El Veles e Vents se inauguró hace diez años; y ahí ha estado el pobre, como un ex presidente del Gobierno, o lo que es lo mismo: como un jarrón chino, nadie sabe qué hacer con él.
La obra minimalista de David Chipperfield, con sus enormes cristales y terrazas de madera, cayó en desgracia con la crisis. Las tablas de madera de las terrazas se agrietaban, las paredes del interior necesitaban capas de pintura y hubo un tiempo en el que ni siquiera se podía pagar la vigilancia del edificio. Las penurias económicas trajeron consigo un cambio en la estética: de la vanguardia minimalista de grandes espacios blancos, pasamos a los ladrillos cara vista, las vigas de madera, las sillas de enea y el estilo rústico. El pueblo, el pueblo era un valor seguro y no esos macro edificios capitalistas desnaturalizados que no sabes si estás es Sidney, Tokio o Nueva York.
Pero el tiempo lo cura todo, menos nuestras arrugas. Ahora, Heineken y La Sucursal han dado una segunda oportunidad al edificio. Lo han limpiado, reparado, acondicionado y redecorado con ambientes más amables y acogedores y han abierto allí tres restaurantes: uno de comida mediterránea, otro de alta gastronomía (La Sucursal) y una barra de cervezas. Además de una escuela de hostelería y un espacio cultural con exposiciones de fotografía de Jorge de Muñoz y de escultura de Miquel Navarro.
El nuevo Veles e Vents se inauguró el martes con una fiesta por todo lo alto: más de mil invitados, el presidente de Heineken España Richard Weissend, Javier Andrés, de la Sucursal y la plana mayor de la nueva política valenciana, desde el President Ximo Puig, hasta el alcalde Joan Ribó y el President de Les Corts Enric Morera, todos perfectamente integrados en ese escenario otrora tan pepero. La ocasión no era para menos. Que una cosa es ser podemita alavalenciana y otra renunciar a los más refinados placeres del hedonimos.
En el nuevo Veles e Vents hubo música en directo, cervezas a gogó, una organización muy profesional con gente como Corinna Heilman, y un catering que hubiese sido perfecto si en lugar de servirlo a las diez lo hubiesen hecho una hora antes, justo después de los discursos oficiales. Por lo demás, el evento recordó a aquellos fastos de la Copa América, pero la presencia de Joan Ribo y Ximo Puig sirvió para eliminar cualquier sentimiento de culpa. Si ellos han vuelto al Veles e Vents, cualquiera puede hacerlo.
La inauguración de la terraza de Marina Beach Club, este jueves, también nos transportó a los años de lujo y esplendor de la Copa América. La terraza se llama Sky bar y tiene unas vistas privilegiadas de la Malvarrosa. En la fiesta pinchó Bimba Bosé y hubo barra de champagne, de cócteles, de ostras fine declarie servidas por Andrés Soler, de Austrarium, jamoncito del bueno, catering abundante y una lista impecable de invitados, entre ellos Salvador Vila, Javier Monedero y Rosa Sanchís, Mónica y María José Duart, Marco Motta, Carmen Romero, Esperanza Vila, Alfonso Manglano y Eva Marcellán, el periodista Joseca Arnau, Esther y Laura Segura, Silvia Lafuente, Manuel Bueno, Juan Valero de Palma, Alejandro Ríos, Sonia Gómez-Luzón, Irina Manglano, Tomás Guillen, Toti Herrero, Cote Senabre, Nacho Ochoa, Paula Artés, Jose Cañizares, Pilar Lluquet, Reyes Trénor, Fran Bolinches y Susana Lozano, Nacho Gómez-Trénor, Carmina Ibáñez, Marisa Gallen, Paula Rincón de Arellano, Sergio Adelantado, Sara López Blanco, Noemí Carrasco, el interiorista Ramón Bandrés con Elena Meléndez, la diseñadora Amparo Chordá, Maite Sebastiá, Isabel Ruiz, Marta Puigmoltó, Alejandra Montaner, Marta Querol, María López-Trigo, Mayre Girona, Tania de la Torre e Isabel Bermejo. Vamos, una fiesta perfecta, de manual.
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lunes, 20 de junio de 2016
lunes, 26 de enero de 2015
Todos a Madrid
Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que los políticos valencianos esperaban estas fechas como un niño la noche de Reyes. Fitur era mucho más que una feria de turismo, era un punto de encuentro, de intrigas, contactos, compadreo y mucha juerga.
¡Qué tiempos aquellos! Valía la pena soportar los sinsabores de todo un año al frente de una alcaldía, para ir a Fitur y sentirse parte de la élite dirigente de una región que estaba en boga. Éramos los líderes de España y de Europa, y aquel era un regalo merecido para cualquiera que pintase algo en la vida pública valenciana. Todo era esplendor y derroche, cenas en el Palace o en el Casino, copas en Gabbana, todo daba igual, éramos los mejores y podíamos permitirnos todo eso y mucho más. Se suponía que todos estaban allí para promocionar su pueblo, aun cuando nunca jamás de los jamases turista alguno hubiese puesto sus extranjeros pies en él. Eso qué más daba, lo importante era estar allí, codearse con el Bigotes, con los conselleres y con los múltiples presidentes de otras tantas elevadas instituciones (Generalitat, Diputación, cajas de ahorro…).
Por la noche a cenar y a tomar copas, que no hay nada mejor para reforzar una amistad que una buena juerga. “Yo pago la penúltima. No, no, ¿qué dices? Esta me toca a mí.” “Camarero, no se olvide de darme el ticket que si no el Secretario de mi ayuntamiento no me lo abonará.” Luego pasó lo que pasó y ahora estamos donde estamos (¡uff!, que rajoniano me ha quedado esto). Esta semana se celebra Fitur, y no veremos lo que vimos, pero algo de aquello veremos (y sigue el rajonianismo). Para empezar, el AVE Madrid Valencia está más concurrido que un desfile de Prada, sobre todo el día de la Comunidad Valenciana, que este año es el jueves. Ese día, hay que estar en la feria puntual para dejarse ver ante las máximas autoridades. El President Fabra irá con el Conseller de Economía, Máximo Buch, los presidentes de las diputaciones, -Alfonso Rus organiza unas cenas memorables-, y alcaldes de un montón de municipios, vamos la plana mayor de la política valenciana. Este año en lugar de un stand, la Comunidad Valenciana tiene tres, uno para Valencia, otro para Alicante y otro para Castellón, ¡así nadie discute por el espacio!
Por la noche a cenar y a tomar copas, que no hay nada mejor para reforzar una amistad que una buena juerga. “Yo pago la penúltima. No, no, ¿qué dices? Esta me toca a mí.” “Camarero, no se olvide de darme el ticket que si no el Secretario de mi ayuntamiento no me lo abonará.” Luego pasó lo que pasó y ahora estamos donde estamos (¡uff!, que rajoniano me ha quedado esto). Esta semana se celebra Fitur, y no veremos lo que vimos, pero algo de aquello veremos (y sigue el rajonianismo). Para empezar, el AVE Madrid Valencia está más concurrido que un desfile de Prada, sobre todo el día de la Comunidad Valenciana, que este año es el jueves. Ese día, hay que estar en la feria puntual para dejarse ver ante las máximas autoridades. El President Fabra irá con el Conseller de Economía, Máximo Buch, los presidentes de las diputaciones, -Alfonso Rus organiza unas cenas memorables-, y alcaldes de un montón de municipios, vamos la plana mayor de la política valenciana. Este año en lugar de un stand, la Comunidad Valenciana tiene tres, uno para Valencia, otro para Alicante y otro para Castellón, ¡así nadie discute por el espacio!
Otras ediciones, alrededor del stand se organizaban desfiles de Moros y Cristianos de Alcoy o actuaciones de dolçaina y tabalet; esta vez, la estrella de la feria será la gastronomía valenciana, cada vez mejor posicionada gracias a cocineros como Quique Dacosta, Ricard Camarena, Kiko Moya, Javier Andrés o Susi Díaz, que cocinará en directo platos típicos valencianos en un showcooking en la feria.
Muchos de estos cocineros, entre ellos Susi Díaz, acompañaron el viernes a Cuchita Lluch en la entrega de los premios de la Academia Valenciana de Gastronomía, que este año se celebró en Alicante.
La flamante presidenta de la Academia no se suele perder ni una sola Feria ni tampoco alguna de las múltiples fiestas que se celebran en Madrid los días de Fitur. Hay saraos por toda la ciudad. Tanto, que hasta los empresarios de la noche madrileña se han unido para presentar una oferta completa esos días, en total son más de 50 clubs, discotecas, salas de conciertos, tablaos, gin clubs y bares de copas.
Por si fuera poco, la Fundación Conexus, con gente tan principal como Manuel Broseta, Carlos Pascual, Javier Serratosa, Íñigo Parra, José Vicente Morata o Manuel Peláez, celebra la noche del jueves una cena por todo lo alto en Madrid para estrechar lazos entre ambas comunidades.
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