martes, 1 de abril de 2014

Cumpleaños en la ópera

Desde que Julia Roberts le agradeció de antemano a Richard Gere que le llevase a La Traviata, en aquella cursilona escena de Pretty Woman, más de una estamos esperando que nuestro chico nos regale un collar de perlas, nos dé crédito para ir de compras y nos lleve a la ópera por la noche. No es justo, nosotras tan buenas, tan sufridas, tan correctas, y ella tan pelandrusca y tan macarra, y al final a ella la llevan a la ópera y a nosotras a los cines ABC Park. Cuando abrieron el Palau de Les Arts, muchas pensamos: ahora sí, él lo hará; cualquier día de estos, cuando menos me lo espere, me sorprenderá. Incluso tenemos interiorizado aquel comentario de Gere: “La reacción de la gente la primera vez que ve una ópera es muy espectacular, o les encanta o les horroriza. Si les encanta, será para siempre, si no pueden llegar a apreciarla pero jamás les llegará al corazón.” Ni que decir tiene que todas y cada una de nosotras somos del primer grupo, no vamos a ser nosotras menos que aquella mujer de la calle, y si ella lloró cuatro lágrimas, nosotras estamos dispuestas a dejar caer el Nilo sobre el viejo Cauce del Turia. En fin, seguiremos esperando, confiemos en que alguien nos lleve antes de que Julia Roberts interprete a la vieja Miss Daisy. Claro que muchas sí que han ido y van con cierta regularidad. El jueves, sin ir más lejos, buena parte de los cliente de Giménez Joyeros fueron a ver a Plácido Domingo y Guanqun Yu interpretando Simon Boccanegra, de Giuseppe Verdi, en el Palau de Les Arts. La ópera tiene mucho en común con la joyería: dos artes a los que apenas han afectado las revoluciones tecnológicas, sociales o económicas de los últimos siglos. Una ópera, igual que un collar de perlas, es lo que siempre fue y la reflexión de Richard Gere le sirvió igual a nuestras tatarabuelas que a nuestras bisnietas. Giménez está celebrando su 125 aniversario. Cuenta Carlos Giménez que hace unos meses, cuando se enteraron que estaba programada la ópera de Plácido Domingo, vieron la oportunidad de invitar a sus clientes vips a una velada a la altura de sus expectativas. “Domingo es embajador de Rolex desde hace más de 30 años y eso nos permitió contar con él; invitamos a la ópera a 125 clientes”... ¡suerte que tienen algunos! Entre otros, Juan Roig con su mujer Hortensia Herrero, Mayrén Beneyto, Vicente Boluda y su mujer Verónica Ceballos, Emilia Segura. Los expresidentes del VCF Paco Roig y Pedro Cortés, médicos como el Doctor Vicente Guillém y su hermano Miguel Guillém, Ramón Llosá, el constructor Ramón Miguel. También estaban invitados Enrique Ponce Vicente Barrera, no fueron ninguno de los dos; Enrique porque no está para estas juergas después del susto que le dió un toro en Fallas y Vicente Barrera porque está en México.
Hablando de toreros, Sebastián Palomo Linares, que cambió el estoque por los pinceles y la muleta por los lienzos, ha estado esta semana en Oliva Nova clausurando una exposición de sus últimas pinturas. Lo hizo coincidiendo con la competición internacional de salto de obstáculos Mediterranean Equestrian Tour. Volviendo a la ópera. Cuchita Lluch aprovechó el estreno de Boccanegra en el Palau para hacer patria y se trajo a una representación de Asociación de Amigos de la Real Academia de Madrid: Rafael Ansón con su mujer Inmaculada Quintana, Alfonso Cortina con su mujer Miriam Lapique, Carlos Falcó, Leopoldo Rodes y Javier Chico de Guzmán, de la, vinieron en AVE, comieron en el restaurante de Quique Dacosta, luego fueron a la ópera y acabaron el plan cenando en Contrapunto. Según Cuchita, la flor y nata madrileña quedó impresionada y según dijeron aquí se come muy bien y la producción de la ópera del Palau de Les Arts es mejor que la del Teatro Real. Mira que si va a tener razón Alberto Fabra y Valencia vuelve a despegar. Por lo pronto ya nos hemos llevado la medalla al Premio Turístico, que se lo han dado a Alejandro Bataller, presidente Sha Wellness de Alfaz del Pi… ¡Despejen la pista, que los valencianos vuelven a calentar motores!

martes, 25 de marzo de 2014

Tot menos apurar-se

Muchas tenemos ya una edad en la que debemos empezar a tomarnos la vida con cierto relax. Ya no estamos para ir corriendo de un sitio a otro, comiendo cualquier cosa y durmiendo de cualquier manera. Hay que relajarse, tomarse las cosas con calma, sobre todo los hombres que son más propensos a que les dé un yuyu. Así es que tenemos que empezar a coger ciertos hábitos. Los expertos en ese tipo de vida relajado aconsejan mucho la meditación, que consiste en llegar a no pensar en nada, cosa bastante más difícil de lo que parece, a ver cómo te quitas de la cabeza el último cañazo que te ha metido la compañía telefónica o el último cabreo que te has cogido con tu hija quinceañera que siempre va dejándose los trastos por en medio. Dicen que un buen truco para conseguir la ansiada mente en blanco es sentarte delante de una vela y jugar a mover la llama, con tus expiraciones, sin llegar a apagarla. El caso es que, según dicen, diez minutos de meditación al día pueden alargar tu vida. Claro que eso lo dicen sobre todo los americanos, siempre tan permeables a las culturas ajenas, en este caso al rollo oriental. Aquí en España tenemos un buen sustituto para la meditación: la siesta, es mucho más sencillo, no malgastas el dinero en velas y el efecto es el mismo. Quizás los responsables de la Marca España deberían hacer una campaña de promoción de la siesta alrededor del mundo: ya estoy viendo a Rajoy, Margallo y al Principe de Asturias dejándose fotografiar por el Washington Post con sus pijamas a rayas en un hotel de Nueva York a las tres de la tarde, y haciendo declaraciones del tipo: “Siesta is life. Spain is great.” Viene todo esto a cuento de que el hotel Westin ha puesto en marcha una iniciativa para cuidar la vida de sus clientes; la llaman Westin Well-Being Movement, que podríamos traducir como “tot menos apurarse”. Quieren que sus clientes coman bien, se relajen, duerman bien y hagan ejercicio sin acalorarse más de la cuenta. Pues bien, para promocionar esa iniciativa han invitado a un grupo de personas a dormir la siesta, el próximo miércoles, “en una de las icónicas camas Heavenly Bed del hotel”. La invitación añade que puedes disfrutar de la siesta con acompañante. ¡Jopé!, eso desvirtúa un poco la siesta, porque claro te plantas allí en la habitación más glamurosa de la ciudad con tu chico y a ver qué haces, ¿ponerte a dormir sin más como si estuvieses en el sofá de tu casa? Hagas lo que hagas, lo importante es que los gerifaltes del Westin han reparado en la siesta como un hábito para mejorar la calidad de vida. Y no seremos nosotras quienes discutamos tan sabia conclusión, así es que a partir de ahora recuperemos las viejas tradiciones de nuestras abuelas, una becaeta no le hace daño a nadie y alarga nuestra vida. Los que no quieran dormir la siesta tienen la alternativa de un paseo en bici, yoga y estiramientos y una barra de zumos súper vitaminados. El hotel repartirá durante todo el día entre los clientes y amigos cajas con SuperFoodsRx (superalimentos), como frutos del bosque, avellanas y chocolate, fuentes de energía y felicidad. La siesta del Westin y su ración de comida sana vendrán bien para desintoxicarse de los buñuelos con chocolate y gintonics de la semana fallera.
Bueno chicas, y ahora que ha empezado la primavera, más de una estará pensado cómo renovar la ropa de la temporada con el esmirriado presupuesto del mes. Siguiendo la filosofía del Westin, no hay que apurarse. La semana que viene vuelve “de armario a armario” un invento de Mariola Marcet que permite intercambiar ropa mientras tomas un cupcake y una copa de vino escuchando música. Funciona así: entregas la ropa que no quieres el 24 y 26 de marzo de 6 a 8 de la tarde en la calle Ruzafa 38 y te dan unos puntos que podrás canjear por ropa y accesorios que han entragado otras personas los días 29 y 30 en el mismo lugar. Así, sin dinero, puedes renovar tu fondo de armario, ¿no es genial?

domingo, 16 de marzo de 2014

Valencia en las alturas

Si no eres fallera, puede que estos días te quedes más colgada que un fuet. Tus amigas se van a sus planes del casal y tú te quedas en casa, con tu chico, temiendo que en cualquier momento te proponga salir a dar una vuelta a ver Fallas. Y tú, allí, acurrucada con tu mantita en el sofá, piensas: ¡Jo, pe!, ahora levántate, arréglate, sal a la calle, aguanta los apretujones y muérete de frío… ¿Qué excusa le pongo yo ahora a este hombre? Pues bien, este año hay un plan que puede seduciros. Subir a la noria gigante que han montado al principio de la Avenida Aragón. Nada que ver con las viejas norias de la feria, aquellas a las que más de una juró no volver a subir, cuando al gracioso de turno le dio por hacer movimientos bruscos para balancear el carricoche. Ahora hablamos de una noria moderna y glamurosa. Para empezar va muy despacio, porque el objetivo no es subir la adrenalina sino que disfrutes de las vistas a 70 metros de altura. No son los 135 del London Eye, pero claro Valencia tampoco es Londres. Además, las cabinas están climatizadas e insonorizadas, y lo mejor es que vas en pandilla, en grupos de ocho, y puedes ponerte de pie para ver la ciudad como la hubieras visto desde el Miguelete pero ahorrándote los doscientos siete escalones. Una vez abajo, hay un plan mucho más glamuroso que el de comerte una manzana caramelizada. Y es tomarte una cervecita con una tapa de diseño. Junto a la noria, Cerveza Turia ha montado una carpa al estilo fallero con una decoración de lo más mona, con plantas y maceteros de madera. La carta la ha preparado Begoña Rodrigo, del restaurante La Salita y ganadora del concurso Top Chef. Las tapas no son el típico pincho de tortilla frío montado dentro de un pan de ayer. Puedes elegir entre coca de aceite con cebolla confitada y braseada con embutido, un bocadillo Almussafes deconstruido con huevo poché (recomendado), y otras delicatesen del estilo. El Vivero estará abierto sólo hasta el 19 de marzo y se inauguró el miércoles.

Cuchita Lluch, cuya agenda debe ocupar más megas que la película lo que el viento se llevó, invitó a lo más granado de la sociedad valenciana: el joyero Vicente Gracia, con un sombrero y chaqueta cruzada que le daba un aspecto de galán irresistible de los años cincuenta, los periodistas Pedro García Mocholí, Silvia Soria, Ángela Valero de Palma y Bernardo Guzmán; las amigas de Cuchita María Gómez Polo y Esperanza Vila, la galerista Olga Adelantado, el presidente de la Fundación Bancaja, Rafa Alcón, Esther Barrera con su marido Alejandro Cerdá, el cantante Javier Botella, Sergio Adelantado, Bárbara de Prat, Germán Carrizo y Carito Loureznzo, del equipo de Quique Dacosta en El Poblet y Ricardo Gadea de ASkua, Santiago Reyna y Martina de Estevan.También estaba el veterano diseñador Francis Montesinos con los jóvenes Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, de Siemprevivas. Francis los conocía de cuando habían trabajado en su estudio, pero no había seguido su trayectoria posterior. Amparo de la Concepción, la directora de Loewe en Valencia, lleva tres meses en Hong Kong gestionando las tiendas que tienen por aquellos mundos. Esto es globalización y lo demás tonterías. La inauguración del Vivero Turia fue un exitazo. A Cuchita hay que reconocerle la habilidad de convertir un evento promocional en una reunión de amigos de la que no te irías nunca. Algo parecido le pasa a Fernando Aliño, que este año organiza junto a los Barrachina la tradicional cena en el Alameda Palace la noche del castillo.
Menos mal que Cuchita propició el reencuentro y lo inmortalizó con una foto convenientemente compartida en redes sociales. Esta pareja está que no para. Adrián Salvador, la mitad creativa de Siemprevivas, ha sido fichado por la Fundación Loewe para ampliar su formación durante los próximos meses en un centro de investigación que la empresa tiene en Cádiz. Adrián, que ya trabajó en NY con la piel, está encantado, ¡trabajar con Loewe es lo máximo! Y dice que lo bueno de Loewe es que te permite seguir diseñando para tu marca, no como Zara que si te contrata como diseñador te pide dedicación absoluta. Mientras,

martes, 4 de marzo de 2014

Ya huele a pólvora

El olor a pólvora es como las canciones de las verbenas: te acompañan toda la vida y las disfrutas de forma distinta en cada etapa. A los cuarenta y tantos, la idea de perderte en el bullicio mascletero te seduce mucho menos que a los quince.
Las primeras mascletaes se prestan a la nostalgia; una se acuerda de aquellos años, en la edad del pavo, cuando lo importante era encontrarse con el chico que te gustaba. Lo que molaba era verlas en la plaza, lo más cerca posible de la alambrada. Y había grupos, los de Correos, los del Banco Zaragozano, los de la Calle La Sangre. Era crucial averiguar dónde se ponía el chico y luego había que convencer a las amigas para ir allí. Ellos, siempre tan rudimentarios, solían decir aquello de “... en Fallas las tías están muy buenas”, total porque después del largo invierno, veían un codo y una rodilla desnuda. Ya más mayorcitas, la mascletá se convirtió en un buen plan para ir con tu novio y dejar que te abrazase por la espalda mientras sonaban los petardos. Allí, bajo el sol y enamoradísima hasta las trancas eras feliz. Luego hubo un tiempo de cierto distanciamiento, con los niños pequeños y sin que te entusiasmase la idea de que te achuchase tu marido en medio del bullicio, se te ocurrían planes mejores. Ahora es tu hija la que se viste ad hoc para ir a la mascletá: ¡Señor, qué buscará esta niña allí, con esa minifalda!... mejor que nadie responda. Y para nosotras, el bullicio ha perdido atractivo. Así es que lo que apetece es colarte en algún balcón a disfrutar del aperitivo y a hacer compadreo social. Ni que decir tiene que el rey de los balcones es el del Ayuntamiento, pero allí no es fácil colarse. Claro que hay mucho otros, por ejemplo el de Argimiro Aguilar que con la de gente que conoce este hombre siempre es un punto de encuentro para lo más granado de la sociedad valenciana. El sábado estuvo Tani Ivars y Manolo Uña, Paz Navarro, Montse Richart y María José Navarro de Unicef; el presidente del Club Rotario Valencia Centro Ignacio Baixauli, el pintor Pedro Cámara, Juan Bauzá, Jose Enrique Silla, José María Sogel y Alejandro Cebriá. Otra opción es el balcón que monta Fernando Aliño, del Grupo El Alto, con ostras, champagne, jamoncito y demás exquisiteces para cuarentones. Y hablando de champagne, Moët&Chandon se ha metido de lleno en el ambiente fallero. Thomas Perrier presentó el jueves en el Astoria la primera “Ruta del Champagne”, un invento en el que participan 30 restaurantes valencianos que ofrecerán una tapa maridada con Moët y menús especiales. Entre los restaurantes, está Canalla Bistro, Central Bar, Molto, Kaymus, Komori, Valen&cia, Restaurante Doce, Casa Montaña, la taberna Q tomas, Lotelito, El Canyar, Quintana, Casa Roberto, Raco Turia, Juan Llamas, Morgado, Trencadish, Civera, Taberna Alcázar, Drome, Sucursal Vertical o Colonial Huerta. También los del Astoria y de Las Arenas. Lástima no poder probarlos todos! La actividad fallera no ha hecho más que empezar. Ayer, una de las fallas más distinguidas de Valencia, la de Grabador Esteve Cirilo Amorós, celebró una súper fiesta para agasajar a los falleros de honor en el nuevo espacio que ha abierto Ricard Camarena en el Mercado de Colón.
Cuchita Lluch, muy amiga del cocinero, se ocupó de organizar el cóctel porque la fallera mayor es su sobrina Sofía, hija de su hermano Luis. Allí estuvo gente de la Comisión, como su presidente Vicente Sanchís, con su mujer Rocío Andrés, y muchos amigos de Cuchita, entre ellos Beatriz Pechuán y Caco Gómez lechón, Esther barrera y Alejandro Cerda, Andrés Llobell, Lola Narvaez, Rafa Alcón, Lourdes Reyna, Olga Adelantado, Jose Tamarit y Ana Valero, de Chapeau, David Lladró y Marta Aliño, Juan Viña, Trini Gracia, los Lainez, Gonzalo Peris, Quico Murcia Puchades, Coqui Vallés, María Gómez Polo, Rosa Martínez, Esperanza Vila y Manolo Mínguez, pinchando buena música. Para rematar, actuó el grupo de Javier Botella, Copa Ilustrada, que está que no para.
El jueves también puso música a la inauguración del nuevo estudio de fotografía Senchermés en la calle Ruiz de Lihory. Ana y Natxo Senchermés invitaron a amigos y clientes, como Valentín Herráiz, Laura Fitera y su hija Blanca, Eduardo Casanova de Campo Anibal y Fernando Cañamás de La Tartana.

martes, 25 de febrero de 2014

Afterwork con ostras y champagne

Los afterwork tienen dos cosas buenas, una que por muy pobre que sea nuestro inglés, entendemos perfectamente qué son; otra, que dan un toque glamuroso a la caña de después del trabajo.
El afterwork es un invento anglosajón equivalente a las cañas de después del trabajo de toda la vida. La diferencia es que en lugar de caña o cerveza en botellín, en un bar ruidoso y con hombres contando chistes verdes, en el afterwork se toma cerveza tostada servida en vaso con una tapita de diseño, que queda más fisno que las papas y los cacaos, y en un ambiente de club neoyorkino con música chill out. El asiduo al afterwork no es el típico oficinista de Camera café, sino más bien las Carrie Bradshaw de Sexo en NY y hombres con corbata bien sea de Hermès o de Kiabi. Los afterworks están proliferando casi tanto como los grupos en el Whatsapp, pero hay uno que se lleva premio por su aspiración cosmopolita: el del Hotel Astoria. El jueves pasado, dio una vuelta de tuerca al invento con un afterwork de ostras y champagne Pommery, ¿a que es lo más de lo más? Te sientas allí con tus compis, y sientes que tu vida por fín se parece algo a la de Sexo en Nueva York. Lo malo es que siempre llega algún cenizo a hablar de fútbol o a contar esos chistes verdes ante los que sonríes cuando realidad lo que querrías es que un plan de jubilaciones anticipadas para que el susodicho desapareciese de tu vida de una puñetera vez. Joan Soldevilla, el director del Astoria, está dejando el viejo hotel irreconocible. Aquel bar donde se reunían los aficionados a las tertulias taurinas, se ha reconvertido en un lounge bar perfecto para cócteles y fiestas. La última se celebró el martes, el cumpleaños del programa de televisión Revista de Sociedad, que presenta Amparo Lacomba.
Entre los invitados, Alfredo Esteve, Josep Lozano (flamante director del Club Moddos), el joyero Antonio Romero, la doctora Luz Aguiló, el pintor Enrique Senís y también Blanca Fitera, que diseñó un par de collares baberos para la última colección de Francis Montesinos en Madrid Fashion Week. En esta edición, Valencia ha marcado territorio: Juan Vidal, llevándose el premio a la mejor colección por segunda edición consecutiva y Montesinos con unos vestidos de seda ideales, más comedidos que de costumbre. La siguiente cita de la moda será la Valencia Fashion Week, que este año será más discreta que otras veces. El agora ya no acogerá los desfiles (snif, snif), que se celebrarán en distintos puntos de Valencia: el museo de la ciudad, el trinquet de Pelayo, el IVAM o la Sala la Gallera. Entre los diseñadores, pocas sorpresas y muchas ausencias, ni Juan Vidal, ni Montesinos, ni Siemprevivas, que este año desfilarán en París a principios de marzo. Lucas Zaragosí, uno de sus diseñadores, está que no se lo cree porque sólo escogen a 16 en todo el mundo. La otra mitad del tándem creativo, Adrián Salvador, pondrá en práctica lo que está aprendiendo en NY diseñando la próxima colección de piel Gabriel Seguí. La pareja está dándole una vuelta a la marca y diseñando una colección que combina pelo, piel y textil y que conoceremos el 6 de marzo en la Valencia Fashion Week. Atención al trabajo de estos chicos porque nos van a dar muchas alegrías. La modelo preferida de Siemprevivas, amiga de la infancia de los diseñadores, es Paola Sol, de la agencia de Carmen Durán.
Paola también aparece en el último catálogo de complementos de la diseñadora Clara Gómez Tejedo, que modela a mano unas gargantillas y diademas de flores con la firma Nanuc que son una delicia. Para piezas finas, la colección Made to order de Loewe, esas chaquetas, vestidos y bolsos de piel y napa que puedes diseñarte casi a medida eligiendo colores y acabados, en fin, cosas bonitas que nunca te podrás comprar pero que te alegran la vida, como el champagne.
Loewe también celebró esta semana una cata organizada por Javier Monedero a la que fueron, entre otros, Esperanza Vila, Nanda Botella, Beatriz Pechuán, Rafael Alcón y la directora de Loewe Valencia, Amparo de la Concepción. Y la semana que viene, otra cata, esta vez de Moët & Chandon. ¡Que corra el champagne!

martes, 18 de febrero de 2014

Valencia Disseny Week

El mueble ha sido a Valencia como el gin tonic a la Reina madre de Inglaterra: una parte sustancial de su sangre. Hasta los noventa fuimos un referente de la industria mundial del mueble. Martínez Medina decoraba los grandes transatlánticos de lujo; Mariano García, los platós de series tan míticas como Dinastía, Dallas y Falcon Crest, ¡ahí es nada! y Mariner fabricó las lámparas para el Hotel Beach de Miami y para el palacio del Rey de Arabia Saudita. Eran los años en los que la figuritas de Lladró encandilaban a los americanos y decoraban los salones más suntuosos de Hollywood. Llegaron los noventa, los pisos se hicieron más pequeños y aquellas pesadas cómodas isabelinas se convirtieron en armatostes que no encontraban su hueco. A los constructores les dió por hacer armarios empotrados en los dormitorios y los enormes armarios de cuatro y seis puertas, que eran el orgullo de la industria valenciana, se quedaron en los almacenes cubiertos de polvo. Y ¿qué decir de las lámparas de araña con cristal de roca?, aquello no había quien lo colgase en el salón de su nuevo piso, sin correr el riesgo de que el enclenque techo se viniese abajo y el vecino de arriba acabase sentado en tu sillón. Poco a poco la estética de Ikea iba abriéndose camino y el Quijote de Lladró no había quien lo casase con la mesa Stockholm. Así es que a la industria del mueble valenciano le pasó como a la reina madre, que se resistía a abandonar este mundo pero se iba arrugando como una pasa.
Esta semana Lladró ha presentado su nueva colección de figuritas, que se parece a las falleras y los quijotes tanto como una falda de Prada a otra de Francis Montesinos. Lladró se ha reinventado. Su figurita estrella, The Guest, de Jaime Hayón,  bien podría decorar la vitrina de un loft hipermoderno en el centro de Manhattan. A nuestras madres puede que les dé un síncope cuando pasen por la tienda de Poeta Querol, a nosotras nos llamará la atención y alguna joven novensana puede que hasta entre a preguntar el precio y lo ponga en su lista de bodas.The Guest es en realidad un muñeco de porcelana desnudo y cada año le viste un diseñador.
El último ha sido Rolito, un afamado diseñador francés, que asistió al cóctel que dio Lladró en su tienda el jueves por la tarde. Allí estuvo María Dolores Enguix, Encarna Roig, el Doctor Murgui, María Gómez Polo, los Aliño al completo (Fernando, Nacho, Isabel, y su madre Isabel Alfaro), Manolo Minguez pinchando buena música, diseñadores, clientes y amigos de la familia Lladró.
La semana ha dado mucho más de sí gracias a la Valencia Disseny Week. Esta ha sido la quinta edición de la semana del diseño valenciano y el éxito de afluencia de la última feria Hábitat le ha ayudado a consolidarse.
En el Museo del Carmen se ha inaugurado una exposición de José Martínez-Medina, un referente del diseño de muebles valencianos y mecenas de gente como Andreu Alfaro, Manuel Boix o Miquel Michavila. A la inauguración asistieron sus hijos Amparo, María José, Marisa y José Miguel Martínez-Medina, el secretario autonómico Rafa Ripoll y gente del gremio (decoradores, arquitectos, artistas…) La exposición estará abierta hasta el treinta de marzo. También esta semana Progetti ha inaugurado una tienda en la calle Universidad.
Ya sabeis que Progetti lleva años vistiendo los baños y cocinas de lo más principal de la sociedad valenciana. La nueva tienda es una pasada, dos plantas con una escalinata espectacular y un sótano lleno de piezas de Antonio Lupi, Zucchetti, Galassia o Mutina, vamos, lo más del diseño actual. La dueña, Rosa García, ejerció de anfitriona con su marido el arquitecto Javier Segrera.
Entre los invitados, Carmen Baselga y Amparo Gastaldo, el interiorista Carlos Serra, Genoveva Rodrigo y Pepe Guillén de 10Y6 interiorismo y Purificación Sanchís, de estudio PAS. La inauguración estuvo de lo más animada con una barra de coctelería, otra de chuches de Happy Party y música de jazz. A la Valencia Disseny Week le está pasando como al Príncipe Guillermo, que va ganando brillo, mientras que otras “Weeks” valencianas, como la Fashion, languidece cual Príncipe Carlos en su eterna espera de tiempos mejores.

martes, 11 de febrero de 2014

La factoría valenciana

Andy Warhol dijo aquello de que “todo el mundo tiene derecho a sus 15 minutos de fama”. Lo que Andy no aclaró es cómo encontrarlos, cómo conseguir que un periódico, una revista o una televisión te diesen tus quince minutos. Ahora, cincuenta años después, internet ha dado la solución: si nadie me hace ni caso, me monto mi propio blog y yo conmigo misma me saco mis propias fotos, luego las cuelgo en la red, y ¡tachán!, ya soy famosa. Lo mires por donde lo mires es patético, pero es así, es una hipérbole del narcisismo. Y lo peor de todo es que con este chabacano método, más de una ha conseguido un sitio en eventos tales como la Valencia Fashion Week, por ejemplo una tal Judith, que se presenta así misma como “Aspirante a miss divina”. Hay más, muchas más, tanto de mujeres como de hombres, son los egobloggers: se plantan un modelito, se buscan un amigo fotógrafo y van por ahí posando cual top models en los jardines de su ciudad. El origen de esta fiebre es, entre otros, el blog de Scott Schuman, un fotógrafo que busca a gente estilosa por las calles de Nueva York, les fotografía y los cuelga en su www.thesartorialist.com. Claro que una cosa es que tu vayas por la calle hiper mega mona, te pare un fotógrafo de moda y estilismo y diga: “vas monísima, ¿me dejas que te haga una foto para mi blog?”; y otra bien distinta es que como nadie te lo ha pedido, coges tú y le dices a tu madre que te saque la foto mientras jugueteas con las puntas de tu melena. Bueno, pues aquella idea de Scott Schuman llegó a Valencia hace cinco años. Los chicos de Cul de Sac montaron fashionalistas.com” coincidiendo con la inaguración de H&M. Desde entonces van por ahí haciendo fotos a la gente más estilosa que se cruzan por Valencia. El jueves pasado celebraron su quinto aniversario en La Rambleta, ese espacio cultural que está consiguiendo abrirse un hueco en las agendas valencianas pese a estar junto al cementerio. La fiesta fue un homenaje a The Factory, el estudio donde Warhol reunía a lo más subversivo de su época. Pero más allá del desfase en que devino el estudio de Warhol, The Factory fue en su día un punto de encuentro de vanguardias artísticas. Y eso es precisamente lo que se trató de homenajear en la fiesta del jueves de la Rambleta.
La directora de Cul de Sac, Sophie Von Schonburg, reunió allí a un grupo de artistas de lo más variado: ilustradores (Laura Castelló, Belén Segarra, María Herreros, José A. Roda), autores de arte urbano (Luce y Felipe Pantone), la pintora Victoria Iranzo o el fotógrafo Jose Manuel Madrona. Para ambientar, la música de Álvaro Gascó, un dj de música electrónica, el grupo Vértigo y el cantante StelioN. Entre el público, bloguers, músicos, diseñadores y mucho moderno con barba, que es lo que se lleva ahora, tupé y esos enormes bolsos de asa corta que algunos hombres llevan con más estilo que la mismísima Isabel Preysler, es duro admitirlo, pero esa así. Como la fiesta no tenía mucho presupuesto -más bien nada- el picoteo fue de lo más variopinto (cortesía de los patrocinadores): Miguelitos de Roda, esos mismos que tus padres siempre compraban en el bar de la estación de servicio camino a Madrid, palomitas y cupcakes. Mientras en la quinta planta de La Rambleta se celebraba la fiesta de Warhol, un piso más abajo Dani Borrás y Marta Moreira inauguraban su exposición de fotografía de moda con imágenes de Silvia Prada, Rafa Gallar, David Gómez, César Segarra, Alberto Van Stokkum, Carlos Sáez, Vicent Bosch, Ernesto Altillo, Ramiro E (autor del blog de Yo Dona), Mar Ordóñez o Alejandra Nuñez.
Super chulas las fotos de Eskenazi Encursiva para la campaña publicitaria del diseñador Juan Vidal. A la inauguración fue la directora del Palau de la Música Mayrén Beneyto, el fotógrafo Vicent Bosch, los diseñadores Jaime Piquer, Adrián Salvador de Siemprevivas y Noelia Navarro, Alfredo Esteve, el artista Carlos Sáez de Espaitactel, la directora de La Rambleta Gemma Sastre, y pinchando discos (¡de vinilo!) Oscar Mezquita, de Flexidiscos.

martes, 4 de febrero de 2014

Comer, beber, amar

La que nunca haya ido a una entrega de premios de gastronomía, no sabe lo que se pierde. Allí puedes probar el canapé de roastbeef de presa ibérica sin que nadie te mire con ojos de reproche en plan “hija te vas a poner como Falete”; y el guiso de langostinos, tripas de bacalao y alubias sin temor a que alguien te acuse de mega vulgar. En unos premios de gastronomía hay que comer y beber sin ningún tipo de pudor, no pasa nada si pierdes el rojo de labios. Y está permitido jugar y disfrutar con la comida: olfatear el plato que acaban de servir, paladear el jamoncito de Extremadura que estaba de muerte... Los cocineros son como madres, te dan de comer y se sienten satisfechos si rebañas el plato. No como los diseñadores, para los que nunca estás lo suficientemente delgada. Además, la comida y la bebida desentumece los sentidos, te suelta la melena y convierte en gran conversador hasta el más tímido de los comensales. Al segundo plato, te parece divertido hasta el más plasta de la mesa.
El viernes Cuchita Lluch celebró en la Rambleta los premios de la Academia Valenciana de Gastronomía. Allí se dio cita lo más granado del mundillo del buen comer y beber valencianos: cocineros Ricard Camarena, Alejandro de la Embajada, Quique Dacosta no pudo ir porque abría temporada en su restaurante); el repostero real Paco Torreblanca, críticos gastronómicos (Alfredo Arguilés, Navarro Pareja…), señoras tan estilosas y estupendas como Sedi Casanova, Alicia de Miguel, Esperanza Vila, Ángela Pla, Angela Valero de Palma, Neni Reyna; señores estupendos como Ansón, el marqués de Griñón, Carlos Pascual, Salva de Pablo, Sergio Adelantado y el doctor Juan Viña. Gente del mundillo como Javier Monedero (Dicoval), Carlos Mataix (Heineken), Lluis Nadal, Josep Lozano (con un bolso de Prada de robarle al menor descuido), los periodistas Bernardo Guzman y Juana Camps, Delia Barral, de Arde Magazine, Juan Such y José Luís Contreras del portal Verema, Manoli Romerado, del equipo de Quique Dacosta. Cuchita, vestida de blanco inmaculado con un diseño de Siemprevivas de quitar el hipo, ejerció de anfitriona, saludó a cada uno de los invitados, presentó y entregó los premios. Cuchita es el el alma de la Academia, donde ha encontrado su vocación tardía. Hasta hace unos años, Cuchi no destacaba más que por su presencia en cócteles de joyerías y ahora es el hada madrina de la cocina valenciana. La comida se celebró en el mismo lugar, en la Rambleta, que se está convirtiendo en el lugar de moda para la cultura y el ocio porque tan pronto sirve para dar unos premios que para organizar un concierto, una exposición o un ciclo de cine y teatro. Todas las semanas hay algo nuevo. El próximo jueves, se inaugura la exposición “A real story”, una selección de fotos de moda que rompen con los formatos tradicionales de los editoriales de moda. No cuentan con modelos famosas ni ropa cara ni superproducciones de lujo, y aún así resultan de lo más atractivas y frescas. El banquete de la de la Academia de Gastronomía no fue el único de la semana.
El lunes, el IVAM celebró su 25 cumpleaños con una cena servida por El Alto a beneficio de Casa de la Caridad. Allí estuvo, la directora del IVAM Consuelo Císcar, el presidente del Puerto Rafael Aznar, el de la Fundación Bancaja Rafael Alcón (que hizo doblete en la comida del viernes), el doctor Murgui, Fernando Gómez Ferrer, Matilde Bolinches, Manuel Rios, Rosa Lladró, Iván Martínez Colomer, Jose Tamarit y Ana Varela de Chapeau, María Dolores Enguix, de Optica Climent, el joyero Guillermo Martorell y Mamen Puchades, el futbolista David Albelda con su mujer Vicen Fernández y los diseñadores de Siemprevivas, Adrián Salvador y Lucas Zaragosí.
¡Ah, chicas! hay que probar el bocata premiado en Madrid Fusión, el que prepara Juan Casamayor en el restaurante Moltto en la Plaza de la Reina. Lleva sofrito de ajos tiernos, habitas baby, morcilla de Monserrat, queso brie gratinado, pluma ibérica rustida y un toque de rúcula. Según Paco Alonso “simplemente espectacular”. ¡A la porra la dieta!

martes, 28 de enero de 2014

Nuestro gozo en un pozo

Nada chicas, no ha habido forma de que George Clooney cambie el destino de ninguna de nosotras. Con lo bonito que hubiese sido que se pasease más por la ciudad y nosotras, todas puestas, explotando nuestras armas de mujer cada una como Dios que le hubiese dado a entender: una que le pide fuego; otra que se tuerce el tobillo justo delante de él; otra que se hace la interesante sentada en una terraza sin ni siquiera dirigirle la mirada; la otra que aparece por allí explosiva a más no poder en plan “una de esas preciosas chicas” como definió Alberto Fabra a las dos azafatas de un discoteca de Gandia. Quién sabe, a lo mejor George se habría quedado prendado de alguna de nosotras y ahora la vida de la ciudad sería otra muy distinta: eso sí que sería un reclamo de la Marca Valencia y no las “dos preciosas chicas”. Ya me lo estoy imaginando haciendo de mantenedor de la fallera mayor del año que viene, uff, me pido ser yo, y sentarme allí en mi trono de reina, mientras él me dice, ¡guapa, más que guapa!, que eres más guapa que un sol preciosa, simpática. Pero en fin, el caso es que ha preferido mantenerse alejado de nosotras y se ha quedado escondido en el Westin, excepto la noche del miércoles que se fue a cenar a una pizzería en Cánovas. Vaya chasco, venir a Valencia e irte a cenar a una pizzería, no me fastidies, con lo bien que le hubiésemos dado de cenar cualquiera de nosotras en casa, habiendo enviado previamente al marido y los niños a comprar caramelos. Y mientras el actor pasaba las noches solitarias en la habitación de su hotel, la vida social valenciana seguía su curso. Esta semana el evento estrella ha sido, como no, la exaltación de la Fallera Mayor, con el ministro Margallo de mantenedor, no es George Clooney pero también tiene su punto seductor. Carmen Sancho se puso un vestido de fallera verde oscuro, eso no es baladí, porque en el mundo fallero todo lo que elige la Fallera Mayor el día de su exaltación marca más tendencia que un desfile de Miuccia Prada: el vuelo de la falda, el tamaño de las joyas, el estampado de la seda, las ondas y rodetes del peinado… El Palau, como siempre, lleno hasta los topes: Alberto Fabra, Rita Barberá, Paula Sánchez de León, el conseller Máximo Buch, la consellera María José Catalá, José Vicente Morata, Teresa Monzonís, Pepe Boix y Sela Falcó (clavariesa vicentina), Alberto y Fernando De Rosa, el Doctor Murgui, Enrique Aguilar, presidente del Tribunal de las Aguas de Valencia, Mayrén Beneyto, Isabel Barreiro, la mujer de García-Margallo.
 La semana ha dado para más celebraciones tradicionales. El martes, día de San Vicente Mártir, el Gremio de Sastres y Modistas celebró el día de su patrón. El gremio fue fundado por el Rey Jaume I en 1247, ¡nada menos! y desde entonces se mantiene la tradición de nombrar a cuatro miembros que se ocupan de funciones antiquísimas: la Clavaria, que este año es Amparo Chordá, con el cometido de custodiar y salvaguardar la institución; la Dama d’Art, que es la indumentarista Victoria Liceras, con la encomienda de preservar y defender los intereses de las modistas; el Mayoral (Arturo Torremocha) cuidando y dirigiendo el grupo que conforma el Gremio; y el Cavaller de la Senyera (Alex Vidal), que se ocupa de velar y portar la Senyera, emblema del Gremio, en la procesión cívica. Junto a ellos, el Maestro Mayor, Fran Tochena, presidió la procesión a la que acudieron, además, María Teresa Monzonís, Marisa Marín del Colegio Yale, el presidente del Colegio del Arte Mayor de la Seda Vicente Genovés  o el modista Salva Sanleón. ...Y mientras tanto, George aburrido en su suite, él se lo pierde.

jueves, 23 de enero de 2014

George Clooney is inside!

Chicas, qué no cunda el pánico, George Clooney está en Valencia. No diré el hotel en que está alojado para que a su director no le dé un patatús cuando llegue la avalancha de fans, pero vamos, las opciones se pueden contar con los dedos de la mano: Las Arenas o el Westin. Pista: los americanos suelen viajan con Starwood y una de sus marcas es Westin. ¿Quien le hará de cicerone en la ciudad? ¿Cuchita Lluch, la flamante presidenta de la Academia Valenciana de Gastronomía? ¿El Conseller Máximo Buch?
Lo más probable es que sea una empresa especializada en servicios para vips. Ana Merelo tiene una de esas agencias que organiza planes para famosos y megaricos. Cuando Kevin Costner estuvo en Valencia le preparó un plan a medida: visita a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, un paseo por el centro histórico, y otro por la playa de la Malvarrosa. Kevin Costner pidió ver un cuadro del Museo de Bellas Artes y Lou Reed, ver las belugas del Oceanografic. “Esta gente es tan popular que ellos mismos buscan planes más íntimos y exclusivos y les preparamos un programa a medida. Si les gusta el vino, una visita a una bodega; si son aficionados a la vela, un recorrido por la costa en velero con un patrón que sepa inglés; si tiene intereses culturales, les enseñamos la Valencia histórica”. El problema con George Clooney es que es difícil salir a pasear tranquilamente por el barrio del Carmen, ¡la que se podía montar! El plan que más les gusta a los vips que visitan Valencia es una visita al Mercado Central con algún cocinero famoso, como Bernd Knöller. Allí les enseñan los mejores productos de la zona y luego les dan una clase de cocina y el plan acaba con una buena comilona en el restaurante. Gracias a la Copa América y megaeventos como la Fórmula 1, las empresas turistícas aprendieron a dar servicios premium para este tipo de clientes vip: jugar con golfistas famosos, clases de cocina con estrellas michelín, pilotar un fórmula 1 en el Circuito Ricardo Tormo y planes de ese estilo. Sin embargo, estas mismas empresas se quejan de que a partir de 2007 empezamos a echar por la borda todo lo que habíamos conseguido. El turista que llega en un avión privado con un cargamento de maletas Vuitton no busca lo mismo que el que llega en Ryanair con una mochila y parece que aquí les hacemos más caso a los segundos que a los primeros. Y eso que los mochileros dejan mucho menos dinero que los vuittoneros. Por ejemplo, ahora mismo en la Marina Real del Puerto ha atracado un megayate de 110 metros de eslora. “Sólo en gasoleo consume 170.000 euros cada vez que hay que llenar el depósito”, cuenta Cristina Albamonte. El barquito en cuestión pertenece al jeque Al-Futtain de los Emiratos Arabes, y tiene 44 personas de servicio, piscinas, gimnasio, helipuerto y hasta cine propio. El caso es que las empresas que ofrecen estos servicios se han puesto manos a la obra y han montado la asociación “Valencia Premium” para ver cómo pueden atraer a ese turista de lujo para el que no existe la palabra crisis. La asociación se presentó el jueves pasado en el Hotel Westin y allí estuvo lo más top del turismo local: el cocinero Ricard Camarena, el director del Westin Valencia,Frank de Weerdt; el del Hotel las Arenas, Carlos Boga, el del Hotel Palau de la Mar, Ignacio Zoco; Ana Merelo, de Valencia Guías; Pam Op den Brouw, de 3n1 Ivents; Pablo Landecho, director de la Marina Real, y Alejandro del Toro, Director del Bioparc; Javier Andrés, de La Sucursal y Vertical, Fernando Aliño, del Grupo Alto, Ricard Camarena y Alejandro García, de Bodega Casa Montaña. A todos ellos los conoce bien Cuchita Lluch, que acaba de ser reelegida presidenta de la Academia Valenciana de Gastronomía. Junto a ella están Sergio Adelantado, Lourdes Reyna, Rafael Alcón, Francisco Martinez Boluda, Ana Portacelli, Carlos Pascual, Enrique Amat (calzados Magrit) y José Sanchís, de Rebeca Sanver.
Javier Andrés, de La Sucursal y Vertical, Fernando Aliño, del Grupo Alto y Ricard Camarena en la presentación de Valencia Premium en el Hotel Westin.