jueves, 10 de junio de 2010

Se despidió uno de los señores del vino

Ahora que a buena parte de los niños pijos les ha dado por montarse una bodega de vino con la que sueñan ganar dinero, mientras entierran el que antaño ganó su familia haciendo cualquier otra cosa, se agradece ver que hay gente como Michel Grin que ha sabido dirigir con señoría y elegancia una bodega de toda la vida, Murviedro.
Bodegas Murviedro ha cambiado a su equipo directivo porque se les ha jubilado un histórico de la empresa, el hasta ahora Director General Michel Grin. Hasta aquí todo más o menos normal, como la vida misma, unos se van y otros vienen. Pero corren tiempos en los que sorprende que alguien se jubile en loor de multitudes con expresión de cariño y agradecimiento de la empresa a la que ha servido.
Los homenajes emotivos a quienes se jubilan se están sustituyendo por un simple “adiós guapa, que te vaya bonito, y lárgate cuanto antes que hace ya años que estamos esperando a perderte de vista”; o lo que es peor: “(…) mira guapa, aunque tienes cuarenta y muchos, y estas en la flor de la vida, hemos decidido prejubilarte porque aquí tenemos a esta pipiola, o pipiolo, mucho más mona que tú, con las piernas muchos más estilizadas, el escote mejor puesto y mucha más habilidad con el Excel, que está dispuesta a hacer lo mismo que tú por la mitad de tu sueldo. Así es que cuanto antes te largues a tu casa, a cuidar esos hijos que ya no te necesitan, mucho mejor para todos.”
Por eso, el acto del viernes en el Veles e Vents para despedir a Michel Grin fue mucho más que una fiesta de despedida: allí estaban buena parte de los clientes y proveedores de la bodega, sus trabajadores, su familia, un montón de cónsules y algún que otro jerifalte de la política. Y doy fe de que por más de mejilla rodaron lágrimas.
Por lo demás la fiesta fue elegante, que es lo que caracteriza al mundo del vino. Hay mundos que son estilosos, como el de la moda; otros son glamurosos, como el de las joyas; otros son divertidos, como el de los artistas… Pero en la mayoría de esos mundos, antes o después, siempre te encuentras a un hortera. Eso no pasa con la gente del vino, podrán ser más o menos ricos, conducir un Mercedes o un tractor, pero en cualquier caso quienes viven del vino siempre son gente elegante que sabe estar.
Eso es lo que había el viernes en el Veles e Vents, medio millar de personas bebiendo cava y comiendo jamón mientras despedían a un señor al que todos parecían apreciar después de haber trabajado años con él.
La fiesta fue una pasada. El catering, preparado por “Made in Catering”, fue dirigido por el chef Alain Devahive, que ha trabajado con Ferrán Adriá en El Bulli y que cuentan que ha cocinado hasta para el mismísimo Elton Jonh. Después del cocktail, los invitados picotearon en las estaciones de show cooking, donde se sirvieron productos muy gourmet maridados con algunos de los vinos más selectos de la bodega. José Zambrano diseñó los uniformes de las azafatas, unos vestidos rojos ideales, mientras que el maquillador de la Semana de la Moda, Bobbi Brown, puso monísimas a las camareras. La velada acabó con un castillo de fuegos artificiales de la pirotecnia Caballer y copas en la terraza del Veles e Vents.
El día antes, el jueves, hubo otra fiesta, esta vez en el Palacio de la Exposición y fue para presentar la nueva imagen del Ron Brugal extra viejo. No es la primera vez que los de Brugal hacen una cata en Valencia, la hicieron hace cuatro o cinco años en L’Hemisferic. Por aquél entonces debía de haber cuatro gatos que tomaban ron porque en las tiendas especializadas había cuatro o cinco marcas y la más cara costaba treinta euros la botella. Ahora, en cualquier tienda de delicatessen hay botellas de ron de hasta cuatrocientos pavos… ¡¡¡ cuanta razón tenía Rodrigo Rato, cuando por aquel entonces dijo que los españoles habíamos afinado mucho el paladar!!!.
El caso es ahora hay muchos bebedores de ron, dicen que la mejor compañía de un buen puro y los invitados al cóctel de Brugal disfrutaron no sólo del ron, sino de los mojitos y daiquiris de frutas que prepara Juan Carlos Muñoz y las delicias del catering del Grupo el Alto, que nunca falla.
Entre los invitados, los diseñadores Juan Andrés Mompó, Presen Rodríguez, José Zambrano, Noelia Navarro, Miquel Suay, el joyero Vicente Gracia, e imprescindibles de la sociedad valenciana como Laura Fitera, Encarna Roig, Amparo Mortes, Mª Angeles Miguel y Juan Antonio y Mª José Murgui.

3 comentarios:

Tere dijo...

hola!! es la primera vez k visito tu blog y esta genial!!
super buenas las fotos de los bikinis de abajo!
pasate por el mio si kieres, te espero en
http://sweetsyte.blogspot.com/
bss!

Anna dijo...

Bueno...a la próxima me apunto ;-)

dfadf dijo...

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