Mostrando entradas con la etiqueta Bimba Bosé. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bimba Bosé. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de febrero de 2017

Cotilleos de pasarela

Este fin de semana se celebró en Madrid la Mercedes Benz Fashion Week, la primera edición dirigida por Charo Izquierdo, directora de la revista Yo Dona durante muchos años. El primero en desfilar fue el alicantino Juan Vidal. Una pasada de colección. Vestidos de corte al bies con plumas y delicadas cintas en chiffon de seda, estampados retro y abrigos batín en visón rasado de lo más sofisticados.
Todas las miradas debían estar concentradas en los tejidos lujosos de patchwork, pero otro foco de atención competía con los vestidos art decó. Sentadas en primera fila, la novia de Ronaldo, Georgina Rodríguez, y la actriz Michelle Calvó, las dos vestidas de Vidal, acaparaban toda la atención de los fotógrafos. Por un momento, se te iban los ojos hacia el front-row antes que a la pasarela.
Menos mal que me senté con Josep Lozano y se puso a comentar los cotilleos del desfile, más interesantes que los de Ronaldo. “Para empezar, hay que fijarse en el casting de modelos, se suele buscar un perfil de chica parecido para que el desfile sea coherente”. En el de Juan Vidal, todas eran rubias, de pelo largo y tez pálida, salvo Marta Ortiz, morena con el pelo corto y rizado. “Marta no encajaba con el perfil pero tuvo que desfilar  sustituyendo a una brasileña que falló por un compromiso de última hora”.
Lozano fue desgranando otros secretos de la pasarela. Por ejemplo, que las luces verdes del desfile de Vidal no eran las más favorecedoras para las fotos, aunque daban la atmósfera teatral que buscaba el diseñador. Y la música del desfile, machacona y con poca melodía, permitía que te centrases en los vestidos y no te distrajeses tarareando un tema conocido. También me enteré de que el turno de desfiles en Madrid se decide por sorteo y que lo peor que le puede suceder a un diseñador es desfilar el último día porque las modelos están agotadas y las bajas se tienen que reemplazar por otras chicas con menos caché.
Después de Juan Vidal desfiló Agatha Ruiz de la Prada. El revuelo que provocaron los famosos fue todavía mayor. Los cámaras se daban codazos para sacar foto de Isabelita Pantoja, en primera fila acompañada por su estilista Jesús Reyes. ¡Si Isa Pantoja tiene estilista no veo porqué cualquiera de nosotras no! Además estaba Fran Ribera, que tuvo que sentarse en el suelo, tan caballero él, para que su mujer Lourdes Montes no estuviese tan apretujada en la grada. Y Carmen Lomana, con un vestido que dejaba ver su tipazo de quinceañera, sentada junto a Mariló Montero, que fue a ver desfilar a su hija Rocío Crusset. En primera fila también Esperanza Aguirre, María Leon, Cósima Ramírez (monísima con una mezcla imposible de medias verdes y zapatos rosas con purpurina) y Beatriz de Orleans.
El desfile tenía que empezar a las 12:30 y ya pasaban diez minutos de la hora. Y entonces Lozano me contó otro secreto: “Aquí comienza una batalla entre el diseñador y el coordinador de la pasarela: el diseñador quiere que los fotógrafos y cámaras estén el mayor tiempo posible porque eso se traduce en espacio que ocupan en periódicos y televisiones, mientras que en el backstage se están poniendo de los nervios porque el retraso afectará al resto de desfiles”.
El viernes desfiló también nuestro Francis Montesinos, con una colección dedicada a ¡¡¡Asturias!!! Se le perdona porque el principado patrocinaba su colección y eso ayuda a remontar la temporada, además que los estampados con hortensias son ideales. En primera fila, Toñi Salazar de Azúcar Moreno, Maribel Sanz, Rafael Amargo, Mónica Hoyos y Makoke. El desfile se cerró con un vestido de novia negro que llevó Lucía Bosé. Montesinos, muy amigo de la familia, quiso rendir un homenaje a Bimba Bosé.

lunes, 20 de junio de 2016

Vuelve el champagne

El Veles e Vents se inauguró hace diez años; y ahí ha estado el pobre, como un ex presidente del Gobierno, o lo que es lo mismo: como un jarrón chino, nadie sabe qué hacer con él. La obra minimalista de David Chipperfield, con sus enormes cristales y terrazas de madera, cayó en desgracia con la crisis. Las tablas de madera de las terrazas se agrietaban, las paredes del interior necesitaban capas de pintura y hubo un tiempo en el que ni siquiera se podía pagar la vigilancia del edificio. Las penurias económicas trajeron consigo un cambio en la estética: de la vanguardia minimalista de grandes espacios blancos, pasamos a los ladrillos cara vista, las vigas de madera, las sillas de enea y el estilo rústico. El pueblo, el pueblo era un valor seguro y no esos macro edificios capitalistas desnaturalizados que no sabes si estás es Sidney, Tokio o Nueva York. Pero el tiempo lo cura todo, menos nuestras arrugas. Ahora, Heineken y La Sucursal han dado una segunda oportunidad al edificio. Lo han limpiado, reparado, acondicionado y redecorado con ambientes más amables y acogedores y han abierto allí tres restaurantes: uno de comida mediterránea, otro de alta gastronomía (La Sucursal) y una barra de cervezas. Además de una escuela de hostelería y un espacio cultural con exposiciones de fotografía de Jorge de Muñoz y de escultura de Miquel Navarro.
El nuevo Veles e Vents se inauguró el martes con una fiesta por todo lo alto: más de mil invitados, el presidente de Heineken España Richard Weissend, Javier Andrés, de la Sucursal y la plana mayor de la nueva política valenciana, desde el President Ximo Puig, hasta el alcalde Joan Ribó y el President de Les Corts Enric Morera, todos perfectamente integrados en ese escenario otrora tan pepero. La ocasión no era para menos. Que una cosa es ser podemita alavalenciana y otra renunciar a los más refinados placeres del hedonimos.
En el nuevo Veles e Vents hubo música en directo, cervezas a gogó, una organización muy profesional con gente como Corinna Heilman, y un catering que hubiese sido perfecto si en lugar de servirlo a las diez lo hubiesen hecho una hora antes, justo después de los discursos oficiales. Por lo demás, el evento recordó a aquellos fastos de la Copa América, pero la presencia de Joan Ribo y Ximo Puig sirvió para eliminar cualquier sentimiento de culpa. Si ellos han vuelto al Veles e Vents, cualquiera puede hacerlo.
La inauguración de la terraza de Marina Beach Club, este jueves, también nos transportó a los años de lujo y esplendor de la Copa América. La terraza se llama Sky bar y tiene unas vistas privilegiadas de la Malvarrosa. En la fiesta pinchó Bimba Bosé y hubo barra de champagne, de cócteles, de ostras fine declarie servidas por Andrés Soler, de Austrarium, jamoncito del bueno, catering abundante y una lista impecable de invitados, entre ellos Salvador Vila, Javier Monedero y Rosa Sanchís, Mónica y María José Duart, Marco Motta, Carmen Romero, Esperanza Vila, Alfonso Manglano y Eva Marcellán, el periodista Joseca Arnau, Esther y Laura Segura, Silvia Lafuente, Manuel Bueno, Juan Valero de Palma, Alejandro Ríos, Sonia Gómez-Luzón, Irina Manglano, Tomás Guillen, Toti Herrero, Cote Senabre, Nacho Ochoa, Paula Artés, Jose Cañizares, Pilar Lluquet, Reyes Trénor, Fran Bolinches y Susana Lozano, Nacho Gómez-Trénor, Carmina Ibáñez, Marisa Gallen, Paula Rincón de Arellano, Sergio Adelantado, Sara López Blanco, Noemí Carrasco, el interiorista Ramón Bandrés con Elena Meléndez, la diseñadora Amparo Chordá, Maite Sebastiá, Isabel Ruiz, Marta Puigmoltó, Alejandra Montaner, Marta Querol, María López-Trigo, Mayre Girona, Tania de la Torre e Isabel Bermejo. Vamos, una fiesta perfecta, de manual.