jueves, 26 de julio de 2012

Que nos quiten lo bailado


La visita relámpago y medio clandestina de Doña Letizia a Valencia da que pensar ¿Por qué demonios nuestra flamante princesa viene y se va sin apenas dejarse ver?, ¿será que no quiere que la vean con nosotros?, ¿será que tiene miedo a que se le cuele en la foto alguno de nuestros tropocientos imputados en casos de corrupción?, ¿será que Valencia no vende buena imagen?.

En cualquier caso, la verdad es que eligió mala semana para pasarse por aquí: los falleros cabreados porque les cambian la fecha de la cremá, Canal 9 en pie de guerra, Paco Camps recibido a huevazo limpio en Javea cuando iba, con esa falsa sonrisa eternamente dibujada en el rostro, a hablar de responsabilidad social en la política; el Consell pidiendo el rescate; … Pero ¿a quién se le ocurre, Dios mio?; Doña Leti en medio de este berenjenal, como si no tuviese ella bastante con la que tiene en casa con su cuñado y su abuela.

La cosa está mal, muy mal, tanto que dan ganas de huir. Meter en la maleta los cuatro conjuntos monos que nos quedan de las épocas doradas y largarse a Formentera a ver el atardecer a la sombra de un olivo con un par de gintonics aromatizados con pétalos de petunia, servido por un cachas morenazo con acento caribeño. Y allí, viendo las estrellas, esperar a que te entre la risa tonta cada vez que alguien te hable de la prima de riesgo o del recibo de tu hipoteca.

Al día siguiente, si el dolor de cabeza te lo permite, te levantas y te vas a la playa; vuelta y vuelta al sol sin otro contacto con la realidad que las cuatro coñas que pongas en tu twitter. Y así un día tras otro hasta que llegue septiembre. Quizás entonces algo haya cambiado, y si no siempre te quedará el consuelo de los crápulas: “¡que me quiten lo bailao!”.

Formentera está de moda, buena parte de la sociedad valenciana broncea allí sus pieles: Cuchita LLuch, presidenta de la asociación valenciana de gastronomía; Begoña Serratosa y Quique Martín Navarro, Esperanza Vila y Rafa Peris, Beatriz Pechuán y Caco Gómez-Lechón, Germán Ros y Amparo López, Sofía Carpi y Chimo Maldonado, Mónica Aliaga y Manel Casanova, Ángeles Casanova, de los Casanova de toda la vida; Michi Lleó García-Ontiveros, Tano López Llobet, amigo de todo el que se mueve en la noche valenciana; Pascual el peluquero, los Bover, Arturo Valls y su mujer Patricia, y en general cualquiera que tenga un barco medianamente grande.

Por ahora no han llegado nuestros políticos ni nuestros financieros, algo que dadas las circunstancias da un valor añadido a la isla, no fuera a ser que justo cuando estás embobada viendo la puesta de sol apareciese por allí alguno y se liase una batalla de huevos que diese al traste con la paz hippy que se respira en la isla.

Claro que también hay quien ve Formentera como un destino para ganarse la vida. Maijo Martí (la hija de Pepa Martí, familia de los dueños del cine que llevaban su nombre y socia de Marta de Diego) y su amiga Rosma Mollá acaban de inaugurar en Formentera, en Es Pujols, una tienda de ropa de baño. Pepa cuenta que su hija estaba enamorada de la isla y aunque es ingeniera, vio que allí había hueco para una tienda de baño de hombre. Así que, ni cortas ni perezosas, diseñaron ellas mismas la colección, buscaron un fabricante y ya tienen una primera colección con mucho colorido y a buen precio. La tienda se llama DOSSAE y lo de la ropa de baño es un acierto, porque en la isla el dresscode más adecuado es biquini, pareo y cesta de paja para la crema y la toalla. Todo lo demás sobra.

La que no pueda irse, la que no tenga barco y su visa esté más abatida que el ánimo de Doña Letizia, siempre pasarse por Javea, que se empieza a animarse en la medida de lo posible.