martes, 22 de septiembre de 2015

Los viejos rockeros nunca mueren

 
Gene Simmons es un sesentón que a simple vista ni fú ni fa. Pero es el líder de los Kiss, eso le convierte en un mito que él se encarga de acrecentar diciendo que ha compartido su intimidad con más de cuatro mil mujeres. ¡Os lo imagináis!; hoy un novio, mañana descansas, pasado mañana otro, descanso, otro… Y así durante cuarenta años. Cuando llevas treinta conquistas dices: ¡Dios mío que acabe esto ya!, y todavía te quedan tres mil novecientos setenta.
Simmons es el paradigma de que los viejos rockeros nunca mueren. Con sus sesenta y seis años sigue siendo todo un personaje. Ahora es protagonista de la vida social valenciana porque se ha hecho amigo de Francis Montesinos. Se entienden porque son dos artistas que han sobrevivido a modas y escándalos. Hay tenéis a Francis, que hace unos meses más de uno lo daba por muerto por un lio judicial que le pilló en medio del fuego cruzado de un divorcio. Si a eso le sumas la crisis del prêt-à-porter, incapaz de competir con las grandes cadenas low-cost, y la crisis económica, que nos ha hecho a todas reducir drásticamente el presupuesto, el resultado era previsible. Cerrada la tienda de Valencia, con un nuevo taller abierto, la firma más conocida que hemos dado en Valencia, o más bien a la única que hemos sido capaces de dar, tenía los días contados. Sin embargo, la vida es caprichosa y da muchas vueltas. Hoy estás arriba de la noria, saboreando las mieles del éxito y la fama, y al poco tiempo puedes estar hundida en lo más bajo, sin que nadie se acuerde de tu nombre. Lo importante es no rendirse. Un golpe de la fortuna se cruzó en la vida de Francis cuando el líder del grupo Kiss se interesó por sus diseños. Francis fue a Los Angeles, se hizo buen amigo del cantante, para el que está trabajando en un proyecto que todavía no se puede desvelar, y consiguió que cogiera un avión y se plantase en el front-row de la Madrid Fashion Week, convirtiéndose en la mayor atracción de una pasarela que tampoco tiene excesivos alicientes. Vamos, que pasa sin pena ni gloria.
Total, que aquí tenemos a nuestro Francis acaparando todos los flashes y sacando pecho en las fotos con Gene Simmons como padrino. ¡Me encanta, me encanta, me encanta! Junto al cantante de Kiss, se vio en el desfile a la incombustible Carmen Lomana, el clan Bosé al completo: Paola con sus dos hijos, Nicolás Coronado, que desfiló, y Alma, Lucía Bosé, Elio Benhayer, Paquita Torres, Arantxa de Benito, los valencianos Carmen Alborch, José Javier Alberni con su hija Cayetana, Elsa Martínez, Fuensanta Betoret y Josevi Plaza y todo el equipo de Gene Simmons con Estella Lamb, su mano derecha, hija de Matt Lamb, el pintor al que Francis dedicó una colección hace varias temporadas.
El desfile fue muy Montesinos: estampados de rosas rojas encendidas sobre un fondo negro, espaldas abiertas enmarcadas por encaje, cuellos con gorguera y cadenas bordadas, juegos de transparencias y mucho negro, como les gusta a los rockeros. Hasta los complementos diseñados por LinMarin, el joyero Antonio W. Rodríguez y Cristina de Salazar tenían espíritu heavy metal, con collares de correas de cuero combinados con brillantes. En el ensayo previo, el cantante de Kiss se subió a la pasarela y regaló un solo de guitarra española que más de uno inmortalizó con el móvil. ¡Qué pena que no lo hiciese durante el desfile! La noche antes, Montesinos y Gene cenaron con un grupo de amigos en un reservado del Hotel Intercontinental y Francis le regaló unas botas camperas americanas de cowbow bordadas con claveles españoles. Genio y figura.