lunes, 18 de julio de 2016

Menos Ibex y más Chanel

La gente que tiene dinero ahorrado, que haberlos haylos, está preocupada porque no sabe dónde invertirlo. La bolsa les da sustos, el banco no les da nada, los inmuebles les dan problemas, las tierras sólo les dan ruina. Así es que ahí están, dándole vueltas a la cabeza sin encontrar una solución. Baghunter, que es un portal de compraventa de ropa de segunda mano, ha hecho un estudio y asegura que los bolsos son una buena inversión. ¡Toma ya!, esta sí que es buena. Menos Ibex y más Chanel. Lo que hay que hacer con el dinero es comprar bolsos, dice el estudio que un Chanel 2.55 se ha revalorizado un 70 por ciento en los últimos cinco años. Eso es una buena rentabilidad y no lo de las gasolineras low-cost. Así es que ale, guapas, las que tengáis pasta, a comprar bolsos. Y encima los puedes lucir, no como un bono del tesoro, que a te da cuatro perras y encima es feo.
Mª Angeles Miguel sabe mucho del mercado de lujo de segunda mano. Ha trabajado en Max Mara, ha sido directora de tienda en Hermès Valencia y Salvatore Ferragamo, y ahora está metida de lleno en el Vestidor Vintage, una tienda de compra venta de ropa y complementos de lujo donde puedes encontrar piezas emblemáticas de Loewe, Prada, LV, Dior o Gucci. Este miércoles, Mª Angeles y su socia Yolanda Serrano organizaron un cóctel con Banco Mediolanum de esos que se hacen llamar networking, que es algo así como hacer negocios mientras te tomas una copa de champagne, más divertido que hacerlo en una oficina gris.
El Vestidor se convirtió por unas horas en un club con música de jazz, copas y muy buen ambiente. “La idea era compartir ideas de inversión y un buen accesorio también puede ser una inversión”, dice Mª Angeles. Además de ropa y complementos de lujo, la tienda contó con una exposición de cuadros y piezas de bisutería de María Jose Torrente, con sus mujeres únicas y redondas. Entre los asistentes, Marisa Martínez y Vicente Genovés, Encarna Roig (Acosta), Amelia Delhom, José Luis Avilés (Bulgari), Mónica Carbonell, Paula Rincón de Arellano de Le click, Pablo Castelblanque, María Jesus Marín de la tienda de niños 8+, Mamen Puchades de la joyería Si7te, Cristina García, Ramón Urrutia, Alberto peinado, Francisco y Álvaro Gracia, Julio Muñoz, Beatriz Poyatos, Olga Mayordomo y Jan y Helen Poe.
Otro cóctel en petit comité fue el que organizó la Galería Shiras para celebrar el fin de temporada antes del verano. Sara Joudí estuvo acompañada por el escultor Miquel Navarro, Javier Chapa, Horacio Silva, Paco Sebastián, el notario Carlos Pascual, Enrique Lucas, el artista Rafa Calduch, el fotógrafo Antonio Girbes y otros artistas, coleccionistas y críticos de arte. Discreción y elegancia al máximo. Julio es el mes de las fiestas de cierre de temporada.
El jueves la revista Hello Valencia celebró su fiesta de verano Flower Power en L’Umbracle. Hubo Street food, mercadillo con tiendas de moda como la de Nieves Bustamante, complementos de María Gómez Polo (Mala Malísima), música en directo, DJ, vinos de Murviedro, ostras de Andrés Soler (Ostrarium) y decoración ibicenca de Belinda Duart Herrero.
Entre los asistentes, Patricia Puchol, la doctora Lucía Asensio, el diseñador Alejandro Resta, Vicente Betoret y Cristina Aparici. También estuvo Pepo Oltra, que en poco tiempo se ha convertido en un clásico de las fiestas glamurosas, Espe Vila, Mamen Puchades y Guillermo Martorell, el director del Astoria Joan Soldevila, el fotógrafo José Luis Abad, el doctor Juan Antonio Mira, el diseñador Valentín Herráiz, el doctor Murgui, Esther Barrera, el sastre Antonio Puebla, Fernando Aliño (El Alto), Marc Insanally (Café de las Horas), Coté Soler, Javier Martínez-Rubio e Isabel Cosme.

lunes, 11 de julio de 2016

La vida son sueños

La vida es una colección de sueños. Son ellos quienes nos mantienen despiertos, quienes nos levantan cada mañana para afrontar el día. Morimos un poco con cada sueño que perdemos, y nuestra vida acaba cuando los perdemos todos. Puede que entonces sigamos respirando, pero ya no estaremos vivos. La mayoría de los sueños son efímeros, los tienes una temporada, quizás sólo unas horas. Luego los pierdes, bien porque los haces realidad, bien porque los abandonas. Son sueños mundanos y habitualmente egoístas que tienen un recorrido muy corto. Sueñas con un viaje durante meses, lo vives en tu imaginación y un día lo haces. Cuando estás allí sientes que tu vida se ha empobrecido porque has perdido un sueño, tendrás que reponerlo. Lo difícil es mantener uno toda la vida. Ese es patrimonio de líderes: gente que contagia su ilusión a los demás implicándoles en su proyecto y consigue que le sigan. Ahí se encuentran las grandes personas, los que sueñan con un mundo mejor, entre ellos los auténticos empresarios que son quienes anteponen el bien de su gente y de la sociedad a la que sirven a los cantos de sirena del dinero rápido y fácil. De esos aún quedan unos cuantos, entre ellos Enrique Duart. Hace cincuenta años, la gente dormía sobre esos colchones de lana en los que los que el durmiente más delgado acababa encima del otro, no porque buscase su cariño, sino porque el peso generaba una especie agujero negro que atraía todo lo que había a su alrededor. Había que acabar con aquello y Enrique, que entonces era un chaval de veinte años se encerró en una habitación de su casa de Benifaió para hacer un colchón con picadura de espuma.
El viernes, aquel chaval que ahora tiene setenta años y la misma vitalidad de entonces alimentada por un sueño que sigue vivo, celebró el cincuenta aniversario de su empresa: colchones Dupen. Un empresón que factura cincuenta millones de euros al año y da trabajo directo a más de doscientas cincuenta personas. La fiesta se hizo en la Cartuja del Puig; Enrique Duart recibió el homenaje que se merecen los grandes soñadores, es decir una sobredosis de emociones, que es de lo que están hechos los sueños. Su gente, su familia, sus amigos, sus trabajadores, proveedores y clientes le acompañaron entre lágrimas, aplausos y abrazos. Allí, sentada entre el público una sentía ganas de volver a nacer para armarse con un sueño como el de Enrique y que un día, ya mayor, los tuyos te hiciesen un homenaje como ese. ¡Jo pe, por qué a los dieciocho años en vez de soñar con una Vespa, no soñaría yo con fabricar colchones!
Los anfitriones, Enrique Duart y Mª José García con sus hijos Mónica, Mª José y Enrique, estuvieron muy pendientes de los invitados, entre ellos Alfredo Esteve, Vicente Calatayud, Teresa Arcos, Javier Monedero con Rosa Sanchis, Vicente Guerrero, Francisco Quiles, Pepe Máñez, Miguel Angel Lozano, Daniel Moragues, Jarr, Josep Lozano, Ximo Rovira, Josep Magraner, el columnista de El Mundo Fernando Ferrando, Angela Valero y Juan Llorens, Angela Plá y Joan Lagardera, Miguel Angel Tobías, Lluís Nadal y Ana Ramírez, Amparo Mortes con Vicente Lacomba, el director del Astoria Joan Soldevila, Marisa Marín, la diseñadora Amparo Chordá, que vistió a las mujeres de la familia Duart, Mari Carmen Rovira, Salvador Galdón, Marta Ortiz, Mayrén Beneyto o el arquitecto Hugo Navarro.
Hubo música de cuarteto de cuerda, una exposición con la trayectoria de la firma, un cóctel servido por Gourmet, tarta de cumpleaños (Enrique Duart cumplía ese día 70 años) y discursos en los que ya a nadie importaba la forma y menos que a nadie a Enrique, porque lo importante era el fondo, el sueño que nunca se desvanecerá.

lunes, 4 de julio de 2016

El Gran Gatsby en Las Arenas

El Hotel Las Arenas celebró el miércoles su décimo aniversario. Cerca de mil invitados se atiborraron de champan y ostras. No faltó de nada: paella y fideuá para los más insaciables, frivolidades para los más refinados y canapés inéditos para los más quisquillosos. Aquello recordaba a las fiestas del Gran Gatsby: lujo, elegancia, abundancia, exquisiteces… Mientras, en las redes sociales, Mónica Oltra, Pablo Iglesias y compañía trataban de encontrar una explicación al trostasso que se habían pegado el domingo. ¡Jo pe, Mónica, deberías haberte pasado por Las Arenas!, aquí se te hubiera pasado el disgusto, y quién sabe quizás hasta habrías encontrado una explicación a tus desgracias. Y es que Pablo Iglesias tiene mucho sex appel, para una noche de juerga y borrachera en el Carmen. Para un proyecto de futuro, quieres a alguien que encaje más en las fiestas como la de Las Arenas y ahí Pablo pierde fuelle. ¡Dios mío, cuánta frivolidad, así no hay quién cambie este país!
En Las Arenas sólo faltaba la figura del Gran Gatsby, todo lo demás era tal cual una de sus fiestas: Rolls-Royce y fotógrafos en el vestíbulo, solícitos camareros ofreciéndote champán, música de jazz…
Una vez dentro, el jardín ofrecía toda clase de animación. Aquí una mesa de casino con los croupiers debidamente uniformados, más allá una barra con comida y otra y otra más, camareros con bebida, cócteles, y viandas de todo tipo, arroces cocinados sobre leña, ¡hasta barra de sushi en el quiosco de piedra! En la fuente principal, una orquesta y varias parejas de bailarines simulaban un concurso de baile. Frente al mar, varios jóvenes con bañadores a rayas jugaban a la pelota en la piscina de niños y en la de adultos, un grupo de nadadoras coreografiaban una pieza de natación sincronizada de lo más delicada, mientras un saxofonista que era la viva imagen de Louis Armstrong interpretaba melodías jazz a ritmo de DJ. El edificio del hotel, con su columnario, sus enormes jardines y su atmósfera un tanto decadente, tan propia de aquellos años de lujo y exceso, resultó ser el decorado perfecto.
La ambientación fue de lo más convincente, apoyada por más de cien actores y artistas que interpretaban música, baile o escenas costumbristas de los años veinte a lo largo de todo el jardín del hotel. Si la intención del hotel era enamorarnos, como Gatsby con su adorada Daisy, lo ha conseguido.
Entre los mil invitados que pudieron disfrutar de la velada, citaré algunos, ya que mi colega Tonino me ha emplazado a hacerlo desde Valencia Plaza. Allá va. De la política, Antoni Bernabé y Joan Calabuig; mucha gente del gremio de hostelería y restauración a los que hotel quería agasajar, como el director de Sha Wellness Frank de Veer, Javier Monedero (Dicoval) con Rosa Sanchís, Javier Gutiérrez (Casino Cirsa), Santiago Cabello y Carla Roldán, de Gourmet Catering y eventos; Andrés Soler (Ostrarium), Adolfo de las Heras (Bodegas Nodus), Bernd H. Knöller, del Restaurante Riff; Javier Valles, director del grupo SH; Stephen Anderson (Ma Khin Café), Ignacio Osborne (Mumm), Emiliano García (Casa Montaña) y Mónica Morales, de la Cámara de Comercio, entre otros.
También estuvo la diseñadora Presen Rodríguez con su hija Maribel Cosme, las hermanas Espe y Cristina Vila, la interiorista Belinda Duart Herrero, Alfredo Esteve, el presidente de la CEV Salvador Navarro, el sastre Antonio Puebla, Joaquín Maldonado con su mujer Sofía Carpi, Laura Gallego y Angel Villanueva, el joyero Arguimiro Aguilar y Sesé de Nalda, María Gómez Polo, con uno de sus collares de Mala Malísima… Como anfitriones, José Luis Santos (presidente de Hoteles Santos), el director del hotel, Carlos Boga, y todo su equipo.

lunes, 27 de junio de 2016

¡Cuánta incertidumbre!

Las inglesas nos abandonan, las bolsas caen, sube la prima de riesgo, la libra se desploma, el despacho del Ministro de Interior parece el Corral de la Pacheca y Margallo ya se ve dando el pregón de las fiestas de Gibraltar con la bandera española hondeando en la cima del Peñón. Hoy elecciones, mañana Pablo querrá asaltar los cielos; Albert volverá a prometernos que es el nuevo Mesías; Pedro seguirá buscando amigos; Mariano se sentará a verlas venir. Y en medio de todo ese caos, nosotras afrontamos el verano con la eterna disyuntiva entre si nos conviene broncearnos al sol para dar envidia a las inglesas, o hacer caso a nuestro dermatólogo y protegernos para no acelerar las arrugas. El jueves, mientras las inglesas decidían dejar de ajuntarnos, nosotras celebrábamos San Juan. Unas lo hicimos en el Hotel de la Playa de la Pobla de Farnals, tan cerca del mar que las pavesas casi nos queman los vestidos. Otros, como Rappel, organizaron una cena en el restaurante Llar Román. Había que ir vestido de blanco y los asistentes cumplieron con el protocolo. Entre ellos, Mayrén Beneyto, el arquitecto Luis Sendra, Tomás García y Ragel Beltrán, Laura y Blanca Fitera, Carmen de Rosa, Mercedes Fillol, Alfredo Esteve, Josep Lozano, Jarr, Lluís Nadal y Ana Ramírez, el escultor Miquel Navarro y el crítico gastronómico Pedro García Mocholí, entre otros. A las doce, el grupo se acercó a la orilla del mar, pero como estaba Rappel, el rito de San Juan fue más sofisticado que el simple salto sobre las olas. Había que llevar en la mano tres flores blancas, tres frutas maduras y tres monedas de cobre e ir tirándolas al agua mientras te adentrabas poco en el mar a la vez que pedías un deseo. Al acabar, había que retroceder de espaldas y una vez en la arena secarse los pies con una toalla blanca. ¡Mos guarde, cuánta faena! Primer salto, un bolso de Loewe; segundo salto, tres kilos menos; tercer salto, que se acabe la Eurocopa que no aguanto los nervios de mi marido. Todo para volver a la orilla y que él siga allí hablando de Sergio Ramos, y lo peor de todo: el bolso de Loewe sigue en el escaparate y la cena te metió medio kilo de más del que aún no te has librado. El año que viene, casi que me voy a San Nicolás.
Montse Salamanca, la directora de Loewe, fue una de las que asistieron al cóctel que organizó la estilosa Laura Gallego esta semana en la sede de la CEV con una representación del cuerpo consular en Valencia. La Asociación de comercio de lujo, Valencia Excellence, quería transmitirles que Valencia es algo más que playa y paella y que tiene un comercio a la altura de las grandes capitales del mundo. En el cóctel estuvo el empresario Salvador Navarro, el cónsul de Chile, Leopoldo López, María Dolores Enguix, de la Optica Climent, Amparo Ortuño (Clínica Rahaal), Piotr Brylinski (Hugo Boss), Lila Albanozzo, de Il Baco da Seta, Guillermo Martorell, de la joyería Si7te, Leonardo Pugliese (Ferragamo), Mati Guerrero (Vuitton), Pau Pérez Rico (El Corte Inglés) y Sara Joudi, de la galería Shiras. Todos los años por estas fechas Angela Pla celebra la entrega de sus premios de su revista y una vez más allí estuvo lo más granado de la sociedad valenciana. La cena de gala fue en el nuevo Veles e Vents.
No falto el genial Francis Montesinos, que triunfó hace unos días con la presentación de su colección de verano en La Ferradura, el diseñador Alejandro Resta, las modelos Laura Sánchez, Madeleine Hjört, Arancha del Sol y Paloma Lago, y gente de la moda, como Miguel Vizcaíno, Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, Amparo Chordá, Amado Ortells, Salomé Corell, Vicente Gracia, Antonio y Pablo Jordán, Argimiro Aguilar y el sastre Antonio Puebla.

lunes, 20 de junio de 2016

Vuelve el champagne

El Veles e Vents se inauguró hace diez años; y ahí ha estado el pobre, como un ex presidente del Gobierno, o lo que es lo mismo: como un jarrón chino, nadie sabe qué hacer con él. La obra minimalista de David Chipperfield, con sus enormes cristales y terrazas de madera, cayó en desgracia con la crisis. Las tablas de madera de las terrazas se agrietaban, las paredes del interior necesitaban capas de pintura y hubo un tiempo en el que ni siquiera se podía pagar la vigilancia del edificio. Las penurias económicas trajeron consigo un cambio en la estética: de la vanguardia minimalista de grandes espacios blancos, pasamos a los ladrillos cara vista, las vigas de madera, las sillas de enea y el estilo rústico. El pueblo, el pueblo era un valor seguro y no esos macro edificios capitalistas desnaturalizados que no sabes si estás es Sidney, Tokio o Nueva York. Pero el tiempo lo cura todo, menos nuestras arrugas. Ahora, Heineken y La Sucursal han dado una segunda oportunidad al edificio. Lo han limpiado, reparado, acondicionado y redecorado con ambientes más amables y acogedores y han abierto allí tres restaurantes: uno de comida mediterránea, otro de alta gastronomía (La Sucursal) y una barra de cervezas. Además de una escuela de hostelería y un espacio cultural con exposiciones de fotografía de Jorge de Muñoz y de escultura de Miquel Navarro.
El nuevo Veles e Vents se inauguró el martes con una fiesta por todo lo alto: más de mil invitados, el presidente de Heineken España Richard Weissend, Javier Andrés, de la Sucursal y la plana mayor de la nueva política valenciana, desde el President Ximo Puig, hasta el alcalde Joan Ribó y el President de Les Corts Enric Morera, todos perfectamente integrados en ese escenario otrora tan pepero. La ocasión no era para menos. Que una cosa es ser podemita alavalenciana y otra renunciar a los más refinados placeres del hedonimos.
En el nuevo Veles e Vents hubo música en directo, cervezas a gogó, una organización muy profesional con gente como Corinna Heilman, y un catering que hubiese sido perfecto si en lugar de servirlo a las diez lo hubiesen hecho una hora antes, justo después de los discursos oficiales. Por lo demás, el evento recordó a aquellos fastos de la Copa América, pero la presencia de Joan Ribo y Ximo Puig sirvió para eliminar cualquier sentimiento de culpa. Si ellos han vuelto al Veles e Vents, cualquiera puede hacerlo.
La inauguración de la terraza de Marina Beach Club, este jueves, también nos transportó a los años de lujo y esplendor de la Copa América. La terraza se llama Sky bar y tiene unas vistas privilegiadas de la Malvarrosa. En la fiesta pinchó Bimba Bosé y hubo barra de champagne, de cócteles, de ostras fine declarie servidas por Andrés Soler, de Austrarium, jamoncito del bueno, catering abundante y una lista impecable de invitados, entre ellos Salvador Vila, Javier Monedero y Rosa Sanchís, Mónica y María José Duart, Marco Motta, Carmen Romero, Esperanza Vila, Alfonso Manglano y Eva Marcellán, el periodista Joseca Arnau, Esther y Laura Segura, Silvia Lafuente, Manuel Bueno, Juan Valero de Palma, Alejandro Ríos, Sonia Gómez-Luzón, Irina Manglano, Tomás Guillen, Toti Herrero, Cote Senabre, Nacho Ochoa, Paula Artés, Jose Cañizares, Pilar Lluquet, Reyes Trénor, Fran Bolinches y Susana Lozano, Nacho Gómez-Trénor, Carmina Ibáñez, Marisa Gallen, Paula Rincón de Arellano, Sergio Adelantado, Sara López Blanco, Noemí Carrasco, el interiorista Ramón Bandrés con Elena Meléndez, la diseñadora Amparo Chordá, Maite Sebastiá, Isabel Ruiz, Marta Puigmoltó, Alejandra Montaner, Marta Querol, María López-Trigo, Mayre Girona, Tania de la Torre e Isabel Bermejo. Vamos, una fiesta perfecta, de manual.

lunes, 13 de junio de 2016

Colores en campaña

Un color es una cosa muy seria. Muchas llevamos años estudiándolos, observando el efecto que tienen sobre nuestra piel. Sabemos que algunos colores estilizan más que otros, que los hay que te ponen diez años encima, como el negro, y otros que te los quitan, como el amarillo. El rojo hace guiños a la lívido y el azul marino la apaga. Hemos hecho masters en combinación de colores: el blanco y negro pegan con todo pero denotan escaso conocimiento en la materia; el marrón no hay quien lo combine y con el morado sólo se atreven las más lanzadas.
El espectro político se ha convertido en un arco iris en el que predominan el azul, el morado, el rojo y el naranja. Y en esta campaña electoral, en la que el espectáculo sustituye a las ideas, corremos el riesgo de que cada color quede asociado indefectiblemente a una opción política. Mónica Oltra, siempre tan atrevida y políticamente hábil, apareció el otro día vestida con un vestido naranja “compromís” y una rebeca morada “podemita”. ¡Qué osadía, cielo santo!; eso no pega ni con resina de abeto. Es una señal de lo que puede llegar a ocurrir: que los colores revelen nuestra tendencia política. Eso daría al traste con nuestros sesudos conocimientos sobre el uso de los colores y abocaría al desastre a nuestro fondo de armario. Imagináoslo, pasan las elecciones y quienes estén a favor del pacto PP, C´S, PSOE, tendrían que salir a la calle vestidos de azul, naranja y rojo. Frente a ellos, los partidarios de la coalición A la Valenciana, vestidos de rojo, morado y naranja. ¡Uff, vaya lio! Habrá que optar por el blanco y el negro y correr el riesgo de que nos tachen de anarquistas porque no apoyamos a ninguno.
Blanco y negro son los colores corporativos de Mont-blanc, aunque la firma no tenga mucho de anarquista. El miércoles celebró por todo lo alto su 110 aniversario en Valencia, con un cóctel en Las Arenas. Allí estuvo el doctor Mira, Angeles Casanova, Maribel Cosme, Javier Monedero, Silvia Lafuente, Vicente Pechuán, María García de la Riva, Paula Rincón de Arellano, Alfredo Esteve, Mª Angeles Fayos, Susana Lozano, Paula y Patricia Sánchez de León, Nacho Gómez-Trenor y Fernando y Alfonso Manglano, entre otros.
Los políticos están en campaña y la vida social valenciana en plena temporada alta. El jueves se acumulaban los cócteles y más de uno se fue de tournée de uno a otro. Primero a la inauguración de Mercat de La Reina, un nuevo restaurante en la plaza de La Reina que reunió a habituales de este tipo de saraos, como Salomé Corell, Gonzalo García Miranda, María Cosín, Begoña Meléndez y José Garrigues, los joyeros Pablo y Antonio Jordán, Paula Rincón de Arellano y el sastre Antonio Puebla, que fue después a la fiesta de la joyería Sie7e, en la terraza del Palau de les Arts. Allí, Guillermo Martorell y Mamen Puchades habían preparado un cóctel cuidado y elegante, con invitación de cartulina entregado en mano y un catering con delicias como el foie con chocolate blanco. Entre los invitados, Nuria March, Josep Lozano y Jarr, Juan Antonio Murgui, Lila Albanozzo, Alfredo Esteve, Angel Villanueva y Laura Gallego, Encarna Roig, Mª Dolores Enguix, Julia Pérez Broseta, Amparo Ortuño, Isabel Cosme y Valentín Sánchez Arrieta.
La noche termino en el restaurante El Imperdible, junto al Mercado de Colón, tomando gintonics después de una cena preparada por la chef Silvia Gavara. Allí estuvieron amigos de José Manuel Uncio, dueño del restaurante, como Cristina Callaghan con Pepo Oltra, el periodista Fernando Ferrando, Angela Pla y su marido Juan Lagardera, Mayrén Beneyto con su nuera Eva Marcellán, José Tamarit y Ana Varela, de Chapeau y Fran Uría con su madre Santa Gallego, de la firma que lleva su nombre.

martes, 7 de junio de 2016

El mar para el pueblo

El mar está ahí para todos, pero no todos lo disfrutan igual. No es lo mismo sumergirte en el Mediterráneo saltando desde la cubierta de un velero, que hacerlo tomando impulso desde la arena después de dejar aparcado el coche en un parking polvoriento, bajo un sol de justicia y arrastrando la sombrilla, las tumbonas, los niños, los bocadillos… El Real Club Náutico de Valencia ha sido siempre feudo de los primeros. El único contacto que muchas hemos tenido muchas con él fueron aquellas fiestas de nochevieja que se celebraron allí a principios de los noventa. Fuimos allí con nuestros primeros vestidos de largo, muertas de frío con nuestros tacones y buscando el encontronazo con alguno de los chicos a los que previamente habíamos echado el ojo en Cánovas. Para muchas aquello era nuestro primer contacto con la Jet Set valenciana, el Real Club Náutico, vaya nombre sonaba aristocrático a más no poder. Veinte años después, el Club sigue siendo un lugar remoto de difícil acceso al que sólo van los pocos que mantienen allí el amarre de su barco. Ahora el Club quiere abrirse a la sociedad valenciana. Lo tienen difícil porque para llegar hasta allí hace fala un GPS de última generación y que tu marido se haya dormido en el asiento del copiloto para que no ponga de los nervios tratando de guiarte por el scalextric de Pinedo; de lo contrario puede que la aventura acabe en bronca matrimonial, con el coche arrimado al arcén y tú gritando “¡mira, cógelo tú!, no te aguanto más”. Además tendrán que casar esa apertura al pueblo con los usos y costumbres de los socios de toda la vida y conseguir que no frunzan en ceño cada vez que vean en la cafetería a un advenedizo que llama cuerdas a las amarras y cree que sotavento es el nombre de un marinero famoso.
En fin, que el Náutico de Valencia tiene por delante una tarea titánica, pero vamos, que ojalá lo consigan. Para empezar, esta semana montó un desfile de moda baño con las colecciones de Dolores Cortés, Mac Gregor y Gaastra que se venden en Corte Inglés. Allí estuvo el diseñador Francis Montesinos con su eterna musa y amiga Paola Dominguín, el presidente del Náutico, Julián Vico, la diseñadora Dolores Cortés, Vicente Betoret, del PP, Pau Pérez Rico, de comunicación de El Corte Inglés, la delegada de Mac Gregor Vanessa Sánchez, las hermanas Laura y Blanca Fitera, Felipe García, el doctor Murgui, José Boix, Sela Falcó, Pedro Quiroga, Ana Ortega, Juan Carlos Morcillo, Hortensia Maeso, Paco Nadal y Rocío Bacharach, que colaboró en la organización del desfile. La tienda de lencería Alberola también montó un pequeño desfile de baño, de la firma Maryan Melhorn con Neus Mira, Miss Valencia 2013, en la shopening night. Fue el jueves y las locas de las compras volvimos a echarnos a la calle como si al día siguiente no fuese a amanecer. Más cosas.
Esta semana también se inauguró la joyería Nove 25 en Hernán Cortés 2. Es una firma italiana de joyería en plata con diseños unisex nada convencionales: anillos con diseños de tatuajes, chapas que se pueden personalizar con mensajes y pulseras que encajarían con un look motero y chupa de cuero. En la inauguración estuvo Rosana Oliver, de Araventum, Zaida Miranda, de Beloved Valencia, Lucia Morales, Carmina Baraja de la revista Telva, el estilista Rafael Angel, Francisca Casans, del estudio Montañana, Elena Rabello, Quique Camps (Mango) y Natalia Segrelles con su madre Coté Soler.
El jueves también comenzó la cuarta edición “de tapas con Turia”: tapa de autor y cervecita por solo 3 euros, ¡hasta el 12 de junio! Angela Valero inauguró el tapeo de Micub (mercado de Colón), uno de los 38 bares que participan, con Cuchita Lluch, Amparo López y Beatriz Pechuán.

lunes, 30 de mayo de 2016

Palo Alto Market

Palo Alto Market es un mercadillo de estos que están tan de moda en las ciudades cosmopolitas, los street markets, versión evolucionada del mercadillo de toda la vida con sus puestos de ropa, comida y bisutería hecha a mano. Todo muy alternativo, con un toque hippy-comprometido-ecológico-meencantamonicaoltraynoaguantoarajoy. Está en Viveros, abrió el viernes y cierra esta tarde. Cobran una entrada de tres euros (niños gratis).
Una vez dentro la imaginación viaja en el tiempo y se vuelve medio loca porque no sabe si va hacia el futuro o es un retorno a la edad media. Tenderetes con ropa marca “el que lo ha hecho”, verduras ecológicas, miel, bares alternativos, artesanía… Y es entonces cuando te preguntas ¿y si fuese verdad que otro mundo es posible? Vivimos una vida basada en la competitividad, hay que ser el mejor, siempre el mejor, trabajar más, producir más, ser más eficaz, currar, currar y currar. Pero, ¿de verdad no hay alternativa?, ¿Y si todo esto fuese solo una estrategia de las grandes compañías multinacionales para tenernos subyugados?, ¿Sería posible volver a un modelo en el que cada uno produjese de forma artesanal aquello que sabe hacer?, ¿Es necesario que para hacer un par de zapatos haya que montar una cadena de producción con cientos de trabajadores, en la que cada uno aporta sólo una doceava parte del trabajo que se necesita para hacer el zapato? Eso, como decía Marx, deshumaniza el trabajo porque tú no eres un zapatero, sino un clava clavos.
¿Tenemos que estrenar ropa nueva cada semana y por eso buscamos prendas baratas producidas en la chimbaba por gente a la que nunca conoceremos?, ¿Necesitamos tantas cosas para ser felices, lo que nos obliga a producir más para poder pagarlas?
¡Buaa! ¡qué comida de tarro!, que vengan Joan Ribó y Mónica Oltra a echarme una mano que me estoy volviendo loca, no sé si me ha sentado mal el desayuno o si realmente he encontrado por fin la luz, he salido de las tinieblas capitalistas y me encamino definitivamente a la felicidad. Dice Paula Mariscal, sobrina de Javier Mariscal y directora de Palo Alto, que la idea del mercadillo es dar cabida a un nuevo modelo comercial alejado de las grandes marcas. Los que quieran exponer tienen que ser productores locales, artesanos que producen lo que venden en pequeñas cantidades y con criterios de calidad. Ni qué decir tiene que el Alcalde Joan Ribó, que visitó el mercado el viernes, estaba encantado con la iniciativa, que se ajusta como un guante a su planteamiento de un mundo distinto en el que el pequeño comercio pueda hacer frente a las grandes multinacionales. Palo Alto Market nació en Barcelona y fue una idea de Pedrín Mariscal el hermano de Javier Mariscal, que montó un mercadillo alternativo en los jardines junto a su estudio en Palo Alto. La idea tuvo tanto éxito que abre el primer fin de semana de cada mes y ahora ha probado suerte en Valencia. A Pedrín los viejos del lugar lo recordarán por la firma Tráfico de Modas, que tenía tienda en Valencia en los años noventa en la calle Sorní y vendía ropa de lo más moderna. El mercado está muy bien montado. Hay música en directo, fruta ecológica, food trucks (comida en furgonetas), teatro, diseño, bolsos y mochilas artesanales, ropa confeccionada en pequeños talleres, piezas vintage, arte (expo de Paula Bonet), exposiciones de moda, cerámica y editores independientes de cómics, libros de arte, moda y música…
No hay que perderse el espacio de Sonia Carrasco, una diseñadora valenciana que trabaja con el equipo de Alexander Mcqueen, ni tampoco las gafas de sol y relojes de Komoro, una firma con un diseño súper chulo a precios muy ajustados que también tiene Alejandra Montaner en su tienda.

lunes, 23 de mayo de 2016

La Marina Real busca su sitio

Hay cosas que nadie se explica por qué no triunfan. Hace años, una famosa casa de coches sacó una moto con techo que, sobre papel, reunía todos los requisitos para arrasar en el mercado de los vehículos urbanos. A la hora de la verdad, fue un fiasco. Algo parecido le pasa a la Marina Real. Sobre el papel, todo es perfecto: el mar, el sol, la Malvarrosa con su inmensa playa de arena y sus restaurantes típicos donde se come la mejor paella del mundo, edificios hipermegaguays como el Veles e Vents, puentes móviles que cruzan el canal, autobuses marinos… y ahí está, nadie sabe qué hacer con ello. Los restaurantes no acaban de chutar. Los locales de copas abren y cierran porque no acaban de encontrar negocio. El alcalde Ribó está ahora buscando ideas, ¡qué Dios nos ayude! Conociéndole puede que llene aquello de parades de fruites ecològiques barcas de pedales y barquichuelas de vela latina tipo Albufera, guiadas por el Tio Paloma, perchando canal arriba, canal abajo. De fondo, concierto de dolcaina y tabalets con el Conseller Marza organizando trobades de vete tú a saber qué cosas, repartiendo besos y abrazos entre padres y niños vestidos con camisetas reivindicativas. Los gintonics serán sustituidos por mistelas; el chill-out dará paso al último éxito de Bajoqueta Rock… en fin, quién sabe, quizás así la Marina encuentre su sitio. Claro que también tendría que replantearse su nombre; eso de Marina Real suena demasiado pijo y aristocrático.
El 14 de junio se inaugura el nuevo restaurante de La Sucursal y Heineken en el Veles e Vents. Quizás para entonces, Ribó ya tenga su plan. Ya me lo veo en la terraza del Veles e Vents explicándole su proyecto a Mónica Oltra: “ací posarem les barques de vela llatina, allí al costat les tendes de fruites i més enllà l'esplana per a les trobades de Vicent. Y Mónica sonriente y asintiendo y diciendo: “açò és el que necessita valència i no casinos i negocis especulatius”.
A la espera de que las cavilaciones de Ribó den su fruto, Marina Beach Club es ahora mismo su principal punto de atracción. Entre semana, conviven usuarios de Meetic con comidas de empresas y algún que otro extranjero. Pero además, se ha convertido en uno de los sitios de moda para organizar fiestas privadas. El jueves, la Clínica Asensio Odontología y la joyería Marfil Joyeros reunieron a lo más granado de la sociedad valenciana con los últimos resquicios del poder pepero valenciano en una fiesta que recordaba a las de la Copa América, con música de Manolo Mínguez, vinito de Javier Monedero, quesos y jamoncito del bueno. Hubo desfile de joyas con zafiros de muchos quilates, diamantes y broches art decó y los profesionales de la Clínica Dental Asensio presentaron los últimos avances en estética dental, como All-onfour, Lumineers o Invisalign, que prometen dejarte la sonrisa como la de Blanca Suárez.
Entre los invitados, gente tan estilosa como Esperanza Vila, Angeles Casanova con Bruno Martín, Isabel Aliño, María Gómez-Polo, Mariola Dolz, Silvia González (Clínica Asensio), Isabel y Paula Rincón de Arellano, el arquitecto Ramón Esteve, Carolina Gil, el siempre elegante Antonio Puebla, Amparo Lacomba, Ana García-Ribera, Rosa María Samper, el diseñador Alejandro Resta, Conchita Solanes y Teresa Martínez Durbán, Javier García, Maribel Cosme, Encarna Roig (Acosta) y María Angeles Miguel (El vestidor).
Como anfitriones, la familia Marfil y los doctores José Luis Lanuza y Lucía Asensio, que llevó un vestido ideal de Adriana Iglesias, una diseñadora valenciana que está vendiendo en Puerto Banús, Monte-Carlo, Cannes. Sus vestidos, en sedas lujosas y estampadas, son perfectos para cócteles glamurosos como el del jueves.

lunes, 16 de mayo de 2016

Maquillaje para el alma

Un buen día estás en la cola del horno, por allí corretean dos niños, a uno le acompaña su madre, al otro su abuela. De pronto caes en la cuenta de que te separan menos años de la abuela que de la madre… ¡Bajón total, para tres semanas! Recuerdas entonces aquel día en el que por primera vez te hablaron de usted y te llamaron señora. Aquello lo superaste con tu armario, escondiste los trajes de chaqueta y te volviste loca comprando camisetas y vaqueros. Pero esto de ahora no hay diseñador que lo solucione, esto es mucho más grave, dentro de cuatro días habrá alguien por ahí que gritará “iaia” y tú tendrás que girarte delante de todo el horno.
En fin, qué se le va a hacer, así es la vida. Siempre nos quedará el maquillaje para demorar lo inevitable y esconder las cuatro arrugas que llegado el día delatarán nuestros nietos.
La buena noticia es que el low-cost ha llegado a la cosmética. Nyx abrió el jueves abrió en Valencia, en la calle Colón, con 1.500 productos a buen precio y miles de colores y texturas para que cada uno encuentre la forma de expresarse. Nyx celebró su apertura por todo lo alto: sesiones de maquillaje, música en la tienda y fiesta en Lotelito.
Nyx es el Zara o el HM del maquillaje, pero va un poco más allá y se define como “una firma de maquillaje unisex que invita a romper las reglas convencionales y a dejarse llevar por el deseo personal de transformarse”.
Nos gusta maquillarnos para mejorar nuestra imagen, para tratar de parecer lo que no somos: los jóvenes, adultos; los adultos, más jóvenes; también para disfrazarnos, como Bowie, o para camuflar nuestra timidez. ­En eso el maquillaje se parece a la pintura, trabaja con texturas, tonos y formas como si se tratara de un lienzo, y es una forma de expresar lo que llevamos dentro.

Hablando de artistas, no hay que perderse la exposición de Quique Marzal en la Galería Mr Pink. Lleva por título “La mirada fija” y reúne una serie de retratos de Kafka, Van Gogh, Allan Poe y Robert Louis Stevenson que intentan desentrañar las pequeñas obsesiones de estos genios atormentados a través de sus miradas. Las miradas, como el maquillaje, rara vez engañan.
La inauguración fue el jueves y allí estuvo Salva Enguix (La Vanguardia), Mayte Ibáñez (La Nau), Deva Sand, Cristina Ghetti, María Tinoco (Mr Pink), Jorge López (Galería Punto) y amigos de Quique como Jose Abellán o René Pagnon.
¡Más sobre maquillaje! El sábado pasado Telva Novias celebró un encuentro en el Museo del Carmen con lo mejorcito en decoración, maquillaje, peluquería o catering. Allí estuvo María Gómez-Lechón (The Make up Lab) una maquilladora profesional que se desplaza a tu casa y te deja monísima para el evento, ya sea comunión, boda o fiesta. “El maquillaje es capaz de potenciar la belleza del rostro, resaltar puntos fuertes y disimular los defectos”.


Telva Novias decoró el espacio con el toque especial de la interiorista Belinda Duart, las mesas con el buen gusto de Las Bodas de Araventum, había flores preciosas de La tartana, El Jardín del Cabo, La Trastienda de las Flores y El taller de Clo; mantelerías de La Guinda, joyas de Marfil Joyeros, Argimiro Joyero y True Love y un montón de empresas que te ayudan a celebrar tu boda como Boda Más de El Corte Inglés, Eventos Clandestine, En una Nube, Romeos y Julietas y Fitforweddings, Cocotte, Catering Cinco, Grupo El Alto, Gourmet Catering, el Astoria, hotel Santos Las Arenas, Masía Xamandreu, Myrtus, hotel Palau de la Mar, Nuba y Bárbara Cortés, Travel & Honeymoon planner, fotógrafos como Senchermés, vestidos de novia de Dolores Mollá, Rosa  Blasco, Luis Rocamora, Cabotine, Lola Verdú, tocados de Betto García y Hat à porter…