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lunes, 13 de enero de 2020

Semana de rebajas


Las rebajas ya no son lo que eran. Entre el black Friday, el cibermonday, la shopening night, la semana fantástica y tropecientos descuentos más, cuando llega el 7 de enero ya has comprado todo lo que querías y la tarjeta está más escuálida que Isabel Preysler en el último reportaje de Hola. Antes las rebajas sí que tenían aliciente. Cuando eras jovencita, tu madre se tiraba todo el año diciéndote que esperases a ese día. Y aprendimos a tener paciencia, cosa que no han aprendido nuestras hijas, que lo quieren todo para ya. Cuando por fin llegaba el día, te habías recorrido todas las tiendas, cogías a tu madre del brazo y la arrastrabas tienda tras tienda y ella te decía aquello de “no me voy a gastar más de 3.000 pesetas en un suéter”, y todas tus expectativas se venían abajo. Entonces buscabas vestidos ajustados y tacones que te hiciesen parecer mayor. Ahora buscas zapatillas de deporte y vaqueros para transmitir una imagen más juvenil.
El caso es que las rebajas ya no generan la mínima ilusión. Y es una pena, porque estos días entre el final de las fiestas y el frío son bastante tristonas. La vida social valenciana también esta desaborida. La agenda de la semana era prácticamente un erial. Menos mal que nos han dado alegrías el cocinero Quique Dacosta, que se encargará de la cocina del Ritz de Madrid que acaba de ser reformado, y el neurólogo José Miguel Láinez, que es el nuevo presidente de la Sociedad Española de Neurología. Láinez, además de ser una eminencia en su especialidad, es mano de santo  para las migrañas. Más de una valenciana le debemos a él los amaneceres tranquilos sin que te estalle la cabeza después de una noche de despiporre.

El club Moddos sí que retomó su actividad con una de sus cenas culturalia. Cenaron con la escritora Rosario Raro, que les habló de su última novela ‘Desaparecida en Siboney’. La acompañaron José Vicente Tello, Mª Dolores Pérez Lis, Julia Pérez Broseta, Mª Dolores Enguix y Marcelo Soto, que días antes habían invitado a una copa de Reyes, Mercedes Paredes, Juanjo García-Rivera, Mª José y Juan Antonio Murgui, Ángeles Varvaró y Lluís Nadal.

Una de las expectativas que nos tienen en vilo para el año 20 es el debut de Enrique Ponce con los micrófonos. El chivano va a granar un disco, uno de los temas a duo con Julio Iglesias. Veremos cómo queda y si se anima a dar un concierto en la plaza de toros de Valencia. Ya me veo las colas de fans haciendo acampada en la puerta de la plaza para conseguir un buen sitio cerca del escenario. Mientras tanto, el diestro ha presentado en el Corte Inglés de la Avenida de Francia un aceite de oliva virgen extra que lleva su nombre y que procede de los olivos de la finca que tiene en Úbeda. ¡ah! Ya la etiqueta y el envase los ha diseñado su mujer, Paloma Cuevas.

Hablando de diseño, la semana que viene, el miércoles, tenemos una cita de moda en el Centro del Carmen. Se inaugura la exposición Art en Blanc, que reúne todos los diseños que se vieron en el desfile celebrado en diciembre: propuestas de Ulises Mérida, Yvan Andreu, Eugenio Loarce, Pablo Erroz, Siglo Cero, Daluna, Estudio Savage, Hupit, Greta by Claudia B., Cubero Quesada, Jaime Piquer, Belén Fernández, Paco Roca, Andra Cora, Alejandro Resta, Gurillo, Higinio Mateu, Hortensia Maeso, Juan Vidal, Olimpia Sanchis, Miguel Vizcaíno, Isabel Serrano, Roberto Diz, Visori y Francis Montesinos.

martes, 3 de diciembre de 2019

Siempre nos quedarán nuestras modistas


La globalización tiene sus más y sus menos, sino que se lo cuenten a los sesudos economistas, politólogos, sociólogos y demás, que han encontrado un filón para comerse el tarro y escribir libros. Pero tiene consecuencias mucho más mundanas que nos afectan a todas. La más evidente es que las tiendas son las mismas en la calle Colón de Valencia que en los Campos Elíseos o en Trafalgar Square. Eso tiene sus más y sus menos. Se les acabó a las parisinas eso de pasearse por el mundo luciendo modelos que nos ponen los dientes largos y por los que estaríamos dispuestas a vender en el rastro todos los trajes de nuestro Pepe, total, son todos iguales y cada vez se los pone menos, con dejarle uno va que chuta. ¡Muy mona, chica parisina, vas monísima de la muerte, pero ese modelito lo vi la semana pasada en la Calle Jorge Juan y pasé de él porque vi otro que me gustaba más!
Eso, que de entrada puede ser una de las consecuencias positivas de la globalización, en la que no han reparado los sesudos politólogos, también es un inconveniente. Cada vez es más difícil ser exclusiva. Si quieres ser la única, la elegida, la más in de entre las in, sólo te queda ir a una modista.
Afortunadamente, en Valencia andamos sobradas de costura a medida. Aquí hay modistas que te cosen un vestido de clavariesa con una maestría y un saber hacer que ríete tú de las parisinas. Amparo Chordá es una de ellas, pero son muchas: Marta de Diego, Isabel Sanchís, Presen Rodríguez, y también hombres: Valentín Herráiz, Enrique Lodares, Alejandro Resta, Carlos Haro o Luis Rocamora.

Esta semana se celebró en el Ateneo la IV Semana de la Costura organizada por el Gremio de Sastres y Modistas que preside Fran Tochena. El lunes desfiló Isabel Serrano, una jovencísima diseñadora de Picassent y entre el público estuvo Hortensia Herrero, Amparo Fortuny, Alfredo Esteve y Carmen Durán, la indumentarista Victoria Liceras y la FMV de 2018 Rocío Gil. También estuvo el diseñador Ramón Gurillo, que es de Picassent aunque vive en la Cerdanya desde hace unos años.
Las jornadas siguientes desfilaron Julio Vera, con su firma Vera Atelier, la firma de niños Kianty, Dolores y Miguel de Cruces. Entre el público, Carmen de Rosa, la FMV de 2019 Marina Civera, Laura Fitera, Toña Ferrer, Pía Sevillano, Ana Pedrosa, Concha Tárrega o Remedios Peiró.
Lástima que la pasarela no tuviese a todos los nombres importantes de la costura valenciana. Como dice el diseñador Miquel Suay, “aquí no nos juntamos ni a palos; basta que uno proponga algo para que los demás desaparezcan”. Dolores Font Cortes y Amparo Chordá. Contó que la moda es un atractivo turístico como la gastronomía y que en algunas ciudades como Amberes existen rutas para conocer los talleres de los diseñadores y que es una pena que en Valencia no hagamos lo mismo.
Suay participó en un desayuno para hablar sobre moda junto a las diseñadoras

Y hablando de gastronomía, Quique Dacosta inauguró estos días un nuevo espacio para eventos y montó una fiesta de lo más glamourosa con el catering de su firma, música en directo y un grupo de invitados de lo más selecto, entre ellos Adela Perelló, Esther Pascual, Sonia Mora, María José Panadero, Esther Barrera, Leonor Rodríguez, Carmen García Quijada, Cinthia Gorgonio, Beatriz Pechuán, José Mª Medrano, Mariló Marmadeu, Arturo Visus, Maica Hurtado, Marta Valls, María Albero, Ignacio Michavila y Juan Blasco, Juan Luis Millet, Patricia del Rio, Mª Carmen Martín, Quique Herrero, la empresaria Mª José Félix, Alberto Herrero, Begoña Aguirre, Charlie García Cobaleda, Ramón Biforcós y Sally Corell, Maria Cosín y Mario Mariner. No faltó María José Lladró, que ha alquilado el espacio a Quique Dacosta, y las hermanas Cuchita y Begoña Lluch, mano derecha de Dacosta.

Esta semana también estuvo en Valencia Vicky Martín Berrocal presentando su nueva colección de novias junto al diseñador Roberto Diz. Y por si fuera poco, Paula Alcón inauguró su Cool Market arropada por su padre Rafael Alcón y un montón de amigos.


miércoles, 11 de abril de 2018

Meriendas pascueras

Las meriendas pascueras son una tradición valenciana de las que apenas queda el recuerdo que perdura en la memoria de los más mayores. Hace sesenta años eran la bomba, el verdadero despertar a la primavera de los chicos y chicas que se iban al monte a merendar monas. Nuestros padres alardeando de sus cachirulos caseros y picándose entre ellos a ver quién lo empinaba más alto. Y ellas, allí, entre risitas, cruzándose miraditas de complicidad con el chico que les gustaba. Todo muy bucólico, muy primaveral. Ahora eso sería impensable. Nuestras hijas harían una quedada por whatsapp. Se presentarían allí ciento y la madre, con alguna que otra litrona y buscando en Youtube un tutorial para ver cómo empinar la cometa comprada en el chino. A los cinco minutos acaban todos escuchando rap en el móvil y haciendo planes para la noche.
La vida ha cambiado, pero algunos nostálgicos aún mantienen algo de aquella tradición. El pintor Enrique Senís Oliver invitó hace unos días a un grupo de amigos a una merienda pascuera en su casa. Los huevos de chocolate fueron los protagonistas. Los había de todos los tamaños y colores, algunos del pastelero Paco Torreblanca, formando un bodegón sobre una de las mesas presidida por un gran centro de mimosas.
Entre los invitados, las hermanas Laura y Blanca Fitera, muy amigas del artista, Vicente Aguilar y Toña Játiva, la presidenta del Ateneo Carmen de Rosa y María Rosa Fenollar, Pepe Ballester Olmos con su mujer Maribel Molíns, el general Juan Montenegro Álvarez de Tejera y Lucía Zaragozá, Teresa Argüello, Marisa Domingo, Ricardo Falcó y su mujer Michele Ann, Alfredo Granell y su mujer Isabel y el notario Ramón Almazán, entre otros. A Enrique le encanta preparar este tipo de fiestas y es un gran anfitrión junto a su pareja el músico David Philips, que interpretó con su guitarra varios temas de country para amenizar la tarde.
También estuvo Mayrén Beneyto, que siempre atenta a los detalles se puso en el cuello uno de los pañuelos de Hermès de su madre con dibujos de huevos de pascua. Mayrén es de las que mantiene la tradición de la merienda pascuera. “Este año, los pequeños fueron los protagonistas. Preparé conejitos y gallinetas de chocolate, panquemados y huevos de colores y para los mayores habitas, longanizas y salchichas de pascua. Además, el día coincidió con el Santo de las tres Irenes, mi hija y mi nieta. Para la ocasión, rescaté una cesta antigua de mimbre que utilizaba cuando la merienda era en el jardín, me gusta incorporar esos recuerdos”.
En Javea, Pilar Carbonell y Amina Basáñez montaron estos días su tradicional mercadillo en el Parador. Por allí pasaron Carmen Alcayde con su marido Eduardo Primo, Amparo Lacomba, la modelo valenciana Marta Ortiz, Coté Soler Crespo y su hija Natalia Segrelles, Isabel Crespo, Rocío Robles, Taita Marín, Maria Moncho, Arline Francis, la ceramista Mar Alcón, Carmen Ceballos, Almudena Amorós, Juan Francisco García, exjefe de gabinete de Eduardo Zaplana y su mujer Maite, Nieves Aparicio, Javi Serra, Ricardo de la Cueva, Rocío y Mar Casanova y las hermanas Carmen y Paloma de Miguel.
Las que estéis en Javea este fin de semana, tenéis una nueva edición del mercadillo hasta mañana día de San Vicente. La siguiente cita será la del Puente de Mayo.
El joyero Antonio Romero también se fue a Jávea para presentar su quinta exposición de joyería en el Parador. Por allí pasaron amigos y clientes como Tahita Esteve y Nico, el matrimonio Vila-Pascual con sus hijas Cristina y Esperanza, la familia Martínez Soriano, Carmen Pocoví, el doctor Paredes y su mujer María José, Paqui Espert y Fernando, Juan Catalá y Fina, el artista Vicente Colom, los empresarios Vicente Aguilar y su mujer Toña Játiva, Eloy Durá y Mamen Rivas y Vicente Lacomba con su mujer Amparo.
En Javea estuvo estos días Juan Echanove con su mujer Cuchita Lluch. El actor celebró su cincuenta y siete cumpleaños probando el nuevo menú de de Quique Dacosta en su restaurante de Denia.

lunes, 5 de diciembre de 2016

La rebelión de las masas

Las masas se rebelan contra la exclusividad de las élites. Ortega y Gasset dijo algo de esto y escribió un libro entero para explicarlo. Ahora vas a Mercadona y lo entiendes en cinco minutos. El caviar comparte estantería con los boquerones en vinagre y el coctel de gambas con la salsa carbonara. Lo mismo pasó con los restaurantes y hoteles caros. Allá por los ochenta, un chico te llevaba a tomar algo al Parador del Saler o la cafetería del Palace en Madrid y lograba impresionarte: tu padre nunca había llevado allí a tu madre, así es que con ese simple gesto tú estabas aupándote en la escala social. Habías entrado un poco cohibida, dudando si estarías a la altura de las circunstancias. Todo eso ha terminado, al fin y al cabo qué es un café en el Palace para nuestras sufridas tarjetas de crédito acostumbradas a hacer frente a los últimos tratamientos de peluquería.
Ortega vaticinó que este cambio nos abocaría al fin de la civilización, no sabemos si será para tanto. Por lo pronto, la democratización ha llegado a las ostras, que ahora se toman en bares, como antes se tomaban las habas cocidas de Casa Montaña. El martes abrió un nuevo bar de ostras en la calle Chile. Se llama Ostrarium y lo ha montado Andrés Soler, que de ostras sabe un rato. Allí puedes tomar ostras valencianas, de Normandía, del Delta del Ebro y hasta irlandesas. Esta es la típica chorrada que le encanta a los hombres y que de aquí cuatro días irán por la vida de expertos y asegurarán notar la diferencia entre la ostra atlántica y mediterránea. La democratización del lujo tiene un inconveniente, y es que te deja sin exquisiteces para la cena de Navidad y a los sibaritas les obliga a rizar el rizo en busca de esa experiencia premium para paladares educados.
Pero Ortega no cayó en la cuenta de que siempre se puede ir a más. Javier Monedero, de Dicoval, montó esta semana una cena en el restaurante El Poblet con menú de Quique Dacosta y champagne Dom Perignon, pero no una añada cualquiera, sino de 1998. Unos pocos privilegiados paladearon un menú diseñado por la sumiller Manuela Romeralo para que armonizase con un champagne tan delicado: piedra de queso manchego, sashimi de pez mantequilla, presa ibérica, ostra frita…
Allí estuvo Amelia Delhom, Alfredo Esteve, Angeles Casanova y Bruno Martín, Javier Monedero, el empresario Alfonso Zamorano, Jorge García Gascó, Luís Curras, el sastre Antonio Puebla, José Luís Palencia y Fernando García, de Dom Perignon.
Mientras unos pocos disfrutaban del champagne en El Poblet, muy cerca, en la Calle Barcas, se inauguraba el nuevo restaurante del Hotel Reina Victoria, con el chef Pablo Ministro y Gourmet catering. El espacio, decorado por Gerardo Almenar y Laura Molina con un estilo divertido y desenfadado, es como una sala de juegos donde puedes comer, beber y tomar cócteles con los amigos. Aquí una mesa de madera para diez comensales, más allá una de mármol, aquí un rinconcito con sillones y al fondo una barra de cócteles. En la inauguración estuvo Paula Roldán, Anges Noguera, Begoña Puigmoltó, el diseñador Valentín Herráiz, Verónica Jordá, Lucas Noguera, José Alicarte y Pablo y Vicente Lys, entre otros.
Estamos en las semanas prenavideñas, con las agendas llenas de cócteles con champagne. El martes, Ana Joudí, de la Clínica Zaharawi, invitó a una copa de navidad a amigas y clientas, entre ellas, Hortensia Herrero, Diana de Ramón, Inma Sobrino, Ana Peris, Sara Joudi, Mª José García, Elvira Ferrer, Beli Botella, Elena Buj, Maribel Roucher, Zuraya Al-Hoch, Mª José Seguí, Beatriz Giménez, Reme Mateu, Lourdes Santo, Rosa Lloret, Mª Ángeles Fayos, Mamen Rivas, Concha Pérez, Mariely y María José Albert, Santo Aguilar y Pilar Pons.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Travesuras de una niña mala

Imagina que te invitan a una fiesta de gala en Nueva York; ¡uff, qué nervios, qué tensión! Tardes y tardes de tienda en tienda probando modelos y pidiendo consejo, buscando en internet otras fiestas similares en las que inspirarte para eliminar tus mil y una dudas sobre qué ponerte, cómo peinarte, si coges o no el collar de perlas de tu suegra, si te maquillas un poco, mucho o nada… Y noches y más noches en vela. Cuando ya has medio contralado tus nervios y superado tus ochocientos treinta y seis complejos, te enteras de que a la fiesta va a asistir Irina Shayk, la modelo que fue novia de Ronaldo, y Sarah Jessica Parker, la protagonista de sexo en Nueva York. Ahora sí que la hemos hecho buena, no será fácil acaparar algún alago con semejante competencia, así es que mejor optar por algo discreto.
Vale, ahora imagina que todo eso te pasa cuando ya tienes sesenta y cuatro años; entonces te tranquilizas, la batalla está perdida: “mira bonita, déjalo estar, ponte cualquier cosa porque nadie va a reparar en tu presencia”.
Eso es lo que me pasaría a mí, pero yo no soy Isabel Preysler. Isabel llegó a una fiesta en la Quinta Avenida con sus 64 añitos cumplidos y eclipsó a la modelo de moda, a la actriz y a toda la que se puso por delante. ¿Tiene o no tiene mérito lo de esta mujer? Preysler y Vargas Llosa fueron sin duda el mayor atractivo de la mega fiesta de inauguración de la tienda de Porcelanosa en Nueva York. El arquitecto Ramón Esteve fue uno de los valencianos invitados. De Isabel dice que irradia un encanto único. “Tiene una habilidad social fuera de lo normal, estás hablando con ella y a los dos minutos estás cómodo y eso otra gente no lo tiene, hay modelos guapísimas que son intratables, y ella es amable, educada y muy agradable”. La fiesta de Porcelanosa tuvo más atractivos además de ver a la pareja de moda. Los hermanos Colonques consiguieron que les cedieran el parque Madison Square para el evento, cosa nada fácil. “Tienes que estar muy bien considerado para poder usar un espacio público en el centro de Manhattan”, dice Esteve. Allí, en el centro de la plaza, frente al flamante edificio Porcelanosa rehabilitado por Norman Foster, se levantaron unas carpas para la fiesta. “Eran transparentes, de forma que estabas protegido pero dentro del jardín, como si estuvieras cenando en una terraza. Los americanos dominan mucho la iluminación, tenue, perfecta para que la gente se encuentre favorecida”, cuenta Esteve.
Los invitados estaban citados a las 18:15 horas. No tenían ni que coger coche, porque habían sido alojados en uno de los tres hoteles cercanos a la plaza, entre ellos el Edition, de lo mejorcito de Nueva York. Allí, bajo la carpa, les esperaba un cóctel con delicatessen, jamoncito del bueno, música de jazz, flamenco… Poco después llegaron los vips, Preysler y Vargas Llosa, Sarah Jessica Parker, Carolina Herrera, Chelsea Clinton y el mítico Bono, pero no el cantante de U2, me refería a nuestro mítico Pepe Bono, nacido en Albacete. A las ocho comenzó a servirse la cena. Habló SJP, Richard Gere y también Silvestre Segarra, director general de Porcelanosa. A pesar de ello, la velada no se hizo pesada, dice Esteve, “parecía más una cena de celebración que de negocios".
Junto a la familia Colonques estuvo todo su equipo, entre ellos el director General de L´Antic Colonial, Mauricio Inglada, con su mujer Belén. También el arquitecto Fran Silvestre, el gerente de Vondom en EEUU, Toni Esteve, el interiorista Julio Guixeres (“nos trataron de una forma exquisita”, cuenta) y el cocinero Quique Dacosta, imagen de la firma. A las 10:15 terminó la fiesta. Los invitados recibieron de regalo un ejemplar de la novela “Travesuras de una niña mala”, una novela de amor del Premio Nóbel.

lunes, 26 de enero de 2015

Todos a Madrid

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que los políticos valencianos esperaban estas fechas como un niño la noche de Reyes. Fitur era mucho más que una feria de turismo, era un punto de encuentro, de intrigas, contactos, compadreo y mucha juerga. ¡Qué tiempos aquellos! Valía la pena soportar los sinsabores de todo un año al frente de una alcaldía, para ir a Fitur y sentirse parte de la élite dirigente de una región que estaba en boga. Éramos los líderes de España y de Europa, y aquel era un regalo merecido para cualquiera que pintase algo en la vida pública valenciana. Todo era esplendor y derroche, cenas en el Palace o en el Casino, copas en Gabbana, todo daba igual, éramos los mejores y podíamos permitirnos todo eso y mucho más. Se suponía que todos estaban allí para promocionar su pueblo, aun cuando nunca jamás de los jamases turista alguno hubiese puesto sus extranjeros pies en él. Eso qué más daba, lo importante era estar allí, codearse con el Bigotes, con los conselleres y con los múltiples presidentes de otras tantas elevadas instituciones (Generalitat, Diputación, cajas de ahorro…).
Por la noche a cenar y a tomar copas, que no hay nada mejor para reforzar una amistad que una buena juerga. “Yo pago la penúltima. No, no, ¿qué dices? Esta me toca a mí.” “Camarero, no se olvide de darme el ticket que si no el Secretario de mi ayuntamiento no me lo abonará.” Luego pasó lo que pasó y ahora estamos donde estamos (¡uff!, que rajoniano me ha quedado esto). Esta semana se celebra Fitur, y no veremos lo que vimos, pero algo de aquello veremos (y sigue el rajonianismo). Para empezar, el AVE Madrid Valencia está más concurrido que un desfile de Prada, sobre todo el día de la Comunidad Valenciana, que este año es el jueves. Ese día, hay que estar en la feria puntual para dejarse ver ante las máximas autoridades. El President Fabra irá con el Conseller de Economía, Máximo Buch, los presidentes de las diputaciones, -Alfonso Rus organiza unas cenas memorables-, y alcaldes de un montón de municipios, vamos la plana mayor de la política valenciana. Este año en lugar de un stand, la Comunidad Valenciana tiene tres, uno para Valencia, otro para Alicante y otro para Castellón, ¡así nadie discute por el espacio!
Otras ediciones, alrededor del stand se organizaban desfiles de Moros y Cristianos de Alcoy o actuaciones de dolçaina y tabalet; esta vez, la estrella de la feria será la gastronomía valenciana, cada vez mejor posicionada gracias a cocineros como Quique Dacosta, Ricard Camarena, Kiko Moya, Javier Andrés o Susi Díaz, que cocinará en directo platos típicos valencianos en un showcooking en la feria. Muchos de estos cocineros, entre ellos Susi Díaz, acompañaron el viernes a Cuchita Lluch en la entrega de los premios de la Academia Valenciana de Gastronomía, que este año se celebró en Alicante.
La flamante presidenta de la Academia no se suele perder ni una sola Feria ni tampoco alguna de las múltiples fiestas que se celebran en Madrid los días de Fitur. Hay saraos por toda la ciudad. Tanto, que hasta los empresarios de la noche madrileña se han unido para presentar una oferta completa esos días, en total son más de 50 clubs, discotecas, salas de conciertos, tablaos, gin clubs y bares de copas. Por si fuera poco, la Fundación Conexus, con gente tan principal como Manuel Broseta, Carlos Pascual, Javier Serratosa, Íñigo Parra, José Vicente Morata o Manuel Peláez, celebra la noche del jueves una cena por todo lo alto en Madrid para estrechar lazos entre ambas comunidades.

martes, 8 de julio de 2014

El glamour se va a los fogones

El glamour de la moda está en declive. Un diseñador no es lo que era hace cuarenta años: cuando Yves Saint Lauren, Balenciaga o Dior eran mitos internacionales. Ahora no hay gente así, en todo caso hay marcas en las que hoy diseñan fulano y mañana mengano. Quizás la culpa sea de la globalización o de la facilidad de las grandes marcas para copiar tendencias y popularizar los diseños exclusivos antaño sólo al alcance de unas pocas carteras. Sea por la razón que sea, los diseñadores son cada vez más anónimos. En su lugar, una figura emerge como nueva estrella del glamour: los cocineros. Tienen legiones de fans dispuestos a gastar lo que cuesta un Vuitton en una cena y esperan la carta de la próxima temporada como quien espera un desfile de Prada. La prueba del declive de la moda y el auge de la gastronomía es que la fiesta más glamurosa del verano no ha sido de Vuitton ni Hermès, sino de la Academia Valenciana de Gastronomía. ¡Qué fiestón! 500 invitados y eso que era un lunes por la noche, el peor día de la semana para un sarao. Parte del mérito, todo hay que decirlo, es de la presidenta de la Academia Cuchita Lluch, que ha convertido un pequeño club privado de aficionados a la gastronomía, sin más pretensiones que disfrutar de la cocina, en un lobby que está empeñado en dar a conocer la cocina valenciana, sus productos, bodegas y cocineros. “Tan grandes y tan buenos como los mejores”, dice Cuchita, que además ha conseguido poner de acuerdo a los mejores cocineros, bodegueros y empresarios “para llevar a la Comunidad Valenciana al lugar más alto de la gastronomía”. Y todo ello sin pedir subvenciones ni quejarse de la falta de apoyos. ¡Ya quisieran los diseñadores valencianos!
El día de la fiesta, Cuchi estuvo arropada por lo mejor de la cocina valenciana: Quique Dacosta (cada día más estiloso), Paco Torreblanca, Ricard Camarena (con ese punto canalla roquero), Kiko Moya, Javier de Andrés (La Sucursal) y Alberto Redrado (La Escaleta). Además, vinieron los diseñadores (perdón cocineros) estrella del mundo mundial: Joan Roca, tímido pero encantador como Armani en sus mejores años, y Andoni Luis Aduriz, que es un Galliano de la cocina. Como la Academia no tiene presupuesto, Cuchita buscó el apoyo de empresas valencianas para el catering: aquí un puestecito de quesos de Manglano, otro de jamón ibérico, ostras y clóchinas de Valencia, gamba roja y cocas de Dénia, longaniza de pascua, tomate valenciano, paellas… la terraza del restaurante Contrapunto del Palau de les Arts fue un festín de comida y bebida valencianas. Y de postre, horchata de Daniel, helados artesanos y un pedazo de tarta aniversario del maestro Paco Torreblanca. Luego hubo hasta copas, pero en lugar de gintonics, triunfó el Vodka-tonic (el vodka tonic es el nuevo gintoni, chicas) con el Belvedere de Javier Monedero, que también trajo el vino Imperial que es el que tomó el Rey Juan Carlos en su despedida, ¡qué paladar tan fino! La música la puso Manolo Mínguez y también actuó Javier Botella con su grupo Copa Ilustrada, que nos puso románticas con temas de Nat King Cole como Blue Moon.
Entre los invitados, el actor Juan Echanove, Jesús Terrés (del blog Nada Importa), Carlos Mataix (Heineken), Mónica Morales, el notario Carlos Pascual, la joyera Salomé Corell, Rosa Sanchís (Dicoval), el sastre Antonio Puebla, que acaba de recibir el premio Dedal de Oro; José Luis Vilanova y Verónica Montijano (VM The shop), la estilosa Alicia de Miguel, con un abrigo ideal de Patos; Carmen Girona, Vicente Gracia y Mónica Piñones, el periodista Carlos García Calvo, Mª Angeles Miguel (Ferragamo) y Encarna Roig (Acosta), Juan Valero de Palma, Olga Adelantado, Alfredo Burguera (La Embajada), Pedro García Mocholí, la diseñadora Presen Rodríguez y sus hijos Maribel y Jose Cosme, el director del Astoria Joan Solvevilla, el periodista Joseca Arnau, Silvia Escolá y Amparo López (Ampasi), Neni Reyna, la bloguera Greta Borras con el diseñador Lucas Zaragosí, Joaquin maldonado (Mediolanum), Esperanza Vila, Bárbara de Prats, David Lladró con su mujer Marta Aliño, sus hermanos Isabel y Fernando Aliño y su madre Isabel Mª Alfaro.

lunes, 1 de abril de 2013

Bistrós y gastrobares


Aviso para hombres que quieran deslumbrar a una mujer: mirad, chicos, lo de llevarnos a un restaurante de lujo, con camarero de almidonado vestido de negro y pajarita, está un poco desfasado.  Ahora lo que toca es que os gastéis la pasta en un  bistró o a un gastrobar. Ojo, que lo de que pagáis vosotros sigue en plena vigencia, porque la revolución feminista es otra cosa que no tiene nada que ver con la cuenta de la cena. Dad gracias porque los gastrobares son más baratos, en realidad son la versión asequible del restaurante de autor. Con la crisis, a los grandes chefs les ha pasado como a los diseñadores de moda, han tenido que abrir líneas más asequibles con menús más sencillos. El éxito ha sido tal, que más de un cocinero puede mantener el restaurante de lujo con lo que saca de los gastrobares. Lo mismito que las firmas de moda.
Dice Cuchita Lluch, que de esto sabe un rato porque para algo es presidenta de la Academia Valenciana de Gastronomía, que estos nuevos formatos han hecho que los grandes cocineros pongan los pies en el suelo, “utilizan todo su saber hacer aplicando técnicas nuevas a cocina sencilla y tradicional, a las tapas, a platos menos sofisticados”. Es como el punto intermedio entre un restaurante y un bar, producto de mucha calidad pero menos elaborado, puedes tomarte unas sencillas croquetas, un plato de pescado o carne pero con las técnicas más novedosas.
Los gastrobares también se adaptan a un nuevo estilo de vida. Eso de ir a un restaurante fisno donde tienes que ir elegante y apenas puedes levantar el tono de voz resulta cada vez más aburrido, es como un plan de nuestros padres. Lo que apetece es ponerse vaqueros e ir a un restaurante informal, donde puedes contar un par de chistes con tus amigos sin que se escandalice la mesa de al lado. Ricard Camarena le llamó “Canalla Bistro” precisamente por eso, porque son sitios con un punto canalla más juvenil, pero con comida para adultos.
Uno de los pioneros en esto del gastrobar fue Quique Dacosta, que abrió vuelve Carolina para tomar tapas de las buenas; luego vino Canalla Bistró, de Ricard Camarena, y el último en abrir ha sido Valen&Cia, de Valentín Sánchez  Arrieta, el chef de Leisuri.
La inauguración de Valen&cía reunió a más de cuatrocientos invitados, entre ellos Cuchita Lluch, Alfredo Esteve, Javier Monedero, Bea Pechuán, el director general de Llanera, Kako de Pachá, Alfred Garcia de Torremar, Tonino, Juana Camps, Gabí Marí, Bernardo y Mónica de la joyería Rabat, Merche Brandez de Arrocería Duna, Toni Testón, Carmina Baraja, de Unidad Editorial, Natalia Segrelles con Pablo Olmo, Coté Soler y Juan Carlos Ferrero, que estos días anda con líos en su hotel porque se le va el cocinero Paco Morales.
En la fiesta hubo música de jazz y barra de cócteles con Ivan Talens preparando gin tonics con Ginebra N Gin Vlc, mojitos y champagne Moet Rosé de Dicoval. La noche acabó con Manu Sánchez pinchando música de la época de Distrito 10
En el menú de Valen&Cía, decorado por Gerardo Almenar, hay platos de atún rojo de almadraba, verduras ecológicas traídas directamente del campo, hamburguesas de carne vacuna gallega y una selección de arroces a mediodía. “Cocina sincera, producto esmerado y las mejores materias primas”, dice Valentín.
El último paso en la democratización de la alta gastronomía es la barra de bar de diseño. Quique Dacosta ha abierto El Mercat, donde puedes comer un menú de lo más apañadito por 15 euros, y Ricard Camarena ha abierto Central Bar en el Mercado Central, donde puedes tomar gambas, ostras, esgarraet y otros productos del mercado con el sello de un gran cocinero, vamos, la sofisticación barata. Y el no va más son las hamburguesas de autor. El dueño de Café Alameda, Tico Corrons, acaba de abrir Valenburguer en la calla Guardia Civil con hamburguesas gourmet hechas de la mejor carne gallega.

lunes, 27 de agosto de 2012

A comer y a beber que ya queda poco


Se acaba el verano. Habrá que volver a casa, al trabajo, a los uniformes del colegio, a la dieta; ¡uf!, la dieta, ¡qué horror! El verano nos ha regalado un par de tallas de más y ahora hay que quitárselas a toda prisa para volverlas a recuperar en Navidad y luego vuelta a empezar. No es justo que el peso se gane kilo a kilo y se pierda gramo a gramo: te descuidas un mes, subes a la báscula y ¡zas!, tres kilos más; luego estás otro mes comiendo lechuga, subes a la báscula y quieres morirte, sólo has perdido ochocientos gramos.
En fin,  todavía queda una semana. Hay que aprovechar, comamos, durmamos y bebamos como si el mundo fuese a acabarse, que ya habrá tiempo de sufrir. Claro que hay una alternativa a la dieta y echarse el mundo por montera y abandonar este encorsetado canon de belleza que nos está amargando la vida. Hagámonos fans de Caritina Goyanes (www.telva.com/blogs). Eso sí que sería una revolución y no la pantomima de Juan Manuel Sánchez Gordillo. Caritina es hija de Cari Lapique y hermana de Carla, la ex novia de Fran Ribera Ordóñez. Utiliza la talla 46 por lo menos y es más feliz que un regaliz. Las chicas de Telva la han fichado para que haga un blog sobre cómo ser estilosa con una talla más allá de la treinta y ocho… Me encanta, me encanta, encanta.
El verano no es nada sin ciertas dosis de lujuria: cerveza, calamares a la romana y gintonics con cosas extravagantes, empezamos con las gotitas de fresa y al paso que vamos acabaremos poniéndole astillas de tronco de palmera para darle un aroma a oasis sahariano. A ver si Quique Dacosta, que es un genio en esto de hacernos comer sensaciones, inventa el gintonic definitivo y acaba con esta escalada de insensateces.
Quique estuvo el viernes en la II Muestra de Enoturismo y Gastronomía –Dolia- en el auditorio de Teulada, por cierto, qué auditorio, si alguien lo comprase a buen precio solucionábamos el problema de la deuda española y de la griega. Una maravilla, premio de arquitectura en Chicago por su diseño y por lo bien que se ha integrado en el entorno.
Allí, Quique nos enseñó, entre otras cosas, cómo podemos comernos la humedad de una mañana de invierno en Denia en un plato que ha llamado “bruma” o cómo se pueden convertir las rocas de la playa en un postre de panettone, chocolate y caramelo. Un crack, este chico, que pone en su sitio a esos pesados maridos que van por la vida de cocinitas y que lo único que saben hacer es gastarse una fortuna en el mercado, dejar la cocina hecha un desastre y preparar un arrocito más o menos pastoso.
Dice Quique Dacosta que para conocer un lugar tienes que comer los productos de su tierra. Pues ale, chicas, nos queda una semana para atiborrarnos de coques de esgarraet, arroz a la marinera, pastissets de boniato y bizcocho casero del mercado de Xàbia (recomiendo el de la Señora Pilar, entrando a mano izquierda, pero cuidado con su hijo que en cuanto te descuidas sale de la trastienda y te vende medio horno) y de postre vino moscatel de Teulada. El viernes presentaron una edición especial del Pitágora, un moscatel de aguja que es una maravilla para el paladar por cuatro euros de nada.
Total, chicas, qué más da tres kilos más que tres kilos menos, si decidimos sumarnos todas a la revolución Caritina y presentarnos este invierno en el Mercado de Colón con diez kilos más cada una para enseñarle a Sánchez Gordillo lo que es una revolución de verdad y acabar con la tiranía de los diseñadores.