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lunes, 8 de mayo de 2017

Agua y humo

Hoy es el día de la madre. Las mujeres vivimos la maternidad de forma distinta conforme avanza nuestra vida. A los diez años es un sueño; a los veinte una pesadilla; a los treinta un temor; a los cuarenta gratitud, a los cincuenta preocupación, a los sesenta envidia y a partir de los setenta, nostalgia. Cada una de esas etapas va acompañada del siempre necesario compañero, ¡qué le vamos a hacer, tenemos que cargar con eso! Primero es un príncipe azul de ensueño, un hombre perfecto que
se parece a papá. A los veinte no piensas en él, estás en otras cosas. A los treinta dudas si quedarte con el que tienes o seguir buscando. A los cuarenta crees que has acertado; a los cincuenta: “¡uff, debí seguir buscando!”; a partir de los sesenta: “Bueno, tampoco está tan mal. Al fin y al cabo, ¿qué más da? ha cumplido su misión”.
Y así va pasando la vida. Y hoy cada una recibirá el regalo que corresponde a su edad. De niña te imaginas a ti misma en la cama, con los niños saltando a tu alrededor y dándote regalos que han hecho ellos mismos. Pero los niños se hacen mayores, y quieras que no la pulserita hecha con macarrones tiene gracia si te la da tu hijo de cinco años, pero si te lo trae un chaval de dieciocho, te quedas con cara de póker y pensando: en algo he fallado como madre. Así es que conforme se hacen mayores vas siendo más materialista, y ahí es donde tu Pepe debe cubrir el hueco dejado por los niños. Pero claro él también se ha hecho mayor y a estas alturas tiene menos imaginación que un cangrejo, así es que no esperas grandes sorpresas.
En fin, hoy es el día de la madre, que cada una lo disfrute a su manera. La vida pasa y va cambiando. Como dice Claudio Zirotti, todo en la vida es como el agua y se desvanece como el humo. Este señor, italiano valencianizado, viene a cuento porque esta semana ha inaugurado una exposición de pintura en la galería Cuatro.
Fue el jueves y allí estaba el artista con su pareja Trini García, el galerista Miguel Castillo Gómez, Helena Calvillo, Mariló Mascuñán, Nan Pizcueta Sales, Fernando Rincón, Amelia Delhom, Marip Guiennot, Teresa Gómez Coloma, los artistas Paco Sebastiá, Miguel Castillo, Horacio Silva, Javier Calvo y JARR, que tiene una de las melenas más envidiables de toda Valencia, con esos rizos ensortijados que parecen sacados de un perfil de emperador romano. También estuvo Sara Joudí, que ha conseguido en muy poco tiempo que su galería Shiras sea una referencia en Valencia.
El incansable Josep Lozano llevó a la Galería Cuatro a su gente del Club Moddos: Amelia Delhom, Julia Pérez Broseta, Encarna Roig, María Dolores Enguix y Marcelo Soto, Lluis Nadal, los joyeros Guillermo Martorell y Mamen Puchades … parte del grupo se va en septiembre a Nueva York a ver la Fashion Week, ¡qué envidia, eso sí es un planazo del que debería tomar nota algún marido despistado o hijo desagradecido que hoy no haya estado a la altura!
También estuvo Alejandro Mañes, los periodistas Xavier Ribera y Laura Grande, la ex modelo Carmen Durán, Ignacio Estrela, Miguel Piqueras, Fernando Rincón, Jordi Pla, la estilosa Laura Gallego, de Luxury Valencia, con Angel Villanueva; el promotor de arte Miguel Piqueras, la presidenta de Cecoval Isabel Cosme, los fotógrafos Eduardo Peris, Emanuele, Fernando Rincón y Jordi Plá; Antonio Campagnolo, Rosángeles Valls (Anandadansa) y Rodolf Sirera, Vicente Montañana y Paqui Casans, Santiago Castell, Rafa Sánchez, Eduardo Peris, Boke Bazán, Tono Beut, Javier Hernández, Coco y Ví Pamblanco o Laura Bernal.
Visitar la exposición es un buen plan para alegrar el ánimo. Las pinturas de Zirotti representan símbolos de escritura que se transforman en un alfabeto propio y éstos a su vez en personajes alegóricos que se mueven y tienen su espacio. Dice el pintor que cuando crea está jugando con espacios e imágenes que tiene en su cabeza y que su discurso no es nada intelectual: “Quiero que el público disfrute con la obra, que se divierta. Soy positivista y me gusta que mi obra refleje la alegría. Es pura diversión”

lunes, 30 de enero de 2017

Adiós a un caballero

Cada caballero que muere, es un caballero menos porque no tiene relevo. Juan Luis Gómez-Trénor era uno de esos caballeros. Uno de esos hombres que hacía sentir distinguida a cualquier mujer, independientemente de que fuese alta, delgada y estilosísima, o más bien chaparra y poca cosa. Eso es la caballerosidad: que te digan estés más guapa cada día, que te rellenen la copa, que se levanten de la silla cuando te ven llegar a la mesa, que te escuchen y entren en tu conversación haciéndote creer que les interesa mucho más lo que tú dices que el último fichaje del Valencia C.F. Quedan pocos de esos y es una pena. Nada tiene que ver esto con el machismo pero sí con un feminismo mal entendido que reclama el mismo trato para hombres y mujeres. Que considera una ofensa el halago a la mujer y la exaltación de su belleza. Y al final ha pasado lo que ha pasado, que ya nadie te cede el paso y que el colega de turno te pone la copa delante de las narices para que seas tú quien se la llene de vino. Lo siguiente es el chiste soez, que puede resultar gracioso entre hombres, pero que cuando tú estás delante queda más chabacano que un eructo: te quedas ahí, con la sonrisa pintada en la cara y pensando, pero qué poca gracia tienes, guapito. Pero lo peor de todo está aún por llegar, como el tío se cree gracioso, suelta otro. El de al lado se engancha y suelta el suyo, tú intentas cambiar la conversación, pero ya es tarde, esto es un tsunami de grosería que te ha desbordado.
Probablemente nos lo hayamos buscado nosotras, pero no era esto lo que queríamos. Pretendíamos que no se nos tratara como a floreros, que no se nos vetase ante ciertos temas de conversación, que en cualquier evento social nuestro papel fuese algo más que el de lucir pierna y escote. Pero algo hemos hecho mal.
Aparte de la muerte de Gómez-Trenor, la noticia social de la semana en Valencia ha sido la falta de noticias. Enero acaba tan soso como empezó: con frío, lluvia y pocos saraos, a excepción de alguna vidilla cultural.
El lunes, el artista Jarr presentó en sociedad su nuevo catálogo “fallen angels2, con fotos de Zaibi, Paola Dominguín y textos de Alex Villar. La presentación reunió a un montón de amigos del artista, entre ellos la periodista Laura Grande, el presidente de la Fundación Bancaja Rafael Alcón, Alfredo Esteve, Begoña Llácer, los interioristas Julio Guixeres y Amelia Delhom, Encarna Roig (de Acosta), Mª José García y Mónica Duart, Begoña Albert, Amparo Ortuño de la Clínica Rahhal, Ana Ramírez y Lluís Nadal, Mª Dolores Enguix con Marcelo Soto (Óptica Climent), Josep Lozano, Ángeles Miguel (El vestidor vintage), el doctor Juan Antonio Murgui, el artista Claudio Zirotti y Trini García, Coté Soler y Javier Martinez-Rubio.
Al día siguiente, la artista Virginia Kelle presentó su última obra en la clínica dental Pons Soria con motivo de su treinta aniversario. En la presentación estuvo el peluquero Rafael Moreno, un artista de la tijera y el color, Coque Ruz y Gonzalo Abir de Tyris, Pilu Díez de Rivera, Patricia Sánchez de León, Desampa Gil, el Doctor Mira y los diseñadores Lucas Zaragosí y Adrián Salvador, de Siemprevivas.
Lucas y Adrián protagonizaron el último evento de la semana. Hablaron de sus nuevos proyectos en Mar de Avellanas invitados por La Rambleta y Cervezas Alhambra y anunciaron que a partir del próximo mes de febrero se mudan a un nuevo espacio en Pintor Salvador Abril 19. Entre los asistentesla chef Begoña Rodrigo, Ana Mansergas, Laura Grande y Ferrán Cano, Ángela Valero de Palma, Daniel Borrás, Eva Montesinos, Carmen Durán, Virginia Murcia, Ángela Pla, Meritxell Barberá de Taiat Dansa, Isabel Moreno y la fotógrafa Mara Cózar entre otros.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Sangre inédita

Esta semana corría por WhatsApp un buen chiste: “Que celebremos Halloween es como si en Wisconsin bajasen en romería por el Mississippi al Cristo de los Faroles”. Y te imaginabas al Cristo en procesión río abajo, precedido por barcazas con animadoras medio desnudas, agitando sus pompones rojos y gritando “Dame A, Dame B”. Detrás los veteranos de Vietnam, seguidos de Mickey Mouse y del cowboy que va desenfundando sus revólveres y disparando al aire tiros de fogueo. Mientras pasa la procesión, el público devora enormes paquetes de palomitas y beben gigantescos vasos de Coca-cola. El Cristo va llegando pero no escucha saetas, sino cantos de góspel e imaginas que debe de estar diciendo: “Perdónales Padre porque no saben lo que hacen”.
En fin, ¿qué se le va a hacer? Halloween es como Starbucks, han venido para quedarse. Don Juan Tenorio se rinde ante los disfraces de bruja y de calaveras, como las tazas de porcelana y las cucharas de plata se rinden ante los vasos y cucharas de plástico a la hora del café. Siglos y siglos refinando una cultura para que un abrir y cerrar de ojos nuestros hijos lo echen todo por la borda.
Claro que no hay porque ponerse apocalípticos. Toda esta invasión convive con la defensa de cosas muy nuestras. Por ejemplo, esta semana, mientras nuestros niños exigían su disfraz de Halloween, Josep Lozano presentaba en el IVAM su proyecto “Sangre inédita”: una exposición de moda que pretende reivindicar el talento artístico de los diseñadores y destacar lo diferente por encima de lo clónico. De hecho, en la exposición no hay ningún modelito que se parezca a los que te encuentras en Zara o Mango. Hay vestidos de corsé estilo burlesque de Bibian Blue, patronajes aparentemente sencillos pero con mucha técnica (Amaya Arzuaga), tejidos tecnológicos sorprendentes (Siemprevevivas y Noelia Navarro) y piezas oníricas como las de Visori.
Los 28 diseños sólo tienen en común el color rojo, de ahí el nombre de sangre inédita. La exposición se inauguró el jueves con un desfile de lo más teatral en el hall del IVAM. Moqueta, paneles, humo y luces rojas formaban un escenario muy alejado de los desfiles convencionales, que suelen ser de un blanco inmaculado para que destaque la ropa.
Solo 150 personas estaban invitadas al desfile, pero al final acudieron cerca de 500 entre ellos, la Consellera de Cultura María José Catalá, la periodista Maribel Vilaplana, el siempre encantador Doctor Murgui, el diseñador Enrique Lodares, que es de los que disfruta con este tipo de exposiciones, y también los pintores Javier Calvo y Jarr, Amparo Chordá, el joyero Guillermo Martorell, Mª Dolores Enguix y Alfredo Esteve, del que todavía se recuerda su último desfile en el Westin con moda masculina de Saint Laurent, Lanvin, Gucci, Dolce&Gabbana, Dsqueared o Rick Owens.
A la misma hora, en la joyería Antonio Romero, la modelo Almudena Fernández presentaba una edición especial de un reloj que dedica una parte de los beneficios de la venta a la ONG Kind Surf. En la presentación estuvo el pediatra Carlos de Paredes y su mujer Mª José Gallardo, el matrimonio Zahrawi, el diseñador Valentín Herraiz, y el director del Astoria Joan Soldevilla. Los cócteles de joyerías son el primer síntoma de que la Navidad está más próxima, y con ella Papá Noel, que ya se está preparando para darnos la paliza.