martes, 21 de abril de 2015

Mayo vuelve a sonreir

La salud económica de un país podría calibrarse por el boato que se le da a los banquetes de la Primera Comunión. Cuando las cosas van viento popa, verbigracia los años en los que las tarjetas de crédito rezumaban por las costuras de nuestros bolsos, las comuniones rivalizaban con las bodas: menús de sesenta o setenta euros y varias docenas de invitados. Ibas andando por la calle y en cuanto te descuidabas, te cruzabas con una amiga que no veías desde que tenías novio y ¡pataplán!, te invitaba a la Comunión de su hijo. Por supuesto, se celebraba en último hotel de lujo que se había inaugurado para dar cobijo a los dueños de los megayates que se esperaban para la Copa América. Y allá que te ibas tú, a consultar el saldo de cada una de tus tropocientas tarjetas, a ver si rascando un poco de cada una, equipabas a la familia para el evento.
De ahí pasamos a la celebración familiar: poquita cosa, una paella y poco más, que el niño no crea que el dinero llueve del cielo. Te enterabas de que el hijo de tu mejor amiga había tomado la Comunión quince días después: “(…) Hicimos una cosa muy para los de casa porque no nos apetecía todo el rollo ese del hotel”. Y tú asentías con la cabeza y pensabas, ¡uff!, de la que me he librado; si ésta me llega a invitar, me quedo sin peluquería tres meses.
Ahora estamos en un término medio: menús aseados y una lista de invitados muy ajustada. Vamos, lo de toda la vida, lo que nos hicieron a nosotras allá por los años setenta y ochenta.
Lo que no ha cambiado prácticamente nada es el equipamiento familiar: traje de comunión para los niños, vestido de cóctel para la mamá, el papá se pone el mismo traje azul marino de la comunión del mayor y los niños cada uno de un estilo, que ya no se lleva que vayan perfectamente conjuntados.
De moda infantil sabe un rato José Vivó, que acaba de trasladar su tienda de niños Cristina al número 11 de la calle Sorní. La tienda es una monada, con ladrillo cara vista, enormes escaparates de cristal y un montón de luz natural. Jose fue de los primeros que trajo a Valencia firmas que rompían con la tradición de vestir a los bebés de azul y rosa pastel o llenar a las niñas de flores Liberty. En Cristina hay camisetas roqueras, vestidos hippies y pantalones surferos, mochilas de piel con flecos y firmas tan chulas como Stella McCartney Kids, Finder in the nose, Maison Scotch o Bellerose, que arrasa en Centroeuropa. Además, el propio Jose diseña una colección de ropa de ceremonia que huye del típico vestido de comunión pero sin llegar a romper con la tradición. Que vayan monas pero sin excesos.

La que más y la que menos, este mes tiene alguna comunión o boda y eso los diseñadores lo saben. Bárbara Torrijos organizó el viernes un desfile en el Mercado de Colón con toda su colección de primavera: vestidos de cóctel, faldas lápiz, pantalones palazzo de gasa (de esos que parecen faldas pero son pantalón), estampados y color, mucho color.
Las joyas del desfile, de Argimiro Aguilar, fueron piezas muy veraniegas en plata con piedras swarovski moradas, rosas y azules. Esta temporada hay que huir de los grises, chicas. Para muestra, el último escaparate de Lourdes López en Patos: dos vestidos de Azzedine Alaia, uno verde y otro rojo, combinados con bolsos en contraste rojo y verde, ¡una pasada!


Para escaparates, los que montaba Enrique Lodares cuando tenía la tienda en Marqués de Dos Aguas. Lástima que ya no podamos ver sus vestidos de cóctel, aunque sus clientas lo siguen fielmente en el taller de la calle La Paz. Esta semana recibió el premio Aguja Brillante del Gremio de Sastres y Modistas con una cena de gala en el Ateneo Mercantil. Allí estuvo su presidenta, Carmen de Rosa, el presidente de los sastres y modistas, Fran Tochena, y mucha gente del gremio felicitándole.

lunes, 13 de abril de 2015

El diablo sabe a brócoli

Isabel Preysler ha desvelado esta semana el secreto de la eterna juventud. La musa del glamour apareció en El Hormiguero tan joven y espléndida como hace cuarenta años. Allí estaba, con edad para ser la madre de Pablo Motos, pero a juzgar por su aspecto bien podría ser su novia. ¿Qué extraño pacto habrá hecho esta mujer con el Diablo o con quién demonios sea, para mantenerse así? Con los ojos fijos en la pantalla, a una le daba miedo levantarse, no fuese a ser que su rostro no se reflejase en cualquier espejo y le diese un síncope.
Hasta que de pronto, la filipina da su receta de la eterna juventud: todos los días desayuna un batido con brócoli, pimiento verde, col rizada, espinacas, manzana, calabacín y zumo de lima. O sea, que no hay pacto con el diablo, lo que hay es batido de brócoli en ayunas. ¡Jope!, a eso puedo apuntarme. A la mañana siguiente, te plantas delante la nevera y buscas el brócoli, la col rizada, las espinacas y demás.
Conforme lo vas preparando, vas pensando en lo que te apetece un café con leche, pero en un alarde de fuerza sigues adelante. Ya lo tienes, te sientas en la mesa frente al batido. La cafetera sigue mirándote y preguntándote qué estás haciendo. Le pegas un sorbo, ¡Dios mío, ¿qué es esto?! Vuelves a hacer acopio de fuerzas y pegas otro sorbo. Esto no puede ser bueno, en realidad, esta es la respuesta al pacto con el diablo, es él quien está dentro de tu vaso: ¡este batido sabe a demonios!
Habrá que pensar si no estamos llevando demasiado lejos esto del cuidado del cuerpo. Cada día nos dan una receta nueva: la de Doña Letizia y el Omega 3, la alcalina, la macrobiótica… Y ahora la última, la alcalina, que también la sigue Isabel Presley desde que estuvo en Sha Wellness. Los defensores de este tipo de dietas dicen que el azúcar es uno de nuestros peores enemigos y encima nos lo metemos en vena: si en los años 50, cada uno tomaba una media de dos kilos al año, ahora tomamos hasta 72 kilos, ¡a ver quién es la guapa que se pide un cupcake para merendar!
Atiborrarse de chuches no está de moda, chicas. Ahora hay que cuidarse. Hasta los hoteles glamurosos están incluyendo en sus menús dietas saludables. El Westin acaba de lanzar un plan llamado “Sprunch”, palabro resultado de la fusión entre spa y brunch, que consiste en una sesión de spa en el Club del hotel y un brunch sanote compuesto por zumos antioxidantes y energizantes y platos preparados con SuperFoodsRx (super alimentos) como el salmón o el mismo brócoli.
Isabel Preysler también ha confesado que para mantener la tersura de su piel toma un montón de suplementos vitamínicos.
Las que quieran apuntarse a la moda de la nutricosmética pueden pasar por la nueva parafarmacia que acaba de abrir en Artes Gráficas. Es el paraíso de las frikis de las pastillas: complejos vitamínicos para mejorar el cutis, el pelo, las uñas, la piel, la circulación, para rejuvenecer... Los productos estrella son las cápsulas Hair Recovery, un complejo de vitaminas, aminoácidos y sustancias antioxidantes para tener una piel y un cabello como Isabel y la fórmula MSM pro-energy, indicado además como tratamiento anti-aging, ¡orgásmico! La parafarmacia está comunicada por con una peluquería que acaba de abrir la clínica de estética Dermiláser y que ofrece los mismos servicios que otras peluquerías, pero con productos de tratamiento dermatológico y un espacio para pacientes tratados con quimioterapia. Bueno, y sin moverte del sitio, después de retocarte las canas, puedes pasar al centro de belleza de América Galán para probar la nueva máquina que rebaja centímetros, mejora el tono muscular, reduce grasa y encima no molesta nada (no como otras que parecen potros de tortura). Se llama Alis (Alphaliposculpture) y este el único centro de Valencia que lo tiene. Aunque seguro que Isabel Preysler ya lo ha probado en Madrid.

lunes, 6 de abril de 2015

Semana Santa cultural

Semana de Pascua, de niños ociosos dando la lata todo el día; de monas y panquemados; de noches de gintonics, de maridos desfaenados que acaban dando más lata que los niños, de recuerdos de la infancia y de algún que otro novio de la juventud. La vida avanza y todo cambia, bueno casi todo, porque ahí está Sálvame de Luxe; hacía tiempo que no lo veía y la otra tarde, mientras planeaba mi semana de desidia, lo sintonicé. ¡Jo pe, qué mayores están Lydia Lozano y Karmele Marchante!, pero hablan exactamente de lo mismo ahora que hace quince años, sólo cambian los nombres, antes eran Rociíto y Maricielo Pájares; ahora Gloria Camila Ortega y Chabelita la de Isabel Pantoja. Es lo mismo que las conversaciones de fútbol de nuestros maridos, de novios hablaban de Koeman y Stoichkov; ahora de Messi y Ronaldo, pero los comentarios son los mismos ahora que entonces. Lo peor del reencuentro con Lydia y Karmele fue que recordé cuando, siendo yo niña, aparecía un famoso en la tele y mi madre decía aquello: “¡qué mayor se ha hecho este chico, con lo mono que era!” Y yo pensaba, pues lo mismo que tú. Moraleja para hundirme las vacaciones: si Lydia está mayor, ¿qué me habrá pasado a mí? La respuesta queda en el aire, mi estado de ánimo en el subsuelo, los panquemados en la despensa cual tentación luciferina y la ropa de verano encerrada en el armario con miedo a salir. Lo bueno de las depresiones prevacacionales que duran menos que unos zapatos de Prada al setenta por cien en un escaparate de la calle Colón. Pronto te das cuenta de que estás haciendo el tonto (si fuese política habría dicho la tonta) sentada ahí, maldiciendo tu suerte. Así es que te levantas, le hurtas a la mona de tu hijo la cabeza del lagarto, te preparas un gintonic y te enganchas al whatsapp a ver con quién quedas a cenar. Esta semana Valencia estará a medio gas. Habrá poca o ninguna vida social, porque la gente ha puesto pies en polvorosa y se ha largado a donde ha podido. Pero la ciudad no muere y tiene su punto snob, con aroma de intelectual cultureta, quedarse cuando todo el mundo se va. Siempre puedes decir que tu ciudad nunca deja de sorprenderte y que siempre la miras con ojos de turista. Por ejemplo, que tus amigas están en Javea o en el Pirineo cenando y merendando día sí día también, tú te vas a ver la exposición de los Premios Cañada Blanch, en la Nau, y luego les envías fotos por whatsapp del ganador, y les cuentas que se llama Xisco Mensua y que su obra mezcla imágenes de autores como Blas de Otero, Goytisolo, Boris Pasternak, Jean Marie Straub, Danièle Huillet, Jean Tinguely, Niki de Saint-Phalle, Pier Paolo Pasolini, Wolf Vostell, Nam June Paik, Benjamin Patterson, Andy Warhol, Gilles Deleuze, Félix Guattari…con fotogramas de El Angel Exterminador de Luis Buñuel. Ellas, medio piripis, se partirán de risa, pero tú te sentirás menos paria y creerás que tu vida tiene más sentido después de haber visto la exposición.
Y luego les envías otra foto de la pintura que presentó a concurso  Quique Marzal, que es un encanto de artista que pinta personajes que recuerdan mucho a los de Tim Burton, de esos que dan un poco de pena porque parecen incomprendidos, desvalidos y rodeados de un mundo hostil.
Y para terminar de ponerles los dientes largos, les cuentas que también has pasado por el Ateneo Mercantil para ver la exposición de costura del Gremio de Sastres y Modistas y que es un pasada porque hay vestidos de fiesta de Juan Andrés Mompó, Theo Garrido, Luis Rocamora, Badenes Vera, Cristina Mañes, Fran Tochena y L’Agulla d’Or. Y hasta les puedes dar la primicia de que el Premio Aguja Brillante de este año se lo llevará Enrique Lodares y que aunque no se anunciará hasta la semana que viene tú ya lo sabes porque estás muy al día de lo que pasa en la ciudad, no como otras que la abandonan en cuanto pueden.

lunes, 30 de marzo de 2015

La 42 también existe

Hay una frase tremenda que cada todas hemos escuchado alguna vez en una tienda de ropa: “lo siento, no tenemos su talla”. La primera vez que te la dicen, no das crédito y respondes tímidamente: “pero ¿no queda la talla porque se ha vendido o es que la más grande es la 40? La pobre dependienta, que no sabe dónde meterse, acaba reconociendo que de ese vestido tan mono sólo tienen hasta la 40 y que, vamos, ya puedes ir buscándote otra tienda porque en esa de ropa francesa megafashion no volverás a encontrar tu talla. Buff, que bajón, casi casi equivalente a cuando pasas por debajo de un edificio en construcción y los albañiles te ignoran y no te sueltan ni un mísero silbido.
“No tenemos su talla” resuena una y otra vez en tu cabeza como una maldición gitana: nunca más volverás a vestir ropa estilosa y tendrás que acabar en las tallas grandes, como corresponde a tu edad, o es que habías pensando que podías vestir minifaldas como tu hija de dieciséis, ¿eh, guapita?
Hasta ahora, la ropa de tallas grandes era como un castigo divino: faldas anchas y largas, maxi rebecas, blusones que parecían sacos de patatas.
Afortunadamente las cosas están cambiando. Para empezar, más de una firma empieza a reivindicar la redondez femenina como un síntoma de salud y lozanía. ¡Ya está bien de modelos flacuchas que son un antídoto contra la lujuria! Una de las primeras firmas que empezó a trabajar con las mal llamadas “tallas grandes” -¿desde cuándo una 42 es una talla grande?- fue October, una empresa valenciana que ya tiene más de ochenta tiendas en España y 27 repartidas por el mundo. October se ha abierto hueco en un mercado tan competitivo como el de la moda porque vio antes que nadie que no solo de las delgadas vive el sector. Después vino Violeta, la firma que lanzó Mango con Vicky Martín Berrocal como imagen de la mujer, mujer.
October inauguró esta semana su flamante tienda en la calle Colón. Es un espacio acogedor, con madera clara, probadores amplios y un montón de ropa para las que tienen problema con las tallas pero no quieren dejar de vestir con estilo. En la inauguración estuvo Paola Dominguín y José Mayol, la senadora Carmen Alborch, el diseñador Miquel Suay, la presidenta de Cecoval Maribel Cosme, el cónsul de Dinamarca en Valencia Jaime Pérez Oliver y Toni Picazo, Daniel Díaz, Rocío Andrés Fuster, las modelos Rocío Ortí, Jessica Herman y Claudia Mahalean, el notario Alfonso Maldonado, al arquitecto José Ripoll y su mujer Pepa Lluquet. Los músicos de Alfonso Sanguinetti Jazz animaron la tarde y Gourmet puso un catering.
Que no lleves una 38 no significa que no puedas estar en forma. Lo cortés no quita lo valiente. El estudio de Pilates de Camino Bañón y Rebeca de la Iglesia, en la calle Pizarro, acaba de importar de Estados Unidos la última moda pilatera. Se llama Pilates Barre (pilates en barra) y son ejercicios que se practican en una barra de ballet y que tonifican el musculo a la vez que lo estilizan, trabajando sobre todo el tronco, glúteos, y piernas, vamos, los puntos débiles de las mujeres.
A ver chicas, que la primavera ya ha llegado, la semana que viene empiezan las vacaciones de Semana Santa y más de una sacará el biquini y el pareo para la playa. Las que estén en Javea tienen una cita con el It Market que organizan Pilar Carbonell y Amina Basáñez todos los años. Abrirá el jueves 2 hasta el domingo 5 en el Parador de Javea. Entre los puestecitos, ropa de Paca Cordellat, bolsos de Lila Albanozzo y ropa y complementos de Sol Ruíz de Lihory, Maica Alonso, Claudia Giner y Marisa Aracil. Habrá alpargatas, capazos, gafas, vestidos hippies y hasta pintura. Y este finde en Valencia también abre un mercadillo efímero en el Mercado de Colón, en el espacio de Ricard Camarena, con joyas de Salomé Corell y de la Concepción y ropa y complementos de Chicpoint, María Trillo Figueroa, Dosentredos, LunaLuna Valencia y un montón más.

lunes, 23 de marzo de 2015

Entre joyas, Pradas y pucheros

Vivimos sumergidas en la Macdonalización, que no significa quitarte a los niños de encima dándoles dinero para hamburguesas, mientras tú retozas en el sofá un domingo por la tarde; sino que vivimos en una sociedad cada vez más previsible, ¿qué sorpresa puede darte un Mc Donalds?, más o menos la misma que tu marido una noche entre semana, ninguna. Da igual que estés en Miami, en Tokio o en Xàtiva, la hamburguesa siempre será la misma. No hay sorpresas. Esa es precisamente la clave del éxito de la cadena americana. La hamburguesa sabe igual, pesa lo mismo, se cocina en la misma plancha con el mismo tiempo exacto de cocción y la misma potencia de fuego. Los empleados saben qué frases tienen que decir exactamente a los clientes, nada se deja a la improvisación. Esta forma de trabajar, según Ritzer, el sociólogo que inventó el concepto de macdonalización, se está contagiando a toda la sociedad. Las ciudades son cada vez más homogéneas, las mismas franquicias, los mismos restaurantes, hoteles estandarizados, viajes organizados donde no hay lugar a la improvisación. Todo es cada vez más previsible y controlado, como en un centro comercial donde tienes todo lo que necesitas, desde un gimnasio hasta un cine. Sin sorpresas desagradables, pero sin que nada pueda sorprenderte. Lo dicho, como tu marido una noche entre semana. Ritzer escribió un libro entero a partir de esta teoría y anticipaba un mundo en el que todas las ciudades iban a ser iguales. Veinte años después, sus profecías se han cumplido. Vivimos en la era de la homogeneización. La calle Colón cada vez se parece más a la Gran Vía de Madrid y ésta, a su vez, a Oxford Street. Claro que todo esto provoca el típico movimiento pendular. Frente a lo impersonal y globalizado, toma valor lo artesanal, lo autóctono, lo rústico y tradicional.
Por ejemplo, en la Plaza del Patriarca Carla Gómez-Lechón y su marido Pablo Almenar acaban de abrir una tienda monísima de comida casera para llevar, Domèstic, que recrea un ambiente hogareño con plantitas, ollas tradicionales y mesas de madera, como si estuvieras en la cocina de tu abuela. No es el único caso. Las nuevas cadenas de panaderías venden una imagen del horno artesanal idílico que todas teníamos en el subconsciente pero que nunca habíamos visto.
La artesanía es un valor en alza porque humaniza las ciudades y las diferencia unas de otras. Las joyas de Vicente Gracia, por ejemplo, o las compras en la calle La Paz de Valencia o no las compras. Gracia es uno de los joyeros artesanos más emblemáticos de Valencia y ahora ya se puede decir de España porque le acaban de dar el Premio Nacional de Artesanía. Lo recibió en Madrid hace unos días y con él estuvo su socia y amiga Juana Roig, y la directora general de Comercio Silvia Ordiñaga. Las piezas firmadas por Gracia son deseadas por las mujeres más elegantes del mundo y es de los pocos joyeros españoles cuyas piezas se subastan en Christie’s. Mola que a Vicente por fin se le reconozca en casa lo que ya se valoraba en Italia o Nueva York. Si el taller de Vicente en la calle la Paz es uno de los comercios emblemáticos de la ciudad, Chapeau es una de las tiendas multimarca con una personalidad reconocible. Colecciones de Gucci o Prada puedes encontrar en unas cuantas tiendas del mundo, pero la selección que hacen Pilar Puchades y José Tamarit es única. Chapeau acaba de abrir su nueva tienda de complementos en Hernán Cortes 10, justo frente a la tienda de ropa. Es un espacio amplio y minimalista, en blanco y negro, con materiales nobles, espejos y una iluminación muy cuidada que deja todo el protagonismo a las colecciones de Prada, Gucci, Céline, Saint Laurent, Balenciaga, Isabel Marant, Jimmy Choo, Lanvin… ¡el paraíso! ¡Y la semana que viene más! El jueves se inaugura la nueva flagship de October, un pedazo de tienda en plena calle Colón. October es una firma valenciana de de moda de tallas grandes que empezó en 2001 con una tienda y ya tiene más de 40 en toda España.

martes, 17 de marzo de 2015

Valencianía fallera

El carácter valenciano es extrovertido. Nos gusta hacernos notar, que nos vean, que se sepa que estamos aquí. Quizás por eso nos pierde la estética recargada, que se sustancia en el dicho: “Quan més sucre, més dolç”. Y es que nos chiflan los excesos, tanto que a veces perdemos la noción de la medida y nos pasamos de escandalosos. Todo eso sin olvidar que somos mediterráneos y por tanto pasionales, no sabemos ocultar nuestras emociones, así es que lloramos y reímos cuando nos lo pide el cuerpo. Todo eso se consuma en la figura de la Fallera Mayor de Valencia viendo la mascletà en el balcón del Ayuntamiento. Allí está ella, imposible pasar desapercibida con su vestido y sus peinetas. Abajo el bullicio, junto a ella decenas de personas apretujadas, de fondo la recargada fachada del Consistorio, arriba el sol que impregna todo de luz mediterránea. Y suenan los petardos, el ruido va in crescendo: más, más, todavía más y al final, purrubun, pun, pun, patapun. Eso es Valencia. La gente se emociona, aplaude, silba, grita y desalojan la plaza sembrando el caos en las calles. Y ahora, bonita, puedes hacer dos cosas: te integras o te largas, tú verás. Lo que no sirve de nada es quedarse aquí en plan aguafiestas, cenizo, quejándote del tráfico, los petardos, las verbenas, las calles cortadas y el olor a fritanga de los buñuelos. Si en tu ADN se ha colado un gen vikingo o suizo, tienes un problema y lo mejor es que lo asumas y pongas pies en polvorosa hasta el viernes que viene. Pero no olvidemos nunca, chicas, que nosotras somos hijas de nuestro tiempo. Somos mujeres hiper-mega-súper-guays y sabemos combinar el folklore con la alta cultura. No como nuestros maridos, que todo lo reducen al fútbol, la cerveza y los colegas. Nosotras sentimos la imperiosa necesidad de cultivar nuestro intelecto, de alimentarlo con el conocimiento y la expresión artística. Para satisfacer esa necesidad, este año tenemos dos exposiciones falleras y un libro. Una en el Ayuntamiento, “Falles de cartó”, con fotografías históricas de monumentos y falleras de hace un siglo, algunas tan curiosas como una fallera mayor de los años treinta con traje de gala porque en aquellos años no vestían de fallera.
Y otra en el hotel Westin, una exposición de vestidos de fallera de José Alabadí (Art Antic) y de Carmen Asins e hijas (Les Barraques) que dan ganas de tomarlos prestados para la ofrenda. El libro lleva por título, como no podría ser de otra forma, “Falleras mayores de Valencia” y es un repaso por los reinados de las falleras mayores desde 1931 hasta 2015. El autor, Julio Tormo, estuvo acompañado en la presentación por Mayrén Beneyto, la fallera mayor de Valencia, Estefanía López, y toda su Corte de Honor.
Mayrén también fue la anfitriona de la exposición “Dueñas del arte”, una muestra muy femenina que se podrá visitar hasta el 3 de mayo en las Atarazanas. La inauguración estuvo más concurrida que un desfile de Prada. Junto a las galeristas y artistas (todo chicas) Amparo Agrait e Inma Femenía, Ana y Jaime Sanahuja con la fotógrafa Mayte Piera, Ana Serratosa con los artistas alemanes Julia Venske y Gregor Spänle, o la presidenta de la asociación de galeristas Olga Adelantado, estuvieron ilustres representantes del género masculino como Carlos Pascual, Vicente Colom, el crítico gastronómico Alfredo Argilés y los médicos Juan Viña, José Miguel Laínez y Juan Antonio Murgui. A la cita no faltó Hortensia Herrero, con su hija Juana Roig, Mayrén Girona, Teresa Bas, Marieta Monfort, Lola García Fuster, Dulce Estrela, Patricia Montoro con su marido, Manuel Peris, la redactora jefa de moda de Telva, Maite Sebastiá, los diseñadores de Siemprevivas Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, el poeta Jaime Siles y su esposa, Eli y artistas como Miquel Navarro, Nemesi Canet, Horacio Silva, Mavi Escamilla, Javier Calvo, Sergio Barrera o Nacho Murillo. También estuvo el secretario de los socialistas valencianos Salvador Broseta, Javier García Peiró, Pedro Aracil, Fran Tamarit, Juan Lagardera y Ángela Pla, el urbanista Andrés Castrillo y el presidente de la Fundación Cañada Blanch, Juan López Trigo.

martes, 10 de marzo de 2015

Arroz y champagne

Los hombres tienen una habilidad especial para convertir la preparación de la comida en una juerga. Hay que reconocérselo, en esto son más listos que nosotras. El caso más paradigmático es la paella. Empiezan la juerga yendo a comprar el arreglo, ¡ya ves tú, qué tontería!; a ninguna de nosotras se le ocurriría quedar con las amigas para ir a comprar pollo y bajoqueta, pero ellos se lo pasan bomba. Luego hacen la paella: uno enciende el fuego, otro trocea la carne, otro prepara el picoteo, la cervecita y ¡ale!, a contar chistes verdes, recordar tiempos pasados y discutir de fútbol. Mientras, cualquiera de nosotras se estresa en la cocina preparando una absurda ensalada a la que luego nadie hará ni caso. Para colmo de males, la solidaridad femenina se esfuma y en cuanto te descuidas, todas las invitadas te han dejado sola en la cocina y se han ido al paellero a no hacer nada excepto picotear. No sé qué explicación tiene todo esto, quizás sea simplemente que los hombres ven en todo esto una vuelta a la vida de las cavernas. En el paellero se reencuentran con el fuego, la presa (el pollo y el conejo), las armas (los cuchillos y la paleta) y los compañeros de caza. Mientras que nosotras en la cocina sólo vemos un tiempo perdido y un esfuerzo obligado para mantener viva a la prole. Lucho Colveé, abogado, ex político, escritor, maestro arrocero y hombre de eterna sonrisa organiza de vez en cuando unas comidas de lo más divertidas. Convoca a la gente por whastApp en algún bar; él se mete en la cocina a preparar el arroz, los invitados van llegando y aquello se convierte en un evento social. La última fue el viernes pasado en Din Da Daa (Gran Vía Germanías), el restaurante de moda de Paquete Arnal (fundador de la mítica discoteca Unsur) en el que colabora Patrick Landrix, que ya le acompañó en el restaurante 39 grados. Esta vez, Colveé preparó arròs amb fesols i naps. Entre sus invitados, María Gómez Polo, Gerardo Santos con su amigo Fernando Ferrando, Juan Miguel Martínez Puerte (La Nicoletta), Mónica Morales, Inmaculada y Eugenia Villar, Olga Villar, Eugenia Martínez, Thais Casanova, Laura Pérez Vehí, Borja Barrera, Marina Arnal con su marido Juanra, Juana Camps, el cantante de Seguridad Social José Manuel Casañ y Manuel Mínguez, que pinchó música de la buena para acompañar a los gin-tonics.
La semana ya empezó con buen pie. El lunes, Javier Monedero presentó en el Hotel Balandret la Ruta del Champagne Moët Chandon, en la que participan 39 restaurantes, hoteles, coctelerías y pubs donde te puedes tomar una copa de Moët estas fallas sin necesidad de pedir toda la botella. Vamos que no hace falta ser rico para disfrutar de sus placeres.
Moët agasajó con champagne y jamoncito de Bellota a sus invitados, entre ellos María Gómez Polo, Macedonio Sanchez y su hija Arantxa, del restaurante Leixuri, los críticos gastronómicos Pedro García Mocholí y Sergio Adelantado, Bárbara de Prat, Isabel Aliño y el director del Astoria Joan Soldevilla.
Por si fuera poco glamour, el jueves las tiendas de Poeta Querol, Plaza del Patriarca y alrededores, agrupadas en Dos Aguas Luxury Shooping, organizaron una fiesta de primavera y vistieron sus mejores galas con la colaboración de Telva. Mª Angeles Miguel preparó en Ferragamo un aperitivo con parmesano, speck y mozarella y cóctel aperol spritz (típico del norte de Italia); Lourdes, de la boutique Patos, invitó a jamoncito y champagne; la tienda Azabache puso música en directo; Loewe presentó la nueva colección de su jovencísimo director creativo, J.W. Anderson y Lila Albanozzo, de Il Baco da Seta, organizó un desfile con la actriz Guadalupe Lancho en el que se vieron los bolsos Icon, de tejido de neopreno en colores vivos.
Encarna Roig, de Acosta, decoró la tienda con almendros en flor y césped natural y presentó la colección de verano como flores naciendo de los troncos con la ayuda del estudio de paisajismo Mon Verd.

martes, 3 de marzo de 2015

El caloret llega a la vida social

Carrie Bradshaw, la periodista de Sexo en NY, siempre empezaba sus columnas cuestionándose algunos convencionalismos sobre el comportamiento femenino. Por ejemplo, tras una reflexión sobre el papel de la mujer en los cuentos de hadas, se preguntaba: “¿Qué hubiera pasado si el príncipe encantado nunca hubiese aparecido?, ¿Blancanieves todavía estaría durmiendo en su ataúd de cristal?, ¿O hubiera escupido la manzana y al despertar hubiera encontrado trabajo y se hubiera quedado embarazada tras ir a un banco de esperma?” Y seguía con sus disquisiciones: “dentro de cada mujer soltera, ¿se esconde una débil y frágil princesa esperando ser salvada?, ¿son algunas mujeres como princesas asustadas en la cornisa de un edificio en llamas esperando que alguien las rescate? Y otras, ¿se han quemado tanto en sus relaciones anteriores que tienen miedo de pasar a la siguiente?” Después de eso, Carrie elaboraba sus propias conclusiones y finalizaba con una frase lapidaria como “creo que los cuentos de hadas perjudican seriamente la salud mental de las mujeres y deberían ser prohibidos”.
Todo esto viene a cuento, un poco con calzador, a que desde hace semanas todos los saraos y fiestas de esta ciudad son inauguraciones de restaurantes o cervecerías. Si mi columna fuese la de Carrie, ahora mismo estaría preguntándome: ¿es que la cocina ha sustituido a la moda como actividad glamurosa? ¿Será que Valencia ya no tiene grandes eventos, ni competiciones internacionales ni festivales de música? ¿Es que aquí ya sólo sabemos divertirnos comiendo y bebiendo? Y lo peor, ¿cómo afectará este exceso de comilonas a la operación biquini?
Todo esto pasaba por mi cabeza el jueves pasado en la inauguración del restaurante Las 3 Huellas, en el Hotel Solvasa de la avenida del Puerto. Allí estábamos, tomando jamoncito, copa de vino en mano, probando la deconstrucción de tortillla española que preparó el jefe de cocina Juanjo Marí, alumno de Ferrán Adrià. A la inauguración fueron las hermanas Vila, Cristina y Esperanza, de la Academia de Gastronomía, Emiliano García de Bodegas Montaña y Carlos Lleó presidente de la Asociación Cuchara y Tenedor. Además, la interiorista Susana Lozano, monísima y estilosa como siempre, la abogada Paz Sansaloni, Maria José Navarro, Desampa Gil, Maca Alegre de la Orden de Malta, Juan Valero de Palma, Isabel Bermejo Merchante, las hermanas Jofre, Alfonso Manglano, Paz Oria, Pilar Tamarit, Pilar Cañiz, Cuca Vera, Ana Trénor, Patricia Sánchez de León y María García de la Riva.
Por si fuera poco, esta semana se presentó en Valencia un nuevo espacio de cata de ron Zacapa con una comida en el taller de Ricard Camarena en el Mercado de Colón. Zacapa Room, el espacio efímero para catar el ron, abrirá en la Plaza del Patriarca 6 del 5 al 14 de marzo. La sesión dura media hora y te enseñan a catar el ron con el olfato, la vista, el gusto y hasta probando la miel de caña de azúcar, el principal ingrediente de la bebida. Para pedir cita hay que escribir a reservas@zacaroom.com.
Bueno, y la semana que viene más citas. El martes, comida del Ateneo de las chicas de Fuvane y el jueves 5 de marzo las tiendas más glamurosas de Dos Aguas Luxury Shopping (las de la plaza del Patriarca y alrededores) con la colaboración de la revista Telva organizan una fiesta de primavera por todo lo alto de ocho a doce de la noche, ¡esa no hay que perdérsela! Mientras busco la frase lapidaria que cierre la columna, como Carrie, voy a empezar a sacar del armario la ropa de entretiempo. ¡Venga chicas, que ha llegado la caloreta y la mascletà, destapemos nuestros escotes y nuestras piernas y vayámonos de juerga y de saraos!

lunes, 23 de febrero de 2015

Una jaima en Alzira

Tradicionalmente, a lo largo de una vida había cuatro fechas señaladas: tu bautizo, tu comunión, tu boda y tu funeral. Pero las cosas han cambiado. No todo el mundo se bautiza ni celebra la primera comunión. Y las bodas ya no son tan ceremoniosas como antes. Así es que al final solo te queda el funeral y precisamente ahí no estás para muchas juergas. Nos hemos laicizado mucho y ahora hay que poner otros hitos en la vida para reemplazar a los anteriores. Por ejemplo, va tomando cuerpo la moda de celebrar los dieciocho, algo así como las puestas de largo de antaño, solo que con las niñas mucho menos pavas. Tiene sentido porque las bodas ahora son mucho más tardías y hay que encontrar una excusa para lucir la belleza de la juventud más temprana. Eso antes se hacía en las bodas, pero ahora la que se casa lo hace ya con alguna que otra arruga y ellos con más entradas que una taquilla de una plaza de toros.
El director del Astoria, Joan Soldevila, está emocionado con esta nueva moda de celebrar la mayoría de edad, que a los padres les sale por un riñón. Si sumas la cena tipo cóctel (entre 30 y 40 eurines), la decoración de la sala, la discoteca con DJ (600 euros) y las copas a tutiplén (entre 7 y 10 euros la copa) te cuesta casi tanto como aquel R5 turbo a los que aspirábamos los de nuestra generación. Los cumpleaños van camino de imponerse como hitos señalados a lo largo de una vida, sobre todo los múltiplos de diez. Uno cumple años cada doce meses, sólo se celebran a lo grande los cambios de década, como si tu vida cambiase significativamente a los cuarenta, cincuenta o sesenta. Esta semana, en Alzira, capital de la Ribera Alta, cuna de imperios económicos a la altura del mismísimo Dallas, celebró su cuarenta cumpleaños Teresa García Martínez, heredera de los Martínez Cano.
Fue una fiesta de película, viendo las fotos os podéis hacer una idea. La Sala Rex de Fausto Clemente, testigo de las ceremonias de la burguesía ribereña, se decoró como una escena de las Mil y una noches: con una jaima llena de sedas y almohadones brocados, zona chill out con cachimbas y te moruno, y por si fuera poco hasta un camello de verdad, una bailarina interpretando la danza del vientre y un faquir echando fuego por la boda. Hasta la comida fue ad-hoc: cuscús, falafel (croquetas moras), tajine de pollo, te moruno y tarta con decoración arabesca. Entre los invitados, Marcelino Alamar, Teresa Mocholí y Fidel Blasco, Luís Salmón, Irina Manglano y Quico Catalá, Carmen María Campos Suñer, de los Suñer de toda la vida, la familia Martínez Cano al completo, las hermanas Eugenia e Inmaculada Villar, Luís Salom, Pedro Vidal, Belén Lillo, Josele Corts, Natalia Tripipatkul, Make Angulo, Mónica Morales y Marisa Parejo, y hasta cien invitados. El dress code de la fiesta era moro, así que más de uno lució su traje de la comparsa mora. Otros optaron esos caftanes que vendan en las tiendas de Ruzafa que por veinte euros quedan de lo más aparentes.
Y Teresa, como no podía ser de otra forma, encargó un vestido a medida con una tela de chantillí bordada en oro y rosa y un tocado turbante de Marisa Martínez que parecía la mismísima jequesa de Qatar. Habiendo puesto el listón tan alto, estaremos expectantes a ver qué hace a los cincuenta. La anfitriona tuvo un detalle solidario. No aceptó regalos para ella y pidió que quien quisiera aportar algo lo hiciera un donativo para Aspadis. Y hablando de eventos benéficos, el próximo 3 de marzo se celebra en el Ateneo la tercera comida fallera a beneficio de FUVANE. El plan es solo para chicas: primero a ver la mascletá, luego comida valenciana, rifa y hasta gin-tonics. ¡Y además por una buena causa!

lunes, 16 de febrero de 2015

Antropología de los primates

Uma Thurman ha salió esta semana en una foto con un maquillaje que le hacía parecer mucho más joven. Le armaron un lío casi tan gordo como el de Tomás Gómez y Juan Carlos Monedero juntos; que si vaya desastre de retoque, que si los ojos ya no parecen los suyos, que si de un perfil había pasado a uno redondo… Tanto le dijeron que al día siguiente tuvo que salir en televisión, con su aspecto de siempre, a desmentir que hubiera pasado por quirófano y demostrar que la ilusión era solo fruto del maquillaje. Nuestra batalla contra la arruga tiene una explicación antropológica según la cual el atractivo físico sólo responde al instinto de conservación de la especie. Así es que, en cuanto perdemos nuestra capacidad reproductiva, se desploma nuestro atractivo. Eso explicaría que los hombres mantengan más tiempo su sex-appeal; aquí es cuando toca recordar al padre de Julio Iglesias y aquella hazaña suya de ser padre a los setenta, ¿quién le iba a decir a ese señor que pasaría a los anales de la historia por semejante heroicidad? Sé que esta teoría nos retrotrae a las cavernas, pero lo cierto es que los cánones de belleza premian la juventud, como la delgadez y la altura. Afortunadamente hay síntomas de que algo empieza a cambiar en esta visión de la mujer.
La protagonista de la última campaña publicitaria de Celine, la nueva Prada, es Joan Didion, una novelista ¡de ochenta años! Y la francesa y glamurosa YSL tiene como musa a la cantante de folk Joni Mitchell, con setenta añitos muy bien llevados. Las canas y las caras con arrugas conquistadas a fuerza de vivir pueden ponerse de moda. Lo mismo pasa con la delgadez. Más de una firma de moda ha utilizado modelos con más de una talla 40 (manda narices que una talla 40 sea talla grande). Y hay modistos, como Valentín Herráiz o Enrique Lodares que presumen de tener como clientas a señoras tan elegantes como María Teresa Monsonís o Carmen Topete. A Francis Montesinos también le gusta vestir a señoras echas y derechas. De hecho, en su desfile del domingo pasado en la pasarela madrileña tenía en primera fila a Carmen Lomana y la incondicional Carmen Alborch. Claro que este cambio cultural va a requerir mucha sofisticación y, qué queréis que os diga, yo no acabo de ver a nuestros hombres babeando al paso de una sexagenaria que no haya pasado por el quirófano; pero sí creo que nosotras podemos ver atractivo a un hombre de esa edad. No sé si será porque la teoría antropológica es correcta o porque cuando hablamos de sofisticación, en el sexo contrario tenemos lo que tenemos. Perdonad que me haya liado yo también con todo esto y no os hable de la vida social valencia que, la verdad sea dicha, esta semana ha dado para poco. La feria del mueble, que fue rebautizada como Hábitat y ahora forma parte de una macro feria llamada “Nos vemos en Valencia” ya no es lo que era. Si antes ocupaba tropecientos pabellones, ahora se concentra en uno y las fiestas glamurosas brillan por su ausencia.
La inauguración de la nueva tienda de Mariner, con la actuación de Copa Ilustrada incluida, dio un poco de lustre y la asociación de diseñadores hizo lo propio con su Valencia Disseny Week. La vida social valenciana también acudió rauda a la llamada de Mayrén Beneyto para el concierto a favor de Manos Unidas en el Palau de la Música.
Allí estuvo Liana Navarro, el doctor Laínez y señora, la cónsul de Perú Lourdes Gilbert, Mayrén Girona, Iona Jiménez Iranzo, Salvador Alborch (mantenedor de la Fallera Mayor Infantil), Feli Alcántara, Nico Van den Brink y señora, Elena García del Moral, Marta Conesa, la encantadora María José Navarro, Rafael Aznar y su mujer Magui Alonso, Ana Stoffel, Pilar Devesa, Mimi Puigmoltó, Pilar Alonso y Amparo Sánchez.