viernes, 4 de diciembre de 2009

SOLIDARIDAD PRE-NAVIDEÑA

Las pijas compran bolsos de Gucci a beneficio de UNICEF; los progres, café y chocolate en Intermon y las señoras bien organizan rastrillos benéficos.

Cuando era una jovencita adolescente, las monjitas del colegio me llevaron a un hospital a pasar parte de mis vacaciones cuidando señores enfermos. Yo volví del viaje con la conciencia de haber sido muy solidaria. Ahora que soy mayorcita se me presentan otras formas menos sacrificadas de ser solidaria. Por ejemplo, gastarme seiscientos euros en un bolso de Gucci sabiendo que el 25% se lo darán a los niños de UNICEF.
No sé si es lo mismo, pero a todo le llaman solidaridad.
El Gucci solidario es mono a matar, tanto que a nadie le supondrá un sacrificio hacerse con uno de ellos. Es un bolso de mano con asa corta, el modelo “medium Boston Bag”, pero la gracia es que está personalizado con dibujos del ilustrador Michael Roberts, un autor de cuentos que tuvo mogollón de éxito con el libro Snowman in Paradise. Además del bolso, hay un llavero y un monedero en edición limitada y con dibujitos ideales de Roberts.
Otra iniciativa solidaria, un tanto peculiar, es la de Lauren Bush, la sobrínisima de George, que es modelo y que se ha liado con el hijo de Ralph Lauren. El caso es que Laurita va por la vida con un apellido odiado por medio mundo y se le ha ocurrido una idea super-mega-genial para no provocarle urticaria a nadie cada vez que dice su apellido. Así es que la chica ha diseñado un bolso que comercializad una ONG.
Los bolsos, que se están vendiendo en el Corte Inglés de Pintor Sorolla, son monos, con un toque hippie. Se llaman feed bag porque están inspirados en los sacos que se utilizan para repartir comida en los países más desfavorecidos. Toda la recaudación de la venta del bolso -45 euros- se destina a fines benéficos, de modo que –según Lauren- cada bolso servirá para alimentar a un niño durante un año escolar. El Feed Bag pretende crear conciencia sobre el hambre infantil y conseguir fondos que se destinarán en su totalidad al Programa Escolar de Alimentación Mundial de Naciones Unidas.
Cerca de El Corte Inglés, en Marqués de Dos Aguas, está Intermon, la tienda de comercio justo donde puedes comprar cestas de Navidad, regalos solidarios ideales de la muerte y hasta regalos de empresa. Lo de Intermon suena más serio que lo de Gucci, por lo menos no son una empresa de lujo que hace marketing solidario, sino una ONG bastante respetable. Por cierto, que la tienda de Intermon se acaba de reformar y ha quedado monísima, a la altura del resto de comercios pijos de la zona.
Una señal inequívoca de que se acercan las Navidades son los rastrillos benéficos y las ventas solidarias. Los rastrillos son los actos benéficos con más tradición y abolengo. En Valencia, Amparo Correll, Baronesa de Alacuás, organiza desde hace más de 20 años el rastrillo de Nuevo Futuro, a imagen y semejanza del rastrillo madrileño, que tiene como madrina a la Infanta Pilar de Borbón. Nuevo Futuro es una ONG que ayuda a niños privados de ambiente familiar, mujeres maltratadas con hijos menores a su cargo e internas con niños pequeños.
Cada año, Amparo Corell moviliza a más de un centenar de señoras bien de toda la vida, que se ponen a trabajar, con más voluntad que medios, en sus puestos de venta de objetos de arte, juguetes, prendas, libros, complementos: Aida Álvarez y Fina Izquierdo, en su espacio cultural; “el rincón del arte” con María Jesús Trénor, Nuria y Flor Villarraja, Elena García y Ester Simó; el espacio de la Orden de Malta, con Cristina Aguirre, Macarena Alegre y Bibi Izquierdo.
El rastrillo es como un zoco moderno. Allí puedes encontrar desde puestos de almonedas hasta una tómbola. Además, colaboran los caterings de Barrachina Graelles, El Alto, Huerto de Santa María, Meliá Valencia Palace y Sala Rex de Alzira, con menús a precios ajustados (y solidarios). El Rastrillo de Nuevo Futuro abre hasta hoy domingo en Isabel la Católica, 12, en el antiguo Edificio Iberdrola, de 11 de la mañana a 9 de la noche.
El rastrillo sí es algo entrañable y tiene un toque bastante más solidario. Buena parte de las cosas que se compran no son por el capricho de tenerlas, sino por el acto de ayudar. Eso me recuerda más a lo de las monjitas que lo del bolso de Gucci.

1 comentario:

Natalia dijo...

Pregunta a tus amigas del Rastrillo qué porcentaje de las ventas entregan a Nuevo Futuro.
En Madrid el 15% que me parece una ridiculez con el bombo que le dan.
Bes