miércoles, 17 de agosto de 2011

En la gloria



Cuando éramos pequeñas veíamos los anuncios veraniegos en la tele y soñábamos con que llegasen las vacaciones para vivir algo parecido: sol, playas, barcos, amigos, risas… Luego nuestros padres nos llevaban al pueblo de turno o al típico viaje familiar con tus hermanos dándote la lata todo el día y tus padres prohibiéndotelo todo. Entonces pensabas que el destino te había jugado una mala pasada y soñabas con emanciparte y largarte con un par de amigas, tipo Thelma y Louise, en busca de aquellos anuncios y de aquellos chicos hipermegamonos. Estabas segura de que ellos se fijarían en tí aunque no fueses una rubia explosiva con un tipazo de cortar el hipo, porque les ibas a cautivar primero con tu mirada y luego con tu intelecto. La vida volvió a darnos un mazazo, cuando los veranos fueron pasando y en nuestros viajes nunca encontramos aquellos anuncios y aún menos a aquellos chicos.
Y ahora, cuando ya ni te acordabas de aquellos sueños, te vienes una semana a La Marina y descubres que había que esperar a los cuarenta y venir aquí para encontrar lo que buscabas. Eso es la vida en las playas de La Marina: abandonarte a la siesta, al sol, a la desidia, a la comida y a los gintonics. Hacer la vida social que te apetezca y el ejercicio físico necesario para volver a tener hambre y saciarla sabiendo que con ello volverás a entrar en un estado de modorra que te llevará inevitablemente al sofá o en la tumbona. Y así, en tu duermevela, oyes a unas jovencitas tontear con chicos por el móvil y piensas: “uff, qué pereza”.
Cuando llevas así dos semanas te das cuenta de que sólo tienes dos grandes preocupaciones: una, cuántos kilos te habrás metido cuando vuelvas al trabajo, y dos, cómo te los quitarás de encima.
Para evadirte de esas dos grandes preocupaciones lo mejor es hacer planes, llenar la agenda: habrá que ir a cenar un día a Denia al restaurante de Quique Dacosta, habrá que ir al concierto de Raphael en Benidorm, habrá que dejarse ver por alguna fiesta privada, dejarse caer por alguno de los restaurantes del puerto o buscar algún amigo con barco que te lleve al Portichol a comer tortas de tomate, dormir la siesta en el barco y pasar la tarde merendando y tomando más gintonics. Genial, esto es la gloria, porque si no la gloria no es así, que nos avisen para no hacer el viaje en balde.
Y desde luego habrá que ir la verbena del Náutico, a fiestas, como las que suelen organizar gente como Mayrén Beneyto o Alicia De Miguel. Este año los De Miguel encargaron a Tonica, una cocinera del pueblo de toda la vida, que agasajase a sus invitados con un arroset al forn y mandonguilles de toyina de chuparse los dedos. A la porra las dietas.
Allí estuvieron Mayrén Beneyto, la doctora Teresa Bas, Marga Vilarrasa, Jesús y María Herrero, Santiago Reina, el Doctor Lainez y su mujer Elena, Vicky y Amparo Barrachina, Anuka Prat, Eva Marcellán y Alfonso Manglano y Vicente Barrera, ¡qué mono es este chico!
El menú de Quique Dacosta –portada del New York Times del 15 de junio- no se parece en casi nada al de Tonica, salvo en los ingredientes, en ambos productos de la tierra. La cocina de Dacosta es vanguardista y llega al minimalismo culinario. Uno de sus platos no tiene más ingrediente que un aguacate y otro una hoja de albahaca con canela, y así hasta treinta que componen el menú de verano ‘Sale el sol’. El jueves pasado, el mismísimo Ferrán Adriá comió en su restaurante, y no era la primera vez.
La gamba roja de Denia y el arroz Senia también forman parte del menú. Dacosta dice que tiene la suerte de vivir en un lugar mágico, a un lado la montaña, a otro el mar. “Nuestra cocina parte de un ecosistema que es privilegiado, sobre todo para un cocinero: mar, parques naturales, huerta, arrozales, cítricos, frutales, el saber hacer y la tradición del pueblo… Denia ha sabido encontrar el equilibrio entre la tranquilidad y la animación, la gente joven y mayor, entre lo orgánico y lo cool, entre lo urbano y lo rural, entre las playas de roca y de arena, entre lo ostentoso y lo discreto”… lo dicho, en la gloria.

1 comentario:

christian dijo...

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