martes, 4 de febrero de 2014

Comer, beber, amar

La que nunca haya ido a una entrega de premios de gastronomía, no sabe lo que se pierde. Allí puedes probar el canapé de roastbeef de presa ibérica sin que nadie te mire con ojos de reproche en plan “hija te vas a poner como Falete”; y el guiso de langostinos, tripas de bacalao y alubias sin temor a que alguien te acuse de mega vulgar. En unos premios de gastronomía hay que comer y beber sin ningún tipo de pudor, no pasa nada si pierdes el rojo de labios. Y está permitido jugar y disfrutar con la comida: olfatear el plato que acaban de servir, paladear el jamoncito de Extremadura que estaba de muerte... Los cocineros son como madres, te dan de comer y se sienten satisfechos si rebañas el plato. No como los diseñadores, para los que nunca estás lo suficientemente delgada. Además, la comida y la bebida desentumece los sentidos, te suelta la melena y convierte en gran conversador hasta el más tímido de los comensales. Al segundo plato, te parece divertido hasta el más plasta de la mesa.
El viernes Cuchita Lluch celebró en la Rambleta los premios de la Academia Valenciana de Gastronomía. Allí se dio cita lo más granado del mundillo del buen comer y beber valencianos: cocineros Ricard Camarena, Alejandro de la Embajada, Quique Dacosta no pudo ir porque abría temporada en su restaurante); el repostero real Paco Torreblanca, críticos gastronómicos (Alfredo Arguilés, Navarro Pareja…), señoras tan estilosas y estupendas como Sedi Casanova, Alicia de Miguel, Esperanza Vila, Ángela Pla, Angela Valero de Palma, Neni Reyna; señores estupendos como Ansón, el marqués de Griñón, Carlos Pascual, Salva de Pablo, Sergio Adelantado y el doctor Juan Viña. Gente del mundillo como Javier Monedero (Dicoval), Carlos Mataix (Heineken), Lluis Nadal, Josep Lozano (con un bolso de Prada de robarle al menor descuido), los periodistas Bernardo Guzman y Juana Camps, Delia Barral, de Arde Magazine, Juan Such y José Luís Contreras del portal Verema, Manoli Romerado, del equipo de Quique Dacosta. Cuchita, vestida de blanco inmaculado con un diseño de Siemprevivas de quitar el hipo, ejerció de anfitriona, saludó a cada uno de los invitados, presentó y entregó los premios. Cuchita es el el alma de la Academia, donde ha encontrado su vocación tardía. Hasta hace unos años, Cuchi no destacaba más que por su presencia en cócteles de joyerías y ahora es el hada madrina de la cocina valenciana. La comida se celebró en el mismo lugar, en la Rambleta, que se está convirtiendo en el lugar de moda para la cultura y el ocio porque tan pronto sirve para dar unos premios que para organizar un concierto, una exposición o un ciclo de cine y teatro. Todas las semanas hay algo nuevo. El próximo jueves, se inaugura la exposición “A real story”, una selección de fotos de moda que rompen con los formatos tradicionales de los editoriales de moda. No cuentan con modelos famosas ni ropa cara ni superproducciones de lujo, y aún así resultan de lo más atractivas y frescas. El banquete de la de la Academia de Gastronomía no fue el único de la semana.
El lunes, el IVAM celebró su 25 cumpleaños con una cena servida por El Alto a beneficio de Casa de la Caridad. Allí estuvo, la directora del IVAM Consuelo Císcar, el presidente del Puerto Rafael Aznar, el de la Fundación Bancaja Rafael Alcón (que hizo doblete en la comida del viernes), el doctor Murgui, Fernando Gómez Ferrer, Matilde Bolinches, Manuel Rios, Rosa Lladró, Iván Martínez Colomer, Jose Tamarit y Ana Varela de Chapeau, María Dolores Enguix, de Optica Climent, el joyero Guillermo Martorell y Mamen Puchades, el futbolista David Albelda con su mujer Vicen Fernández y los diseñadores de Siemprevivas, Adrián Salvador y Lucas Zaragosí.
¡Ah, chicas! hay que probar el bocata premiado en Madrid Fusión, el que prepara Juan Casamayor en el restaurante Moltto en la Plaza de la Reina. Lleva sofrito de ajos tiernos, habitas baby, morcilla de Monserrat, queso brie gratinado, pluma ibérica rustida y un toque de rúcula. Según Paco Alonso “simplemente espectacular”. ¡A la porra la dieta!