lunes, 6 de agosto de 2007

Adiós, Prada, adiós

Malas noticias. Prada también abandona la Copa América. El viernes envió un comunicado de lo más educado –como Louis Vuitton hace una semana- diciendo que no va a participar en la 33 edición. Suena a berrinche del tipo: “si no gano, no juego más”, aunque el motivo que argumenta la firma es que “aunque tenemos disponibles todos los recursos humanos y financieros, hemos decidido que después de tres campañas se ha cerrado el ciclo”. Una pena, la verdad. La Copa América no será lo mismo sin Miuccia Prada. Y sin las fiestas de Prada, pues tampoco, para qué engañarnos.

Hay gente que abandona y no pasa nada, pero hay otros que se nota su ausencia. Vamos, que si hubiera anunciado que no compite el Mascalzone Latino, que por cierto sí que repite, pues nadie se hubiera dado cuenta. Pero claro, tratándose del Luna Rossa de Prada, el hueco será difícil de llenar, casi tanto como el que ha dejado Vuitton. Pasa en todas partes. Hay quien se va y casi ni se nota y otros que son insustituibles. Sin ir más lejos, en la última Pasarela del Carmen -¿porqué se empeñarán en llamarla Semana de la moda?-, Francis Montesinos dejó de desfilar por discrepancias con la organización. Y vaya si se notó. El es el alma de la Pasarela del Carmen. Hay otros que podrían no desfilar y nadie los echaría en falta.

Y hablando de la Pasarela del Carmen, esta semana se ha presentado la próxima edición, que se celebrará en la Feria del 11 al 14 de septiembre. Todavía no se conoce la lista de diseñadores que desfilan porque este año realizará la selección un comité de periodistas de moda valencianos. Están todos menos una servidora, que lleva años tragándose todos los desfiles, mañana y tarde, de los más interesantes a los más aburridos. En fin, será que la organización de la Pasarela no me traga y no me lo explico porque yo sólo he dicho que es un cortijo de cuatro amigos: Josep Lozano, Alex Vidal, Alejandro Sáez de la Torre y otro del que no me acuerdo; que no sirve al fin para el que se fundó –dar a conocer la moda valenciana más allá de Vinaroz y de Utiel- y que no siempre desfilan las firmas que más aportan a la moda valenciana. Eso es lo que he dicho, y por eso no me quieren… ¡snif, snif!.

Al final, nadie es imprescindible. Ni Montesinos en el Carmen, ni el Luna Rossa en la Copa América, pero nadie puede negar que Prada le ha dado mucho glamour a la competición. La fiesta del Mercado Central, a pesar de las críticas y de los errores, fue una pasada. Sólo Prada podía convertir un mercado de frutas y verduras en el sitio elegido para su gran fiesta. Sólo Prada podía crear la expectación que generó; sólo Prada podía hacer que Valencia apareciese en las crónicas de sociedad de las revistas de más fashion del mundo mundial: del Vogue Americano de Anna Wintour –sí, la de la película El Diablo Viste de Prada-; a su homóloga italiana, pasando por la mítica Harpers Bazaar… y en todas, el nombre de Valencia en titulares. Ni siquiera Vuitton fue capaz de llenar tantas páginas. No se quién sustituirá a estos dos grandes del lujo y la moda, pero quien sea lo tiene difícil.

Echaremos de menos a Miuccia Prada, sensacional el día de su fiesta con una falda verde fluor contrastando con un sencillo suéter de lana como de todos los días y el pelo como si se lo hubiera lavado en casa. Si algo aprecia Miuccia es la naturalidad, a la que siempre da un toque de sofisticación, como la falda fluor, sacada de su próxima colección de invierno, con muchas piezas clásicas pero realizadas con tejidos sorprendentes. Una colección inteligente, sin aparentes grandes pretensiones, irónica y siempre intelectual. Como Miuccia.