lunes, 23 de abril de 2018

Huele a primavera

La primavera está hecha para las mujeres estilosas como nosotras. Los hombres son más todoterreno, a ellos les da igual la primavera que el verano, y el otoño que el invierno. Si hace frío, se ponen chaqueta; si hace calor, se la quitan. Y ya hasta, ahí empieza y termina su percepción de las estaciones. La alegría o la tristeza con la que se enfrenten a la primavera dependerá básicamente del puesto que ocupe su equipo liga de fútbol. Nosotras somos más sensibles, la naturaleza nos ha hecho así. Despertamos del invierno y sentimos la necesidad de cambiarlo todo: la ropa, el maquillaje, el perfume, el peinado, los zapatos… nada puede ser igual que en las oscuras y frías tardes de febrero.
Valencia es femenina, como no podía ser de otra manera. Y es en los eventos sociales donde las valencianas nos medimos esa capacidad de mimetizarnos con la primavera. Los cocteles son en las terrazas, llegas con tu conjuntito primaveral. Lo primero, observar la reacción de tus amigas. Lo segundo escudriñar qué se han puesto ellas y valorar si han estado más o menos acertadas que tú. Lo tercero, mandar a tu Pepe a por una copa de vino para que te deje sola con tus amigas; tenéis que pasar revista al resto de mujeres de la fiesta. Luego, en casa, mientras tu Pepe se mete en la cama como cualquier otro día de invierno o de verano, tú das vueltas en la cama pensando en lo que le falta y le sobra a tu fondo de armario primaveral.
Pero vayamos con la agenda de la semana. El jueves, el Palacio de Rojas, en el barrio del Carmen, abrió su jardín para celebrar un cóctel de lo más coqueto como cierre a una jornada sobre hoteles boutique.
Además de los ponentes, Santiago Mañez, Zdenka Lara, Sandra Figuerola, Juan Torregrosa, María Císcar, Mónica Duart, Eugenio Bellver y Pedro García, estuvieron Luis Fernández, Eva Velasco, Gustavo Gómez-Lechón, Fidel Molina, Agustina Drago, Álvaro Mocholí, Loreto Cerdá, Juan Miguel Gaspar, Joan Soldevilla, el arquitecto Rafael Alcón, Pilar Lluquet, Laura Gallego con Angel Villanueva, Eduard Navarro, Rocío Andrés, Rosa Arizón, Miriam Fluixá, Cayetana Manglano, Nuel Puig, Mayte Sebastiá, Alfonso Gómez Sempere, Patri Folgado, Mayrén Beneyto, Guillermo Soria, Macarena Peyró, Carmen Romero, Beatriz Carbonell, Chaty García de la Cuadra, José Luis Corell,  José Cañizares, Pilar Lluquet, María Fedriani, Verónica Jordá, Mamen Jofre, Lola Llorca, Maribel Vañó, Nacho Gómez Trenor, Carolina Gi y Begoña Meléndez. También estuvo la decoradora e Influencer Inma Maynard, que contó que sus hijas van al mismo colegio que las infantas Leonor y Sofía. ¡Eso si es un cotilleo!
Esta semana también se celebró otro cóctel al aire libre. Fue en la terraza del Westin y lo organizaba Womms, un club de negocios francés. Entre los asistentes, cerca de doscientos, estuvo la directora del hotel, Rocio Cibrán, Rafa Ripoll, el Marqués de Caceres, Juan Noguera; José Carrasco, Isabel Turrillo, Ruben Dalva, Lila Albanozzo, Jorge Linares, Luis Lluch, Jose Ibáñez y Philippe Chevassus, de la organización.
Lo más divertido fue una mesa de casino donde se podía jugar al póquer de vino, donde había que adivinar en una cata a ciegas si el vino era blanco, rosado o tinto, algo más difícil de lo que parece porque hay que tener un olfato muy fino. Entre todos los acertantes, se sorteó un vino que ganó Pilar Ramón.
La capacidad olfativa se puso a prueba en la cata de perfumes del diseñador Narciso Rodríguez que organizó María Cosín en un showroom de la calle Conde Altea. El espacio estaba decorado con calas, hortensias, rosa ramificada y alelis. La cata de perfumes la hizo Esperanza Pintado. Explicó que el aroma es 7 veces más potente que la vista y 35 más potente que el tacto.
Entre las asistentes, estuvo Ana García Rivera, Pachi Viñoles, Soraya Pla, Maite Sebastiá, Lau Closset, Nuria Parra, Andrea Catalá, Marta Vilar, Elena Falcó, José Puerta, Lourdes Pérez, Patricia Cerveró, Paula Bernal, Fernando Alfaro, Daqui Gómez, Lorena Oliver, la bloguer Ana Gayoso, María Cosín y Begoña y Paloma Marfil.
Esta semana también se estrenó en el Olympia el musical de Los Vivancos. Allí estuvieron Amparo Climent, María José Navarro, Pilar Millán, Laura y  Blanca Fitera, Amparo Lacomba, el doctor Murgui con su hermana Mª José, Mamen Rivas, Vicente Sola y Antonio Romero. Por cierto, chicas, la semana que viene hay una gala solidaria en el teatro Olympia. Será el día 26 y está organizado por la Fundación Querer.

martes, 17 de abril de 2018

Menos es más

El arquitecto Mies Van der Rohe dijo aquello de “menos es más” y sembró las bases del minimalismo. Obviamente Mies no era valenciano, ni fallero, ni maestro paellero. El minimalismo casa mal con la valencianía. De alguna forma identificamos la escasez con la penuria. Amamos los excesos; “quant mes sucre, mes dolçs”, “quan mes, millor”. Preferimos que sobre a que falte, ahí están las fallas para demostrarlo, ni un solo hueco sin ninot, ni un espacio libre, todo bien atiborrado.
Nos gusta lo recargado. Te presentas a una boda sin tres kilos pintura en los labios, máscara de pestañas, maquillaje, ni sombra de ojos, y sientes como se clavan en ti los ojos inquisitoriales de las amigas de tu madre: “Veges tu, no arreglar-se per a anar de boda”.
En los cócteles y cenas sociales eso se traduce tropecientos invitados y en bandejas y más bandejas con toneladas de canapés, ríos de vino y mares de champán…“Tira-li, que no falte de res”. Y a última hora, cuando ya no te cabe en el cuerpo una aceituna, a alguien se le ocurre que puede haber quien se haya quedado con hambre. Entonces llega el resopón: bocadillos de morcillas con habas. Y el anfitrión, ufano, mira a sus invitados y dice para sus adentros: “Què vos ha paregut?, morruts?
Pero algo está cambiando. No sabemos si es una moda pasajera, el último estertor de la crisis, o un repentino amor por el minimalismo que ha venido para quedarse. El caso es que han quedado atrás aquellos eventos en los que salías con tres tallas más de falda. Ahora todo es más escaso, un vino por aquí, un canapé de tarde en tarde y cuando crees que va a empezar la cena, te sacan los postres. No sólo eso, es que además las convocatorias son más reducidas, cada vez hay menos bodas con quinientos invitados.
El pequeño formato ha dominado la vida social esta semana. El jueves, varias galerías de arte inauguraron exposición y lo hicieron con invitaciones reducidas, casi en familia.
La Galería Pizarro inauguró exposición de Jesús Barranco. El artista estuvo acompañado por Clara Ortiz, Pilar Crespo, Ana Crespo, Pura Rubio, el artista Vicente Colom, Gracia Rubio, Javier Irlan, Borja Boluda, Juan Bautista Soler, Clara Ortiz, Alejandro de Pomes, Pablo Blay, Nacho Boix, Jose Vicente Cascales, el artista Oscar Borrás (padre de la médico-bloguera de moda Greta Borrás), Marta Soler, María Jose Segrelles, Ana Llestín y Jose Vicente Casacales.
Otra galería, Mr Pink, reunía a un pequeño grupo de aficionados al arte alrededor de la exposición de Javier Pastor, titulada “En blanco”. Allí estuvo la directora de la galería María Tinoco, el director de Ideo Carlos Pinazo, los directores de EspaiTactel Ismael Chappaz y Juanma Menero, el director de Papel Engomado Joaquín Artime y el director del departamento de arte de la UMH, Daniel Tejero.
La más glamourosa de las citas fue la de Ana Serratosa, que tiene su galería de arte en un coqueto ático de Pascual y Genís. Tan chulas son las piezas de arte que trae como la terraza de su galería, uno de esos espacios acogedores y silenciosos donde uno podría pasar las horas muertas sin más ocupación que escuchar el sonido de una fuente de agua.
El jueves inauguraba muestra de Françoise Vanneraud, una artista francesa afincada en Madrid, joven pero con una trayectoria consolidada. La galerista la presentó con una de esas frases que guardas en el bloc de notas, por si tienes ocasión de repetirla alguna vez: Arte es lo que hace el artista y la generosidad de quien lo contempla.
Entre el reducido grupo de invitados, estuvo su hermano Pablo Serratosa, María Dolores Enguix y Marcelo Soto, la estilosa Nela Gómez Villalonga, el artista Lu Gorritz, Pablo Cervigón, Covadonga Méndez, Pilar Vidal, Javier Vela, Dolores Méndez, Alfonso Pascual y Socorro Maldonado y el gallego David Barro, comisario de la muestra, que dio una clase de arte contemporáneo explicando las referencias de la artista y también dejó alguna frase para guardar, como la cita de María Zambrano: “El dibujo es la soledad de la imagen, el trazo que deja la vida en su discurrir”.
La interiorista Tatiana Monsonís estuvo con su marido José de Miguel. Sus hermanas Carmen, Alicia y Paloma de Miguel, que no se pierden una inauguración, faltaron esta vez a la inauguración porque estaban en el concierto de Café Quijano en el Palau de les Arts.
No faltó el doctor Murgui, que acababa de llegar de la inauguración de la exposición de Zuloaga en la Fundación Bancaja. Esta sí que fue multitudinaria. Además de las autoridades y familiares del pintor, estuvieron Bárbara Breva, Emilia Valls, Rosario Montemayor, Antonio Lo Arcos, Pepa Martínez, María Gómez-Polo, Patricia Laviña, Nacho Guerra, Adriana Blay, Maribel Vaño, Javier Molins, el artista Paco Sebastiá, Coté Soler y Javier Martínez Rubio, Tola Clérigues e Isabel María Lasala, entre otros.
La inauguración más transgresora, también en petit comité, fue la que reunió a artistas urbanos en la sala de exposiciones de Algemesí. Casi todos los autores de este estilo prefieren mantener su identidad oculta, no salen en las fotos y a veces se ponen máscaras para no ser reconocidos. Hay obra de Eduardo Bermejo, Diego Cuesta o Alejandra de la Torre. Entre los asistentes y artistas estuvieron los coleccionistas Luis Salvador y Teresa Villanueva, los arquitectos Xavier Laumain y Ángela López, Encarna Folch, Alberto Girbés, los artistas Esteve Adam, autor del último retrato oficial de Felipe VI para el Colegio de Notarios de Valencia, Juan Vilches, Juan Carlos Forner, Antonio Roig, y los fotógrafos Víctor Berenguer y Esteban Roca. Muchas de las pinturas son fácilmente reconocibles, como los guerreros ninja de David de Limón, que se pueden ver en muchas calles de Valencia. Como anfitriones, estuvieron los comisarios de la muestra Alex Vilar y Lluis Salvador.

miércoles, 11 de abril de 2018

Meriendas pascueras

Las meriendas pascueras son una tradición valenciana de las que apenas queda el recuerdo que perdura en la memoria de los más mayores. Hace sesenta años eran la bomba, el verdadero despertar a la primavera de los chicos y chicas que se iban al monte a merendar monas. Nuestros padres alardeando de sus cachirulos caseros y picándose entre ellos a ver quién lo empinaba más alto. Y ellas, allí, entre risitas, cruzándose miraditas de complicidad con el chico que les gustaba. Todo muy bucólico, muy primaveral. Ahora eso sería impensable. Nuestras hijas harían una quedada por whatsapp. Se presentarían allí ciento y la madre, con alguna que otra litrona y buscando en Youtube un tutorial para ver cómo empinar la cometa comprada en el chino. A los cinco minutos acaban todos escuchando rap en el móvil y haciendo planes para la noche.
La vida ha cambiado, pero algunos nostálgicos aún mantienen algo de aquella tradición. El pintor Enrique Senís Oliver invitó hace unos días a un grupo de amigos a una merienda pascuera en su casa. Los huevos de chocolate fueron los protagonistas. Los había de todos los tamaños y colores, algunos del pastelero Paco Torreblanca, formando un bodegón sobre una de las mesas presidida por un gran centro de mimosas.
Entre los invitados, las hermanas Laura y Blanca Fitera, muy amigas del artista, Vicente Aguilar y Toña Játiva, la presidenta del Ateneo Carmen de Rosa y María Rosa Fenollar, Pepe Ballester Olmos con su mujer Maribel Molíns, el general Juan Montenegro Álvarez de Tejera y Lucía Zaragozá, Teresa Argüello, Marisa Domingo, Ricardo Falcó y su mujer Michele Ann, Alfredo Granell y su mujer Isabel y el notario Ramón Almazán, entre otros. A Enrique le encanta preparar este tipo de fiestas y es un gran anfitrión junto a su pareja el músico David Philips, que interpretó con su guitarra varios temas de country para amenizar la tarde.
También estuvo Mayrén Beneyto, que siempre atenta a los detalles se puso en el cuello uno de los pañuelos de Hermès de su madre con dibujos de huevos de pascua. Mayrén es de las que mantiene la tradición de la merienda pascuera. “Este año, los pequeños fueron los protagonistas. Preparé conejitos y gallinetas de chocolate, panquemados y huevos de colores y para los mayores habitas, longanizas y salchichas de pascua. Además, el día coincidió con el Santo de las tres Irenes, mi hija y mi nieta. Para la ocasión, rescaté una cesta antigua de mimbre que utilizaba cuando la merienda era en el jardín, me gusta incorporar esos recuerdos”.
En Javea, Pilar Carbonell y Amina Basáñez montaron estos días su tradicional mercadillo en el Parador. Por allí pasaron Carmen Alcayde con su marido Eduardo Primo, Amparo Lacomba, la modelo valenciana Marta Ortiz, Coté Soler Crespo y su hija Natalia Segrelles, Isabel Crespo, Rocío Robles, Taita Marín, Maria Moncho, Arline Francis, la ceramista Mar Alcón, Carmen Ceballos, Almudena Amorós, Juan Francisco García, exjefe de gabinete de Eduardo Zaplana y su mujer Maite, Nieves Aparicio, Javi Serra, Ricardo de la Cueva, Rocío y Mar Casanova y las hermanas Carmen y Paloma de Miguel.
Las que estéis en Javea este fin de semana, tenéis una nueva edición del mercadillo hasta mañana día de San Vicente. La siguiente cita será la del Puente de Mayo.
El joyero Antonio Romero también se fue a Jávea para presentar su quinta exposición de joyería en el Parador. Por allí pasaron amigos y clientes como Tahita Esteve y Nico, el matrimonio Vila-Pascual con sus hijas Cristina y Esperanza, la familia Martínez Soriano, Carmen Pocoví, el doctor Paredes y su mujer María José, Paqui Espert y Fernando, Juan Catalá y Fina, el artista Vicente Colom, los empresarios Vicente Aguilar y su mujer Toña Játiva, Eloy Durá y Mamen Rivas y Vicente Lacomba con su mujer Amparo.
En Javea estuvo estos días Juan Echanove con su mujer Cuchita Lluch. El actor celebró su cincuenta y siete cumpleaños probando el nuevo menú de de Quique Dacosta en su restaurante de Denia.

lunes, 2 de abril de 2018

Por amor a la belleza

Hubo un tiempo en que los caballeros se batían por el amor de una dama con lanzas y caballos. Debía de tener su gracia, estar ahí sentada viendo como tu Pepe se metía en una armadura, se subía como buenamente podía a un caballo, cogía la lanza y decía “va por ti, amada mía. Seré tuyo o no seré…” Y tú allí: “Ay Pepe, ves aspai, que eixe altre brut no m'agrada res"!, no sea que ese tío con cara bestia te gane y me tenga que casar con él.”
Aquello fue evolucionando y ya en el S. XII, en el sur de Francia, sustituyeron el combate por concursos poéticos. Els Jocs Florals de Valencia son herederos de aquellos certámenes. Se recuperaron a mediados del XIX. Como dice el escritor Fernando Millán “son la imagen pública de la Renaixenxa valenciana” Los poetas valencianos compiten por la belleza, por eso el ganador recibe una flor natural. Desde 1879 Lo Rat Penat viene celebrando anualmente ese certamen, con algunas excepciones debidas a causas mayores.
Este año es la edición 134. Mónica Duart García, hija de Benifaió, es la Regina. Y fue allí, en Benifaio, también conocido como la Joia de la Ribera, donde el Viernes de Dolores, patrona de los poetas valencianos, se celebró el tradicional acto poético y musical en honor a la Virgen de los Dolores. El escenario, la Iglesia de San Pedro Apóstol. Los poetas fueron recitando diversos pasos de la vida de la Virgen, mientras Don Félix Duart, cura párroco de Benifaió, leía el evangelio referente tras cada paso recitado.
Mónica, vestida de clavariesa con un vestido largo de terciopelo, teja y mantilla de Chantilly, estuvo acompañada por su corte de amor: María José Duart, Andrea Villafañé, Marian Pérez, Nuria Galvis, Alicia Lacomba y Sonia Piles.
Cuando acabó el recital, Mónica invitó en su casa familiar a un cóctel. Allí estuvo el presidente dels Jocs Florals Enrique Esteve, con la junta de Gobierno de Lo Rat Penat y el coro y poetas que participaron, los padres padres de Mónica, el empresario Enrique Duart y María José García Padilla, y sus hermanos Quique y Toti.
No faltó a la cita Alfredo Esteve, gran amigo de Mónica y al que le dedicó unas palabras en la Iglesia, Fernando Millán, el ex alcalde de El Puig, José Miguel Tolosa, Yolanda Manzanares y Oscar Casero, Amparo Ortuño, Amparo Lacomba, madre de una de las damas, las hermanas Laura y Blanca Fitera, Carmen Pocoví, Mercedes Fillol, la diseñadora Amparo Chordá, Marisa Marín, Maria Dolores Enguix y Marcelo Soto, Guillermo Martorell y Mamen Puchades, Iván Martínez Colomer y su mujer Ana García con su padre Juanjo García Rivera, Donís Salvador, Iñaki Verschaege y el pintor JARR con Josep Lozano, íntimos de la familia.

Los decoradores Custodio y Valentín prepararon la casa familiar con enormes ramos de flores y un catering dispuesto a lo largo de toda la planta baja con barra de champagne.
La Regina del Jocs estuvo acompañada por sus amigas Flora García, Alicia Perpiñá, Paloma Duart y David Solana, Jennyfer Alós, Marta García y Amparo Greus, sus tíos Luis García y Aurora y Marita y Paco Duart, y amigos de la familia como Salvador Galdón, Rosa Gumbau y Salvador Grau, Vicenta Duart, Mari Carmen Rovira, Chelo Moreno, María Soler Ferrús y Fernando Ferrando.