jueves, 2 de agosto de 2012

Un toque british

Las Olimpiadas dan un poco de pereza; ¡uff!, nuestros hombre ahí echando horas y horas delante del televisor para ver como un cachas hace lo que ellos nunca han hecho ni harán. Pero les encanta la competición, ver quién es más fuerte, más rápido, más hábil… Y mientras, nosotras esperando a que acabe la carrera de turno para cambiar de canal y ver cómo acaba la bronca entre la duquesa de Alba y Fran Ribera.
Menos mal que este año las Olimpiadas son Londres y lo british siempre tiene un punto glamuroso y entre carrera y carrera las cámaras enfocan a la gradas en busca de un Windsor o de cualquiera de los tropecientos aristócratas que pueden dejarse ver por allí.
Reconozcamos que estos ingleses hacen bien algunas cosas: la ginebra, las casas de campo, los Barbour y las ceremonias. Pocas cosas hay más finas y elegantes que una boda inglesa, con su Iglesia en medio de la campiña, sus pamelas, sus chaqués… La semana pasada se casó allí Javier García-Lliberós, hijo de la diputada autonómica Alicia de Miguel, con su novia Rachel Gilbert.

La boda fue muy sencilla, apenas cien invitados entre familia y amigos, y se celebró en el condado de Cambridge, en un pueblecito en plena campiña inglesa, vamos, como en “cuatro bodas y un funeral”.  Entre los invitados, una representación de la sociedad valenciana, amigos de toda la vida de la madrina: Rafi Alonso, la decoradora Tatiana Monsonís, Marisol Hernández, Magui Alonso, Isabel Clara Alonso… todas ellas de lo más estilosas, con tocados y sombreros, dejando bien alto el pabellón valenciano en las tierras de Robin Hood.
Alicia se empeñó en saltarse el rígido protocolo inglés y dijo que eso de que el novio entrase a la iglesia acompañado de su mejor amigo sólo ocurriría por encima de su cadáver. Así que llegó a un pacto e impuso el protocolo valenciano de la madrina y fue ella quien llevó al altar a su hijo con un tocado rojo y un abrigo estampado “animal print” de Patos. Eso sí, el best men, Santiago Manent, el mejor amigo del novio, también tuvo un papel protagonista como corresponde en las bodas british: llevar los anillos, ser testigo y dar el famoso discurso en el banquete de boda.

Los tocados de las hermanas de Miguel –Alicia, Carmen y Paloma- eran de Peggy Rosemore, la firma de Marta Flores, una jovencita de veintipocos que aprendió el oficio en un taller de costura, se marchó a Londres a perfeccionar la técnica y va camino de convertirse en la Philip Treacy valenciana. Por su taller de la calle Sorní ya han pasado casi todas las mujeres elegantes de valencia.
Lo dicho, hay que ponerle un toque british a la vida. Quedaríamos de lo más monas este verano, con nuestras pamelas y vestidos de flores Liberty en alguno de los restaurantes de la zona de Xabia. Allí, con el paisaje de la Marina, que tienen ese aire entre toscano e ibicenco, podríamos incluso hablar en inglés, que tal y como están las cosas en este país nos vendrá bien refrescarlo. Y allí, sentada en hamaca, y después de haber hecho mentalmente la traducción siete veces, le suelta a tu amiga: “I like your hat” y si a ella se le ocurre contestarte en inglés, tu ya cambias al español, que como broma está bien, pero tampoco hay que ponerse en evidencia.

Por cierto, que no se me olvide daros un aliciente para ver las olimpiadas: los bañadores de nuestro equipo de natación sincronizada los ha diseñado la valenciana Dolores Cortés. Hay dos modelos, uno por coreografía. El primero en colores flúor y el segundo, con escamas reflectantes, para una coreografía que recrea el mundo acuático. Dolores dice que este bañador es de lo más innovador porque simula el cuerpo de un animal marino. Para conseguirlo, ha utilizado un material reflectante que dibuja las escamas sobre un tul transparente en el cuerpo de las nadadoras. Oh my God, I’can’t belive it! you are great, Dolores, and your swimsuit are wonderful.

1 comentario:

Happy Party dijo...

Begoña acabo de descubrir tu blog y me encanta. !!!
Tus comentarios son geniales

Lo único que me gustó de las Olimpiadas fue la ceremonia de inauguración....
Por cierto HORROROSO la vestimenta de nuestros deportistas.
Me perdí lo de los bañadores.

Un abrazo