lunes, 20 de diciembre de 2010

Donde haya un buen artesano, que se quiten los chinos

Sé que lo que voy a decir es de pija insoportable, pero a mí las baratijas no me gustan nada. Entras en un chino o en un todo a cien y está todo mezclado de cualquier manera, las muñecas con los cubos de fregar y los calcetines de deporte, el pegamento multiuso con las pinzas de tender y los trapos de cocina, todo desordenado, oscuro, apilado, caótico y a veces hasta con olor a plasticucho barato ¡uff, qué horror!

Seguro que los chinos tienen cosas muy refinadas porque una cultura milenaria como la suya tiene mucho que aportar, pero por desgracia aquí nos llega solo lo barato. Al principio, las tiendas todo a cien parecían un chollo. Los cuadernos y libretas que antes costaban siete euros, los podías comprar por uno; y la pistola de juguete de tu niño te salía por menos de un euro. Y salías del “todo a cien” tan contenta, pensando que el nuevo canal comercialización era el chollo entre los chollos.

Pero un buen día te diste cuenta de que la libretita de los chinos tenía un papel regular tirando a malo, que la pistola que habías comprado en todo a cien se rompía a la segunda; que los envoltorios estaban estropeados o sucios y que no había forma de encontrar un regalo mono en esas tiendas.

Lo peor es que, encima, esas tiendas se están cargando los canales tradicionales, las tiendas de toda la vida, que serían caras, de acuerdo, pero lo tenían todo limpio y ordenadito por tamaño y color, las libretas DINA-4 y las de cuartilla, las carpetas de anillas con las cajas archivadoras, los juguetes con los juguetes y no ese batiburrillo de cosas mezcladas, cada una de un padre y una madre.

Hay tantas tiendas de baratijas que cada vez más cuesta encontrar una libreta bien hecha, un sobre de papel lujoso, una buena pluma estilográfica… Si buscas un producto de calidad, como las libretas Moleskine, tienes que ir a un canal de venta con una cierta exclusividad, porque no lo encontrarás ni en los chinos ni en muchas papelerías tradicionales, que al final se han visto forzadas a vender productos baratos.

Afortunadamente, todavía quedan –y van abriendo- tiendas donde puedes encontrar una buena libreta como la Moleskine, o un juguete que no se estropee en una semana.

Esta semana, sin ir más lejos, se ha inaugurado en Valencia, en la calle Sorní, Campo Marzio, una papelería italiana de las de toda la vida, un pequeño taller de estilográficas que abrió en Roma en 1939 y que ha ido creciendo y abriendo en medio mundo porque hay una generación que se ha cansado de las baratijas y busca la calidad de antes.

Rosa Castellvi se ha traído la firma a Valencia y ha buscado un local de lo más coqueto en la calle Sorní. La tienda es una monada y los productos de papelería te entran por los ojos, vamos, que te llevarías media tienda sin darte cuenta. La colección de bolígrafos y estilográficas es de lo más estilosa, lacadas en colores vivos, con estampados de motas, y adornos de Swarovski; hay mini bolis con funda que se pueden llevar como colgante y quedan de lo más chic (Paloma Maldonado, que está en la tienda, lo llevaba así).

Pero además, venden un montón de accesorios y complementos de escritura: portafolios en piel de color naranja Hermès, verde menta y rojo, agendas, álbumes de fotos tamaño XXL, papeleras de piel, billeteras… ¡uff, qué de regalos perfectos para Navidad!

Konplott es otra firma que está en las antípodas del todo a cien. Maika Estellés se trajo la firma a la Galería Jorge Juan convencida de que había mujeres como ella que buscaban artesanía de calidad. La bisutería de Konplott es tan exótica como su diseñadora, Miranda Konstantinidou, una griega educada en Alemania que lleva más de 20 años creando piezas exuberantes y nada convencionales.

Maika colaboró hace una semana con Sita Murt en un taller de estilismo, donde te ayudaban a elegir tu fondo de armario según tu personalidad: romántica (te encantan las flores y vas siempre conjuntada), creativa (se te da bien combinar piezas y complementos), atrevida (tu ropa siempre expresa algo), clásica (llevas el mismo peinado desde hace diez años y eres fiel a tus tiendas preferidas), natural (te encanta ir con tejanos y camisetas) o chic-urban (eres una mezcla de todo).

5 comentarios:

Sara dijo...

Hola!

Me encanta tu blog! Te dejo la dirección del mio por si te apetece pasarte a ver qué te parece!

http://myhomelycorner.blogspot.com/

Besitos!

Dafne dijo...

tienes toda la razòn las tiendas de los chinos con sus productos malos y baratos lo estan invadiendo todo y con sus precios estan matando a los pequenos negocios artesanales y vamos perdiendo este encanto de los objetos.
esperemos que cada vez mas se aprenda a valorar la artesania!

Lucía Be dijo...

No solo los chinos, vete a un centro comercial y entre el tecno del Bershka y montones de zapatos petróliferos de Blanco, podrás escuchar en tu interior: MUERTE AL ARTESANO!! (y además en Sfera ya venden libretas a un euro, así que se preparen...). Para Reyes me pido una visita a Campo Marzio!

Miss Y.P. dijo...

Los chinos están para compras de emergencia y sin valor. Estoy completamente de acuerdo contigo. Feliz año y mil besis!!!!

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