domingo, 11 de febrero de 2007

Quinceañeras a los cuarenta


Houston, tenemos un problema. La ropa que viene para el verano es cortita, cortita, e incluso super cortita. Sube el dobladillo de la falda mucho más arriba de la rodilla, casi hasta perder la vergüenza. Los vestidos son minivestidos; las bermudas, microshorts o maxibragas; las faldas, minifaldas. Vamos, que hay que tener un par de piernas como Claudia Schiffer para ponerse los modelitos de la temporada. Y lo peor es que los vestidos son monísimos, ideales de la muerte, coquetones y femeninos ¡para una cría de 18 años! Desde luego, si has rebasado los treinta, con cualquiera de esas minis corres el riesgo de parecer disfrazada de colegiala, como las inglesas cuando van de fiesta loca.

No es justo. Todos esos vestiditos tan chic, tan años sesenta, ideales en las modelos con melena rubia y bolsito de charol, a lo Catherine Deneuve en Belle de Jour… dan ganas de ir corriendo a la tienda a por el vestido, el bolsito, el tacón cuadrado y hasta la peluca rubia. ¿Por qué será que cuantos más años cumples más te gusta la ropa de jovencita? Es como si pensaras, bueno, ya que me acerco a los cuarenta, aprovecharé los años que me quedan antes de que me empiecen a llamar señora (¡crisis total!). Nos pasa a todas. En una tienda de ropa me contaban que da igual que tengas tres que treinta y tres. Cuantos más años cumples, más te apetece rejuvenecer tu vestuario. No falla.

Sin embargo, sólo las muy atrevidas como Anita García Obregón se lanzan de cabeza, y sin pensar en su edad, a por lo último de lo último, sea minifalda, chaqueta de leopardo o botas de mosquetero. Ella se lo pone todo, hasta un novio cachas (y stripper) de veintipocos que Montesinos acaba de fichar para la próxima Pasarela Cibeles. Un acierto del diseñador, que se las sabe todas. Si quieres que tu colección salga en todos los periódicos y revistas, lo mejor que puedes hacer es contratar a algún famosillo (lo de la modelo enseñando pechuga ya no vende). Si el famosillo se llama Derek (¡qué buena la parodia de Los Morancos con la música de Boney M), tienes foto garantizada. Y si encima la Obregón va a tu desfile, para qué contar. Además, a Montesinos le gustan los modelos con abdominales tableta de chocolate y Derek encaja en el tipo de chico que viste Montesinos.

Las que sean atrevidas o no tengan vergüenza, como la Obregón, pueden ir preparando la lista de compras para el verano. Casi todas las firmas tienen minivestidos. Los de Chloé son ideales, muy sesenteros hasta en el detalle de los botones, enormes. Eso sí, preparen la tarjeta de crédito. Loewe también tiene una buena colección de minivestidos de algodón y de seda, ideales para jovencitas, aunque tampoco aptos para el bolsillo de recién licenciadas con contratos basura. Otras opciones más asequibles son las de Antonio Pernas o Torretta. ¿Más pruebas de que este verano vamos a enseñar pierna? En el desfile de Prada no se vieron partes de abajo, sólo shorts minúsculos y tops importantes. Miuccia dijo al finalizar que sólo le habían gustado las partes de arriba (¡sólo ella puede hacer algo así, es la más!). En Chapeau me contaban que por eso este año han traído muy poca ropa del desfile y la mayoría son básicos.

Total, que la que no quiera renunciar a ir a la moda, ya puede empezar con las sesiones de masajes, aparatos contra la celulitis, clases de step, pilates y cualquier otro invento o mejunje que ponga en forma la parte de nuestro cuerpo que vamos a enseñar. Que no nos vaya a pasar como a una señora, que se puso un supermodelazo para una boda, un vestido sin mangas, pero como ya tenía una edad se le veían todas las mollitas del brazo y no podía quedar peor. ¡Fatal, fatal!