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martes, 5 de noviembre de 2019

Apolíneo y dionisíaco


Apolíneo y dionisíaco, alma y cuerpo, racional y sensual, cordura o locura, Prada o Gucci, mocasines o taconazos… la vida está llena de contradicciones, pero al final, como decía no sé qué filósofo, la sabiduría es convivir con esa dualidad y saber cuándo emborracharse o mantenerse ebrio. La vida social ha tenido esta semana de todo, apolíneo y dionisíaco, casi casi en un equilibrio perfecto.
En lo tocante a Dionisos, la asociación Cuchara de Plata, que se reúne para comer y beber exquisiteces varias, tuvo como anfitrión de honor en su última cena al Marqués de Griñón, Carlos Falcó. Fue en el Palacio del Negrito. Le acompañaron a la mesa el Marqués de Cáceres Juan Noguera, Vicente García, José Vicente Morata, Fernando Aliño, Juan Lagadera, Pablo Ossorio, Rafael Muñoz, Sergio Terol, Argimiro Aguilar, el sastre Antonio Puebla, Julio simón y Alfredo Burguera.

Mientras allí se cataban vinos, el club Hipócrates del Colegio de Médicos celebraba otra cata, esta vez de cerveza. Entre los asistentes, la presidenta del Colegio Mercedes Hurtado, el doctor Manuel Yarza, el artista Lu Gorritz con Pilar García, Lola Otillo y el periodista Fernando Ferrando. La semana tuvo hasta cata de caviar en el Mercado de Colón.

En la parte cultural, May Pérez dio una conferencia sobre restauración en el Casino de Agricultura y Susana Lloret inauguró la exposición de la artista india Sheela Gowda en Bombas Gens. LLoret, que tiene un aire a Julia Awada, la mujer del ex presidente de Argentina Macri, estuvo acompañada por Hortensia Herrero, presidenta de la Fundación que lleva su nombre, Mª Angeles Fayos y Mayrén Beneyto, elegantísima en la boda de la hija de Ana Serratosa. Se celebró en la Masía Aldamar con cerca de cuatrocientos invitados. Lo más espectacular fue el jardín decorado con esculturas de luz del artista Javier Riera. Otra masía reconvertida en hotel, en Museros, reabría esta semana con otra fiesta de lo más concurrida.

Alimento para cuerpo y alma fue la cena que organizó Moddos dentro de su club Culturalia, que queda para cenar y comentar un libro. En esta ocasión fue el de Santiago Álvarez y le acompañaron José Vicente Tello, María Dolores Pérez Lis y Amparo Brell, Juanjo García-Rivera y Mercedes Paredes, María Dolores Enguix y Marcelo Soto, Cristina Pérez Broseta, Amelia Delhom y Encarna Roig.

Estos días también está promocionando su libro el escritor y columnista Ramón Palomar, que no contento con ir de bolos para presentar La Gallera, acompañó a Salva Alemany en la presentación de su última novela.

martes, 17 de abril de 2018

Menos es más

El arquitecto Mies Van der Rohe dijo aquello de “menos es más” y sembró las bases del minimalismo. Obviamente Mies no era valenciano, ni fallero, ni maestro paellero. El minimalismo casa mal con la valencianía. De alguna forma identificamos la escasez con la penuria. Amamos los excesos; “quant mes sucre, mes dolçs”, “quan mes, millor”. Preferimos que sobre a que falte, ahí están las fallas para demostrarlo, ni un solo hueco sin ninot, ni un espacio libre, todo bien atiborrado.
Nos gusta lo recargado. Te presentas a una boda sin tres kilos pintura en los labios, máscara de pestañas, maquillaje, ni sombra de ojos, y sientes como se clavan en ti los ojos inquisitoriales de las amigas de tu madre: “Veges tu, no arreglar-se per a anar de boda”.
En los cócteles y cenas sociales eso se traduce tropecientos invitados y en bandejas y más bandejas con toneladas de canapés, ríos de vino y mares de champán…“Tira-li, que no falte de res”. Y a última hora, cuando ya no te cabe en el cuerpo una aceituna, a alguien se le ocurre que puede haber quien se haya quedado con hambre. Entonces llega el resopón: bocadillos de morcillas con habas. Y el anfitrión, ufano, mira a sus invitados y dice para sus adentros: “Què vos ha paregut?, morruts?
Pero algo está cambiando. No sabemos si es una moda pasajera, el último estertor de la crisis, o un repentino amor por el minimalismo que ha venido para quedarse. El caso es que han quedado atrás aquellos eventos en los que salías con tres tallas más de falda. Ahora todo es más escaso, un vino por aquí, un canapé de tarde en tarde y cuando crees que va a empezar la cena, te sacan los postres. No sólo eso, es que además las convocatorias son más reducidas, cada vez hay menos bodas con quinientos invitados.
El pequeño formato ha dominado la vida social esta semana. El jueves, varias galerías de arte inauguraron exposición y lo hicieron con invitaciones reducidas, casi en familia.
La Galería Pizarro inauguró exposición de Jesús Barranco. El artista estuvo acompañado por Clara Ortiz, Pilar Crespo, Ana Crespo, Pura Rubio, el artista Vicente Colom, Gracia Rubio, Javier Irlan, Borja Boluda, Juan Bautista Soler, Clara Ortiz, Alejandro de Pomes, Pablo Blay, Nacho Boix, Jose Vicente Cascales, el artista Oscar Borrás (padre de la médico-bloguera de moda Greta Borrás), Marta Soler, María Jose Segrelles, Ana Llestín y Jose Vicente Casacales.
Otra galería, Mr Pink, reunía a un pequeño grupo de aficionados al arte alrededor de la exposición de Javier Pastor, titulada “En blanco”. Allí estuvo la directora de la galería María Tinoco, el director de Ideo Carlos Pinazo, los directores de EspaiTactel Ismael Chappaz y Juanma Menero, el director de Papel Engomado Joaquín Artime y el director del departamento de arte de la UMH, Daniel Tejero.
La más glamourosa de las citas fue la de Ana Serratosa, que tiene su galería de arte en un coqueto ático de Pascual y Genís. Tan chulas son las piezas de arte que trae como la terraza de su galería, uno de esos espacios acogedores y silenciosos donde uno podría pasar las horas muertas sin más ocupación que escuchar el sonido de una fuente de agua.
El jueves inauguraba muestra de Françoise Vanneraud, una artista francesa afincada en Madrid, joven pero con una trayectoria consolidada. La galerista la presentó con una de esas frases que guardas en el bloc de notas, por si tienes ocasión de repetirla alguna vez: Arte es lo que hace el artista y la generosidad de quien lo contempla.
Entre el reducido grupo de invitados, estuvo su hermano Pablo Serratosa, María Dolores Enguix y Marcelo Soto, la estilosa Nela Gómez Villalonga, el artista Lu Gorritz, Pablo Cervigón, Covadonga Méndez, Pilar Vidal, Javier Vela, Dolores Méndez, Alfonso Pascual y Socorro Maldonado y el gallego David Barro, comisario de la muestra, que dio una clase de arte contemporáneo explicando las referencias de la artista y también dejó alguna frase para guardar, como la cita de María Zambrano: “El dibujo es la soledad de la imagen, el trazo que deja la vida en su discurrir”.
La interiorista Tatiana Monsonís estuvo con su marido José de Miguel. Sus hermanas Carmen, Alicia y Paloma de Miguel, que no se pierden una inauguración, faltaron esta vez a la inauguración porque estaban en el concierto de Café Quijano en el Palau de les Arts.
No faltó el doctor Murgui, que acababa de llegar de la inauguración de la exposición de Zuloaga en la Fundación Bancaja. Esta sí que fue multitudinaria. Además de las autoridades y familiares del pintor, estuvieron Bárbara Breva, Emilia Valls, Rosario Montemayor, Antonio Lo Arcos, Pepa Martínez, María Gómez-Polo, Patricia Laviña, Nacho Guerra, Adriana Blay, Maribel Vaño, Javier Molins, el artista Paco Sebastiá, Coté Soler y Javier Martínez Rubio, Tola Clérigues e Isabel María Lasala, entre otros.
La inauguración más transgresora, también en petit comité, fue la que reunió a artistas urbanos en la sala de exposiciones de Algemesí. Casi todos los autores de este estilo prefieren mantener su identidad oculta, no salen en las fotos y a veces se ponen máscaras para no ser reconocidos. Hay obra de Eduardo Bermejo, Diego Cuesta o Alejandra de la Torre. Entre los asistentes y artistas estuvieron los coleccionistas Luis Salvador y Teresa Villanueva, los arquitectos Xavier Laumain y Ángela López, Encarna Folch, Alberto Girbés, los artistas Esteve Adam, autor del último retrato oficial de Felipe VI para el Colegio de Notarios de Valencia, Juan Vilches, Juan Carlos Forner, Antonio Roig, y los fotógrafos Víctor Berenguer y Esteban Roca. Muchas de las pinturas son fácilmente reconocibles, como los guerreros ninja de David de Limón, que se pueden ver en muchas calles de Valencia. Como anfitriones, estuvieron los comisarios de la muestra Alex Vilar y Lluis Salvador.

martes, 3 de octubre de 2017

Cultas y elegantes

Atardecer de septiembre. Refresca, pero lo justo para no tener calor. Un ático en el centro de Valencia, con una de esas terrazas por las que darías todo tu fondo de armario, el de tu marido y su coche, incluso con él dentro. Los camareros reparten vino y pequeñas raciones de paella. Dentro, una exposición de arte con obras sólo de mujeres. Entre los invitados, lo más granado de la sociedad valenciana, gente que viene a recordarte que la elegancia y la cultura no están reñidas, como a veces más de un izquierdoso quiere hacernos ver. ¡Jo pe!, eso es hacer sociedad y no lo de ver partidos de fútbol en casa, entre latas de cerveza y cortezas de cacahuetes.

La cita fue en Pascual y Genis. La anfitriona, la galerista Ana Serratosa. Y la exposición, parte de su colección de arte. Hay piezas de artistas consagradas como Carmen Calvo y otras recién descubiertas, como la joven Françoise Vanneraud.
A la inauguración fueron un grupo de amigos y clientes de Ana, como María Landecho, Javier Vela, Carmen Jabaloyes, las artistas Encarna Sepúlveda y Carolina Ferrer, las hermanas Carmen y Alicia de Miguel con su pareja José Antonio Otegui, Pablo Serratosa y Silvia Escolá, Ela Fernández, Amparo Escartí, Emma Amutio, Meye Maíz, Amparo Ortuño, Maite Aparisi, María Dolores Enguix y su marido, Juan Antonio Murgui, Manolo Rius, Ernesto Ríos, Pilar García Goyeneche, Jaime Siles, Maria José Corell, Ramiro Verdejo, Alfonso Pascual, Socorro Maldonado, Jaime Martí, Jaime García Matarredona, Nela Gómez Villalonga y Pilar Vidal y el comisario de la muestra Alfonso de la Torre.
Otro artista valenciano, JARR, inauguró el viernes exposición en Godella y estuvo acompañado por artistas como Natividad Navalón, Joan Verdú y Carmen Luján, Claudio Zirotti y Trini García, Mª José Torrente, Javier Calvo, Roberto Moltó, Elena García, Carmina y Fernando Durán, Begoña Albert, Amelia Delhom, Encarna Roig, Guillermo Martorell y Mamen Puchades, Cristina Pérez-Broseta, Amparo Ortuño, Alfredo Esteve, Reme Hidalgo, Juan y Marcelo Soto, Iván Martínez-Colomer y Ana García-Rivera y Carolina Murcia.

martes, 17 de marzo de 2015

Valencianía fallera

El carácter valenciano es extrovertido. Nos gusta hacernos notar, que nos vean, que se sepa que estamos aquí. Quizás por eso nos pierde la estética recargada, que se sustancia en el dicho: “Quan més sucre, més dolç”. Y es que nos chiflan los excesos, tanto que a veces perdemos la noción de la medida y nos pasamos de escandalosos. Todo eso sin olvidar que somos mediterráneos y por tanto pasionales, no sabemos ocultar nuestras emociones, así es que lloramos y reímos cuando nos lo pide el cuerpo. Todo eso se consuma en la figura de la Fallera Mayor de Valencia viendo la mascletà en el balcón del Ayuntamiento. Allí está ella, imposible pasar desapercibida con su vestido y sus peinetas. Abajo el bullicio, junto a ella decenas de personas apretujadas, de fondo la recargada fachada del Consistorio, arriba el sol que impregna todo de luz mediterránea. Y suenan los petardos, el ruido va in crescendo: más, más, todavía más y al final, purrubun, pun, pun, patapun. Eso es Valencia. La gente se emociona, aplaude, silba, grita y desalojan la plaza sembrando el caos en las calles. Y ahora, bonita, puedes hacer dos cosas: te integras o te largas, tú verás. Lo que no sirve de nada es quedarse aquí en plan aguafiestas, cenizo, quejándote del tráfico, los petardos, las verbenas, las calles cortadas y el olor a fritanga de los buñuelos. Si en tu ADN se ha colado un gen vikingo o suizo, tienes un problema y lo mejor es que lo asumas y pongas pies en polvorosa hasta el viernes que viene. Pero no olvidemos nunca, chicas, que nosotras somos hijas de nuestro tiempo. Somos mujeres hiper-mega-súper-guays y sabemos combinar el folklore con la alta cultura. No como nuestros maridos, que todo lo reducen al fútbol, la cerveza y los colegas. Nosotras sentimos la imperiosa necesidad de cultivar nuestro intelecto, de alimentarlo con el conocimiento y la expresión artística. Para satisfacer esa necesidad, este año tenemos dos exposiciones falleras y un libro. Una en el Ayuntamiento, “Falles de cartó”, con fotografías históricas de monumentos y falleras de hace un siglo, algunas tan curiosas como una fallera mayor de los años treinta con traje de gala porque en aquellos años no vestían de fallera.
Y otra en el hotel Westin, una exposición de vestidos de fallera de José Alabadí (Art Antic) y de Carmen Asins e hijas (Les Barraques) que dan ganas de tomarlos prestados para la ofrenda. El libro lleva por título, como no podría ser de otra forma, “Falleras mayores de Valencia” y es un repaso por los reinados de las falleras mayores desde 1931 hasta 2015. El autor, Julio Tormo, estuvo acompañado en la presentación por Mayrén Beneyto, la fallera mayor de Valencia, Estefanía López, y toda su Corte de Honor.
Mayrén también fue la anfitriona de la exposición “Dueñas del arte”, una muestra muy femenina que se podrá visitar hasta el 3 de mayo en las Atarazanas. La inauguración estuvo más concurrida que un desfile de Prada. Junto a las galeristas y artistas (todo chicas) Amparo Agrait e Inma Femenía, Ana y Jaime Sanahuja con la fotógrafa Mayte Piera, Ana Serratosa con los artistas alemanes Julia Venske y Gregor Spänle, o la presidenta de la asociación de galeristas Olga Adelantado, estuvieron ilustres representantes del género masculino como Carlos Pascual, Vicente Colom, el crítico gastronómico Alfredo Argilés y los médicos Juan Viña, José Miguel Laínez y Juan Antonio Murgui. A la cita no faltó Hortensia Herrero, con su hija Juana Roig, Mayrén Girona, Teresa Bas, Marieta Monfort, Lola García Fuster, Dulce Estrela, Patricia Montoro con su marido, Manuel Peris, la redactora jefa de moda de Telva, Maite Sebastiá, los diseñadores de Siemprevivas Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, el poeta Jaime Siles y su esposa, Eli y artistas como Miquel Navarro, Nemesi Canet, Horacio Silva, Mavi Escamilla, Javier Calvo, Sergio Barrera o Nacho Murillo. También estuvo el secretario de los socialistas valencianos Salvador Broseta, Javier García Peiró, Pedro Aracil, Fran Tamarit, Juan Lagardera y Ángela Pla, el urbanista Andrés Castrillo y el presidente de la Fundación Cañada Blanch, Juan López Trigo.