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martes, 8 de septiembre de 2020

Comienzo de curso


A la vida social de septiembre le pasa como a la vuelta al cole de los niños. Nadie tiene certeza de cómo será. Los chats de padres echan humo con las preguntas: ¿alguien sabe qué horario tienen?, ¿qué turno le toca a mi hijo? ¿se ducharán después de hacer deporte? Te dejas el móvil un rato y cuando lo coges de nuevo tienes 50 mensajes más.

Pues con la vida social ídem. Todo son incógnitas. ¿Volveremos a reunirnos en una cata de vino?, ¿cómo serán las inauguraciones? ¿nos tendremos que maquillar bajo la mascarilla? ¿Cómo saludar a los conocidos? Y las fotos, madre mía, esas fotos con la mascarilla puesta son horrorosas, pero claro, para sacarte una foto sin mascarilla tendrías que estar a un metro de tu amiga y así no hay que saque una foto decente. Por no hablar de los cócteles, que ya no se sirven en bandejas, sino en raciones individuales metidas en cajas, y ahí vas tú, con tu cajita de cartón que no te quedan manos para cogerla.


Mientras tanto, los centros de la vida social vuelven a la actividad. El teatro Olympia estrena obra la semana próxima y el Casino de Agricultura ya abrió esta semana para los socios. Esta temporada habrá cursos, tertulias y por supuesto tardes de juego de bridge y canasta. Las jugadoras de canastera despidieron el verano con una con caldereta de marisco de Dénia que prepararon en el club social Mareny Blau. ¡Cómo se lo montan estas señoras, me encantan!

El Ateneo también ha abierto, de hecho no cerró en verano. Además de la programación habitual, durante este mes cada jueves organiza un concierto Candle Light de música sinfónica clásica a la luz de la velas. En grupos reducidos, claro.

Otras asociaciones, como la Orden del Querer Saber de Marisa Marín, prefieren mantener las reuniones virtuales. Muchas de las citas de la próxima temporada están abocadas a celebrarse así. Por ejemplo, la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid, donde este año desfilará por primera vez la valenciana Isabel Sanchís. Será en parte presencial, pero con mucho menos aforo. Algunos, como el alicantino Juan Vidal, se han descolgado de la pasarela, pero nos queda Dolores Cortés y Hannibal Laguna. Ya veremos si este año hay famosas en primera fila o prefieren quedarse en casa a salir en la foto con mascarilla.

Mientras unos vuelven al trabajo, como el diseñador Valentín Herráiz, que está preparando colección, otros apuran las vacaciones. El artista José Cosme estuvo en Galicia visitando varios pazos, “entre ellos el Pazo Quinteiro fa Cruz de Pedro Piñeiro, uno de los mayores productores de camelias del mundo. También visite a los Marqueses de Fuente Sol, Pepe y Cocola, que en su pazo vecino al de Meiras tenían adoptada una ternera que rechazó la madre y era como una mascota más. Nos deleitaron con una empanada de zamburiñas impresionante.”


Mayrén Beneyto
invitó a sus amigas a una merienda en su casa de Beniarbeig. Fueron Pura Barber, Carmen de Rosa, Loli Marco, Rosario Oliver, Blanca Martí, Pilar Devesa, Rosa Terencio, Amparo de Rojas y Elisa Antoli Candela.

Cerca, en Denia, Carlos Cervera celebró su cumpleaños en el L’Erizo del trampolín con un grupo de amigos, entre ellos la artista Marusela Granell, la ceramista Mónica Carbonell, Amparo Soler, Susana y Encarna Ruiz, Alex Clavo y Javier Martínez Rubio. La fiesta acabó en la casa que tienen en Denia el joyero Vicente Gracia y su mujer Mónica Jareño.


Y Julia Pérez Broseta, que no se pierde una, estuvo cenando con su hija Begoña Cuadrado y su su prima Ane de Vicente en una cena en Oganyo preparada a seis manos por el cocinero Karlos Moreno y los chefs Alberto Ferruz restaurante Bon Amb, con dos estrellas Michelin, y Borja Susilla y Clara Puig, del restaurante Tula, con una estrella Michelín. Cuchita Lluch también aprovechó estos días para comer con su marido Juan Echanove en el restaurante de Quique Dacosta.

martes, 25 de agosto de 2020

Dolce far niente



Se nos acaba el estío más raro de nuestra vida. Éste ha sido el verano de las mascarillas, los besos al viento y la horteradita de juntarse los codos para no darse las manos.  La distancia social ha limitado nuestros movimientos y eso nos ha abocado a la dolce far niente; “a no fer res en tot el día”, que es una buena forma de hacer algo, descansar. Hay que cultivar el arte de no hacer nada, dejar pasar las horas sin más objetivo que sacar una buena foto de la puesta de sol naranja. Despertar cada mañana esperando que llegue la aurora y acostarse cada noche esperando el alba para seguir tumbada. Y entonces te das cuenta de que no echas de menos los aeropuertos, los taxis, las carreteras ni las aglomeraciones de turistas.

La vida social ha estado bajo mínimos, aunque los lugares de veraneo clásicos, como Benicàssim, Denia o Xàbia, han mantenido su vidilla aunque sin las fiestas de otros años. “El ambiente está muy apagado, cada uno en su casa y nada de reuniones como otros años. Esperemos que el próximo año sea diferente”, contaba Amparo Lacomba, que pasa todo el verano en la zona.

El náutico de Xàbia ha estado tan concurrido como siempre, quizás algo rejuvenecido, como si los cincuentones hubiéramos dejado el relevo generacional a los treintañeros. No sé si porque nos hemos asustado por el Covid o por un natural tendencia a quedarnos en casa con la edad, aunque solo sea para no soportar a tu Pepe metiéndote prisa desde la puerta diciendo: “¿ya estás? Venga, va, que siempre llegamos los últimos”. Qué estrés, siempre igual, ¡se te quitan las ganas!

Quienes no fallaron fueron Mayrén Beneyto y sus amigas, que mantienen el espíritu treintañero de forma envidiable. ¡Quién tuviera su vitalidad! Su casa de Beniarbeig sigue siendo como el balcón del Ayuntamiento en sus buenos años durante mascletá. Por allí han estado sus hija Irina y Alfonso Manglano y amigas como Teté García, Mar Guerrero y Laura Fitera, que también pasó unos días en el campo sin perder un ápice de su estilo.

Mayrén y sus amigas Loli Marco, Pura Barber, María José Navarro, Carmen de Rosa, Carmen Durá y Asun Palop también cenaron en el náutico. En las horas de la comida se volvió a llenar. Uno de esos días estaba por allí comiendo Uge Lisart y en esas que el periodista Fernando Ferrando aparece por allí con su velerito y se une a la fiesta. La juerga acabó con un baño en Cala Sardinera y serios problemas para fondear, y es que eso de echar el ancla es más complejo de lo que parece.

¡Seguimos en Xàbia! Los hermanos Jordán organizaron una de sus cenas de plumas y cubiertos. “El verano nos ha permitido volver a reunirnos un pequeño grupo. Estuvimos Beatriz Maset, Ivanna Pinedo, Javier Franco, Ana Ibañez, Pepe Garcia Plá, Belén Cervera, Sonia Dasí, Gema de Miguel y yo mismo”. Algunos acudieron a Xàbia desde Denia y Moraira.

Cuchita Lluch también ha estado unos días por aquí después de acompañar a su marido Juan Echanove en su gira teatral: “Estuvimos en el teatro Victoria Eugenia de San Sebastián y aprovechamos para visitar los restaurantes de Josean Aija, Arzak y Pedro Subijana. El plan ha sido paseos, comida prontito y trabajo y amigos”, cuenta Cuchi.

Las reuniones en pequeños grupos han sido la tónica dominante: Helena Calvillo y su marido Antonio Roca comieron en El Saler con el arquitecto Carlos Salazar, la artista María José Marco y Javier Rivero Muñoz. Y el DJ Manolo Mínguez, imprescindible en las mejores fiestas de Valencia, compartió mesa con sus amigos Patrick Landrix y Quique Conejo. Faltó Ángeles Casanova, que como todos los veranos se ha perdido por las calas de Formentera con su chico Bruno Martín.

lunes, 20 de julio de 2020

La curva de la felicidad


Dicen los científicos que estudian el cerebro que la felicidad es como una curva en forma de U. Durante la infancia somos muy felices porque percibimos más los aspectos positivos que negativos, pero la curva empieza a descender a partir de la adolescencia y ahí nos volvemos algo más cenizos porque nos damos cuenta antes de las amenazas y eso nos hace ver la vida con preocupación; la curva de la felicidad vuelve a recuperarse a partir de los cincuenta y de ahí en adelante somos capaces de valorar más lo positivo y obviar lo negativo, lo que conduce a un estado de optimismo que nos hace ver la vida con una sonrisa, obviando las circunstancias personales claro. ¿No es genial?
En las mujeres hay un factor extra y es que con la edad consigues deshacerte por fin de los mil complejos que te han martirizado durante años, cosa que no les pasa a ellos, que se ven siempre se estupendos ya sea calvos o con barriga.

La edad juega a nuestro favor, chicas, y eso se nota. Carmen de Rosa celebró esta semana su Santo con sus amigos en la terraza del Ateneo y la reunión destilaba optimismo y ganas de vivir. Estuvieron todas sus amigas: las hermanas Laura y Blanca Fitera, Mayrén Beneyto, Amparo Lacomba, María José Navarro, Merche Fillol, Paz Olmos, Toña Játiva, Maribel Molins, también el pintor Enrique Senís Oliver con David Phillips y el profesor Enrique Bastellester Olmos, entre otros.
Las bodas también se disfrutan más a los 50 que a los treinta. Sonia Valero de Palma celebró sus bodas de plata con Manuel Bueno. Volvieron a casarse en la misma Iglesia donde lo hicieran 25 años antes, en San Juan del Hospital. Les acompañaron sus hijos, Paula y Alvaro; los padres de Manuel, Juan Antonio y Margarita y su hermana Alicia, que vinieron de Palma de Mallorca, donde viven. Sonia es hermana de la periodista Angela Valero de Palma, que estuvo con su marido Juan Llorens, su madre, Ángela Manglano y sus hermanos Alvaro y Juan, además de sobrinos, tíos y familia.
Lo celebraron en el patio de la casa familiar que está cerca de la Iglesia, con amigos de toda la vida como Elena Martos y Rafa Ripoll, Paula Albamonte y Diego Gómez Ferrer, Silvia Lafuente, Silvia Martínez, María Torres, sus amigas del colegio, Desampa Gil y Vicente Cholbi, Mónica Morales y Javier López Mora, sus primas Claudia Dupuy de Lome, Irina Manglano y Paloma Molero, que vino de Madrid; Macarena y Miriam Alegre, Cristina Aguirre, Pilu Díez de Rivera, Pedro Alonso, Alfonsito Manglano, Isabel Bermejo. De Mallorca vino el sobrino de Manuel e hijo de Alicia, Rodrigo Von Waberer, nieto del famoso pintor mexicano del mismo nombre, y Marion Albors y Juan Castro, dos buenos amigos.

La fiesta duró todo el día. Por la tarde se incorporaron a la merienda las amigas de Emaus Santa Catalina y las voluntarias de Mary’s Meals, capitaneadas por Marta Manen, es una organización benéfica que ayuda a niños y el matrimonio pidió que los regalos se destinasen a esa ONG, en la que colabora Sonia.

Los más afortunados empiezan las vacaciones o aprovechan los fines de semana para ir a la playa. La diseñadora Bárbara Torrijos hizo una escapada a Xàbia con sus amigas Natalia Cordellat y Noelia Martinez; Juan José Sanchis invitó a su casa del Portet de Moraira a sus amigos Francisco Mínguez, Manuel Martínez, Ramon Marí y Pedro Loeches; y Nuria Pérez de Loma pasó unos días con Elisa Guerola en el hotel que ha abierto su cuñada Anaïs Romá Cucarella en Santa Gertrudis, Ibiza.


martes, 9 de junio de 2020

En plan... en plan


Esta semana han reabierto dos de las sociedades con más solera de Valencia: el Casino de Agricultura y el Ateneo Mercantil. Ambos tienen salones nobles, techos con artesonado y paredes forradas de madera. Son de los pocos vestigios de una época en la que ordenanzas uniformados y con gorra te daban los buenos días hablándote de usted y añadiendo un Señor antes del apellido, como en los Ministerios. Antes un ministro también era un señor de una cierta edad, serio y circunspecto, con un lenguaje que denotaba un origen ilustre o de alto funcionario del Estado. Claro que eso era antes, ahora una ministra puede decir Jo tía como si fuera tu hija adolescente y no pasa nada, tía.
El lenguaje de la ministra Irene Montero no es más que un reflejo de un mundo de adultos que quieren seguir siendo adolescentes. Antes, hace años, las muletillas delataban con precisión milimétrica a que segmento de edad pertenecías. Por ejemplo, de jovencitas no había frase que no metiésemos la palabra “molar” o “jopeta”. Pero en cuanto comenzabas a trabajar y entrabas en el mundo adulto, dejabas de usarlas. Ahora cada vez es más frecuente escuchar a cincuentones decir “cómo mooooola” o “joooooooo” vestidos con las mismas deportivas que llevan sus hijos. Y no pasará mucho tiempo antes de que incorporemos la expresión “en plan”, esa que utilizan nuestras hijas tanto para un roto como para un descosido. Ejemplos: “Me he comprado un vestido ideal y súper bien de precio, en plan 15 euros o así”. O bien: “esta noche hemos quedo para cenar en casa, en plan tomar unas pizzas.

Afortunadamente todavía quedan templos guardianes de la tradición y las buenas maneras. Ahí están en Casino y el Ateneo, manteniendo las buenas maneras y la formalidad en el trato. No me imagino a Carmen de Rosa diciendo: “jo, tía, qué guay que vuelvan los socios en plan normalidad”.
Tampoco me veo a Sara Joudí, la directora de la galería Shiras, o a Susana Lloret, de Bombas Gens,  recibiendo a los visitantes de una exposición con expresiones del tipo: “cómo mola veros en la inauguración, o sea, es que mola mogollón”. A ninguna de estas mujeres es fácil pillarlas en un renuncio porque en su entorno más coloquial tampoco utilizan ese lenguaje.

Las galerías de arte y los museos son una parte importante de la vida social valenciana. Muchas de ellas abrieron de nuevo la semana pasada: Luis Adelantado con una exposición colectiva de Björn Braun, Alex Cecchetti, Julie C. Fortier, Helen Mirra y Jorge Peris; el galerista Vicente Torres el viernes con una expo de Cristina Chumillas; Bombas Gens con una de Ana Femenía y Sara Joudí con ‘Lockdown collective’ (confinamiento colectivo), con obras de Miquel Navarro, Rosa Torres, Horacio Silva, Juan Olivares, Cristina Gamón y Josep Tornero. No hay cócteles de inauguración, pero al menos empezamos a recuperar la agenda, que ya es mucho.

Esta semana también han vuelto a su actividad las hípicas. Javier Martínez Rubio pudo montar a su caballo Sombra después de semanas sin verlo. Normalmente lo tiene en la Hípica de Valencia, pero estos días estaba en Bétera. También la abogada especializada en marcas Carolina Sánchez Margareto se ha reencontrado con su caballo Nickel en una finca privada de Casinos.

La vida social valenciana se va recuperando semana a semana. De las comidas familiares, como la de Ximo Ros con sus padres Joaquín Ros Bonafé y Conchín Navasquillo, pasamos a las cenas con amigos, como la Patrick Landrix, Trinuca Larraz, Bea Castelló y el DJ Manolo Mínguez, que pinchará en la terraza del Casino de Agricultura en cuanto Fernando Aliño la tenga a punto, ¡qué ganas!


lunes, 18 de mayo de 2020

Dresscode: confinamiento


Estos días no dejamos de decir palabras que pronto queremos olvidar: desescaladada, desconfinamiento, mascarilla… Pero la que se lleva la palma es webinar. Suena fatal, como a huevo pasado o insulto cursi: eres un webinar, más que webinar. Mira que se podría sustituir por “seminario web”, pero nada, no hay manera. Se ha extendido de tal forma que hasta se utiliza para quedar con los amigos. Nos vemos en el webinario, ¿pero qué estás diciendo?, eso suena a urinario, calvario o dinosaurio. ¡Por Dios, no hay nada bueno que rime con webinario!
No sólo es fea la palabra, sino lo que significa. Quedar con los amigos por videoconferencia tenía su gracia al principio, por eso de la novedad: te maquilabas un poco, buscabas alguna camisa mona para que no te viesen en pijama, y hasta cogías una copa de vino para intentar ponerle al mal tiempo buena cara. Eso fue al principio, hace semanas. Ahora, varias cajas de vino después, ni te molestas en quitarte el chándal, ¡para qué! Aunque te pongas un vestido mono, la imagen que se ve por videoconferencia está tan deformada que no vale la pena el esfuerzo de arreglarte, da igual que lleves un vestido de Prada que una camiseta de Zara.
A pesar de todo, vernos por la pantalla del ordenador o el móvil es la única forma que teníamos por ahora de socializar. Hasta las integrantes de la Orden del Querer Saber se han adaptado, y eso que ya no son unas jovencitas. Su presidenta, Marisa Marín, las convocó esta semana por videoconferencia y acudieron todas a la conferencia sobre “cómo vivir más de cien años”. Marisa les envío tres presentaciones para que se preparasen la reunión: "Aprendiendo a envejecer", "Diez Mandamientos para una vejez feliz" y "Una actitud positiva alarga la vida". Me encantan estas señoras, de verdad.

El Ateneo Mercantil y el Casino de Agricultura también se han incorporado a las nuevas tecnologías. El Ateneo se ha reconvertido en un Ateneo on line, con un montón de actividades: cursos, conferencias, aula cultural… El casino organiza clases de cultura, sesiones de partidas de cartas online y hasta torneos de bridge virtuales. “Han conseguido mantener las mismas parejas en las partidas virtuales, con lo cual es como si no hubieran salido de la sala de juego del Casino, aunque echan mucho de menos no poder estar juntos”, cuenta Ana Ibáñez, secretaria del Casino.
Plumas y Cubiertos, un grupo que creo Toni Jordán para reunir a lectores y escritores alrededor de una mesa, también ha cambiado su formato. “Pensé que sería divertido hacer un tardeo literario y eso hicimos, quedamos con Javier Alandés, autor de Las tres vidas del pintor de la luz, un libro sobre la adolescencia y juventud de Joaquín Sorolla. Así que, cada uno en su casa se preparó un aperitivo y mientras hablamos de literatura, de Sorolla, y del proceso creativo durante más de dos horas”, cuenta Toni, que compartió reunión su mujer Beatriz Maset, con la editora Paz Navarro, el escritor Javier Alandes, Santiago Gui, Cristina Cruz, Ana Ibañez, Pepe García Pla, Patrícia Martín, Ana Pérez, Mariajo Esteve, Ivanna Pinedo, Javier Franco, Gemma de Miguel, Maijo Delgado, José María Guijarro, Silvia Escolá  y Belén Cervera.

El grupo de aficionadas arte que reúne la artista Marusela Granell también ha cambiado sus charlas presenciales con las videoconferencias.
Pero lo más de lo más ha sido la cata virtual de champan y puros que organizó Javier Monedero. Jooo, eso sí que mola, te coges tu botella de champán (el puro para las más atrevidas) y te pones a escuchar a Xavier Monclús que te va engatusando con los matices y las añadas, y copa a copa, al final ya no sabes si el retrogusto era de frutos secos o de pomelo.

Quienes sí celebraron su aniversario de la forma tradicional fueron Cuchita Lluch y Juan Echanove. Se casaron hace seis años en Rocafort y para celebrarlo encargaron comida japonesa. “Puse la mesa con mantel y vajilla bonita y cubertería de plata. Cenamos los dos juntos”. 


martes, 3 de diciembre de 2019

Siempre nos quedarán nuestras modistas


La globalización tiene sus más y sus menos, sino que se lo cuenten a los sesudos economistas, politólogos, sociólogos y demás, que han encontrado un filón para comerse el tarro y escribir libros. Pero tiene consecuencias mucho más mundanas que nos afectan a todas. La más evidente es que las tiendas son las mismas en la calle Colón de Valencia que en los Campos Elíseos o en Trafalgar Square. Eso tiene sus más y sus menos. Se les acabó a las parisinas eso de pasearse por el mundo luciendo modelos que nos ponen los dientes largos y por los que estaríamos dispuestas a vender en el rastro todos los trajes de nuestro Pepe, total, son todos iguales y cada vez se los pone menos, con dejarle uno va que chuta. ¡Muy mona, chica parisina, vas monísima de la muerte, pero ese modelito lo vi la semana pasada en la Calle Jorge Juan y pasé de él porque vi otro que me gustaba más!
Eso, que de entrada puede ser una de las consecuencias positivas de la globalización, en la que no han reparado los sesudos politólogos, también es un inconveniente. Cada vez es más difícil ser exclusiva. Si quieres ser la única, la elegida, la más in de entre las in, sólo te queda ir a una modista.
Afortunadamente, en Valencia andamos sobradas de costura a medida. Aquí hay modistas que te cosen un vestido de clavariesa con una maestría y un saber hacer que ríete tú de las parisinas. Amparo Chordá es una de ellas, pero son muchas: Marta de Diego, Isabel Sanchís, Presen Rodríguez, y también hombres: Valentín Herráiz, Enrique Lodares, Alejandro Resta, Carlos Haro o Luis Rocamora.

Esta semana se celebró en el Ateneo la IV Semana de la Costura organizada por el Gremio de Sastres y Modistas que preside Fran Tochena. El lunes desfiló Isabel Serrano, una jovencísima diseñadora de Picassent y entre el público estuvo Hortensia Herrero, Amparo Fortuny, Alfredo Esteve y Carmen Durán, la indumentarista Victoria Liceras y la FMV de 2018 Rocío Gil. También estuvo el diseñador Ramón Gurillo, que es de Picassent aunque vive en la Cerdanya desde hace unos años.
Las jornadas siguientes desfilaron Julio Vera, con su firma Vera Atelier, la firma de niños Kianty, Dolores y Miguel de Cruces. Entre el público, Carmen de Rosa, la FMV de 2019 Marina Civera, Laura Fitera, Toña Ferrer, Pía Sevillano, Ana Pedrosa, Concha Tárrega o Remedios Peiró.
Lástima que la pasarela no tuviese a todos los nombres importantes de la costura valenciana. Como dice el diseñador Miquel Suay, “aquí no nos juntamos ni a palos; basta que uno proponga algo para que los demás desaparezcan”. Dolores Font Cortes y Amparo Chordá. Contó que la moda es un atractivo turístico como la gastronomía y que en algunas ciudades como Amberes existen rutas para conocer los talleres de los diseñadores y que es una pena que en Valencia no hagamos lo mismo.
Suay participó en un desayuno para hablar sobre moda junto a las diseñadoras

Y hablando de gastronomía, Quique Dacosta inauguró estos días un nuevo espacio para eventos y montó una fiesta de lo más glamourosa con el catering de su firma, música en directo y un grupo de invitados de lo más selecto, entre ellos Adela Perelló, Esther Pascual, Sonia Mora, María José Panadero, Esther Barrera, Leonor Rodríguez, Carmen García Quijada, Cinthia Gorgonio, Beatriz Pechuán, José Mª Medrano, Mariló Marmadeu, Arturo Visus, Maica Hurtado, Marta Valls, María Albero, Ignacio Michavila y Juan Blasco, Juan Luis Millet, Patricia del Rio, Mª Carmen Martín, Quique Herrero, la empresaria Mª José Félix, Alberto Herrero, Begoña Aguirre, Charlie García Cobaleda, Ramón Biforcós y Sally Corell, Maria Cosín y Mario Mariner. No faltó María José Lladró, que ha alquilado el espacio a Quique Dacosta, y las hermanas Cuchita y Begoña Lluch, mano derecha de Dacosta.

Esta semana también estuvo en Valencia Vicky Martín Berrocal presentando su nueva colección de novias junto al diseñador Roberto Diz. Y por si fuera poco, Paula Alcón inauguró su Cool Market arropada por su padre Rafael Alcón y un montón de amigos.


martes, 19 de noviembre de 2019

Arropados por amigos


El peletero Amado Ortells es tan coqueto que no le gusta revelar su edad, pero son ya muchos años de trayectoria, más de cincuenta, y un montón de recuerdos, tantos que acaba de publicar un libro, “Amado mío, una vida de pieles, lujo y confidencias”. 
Lo presentó el jueves en el Ateneo acompañado por Carmen de Rosa, Mayrén Beneyto, Ángela Pla y Eduardo Alcalde, presidente la fundación FUVANE, a la que se destinará parte de la recaudación de la venta del libro. Entre el público, clientes fieles como el empresario Vicente Boluda (su madre Lola Fos siempre llevaba pieles suyas) con Esther Pastor; Federico Félix y María José Lavech, Laura Fitera y Agustín Córdoba, Merche Fillol, Amelia Delhom, Amparo Lacomba, el estilista Tono Sanmartín, Elvira Ferrer, María José Navarro, las diseñadoras Amparo Chordá y Presen Rodríguez y la joyera María Senent, entre otros. Amado se emocionó, firmó libros y posó para las fotos con amigos bajo la atenta mirada de un emocionado Esteban Rodríguez, su pareja desde hace años.

Buena parte de los asistentes coincidieron el día anterior en el cumpleaños del pintor Enrique Senís-Oliver, que también estuvo en la presentación del libro. Los cumpleaños del artista son siempre únicos, todo tan cuidado y lujoso: música de piano, comida y bebida exquisita (el catering fue de Raquel Cernichano, ganadora de Top Chef) e invitados que derrochan glamour. La invitación de este año sugería vestir con un toque “flamboyant” (extravagante).
Laura Fitera se puso un tocado imposible en forma de cisne de Betto García, que defendió como una modelo de raza. Enrique estuvo arropado por amigos como Mayrén Beneyto y Ramón Almazán, Paz Olmos, Inma Sobrino, Marisa Marín, Fernando y Carmen de Rosa, Elvira Ferrer, María José Navarro, Esperanza Vila, con otro tocado espectacular, fue acompañada por Franc Vila y sus padres, Esperanza y Salvador; Pura Barber, Amparo Chordá, Amparo Lacomba, Marisa Marín, Maribel Molins, Alicia de Ansurias, Amparo Llácer, la doctora Lucía Asensio y su marido José Luis Lanuza y David W. Phillips, el músico americano pareja del pintor tan pendiente como siempre de que no faltase detalle en la fiesta.


Mayrén se fue pronto a casa porque estaba recién llegada del viaje a Nepal y Bután al que fue con Hortensia Herrero, Amparo Andreu, Emilia Segura y Marta de Diego. ¡Qué vitalidad la de estas mujeres! Visitaron los templos de Kathmandu, compraron sedas en Bután, vieron arte tibetano, templos y palacios y hasta subieron al Nido del Tigre “tres horas de ida y tres de vuelta andando, pero valió la pena, nos reímos y disfrutamos las cinco”, cuenta Mayrén.

La semana tuvo más citas glamurosas, como la cena benéfica que organizó Mediolanum en el Ateneo y el cóctel que preparó Rosa Morera para presentar una colección de ropa italiana inspirada en los osos de peluche y a la que fueron amigas como Irene Balaguer, Victoria Soler, Marisa Martínez Rubio, Pilar Pons, Begoña Císcar, Marieli y María José Albert y Amparo Moreno.


miércoles, 30 de octubre de 2019

50 años con Francis

Francis Montesinos es como ese viejo jersey de lana que tienes más de veinte años en tu armario. Reconforta tener una prenda que te ha acompañado durante años, que sigue estando ahí a pesar de la cantidad de nuevos diseñadores que aparecen y desaparecen, como la ropa que entra y sale de tu armario. Quizá por eso sus desfiles gustan tanto. Son familiares, son tan nuestros, que te sientes cómoda viendo sus estampados de color y su folklore tan valenciano.
Francis lleva cincuenta años en la moda, ¡ahí es nada! y hace unos días celebró un desfile en el Museo de la Fiesta de Algemesí. Fue un repaso a toda su trayectoria y se vieron piezas antiguas restauradas por el equipo de arte de Guillem Alventosa.

En Valencia tenemos diseño y moda pero también mucha tradición de sastres y modistas. Para muestra, los vestidos que se vieron en la boda de Carolina Murcia y Marcelo Soto, hijo de María Dolores Enguix, del Club Moddos. María Dolores iba espectacular de Alejandro Resta, y las invitadas no se quedaron atrás.
Esta semana el presidente del gremio Fran Tochena entregó el premio Joia al indumentarista Paco Albert. En el acto estuvo acompañado por compañeros de profesión como Ana Urango, Juan Carlos Pitarch, Lydia Garro, Enrique Pertusa, Victoria Tejero, Amparo Fabra o Alvaro Moliner, entre otros.
La semana tuvo más homenajes. El que dieron el Ateneo Mercantil y la Cámara de Comercio de Valencia en recuerdo de la Exposición Regional de 1909. Allí estuvo Carmen de Rosa y el presidente de la Cámara José Vicente Morata con las fuerzas vivas de la ciudad, como el presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón; la presidenta de la Fundación Per Amor a l’Art Susana Lloret, el joyero Rafael Torres, Vicente Caballer, Antonio Romero o el maestro mayor de artistas falleros José Ramón Espuig.
¡Más invitados! Pilar Pons, María José Albert y Laura Fitera, que llevaba uno de los abrigos que compró en el viaje a Uzbekistán. Laura no se perdió al día siguiente la conferencia que dio Cipri Quintas a la Orden del Querer Saber, capitaneada por Marisa Marín y a la que fueron casi todas sus integrantes.


El Rotary Club de Valencia también movilizó a una buena parte de la sociedad valenciana en el recital de góspel que dio el músico Bazil Meade en el Jardín Botánico. Acudieron los miembros del club, su presidenta María Veiga, Jaime Marco, Miguel Blasco, Román Amador o Elvira Ferrer.
Esta semana tuvimos hasta estrenos de cine. El festival de Paterna trajo a la actriz Carmen Machí. No se perdieron el estreno la actriz Inma Cuesta, Gloria López, Fuencis Martínez, Patricia Membrives y Sol Mayordomo.