lunes, 22 de mayo de 2017

Vestidas para triunfar

Edith Head, una de las mejores diseñadoras de vestuario que ha tenido Hollywood, solía decir que en la vida puedes conseguir cualquier cosa, si te vistes para ello. Escribió, how to dress for success (cómo vestir para el éxito), y una de sus máximas era que los vestidos: “deben ser suficientemente ceñidos para mostrar que eres una mujer y suficientemente sueltos para mostrar que eres una dama”. Además, daba consejos sobre cómo vestir para cada situación, desde encontrar trabajo hasta camelarte al jefe o conquistar al hombre de tu vida. Aquello lo escribió en 1967, cuando el estereotipo de mujer era bien distinto al nuestro.
Las tesis de Edith dan para un café más que para un doctorado, porque por mucho que te vistas de bióloga, no vas a descifrar el genoma. Pero algo de verdad hay en todo esto, sobre todo en lo que afecta a las mujeres. Los hombres para estas cosas del agradar son mucho más básicos. Tienen tres looks: elegante, sport y bañador. Con eso pasan toda la vida, sin otra innovación que decidir si lucen el traje con o sin corbata, o si sustituyen la camisa por un polo. Lo de las mujeres es mucho más complicado, las opciones y combinaciones son infinitas; y lo que es peor, el mensaje que transmite nuestro atuendo tiene muchos más matices.
Sirva como muestra un botón. Ahí tenéis al conseller Marzà, que llegó al poder con camisas de cuello Mao (sin cuello, como las de Mao Zedong) y ahí sigue, con las mismas camisas. Sin embargo su jefa, Mónica Oltra, ha ido evolucionando desde las samarretas reivindicativas, hasta el estilo actual, que parece sacado del manual de Edith Head. Su fondo de armario ha sufrido una evolución estilística digna de Cámbiame. Poco a poco, ha ido incorporando piezas más femeninas y clásicas: zapatos de salón, vestidos que marcan el talle, rebequitas y toda una paleta de colores que van del rosa empolvado y coral al verde y azul.
El culmen de esta transformación se vio esta semana en el Club de Encuentro Manuel Broseta. Allí estaba la lideresa de Compromís, vestida como si fuese una de las amigas de Doña Letizia en la Comunión de la Infanta Leonor: un vestido negro sin mangas, cuerpo entallado y falda de tablas y como adorno una cadenita con colgante de cruz. Sencilla, coqueta, discreta, vamos lo que nuestras madres siempre han dicho: muy mona, que es su forma de decir que vas vestida conforme mandan los cánones y no, “donant que pensar”, que es lo que nuestras abuelas decían de las que enseñaban más de la cuenta; o “feta una consevol”, que era el calificativo para las que iban poco femeninas.
A la vicepresidenta todavía le falta dar un paso: llenar su armario de firmas de lujo, pero no sabemos si llegará a tanto, eso supondría entregarse al capitalismo más conspicuo y podría enfriar la relación con Pablo Iglesias.
Mónica Oltra no ha sido la única mujer protagonista de la vida social valenciana esta semana. El jueves, Sara Joudí volvió a llenar su galería Shiras en la inauguración de la exposición de Javier Chapa. Allí estuvo lo más granado de la sociedad y cultura valencianas: los artistas Miquel Navarro, Horacio Silva, Saborit, Nuria Rodríguez, Sebastián Nicolau, Claudio Zirotti, Javier Calvo y Helga Grollo, el mecenas Jose Pedro Martinez (Martínez Guerricabeitia), Vicente Simó, Vicente Navarro, María Romeu, José Martí Cunquero, Carlos Castellanos, Miguel Chordá, Rafael Armengol, la siempre estilosa Laura Gallego y Angel Villanueva, María José Albert, Borja Suárez de Lezo, el arquitecto José Marti y su mujer Mª Ángeles, el doctor Isamel Zaharawi y las empresarias Paz y Teresa Navarro.
También estuvo el presidente de la Real Academia de bellas artes Manuel Muñoz, el decano de Bellas Artes José Luis Cueto y el diseñador de interiores Ricardo Alcaide, que hace unos días inauguró exposición en la Galería Pepita Lumier. Alcaide está especializado montar proyectos que son difíciles de ejecutar, como el globo gigante que diseñó Jorge Lawerta para el escaparate de Hannover o las letras enormes de la Valencia Disseny Week.

lunes, 15 de mayo de 2017

Minifaldas a los sesenta

La ya larga revolución feminista ha ido conquistando hitos más o menos sonoros. De entre todos ellos, hay uno que ha ganado la batalla sin hacer ruido. Se trata de las mujeres mayores, aquellas que a partir de los cincuenta iban poco ennegreciendo su vestuario y vaciando su tocador de barras de labios y coloretes. Cuando enviudaban se vestían de negro y se resistían a hacer vida social.
Todo eso cambio de la noche a la mañana. No hubo manifestaciones en las grandes ciudades coreando consignas del tipo: “nosotras vestimos, nosotras decidimos”, o “¡El luto, ni un solo minuto! Tampoco se crearon asociaciones de viudas alegres para reivindicar el derecho de estas mujeres a seguir vistiendo minifalda, o a tomar el sol en la playa de Xabia. Fue algo que simplemente pasó, las mujeres con más de medio siglo a cuestas, viudas, casadas, solteras y separadas, siguieron luciendo las gracias que la natura y su sufrida dieta les había dado.
Esta semana hemos sabido que la primera dama francesa tiene 24 años más que su marido. ¡Fantástico! Esto es a la lucha del feminismo cincuentón, lo que la llegada de Obama a la Casa Blanca a la lucha racial. A partir de ahora, nadie debería sorprenderse porque una mujer de sesenta años se eche un novio de cuarenta. Gracias a Briguitte Trogneux, por fin, nosotras podremos decir también aquello de “cambio uno de cincuenta por dos veinticinco”.
La diseñadora Marta de Diego es una de esas mujeres que ya ha cumplido los cincuenta y defiende a muerte de su edad tienen una belleza reposada y sexy que está por explotar. “Yo siempre digo a mis clientas que las mujeres tenemos que recuperar la confianza: ¡Tenéis que atreveros y sacar lo mejor de vosotras, despertad que es vuestro momento!
Marta presentó su nueva colección de ceremonia esta semana, en un desfile a beneficio de la Fundación Dasyc, y eligió la capilla de la Beneficencia como escenario. ¡Qué bonita, con las paredes y los techos pintadas con figuras doradas de ángeles y santos! Con semejante atrezzo no hacía falta mucho decorado, así que Marta puso una tarima enmoquetada y dejó que el entorno hiciera el resto.
El desfile fue un lujo, tanto por los tejidos como por la costura. Las modelos de Carmina Durán estaban guapísimas peinadas y maquilladas por Alex Jordá.
Marta abrió con dos abrigos de seda cortos ideales de la muerte, uno de damasco amarillo y otro color cereza bordado a mano en hilo de oro, de esos que te pones sobre un vestido sencillo de cóctel y eres la reina de la fiesta.
En primera fila, no perdía detalle Hortensia Herrero con su hija Amparo Roig y su hermana Carolina. Hortensia siempre se pone en manos de Marta cuando tiene una ocasión especial, ya sea la inauguración del Museo de la Seda o la restauración de la Iglesia de San Nicolás. Y tres de sus hijas, Hortensia, Amparo y Juana, eligieron a Marta para diseñar su vestido de novia, cada una con su estilo. De hecho la novia que cerró el desfile, con vestido de tul y encaje de valencie, recordaba un poco al que Marta diseñó para Juana Roig, con metros y metros de tul de seda.
En el desfile estuvo además Mayrén Beneyto, también clienta habitual, y su nuera Eva Marcellán, Carmina García Petit y la científica Pilar Mateo con su hija Jessica, que se casó hace una semana vestida de Marta de Diego, María Sales y su hija María Cosín, Blanca Deya García del Moral, Paloma Valero, Rosa Tort, Carmen Ordóñez y Carmen Domingo.
También el gestor de patrimonio cultural Álvaro Menéndez y clientas y amigas como Francesca Parolaro, Marta Lurbe, María Angeles Perales, Ana Aviñó, Clara Payá, Merche Ventura, Inma Villar, Luz Lleo, Mariel Vivar, Macu Peremach, Nuria Monte, Amparo Boscá y Javier Monedero, que puso los vinos.
“He basado la colección en tejidos nobles y cortes muy técnicos, no había encajes ni bordados, sino un trabajo muy depurado, con mucho nivel y sin grandes opulencias. No es el momento de encajes barrocos. Esa tendencia la está marcando Melania Trump, son trajes sexies pero con tejidos muy nobles y mucha sensualidad”. ¡El mundo es de las que ya hemos cumplido los cincuenta o estamos a punto de hacerlo, chicas!

lunes, 8 de mayo de 2017

Agua y humo

Hoy es el día de la madre. Las mujeres vivimos la maternidad de forma distinta conforme avanza nuestra vida. A los diez años es un sueño; a los veinte una pesadilla; a los treinta un temor; a los cuarenta gratitud, a los cincuenta preocupación, a los sesenta envidia y a partir de los setenta, nostalgia. Cada una de esas etapas va acompañada del siempre necesario compañero, ¡qué le vamos a hacer, tenemos que cargar con eso! Primero es un príncipe azul de ensueño, un hombre perfecto que
se parece a papá. A los veinte no piensas en él, estás en otras cosas. A los treinta dudas si quedarte con el que tienes o seguir buscando. A los cuarenta crees que has acertado; a los cincuenta: “¡uff, debí seguir buscando!”; a partir de los sesenta: “Bueno, tampoco está tan mal. Al fin y al cabo, ¿qué más da? ha cumplido su misión”.
Y así va pasando la vida. Y hoy cada una recibirá el regalo que corresponde a su edad. De niña te imaginas a ti misma en la cama, con los niños saltando a tu alrededor y dándote regalos que han hecho ellos mismos. Pero los niños se hacen mayores, y quieras que no la pulserita hecha con macarrones tiene gracia si te la da tu hijo de cinco años, pero si te lo trae un chaval de dieciocho, te quedas con cara de póker y pensando: en algo he fallado como madre. Así es que conforme se hacen mayores vas siendo más materialista, y ahí es donde tu Pepe debe cubrir el hueco dejado por los niños. Pero claro él también se ha hecho mayor y a estas alturas tiene menos imaginación que un cangrejo, así es que no esperas grandes sorpresas.
En fin, hoy es el día de la madre, que cada una lo disfrute a su manera. La vida pasa y va cambiando. Como dice Claudio Zirotti, todo en la vida es como el agua y se desvanece como el humo. Este señor, italiano valencianizado, viene a cuento porque esta semana ha inaugurado una exposición de pintura en la galería Cuatro.
Fue el jueves y allí estaba el artista con su pareja Trini García, el galerista Miguel Castillo Gómez, Helena Calvillo, Mariló Mascuñán, Nan Pizcueta Sales, Fernando Rincón, Amelia Delhom, Marip Guiennot, Teresa Gómez Coloma, los artistas Paco Sebastiá, Miguel Castillo, Horacio Silva, Javier Calvo y JARR, que tiene una de las melenas más envidiables de toda Valencia, con esos rizos ensortijados que parecen sacados de un perfil de emperador romano. También estuvo Sara Joudí, que ha conseguido en muy poco tiempo que su galería Shiras sea una referencia en Valencia.
El incansable Josep Lozano llevó a la Galería Cuatro a su gente del Club Moddos: Amelia Delhom, Julia Pérez Broseta, Encarna Roig, María Dolores Enguix y Marcelo Soto, Lluis Nadal, los joyeros Guillermo Martorell y Mamen Puchades … parte del grupo se va en septiembre a Nueva York a ver la Fashion Week, ¡qué envidia, eso sí es un planazo del que debería tomar nota algún marido despistado o hijo desagradecido que hoy no haya estado a la altura!
También estuvo Alejandro Mañes, los periodistas Xavier Ribera y Laura Grande, la ex modelo Carmen Durán, Ignacio Estrela, Miguel Piqueras, Fernando Rincón, Jordi Pla, la estilosa Laura Gallego, de Luxury Valencia, con Angel Villanueva; el promotor de arte Miguel Piqueras, la presidenta de Cecoval Isabel Cosme, los fotógrafos Eduardo Peris, Emanuele, Fernando Rincón y Jordi Plá; Antonio Campagnolo, Rosángeles Valls (Anandadansa) y Rodolf Sirera, Vicente Montañana y Paqui Casans, Santiago Castell, Rafa Sánchez, Eduardo Peris, Boke Bazán, Tono Beut, Javier Hernández, Coco y Ví Pamblanco o Laura Bernal.
Visitar la exposición es un buen plan para alegrar el ánimo. Las pinturas de Zirotti representan símbolos de escritura que se transforman en un alfabeto propio y éstos a su vez en personajes alegóricos que se mueven y tienen su espacio. Dice el pintor que cuando crea está jugando con espacios e imágenes que tiene en su cabeza y que su discurso no es nada intelectual: “Quiero que el público disfrute con la obra, que se divierta. Soy positivista y me gusta que mi obra refleje la alegría. Es pura diversión”

lunes, 3 de abril de 2017

Las bicicletas no son para el verano

La izquierda política valenciana tiene un sueño; una Valencia sin coches, donde todo el mundo se mueve en bici; una ciudad con huertos ecológicos, galletas integrales, calles peatonales con músicos callejeros y puestos de comercio justo. Ese sueño se enfrena ahora a un reto: llega el verano. ¡Ja!, a ver ahora qué hacemos. Esto no es Copenhague y en cuanto pegas cuatro pedaleadas notas que una gota de sudor se ha desprendido de tu frente y amenaza con manchar tu blusa de seda. Qué haces entonces, te paras bajo la sombra de un árbol hasta que repongas, te metes en una tienda con aire acondicionado, o sigues tu camino y te presentas delante de tus clientes con la blusa empapada y les explicas que esto es la modernidad. Buff, no sé.
Las que quieran ir integrándose en el universo riboniano, tienen varias citas a la vista. La semana que viene, el día 5, se inaugura la Ruzafa Fashion Week. No sé por qué se empeñan en ponerle nombres ingleses a las semanas de la moda, como si alguien de NY montase una fiesta en Central Park y le llamase Nit d’Albaes a la Gran Poma. Habrá un outlet de zapatillas Munich –que para compensar se llama Munich Mercat- clases de funky y hip-hop gratuita y actividades para dar visibilidad al barrio.
Esta semana también se presentó en Valencia uno de los festivales más afines al estilo de vida compromisiano, Palo Alto Market Fest. Se celebrará el mes de mayo en Viveros, pero para abrir boca, los organizadores montaron un aperitivo en Tapinería y contaron que la próxima edición tendrá mucha música en directo, moda, comercio de proximidad y también productos de la huerta de Valencia.
Ya estamos en primavera, chicas. Valencia se anima después de varios meses de hibernación. El jueves, la diseñadora Bárbara Torrijos presentó en La Turqueta, el restaurante de moda, su colección de vestidos de cóctel y fiesta. En lugar de modelos, desfilaron blogguers valencianas: Marta Handrich, Carmen Poveda, Cristina de Trendy, Inma Montalva, Malu Gil y Ana García Ribera. El calzado lo puso la zapatería Yacare, las joyas Lavani y los tocados Tousette. Las que tengan alguna boda a la vista pueden aprovechar el outlet que monta Tousette a partir de mañana y hasta el sábado.
Esta semana también abrió Brookville en la calle Lauria, una tienda de lo más estilosa de ropa para jovencitas. Y Eva Gallego acaba de inaugurar en la calle Salamanca Bday, una tienda con un montón de complementos para fiestas: flores naturales, invitaciones, decoración, catering, vasos y platos, letras grandes, tarros de cristal y muchísimas pijaditas monas.
El jueves también hubo exposiciones de arte a gogó. Javier Calvo inauguró en la Sala Cuatro su muestra de pintura de pequeño formato. Allí estuvo con amigos como la interiosta Amelia Delhom, Mariló Mascuñán, José Garnería, Ruth de la Puerta, María Navarro, Lu Gorrizt, Helena Calvillo y la fotógrafa Asun Bonilla. El pintor Jarr llevó su exposición itinerante a Algemesí y un poco más lejos, en Silos, Vicente Colom expuso sus dibujos a plumilla de capitales en el claustro del monasterio. María José Navarro, Mayrén Beneyto, Vicente Simó y Antonio Miguel Méndez.
En la inauguración estuvo acompañado por amigos como
Y la que viene también está completa. Además de Ruzafa Fashion Week, del 6 al 8 de abril abrirá el rastrillo solidario de ropa Intropía con Manuela Velasco como madrina. Será en el palacio de la exposición y habrá ropa con descuentos de hasta el ochenta por ciento, música en directo y sorteos, todo para ayudar la Fundación Pequeño Deseo. El jueves habrá cóctel en la tienda francesa Bas&h y también inaugurará su nuevo espacio la joyería Sie7e en Hernán Cortés. Preparad las bicis, chicas.

lunes, 27 de marzo de 2017

Renacimiento valenciano

El presidente Puig lleva más de un año hablando del renacimiento valenciano. En cuanto tiene ocasión, lo dice. Es un viejo truco de la oratoria política: si quieres que una idea cale hondo, tienes que repetirla una y otra vez hasta aburrir. Hablar de renacimiento resulta muy atractivo. Fue una época en la que todo era nuevo. Una nueva forma de ver el arte, la política, una nueva concepción del hombre y una ruptura con la tenebrosa Edad Media. O igual nuestro nuestro president se refiere a la renaixença catalana. Lo mismo da. El caso es que Ximo Puig quiere convencernos de que Valencia ha salido de la época oscura y de pensamiento único hacia una sociedad más abierta, culta e intelectual. El president hubiera disfrutado en la inauguración de la exposición de Miquel Navarro en la galería Shiras. Aquello parecía una recepción en el palacio de los Medicci: intelectuales y artistas codeándose con lo más granado de la burguesía acostumbrada a actuar de mecenas. Por fin un artista tan reconocido como Miquel Navarro exponía en su propia tierra, en una galería privada. Entre los asistentes, empresarios importantes (Juan Eloy Durá, José María Romeu), artistas reconocidos (Paco Sebastián, Horacio Silva, Josep Sanleón, Javier Calvo, Vicente Colom, Rafa Calduch, Antonio Girbés, Nuria Rodríguez, Ana Vernia, Rebeca Plana, José Saborit) y coleccionistas de nivel como Willy Caballero; Cuqui Guillen, del Equipo Límite, una de las coleccionistas de arte pop más importante de la Comunidad Valenciana, el mecenas Jose Pedro Martinez (Martínez Guerricabeitia). También intelectuales como el director de la revista Mètode Javier Domínguez, el periodista Xavier Ribera y el director de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón, encantado de que por fin hubiese una exposición de nivel en Valencia, María José Navarro, presidenta de la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes.
La galería de Sara Joudi se quedó pequeña para tanto público. Las hermanas Laura y Blanca Fitera, y Carmen y Paloma de Miguel, también aficionadas al arte, pusieron la nota glamurosa, junto con Mayrén Beneyto, quien recordó que en un par de meses vendrá a Valencia la exposición de esculturas de Manolo Valdés gracias a la Fundación Hortensia Herrero y que ella ya vio las cabezas gigantes en la plaza Vêndome de París, ¡eso sí que tiene glamour! Aquí se expondrán en uno de los lagos de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. El sueño de Ximo Puig hecho realidad. Valencia codeándose con la intelectualidad parisina.
Más invitados: Gloria Tello, Maria Teresa Nuez, Ana Joudi e Ismael zahrawi (del Instituto Médico Zahrawi), Carlos LLobet, Regina Rebolleda, María José Meco, May Pérez, Jose A. Pérez Vercher, Juan Blasco, la diseñadora Presen Rodríguez y su hijo el artista José Cosme, Alejandro Betehcourt. También estaba el productor audiovisual Borja Trénor Suárez de Lezo, que tiene una de las cuentas de Facebook más interesantes de Valencia. Tan pronto publica fotografías del París de finales del XIX como pinturas de la última exposición de Ramón Casas. Allí, dentro de la Galería, mirando las esculturas de acero o piedra de Miquel Navarro, tan verticales e hipnóticas, una se siente imbuida por el espíritu renacentista; ¡quién fuera Maria Medici para poder enviar su carruaje a la puerta y llevárselas todas para luego distribuirlas por los salones de sus palacios!
Entre los artistas que fueron a la inauguración, estaba Vicente Colom, que está a punto de inaugurar una exposición de dibujos de capiteles a plumilla en el Monasterio de Silos. Será el viernes que viene y el pintor estará acompañado por una buena representación de amigos valencianos.

lunes, 20 de marzo de 2017

Innovar o conservar

¿Innovar o conservar?, hete aquí una de las eternas preguntas. Te plantas delante del espejo con la media melena que llevas desde que tuviste a tu primer hijo y te diste cuenta de que ya no eras unas jovencita. Llevas quince años igual, tu máxima innovación ha sido subir medio tono el color de las mechas, de un 6 a un 6,5. Nadie te pide que cambies, pero algo dentro de ti te dice que te quedaría mejor cortándolo a “lo chico”, como aquellas protagonistas del cine de la nouvelle vague. Todo viene porque has visto a una amiga que se ha atrevido a hacer la revolución capilar, ha declarado la guerra a los tintes y luce una melena blanca que le queda fenomenal y que le da una envidiable imagen de mujer con personalidad. Claro que hay otras a las que el cambio les ha sentado peor que la misa de la 2 a Pablo Iglesias.
Y ahí estás tú, pensando qué ha sido de aquella adolescente que una noche de Fallas, con el cuerpo un poco alegre y habiendo ido descaradamente a por el chico que le interesaba, juró que ella era así: una mujer rebelde, que nunca se dejaría llevar por los convencionalismos sociales. Tú ibas a ser una mujer atrevida, arriesgada; quien no suma no se equivoca, pero tampoco triunfa nunca, pensaste mientras ibas sola a tu casa imaginando qué diría de ti tu madre si te hubiese visto actuar aquella noche frente a aquel chico.
Conservadoras o rebeldes, esa es la vida. Por un lado piensas, para qué cambiar lo que funciona, así es que deja tu pelo como está, bonita, no la vayas a pifiar. Por otro, dices: ¡Jo pe, si todos hiciesen lo mismo todavía estaríamos subidas a los árboles!, así es que: dadme las tijeras, que voy a hacer una locura.
Las fallas son uno de esos reductos en los que cualquier innovación es cuestionada. Pero Joan Ribó y su gente están empeñados en cambiar alguna cosa, aunque sólo sea para que nadie diga que todo sigue igual. La fallas municipales no han gustado a casi nadie. ¿Por qué cambiar lo que funciona?, braman algunos. Hay que experimentar nuevos caminos, gritan otros. Toda una metáfora de la vida.
Por lo demás, pocos cambios. Las pasarelas que se han instalado en la calle San Vicente para la ofrenda y alguna que otra modificación en la indumentaria fallera; por ejemplo, los moños de valenciana, que antes eran tres, ahora es uno y se prescinde de los rodetes laterales en el traje del siglo XVIII. ¡Buah!, eso más que innovación es un arreglito, una modificación, una ligera reforma que hasta los más conspicuos conservadores estarían dispuestos a admitir.
Dos de los protagonistas de la serie Walking Dead, Norman Reedus y Jeffrey Dean Morganestuvieron con sus chupas de cuero en el balcón del Ayuntamiento y Pere Fuset dejó a uno de ellos su blusón de fallero, claro que Rita también invitó en su día a Bono el de U2, que lucía un look igual de anti pepero. También estuvo Zapatero, pero eso no cuenta como innovación. Innovar hubiese sido que Ribó invitase a Aznar y que éste hubiese aceptado. Entonces sí que habríamos dicho: ¡toma castaña, cómo ha cambiado el cuento!
Hoy es el día del padre. Ahí os quiero ver, queridas innovadoras mías. A ver cómo innovas ahí. Qué le regalas a tu Pepe o a tu padre, que no sean los típicos calcetines, la botella de vino o la corbata, sin que ellos te miren con cara de póker y se pregunten, pero qué le ha pasado este año a esta loca, cómo siga así cualquier día nos aparece con el pelo cortado a lo militar.
Foto: Biel Aliño para El Mundo.

lunes, 13 de marzo de 2017

Nostalgia fallera

Los meteorólogos dicen que estos días el tiempo se pondrá más feo que unos guantes de fregar, pero que el miércoles a mediodía las cosas volverán a su sitio y tendremos ese tiempo loco de fallas en el que por la mañana sales con chaqueta, a mediodía te sobra todo y por la noche te pones una camiseta thermolactyl.
Las fallas tienen siempre un toque melancólico; hay una tendencia a recordar los años de la juventud perdida. De las primeras salidas con amigas, sin padres. De las primeras mascletaes cruzando miraditas con algún chico. De los castillos en la plaza del Ayuntamiento, con los pies helados, tu suéter de Privata y los Levi’s etiqueta roja que alguien te había traído de Irlanda. Cuando los chicos, para hacerse los guays, hacían guerras de borrachos en la plaza de Cánovas y les salía ese machito protector de cogerte del hombro para ayudarte a cruzarla.
La que quiera recrearse en esa nostalgia, este año tiene una exposición que le vendrá como anillo al dedo. Francis Montesinos ha rescatado de sus archivos sus estampados más representativos y los ha expuesto en laGalería Cuatro.
A muchas os resultarán familiares: la tela de banderitas de finales de los ochenta, que utilizaba combinada en suéteres de ochos; el estampado de la Virgen de los Desamparados con el que hacía camisas y faldas que alguna se ponía para los exámenes, a ver si así la Virgen le ayudaba; las faldas con el estampado de etiquetas de viaje y los dibujos mantón de Manila, el de la nit del foc, el del rockodromo… Si por algo se reconoce al diseñador es por sus dibujos en tela, que a más de una le traerá recuerdos de su más tierna adolescencia.
A la inauguración fueron muchos de sus incondicionales, como Jose Vicente Plaza, el doctor Murgui, la mujer de Ximo Puig, Amparo Panadero, Javier García Alberni, Lucia Paola y Olfo Dominguín, Susi Torres, los fotógrafos Eduardo Peris y José Luís Abad, la actriz Ada Ferrer, la modelo Sara de Antonio, el comisario de la muestra Jose Lapasió y Miguel Castillo, de la Galería Cuatro.
Otra exposición muy valenciana es la de Josita Boluda. La pintora inauguró esta semana en el Mercado de Colón sus pinturas con falleras, pasodobles, flores y toda la tradición valenciana en colores fuertes sobre pan de oro. Allí estuvo su hermano Vicente Boluda, su marido Juanjo Barral y sus hijas, sus cuñadas, Amparo y Delia Barral y amigos como Lucía Gómez-Trénor, Melli Alonso, Silvia Pardo, Rosana Vento, Carolina Gil, Sofía Carpi, María García de la Riva, Maribel Vañó, el Doctor Mira, Maca Alegre, Pepa Guinot, Eva Marcellán, Manuel Bueno, Sonia Valero de Palma, Pablo Jordán, Carmen Martínez, Mayoya Gómez Lechón o Lucía de Miguel. También estuvo el presidente de Casa Caridad, Luis Miralles, ya que los beneficios de la venta de los cuadros se donarán a esta asociación.
El restaurante La Moma también reunió esta semana a un buen grupo de amigos del diseñador gráfico Manuel Benlloch, para celebrar su nueva exposición, entre ellos José Ramón Alcalá, Fernando Puig, Javier Calduch, Arturo Albors, José Luis Mendoza, Antonio Andrés, los abogados Paco Ibor, Rosario Millán, Marga y María Soler, Nacho Martínez Medina, Elena Crespo, la estilista Reyes García Rambla, la orfebre Elena Santamaría, Cristina Perpiñá, Begoña Martinez, Concha Llosa y Ana Noguera.
¡Más eventos falleros! Adrián Salvador y Lucas Zaragosí han diseñado una pequeña colección de gorras y chaquetas con espolín y neopreno para Amstel. Hace dos años ya diseñaron para la empresa Vives i Mari y esta vez quieren demostrar que el espolín se puede modernizar para otras prendas de uso diario. La colección se podrá ver en el Veles e Vents a partir del 16 de marzo.

lunes, 6 de marzo de 2017

La lucha continúa

La serie de entrevistas que EL MUNDO ha hecho a mujeres valencianas con poder vuelve a poner de manifiesto que los círculos de poder son masculinos. Todas coinciden, al final llegas a un estatus en el que tu condición de mujer te hace sentir incómoda, cuestionada, fuera de lugar. En las alturas, ellos son más y dominan el escenario. Como dice Mónica Oltra, entre caña y caña hablan de fútbol y toman decisiones. Y ahí, en la barra del bar nosotras estamos como un diseñador de bolsos en un ring de boxeo. Le faltó decir que además de fútbol hablan de mujeres, o mejor dicho de tías, porque cuando están solos alguna extraña fuerza sobrenatural les fuerza a ser groseros, soeces, brutos…, en una palabra: trogloditas. La civilización ha hecho en nosotras más mella que en ellos; controlamos más y mejor nuestros instintos básicos, somos más refinadas, hemos evolucionado mejor. Lo paradójico es que eso se vuelva en nuestra contra.
El futuro de la lucha feminista quizás pase por jugar más en nuestro terreno y dejar de hacerlo en el suyo. Si ellos toman decisiones importantes en la barra de un bar o en el palco de su equipo de fútbol, hagámoslo nosotras en una tarde compras. Ahí les quiero ver yo a ellos, en el probador de una tienda con un grupo de mujeres diseñando una estrategia para aprobar un proyecto de ley. Y él, en la puerta del probador, con un montón de bolsas en la mano, tratando de hacer valer su opinión, incapaz de meter baza. Ellas hablan del largo de la falda, del  bolso tan mono que llevaba Mónica en la última comparecencia pública, y él callado, no se acuerda del bolso, no sabe si ahora se llevan de bandolera o de mano, no sabe nada, sólo intenta llevar la conversación al tema de la reunión del Consell, pero ellas lo toca sólo de refilón, porque ahora lo importante es donde encontrar unos zapatos a juego.
La tarde acabará, las decisiones estarán tomadas y el infeliz todavía no habrá aportado ni una sola idea porque estaba más pendiente de cómo sobrevivir en el entorno hostil, sin hacer el ridículo, que de lo que se estaba hablando.
Eso es lo que nos pasa más de una vez. Ellos se ponen a hablar de fútbol, nosotras nos quedamos allí con una sonrisa pintada en los labios, sin saber qué decir. Al cabo de un rato, nadie recaba en nuestra presencia, y entonces sale chimpancé que todos llevan dentro: se ponen a hablar de tías y tú dices: tierra trágame, ahora sí que estoy perdida. Te sientes incómoda, al final te vas, ellos se quedan, se caen bien, se hacen amigos, se intercambian los teléfonos, quizás creen un grupo de Whatsapp en el que mandarán fotos de chicas que jamás se fijarían en ellos. Pero se han hecho colegas, ya pueden hacerse favores y tú sólo serás un vano recuerdo.
Pasa lo mismo en todas partes: en las comidas, en los viajes del AVE, en los cócteles. Reconozcamos que tienen mucha más facilidad para hacerse colegas que nosotras, siempre más preocupadas por calibrar a la otra.
Menos mal que siempre nos quedarán sitios donde ellos se mueven como una ostra en un garaje. En cuanto te descuidas salen a fumar, o a acompañar al que fuma. Son esas tiendas decoradas como a nosotras nos gustan, con tonos suaves, materiales nobles y esa iluminación cálida que te quita diez años de encima. Intropia es una de esas tiendas. El jueves abrió en la calle Sorní con un cóctel muy femenino. Apenas un par de hombres entre mujeres de lo más estilosas: Aíta Marín, Carolina Gil, Cruz Vicó, Silvia Lafuente, Silvia Vilar, Bárbara de Prat, Laura Gallego, Reyes Trénor, Bea Reig, Bego Camps, Isabel Bermejo, Loles Romero, Lucía Morales, Marta Handrich, Paula Albamonte, Sandra Llorca o la escritora Gadea Fitera con su tía Blanca. 

lunes, 27 de febrero de 2017

Somos las jefas

Las grandes fortunas del mundo, los más ricos de entre los ricos, están librando una guerra su cuartel. Luchan entre ellos, no por el dinero ni el poder, sino por nosotras. Quieren seducirnos, engatusarnos, enamorarnos. Andan pendientes de cualquier movimiento de su adversario, no vaya a ser que tome la delantera. Y ahí están todos, con sus grandes cochazos, sus megayates y aviones privados, perdiendo el sueño por si a nosotras nos gustarán los zapatos con el tacón un poco más alto o medio centímetro más grueso. ¡Ja!, es fantástico, te pones tú toda mona delante del espejo, das un par de giros a tu cintura, y te quedas ahí, mirándote a ti misma por encima del hombro y piensas: hete aquí la razón de los desvelos de Amancio Ortega e Isak Andic.
Vista así, nuestra sufrida vida de compradoras compulsivas tiene más gracia. Ya estás lista para salir a Cirilo Amorós con cara de jefa: aquí la que mandas eres tú. Como dice Juan Roig, el jefe es el cliente; ergo tú eres la jefa.
La calle Colón es estos días una muestra de la batalla por ganarse nuestro cariño. Amancio Ortega se ha quedado con el local que ocupaban Cortefiel y Hoss Intropía, frente al Corte Inglés, y va a abrir un megatiendón, lo que ellos llaman una flagship store, un buque insignia, un espacio en el que no se regatean materiales nobles para que el producto luzca como en las tiendas de Prada o Gucci.
Será la tienda mimada de Amancio Ortega en Valencia, aunque no es la única que tiene en la ciudad. Colón está llena de sus marcas: Bershka, Zara, Oysho o Pull and Bear, compiten a muerte con H&M y Mango.

Dice AlejandraMontaner que las tiendas low-cost trabajan muy bien el visual merchandising, dominan la compra rápida, “es como el fast food, te apetece llevártelo, es la compra en caliente. Las pequeñas firmas lo tienen muy difícil para competir y se tienen que buscar la vida porque apenas quedan tiendas multimarca a las que vender, de ahí que abran sus propios puntos de venta, es lo que ha pasado con las firmas francesas como Maje o Sandro”.
Si el low-cost está dominado por dos o tres empresarios, con el lujo pasa algo parecido. Bernard Arnault, del grupo LVMH, tiene entre sus firmas a Loewe, Vuitton, Celine, Pucci, Dior y Marc Jacobs. Vamos, que controla la mitad de Poeta Querol. La otra mitad es de François-Henri Pinault, con firmas como Gucci, Balenciaga, Yves Saint Laurent, Balenciaga y Stella McCartney. Quedan algunas independientes, como Prada o Dolce Gabbana, y el resto se lo reparten entre los dos gigantes. A ellos les compramos los perfumes, laca de uñas, gafas de sol…
Entre los que dominan el low cost y los que dominan el lujo, apenas queda sitio para los del medio. Las francesas Sandro, Maje y Claudie Pierlot, Zadig et Voltaire, Comptoir des Cotonniers, Ba&sh y American Vintange han conquistado parte del ensanche con su estilo parisino, coqueto y roquero. Aun así, los italianos siguen haciéndonos suspirar por sus zapatos y bolsos.
Lila Albanozzo, de Il baco da seta, cree que Italia sigue siendo muy potente, entre otras cosas porque la moda francesa está diseñada para una mujer joven y muy delgada, con un físico más andrógino que la italiana. “Además, los italianos cuidan la calidad del tejido, en eso son imbatibles, tienen mucha experiencia y un patronaje y un saber hacer exquisito.”
Lo mismo opina Lourdes Verdeguer, de Patos. “Francia le ha cogido terreno a Italia en moda pronta, pero en el segmento medio alto Italia sigue siendo fuerte, tanto en creatividad como en producción. En Italia están los grandes fabricantes. Las colecciones de Alaïa y los bolsos de Chloé y Chanel se producen en Italia. Si las marcas francesas producen en Italia, será por algo”. 

lunes, 20 de febrero de 2017

Cotilleos de pasarela

Este fin de semana se celebró en Madrid la Mercedes Benz Fashion Week, la primera edición dirigida por Charo Izquierdo, directora de la revista Yo Dona durante muchos años. El primero en desfilar fue el alicantino Juan Vidal. Una pasada de colección. Vestidos de corte al bies con plumas y delicadas cintas en chiffon de seda, estampados retro y abrigos batín en visón rasado de lo más sofisticados.
Todas las miradas debían estar concentradas en los tejidos lujosos de patchwork, pero otro foco de atención competía con los vestidos art decó. Sentadas en primera fila, la novia de Ronaldo, Georgina Rodríguez, y la actriz Michelle Calvó, las dos vestidas de Vidal, acaparaban toda la atención de los fotógrafos. Por un momento, se te iban los ojos hacia el front-row antes que a la pasarela.
Menos mal que me senté con Josep Lozano y se puso a comentar los cotilleos del desfile, más interesantes que los de Ronaldo. “Para empezar, hay que fijarse en el casting de modelos, se suele buscar un perfil de chica parecido para que el desfile sea coherente”. En el de Juan Vidal, todas eran rubias, de pelo largo y tez pálida, salvo Marta Ortiz, morena con el pelo corto y rizado. “Marta no encajaba con el perfil pero tuvo que desfilar  sustituyendo a una brasileña que falló por un compromiso de última hora”.
Lozano fue desgranando otros secretos de la pasarela. Por ejemplo, que las luces verdes del desfile de Vidal no eran las más favorecedoras para las fotos, aunque daban la atmósfera teatral que buscaba el diseñador. Y la música del desfile, machacona y con poca melodía, permitía que te centrases en los vestidos y no te distrajeses tarareando un tema conocido. También me enteré de que el turno de desfiles en Madrid se decide por sorteo y que lo peor que le puede suceder a un diseñador es desfilar el último día porque las modelos están agotadas y las bajas se tienen que reemplazar por otras chicas con menos caché.
Después de Juan Vidal desfiló Agatha Ruiz de la Prada. El revuelo que provocaron los famosos fue todavía mayor. Los cámaras se daban codazos para sacar foto de Isabelita Pantoja, en primera fila acompañada por su estilista Jesús Reyes. ¡Si Isa Pantoja tiene estilista no veo porqué cualquiera de nosotras no! Además estaba Fran Ribera, que tuvo que sentarse en el suelo, tan caballero él, para que su mujer Lourdes Montes no estuviese tan apretujada en la grada. Y Carmen Lomana, con un vestido que dejaba ver su tipazo de quinceañera, sentada junto a Mariló Montero, que fue a ver desfilar a su hija Rocío Crusset. En primera fila también Esperanza Aguirre, María Leon, Cósima Ramírez (monísima con una mezcla imposible de medias verdes y zapatos rosas con purpurina) y Beatriz de Orleans.
El desfile tenía que empezar a las 12:30 y ya pasaban diez minutos de la hora. Y entonces Lozano me contó otro secreto: “Aquí comienza una batalla entre el diseñador y el coordinador de la pasarela: el diseñador quiere que los fotógrafos y cámaras estén el mayor tiempo posible porque eso se traduce en espacio que ocupan en periódicos y televisiones, mientras que en el backstage se están poniendo de los nervios porque el retraso afectará al resto de desfiles”.
El viernes desfiló también nuestro Francis Montesinos, con una colección dedicada a ¡¡¡Asturias!!! Se le perdona porque el principado patrocinaba su colección y eso ayuda a remontar la temporada, además que los estampados con hortensias son ideales. En primera fila, Toñi Salazar de Azúcar Moreno, Maribel Sanz, Rafael Amargo, Mónica Hoyos y Makoke. El desfile se cerró con un vestido de novia negro que llevó Lucía Bosé. Montesinos, muy amigo de la familia, quiso rendir un homenaje a Bimba Bosé.

lunes, 13 de febrero de 2017

Déjà vu

Jueves noche. Palau de les Arts. Estreno de La Traviata. Sobre la alfombra roja desfila la Reina Sofía, el diseñador Valentino (productor de la ópera), la actriz Mónica Bellucci, la eterna Naty Abascal, Cary Lapique, Carlos Fitz-James Stuart, Luís Alfonso de Borbón con su mujer Margarita Vargas, Pia Miller, hermanísima de Marie Chantal Miller, la mujer de Pablo de Grecia, Giancarlo Giammetti, socio de Valentino. Todas ellas de largo y algunos de ellos de esmoquin, como corresponde a un gran estreno operístico.
La escena recordaba aquellos años gloriosos de la Copa América o la Fórmula 1. Más de un pepero debía estar revolviéndose en la silla pensando que le habían usurpado el sitio. El estreno de una ópera es la cita por excelencia de la burguesía y las clases pudientes, esas a las que el campismo sacó de casa antes de meterlas en los juzgados. Y el jueves, justo el día antes de que se dictase sentencia sobre una de las piezas del caso Gurtel, va y se estrena la Traviata en valencia: ¡hace falta tener mala leche!, debió pensar más de un conspicuo campista.
Y allí estaba nuestro querido alcalde, sin corbata pero esta vez con abrigo, como si alguien le hubiese dicho: “Joan, hui has d'anar guapo” y él hubiese rebuscado entre las fotos de Telva para encontrar una alternativa a su odiada corbata. Además de Naty y Cary, de Madrid vino el interiorista Pascua Ortega, la modelo Marta Ortiz, los relaciones públicas Carlos Martorell, María Fitz James, Eugenia Ortiz (hija de Bertín Osborne), Ana Gamazo, la directora adjunta de la revista Hola Belén Junco y Carmen Echevarría, mujer de Roberto Torretta y futura suegra de Marta Ortega (su hijo Carlos Torretta sale con la hija del dueño de Zara desde hace más de un año).
Entre el público valenciano, el presidente de Mercadona Juan Roig con su mujer Hortensia Herrero (con un vestido negro de Etro), el notario Carlos Pascual, Mayrén Beneyto (vestida de azul Klein de Marta de Diego) y Ramón Almazán, Lila Albanozzo (Il baco da setta), la relaciones públicas Rocío Bacharach, Emilia Segura, Menchu Trénor, Mayré Girona, Marisa Martín, José Tamarit y Ana Valero de Chapeau, Fernando Roig y Elena Negueroles, Pilar Trénor, María José Navarro, el doctor Murgui
El despliegue político fue algo más austero que en los tiempos del PP. Además del Alcalde, el president Ximo Puig, que llegó al estreno acompañando a la Reina Sofía, algún que otro conseller y el delegado de Gobierno, Juan Carlos Moragues. Se echó en falta a Mónica Oltra. Ella representa ese nuevo glamour que no acaba de encontrar su sitio en estos saraos burgueses.
También estuvo la diseñadora Marta de Diego, contenta de que por fin un estreno de ópera tenga el rigor que corresponde a un estreno. “Por fin Valencia recupera un poco del glamour perdido durante estos años. Valentino con toda su comitiva le dio nivel al estreno y el hecho de que viniera la Reina todavía más”. Lo peor: que el Alcalde fuese sin corbata. “Me pareció una falta de respeto no solo a los invitados, sino a la orquesta, que está trabajando y van impecáblemente vestidos con traje y corbata”.
La dirección artística es de Sofía Coppola, una pena que no pudiera venir porque está terminando la producción de su última película, una versión de “El seductor” con un reparto femenino de lujo: Nicole Kidman, Kirsten Dunst y Elle Fanning.
La semana que viene el glamour valenciano cogerá el AVE a Madrid. Allí comienza el viernes la Mercedes Benz Fashion Week y el primero en desfilar será Juan Vidal. Ese día también lo hará Montesinos y el sábado Hannibal Laguna. Hasta aquí la representación valenciana en la pasarela madrileña. A ver si la próxima edición conseguimos alguno más.

Album de fotos de Biel Alino para El Mundo

martes, 7 de febrero de 2017

Carolina y Alexis

Carolina Punset y Alexis Marí se casaron el domingo, en el Veles e Vents, ante lo más granado de la vida política valenciana. Joan Ribó ofició la ceremonia. No sonaron las campanas, porque no había; y si las hubiera, no procedía en una ceremonia civil; y si hubiera procedido, quizás se habrían enmudecido para no dañar con sus decibelios los delicados oídos de la corporación municipal valenciana.
Lo que le falta a Valencia es que la enmudezcan, que reine el silencio para mejor descanso de cuatro vecinos con mal dormir. Callan las campanas de San Nicolás porque superan la decibelios permitidos, es como si un vecino de Pelayo denunciase el ruido del mercadito de los martes: ¿cuántos decibelios hay en el grito de esa mujer que grita: a euro, a euro, guapa… bragas y calzoncillos a euro?
Ribó no ha calculado bien la reacción que puede provocar la medida. Ha herido el corazón de muchas mujeres de cierta edad, esas que nunca dicen nada, pero que cuando dicen no hay quien las silencie. Esas mujeres están firmando para pararle los pies a Ribó, veremos dónde acaba esto. Ni los desbarres de Pere Fuset con los vestidos de las falleras o los de Giuseppe Grezzi con el tráfico son comparables a este charco.
Pero sigamos con la boda. La novia monísima. Un vestido de encaje clásico de Pronovias. Y ese Alcalde, poco amigo de los ruidos estridentes, molesto con las campanas, le recitó sereno y calmado un verso de Benedetti: “Compañera, /usted sabe /que puede contar conmigo, /no hasta dos o hasta diez /sino contar conmigo…” El poema fue emotivo, bien elegido, dice en unos pocos versos, lo que habitualmente el cura dice en un sermón de media hora: que el matrimonio es estar ahí, siempre, en lo bueno y en lo malo, diría el cura; “es tan lindo/ saber que usted existe/ uno se siente vivo/ y cuando digo esto/ quiero decir contar/ aunque sea hasta dos/ aunque sea hasta cinco/ no ya para que acuda/ presurosa en mi auxilio/ sino para saber a ciencia cierta/ que usted sabe que puede/ contar conmigo”.
Entre los invitados, pocas sorpresas. Todo el elenco político valenciano: el Presidente Puig, el presidente de las Cortes Enric Morera, la vicepresidenta Mónica Oltra, el portavoz de Compromis Fran Ferri, Manolo Mata, el concejal del PP Eusebio Monzó, diputados, conselleres.
Mónica, tan coqueta como siempre desde que es presidenta, llevó zapatos de tacón azules, del mismo color que el vestido, y un abriguito de seda del estilo de los que lleva Doña Letizia. La vicepresidenta llegó acompañada del Conseller de Educación y Cultura Vicent Marzà, que lucía corbata. Como lo oís, chicas, Marzà con corbata. Es más, llevaba una chaqueta de traje y zapatos de vestir de caballero! Y no esas urban shoes y esas camisas de cuello panadero con las que nos tiene acostumbrados. Si no es porque la belleza de la novia le eclipsaba, él hubiese sido el foco de atención de todos los flashes. El mismo que para ir a ver a un ministro se puso una camisa sin cuello, para la boda de unos amigos se vistió como un marqués. Sólo el largo excesivo de la corbata denotaba su falta de costumbre. Si hubiese habido campanas, hubiesen ensordecido a la ciudad al verle aparecer de tal guisa.
Marzà dio a los suyos una lección de protocolo: llevaba la chaqueta abotonada en el botón que corresponde, y no como Ribó que se abotonó el que hay que dejar abierto. Pero lo importante son los novios. Ahí estaban, acaramelados como dos quinceañeros que comunican a sus amigos que han empezado a salir juntos. Mónica Oltra les dedicó un poema de Luís Cernuda: "Tú justificas mi existencia: si no te conozco, no he vivido; si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido." Esa es nuestra Mónica. Todo corazón.

lunes, 30 de enero de 2017

Adiós a un caballero

Cada caballero que muere, es un caballero menos porque no tiene relevo. Juan Luis Gómez-Trénor era uno de esos caballeros. Uno de esos hombres que hacía sentir distinguida a cualquier mujer, independientemente de que fuese alta, delgada y estilosísima, o más bien chaparra y poca cosa. Eso es la caballerosidad: que te digan estés más guapa cada día, que te rellenen la copa, que se levanten de la silla cuando te ven llegar a la mesa, que te escuchen y entren en tu conversación haciéndote creer que les interesa mucho más lo que tú dices que el último fichaje del Valencia C.F. Quedan pocos de esos y es una pena. Nada tiene que ver esto con el machismo pero sí con un feminismo mal entendido que reclama el mismo trato para hombres y mujeres. Que considera una ofensa el halago a la mujer y la exaltación de su belleza. Y al final ha pasado lo que ha pasado, que ya nadie te cede el paso y que el colega de turno te pone la copa delante de las narices para que seas tú quien se la llene de vino. Lo siguiente es el chiste soez, que puede resultar gracioso entre hombres, pero que cuando tú estás delante queda más chabacano que un eructo: te quedas ahí, con la sonrisa pintada en la cara y pensando, pero qué poca gracia tienes, guapito. Pero lo peor de todo está aún por llegar, como el tío se cree gracioso, suelta otro. El de al lado se engancha y suelta el suyo, tú intentas cambiar la conversación, pero ya es tarde, esto es un tsunami de grosería que te ha desbordado.
Probablemente nos lo hayamos buscado nosotras, pero no era esto lo que queríamos. Pretendíamos que no se nos tratara como a floreros, que no se nos vetase ante ciertos temas de conversación, que en cualquier evento social nuestro papel fuese algo más que el de lucir pierna y escote. Pero algo hemos hecho mal.
Aparte de la muerte de Gómez-Trenor, la noticia social de la semana en Valencia ha sido la falta de noticias. Enero acaba tan soso como empezó: con frío, lluvia y pocos saraos, a excepción de alguna vidilla cultural.
El lunes, el artista Jarr presentó en sociedad su nuevo catálogo “fallen angels2, con fotos de Zaibi, Paola Dominguín y textos de Alex Villar. La presentación reunió a un montón de amigos del artista, entre ellos la periodista Laura Grande, el presidente de la Fundación Bancaja Rafael Alcón, Alfredo Esteve, Begoña Llácer, los interioristas Julio Guixeres y Amelia Delhom, Encarna Roig (de Acosta), Mª José García y Mónica Duart, Begoña Albert, Amparo Ortuño de la Clínica Rahhal, Ana Ramírez y Lluís Nadal, Mª Dolores Enguix con Marcelo Soto (Óptica Climent), Josep Lozano, Ángeles Miguel (El vestidor vintage), el doctor Juan Antonio Murgui, el artista Claudio Zirotti y Trini García, Coté Soler y Javier Martinez-Rubio.
Al día siguiente, la artista Virginia Kelle presentó su última obra en la clínica dental Pons Soria con motivo de su treinta aniversario. En la presentación estuvo el peluquero Rafael Moreno, un artista de la tijera y el color, Coque Ruz y Gonzalo Abir de Tyris, Pilu Díez de Rivera, Patricia Sánchez de León, Desampa Gil, el Doctor Mira y los diseñadores Lucas Zaragosí y Adrián Salvador, de Siemprevivas.
Lucas y Adrián protagonizaron el último evento de la semana. Hablaron de sus nuevos proyectos en Mar de Avellanas invitados por La Rambleta y Cervezas Alhambra y anunciaron que a partir del próximo mes de febrero se mudan a un nuevo espacio en Pintor Salvador Abril 19. Entre los asistentesla chef Begoña Rodrigo, Ana Mansergas, Laura Grande y Ferrán Cano, Ángela Valero de Palma, Daniel Borrás, Eva Montesinos, Carmen Durán, Virginia Murcia, Ángela Pla, Meritxell Barberá de Taiat Dansa, Isabel Moreno y la fotógrafa Mara Cózar entre otros.

lunes, 23 de enero de 2017

Uff, qué pereza

Sábado por la tarde. Paseas por el centro de Valencia. Hace frío, viento, llueve. Te cruzas con una pandilla de veinteañeros. Ellas con sus minifaldas y sus largas piernas y ellos con sus cabezas pobladas de pelo. Y tú, debajo de siete capas de lana cogida del brazo de tu Pepe, que hoy se ha puesto gorra para que no se le hiele la calva, y piensas: ¡uff, qué pereza tener veinte años!
Entonces llegas a casa, te pones cómoda y te tumbas en el sillón bajo una manta. Ves a tus hijos preparándose para salir y vuelves a pensar: ¡uff, qué pereza! Recuerdas aquellas noches de frio en El Carmen, en Cánovas o en la Plaza Xúquer, cuando cada vez que entrabas en un pub lo que más temías era que te diesen un pisotón porque tenías los dedos de los pies más fríos que los cubitos de la copa que te ibas a pedir. Así es que, despides a los niños y te vuelves al sofá con tu Pepe que desde hace años ya no protesta porque la calefacción esté muy alta.
Los años han pasado y nosotras ya no estamos para morirnos de frío entre pub y pub. Pronto vendrán noches mejores. Enero es un mes para cuidarse, para meterte en cintura y para planificar cuatro arreglos: un botox por aquí, un blanqueo dental por allá, una terapia de rayos de no sé qué demonios que se ha puesto de moda y que dicen que devuelve a tu cutis el brillo de una quinceañera…
El cirujano plástico Jesús Centeno, de la Clínica Sensabell, dice que el invierno es idóneo para las cirugías de remodelación corporal como la lipoabdominoplastia y la lipoescultura. “Ambas necesitan la utilización de prendas compresivas en el postoperatorio, de allí que sean preferibles para el invierno. En cirugía facial, la blefaroplastia y el lifting frontal también son cirugías de invierno, porque debido a la menor incidencia de rayos UVA, las bajas temperaturas y el estilo de vida más sosegado, la recuperación suele ser más rápida y la inflamación prácticamente mínima.”
En este mundo de la estética siempre hay novedades. Ana Joudí, de la Clínica Zaharawi, recomienda varios tratamientos para rejuvenecer: Ellanse, unas inyecciones de relleno reabsorbibles de larga duración que reafirman, generan colágeno y no cambian la estructura del óvalo facial y los hilos Silhouette soft, “son reafirmantes pero sin dejar volumen antinatural en la cara, eliminan arrugas profundas y surcos y duran un año aproximadamente. Es el tratamiento preferido por las celebrities”.
La clínica Sesderma, del doctor Gabriel Serrano, acaba de incorporar Ulteraphy, un procedimiento no invasivo para tensar la piel de cara y cuello. “Ulteraphy trabaja mediante ultrasonido para lograr un tensado en la piel de cara y cuello, levanta cejas, las mejillas, elimina la grasa de la papada y no deja ninguna cicatriz. Sus resultados son visibles y se obtienen mediante mecanismos naturales”.
El Instituto Médico Ricart, en la Clínica Quirón, también recomienda Ultherapy como alternativa al lifting facial, además de tres tratamientos faciales. El láser IPL Ellipse para unificar el tono de la piel y eliminar manchas y rojeces; la mesoterapia blanqueante para las manchas más oscuras y el peeling químico de fenol, que “disminuye las arrugas profundas, elimina cicatrices y manchas, estimula la producción de colágeno y disminuye la flacidez”, dice José María Ricart.
Una boca cuidada también puede rejuvenecer el aspecto. En Asensio odontología acaban de incorporar el nuevo equipo de blanqueamiento de Phillips Zoom a sus técnicas de rejuvenecimiento dental. La doctora Lucía Asensio dice que el tratamiento no tiene nada que ver con los de antes: se puede elegir la intensidad del blanqueamiento y en solo 45 minutos consigue unos resultados espectaculares.


lunes, 16 de enero de 2017

Valencianos por el mundo

Cuando Ángela Channing y J.R. Ewing dirigían con mano de hierro sus imperios, lo hacían desde despachos decorados con muebles y lámparas valencianas. Cada vez que Chao-li, el mayordomo de Ángela Channing, abría la puerta a un invitado, los valencianos sentíamos orgullo de que en aquel majestuoso hall hubiese muebles valencianos. Mariner, Hurtado, Giménez, Mariano García… hacían unos muebles y lámparas dignos de figurar en el inventario del testamento de una abuela pastosa. En aquella estética encajaba como anillo al dedo la fallera o el Quijote de Lladró y los tres hermanos de Tavernes convirtieron su apellido en la marca española más conocida en Estados Unidos. Todo aquello se fue al garete con la cultura del usar y tirar que en el mundo de la decoración ha capitaneado Ikea. Y claro, una figura de Lladró queda regular tirando a mal sobre una cómoda Malm.
La creatividad valenciana vive malos tiempos. No porque esté enferma, sino porque no encuentra canales para expandirse. Se hacen cosas buenas, algunas muy buenas, pero falta una industria potente que las apoye y unos canales de comercialización que los sitúen en los escaparates de las grandes ciudades. Lladró lo ha intentado. Le ha dado a sus diseños más vueltas que a un pollo en un asador. Ha sacado menaje de cocina, lámparas, bisutería, velas, y ha contratado a diseñadores estrella como Jaime Hayón, que creó una colección súper chula que llegó a exponerse en 2007 en Colette, una de las tiendas parisinas que crean tendencia en todo el mundo.
Pero en ese cambio se quedaron a mitad camino y mantuvieron las colecciones anteriores, quizá porque no se atrevieron a perder su identidad. Fichaban a diseñadores estrella pero no les dejaban cambiar radicalmente el producto, y eso generó mucha confusión en la marca. Una semana pasabas por el escaparate de la tienda de Poeta Querol y veías la figurita The guest de Jaime Hayón personalizada por Rolito o Paul Smith, y la semana siguiente, un enorme dragón chino o inocentes pastorcillas de rostros dulces. Dicen que el peor camino posible es el de en medio. O te lanzas a la vanguardia o te quedas con la tradición. Ahí tienes a Loewe, que puestos a modernizar, no sólo ha renovado el producto, sino el logotipo, las bolsas de papel, las campañas de publicidad, la decoración de las tiendas y hasta el uniforme del equipo.
Hay que recuperar el terreno perdido. Y hay talento para hacerlo. Ahí está Juan Vidal, que vistió a la novia de Ronaldo en la gala de la FIFA y podría llegar a convertirse en una firma internacional a poco que algún inversor apostase por ella. O la firma Onesixone, del valenciano Adrián Salvador, finalista en los Premios Nacionales de Artesanía 2016, unos bolsos exclusivos, de los que sólo se hacen 161 unidades, y que cada año cuentan con la colaboración de un artista internacional. O Alejandro Resta, que acaba de abrir tienda en Qatar, donde las jequesas se mueren por uno de sus vestidos joya. O las joyas de Vicente Gracia, valoradas como obras de arte en los círculos más tas de Londres, NY o Milán.
Por lo demás, la sociedad valenciana está como el tiempo, frío y desapacible. Enero es un mes para encerrarse en casa, taparse con una manta y esconder los espejos para que no delaten los excesos navideños. Esta semana la única excusa para ponerse mona y dejarse ver ha sido la exposición de fotos de la Fundación Pequeño Deseo en las Cervezas del Mercado de Colón. En la fiesta se bebió cerveza y se probaron las tapas de Manuel y María Querol, ganador y finalista de MasterChef Junior. Allí estuvo la periodista Carmen Alcayde, la interiorista Susana Lozano, el torero Vicente Barrera, además del doctor Mira, María José Escrig y Teresa Badía.

lunes, 9 de enero de 2017

Psicología de las rebajas

La diferencia entre salir de compras e ir de rebajas es la misma que entre ir a un cóctel o a una discoteca en busca de plan para esa noche. En el primer caso vas mona, relajada y dejándote ver. Si se presenta la ocasión bien, y si no también, al fin y al cabo, si vuelves a casa con las manos vacías, no pasa nada. Pero cuando vas guerrera a una discoteca, es otra cosa: volver a casa con las manos vacías te generaría una enorme frustración. Así es que sales de casa ya preparada, concienciada cual tigresa en busca del pan de sus cachorros. Una vez en el campo de batalla, agudizas la vista y el oído. Oteas el horizonte, detectas a tu presa, estudias el entorno, la competencia, sus posibles escapatorias… Y cuando todo eso está controlado: ¡zas!, te echas sobre esos zapatos que has estado vigilando. Sólo quedan un par de tu talla, y ahí hay decenas de mujeres como tú, les miras los pies, muchas deben de calzar tu talla. En cualquier momento, una de ellas se te puede adelantar. Pero no, no lo conseguirá, ahí estás tú dispuesta a lo que sea para no volver a casa con las manos vacías.
Las dependientas, que en las compras de temporada son tus amigas por un rato, las que te asesoran, te preguntan por el trabajo y los niños, te sacan una talla y otra, te acompañan al probador… En rebajas son un elemento más del entorno. Están allí para evitar el caos y asegurarse de que se cumplen las reglas del juego. No esperes de ellas que te ayuden a cazar a tu presa y vayan a buscarte una talla, porque si no la cazas tú, otra lo hará y ellas no son quienes para tomar partido.
Cuando eres joven te gusta la guerra, la discoteca, la ley de la más fuerte. Conforme te haces mayor, te encuentras más a gusto en un cóctel. Sin agobios, si alguien quiere algo, que se lo curre. Que te haga ojitos, se acerque, te traiga una copa de champán y te dé una conversación divertida. Quieres que las dependientas actúen como anfitrionas, que te presenten a ese chico que ha despertado tu interés y que te echen una mano los primeros minutos hasta que decides si te gusta más el bolso rojo o el azul. Cuando sales de la tienda en temporada, es como si hubieses estado en un cóctel. Sales relajada y cuidada, con la sensación de que te han seducido con todos los sentidos. Cuando sales de la tienda en rebajas, sales destrozada, rendida, en busca de una terraza que de reposo a tus destrozados huesos.
El martes pasado, Silvia Escolá y Amparo López invitaron en su tienda Ampasi a uno de esos cócteles que dan sentido a tu monótona vida desde tres días antes. Lo hicieron para presentar la colección de joyas Eva Kay, unos collares, pendientes y pulseras de aire egipcio que combinan piedras semipreciosas, cristal checo y piezas bañadas en oro de lo más estilosos. Todo estuvo de lo más cuidado: los invitados, la comida japonesa del restaurante Komori y los vinos de Javier Monedero, de Dicoval. Allí estuvo la diseñadora de la firma, Eva Caidas, con las anfitrionas, Silvia y Amparo y sus maridos Pablo Serratosa y Germán Ros, y un centenar de invitados, entre ellos el doctor José Miguel Láinez con su mujer Silvia Dionís, Jorge Martí, la joyera Trini Gracia, Patricia Montoro, la galerista Ana Serratosa, Manolo Ríos y Arantxa Vinaixa, Alfredo Montoro y la artista Nanda Botella, Santi Pérez Manglano, Mayrén Beneyto, Carolina de Gregorio, Esther Martín, Makela Forcada, Misuka Corbí, los Gómez Lechón, Mario Mariner, Pablo y David Escolá, María José Ferrer Sansegundo, José Tamarit y Ana Valero, de la mejor tienda de ropa que tiene Valencia, Chapeau. También estuvo Cuchita LLuch, que aunque ahora vive en Madrid con su marido Juan Echanove, en cuanto puede vuelve a Valencia a pasar unos días.