lunes, 13 de febrero de 2017

Déjà vu

Jueves noche. Palau de les Arts. Estreno de La Traviata. Sobre la alfombra roja desfila la Reina Sofía, el diseñador Valentino (productor de la ópera), la actriz Mónica Bellucci, la eterna Naty Abascal, Cary Lapique, Carlos Fitz-James Stuart, Luís Alfonso de Borbón con su mujer Margarita Vargas, Pia Miller, hermanísima de Marie Chantal Miller, la mujer de Pablo de Grecia, Giancarlo Giammetti, socio de Valentino. Todas ellas de largo y algunos de ellos de esmoquin, como corresponde a un gran estreno operístico.
La escena recordaba aquellos años gloriosos de la Copa América o la Fórmula 1. Más de un pepero debía estar revolviéndose en la silla pensando que le habían usurpado el sitio. El estreno de una ópera es la cita por excelencia de la burguesía y las clases pudientes, esas a las que el campismo sacó de casa antes de meterlas en los juzgados. Y el jueves, justo el día antes de que se dictase sentencia sobre una de las piezas del caso Gurtel, va y se estrena la Traviata en valencia: ¡hace falta tener mala leche!, debió pensar más de un conspicuo campista.
Y allí estaba nuestro querido alcalde, sin corbata pero esta vez con abrigo, como si alguien le hubiese dicho: “Joan, hui has d'anar guapo” y él hubiese rebuscado entre las fotos de Telva para encontrar una alternativa a su odiada corbata. Además de Naty y Cary, de Madrid vino el interiorista Pascua Ortega, la modelo Marta Ortiz, los relaciones públicas Carlos Martorell, María Fitz James, Eugenia Ortiz (hija de Bertín Osborne), Ana Gamazo, la directora adjunta de la revista Hola Belén Junco y Carmen Echevarría, mujer de Roberto Torretta y futura suegra de Marta Ortega (su hijo Carlos Torretta sale con la hija del dueño de Zara desde hace más de un año).
Entre el público valenciano, el presidente de Mercadona Juan Roig con su mujer Hortensia Herrero (con un vestido negro de Etro), el notario Carlos Pascual, Mayrén Beneyto (vestida de azul Klein de Marta de Diego) y Ramón Almazán, Lila Albanozzo (Il baco da setta), la relaciones públicas Rocío Bacharach, Emilia Segura, Menchu Trénor, Mayré Girona, Marisa Martín, José Tamarit y Ana Valero de Chapeau, Fernando Roig y Elena Negueroles, Pilar Trénor, María José Navarro, el doctor Murgui
El despliegue político fue algo más austero que en los tiempos del PP. Además del Alcalde, el president Ximo Puig, que llegó al estreno acompañando a la Reina Sofía, algún que otro conseller y el delegado de Gobierno, Juan Carlos Moragues. Se echó en falta a Mónica Oltra. Ella representa ese nuevo glamour que no acaba de encontrar su sitio en estos saraos burgueses.
También estuvo la diseñadora Marta de Diego, contenta de que por fin un estreno de ópera tenga el rigor que corresponde a un estreno. “Por fin Valencia recupera un poco del glamour perdido durante estos años. Valentino con toda su comitiva le dio nivel al estreno y el hecho de que viniera la Reina todavía más”. Lo peor: que el Alcalde fuese sin corbata. “Me pareció una falta de respeto no solo a los invitados, sino a la orquesta, que está trabajando y van impecáblemente vestidos con traje y corbata”.
La dirección artística es de Sofía Coppola, una pena que no pudiera venir porque está terminando la producción de su última película, una versión de “El seductor” con un reparto femenino de lujo: Nicole Kidman, Kirsten Dunst y Elle Fanning.
La semana que viene el glamour valenciano cogerá el AVE a Madrid. Allí comienza el viernes la Mercedes Benz Fashion Week y el primero en desfilar será Juan Vidal. Ese día también lo hará Montesinos y el sábado Hannibal Laguna. Hasta aquí la representación valenciana en la pasarela madrileña. A ver si la próxima edición conseguimos alguno más.

Album de fotos de Biel Alino para El Mundo

martes, 7 de febrero de 2017

Carolina y Alexis

Carolina Punset y Alexis Marí se casaron el domingo, en el Veles e Vents, ante lo más granado de la vida política valenciana. Joan Ribó ofició la ceremonia. No sonaron las campanas, porque no había; y si las hubiera, no procedía en una ceremonia civil; y si hubiera procedido, quizás se habrían enmudecido para no dañar con sus decibelios los delicados oídos de la corporación municipal valenciana.
Lo que le falta a Valencia es que la enmudezcan, que reine el silencio para mejor descanso de cuatro vecinos con mal dormir. Callan las campanas de San Nicolás porque superan la decibelios permitidos, es como si un vecino de Pelayo denunciase el ruido del mercadito de los martes: ¿cuántos decibelios hay en el grito de esa mujer que grita: a euro, a euro, guapa… bragas y calzoncillos a euro?
Ribó no ha calculado bien la reacción que puede provocar la medida. Ha herido el corazón de muchas mujeres de cierta edad, esas que nunca dicen nada, pero que cuando dicen no hay quien las silencie. Esas mujeres están firmando para pararle los pies a Ribó, veremos dónde acaba esto. Ni los desbarres de Pere Fuset con los vestidos de las falleras o los de Giuseppe Grezzi con el tráfico son comparables a este charco.
Pero sigamos con la boda. La novia monísima. Un vestido de encaje clásico de Pronovias. Y ese Alcalde, poco amigo de los ruidos estridentes, molesto con las campanas, le recitó sereno y calmado un verso de Benedetti: “Compañera, /usted sabe /que puede contar conmigo, /no hasta dos o hasta diez /sino contar conmigo…” El poema fue emotivo, bien elegido, dice en unos pocos versos, lo que habitualmente el cura dice en un sermón de media hora: que el matrimonio es estar ahí, siempre, en lo bueno y en lo malo, diría el cura; “es tan lindo/ saber que usted existe/ uno se siente vivo/ y cuando digo esto/ quiero decir contar/ aunque sea hasta dos/ aunque sea hasta cinco/ no ya para que acuda/ presurosa en mi auxilio/ sino para saber a ciencia cierta/ que usted sabe que puede/ contar conmigo”.
Entre los invitados, pocas sorpresas. Todo el elenco político valenciano: el Presidente Puig, el presidente de las Cortes Enric Morera, la vicepresidenta Mónica Oltra, el portavoz de Compromis Fran Ferri, Manolo Mata, el concejal del PP Eusebio Monzó, diputados, conselleres.
Mónica, tan coqueta como siempre desde que es presidenta, llevó zapatos de tacón azules, del mismo color que el vestido, y un abriguito de seda del estilo de los que lleva Doña Letizia. La vicepresidenta llegó acompañada del Conseller de Educación y Cultura Vicent Marzà, que lucía corbata. Como lo oís, chicas, Marzà con corbata. Es más, llevaba una chaqueta de traje y zapatos de vestir de caballero! Y no esas urban shoes y esas camisas de cuello panadero con las que nos tiene acostumbrados. Si no es porque la belleza de la novia le eclipsaba, él hubiese sido el foco de atención de todos los flashes. El mismo que para ir a ver a un ministro se puso una camisa sin cuello, para la boda de unos amigos se vistió como un marqués. Sólo el largo excesivo de la corbata denotaba su falta de costumbre. Si hubiese habido campanas, hubiesen ensordecido a la ciudad al verle aparecer de tal guisa.
Marzà dio a los suyos una lección de protocolo: llevaba la chaqueta abotonada en el botón que corresponde, y no como Ribó que se abotonó el que hay que dejar abierto. Pero lo importante son los novios. Ahí estaban, acaramelados como dos quinceañeros que comunican a sus amigos que han empezado a salir juntos. Mónica Oltra les dedicó un poema de Luís Cernuda: "Tú justificas mi existencia: si no te conozco, no he vivido; si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido." Esa es nuestra Mónica. Todo corazón.

lunes, 30 de enero de 2017

Adiós a un caballero

Cada caballero que muere, es un caballero menos porque no tiene relevo. Juan Luis Gómez-Trénor era uno de esos caballeros. Uno de esos hombres que hacía sentir distinguida a cualquier mujer, independientemente de que fuese alta, delgada y estilosísima, o más bien chaparra y poca cosa. Eso es la caballerosidad: que te digan estés más guapa cada día, que te rellenen la copa, que se levanten de la silla cuando te ven llegar a la mesa, que te escuchen y entren en tu conversación haciéndote creer que les interesa mucho más lo que tú dices que el último fichaje del Valencia C.F. Quedan pocos de esos y es una pena. Nada tiene que ver esto con el machismo pero sí con un feminismo mal entendido que reclama el mismo trato para hombres y mujeres. Que considera una ofensa el halago a la mujer y la exaltación de su belleza. Y al final ha pasado lo que ha pasado, que ya nadie te cede el paso y que el colega de turno te pone la copa delante de las narices para que seas tú quien se la llene de vino. Lo siguiente es el chiste soez, que puede resultar gracioso entre hombres, pero que cuando tú estás delante queda más chabacano que un eructo: te quedas ahí, con la sonrisa pintada en la cara y pensando, pero qué poca gracia tienes, guapito. Pero lo peor de todo está aún por llegar, como el tío se cree gracioso, suelta otro. El de al lado se engancha y suelta el suyo, tú intentas cambiar la conversación, pero ya es tarde, esto es un tsunami de grosería que te ha desbordado.
Probablemente nos lo hayamos buscado nosotras, pero no era esto lo que queríamos. Pretendíamos que no se nos tratara como a floreros, que no se nos vetase ante ciertos temas de conversación, que en cualquier evento social nuestro papel fuese algo más que el de lucir pierna y escote. Pero algo hemos hecho mal.
Aparte de la muerte de Gómez-Trenor, la noticia social de la semana en Valencia ha sido la falta de noticias. Enero acaba tan soso como empezó: con frío, lluvia y pocos saraos, a excepción de alguna vidilla cultural.
El lunes, el artista Jarr presentó en sociedad su nuevo catálogo “fallen angels2, con fotos de Zaibi, Paola Dominguín y textos de Alex Villar. La presentación reunió a un montón de amigos del artista, entre ellos la periodista Laura Grande, el presidente de la Fundación Bancaja Rafael Alcón, Alfredo Esteve, Begoña Llácer, los interioristas Julio Guixeres y Amelia Delhom, Encarna Roig (de Acosta), Mª José García y Mónica Duart, Begoña Albert, Amparo Ortuño de la Clínica Rahhal, Ana Ramírez y Lluís Nadal, Mª Dolores Enguix con Marcelo Soto (Óptica Climent), Josep Lozano, Ángeles Miguel (El vestidor vintage), el doctor Juan Antonio Murgui, el artista Claudio Zirotti y Trini García, Coté Soler y Javier Martinez-Rubio.
Al día siguiente, la artista Virginia Kelle presentó su última obra en la clínica dental Pons Soria con motivo de su treinta aniversario. En la presentación estuvo el peluquero Rafael Moreno, un artista de la tijera y el color, Coque Ruz y Gonzalo Abir de Tyris, Pilu Díez de Rivera, Patricia Sánchez de León, Desampa Gil, el Doctor Mira y los diseñadores Lucas Zaragosí y Adrián Salvador, de Siemprevivas.
Lucas y Adrián protagonizaron el último evento de la semana. Hablaron de sus nuevos proyectos en Mar de Avellanas invitados por La Rambleta y Cervezas Alhambra y anunciaron que a partir del próximo mes de febrero se mudan a un nuevo espacio en Pintor Salvador Abril 19. Entre los asistentesla chef Begoña Rodrigo, Ana Mansergas, Laura Grande y Ferrán Cano, Ángela Valero de Palma, Daniel Borrás, Eva Montesinos, Carmen Durán, Virginia Murcia, Ángela Pla, Meritxell Barberá de Taiat Dansa, Isabel Moreno y la fotógrafa Mara Cózar entre otros.

lunes, 23 de enero de 2017

Uff, qué pereza

Sábado por la tarde. Paseas por el centro de Valencia. Hace frío, viento, llueve. Te cruzas con una pandilla de veinteañeros. Ellas con sus minifaldas y sus largas piernas y ellos con sus cabezas pobladas de pelo. Y tú, debajo de siete capas de lana cogida del brazo de tu Pepe, que hoy se ha puesto gorra para que no se le hiele la calva, y piensas: ¡uff, qué pereza tener veinte años!
Entonces llegas a casa, te pones cómoda y te tumbas en el sillón bajo una manta. Ves a tus hijos preparándose para salir y vuelves a pensar: ¡uff, qué pereza! Recuerdas aquellas noches de frio en El Carmen, en Cánovas o en la Plaza Xúquer, cuando cada vez que entrabas en un pub lo que más temías era que te diesen un pisotón porque tenías los dedos de los pies más fríos que los cubitos de la copa que te ibas a pedir. Así es que, despides a los niños y te vuelves al sofá con tu Pepe que desde hace años ya no protesta porque la calefacción esté muy alta.
Los años han pasado y nosotras ya no estamos para morirnos de frío entre pub y pub. Pronto vendrán noches mejores. Enero es un mes para cuidarse, para meterte en cintura y para planificar cuatro arreglos: un botox por aquí, un blanqueo dental por allá, una terapia de rayos de no sé qué demonios que se ha puesto de moda y que dicen que devuelve a tu cutis el brillo de una quinceañera…
El cirujano plástico Jesús Centeno, de la Clínica Sensabell, dice que el invierno es idóneo para las cirugías de remodelación corporal como la lipoabdominoplastia y la lipoescultura. “Ambas necesitan la utilización de prendas compresivas en el postoperatorio, de allí que sean preferibles para el invierno. En cirugía facial, la blefaroplastia y el lifting frontal también son cirugías de invierno, porque debido a la menor incidencia de rayos UVA, las bajas temperaturas y el estilo de vida más sosegado, la recuperación suele ser más rápida y la inflamación prácticamente mínima.”
En este mundo de la estética siempre hay novedades. Ana Joudí, de la Clínica Zaharawi, recomienda varios tratamientos para rejuvenecer: Ellanse, unas inyecciones de relleno reabsorbibles de larga duración que reafirman, generan colágeno y no cambian la estructura del óvalo facial y los hilos Silhouette soft, “son reafirmantes pero sin dejar volumen antinatural en la cara, eliminan arrugas profundas y surcos y duran un año aproximadamente. Es el tratamiento preferido por las celebrities”.
La clínica Sesderma, del doctor Gabriel Serrano, acaba de incorporar Ulteraphy, un procedimiento no invasivo para tensar la piel de cara y cuello. “Ulteraphy trabaja mediante ultrasonido para lograr un tensado en la piel de cara y cuello, levanta cejas, las mejillas, elimina la grasa de la papada y no deja ninguna cicatriz. Sus resultados son visibles y se obtienen mediante mecanismos naturales”.
El Instituto Médico Ricart, en la Clínica Quirón, también recomienda Ultherapy como alternativa al lifting facial, además de tres tratamientos faciales. El láser IPL Ellipse para unificar el tono de la piel y eliminar manchas y rojeces; la mesoterapia blanqueante para las manchas más oscuras y el peeling químico de fenol, que “disminuye las arrugas profundas, elimina cicatrices y manchas, estimula la producción de colágeno y disminuye la flacidez”, dice José María Ricart.
Una boca cuidada también puede rejuvenecer el aspecto. En Asensio odontología acaban de incorporar el nuevo equipo de blanqueamiento de Phillips Zoom a sus técnicas de rejuvenecimiento dental. La doctora Lucía Asensio dice que el tratamiento no tiene nada que ver con los de antes: se puede elegir la intensidad del blanqueamiento y en solo 45 minutos consigue unos resultados espectaculares.


lunes, 16 de enero de 2017

Valencianos por el mundo

Cuando Ángela Channing y J.R. Ewing dirigían con mano de hierro sus imperios, lo hacían desde despachos decorados con muebles y lámparas valencianas. Cada vez que Chao-li, el mayordomo de Ángela Channing, abría la puerta a un invitado, los valencianos sentíamos orgullo de que en aquel majestuoso hall hubiese muebles valencianos. Mariner, Hurtado, Giménez, Mariano García… hacían unos muebles y lámparas dignos de figurar en el inventario del testamento de una abuela pastosa. En aquella estética encajaba como anillo al dedo la fallera o el Quijote de Lladró y los tres hermanos de Tavernes convirtieron su apellido en la marca española más conocida en Estados Unidos. Todo aquello se fue al garete con la cultura del usar y tirar que en el mundo de la decoración ha capitaneado Ikea. Y claro, una figura de Lladró queda regular tirando a mal sobre una cómoda Malm.
La creatividad valenciana vive malos tiempos. No porque esté enferma, sino porque no encuentra canales para expandirse. Se hacen cosas buenas, algunas muy buenas, pero falta una industria potente que las apoye y unos canales de comercialización que los sitúen en los escaparates de las grandes ciudades. Lladró lo ha intentado. Le ha dado a sus diseños más vueltas que a un pollo en un asador. Ha sacado menaje de cocina, lámparas, bisutería, velas, y ha contratado a diseñadores estrella como Jaime Hayón, que creó una colección súper chula que llegó a exponerse en 2007 en Colette, una de las tiendas parisinas que crean tendencia en todo el mundo.
Pero en ese cambio se quedaron a mitad camino y mantuvieron las colecciones anteriores, quizá porque no se atrevieron a perder su identidad. Fichaban a diseñadores estrella pero no les dejaban cambiar radicalmente el producto, y eso generó mucha confusión en la marca. Una semana pasabas por el escaparate de la tienda de Poeta Querol y veías la figurita The guest de Jaime Hayón personalizada por Rolito o Paul Smith, y la semana siguiente, un enorme dragón chino o inocentes pastorcillas de rostros dulces. Dicen que el peor camino posible es el de en medio. O te lanzas a la vanguardia o te quedas con la tradición. Ahí tienes a Loewe, que puestos a modernizar, no sólo ha renovado el producto, sino el logotipo, las bolsas de papel, las campañas de publicidad, la decoración de las tiendas y hasta el uniforme del equipo.
Hay que recuperar el terreno perdido. Y hay talento para hacerlo. Ahí está Juan Vidal, que vistió a la novia de Ronaldo en la gala de la FIFA y podría llegar a convertirse en una firma internacional a poco que algún inversor apostase por ella. O la firma Onesixone, del valenciano Adrián Salvador, finalista en los Premios Nacionales de Artesanía 2016, unos bolsos exclusivos, de los que sólo se hacen 161 unidades, y que cada año cuentan con la colaboración de un artista internacional. O Alejandro Resta, que acaba de abrir tienda en Qatar, donde las jequesas se mueren por uno de sus vestidos joya. O las joyas de Vicente Gracia, valoradas como obras de arte en los círculos más tas de Londres, NY o Milán.
Por lo demás, la sociedad valenciana está como el tiempo, frío y desapacible. Enero es un mes para encerrarse en casa, taparse con una manta y esconder los espejos para que no delaten los excesos navideños. Esta semana la única excusa para ponerse mona y dejarse ver ha sido la exposición de fotos de la Fundación Pequeño Deseo en las Cervezas del Mercado de Colón. En la fiesta se bebió cerveza y se probaron las tapas de Manuel y María Querol, ganador y finalista de MasterChef Junior. Allí estuvo la periodista Carmen Alcayde, la interiorista Susana Lozano, el torero Vicente Barrera, además del doctor Mira, María José Escrig y Teresa Badía.

lunes, 9 de enero de 2017

Psicología de las rebajas

La diferencia entre salir de compras e ir de rebajas es la misma que entre ir a un cóctel o a una discoteca en busca de plan para esa noche. En el primer caso vas mona, relajada y dejándote ver. Si se presenta la ocasión bien, y si no también, al fin y al cabo, si vuelves a casa con las manos vacías, no pasa nada. Pero cuando vas guerrera a una discoteca, es otra cosa: volver a casa con las manos vacías te generaría una enorme frustración. Así es que sales de casa ya preparada, concienciada cual tigresa en busca del pan de sus cachorros. Una vez en el campo de batalla, agudizas la vista y el oído. Oteas el horizonte, detectas a tu presa, estudias el entorno, la competencia, sus posibles escapatorias… Y cuando todo eso está controlado: ¡zas!, te echas sobre esos zapatos que has estado vigilando. Sólo quedan un par de tu talla, y ahí hay decenas de mujeres como tú, les miras los pies, muchas deben de calzar tu talla. En cualquier momento, una de ellas se te puede adelantar. Pero no, no lo conseguirá, ahí estás tú dispuesta a lo que sea para no volver a casa con las manos vacías.
Las dependientas, que en las compras de temporada son tus amigas por un rato, las que te asesoran, te preguntan por el trabajo y los niños, te sacan una talla y otra, te acompañan al probador… En rebajas son un elemento más del entorno. Están allí para evitar el caos y asegurarse de que se cumplen las reglas del juego. No esperes de ellas que te ayuden a cazar a tu presa y vayan a buscarte una talla, porque si no la cazas tú, otra lo hará y ellas no son quienes para tomar partido.
Cuando eres joven te gusta la guerra, la discoteca, la ley de la más fuerte. Conforme te haces mayor, te encuentras más a gusto en un cóctel. Sin agobios, si alguien quiere algo, que se lo curre. Que te haga ojitos, se acerque, te traiga una copa de champán y te dé una conversación divertida. Quieres que las dependientas actúen como anfitrionas, que te presenten a ese chico que ha despertado tu interés y que te echen una mano los primeros minutos hasta que decides si te gusta más el bolso rojo o el azul. Cuando sales de la tienda en temporada, es como si hubieses estado en un cóctel. Sales relajada y cuidada, con la sensación de que te han seducido con todos los sentidos. Cuando sales de la tienda en rebajas, sales destrozada, rendida, en busca de una terraza que de reposo a tus destrozados huesos.
El martes pasado, Silvia Escolá y Amparo López invitaron en su tienda Ampasi a uno de esos cócteles que dan sentido a tu monótona vida desde tres días antes. Lo hicieron para presentar la colección de joyas Eva Kay, unos collares, pendientes y pulseras de aire egipcio que combinan piedras semipreciosas, cristal checo y piezas bañadas en oro de lo más estilosos. Todo estuvo de lo más cuidado: los invitados, la comida japonesa del restaurante Komori y los vinos de Javier Monedero, de Dicoval. Allí estuvo la diseñadora de la firma, Eva Caidas, con las anfitrionas, Silvia y Amparo y sus maridos Pablo Serratosa y Germán Ros, y un centenar de invitados, entre ellos el doctor José Miguel Láinez con su mujer Silvia Dionís, Jorge Martí, la joyera Trini Gracia, Patricia Montoro, la galerista Ana Serratosa, Manolo Ríos y Arantxa Vinaixa, Alfredo Montoro y la artista Nanda Botella, Santi Pérez Manglano, Mayrén Beneyto, Carolina de Gregorio, Esther Martín, Makela Forcada, Misuka Corbí, los Gómez Lechón, Mario Mariner, Pablo y David Escolá, María José Ferrer Sansegundo, José Tamarit y Ana Valero, de la mejor tienda de ropa que tiene Valencia, Chapeau. También estuvo Cuchita LLuch, que aunque ahora vive en Madrid con su marido Juan Echanove, en cuanto puede vuelve a Valencia a pasar unos días.

lunes, 19 de diciembre de 2016

De la festa, la vespra

Las copas prenavideñas son lo mejor de la Navidad. En ellas tienes cierto margen de maniobra, puedes elegir a la que vas para quedarte, a la que vas para quedar bien y largarte en cuanto el anfitrión haya visto tu sonrisa y la que simplemente no vas. Con las navidades no pasa lo mismo, a tu cuñada le aguantas la noche entera, si te gusta como si no. Tienen otra ventaja: nadie te dice cómo debes vestir, sólo se espera de ti que vayas mona, que contribuyas a darle color y glamour al evento. Y ahí es donde cada una de nosotras se suelta.
Las hay que sacan la artillería pesada, ¡valencianía al poder! pieles, joyas, guantes tipo Gilda, rojo pasión en los labios, sandalias con dorados, vestidos con brillos… Otras optan por la elegancia discreta tipo parisino con el clásico vestidito negro de cóctel que no falla. Las hay que van de “yo paso de todo y me pongo como si fuese a recoger a los niños al cole”. Incluso las que, como María Dolores Enguix de Óptica Climent, que tiene un vestido con tela de tapicería con motivos navideños, comprado en Londres, que sólo se pone estas fechas.
Entre ellos, lo que más abunda son los de “yo paso de todo”, pero no es porque realmente pasen, es porque no se atreven. No saben qué hacer para dar un toque de creatividad a su aspecto y son rehenes de la corbata y la americana. Para ellos, la creatividad empieza y acaba en el posicionamiento del delantero centro para recibir la pelota y chutar a gol. Claro que siempre hay excepciones, como el joyero Vicente Gracia, que apareció en su coctel con esmoquin: chaleco rojo chillón, pajarita negra y zapatos bicolor. ¡Nada que envidiar al mismísimo Charles de Inglaterra! Vicente Gracia es un maestro es eso de crear ambiente prenavideño. Eligió cuidadosamente la fecha para su coctel: una noche de luna llena a rebosar, y preparó su joyería de la calle La Paz con toda la parafernalia: enormes bandejas de plata con jamón, quesos y frutos secos, cava fresquito, y una pianista interpretando temas como en los viejos clubes de las películas en blanco y negro.
Los invitados pusieron el resto: señoras de edad con mucho más estilo que las quinceañeras, amigos de los que cierran los bares a las tres de la mañana e incondicionales del joyero, como Coté Soler y Javier Martínez Rubio, Mayrén Beneyto, la diseñadora Marta de Diego, Pepa Martí, Charo Font de Mora, Simone Martini, Sefa Aguilar, Lourdes Forcada, el diseñador Valentín Herráiz, Elena Esparza, Julio Gómez Perreta, María Cosín, Begoña Ortiz, Mónica Carbonell y Antonio Castellblanque. Estuvieron Carlos Serra y Victor Nebot, que inauguraban esta semana una nueva tienda de interiorismo en Cirilo Amorós 86 y aprovecharon para celebrar el veinte aniversario de El Mercader de Indias con un cóctel con Moët y exquisiteces preparadas por Mónica Piñones. La tienda tiene un montón de detalles estilosos para la casa, estanterías doradas, jarrones marroquíes, velas perfumadas, y una terraza interior de lo más coqueta.
Lila Albanozzo también se acercó a la joyería de Vicente, y eso que al día siguiente tenía que preparar su tradicional pavo trufado de estilo italiano que ofrece cada año por Navidad en su tienda Il Baco da Seta. El jueves también ofreció cóctel navideño la joyería Rafael Torres, que cumple 120 años y para celebrarlo incluyó en el tarjetón de invitación una llave que podía resultar premiada si abría una de las vitrinas de la joyería.
La misma noche inauguró Alex Jordán su flamante peluquería en la tercera planta de El Corte Inglés de Colón. Allí estuvo Marta de Diego, Mayrén Beneyto, la doctora Pilar Mateo y la oncóloga Ana Lluch, además del equipo de la anterior peluquería Pelegrín, con el que Jordán ha querido contar.
Foto Vicente Gracia: Jorge Marco

lunes, 12 de diciembre de 2016

Espumillones monos

Las etapas de nuestras vidas podrían escribirse según nuestra relación con la decoración navideña de la casa. De niñas, montar el Belén y el árbol eran un acontecimiento importante. Lo vivías con la ilusión propia de la magia navideña. Tus padres hacían el trabajo, pero tú tomabas decisiones: aquí el niño, allí los borreguitos, convencías a tu padre de que el Rey Negro debía ir el primero porque era el que te traía a ti los juguetes… Luego te hiciste mayor y te despreocupaste de todo aquello. Estabas pendiente de otras cosas, pero un buen día entrabas en casa y allí estaban el árbol y el Belén para recordarte que además de amigos y novios tenías una familia. Los años pasaron, llegaron tus hijos y volviste a preocuparte de las guirnaldas, las bolas de colores, la rama de acebo, el buey, el burrito… Revivías tu infancia a través de tus hijos y le pusiste a todo esto más cariño incluso que cuando fuiste niña.
Ahora los niños se han hecho mayores. Tu Pepe está cada día más cascarrabias y pone a esto menos ganas que a acompañarte de compras. Lo único que puedes esperar de él es que se suba al taburete para bajar los espumillones del altillo. El resto es cosa tuya, la casa no se quedará sin ambiente navideño, para eso estás tú ahí. Algún día, más pronto que tarde, todo esto volverá a ser un acontecimiento. Será cuando lleguen tus nietos. Tu Pepe ya no estará entonces para subirse al altillo, pero volverá a montar el Belén y sonreirá cuando vuestro nieto coja a Baltasar y lo ponga el primero de la fila.
Pero dejemos a un lado la nostalgia, olvidemos la fugacidad del tiempo, vivamos el presente, “carpe diem”. Cada uno se ilusiona con lo que puede. Ellos, normalmente, con las cosas del comer y del beber, a veces su primitivismo es de envidiar, les pones una botella de vino y un queso y ya tienen ilusión para un cuarto de hora. A nosotras nos cuesta más, para ir entrando en ambiente necesitamos rodearnos de belleza y delicadeza.
Para empezar hay que decorar bien la casa, no vale sacar el espumillón del todo a cien que duerme año tras año en el altillo. Tienes que ir a un taller como el que ha montado Amelia Delhom en su tienda de la calle Lauria para aprender trucos y consejos para renovar la decoración con lo más chic. A continuación hay que planificar el fondo de armario navideño. Vestiditos de cóctel para Nochebuena y Navidad y modelazo sexy para fin de año. Si alguna se quiere inspirar en brillos y lentejuelas, puede ver la colección de fiesta que presentó Alejandro Resta en un desfile en la feria Fiesta y Boda.
Los diseños de Alejandro Resta son lujo con mayúsculas, por eso encajan tan bien con las joyas y por eso Marfil Joyeros los eligió para presentar su última colección de diamantes y piedras preciosas. Fue en el Mercado de Colón, en el espacio La Cambra de Ricard Camarena. Allí, Begoña y Paloma Marfil expusieron las joyas como si se tratara de pequeñas obras de arte: collares de perlas australianas, brazaletes de brillantes art decó, un impresionante broche de esmeraldas colombianas en forma de camelia o un colgante de estilo rococó de esmaltes y perla fina. Entre los invitados, estuvo Mayrén Beneyto con su nuera Eva Marcellán, Ana García-Rivera, Elena Ravello, Cheli Serra, Patricia Cerveró y Fernando Roig Negueroles, Amparo Jiménez y Emilio Sanchis, Paco Company y Mª José Porcar, Amparo Montoro, Luci Gómez, Isabel Goyanes, la interiorista Lola Vega, Amparo Blasco, Paqui Candela, Mariola Dolz, María Blasco, Javier Monedero de Dicoval y Javier Edo, la diseñadora Marta de Diego con su socia Pepa Martí, el sastre Antonio Puebla, Arancha Pérez Pont, Silvia Vilar, Begoña Meléndez, las hermanas Ana y Mamen Jofre y Ana Brugger.

lunes, 5 de diciembre de 2016

La rebelión de las masas

Las masas se rebelan contra la exclusividad de las élites. Ortega y Gasset dijo algo de esto y escribió un libro entero para explicarlo. Ahora vas a Mercadona y lo entiendes en cinco minutos. El caviar comparte estantería con los boquerones en vinagre y el coctel de gambas con la salsa carbonara. Lo mismo pasó con los restaurantes y hoteles caros. Allá por los ochenta, un chico te llevaba a tomar algo al Parador del Saler o la cafetería del Palace en Madrid y lograba impresionarte: tu padre nunca había llevado allí a tu madre, así es que con ese simple gesto tú estabas aupándote en la escala social. Habías entrado un poco cohibida, dudando si estarías a la altura de las circunstancias. Todo eso ha terminado, al fin y al cabo qué es un café en el Palace para nuestras sufridas tarjetas de crédito acostumbradas a hacer frente a los últimos tratamientos de peluquería.
Ortega vaticinó que este cambio nos abocaría al fin de la civilización, no sabemos si será para tanto. Por lo pronto, la democratización ha llegado a las ostras, que ahora se toman en bares, como antes se tomaban las habas cocidas de Casa Montaña. El martes abrió un nuevo bar de ostras en la calle Chile. Se llama Ostrarium y lo ha montado Andrés Soler, que de ostras sabe un rato. Allí puedes tomar ostras valencianas, de Normandía, del Delta del Ebro y hasta irlandesas. Esta es la típica chorrada que le encanta a los hombres y que de aquí cuatro días irán por la vida de expertos y asegurarán notar la diferencia entre la ostra atlántica y mediterránea. La democratización del lujo tiene un inconveniente, y es que te deja sin exquisiteces para la cena de Navidad y a los sibaritas les obliga a rizar el rizo en busca de esa experiencia premium para paladares educados.
Pero Ortega no cayó en la cuenta de que siempre se puede ir a más. Javier Monedero, de Dicoval, montó esta semana una cena en el restaurante El Poblet con menú de Quique Dacosta y champagne Dom Perignon, pero no una añada cualquiera, sino de 1998. Unos pocos privilegiados paladearon un menú diseñado por la sumiller Manuela Romeralo para que armonizase con un champagne tan delicado: piedra de queso manchego, sashimi de pez mantequilla, presa ibérica, ostra frita…
Allí estuvo Amelia Delhom, Alfredo Esteve, Angeles Casanova y Bruno Martín, Javier Monedero, el empresario Alfonso Zamorano, Jorge García Gascó, Luís Curras, el sastre Antonio Puebla, José Luís Palencia y Fernando García, de Dom Perignon.
Mientras unos pocos disfrutaban del champagne en El Poblet, muy cerca, en la Calle Barcas, se inauguraba el nuevo restaurante del Hotel Reina Victoria, con el chef Pablo Ministro y Gourmet catering. El espacio, decorado por Gerardo Almenar y Laura Molina con un estilo divertido y desenfadado, es como una sala de juegos donde puedes comer, beber y tomar cócteles con los amigos. Aquí una mesa de madera para diez comensales, más allá una de mármol, aquí un rinconcito con sillones y al fondo una barra de cócteles. En la inauguración estuvo Paula Roldán, Anges Noguera, Begoña Puigmoltó, el diseñador Valentín Herráiz, Verónica Jordá, Lucas Noguera, José Alicarte y Pablo y Vicente Lys, entre otros.
Estamos en las semanas prenavideñas, con las agendas llenas de cócteles con champagne. El martes, Ana Joudí, de la Clínica Zaharawi, invitó a una copa de navidad a amigas y clientas, entre ellas, Hortensia Herrero, Diana de Ramón, Inma Sobrino, Ana Peris, Sara Joudi, Mª José García, Elvira Ferrer, Beli Botella, Elena Buj, Maribel Roucher, Zuraya Al-Hoch, Mª José Seguí, Beatriz Giménez, Reme Mateu, Lourdes Santo, Rosa Lloret, Mª Ángeles Fayos, Mamen Rivas, Concha Pérez, Mariely y María José Albert, Santo Aguilar y Pilar Pons.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Snif, snif

El destino ha querido que la misma semana que nos dejó Rita Barberá, eche el cierre Hermès, que simbolizaba la visión ritista de Valencia.
Hermès ha cerrado su tienda en Valencia. Hoy hace justo trece años que se abrió y sirvió, entre otras cosas, para impulsar un proyecto de Rita Barberá. Ella entendió que Valencia, si quería ser una de las grandes ciudades del mundo, necesitaba una milla de oro. No hay ciudad que se precie sin tienda de Vuitton, Hermès, Loewe y demás. Y a Rita se le podía criticar por muchas cosas, pero nunca por hacer de menos lo nuestro. Quizás en eso fuese en lo único que era poco valenciana, nunca cayó en esa complejo tan nuestro de restar importancia a lo que tenemos, de creer que lo de aquí no va a impresionar a nadie de fuera, que nosotros le damos valor no tanto por lo que es, sino porque lo amamos y por tanto el extranjero acostumbrado a ver grandes ciudades no va a admirar gran cosa la nuestra. Con ese cuento no se podía ir a Rita y quien se atreviese a hacerlo, que se atuviese a las consecuencias, si se descuidaba le cogía de la pechera y le cantaba las cuarenta. Así es que pensó que si París, Londres, Milán o Nueva York tienen una milla de oro, Valencia no iba a ser menos. Y se salió con la suya.
El 26 de noviembre de 2003, justo un día antes de la inauguración de Hermès, Rita Barberá estaba en Ginebra en la reunión en la que se cerraban los acuerdos de la Copa América. Valencia no sabía lo que suponía eso. Los franceses sí, y no les había hecho puñetera gracia. Marsella había perdido, Valencia había ganado. Los Hermès, que son franceses, se enteraron la misma la mañana de la inauguración y les faltó tiempo para traer un puñado de pañuelos con motivos marineros y colocarlos a la entrada de la carpa transparente montada en la Plaza del Patriarca. Más de 1.000 personas fueron al evento. Dos Aguas Luxury Shopping surgió poco después a instancias de Rita Barberá, que veía así más cerca su sueño de poner a valencia en el mapa.
El destino ha querido que Rita y la tienda de Hermès se apaguen juntos. Con ellos se va una concepción de esta ciudad. Para muchos, el cierre de Hermès es la constatación de que Valencia se está apagando, que ya no es lo que era. Otros creen que todo aquello fue una alucinación y que ahora la ciudad vuelve a su sitio, del que nunca debería haber salido. Probablemente no sea ni lo uno ni lo otro. Mª Angeles Miguel, directora de tienda hasta 2010, no cree que el cierre se deba a la caída de ventas, sino más bien a un cambio de estrategia de la firma. Las multinacionales no guardan lealtad a nadie excepto a su marca. No son como el comercio local, tiendas como Chapeau, Patos, Alfredo Esteve, Alejandra Montaner o Hannover, que no se conciben fuera de la ciudad que les vio nacer y les dio todo lo que tienen. Esas son las que aguantan a las duras y a las maduras. Las que no nos dejan tiradas cuando las cosas pintan feas o cuando un directivo de las chimbambas decide que Valencia no entra en sus planes.
Afortunadamente la milla de oro valenciana no se queda sola. Ahí tienes a Patos, la tienda de Lourdes López y Javier Verderguer, el epítome del lujo con firmas como Alaïa, Dsquared, Etro, Pucci, Herno o Michael Kors Collection. El jueves, Patos invitó a un cóctel para presentar la nueva colección El Alquimista, diseñada por la propia Lourdes con Jesús Feo. Son camisas básicas pero con un punto sofisticado, de esas que no pueden faltar en el fondo de armario, a rayas azules y blancas y de popelín blanco, con un tejido de lujo, buen patronaje, confección y acabados.
Desfilaron con la colección hijas de clientas de lo más estilosas: Sofía Soucase Gómez-Ferrer, Julia Moreno Ramón, y María y Paula Aleixandre Barrachina. Hubo música de jazz en directo, moqueta a rayas azules y blancas, y glamour del bueno: discreto y elegante.