viernes, 9 de marzo de 2007

El sastre de James Bond, en Valencia



Los caballeros más elegantes de Valencia tienen que anotar una cita importante en sus agendas: los días 21 y 22 de marzo, un “sartori” (sastre) de la firma italiana Brioni estará en la tienda de Luís Bodes, Hannover, para tomar medidas a los que encarguen un traje a medida (aviso: antes hay que llamar y pedir cita). Para los que no lo sepan, Brioni es una de las sastrerías italianas más famosas, capaz de competir hasta con los ingleses de Savile Row, que se dice pronto. La lista de famosos que han vestido de Brioni tampoco es cualquier cosa: Gary Cooper, Clark Gable y hasta el mismísimo James Bond, interpretado por Pierce Brosnan. Además, el sastre que vendrá a tomar medidas, Angelo Di Febo, es uno de los mejores maestros sastres del mundo. Dicho esto, que nadie ponga cara de susto cuando le digan que uno de estos trajes cuesta 3.000 euros, que el capricho lo vale.

¿Está justificado el precio de un traje de Brioni? Dicen que cuando te lo pruebas hasta te parece barato. En Hannover también tienen sastres en serie de la misma firma (cuestan un 15 por ciento menos que los hechos a medida). Una de las encargadas de la tienda me contaba que un cliente se resistía a probarse un Brioni por el precio, pero ella en un descuido (¡qué lista!) le coló uno en el probador junto a otros trajes de firmas conocidas. En cuanto se lo puso, dijo que ya no quería ver más. ¡Uff, qué peligro!

El secreto de estos trajes está en los tejidos ligeros y en la confección impecable. La especialidad de la casa es el traje de lana fría, que por otra parte, es la mejor opción para el clima de Valencia porque se puede llevar todo el año. El que se pruebe uno de estos trajes descubrirá que a pesar del tejido ligero, queda tan perfecto como un traje de invierno. Al andar, notará que la brisa recorre sus piernas, que la luz casi atraviesa la chaqueta y que las mangas son tan ligeras que hasta los puños de la camisa parecen rígidos. Se trata de unas lanas tan suaves que parecen telas de camisa pero que, a diferencia del algodón, no se arrugan. ¿A que ya no parece tan caro?

Los que puedan permitirse el lujo de encargar un Brioni a medida podrán elegir tejidos entre un amplio muestrario, escoger el corte, el largo de la americana, con dos o tres botones, el tipo de solapa, los ojales, la construcción del hombro (mejor con poca hombrera) e incluso el color del forro, que vendrá personalizado con el nombre del cliente al igual que la funda de algodón (qué detalle tan pijo). Una vez le hayan tomado medidas y tenga claro corte y tejido, ya no tendrá que realizar más pruebas. En un mes, el traje llegará desde Penne -una pequeña ciudad de la región de Abruzzo, al este de Roma-, listo para llevar y sin necesidad de retoques. La calidad de cada traje es tal que cada pieza se somete a más de 100 procesos manuales distintos, incluidos 40 planchados.

¿Más razones para escoger un sastre de Brioni? Los trajes italianos, a diferencia de los ingleses, son ligeros, flexibles y con mucho estilo. Los italianos le dan mucha importancia al vestir (una milanesa que vive en Valencia me contaba que son capaces de no comer por tener un par de zapatos más). No les gusta pasar desapercibidos, una actitud opuesta a la del gentleman británico, que prefiere respetar las reglas más estrictas del protocolo. El inglés sólo quiere vestir correctamente; el italiano quiere destacar por su elegancia. Hecha esta distinción, parece que al valenciano le va más un traje italiano de lana ligera, elegante y coqueto, que uno inglés de tweed abrigado, que no parece lo más apropiado para un día de fallas ni para tomar el aperitivo en la terraza del Hotel Inglés...