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martes, 17 de octubre de 2017

Tu en casa, yo en galerías de arte

Hay una edad en la que los hombres se vienen arriba, mientras las mujeres buscamos remanso. Veinte años después, se da la vuelta a la tortilla.
Uno de los problemas de la vida en pareja es que los biorritmos de los hombres y de las mujeres van desacompasados. La idea no es mía, es de Laura Fitera, que lo explica así. A los treinta ellos están en plena efervescencia social y profesional. Quieren comerse el mundo, descubrir cosas, conocer gente, encontrar nuevas aficiones. Nosotras en cambio, a esa edad, estamos subsumidas por la maternidad que de alguna forma nos empuja a lo contrario: a la vida hogareña, tranquila, sin sobresaltos. Así es que, mientras tu tarde de otoño ideal es envolverte en una manta y acurrucarte en el sofá, ellos quieren salir a cenar y tomar copas con menganito y futanita que son dos tipos a los que no conoces, ni ganas que tienes.
Pasan los años, los niños se hacen mayores, y tú te reencuentras a solas una tarde entera con tu Pepe. Ya tenéis cincuenta y tantos. Él está más quemado que la piel de un guiri en Benidorm. Escéptico y desmotivado, lo que quiere es ver el fútbol, cenar cualquier cosa e irse a la cama. Mientras que nosotras, a esa edad, somos como osas que despiertan de su letargo y queremos salir, ver, conocer, descubrir.
Dice mi amiga Laura que en cualquier evento social es fácil corroborar su teoría: “Ves a mujeres de cincuenta y muchos entusiasmadas, hablando con unos y con otros, mientras arrastran a un marido tristón que cuando abre la boca es para decir que está cansado y se quiere ir a casa”.
Solución: “Mira Pepe, yo esta tarde me voy a un par de exposiciones con el vecino. Ese chico de veinticinco años que acaba de terminar la carrera. Y para que tú no te quedes solo, te envío a mi madre que te preparará la cena.”
Como toda regla, tiene sus excepciones, claro. Ahí tienes al artista Claudio Zirotti, rebosante de vitalidad a sus 65 años. Acaba de inaugurar exposición en L’Alfàs del Pi y parece un quinceañero el día que le han regalado su primera moto.
Zirotti es un italiano que trabajó en los años setenta con Federico Fellini en el periódico satírico romano Marc Aurelio. Desde entonces, ha recorrido varios países, hasta recalar en Valencia.
Su última exposición se titula “Pre-Texto. Más allá de la palabra” y reúne pinturas que representan signos y gráficas que casi tienen ritmo musical.
A la inauguración asistieron la Concejala de Cultura de l'Alfàs del Pi, Mayte García, Esperanza Durán de Fundación Frax, los artistas Horacio Silva, Jarr, Daniel Tejero, Francisco Sebastián Nicolau y Natividad Navalón, el fotógrafo Eduardo Peris, la interiorista Amelia Delhom, el galerista Miguel Castillo con Fátima Luque, Miguel Piqueras de Acuda Godella, el diseñador Omar Daniel, Phillipe Massiot, Pascal Chanferel, Josep Lozano, Trini García y Adriano Zirotti entre otros.
Otra inauguración, esta vez en la sala del Sporting Club Russafa, convocó a un buen número de artistas en la exposición colectiva sobre gráfica estructural. ¿Y qué es la gráfica estructural, os preguntaréis? “Se trata de investigar y reflexionar sobre el valor de la composición y de la estructura gráfica como elementos expresivos por los que discurrir y mostrar conceptualizaciones distantes, prácticas gráficas y cromáticas, texturas y lenguajes diversos e infinitos.”, dice Marisa Martínez, comisaria de la exposición.
A ver chicas, yo creo que lo mejor es memorizar el párrafo para decírselo al vecino de 35, o lo que es aún mejor, para responderle a tu Pepe cuando llegues a casa y te pregunte qué tal te lo has pasado.
En la inauguración estuvieron los artistas que exponen: Rafa de Corral, Elena Martí, Ximo Micó, José Antonio Picazo, Felicia Puerta y Jorge Carla; también gente del mundo artístico como José Garneria, Concha Ros, la galerista Marip Guiennot y el escultor José Luis Yebra, Marisa Giménez Soler, de Doce Islas, y Pancho Amat, Javier Martínez Rubio y José David Olmos, Mª Eugenia del Corral, Nan Pizcueta, Fernando Rincón e Inma Coll.
Ruzafa es el barrio perfecto para una inmersión cultural. Hace tiempo que concentra al mayor número de creativos por metro cuadrado: diseñadores, galeristas, ilustradores, artistas... vamos, el entorno ideal para mujeres inquietas y con un proyecto vital que incluye todo tipo de planes.

lunes, 8 de mayo de 2017

Agua y humo

Hoy es el día de la madre. Las mujeres vivimos la maternidad de forma distinta conforme avanza nuestra vida. A los diez años es un sueño; a los veinte una pesadilla; a los treinta un temor; a los cuarenta gratitud, a los cincuenta preocupación, a los sesenta envidia y a partir de los setenta, nostalgia. Cada una de esas etapas va acompañada del siempre necesario compañero, ¡qué le vamos a hacer, tenemos que cargar con eso! Primero es un príncipe azul de ensueño, un hombre perfecto que
se parece a papá. A los veinte no piensas en él, estás en otras cosas. A los treinta dudas si quedarte con el que tienes o seguir buscando. A los cuarenta crees que has acertado; a los cincuenta: “¡uff, debí seguir buscando!”; a partir de los sesenta: “Bueno, tampoco está tan mal. Al fin y al cabo, ¿qué más da? ha cumplido su misión”.
Y así va pasando la vida. Y hoy cada una recibirá el regalo que corresponde a su edad. De niña te imaginas a ti misma en la cama, con los niños saltando a tu alrededor y dándote regalos que han hecho ellos mismos. Pero los niños se hacen mayores, y quieras que no la pulserita hecha con macarrones tiene gracia si te la da tu hijo de cinco años, pero si te lo trae un chaval de dieciocho, te quedas con cara de póker y pensando: en algo he fallado como madre. Así es que conforme se hacen mayores vas siendo más materialista, y ahí es donde tu Pepe debe cubrir el hueco dejado por los niños. Pero claro él también se ha hecho mayor y a estas alturas tiene menos imaginación que un cangrejo, así es que no esperas grandes sorpresas.
En fin, hoy es el día de la madre, que cada una lo disfrute a su manera. La vida pasa y va cambiando. Como dice Claudio Zirotti, todo en la vida es como el agua y se desvanece como el humo. Este señor, italiano valencianizado, viene a cuento porque esta semana ha inaugurado una exposición de pintura en la galería Cuatro.
Fue el jueves y allí estaba el artista con su pareja Trini García, el galerista Miguel Castillo Gómez, Helena Calvillo, Mariló Mascuñán, Nan Pizcueta Sales, Fernando Rincón, Amelia Delhom, Marip Guiennot, Teresa Gómez Coloma, los artistas Paco Sebastiá, Miguel Castillo, Horacio Silva, Javier Calvo y JARR, que tiene una de las melenas más envidiables de toda Valencia, con esos rizos ensortijados que parecen sacados de un perfil de emperador romano. También estuvo Sara Joudí, que ha conseguido en muy poco tiempo que su galería Shiras sea una referencia en Valencia.
El incansable Josep Lozano llevó a la Galería Cuatro a su gente del Club Moddos: Amelia Delhom, Julia Pérez Broseta, Encarna Roig, María Dolores Enguix y Marcelo Soto, Lluis Nadal, los joyeros Guillermo Martorell y Mamen Puchades … parte del grupo se va en septiembre a Nueva York a ver la Fashion Week, ¡qué envidia, eso sí es un planazo del que debería tomar nota algún marido despistado o hijo desagradecido que hoy no haya estado a la altura!
También estuvo Alejandro Mañes, los periodistas Xavier Ribera y Laura Grande, la ex modelo Carmen Durán, Ignacio Estrela, Miguel Piqueras, Fernando Rincón, Jordi Pla, la estilosa Laura Gallego, de Luxury Valencia, con Angel Villanueva; el promotor de arte Miguel Piqueras, la presidenta de Cecoval Isabel Cosme, los fotógrafos Eduardo Peris, Emanuele, Fernando Rincón y Jordi Plá; Antonio Campagnolo, Rosángeles Valls (Anandadansa) y Rodolf Sirera, Vicente Montañana y Paqui Casans, Santiago Castell, Rafa Sánchez, Eduardo Peris, Boke Bazán, Tono Beut, Javier Hernández, Coco y Ví Pamblanco o Laura Bernal.
Visitar la exposición es un buen plan para alegrar el ánimo. Las pinturas de Zirotti representan símbolos de escritura que se transforman en un alfabeto propio y éstos a su vez en personajes alegóricos que se mueven y tienen su espacio. Dice el pintor que cuando crea está jugando con espacios e imágenes que tiene en su cabeza y que su discurso no es nada intelectual: “Quiero que el público disfrute con la obra, que se divierta. Soy positivista y me gusta que mi obra refleje la alegría. Es pura diversión”