lunes, 11 de abril de 2016

Regreso a Pinedo

A las maduritas del lugar, la vieja playa de Pinedo nos evoca noches de desenfreno. Spook Factory y Dream’s Village, luego The Face, lo fueron todo en los años del Bakalao. Todavía quedan allí algunos restos de lo que antaño fueron templos del pecado, la música electrónica, la lujuria, el libertinaje y los excesos de todo tipo, que fueron sobrepasándose con los años hasta convertirse en algo inaceptable. Había que frenarlo y lo hicimos en seco, porque nosotras nos hicimos mayores, sentamos la cabeza y los que venían detrás perdieron la cabeza y alargaban la juerga hasta el domingo por la tarde. Nosotras nos olvidamos de todo aquello, nos dedicamos a cambiar pañales y a cuidar nuestra carrera profesional. Las madrugadas de los domingos las dedicábamos a ronronear en la cama o a preparar los biberones del desayuno. Mientras la noche valenciana iba moderándose a medida que se limitaban los horarios de cierre, los controles de alcoholemia y se prohibía fumar en las discotecas. El desenfrene se marginó a los afther hours, que tenían un aire siniestro y hasta de mal gusto.
En la playa de Pinedo, junto a las paredes ahora ruinosas de aquellas discotecas que nos vieron madurar, está el restaurante Wakaya Lounge, uno de esos sitios que no hubieses pisado hace treinta años porque te parecía algo carroza, y que ahora a ahora son nuestro hábitat natural. Wakaya celebró el jueves su reapertura por todo lo alto. Ha sido redecorado por Carlos Serra, de El Mercader de Indias, estrena nueva carta e intenta atraer a gente de nuestra quinta. Tiene su gracia estar allí recordando tiempos pasados a ritmo de funky. En la inauguración hubo jamoncito del bueno, arroces de la casa y platos de la nueva carta como el esgarraet con mojama de Almadraba, berberechos al aroma de lima o los crujientes cremosos de puerro y gambas aromatizados al jengibre y salsa Cattaleya (así se llama el restaurante). Entre los invitados, Santiago Castell y Reme Hidalgo, el sastre Antonio Puebla, Carlos Alapont y su mujer Fernanda, Carmen Martínez, Vicente Montañana y Paqui Casañ, Eduardo Peris, Quique Castellano y Paco Tarazona, Juan Carlos Balaguer, Manuel Márquez, Chimo Escario y mujeres con estilo como Encarna Roig, la interiorista Amelia Delhom y Mª Angeles Miguel. Además, estuvo el pintor Jarr, David Cantó y Lola Ruiz, Desirée Clarí y Alfonso Baena, David Escolá y Raquel Forte, José Román y Juan García, Mª Ángeles Varvaró, Amparo Mortes y Vicente Lacomba, Juan Carlos Muñoz, Javier Ortiz, Vicente Tello y Mª Dolores Pérez Lis, Mª Teresa Martínez Durbán, Amparo Brell, Ángel Aguado, Quique González, Goyo Camps, Ana Ramírez y Eva Muñoz.
El jueves también se reinauguró la tienda de Hugo Boss en la calle la Paz, que deja de ser una franquicia para formar parte de la red de tiendas de la firma y estrena nueva decoración. Motivo de sobra para invitar a clientes a un cóctel de lo más estiloso con mini botellitas de Moët, catering cuidadito y música de Álvaro Gascó. A la inauguración fueron los habituales a este tipo de saraos. El doctor Murgui y Antonio Puebla (again), Mayrén Beneyto con su nuera Eva Marcellán, Javier Monedero (Dicoval), los hermanos Jordán, el sastre Antonio Puebla, el fotógrafo Juan Carlos Vega, el peluquero Rafael Moreno (Rafaelangel), Joseca Arnau, Angel Villanueva y Laura Gallego, Ramón Andrés, Paco Gimeno, la periodista Elena Meléndez, Gonzalo García-Miranda, Javier Martínez y Cote Soler
La semana que viene habrá más. El jueves Loewe presentará su nueva colección de verano en la tienda de Poeta Querol. El bolso puzzle en nuevos colores, los pouch ideales, las bandoleras y la colección de ropa de Jonatann Anderson solo para muy modernas.
(Fotos de la fiesta de Hugo Boss: Eva Máñez)