lunes, 9 de mayo de 2016

Mindfulness

Te levantas, te duchas, desayunas, te arreglas y te vas al trabajo. Para cuando llegas a tu mesa, llevas una hora despierta y no has disfrutado ni un solo instante; y todo porque haces las cosas compulsivamente. Hay que cambiar, tomar conciencia de cada cosa que haces. Por ejemplo, la ducha ya no es sólo un chorro de agua, ahora cierras los ojos y sientes el mar, la vida, las nubes, la lluvia, el rio… todo eso discurre sobre tu cuerpo. El aceite de la tostada ya no es sólo un líquido oleoso, ahora te estás comiendo el olivo, la tierra, el sol, Jaén, su cielo, el aceitunero con su torso bronceado…
Es el mindfulness, la conciencia plena. Probablemente llegues al trabajo con dos horas de retraso, pero serás consciente de ello; no como cuando llegas tan puntual que no te has dado cuenta ni del camino recorrido. Y tu jefe se pondrá hecho un basilisco y tú sentirás su ira, su rabia, sus frustraciones y las observarás con plena conciencia. Y así vas pasando el día, hasta que llegas a casa y en la puerta oyes a tu marido gritar como un loco; ya está otra vez viendo el fútbol; eso no hay que quien lo interiorice, no hay forma de crecer interiormente viendo a un hombre despotricar contra un árbitro.
El mindfulness enseña a disfrutar del presente sin agobiarse por el futuro ni cargar excesivamente con el pasado; invita a descubrir olores, texturas, alimentos y las personas que te rodean. Hasta el aire que respiras es un regalo que te permite estar vivo.
Desde ese punto de vista, la vida es como una copa de vino, o te la bebes sin más y te da igual que sea de tetrabrik que un gran reserva, o la saboreas con todos tus sentidos plenos; entonces la disfrutas. Javier Monedero de Dicoval, montó una cena maridaje con vinos de la bodega Rioja Alta (Viña Ardanza) en el nuevo gastrobar de Las Animas. Antes de cada plato, un representante de la bodega, Román Alcázar, hablaba del vino que íbamos a tomar: de la tierra en la que crece, de las variedades de uva, de las barricas, de la fermentación… Y claro, ya no era lo mismo, dabas un sorbo y te tirabas tres minutos buscando las notas balsámicas a almendras que supuestamente tenían que llegarte al paladar unos segundos después beberlo. Y sorbo a sorbo, buscando la nota almendrada y los taninos dulces, cuando te querías dar cuenta no te podías levantar de la silla. Pero eso sí, habías disfrutado del vino y ahora disfrutabas de la melopea.
Por ejemplo, el jueves por la noche
A la cena fueron amigos de Javier Monedero como Ángeles Casanova con Bruno Martín, recién llegados de Madrid de presentar en sociedad sus nuevas sombrillas Parasun Ibiza, con Bibi Andersen como maestra de ceremonias. También estuvo Luis Lluch, hermano de Cuchita, David González, Carlos Antón, Alfredo Esteve, María Dolores Enguix, Celia García con Pepo de Pedro y Luis Curras, entre otros.
Las técnicas del mindfulness sirven tanto para un roto como para un descosido. Por ejemplo, si vas a una exposición de arte, percibirás mucha más información si te detienes a contemplar la obra con todos los sentidos abiertos. Esta semana, la galería de arte Shiras, de Sara Joudi, inauguró una exposición de Sebastián Nicolau que es un regalo para los sentidos: hay esculturas que son planchas de aluminio moldeadas con pliegues y dobleces de tal forma que parecen telas y dibujos tan hiperrealistas que parecen las mismas planchas de acero.


La inauguración estuvo muy concurrida. Hortensia Herrero, María José Albert, Fina Valera, Carmen Sáez Merino, Sara Joudi, Rosa Lloret, el artista Horacio silva, el empresario Eloy Durá, Maria Amparo Turégano, Inmaculada Gómez Pantoja, Teresa Nuez y Montse Rechart acompañaron a Paco Sebastián.