella se quedó en un rincón hablando con un grupo de jóvenes. Yo quería abordarla, necesitaba hablar ella, presentarme, decirle que era mi nueva musa, la fuente de mi inspiración, la verdadera princesa del pueblo y no Belén Esteban. Y ella, con aquellos jovencitos que la tenían rodeada; y yo mirando, y esperando, y una copa de champán y otra, otra y otra más; y aquellos que no la dejaban moverse. Al final, el champán cumplió con su misión: me dio el valor necesario para abrirme paso a codazos y llegar hasta ella. Hablamos durante un par de minutos, tampoco era cuestión de abusar; y como no me mandó a hacer a gárgaras, ahora considero que Mónica y yo somos medio amigas, ¡ja!, me encanta, me encanta y me requeteencanta.
Por lo demás, la tarde de la Cope en el Westin tuvo su punto. Fue como una puesta de largo del nuevo poder político valenciano. Allí estaban los que llegan y los que se van; y ni los unos ni los otros parecían asumir su nuevo papel. Unos porque no se encontraban, otros porque estaban a no ser el centro de los corrillos. Alberto Fabra se fue pronto, María José Catalá y Vicente Betoret estuvieron por allí, pero pasaron casi tan desapercibida como las azafatas. En el otro bando, Enric Morera, Joan Calabuig, Antonio Gaspar y otros muchos que todavía no conozco, entre otros Antonio Montiel, andaban por allí tratando de mimetizarse con el entorno. Yo, como ya me había hecho amiga de Mónica, me fui. Era bien entrada la noche, alí se quedaron el Presidente, Mónica con sus amigos jovencitos, e Isabel Bonig y Juan Carlos Moragues, nuevo Delegado del Gobierno, que fueron los únicos peperos que aguantaron el tipo hasta el final.
Pero bueno, yo de lo que os quería hablar era del cuarenta cumpleaños de Ángela Pla, que lo celebró la semana pasada en la Masía del Carmen, una casa señorial del siglo XVIII de Alejandro Noguera. Ciento cuarenta invitados, ellas de largo y ellos con traje oscuro, catering de Gourmet , música de Copa Ilustrada y decoración de Paloma Tárrega que puso dos larguísimas mesas, una para chicos y otra para chicas, recreando los bailes antiguos.
En la mesa de chicos, Manolo Peris Mendoza, Adolfo Utor, José Enrique Ruiz Domenech, Miquel Navarro, Josep Lozano, Eduard Mira, Manolo Peris Santoja, Alfonso Maldonado, Lucas Soler, Victor Romero, Alfonso Manglano, Pedro Ribelles, Ramón Bandres, Juan Valero de Palma. En la de chicas, Paloma Tarrega, Mayrén Girona, Vicen Fernández, Marisa Gallen, María Antonia Reig, Ana Casanova, Ana Serratosa, Marieta Monfort, Mónica Duart, Sally Corell, Maite Sebastiá, Lucia de Miguel, Elena Meléndez, Emilia Selva, Fátima Zamorano, Tatiana Monsonís, Eva Marcellán, María Muñoz de Prat y Pilina Rodrigo.
Solo se cumplen cuarenta años una vez en la vida. Es una pena que Mónica ya haya pasado los cuarenta. Como somos medio amigas, a lo mejor me habría invitado.

lunes, 6 de julio de 2015

El Westin inaugura el verano

El jueves la terraza del Westin estaba más concurrida que el balcón del ayuntamiento desde que Joan Ribó es alcalde. Allí estaba lo más chic de Valencia, pisando las mismas baldosas por las que ha paseado lo más conspicuo del glamour internacional: George Clooney, Kevin Costner, Bruce Springsteen, Claudia Schiffer o Elle Macpherson.
En el centro de la terraza, una gran escultura que reproduce un enorme osito de gominola. Alrededor, camareros sirviendo exquisiteces como sushi de Komori, saquitos de marisco, ceviche de corvina o mini croquetas de boletus. Todo presentado con ese estilo ya típico de los cocteles elegantes, en los que ya ni siquiera te dan una tapa, sino un bocadito de la tapa; cualquiera de nuestros abuelos hubiese creído que le estaban tomando el pelo. Claro que la gente, por muy elegante que sea, hace tiempo que perdió la vergüenza y aborda al camarero hasta arramblar con la bandeja. En definitiva, lo que popularmente se conoce como un ambiente fino y elegante a la par que discreto.
Entre los asistentes, debía de haber pocos votantes del PSPV, casi ninguno de Compromís, y de Podemos ya ni hablamos. Cuando el PP era el PP y no la sombra de lo que fue, en una de estas fiestas te encontrabas a medio gobierno y siete docenas de aspirantes a ser amigos suyos; iban allí, a hacerse el encontradizo, a ver si con suerte el conseller de turno le daba tres minutos de conversación.
Ahora el cuento ha cambiado, y ardo en deseos de encontrarme con Mónica Oltra en alguno de estas fiestas. Antes o después tendrá que ir, porque seguro que la invitan, y no podrá negarse eternamente.
¡Ay!, me cambiaría por ella sin dudarlo un segundo: allí entraría yo, con mis sandalias planas, mi vestido con un aire hippy, y mi porte rebelde.
Entraría por la puerta, dejándome agasajar por el anfitrión de turno, con más cara de pepero que el mismísimo Aznar; y esculpiría en mis labios esa sonrisa suya contagiosa, que no sabes si se está riendo de ti, porque ha enviado a los tuyos a las mazmorras de la oposición, o es que es simplemente es una mujer feliz.
Todo llegará, quién sabe, a lo mejor entre toda esa gente fina y elegante hay más votantes de Mónica de lo que nos creemos. Bueno, el caso es que el Westin celebró el jueves su ya tradicional fiesta de inauguración de la terraza, que viene a ser al verano, lo que la Cridá a las Fallas, y encima con mucho, pero que mucho, “caloret”.
Entre los invitados, Alejandro Solvay e Iñigo Parra, de APD; Juan Grima, de Cuatrecasas; Ricardo Díaz, de Deloitte; Pedro Novella, de Everis; Carlos Serrano, de Cárnicas Serrano; Enrique Belenguer, de la Fundación ÉTNOR; Andreu Miquel, del IVI, Gonzalo Trénor de Ramafrut o Fidel García-Guzman, del grupo Guzmán. Mucho ejecutivo y empresario y ningún político. Entre las mujeres, mucho estilo, como el de Paula Sánchez de León, monísima con un vestidito lencero de seda, o Verónica Montijano, que estuvo con su madre Ana García, y su marido José Luis Vilanova, que pronto dejará Valencia para pasar los meses de verano en las Rías Baixas, ¡qué envidia!
También estaba Pedro García Mocholí, que descubrió una barra de champagne Perrier Jouët abandonada en medio del jardín a la que hacían menos caso que a Alberto Fabra en una convención de nuevas promesas de la política.
El mismo jueves, los dueños de Lotelito, la cafetería de moda en Valencia, abrían un nuevo restaurante en la Malvarrosa. Se llama Portolito y está decorado en blanco y madera con suelo de barro cocido que le da un toque valenciano que a Carolina Punset (Caroline Punto Siete como la llama Xavi Castillo) le hubiera parecido propio de L’Alquería Blanca. Por allí se dejó ver Teresa Badía, Nati Altarriba, el estilista Rafa Moreno, Carmen Martínez y las periodistas Elvira Graullera, Eva Montesinos, Mariola Cubells e Isabel Goyanes.

lunes, 29 de junio de 2015

Seda, incienso y té kashmiri

Vicente Gracia viajó hace unos meses a Cachemira, una región de la India perdida entre las montañas del Himalaya, y volvió enamorado de sus tierras fértiles, de los lagos y del misticismo que se respira. “Si hay un sitio donde me perdería es aquí, en el Valle Nigeen Lake, un lugar con una vibración especial”. Cuenta Gracia que los emperadores de la India islámica subían a Cachemira para soportar los calores del verano y allí construían sus jardines basándose en los de la Alhambra. “El imperio Mongol era muy refinado y su corte estaba llena de poetas, astrónomos, matemáticos…” Tanto le ha impactado el viaje, que el joyero ha creado una colección enterita de joyas inspirada en la India. Vicente es así. Hay turistas que vuelven de sus viajes con miles de fotos en los monumentos más famosos y Gracia vuelve con historias y leyendas de esas que te dejan con la boca abierta y sin pestañear. Con razón dice de sí mismo que es un romancer…
La colección completa se podrá ver en su joyería de la calle la Paz hasta finales de julio. Hay pendientes, broches, brazaletes, collares, que mezclan piezas antiguas que Vicente compró al Sultán Singh Backliwal con elementos muy valencianos. Por ejemplo, cúpulas islámicas llenas de flores y rosas talladas de la huerta valenciana en coral, turquesa o lapislázuli. ”Li done el primor valencià a las piezas de cachemir”. Con esta fusión, intenta explicar la vinculación de Valencia con oriente a través del comercio y la Ruta de la Seda. El jueves, el joyero invitó a clientes y amigos a la inauguración y les pidió que llevasen algún detalle de la Ruta de la Seda en el atuendo. El propio Gracia se vistió con un blusón de zaragüell, sombrero andalusí –el clásico sombrero del árabe español que llevan los regulares del ejército español- y unos pantalones jodhpur (los que los adolescentes llaman cagados) con una tela adamascada que le cosió Valentín Herráiz. 
Juana Roig, socia del joyero, llevó un turbante de seda con un broche y un top de seda que dejaba adivinar su embarazo; su madre, Hortensia Herrero, un caftán bordado y su padre, el empresario Juan Roig, un traje chaqueta sobrio sin ningún guiño al motivo de la fiesta, como la mayoría de los hombres. La excepción fue Javier Martínez, con turbante y camisa de seda estampada, y Marc Insanally, del Café de las Horas. Las mujeres se prestaron al juego encantadas. Encarna Roig, de Acosta, llevó un sari negro bordado en oro precioso y Lila Albanozzo, de Il Banco da Seta, una falda larga de seda brocada; también estuvo la diseñadora Marta de Diego con su Socia Pepa Martí, el diseñador Valentín Herráiz, Annick Thebiá, una alta funcionaria de la Unesco afincada en Valencia, y Adela Sánchez Moncada, Cuqui, una señora estupenda que pasó su niñez en el Tánger de los años treinta que retrata el libro El Tiempo entre Costuras y que tiene casi tantas historias que contar como Vicente Gracia. Todos los elementos de la fiesta fueron muy adhoc, desde la música y el perfume de incienso hasta el té kashmiri con anís estrellado, canela y cardamomo servido en copa de cóctel con el que te sentías transportada directamente a Cachemira. Ay cachemira, quien pudiera ir a cachemira.
Mientras buscamos la ruta para poder ir (admitid, bonitas, que no tenéis ni idea de donde está), siempre nos queda la oportunidad de perdernos en las montañas valencianas. Ahí está el alto Palancia. Hija no es cachemira pero tiene su aquel. Allí, en la Sierra de Espadán, se produce uno de los mejores aceites de oliva de una aceituna autóctona, la serrana, la variedad que ha elegido el empresario Vicente Boluda para elaborar su aceite de oliva Fos. Lo presentó el lunes en la terraza del Astoria con una cata y un cóctel donde se sirvieron los vinos de Fos, también de la familia. Allí estuvo Paco Lorente y su mujer Loreto, José Miguel Bielsa, del Hotel Neptuno; Faustino García, de Joselito; Jorge Fernández de la Taberna Alkázar, Pablo Bacete, de Le Blossone, y un montón de gente del mundillo de la gastronomía.

lunes, 22 de junio de 2015

Revolución plástica

Las hijas del postfranquismo hemos sido innovadoras en muchas cosas: en salir de casa más allá de las diez de la noche, viajar con el novio como si tal cosa, vivir en el pecado, hacer que el marido friegue los platos… De entre nuestras muchas innovaciones y aportaciones a la historia de la humanidad, una de ellas es la aceptación de la cirugía estética como una rutina más de belleza. Nuestras madres se las apañaban con un motón de potingues para la cara, las permanentes caseras aquellas que se hacían con los rulos por la noche, y con la peluquería. La manicura era un símbolo de esnobismo y la pedicura nadie sabía lo que era. Por aquél entonces, la cirugía estética era cosa de cuatro famosas que salían en la tele; nuestras madres, para no morir de envidia, las consideraban una excéntricas cuando no algo peor. Ellas, como mucho, llegaron a hacerse algún estiramiento facial, pero a casi ninguna se le pasó por la cabeza arreglarse el pecho, aumentar el volumen de los labios o pegarle un tajo a los párpados caídos para devolver el esplendor a su insinuante mirada femenina. Ahora intercambiamos nombres de cirujanos como antaño lo hacían de peluqueros, pero a mediados de los noventa el único nombre que sonaba en Valencia era el del Doctor Mira, que lleva cuarenta años ejerciendo la cirugía plástica y ha tratado más de quince mil casos. Los hombres, que para estas cosas tienen la misma sutileza que un puerco espín, decían de él que tenía el récord de tocar tetas y acompañaban esta gracia de fuertes carcajadas y de algún otro comentario que merecía echarles por encima el café con leche que te estabas tomando.
Pues bien, el Doctor Mira sigue ahí, innovando. Lo último es la colección de cremas que ha lanzado y que presentó esta semana en VM The Shop, la tienda de Verónica Montijano y el gallego valencianizado José Luis Vilanova. En la presentación, animada con vino Novavila, estuvo Juan Antonio Mira con sus hijos Pilar y Juan; los diseñadores de Siemprevivas Lucas Zaragosí y Adrián Salvador, Amparo Morte de Lacomba, Mairén Beneyto, Isabel Bermejo, Arantxa Sánchez Arrieta, Belén Corell, Sofía Cabrera, Pilar Vidal, María Cosín, Carmen Sorlí, Rocío Bacharach, Elvira Selva, Pilar Lucas, Ana Jaraba. También estuvo la interiorista Susana Lozano y Silvia Escolá, de la tienda de decoración Ampasi, que acudió con su cuñada la galerista Ana Serratosa, la joyera Salomé Corell, Carmen Martínez, Enrique Delamo, Maria José Gimeno o Alicia Arocha. Entre los chicos, pocos, Joseca Arnau, Yeray de Benito, el siempre elegante Antonio Puebla, Pepe Giménez, Vicente Jaraba o Jorge Casanueva.
Junto a las cremas del doctor Mira, Verónica Montijano presentó la nueva colección de ropa de Siemprevivas, las joyas barrocas de la sevillana Rocío Porres y los bolsos Alilovesyou, hechos con pieles de lujo texturadas y troqueladas en colores vivos con piedras semipreciosas y unos herrajes marca de la casa.
Desde luego, somos la generación más refinada, elegante, preparada, exquisita e innovadora de la historia de la humanidad; ahí queda eso, ¡la que venga detrás que arree! Para muestra, la taberna ultramarinos “El Parterre” que acaba de abrir en la plaza Alfonso el Magnánimo. Es un espacio pequeño, coquetón, decorado con alacenas antiguas, donde puedes hacer un alto en tu tarde de compras para tomar una copa de vino y una de las tapas y montaditos de la casa: erizo con boquerones, mejillones con caviar, paté con setas, habitas con bacalao y unos quesos de morirse (espectacular el pecorino sardo de trufa).
La taberna la ha montado Toni Palau, el dueño de la tienda de ropa Zoe de la calle la Nave. “Pasaba todos los días por aquí, vi que se alquilaba y como me gusta mucho la buena comida me lance a abrirla”. En El Parterre venden además productos gourmet para llevar, como las latas de José Peña y los espárragos de Navarra, que no hay quien los encuentre en ningún sitio.

martes, 16 de junio de 2015

Tripartito de eventos

Día intenso, el jueves pasado. Por la mañana se constituía la Mesa de Las Cortes. Si las elecciones son la gran fiesta de la democracia, la constitución de la Cámara, a juzgar por las fotos, es el resopón: besos, abrazos, sonrisas y ¡ale, cuánto nos queremos todos! Mañana volveremos a ponernos a caer de un burro, pero hoy somos todos colegas. Todos menos los del PP, que estaban allí como una novia plantada en altar: porte digno, sonrisa falsa y ganas de que se vayan los invitados para poder echarse a llorar en el sofá. Mención aparte merece Carolina Punset, más perdida que un cura en Pachá Ibiza, que buscaba Las Cortes en el Palau de la Generalitat, cualquier día de estos aparece por Alcoy buscando la Malvarrosa. Por la tarde, el Tripartito sellaba su pacto de Gobierno en el Botánico. Buen sitio para empezar un noviazgo, tiene el aire romántico de todos jardines pero con un toque científico-intelectual, que le queda bien a la izquierda.
La foto que publicó este periódico el viernes es buenísima: Puig y Oltra parecen dos novios firmando el acta de matrimonio. Los dos se miran con ojitos entornados; las manos se rozan, él se inclina levemente hacia ella para darle el bolígrafo; y ella, vestida de blanco, lo recibe con una gran sonrisa que irradia felicidad. Cuando se peleen, Ximo podrá mirar a Mónica con ojitos llorosos y decirle aquello de “siempre nos quedará el Botánico.”
Mientras el Tripartito declaraba su amor eterno entre árboles, el centro de Valencia se animaba con tres saraos: un cóctel en la joyería Rafael Torres, un desfile en el Ateneo y una fiesta en el Astoria, ¡toma triplete! El cóctel de Rafael Torres reunión a lo más granado de la sociedad valenciana para presentar su fichaje estrella de la temporada: las joyas Pomellato. La firma italiana abrió en 2005 en la calle Colón, pero años después cerró y Valencia se quedó sin punto de venta. Ahora vuelve por todo lo alto, con una exposición de piezas, muchas de ellas de alta gama, que se podrán ver hasta el 26 de junio. Al cóctel, servido por los Aliño, fue el doctor Murgui, Geni Torres y Eduardo Borso di Carminatti, las hermanas Fitera, Vero y Vicky Pons Soria, Jesús y Pepa Soriano, Javi Barcia, Elena García del Moral, Solete Arroyo, Piedad Barber, Pilar Barbería, Manuel Bellver, Susana Lozano y Fran Bolinches, Regina Moroder, Margarita Garín, Encarna Amat y la familia Torres al completo, con Rafael Torres y su mujer Arantxa Soriano de anfitriones.
Esa misma tarde, los fans del sushi disfrutaban como niños en la terraza del Ateneo Mercantil, lugar elegido el restaurante Miss Sushi para presentar su oferta gastronómica de la temporada con un desfile de ropa de Sita Murt. Entre los invitados, Blanca Fitera con su sobrina Blanca Crespi Fitera, Maribel Cosme, Amadeo Carboni, Omery Romero, Javier Edo, las hermanas Carola y Sandra Alegría, Ana Sebastiá, Verónica Jordá, Regina García, Pilar Ruiz y Cristina Fernández.
La semana dio para más eventos. El lunes, Murviedro montó un sarao en el patio del Museo L’iber para presentar los nuevos vinos de la temporada. Había puestecitos de show cooking y cócteles preparados con el nuevo cava de la bodega, Arts de Luna y con rosado frizzante. Entre los invitados, Ulises Menezo, de Tastem; Valentín Sanchez Arrieta, de Valen&cia; Javier de Andrés, de La Sucursal, Fernando Aliño, del grupo El Alto, Manu Manzano (DeCalle) y Vicente Patiño, de Saiti, además del equipo de la bodega Murviedro: Diego Talavera, Frank Hooij, Marc Grin, Xavi Solano y Roberto Martínez.
Por haber, esta semana hubo hasta eventos benéficos. El miércoles, el Casino de Agricultura celebró una cena a la que asistió mucho empresario de pro para apoyar a las asociaciones Latiendo juntos y Mamás en Acción. Bernd Knöller preparó un menú con Lluis Peñafort y Julio y Maribel Vilaplana ejerció de presentadora. La temporada de citas benéficas no ha hecho más que empezar. El jueves 18 de junio, Acova organiza un cóctel en La Hípica para recaudar fondos, ¡allí nos vemos chicas!

lunes, 8 de junio de 2015

La movida valenciana

Valencia está cambiando, chicas, y el cambio es más rápido de lo que tarda Zara en copiar una nueva colección. El jueves, Ángela Pla celebró como cada año la fiesta de verano de su revista, esa que reúne, en el IVAM, a lo más granado de la sociedad valenciana: arquitectos, diseñadores de postín, artistas, directores de comercios de lujo, políticos, periodistas…
Para dar un toque de color y cosmopolitismo a la cita, Ángela suele traer a cuatro o cinco famosos de Madrid. En otras ocasiones, las invitadas tenían un lustre aristocrático como Naty Abascal, Eugenia Silva –pareja de Alfonso de Borbón- o Carla Royo-Villanova. Esta vez vinieron Loles León, Massiel y Pastora Vega. Faltó Rosy de Palma y Bibiana Fernández para convertir la noche en un remake de la movida madrileña de los ochenta con Almodóvar y su troupe.
La ex de Imanol Arias estaba tan mona como siempre, alta, delgada, guapa y  estilosa. Subió al escenario con Loles León, mucho más de andar por casa, pero con un desparpajo que eclipsa a la más pintada. Las dos dieron el premio al diseñador Manu Fernández, que recogió el premio con bermudas y calcetines negros largos, bajo una chaqueta de traje. Vamos, con un estilismo que sólo puede llevar un genio del diseño y que si se lo pone tu marido, antes de salir de casa le pides el divorcio; pero si se lo pone él, dices: ¡Jo, pe, qué arte tiene este hombre!
La gala nos dejó algunos detalles más de revival ochentero, como el champagne servido en copas Pompadour, aquellas con las que brindábamos en las noches de fin de año de nuestra adolescencia. Cuenta la leyenda que esa copa fue modelada sobre el pecho perfecto de Madame Pompadour. Sea o no cierto, los invitados bebieron champagne porque el evento tampoco se prestaba para tirar de litrona mientras escuchas canción protesta.
Por lo demás la cena fue un compendio de buen gusto: la decoración de Paloma Tárrega convirtió el hall del IVAM en un frondoso jardín botánico; el menú de Javier Andrés, de la Sucursal, tomate en rama relleno y merluza al horno, fue comedido y nada esnobista y las flores de Conchita Cañamás pusieron el toque romántico.

Entre los invitados, muchos nombres habituales en este tipo de cenas: el doctor Murgui, Laura Fitera, Ivan Martínez Colomer y Ana García, de Moddos, las hermanas Alicia y Paloma de Miguel, las periodistas Laura Grande, Elena Menéndez, Maribel Vilaplana y Susana Golf, el joyero Vicente Gracia, la diseñadora Amparo Chordá, Rocío Bacharach, Antonio Jordán, José Tamarit y Ana Valero, de Chapeau; Lourdes Verdeguer de Patos, Carlos Serra y Víctor Nebot, la mujer del cantante Francisco, Paca Ribes, Josep Lozano, los periodistas Juan Lagardera y Cruz Sierra; el peluquero Tono Sanmartín, Encarna Roig, de Acosta…
La política también tuvo su representación: estuvo Fernando Giner, de Ciudadanos, la diputada del PSPV María José Mira y la todavía Consellera María José Catalá, que como no podía ser de otra forma pasó más desapercibida que otros años. Faltó alguien de Compromís. Todo se andará.
Entre los premiados con una pieza del artista JARR, una emocionada María Dolores Enguix, de la Óptica Climent; la empresaria Celia Valiente, el interiorista Antonio Salinas, el cocinero de Master Chef Pepe Rodríguez, el doctor José Remohí de la clínica IVI, la blogger Mar Flores, los diseñadores Ángel Schlesser y Manu Fernández, los modelos Teresa Baca y Fran Martínez y el arquitecto Antonio Escario.

La nota discordante la puso el humorista Angel Garó, que estuvo poco fino al decir, micrófono en mano, que iba a hacer pipí, justo cuando Leticia Valera explicaba la labor de su ONG Kassumay en África.

Lo mejor, la puesta en escena de Angela, que es una artista leyendo discursos. Alguno de nuestros partidos debería ficharla para elevar el nivel de la retórica en Les Corts. Me quedo con su cita de Borges: “Al cabo de los años, he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día que no estemos, un instante, en el paraíso”.

lunes, 1 de junio de 2015

Aleshores

Es muy probable que los nuevos políticos valencianos recuperen el protagonismo perdido en la vida social valenciana. Dentro de pocos meses, los nuevos conselleres, alcaldes y concejales se dejarán ver por los eventos de la ciudad y lo harán sin los complejos que últimamente tenían los del PP. Llamadme frívola, si queréis, ya os lo recordaré dentro de unos meses cuando os vea por el Mercado de Colón luciendo camisetas con letreros reivindicativos. Yo, por lo pronto, he buscado asesoramiento. Lo primero que me dicen es que si quiero adaptarme a las nuevas tendencias tengo que hacerme activista de algo. “De shopping – dije yo-“.Mi interlocutora no salía de asombro: “¿Pero qué dices?, ¿cómo puedes ser tan superficial?, tiene que ser un compromiso social, con el ecologismo, con la pobreza, con la enseñanza pública o algo así. No sé, piensa en una plataforma…” Cuando oí lo de la plataforma, pensé en mis zapatos, pero no acababa de encontrar la relación con lo que estábamos hablando. Así es que callé y seguí pensando. “O sea, que tiene que ser algo…”, mi interlocutora saltó del asiento y no me dejo seguir. “Pero ¿cómo se te ocurre decir o sea? , ¡no lo vuelvas decir!, ¡borra esa palabra de tu mente!, eso es como blasfemar en un colegio del Opus Dei”. Pregunté a mi maestra en progresía qué otra palabra podía utilizar, “Pues no sé, -me dijo-. O sea no tiene traducción. En todo caso, si tienes que decir algo di, aleshores. Eso es, tú cuando no sepas que decir, di aleshores que eso siempre queda bien” Me di cuenta entonces de que mi aprendizaje iba a ser más arduo de lo previsto. Eché mano de mi bolso en busca de mi cuaderno de notas para apuntar lo de aleshores. Cuando mi maestra vio sobre la mesa mi bloc de notas de Moleskine, le echó un zarpazo y asustada como quien hubiese visto una petaca en una reunión de alcohólicos anónimos, me dijo: “¡Guarda ahora mismo eso, y que no te lo vuelva a ver.” La conversación siguió entorno a mi fondo de armario, me di cuenta de que ni siquiera mis monísimas camisetas de Lacoste iban a salvarse del destierro. Volví a casa abatida, por el camino tres palabras resonaban con eco en mi mente: activista, aleshores y o sea. Desde entonces no paro de darle vueltas, tengo que encontrar una causa para mi activismo, retomé lo del shopping, pensé en hacerme unas camisetas con el letrero, “per un shopping public i de cualitat per a tots”, pero me dicen que no insista, que ahí no hay nada que rascar. Lo de aleshores sigue preocupándome, no me acostumbro y lo peor es que de aquí cuatro días habrá que ir Xàbia y ya me veo allí, en un chiringuito, diciendo aleshores cada dos por tres: “¿Quiere tomar algo”. “Aleshores, una cerveza”; “¿Quieres vaso?”, “Aleshores, no. O mejor sí. Mira, aleshores , creo que mejor me traes un gintonic a ver si así me lio menos.” ¡O seaaa!, no puedo más!
Ya veis que voy haciendo algunos avances, pero creo que aun me queda mucho por aprender. Por lo pronto practicaré el tardeo, que es la nueva moda de tomarse gin-tonics a las 5 de la tarde. Os recomiendo probarlo en Martina Beach, la terraza del restaurante Sausalito en la Marina Real, frente al Veles e Vents, recién inaugurada por Javier Mestre y José Daniel Navarro con Tomás Brandez. Pamblanco, Trini García, Juanjo Piquer, Pepa Piquer, Amparo Marí, Nuria Ballester, Isabel Mármol, Jose y Chordo Zaragozá, Laura Martínez Barea, Rocío Robles y José luis, Arturo Babiera, María Pía, Coté Soler Crespo, Thais Casanova, Javier Martínez Rubio, Luis Salom, Inmaculada y Eugenia Villar, Juan Miguel Martínez , Pedrojota Andreu Pérez, Lucía Hernández, Trini García Trigo, Juan bautista Soler, Vicente Boluda, José Boquet y José González, entre otros muchos..
Decorada con plantas tropicales, te puedes tomar una copa a orillas del canal, casi sobre el agua, o una copa de Moet Ice en el barco amarrado junto al restaurante. A la inauguración fueron las hermanas

lunes, 25 de mayo de 2015

George Clooney: el hijo perfecto

George Clooney es el hijo perfecto. Como pareja debe de ser muy estresante. Imagínatelo, vas con él a una fiesta cogida del brazo y de pronto, así como quien no, te da un beso en los morros. De golpe y porrazo sientes sobre tus espaldas las miradas de miles de mujeres cuestionándote: pues no es para tanto, es bajita, tiene un cuello horroroso, y esa nariz, qué nariz, por qué no se la opera… Sabes, además, que todas ellas están esperando a que te tropieces y caigas de bruces al suelo a ser posible encima de un charco. No, como marido, no. Mejor como yerno, claro que a ninguna de nosotras le apetece pasarse lo que le queda de vida vigilando la espalda de su adorada hija, no vaya a ser que una de esas harpías envidiosas le dé un empujón cuando menos se lo espera. Como hermano estaría bien, pero sería duro aguantar a su mujer como cuñada, ya sabéis, las cuñadas son siempre peligrosísimas y si están creídas, mucho peor. Tenerlo como padre también sería una faena, con todas tus amigas diciéndote una y mil veces lo guapo que es tu padre, al final eso cansa.
Así es que, lo dicho, lo mejor sería tenerlo como hijo. Le quieres, te quiere, no te cuestiona, le achuchas, te achucha. Y ahí estás tú, esperando a la próxima novia; irán pasando, una detrás de otra, y tú serás la única que aguantará el paso del tiempo. A ti no te destronará nunca nadie, eso es una madre.
La madre de George se llama Nina Bruce. Es una mujer muy estilosa con pinta de haber comido un plato de patatas fritas desde que mataron a Kennedy por miedo a engordar trescientos gramos.
Como sabéis, Clooney ha estado esta semana en Valencia, dijo que era una ciudad “para soñadores”. Estuvo sólo unas horas. Llegó a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, escenario Tomorrow Land, posó en el photocall, derrochó sonrisas y gestos de complicidad y mientras los doscientos invitados veían el estreno, se escapó sigilosamente y se fue a cenar a Lambrusquería, dejando plantados a los invitados, que esperaban saludarle después de la cena que se sirvió en L’Hemisferic. Eso estuvo feo, George, si yo fuese tu madre te daría una reprimenda, y a lo mejor hasta lo hacía en público, cosa que nunca podría hacer tu mujer porque entonces dirían que os lleváis mal.
El caso es que lo más granado de Valencia se quedó sin saludar al actor. Entre los invitados de la Disney, estuvo la interiorista Susana Lozano y Fran Bolinches Gómez-Torres, Laura Vehí, que pronto dejará la soltería para casarse con Lucho Colvée, José Marí y Amalia de Gregorio, Amparo Corell, Vicente Garrido y Begoña Mortes, Iñigo Parra y Henar Molinero, Lourdes Millet, Vicente Pechuán y Taita Marín, Reyes Trénor, Mayrén Beneyto con su nuera Eva Marcellán, la dentista Queque Badía, el presidente del Levante Quico Catalán y su mujer, Marcelo Trenor y María Jesús Puigmoltó, Lourdes Millet y Carlos Pérez-Marsa, el profesor Santiago Grisolía, Manolo Peris, Patricia Montoro, Miriam Cadur… Y también la alcaldesa Rita Barberá y el presidente de Disney España Manuel Muro.

No fue el único sarao de la semana. Los diseñadores Siemprevivas, Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, reunieron a clientas y amigos en su tienda de Ruzafa para presentar su nueva colección con los clásicos vestidos de neopreno, abrigos de microfibra, kaftanes y conjuntos de seda de lo más monos. Allí estuvieron Laura y Blanca Fitera, Verónica Montijano, la periodista Esmeralda Velasco, Greta Borrás y la modelo Minerva Portillo. Los chicos de Siemprevivas decoraron la tienda con flores de Carolina Cot e invitaron a cervecita Turia, limonadas y croquetas.


Además, el jueves la joyería valenciana Sie7te inauguró tienda en Madrid, en el barrio de Salamanca. Guillermo Martorell y Mamen Puchades estuvieron acompañados por las actrices Pastora Vega y María Castro, los diseñadores de Alvarno, Álvaro Castejón y Arnaud Millaud, Encarna Roig y la redactora jefe de moda de Telva, Maite Sebastiá.