martes, 1 de abril de 2014

Cumpleaños en la ópera

Desde que Julia Roberts le agradeció de antemano a Richard Gere que le llevase a La Traviata, en aquella cursilona escena de Pretty Woman, más de una estamos esperando que nuestro chico nos regale un collar de perlas, nos dé crédito para ir de compras y nos lleve a la ópera por la noche. No es justo, nosotras tan buenas, tan sufridas, tan correctas, y ella tan pelandrusca y tan macarra, y al final a ella la llevan a la ópera y a nosotras a los cines ABC Park. Cuando abrieron el Palau de Les Arts, muchas pensamos: ahora sí, él lo hará; cualquier día de estos, cuando menos me lo espere, me sorprenderá. Incluso tenemos interiorizado aquel comentario de Gere: “La reacción de la gente la primera vez que ve una ópera es muy espectacular, o les encanta o les horroriza. Si les encanta, será para siempre, si no pueden llegar a apreciarla pero jamás les llegará al corazón.” Ni que decir tiene que todas y cada una de nosotras somos del primer grupo, no vamos a ser nosotras menos que aquella mujer de la calle, y si ella lloró cuatro lágrimas, nosotras estamos dispuestas a dejar caer el Nilo sobre el viejo Cauce del Turia. En fin, seguiremos esperando, confiemos en que alguien nos lleve antes de que Julia Roberts interprete a la vieja Miss Daisy. Claro que muchas sí que han ido y van con cierta regularidad. El jueves, sin ir más lejos, buena parte de los cliente de Giménez Joyeros fueron a ver a Plácido Domingo y Guanqun Yu interpretando Simon Boccanegra, de Giuseppe Verdi, en el Palau de Les Arts. La ópera tiene mucho en común con la joyería: dos artes a los que apenas han afectado las revoluciones tecnológicas, sociales o económicas de los últimos siglos. Una ópera, igual que un collar de perlas, es lo que siempre fue y la reflexión de Richard Gere le sirvió igual a nuestras tatarabuelas que a nuestras bisnietas. Giménez está celebrando su 125 aniversario. Cuenta Carlos Giménez que hace unos meses, cuando se enteraron que estaba programada la ópera de Plácido Domingo, vieron la oportunidad de invitar a sus clientes vips a una velada a la altura de sus expectativas. “Domingo es embajador de Rolex desde hace más de 30 años y eso nos permitió contar con él; invitamos a la ópera a 125 clientes”... ¡suerte que tienen algunos! Entre otros, Juan Roig con su mujer Hortensia Herrero, Mayrén Beneyto, Vicente Boluda y su mujer Verónica Ceballos, Emilia Segura. Los expresidentes del VCF Paco Roig y Pedro Cortés, médicos como el Doctor Vicente Guillém y su hermano Miguel Guillém, Ramón Llosá, el constructor Ramón Miguel. También estaban invitados Enrique Ponce Vicente Barrera, no fueron ninguno de los dos; Enrique porque no está para estas juergas después del susto que le dió un toro en Fallas y Vicente Barrera porque está en México.
Hablando de toreros, Sebastián Palomo Linares, que cambió el estoque por los pinceles y la muleta por los lienzos, ha estado esta semana en Oliva Nova clausurando una exposición de sus últimas pinturas. Lo hizo coincidiendo con la competición internacional de salto de obstáculos Mediterranean Equestrian Tour. Volviendo a la ópera. Cuchita Lluch aprovechó el estreno de Boccanegra en el Palau para hacer patria y se trajo a una representación de Asociación de Amigos de la Real Academia de Madrid: Rafael Ansón con su mujer Inmaculada Quintana, Alfonso Cortina con su mujer Miriam Lapique, Carlos Falcó, Leopoldo Rodes y Javier Chico de Guzmán, de la, vinieron en AVE, comieron en el restaurante de Quique Dacosta, luego fueron a la ópera y acabaron el plan cenando en Contrapunto. Según Cuchita, la flor y nata madrileña quedó impresionada y según dijeron aquí se come muy bien y la producción de la ópera del Palau de Les Arts es mejor que la del Teatro Real. Mira que si va a tener razón Alberto Fabra y Valencia vuelve a despegar. Por lo pronto ya nos hemos llevado la medalla al Premio Turístico, que se lo han dado a Alejandro Bataller, presidente Sha Wellness de Alfaz del Pi… ¡Despejen la pista, que los valencianos vuelven a calentar motores!

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