lunes, 20 de junio de 2016

Vuelve el champagne

El Veles e Vents se inauguró hace diez años; y ahí ha estado el pobre, como un ex presidente del Gobierno, o lo que es lo mismo: como un jarrón chino, nadie sabe qué hacer con él. La obra minimalista de David Chipperfield, con sus enormes cristales y terrazas de madera, cayó en desgracia con la crisis. Las tablas de madera de las terrazas se agrietaban, las paredes del interior necesitaban capas de pintura y hubo un tiempo en el que ni siquiera se podía pagar la vigilancia del edificio. Las penurias económicas trajeron consigo un cambio en la estética: de la vanguardia minimalista de grandes espacios blancos, pasamos a los ladrillos cara vista, las vigas de madera, las sillas de enea y el estilo rústico. El pueblo, el pueblo era un valor seguro y no esos macro edificios capitalistas desnaturalizados que no sabes si estás es Sidney, Tokio o Nueva York. Pero el tiempo lo cura todo, menos nuestras arrugas. Ahora, Heineken y La Sucursal han dado una segunda oportunidad al edificio. Lo han limpiado, reparado, acondicionado y redecorado con ambientes más amables y acogedores y han abierto allí tres restaurantes: uno de comida mediterránea, otro de alta gastronomía (La Sucursal) y una barra de cervezas. Además de una escuela de hostelería y un espacio cultural con exposiciones de fotografía de Jorge de Muñoz y de escultura de Miquel Navarro.
El nuevo Veles e Vents se inauguró el martes con una fiesta por todo lo alto: más de mil invitados, el presidente de Heineken España Richard Weissend, Javier Andrés, de la Sucursal y la plana mayor de la nueva política valenciana, desde el President Ximo Puig, hasta el alcalde Joan Ribó y el President de Les Corts Enric Morera, todos perfectamente integrados en ese escenario otrora tan pepero. La ocasión no era para menos. Que una cosa es ser podemita alavalenciana y otra renunciar a los más refinados placeres del hedonimos.
En el nuevo Veles e Vents hubo música en directo, cervezas a gogó, una organización muy profesional con gente como Corinna Heilman, y un catering que hubiese sido perfecto si en lugar de servirlo a las diez lo hubiesen hecho una hora antes, justo después de los discursos oficiales. Por lo demás, el evento recordó a aquellos fastos de la Copa América, pero la presencia de Joan Ribo y Ximo Puig sirvió para eliminar cualquier sentimiento de culpa. Si ellos han vuelto al Veles e Vents, cualquiera puede hacerlo.
La inauguración de la terraza de Marina Beach Club, este jueves, también nos transportó a los años de lujo y esplendor de la Copa América. La terraza se llama Sky bar y tiene unas vistas privilegiadas de la Malvarrosa. En la fiesta pinchó Bimba Bosé y hubo barra de champagne, de cócteles, de ostras fine declarie servidas por Andrés Soler, de Austrarium, jamoncito del bueno, catering abundante y una lista impecable de invitados, entre ellos Salvador Vila, Javier Monedero y Rosa Sanchís, Mónica y María José Duart, Marco Motta, Carmen Romero, Esperanza Vila, Alfonso Manglano y Eva Marcellán, el periodista Joseca Arnau, Esther y Laura Segura, Silvia Lafuente, Manuel Bueno, Juan Valero de Palma, Alejandro Ríos, Sonia Gómez-Luzón, Irina Manglano, Tomás Guillen, Toti Herrero, Cote Senabre, Nacho Ochoa, Paula Artés, Jose Cañizares, Pilar Lluquet, Reyes Trénor, Fran Bolinches y Susana Lozano, Nacho Gómez-Trénor, Carmina Ibáñez, Marisa Gallen, Paula Rincón de Arellano, Sergio Adelantado, Sara López Blanco, Noemí Carrasco, el interiorista Ramón Bandrés con Elena Meléndez, la diseñadora Amparo Chordá, Maite Sebastiá, Isabel Ruiz, Marta Puigmoltó, Alejandra Montaner, Marta Querol, María López-Trigo, Mayre Girona, Tania de la Torre e Isabel Bermejo. Vamos, una fiesta perfecta, de manual.

lunes, 13 de junio de 2016

Colores en campaña

Un color es una cosa muy seria. Muchas llevamos años estudiándolos, observando el efecto que tienen sobre nuestra piel. Sabemos que algunos colores estilizan más que otros, que los hay que te ponen diez años encima, como el negro, y otros que te los quitan, como el amarillo. El rojo hace guiños a la lívido y el azul marino la apaga. Hemos hecho masters en combinación de colores: el blanco y negro pegan con todo pero denotan escaso conocimiento en la materia; el marrón no hay quien lo combine y con el morado sólo se atreven las más lanzadas.
El espectro político se ha convertido en un arco iris en el que predominan el azul, el morado, el rojo y el naranja. Y en esta campaña electoral, en la que el espectáculo sustituye a las ideas, corremos el riesgo de que cada color quede asociado indefectiblemente a una opción política. Mónica Oltra, siempre tan atrevida y políticamente hábil, apareció el otro día vestida con un vestido naranja “compromís” y una rebeca morada “podemita”. ¡Qué osadía, cielo santo!; eso no pega ni con resina de abeto. Es una señal de lo que puede llegar a ocurrir: que los colores revelen nuestra tendencia política. Eso daría al traste con nuestros sesudos conocimientos sobre el uso de los colores y abocaría al desastre a nuestro fondo de armario. Imagináoslo, pasan las elecciones y quienes estén a favor del pacto PP, C´S, PSOE, tendrían que salir a la calle vestidos de azul, naranja y rojo. Frente a ellos, los partidarios de la coalición A la Valenciana, vestidos de rojo, morado y naranja. ¡Uff, vaya lio! Habrá que optar por el blanco y el negro y correr el riesgo de que nos tachen de anarquistas porque no apoyamos a ninguno.
Blanco y negro son los colores corporativos de Mont-blanc, aunque la firma no tenga mucho de anarquista. El miércoles celebró por todo lo alto su 110 aniversario en Valencia, con un cóctel en Las Arenas. Allí estuvo el doctor Mira, Angeles Casanova, Maribel Cosme, Javier Monedero, Silvia Lafuente, Vicente Pechuán, María García de la Riva, Paula Rincón de Arellano, Alfredo Esteve, Mª Angeles Fayos, Susana Lozano, Paula y Patricia Sánchez de León, Nacho Gómez-Trenor y Fernando y Alfonso Manglano, entre otros.
Los políticos están en campaña y la vida social valenciana en plena temporada alta. El jueves se acumulaban los cócteles y más de uno se fue de tournée de uno a otro. Primero a la inauguración de Mercat de La Reina, un nuevo restaurante en la plaza de La Reina que reunió a habituales de este tipo de saraos, como Salomé Corell, Gonzalo García Miranda, María Cosín, Begoña Meléndez y José Garrigues, los joyeros Pablo y Antonio Jordán, Paula Rincón de Arellano y el sastre Antonio Puebla, que fue después a la fiesta de la joyería Sie7e, en la terraza del Palau de les Arts. Allí, Guillermo Martorell y Mamen Puchades habían preparado un cóctel cuidado y elegante, con invitación de cartulina entregado en mano y un catering con delicias como el foie con chocolate blanco. Entre los invitados, Nuria March, Josep Lozano y Jarr, Juan Antonio Murgui, Lila Albanozzo, Alfredo Esteve, Angel Villanueva y Laura Gallego, Encarna Roig, Mª Dolores Enguix, Julia Pérez Broseta, Amparo Ortuño, Isabel Cosme y Valentín Sánchez Arrieta.
La noche termino en el restaurante El Imperdible, junto al Mercado de Colón, tomando gintonics después de una cena preparada por la chef Silvia Gavara. Allí estuvieron amigos de José Manuel Uncio, dueño del restaurante, como Cristina Callaghan con Pepo Oltra, el periodista Fernando Ferrando, Angela Pla y su marido Juan Lagardera, Mayrén Beneyto con su nuera Eva Marcellán, José Tamarit y Ana Varela, de Chapeau y Fran Uría con su madre Santa Gallego, de la firma que lleva su nombre.

martes, 7 de junio de 2016

El mar para el pueblo

El mar está ahí para todos, pero no todos lo disfrutan igual. No es lo mismo sumergirte en el Mediterráneo saltando desde la cubierta de un velero, que hacerlo tomando impulso desde la arena después de dejar aparcado el coche en un parking polvoriento, bajo un sol de justicia y arrastrando la sombrilla, las tumbonas, los niños, los bocadillos… El Real Club Náutico de Valencia ha sido siempre feudo de los primeros. El único contacto que muchas hemos tenido muchas con él fueron aquellas fiestas de nochevieja que se celebraron allí a principios de los noventa. Fuimos allí con nuestros primeros vestidos de largo, muertas de frío con nuestros tacones y buscando el encontronazo con alguno de los chicos a los que previamente habíamos echado el ojo en Cánovas. Para muchas aquello era nuestro primer contacto con la Jet Set valenciana, el Real Club Náutico, vaya nombre sonaba aristocrático a más no poder. Veinte años después, el Club sigue siendo un lugar remoto de difícil acceso al que sólo van los pocos que mantienen allí el amarre de su barco. Ahora el Club quiere abrirse a la sociedad valenciana. Lo tienen difícil porque para llegar hasta allí hace fala un GPS de última generación y que tu marido se haya dormido en el asiento del copiloto para que no ponga de los nervios tratando de guiarte por el scalextric de Pinedo; de lo contrario puede que la aventura acabe en bronca matrimonial, con el coche arrimado al arcén y tú gritando “¡mira, cógelo tú!, no te aguanto más”. Además tendrán que casar esa apertura al pueblo con los usos y costumbres de los socios de toda la vida y conseguir que no frunzan en ceño cada vez que vean en la cafetería a un advenedizo que llama cuerdas a las amarras y cree que sotavento es el nombre de un marinero famoso.
En fin, que el Náutico de Valencia tiene por delante una tarea titánica, pero vamos, que ojalá lo consigan. Para empezar, esta semana montó un desfile de moda baño con las colecciones de Dolores Cortés, Mac Gregor y Gaastra que se venden en Corte Inglés. Allí estuvo el diseñador Francis Montesinos con su eterna musa y amiga Paola Dominguín, el presidente del Náutico, Julián Vico, la diseñadora Dolores Cortés, Vicente Betoret, del PP, Pau Pérez Rico, de comunicación de El Corte Inglés, la delegada de Mac Gregor Vanessa Sánchez, las hermanas Laura y Blanca Fitera, Felipe García, el doctor Murgui, José Boix, Sela Falcó, Pedro Quiroga, Ana Ortega, Juan Carlos Morcillo, Hortensia Maeso, Paco Nadal y Rocío Bacharach, que colaboró en la organización del desfile. La tienda de lencería Alberola también montó un pequeño desfile de baño, de la firma Maryan Melhorn con Neus Mira, Miss Valencia 2013, en la shopening night. Fue el jueves y las locas de las compras volvimos a echarnos a la calle como si al día siguiente no fuese a amanecer. Más cosas.
Esta semana también se inauguró la joyería Nove 25 en Hernán Cortés 2. Es una firma italiana de joyería en plata con diseños unisex nada convencionales: anillos con diseños de tatuajes, chapas que se pueden personalizar con mensajes y pulseras que encajarían con un look motero y chupa de cuero. En la inauguración estuvo Rosana Oliver, de Araventum, Zaida Miranda, de Beloved Valencia, Lucia Morales, Carmina Baraja de la revista Telva, el estilista Rafael Angel, Francisca Casans, del estudio Montañana, Elena Rabello, Quique Camps (Mango) y Natalia Segrelles con su madre Coté Soler.
El jueves también comenzó la cuarta edición “de tapas con Turia”: tapa de autor y cervecita por solo 3 euros, ¡hasta el 12 de junio! Angela Valero inauguró el tapeo de Micub (mercado de Colón), uno de los 38 bares que participan, con Cuchita Lluch, Amparo López y Beatriz Pechuán.

lunes, 30 de mayo de 2016

Palo Alto Market

Palo Alto Market es un mercadillo de estos que están tan de moda en las ciudades cosmopolitas, los street markets, versión evolucionada del mercadillo de toda la vida con sus puestos de ropa, comida y bisutería hecha a mano. Todo muy alternativo, con un toque hippy-comprometido-ecológico-meencantamonicaoltraynoaguantoarajoy. Está en Viveros, abrió el viernes y cierra esta tarde. Cobran una entrada de tres euros (niños gratis).
Una vez dentro la imaginación viaja en el tiempo y se vuelve medio loca porque no sabe si va hacia el futuro o es un retorno a la edad media. Tenderetes con ropa marca “el que lo ha hecho”, verduras ecológicas, miel, bares alternativos, artesanía… Y es entonces cuando te preguntas ¿y si fuese verdad que otro mundo es posible? Vivimos una vida basada en la competitividad, hay que ser el mejor, siempre el mejor, trabajar más, producir más, ser más eficaz, currar, currar y currar. Pero, ¿de verdad no hay alternativa?, ¿Y si todo esto fuese solo una estrategia de las grandes compañías multinacionales para tenernos subyugados?, ¿Sería posible volver a un modelo en el que cada uno produjese de forma artesanal aquello que sabe hacer?, ¿Es necesario que para hacer un par de zapatos haya que montar una cadena de producción con cientos de trabajadores, en la que cada uno aporta sólo una doceava parte del trabajo que se necesita para hacer el zapato? Eso, como decía Marx, deshumaniza el trabajo porque tú no eres un zapatero, sino un clava clavos.
¿Tenemos que estrenar ropa nueva cada semana y por eso buscamos prendas baratas producidas en la chimbaba por gente a la que nunca conoceremos?, ¿Necesitamos tantas cosas para ser felices, lo que nos obliga a producir más para poder pagarlas?
¡Buaa! ¡qué comida de tarro!, que vengan Joan Ribó y Mónica Oltra a echarme una mano que me estoy volviendo loca, no sé si me ha sentado mal el desayuno o si realmente he encontrado por fin la luz, he salido de las tinieblas capitalistas y me encamino definitivamente a la felicidad. Dice Paula Mariscal, sobrina de Javier Mariscal y directora de Palo Alto, que la idea del mercadillo es dar cabida a un nuevo modelo comercial alejado de las grandes marcas. Los que quieran exponer tienen que ser productores locales, artesanos que producen lo que venden en pequeñas cantidades y con criterios de calidad. Ni qué decir tiene que el Alcalde Joan Ribó, que visitó el mercado el viernes, estaba encantado con la iniciativa, que se ajusta como un guante a su planteamiento de un mundo distinto en el que el pequeño comercio pueda hacer frente a las grandes multinacionales. Palo Alto Market nació en Barcelona y fue una idea de Pedrín Mariscal el hermano de Javier Mariscal, que montó un mercadillo alternativo en los jardines junto a su estudio en Palo Alto. La idea tuvo tanto éxito que abre el primer fin de semana de cada mes y ahora ha probado suerte en Valencia. A Pedrín los viejos del lugar lo recordarán por la firma Tráfico de Modas, que tenía tienda en Valencia en los años noventa en la calle Sorní y vendía ropa de lo más moderna. El mercado está muy bien montado. Hay música en directo, fruta ecológica, food trucks (comida en furgonetas), teatro, diseño, bolsos y mochilas artesanales, ropa confeccionada en pequeños talleres, piezas vintage, arte (expo de Paula Bonet), exposiciones de moda, cerámica y editores independientes de cómics, libros de arte, moda y música…
No hay que perderse el espacio de Sonia Carrasco, una diseñadora valenciana que trabaja con el equipo de Alexander Mcqueen, ni tampoco las gafas de sol y relojes de Komoro, una firma con un diseño súper chulo a precios muy ajustados que también tiene Alejandra Montaner en su tienda.

lunes, 23 de mayo de 2016

La Marina Real busca su sitio

Hay cosas que nadie se explica por qué no triunfan. Hace años, una famosa casa de coches sacó una moto con techo que, sobre papel, reunía todos los requisitos para arrasar en el mercado de los vehículos urbanos. A la hora de la verdad, fue un fiasco. Algo parecido le pasa a la Marina Real. Sobre el papel, todo es perfecto: el mar, el sol, la Malvarrosa con su inmensa playa de arena y sus restaurantes típicos donde se come la mejor paella del mundo, edificios hipermegaguays como el Veles e Vents, puentes móviles que cruzan el canal, autobuses marinos… y ahí está, nadie sabe qué hacer con ello. Los restaurantes no acaban de chutar. Los locales de copas abren y cierran porque no acaban de encontrar negocio. El alcalde Ribó está ahora buscando ideas, ¡qué Dios nos ayude! Conociéndole puede que llene aquello de parades de fruites ecològiques barcas de pedales y barquichuelas de vela latina tipo Albufera, guiadas por el Tio Paloma, perchando canal arriba, canal abajo. De fondo, concierto de dolcaina y tabalets con el Conseller Marza organizando trobades de vete tú a saber qué cosas, repartiendo besos y abrazos entre padres y niños vestidos con camisetas reivindicativas. Los gintonics serán sustituidos por mistelas; el chill-out dará paso al último éxito de Bajoqueta Rock… en fin, quién sabe, quizás así la Marina encuentre su sitio. Claro que también tendría que replantearse su nombre; eso de Marina Real suena demasiado pijo y aristocrático.
El 14 de junio se inaugura el nuevo restaurante de La Sucursal y Heineken en el Veles e Vents. Quizás para entonces, Ribó ya tenga su plan. Ya me lo veo en la terraza del Veles e Vents explicándole su proyecto a Mónica Oltra: “ací posarem les barques de vela llatina, allí al costat les tendes de fruites i més enllà l'esplana per a les trobades de Vicent. Y Mónica sonriente y asintiendo y diciendo: “açò és el que necessita valència i no casinos i negocis especulatius”.
A la espera de que las cavilaciones de Ribó den su fruto, Marina Beach Club es ahora mismo su principal punto de atracción. Entre semana, conviven usuarios de Meetic con comidas de empresas y algún que otro extranjero. Pero además, se ha convertido en uno de los sitios de moda para organizar fiestas privadas. El jueves, la Clínica Asensio Odontología y la joyería Marfil Joyeros reunieron a lo más granado de la sociedad valenciana con los últimos resquicios del poder pepero valenciano en una fiesta que recordaba a las de la Copa América, con música de Manolo Mínguez, vinito de Javier Monedero, quesos y jamoncito del bueno. Hubo desfile de joyas con zafiros de muchos quilates, diamantes y broches art decó y los profesionales de la Clínica Dental Asensio presentaron los últimos avances en estética dental, como All-onfour, Lumineers o Invisalign, que prometen dejarte la sonrisa como la de Blanca Suárez.
Entre los invitados, gente tan estilosa como Esperanza Vila, Angeles Casanova con Bruno Martín, Isabel Aliño, María Gómez-Polo, Mariola Dolz, Silvia González (Clínica Asensio), Isabel y Paula Rincón de Arellano, el arquitecto Ramón Esteve, Carolina Gil, el siempre elegante Antonio Puebla, Amparo Lacomba, Ana García-Ribera, Rosa María Samper, el diseñador Alejandro Resta, Conchita Solanes y Teresa Martínez Durbán, Javier García, Maribel Cosme, Encarna Roig (Acosta) y María Angeles Miguel (El vestidor).
Como anfitriones, la familia Marfil y los doctores José Luis Lanuza y Lucía Asensio, que llevó un vestido ideal de Adriana Iglesias, una diseñadora valenciana que está vendiendo en Puerto Banús, Monte-Carlo, Cannes. Sus vestidos, en sedas lujosas y estampadas, son perfectos para cócteles glamurosos como el del jueves.

lunes, 16 de mayo de 2016

Maquillaje para el alma

Un buen día estás en la cola del horno, por allí corretean dos niños, a uno le acompaña su madre, al otro su abuela. De pronto caes en la cuenta de que te separan menos años de la abuela que de la madre… ¡Bajón total, para tres semanas! Recuerdas entonces aquel día en el que por primera vez te hablaron de usted y te llamaron señora. Aquello lo superaste con tu armario, escondiste los trajes de chaqueta y te volviste loca comprando camisetas y vaqueros. Pero esto de ahora no hay diseñador que lo solucione, esto es mucho más grave, dentro de cuatro días habrá alguien por ahí que gritará “iaia” y tú tendrás que girarte delante de todo el horno.
En fin, qué se le va a hacer, así es la vida. Siempre nos quedará el maquillaje para demorar lo inevitable y esconder las cuatro arrugas que llegado el día delatarán nuestros nietos.
La buena noticia es que el low-cost ha llegado a la cosmética. Nyx abrió el jueves abrió en Valencia, en la calle Colón, con 1.500 productos a buen precio y miles de colores y texturas para que cada uno encuentre la forma de expresarse. Nyx celebró su apertura por todo lo alto: sesiones de maquillaje, música en la tienda y fiesta en Lotelito.
Nyx es el Zara o el HM del maquillaje, pero va un poco más allá y se define como “una firma de maquillaje unisex que invita a romper las reglas convencionales y a dejarse llevar por el deseo personal de transformarse”.
Nos gusta maquillarnos para mejorar nuestra imagen, para tratar de parecer lo que no somos: los jóvenes, adultos; los adultos, más jóvenes; también para disfrazarnos, como Bowie, o para camuflar nuestra timidez. ­En eso el maquillaje se parece a la pintura, trabaja con texturas, tonos y formas como si se tratara de un lienzo, y es una forma de expresar lo que llevamos dentro.

Hablando de artistas, no hay que perderse la exposición de Quique Marzal en la Galería Mr Pink. Lleva por título “La mirada fija” y reúne una serie de retratos de Kafka, Van Gogh, Allan Poe y Robert Louis Stevenson que intentan desentrañar las pequeñas obsesiones de estos genios atormentados a través de sus miradas. Las miradas, como el maquillaje, rara vez engañan.
La inauguración fue el jueves y allí estuvo Salva Enguix (La Vanguardia), Mayte Ibáñez (La Nau), Deva Sand, Cristina Ghetti, María Tinoco (Mr Pink), Jorge López (Galería Punto) y amigos de Quique como Jose Abellán o René Pagnon.
¡Más sobre maquillaje! El sábado pasado Telva Novias celebró un encuentro en el Museo del Carmen con lo mejorcito en decoración, maquillaje, peluquería o catering. Allí estuvo María Gómez-Lechón (The Make up Lab) una maquilladora profesional que se desplaza a tu casa y te deja monísima para el evento, ya sea comunión, boda o fiesta. “El maquillaje es capaz de potenciar la belleza del rostro, resaltar puntos fuertes y disimular los defectos”.


Telva Novias decoró el espacio con el toque especial de la interiorista Belinda Duart, las mesas con el buen gusto de Las Bodas de Araventum, había flores preciosas de La tartana, El Jardín del Cabo, La Trastienda de las Flores y El taller de Clo; mantelerías de La Guinda, joyas de Marfil Joyeros, Argimiro Joyero y True Love y un montón de empresas que te ayudan a celebrar tu boda como Boda Más de El Corte Inglés, Eventos Clandestine, En una Nube, Romeos y Julietas y Fitforweddings, Cocotte, Catering Cinco, Grupo El Alto, Gourmet Catering, el Astoria, hotel Santos Las Arenas, Masía Xamandreu, Myrtus, hotel Palau de la Mar, Nuba y Bárbara Cortés, Travel & Honeymoon planner, fotógrafos como Senchermés, vestidos de novia de Dolores Mollá, Rosa  Blasco, Luis Rocamora, Cabotine, Lola Verdú, tocados de Betto García y Hat à porter…

lunes, 9 de mayo de 2016

Mindfulness

Te levantas, te duchas, desayunas, te arreglas y te vas al trabajo. Para cuando llegas a tu mesa, llevas una hora despierta y no has disfrutado ni un solo instante; y todo porque haces las cosas compulsivamente. Hay que cambiar, tomar conciencia de cada cosa que haces. Por ejemplo, la ducha ya no es sólo un chorro de agua, ahora cierras los ojos y sientes el mar, la vida, las nubes, la lluvia, el rio… todo eso discurre sobre tu cuerpo. El aceite de la tostada ya no es sólo un líquido oleoso, ahora te estás comiendo el olivo, la tierra, el sol, Jaén, su cielo, el aceitunero con su torso bronceado…
Es el mindfulness, la conciencia plena. Probablemente llegues al trabajo con dos horas de retraso, pero serás consciente de ello; no como cuando llegas tan puntual que no te has dado cuenta ni del camino recorrido. Y tu jefe se pondrá hecho un basilisco y tú sentirás su ira, su rabia, sus frustraciones y las observarás con plena conciencia. Y así vas pasando el día, hasta que llegas a casa y en la puerta oyes a tu marido gritar como un loco; ya está otra vez viendo el fútbol; eso no hay que quien lo interiorice, no hay forma de crecer interiormente viendo a un hombre despotricar contra un árbitro.
El mindfulness enseña a disfrutar del presente sin agobiarse por el futuro ni cargar excesivamente con el pasado; invita a descubrir olores, texturas, alimentos y las personas que te rodean. Hasta el aire que respiras es un regalo que te permite estar vivo.
Desde ese punto de vista, la vida es como una copa de vino, o te la bebes sin más y te da igual que sea de tetrabrik que un gran reserva, o la saboreas con todos tus sentidos plenos; entonces la disfrutas. Javier Monedero de Dicoval, montó una cena maridaje con vinos de la bodega Rioja Alta (Viña Ardanza) en el nuevo gastrobar de Las Animas. Antes de cada plato, un representante de la bodega, Román Alcázar, hablaba del vino que íbamos a tomar: de la tierra en la que crece, de las variedades de uva, de las barricas, de la fermentación… Y claro, ya no era lo mismo, dabas un sorbo y te tirabas tres minutos buscando las notas balsámicas a almendras que supuestamente tenían que llegarte al paladar unos segundos después beberlo. Y sorbo a sorbo, buscando la nota almendrada y los taninos dulces, cuando te querías dar cuenta no te podías levantar de la silla. Pero eso sí, habías disfrutado del vino y ahora disfrutabas de la melopea.
Por ejemplo, el jueves por la noche
A la cena fueron amigos de Javier Monedero como Ángeles Casanova con Bruno Martín, recién llegados de Madrid de presentar en sociedad sus nuevas sombrillas Parasun Ibiza, con Bibi Andersen como maestra de ceremonias. También estuvo Luis Lluch, hermano de Cuchita, David González, Carlos Antón, Alfredo Esteve, María Dolores Enguix, Celia García con Pepo de Pedro y Luis Curras, entre otros.
Las técnicas del mindfulness sirven tanto para un roto como para un descosido. Por ejemplo, si vas a una exposición de arte, percibirás mucha más información si te detienes a contemplar la obra con todos los sentidos abiertos. Esta semana, la galería de arte Shiras, de Sara Joudi, inauguró una exposición de Sebastián Nicolau que es un regalo para los sentidos: hay esculturas que son planchas de aluminio moldeadas con pliegues y dobleces de tal forma que parecen telas y dibujos tan hiperrealistas que parecen las mismas planchas de acero.


La inauguración estuvo muy concurrida. Hortensia Herrero, María José Albert, Fina Valera, Carmen Sáez Merino, Sara Joudi, Rosa Lloret, el artista Horacio silva, el empresario Eloy Durá, Maria Amparo Turégano, Inmaculada Gómez Pantoja, Teresa Nuez y Montse Rechart acompañaron a Paco Sebastián. 

lunes, 2 de mayo de 2016

Día de la madre, día del tique regalo

El jueves, en la tienda de Acosta en la plaza del Patriarca, un hombre se disponía a buscar un bolso de regalo para su mujer para el día de la madre.  Allí estaba él, entre bolsos y carteras, más perdido que un cura en la sección de lencería. La dependienta, armada de paciencia, intentaba ayudarle a elegir: ¿cómo le gusta a su señora, de mano, de bandolera o con doble asa? ¿flexible y cómodo para viajar o rígido y elegante? ¿y qué colores prefiere, los frutales de temporada o el clásico cámel? Y aquél, allí, con cara de póquer como si le estuviesen haciendo un examen de historia de Kuala Lumpur. La paciencia de la dependienta se agotó, en realidad el hombre lo único que sabía era que su mujer habitualmente lleva bolso. Así es que acabó eligiendo uno que no era ni el más caro ni el más barato, y tanto él como la dependienta asumieron que la agraciada madre iría mañana a cambiarlo.
Así es nuestra vida, si al hombre del bolso le hubiesen preguntado sobre el traje de su equipo de fútbol, hubiese dado detalles hasta del color de los pespuntes. En fin, siempre nos quedarán los hijos, que traerán algún detalle que nos llegará al corazón.
Acosta fue una de las tiendas que invitó a un cóctel el jueves, día oficial de los saraos. La interiorista Amelia Delhom se ocupó de decorar el escaparate, se sorteó un fin de semana en el Asia Gardens y Encarna Roig se ocupó de que todos los invitados estuvieran agusto, entre ellos David Soriano y David Navarro, Iván Martinez-Colomer, Josep Lozano de Moddos, Mamen Puchades y Arantxa Estelles con Guillermo Martorell de Sie7te Jewells,  Guadalupe Ferrer de Casa Caridad, María Dolores Enguix de Óptica Climent, Amparo Ortuño de Clínica Rajal, Presen Rodriguez y su hija Maribel Cosme, Alfredo Esteve, Alberto Collado de Mon Verd, Mª Angeles Miguel de El Vestidor, Carmina y Patricia Romero, Ino Justicia y su marido Vicente Balaguer de Circa organizadores de Starlite, Jarr, Inma Merino del Colegio Julio Verne, los joyeros Antonio y Pablo Jordán, Mª Carmen Pocoví, Amparo Brell y María Dolores Pérez Lis, entre otros.
Ese mismo jueves, Cirilo Amorós era una fiesta. En el número 38 se inauguraba la nueva tienda de La Oca y un poco más allá, en el 48, un nuevo espacio de iluminación de Viabizzuno, una firma italiana especializada en iluminar espacios de lujo y edificios históricos. No es una tienda de venta al público, podéis ir a comprar una lámpara si queréis, pero la mayoría de sus clientes son interioristas que buscan iluminación muy especial para sus proyectos. La firma la ha traído a Valencia Angel Lloret, que invitó a un montón de gente del mundillo como Carlos Serra (El Mercader de Indias), Nacho Moscardó, Verónica Montijano, Sigfrido y Mateo, Paco Perales, Verónica Ruiz o Carlos Viña, además de gente del equipo de Porcelanosa o Cul de Sac. El cóctel fue muy cuidadito: vinos espumosos italianos, enormes piezas de queso parmesano y un montón de delicatesen. Atención a la lámpara de la entrada de la tienda: se llama Dama, es obra de David Chipperfield y Mario Nanni y cuesta más de 40.000 euros. Un capricho para los amantes de la iluminación y un buen regalo para el día de la madre, sobre todo si va acompañado de su correspondiente tique regalo.


Este mes también ha abierto una nueva tienda de ropa y decoración de lo más coqueta. Se llama Sondemar, está en Pizarro 14, y es un concept store con firmas muy seleccionadas de estilo Mediterráneo: bisutería de Les Nereides o Pat’s, ropa de Tara Jarmon, Swildens o la italiana Momonì; complementos de Icaco, Coccinelle y Fab; zapatos de Robert Clergerie o Ipanema y productos delicatesen como La Cala (aperitivos de Ferrán Adriá), te Kusmi o sal de Ibiza. Una monada de tienda.

lunes, 25 de abril de 2016

La era híspter

Hípster: dícese de la manera de vestir y comportarse de los jóvenes que van de bohemios y con un punto de rebeldía, pero que no son ni lo uno ni lo otro. Lucen barbas estilo Rajoy, gastan un pastón en ropa, gustan de zapatos ingleses y algún toque grunge como pulseritas hippies. Son inconformistas, pero sibaritas. Consumen productos orgánicos, van en bicicleta pero a diferencia de los bohemios setenteros, se arreglan el pelo en barberías con decoración vintage y el toque salvaje está perfectamente calculado. Vamos, el clásico desaliño estudiado hasta el milímetro o la versión moderna de “arreglado pero informal”.
El hípster se ha hecho mayor. Es treintañero o como mucho cuarentón. Ahora trabaja en una consultora o en un despacho de abogados y ya no puede llevar camisas de leñador y pantalones caídos como en la universidad, pero tampoco uno de los trajes convencionales de su padre. Los amigos se les van casando y en las bodas se les distingue por su chaqué entalladito y algún toque de excentricidad dandi, como unos calcetines de rayas, un chaleco llamativo o unos gemelos rompedores. Se trata de ir elegante sin caer en lo clasicorro y aún menos en lo moderno.
Entre los hípsters encuentran hueco las nuevas firmas de moda de hombre, como Scalpers, la del logo de la calavera; o Blackcape, de Maribel Cosme y Fernando Rodríguez. La última en llegar ha sido Silbon, una firma de ropa de hombre que fundaron los cordobeses Rafael Díaz y Pablo López y que ya tienen doce tiendas en toda España.
El jueves abrió la de Valencia, en Jorge Juan 30, y lo hizo al estilo hípster, con cócteles, música de DJ y muchos treintañeros jóvenes, guapos y con estilo. Entre ellos, Pablo Hurtado, Pedro Lacort, Arturo fuentes-Guerra López, Rafa Díaz y Pablo López  y Álvaro Gallardo, director de la tienda de Valencia. También estuvo Alberto Catalá, Luis de Miguel y José Cosme, que ya era hípster cuando tomó la Comunión.
Dejando los hípsters a un lado, esta semana Alfredo Esteve, un clásico de la celebró su 24 cumpleaños (el de su tienda, que no el suyo, ¡qué más quisiera!). Lo hizo con un cóctel primaveral: decoración floral, fruta fresca, música de guitarra en directo y un desfile con las últimas colecciones que tiene en la tienda, Gucci, Saint Laurent, Givenchy, Burberry Prorsum, Dolce & Gabbana, Gucci o Balenciaga.
Entre los invitados, Lila Albanozzo de Il Baco da Seta, Mª Dolores Enguix, de Óptica Climent, Encarna Roig de Acosta, Guillermo Martorell y Mamen Puchades de Sie7e Jewels Gallery, la interiorista Amelia Delhom, las diseñadoras Amparo Chordá y Marta de Diego, los modelos y artistas Diego Rodríguez y Ela Wiatr, el estilista Alex Jordán y la modelo Minerva Portillo.

También estuvo Mayrén Beneyto con su nuera Eva Marcellán, Javier Monedero y Rosa Sanchís de Dicoval, Pepa Martí, Amparo Ortuño de Clinica Rahhal, la doctora Luz Aguiló de Clínica Identis, David Escolá de Giftme5, los abogados Javier Ortiz y Santiago Castell, el sastre Antonio Puebla, el estilista Juan Romero con Carmina Turel, Inma Merino y Loles Navarro de Julio Verne, el director de Fashion&Arts Alex Villar, Joan Soldevila del hotel Astoria, el director del Club Moddos Josep Lozano y el artista Jarr, que acaba de exponer en el colegio mayor Doctor Peset con el colectivo Cazadoras.
Y hablando de arte, no hay que perderse la colección de joyas de vanguardia que se expone estos días en varios centros, como el Museo del Carmen o el Museo de la Cerámica, donde expone el estonio Tanel Veenre unas joyas de autor que son como pequeñas esculturas: libros tallados, caballitos de mar plateados y flautas poéticas. Una delicia.

lunes, 11 de abril de 2016

Regreso a Pinedo

A las maduritas del lugar, la vieja playa de Pinedo nos evoca noches de desenfreno. Spook Factory y Dream’s Village, luego The Face, lo fueron todo en los años del Bakalao. Todavía quedan allí algunos restos de lo que antaño fueron templos del pecado, la música electrónica, la lujuria, el libertinaje y los excesos de todo tipo, que fueron sobrepasándose con los años hasta convertirse en algo inaceptable. Había que frenarlo y lo hicimos en seco, porque nosotras nos hicimos mayores, sentamos la cabeza y los que venían detrás perdieron la cabeza y alargaban la juerga hasta el domingo por la tarde. Nosotras nos olvidamos de todo aquello, nos dedicamos a cambiar pañales y a cuidar nuestra carrera profesional. Las madrugadas de los domingos las dedicábamos a ronronear en la cama o a preparar los biberones del desayuno. Mientras la noche valenciana iba moderándose a medida que se limitaban los horarios de cierre, los controles de alcoholemia y se prohibía fumar en las discotecas. El desenfrene se marginó a los afther hours, que tenían un aire siniestro y hasta de mal gusto.
En la playa de Pinedo, junto a las paredes ahora ruinosas de aquellas discotecas que nos vieron madurar, está el restaurante Wakaya Lounge, uno de esos sitios que no hubieses pisado hace treinta años porque te parecía algo carroza, y que ahora a ahora son nuestro hábitat natural. Wakaya celebró el jueves su reapertura por todo lo alto. Ha sido redecorado por Carlos Serra, de El Mercader de Indias, estrena nueva carta e intenta atraer a gente de nuestra quinta. Tiene su gracia estar allí recordando tiempos pasados a ritmo de funky. En la inauguración hubo jamoncito del bueno, arroces de la casa y platos de la nueva carta como el esgarraet con mojama de Almadraba, berberechos al aroma de lima o los crujientes cremosos de puerro y gambas aromatizados al jengibre y salsa Cattaleya (así se llama el restaurante). Entre los invitados, Santiago Castell y Reme Hidalgo, el sastre Antonio Puebla, Carlos Alapont y su mujer Fernanda, Carmen Martínez, Vicente Montañana y Paqui Casañ, Eduardo Peris, Quique Castellano y Paco Tarazona, Juan Carlos Balaguer, Manuel Márquez, Chimo Escario y mujeres con estilo como Encarna Roig, la interiorista Amelia Delhom y Mª Angeles Miguel. Además, estuvo el pintor Jarr, David Cantó y Lola Ruiz, Desirée Clarí y Alfonso Baena, David Escolá y Raquel Forte, José Román y Juan García, Mª Ángeles Varvaró, Amparo Mortes y Vicente Lacomba, Juan Carlos Muñoz, Javier Ortiz, Vicente Tello y Mª Dolores Pérez Lis, Mª Teresa Martínez Durbán, Amparo Brell, Ángel Aguado, Quique González, Goyo Camps, Ana Ramírez y Eva Muñoz.
El jueves también se reinauguró la tienda de Hugo Boss en la calle la Paz, que deja de ser una franquicia para formar parte de la red de tiendas de la firma y estrena nueva decoración. Motivo de sobra para invitar a clientes a un cóctel de lo más estiloso con mini botellitas de Moët, catering cuidadito y música de Álvaro Gascó. A la inauguración fueron los habituales a este tipo de saraos. El doctor Murgui y Antonio Puebla (again), Mayrén Beneyto con su nuera Eva Marcellán, Javier Monedero (Dicoval), los hermanos Jordán, el sastre Antonio Puebla, el fotógrafo Juan Carlos Vega, el peluquero Rafael Moreno (Rafaelangel), Joseca Arnau, Angel Villanueva y Laura Gallego, Ramón Andrés, Paco Gimeno, la periodista Elena Meléndez, Gonzalo García-Miranda, Javier Martínez y Cote Soler
La semana que viene habrá más. El jueves Loewe presentará su nueva colección de verano en la tienda de Poeta Querol. El bolso puzzle en nuevos colores, los pouch ideales, las bandoleras y la colección de ropa de Jonatann Anderson solo para muy modernas.
(Fotos de la fiesta de Hugo Boss: Eva Máñez)