lunes, 16 de junio de 2014

Madrugón sueco

Debe de ser muy difícil valencianizar a un sueco. Porque claro, llega aquí el Bjorn de turno a abrir una tienda y le pasa como a los chinos que abren un bar español, que creen que con poner una tortilla de patatas en la barra, aquello ya es un bar de tapas. Pues bien, Bjorn quiere valencianizar la tienda así es que pone unas paellas por aquí, unas peinetas y ¡ale!, ya tengo una tienda valenciana. Llega el día de la inauguración y Bjorn hace lo que lo dicta la lógica escandinava: si la tienda normalmente va a abrir a las diez de la mañana, él ese día organiza un desayuno a las ocho, que debe de ser lo que hacen en Suecia. Vamos a ver, Bjorn: Spain, this is Spain. Aquí a las ocho estamos con el café con leche, y que no nos hable mucho que nos aturullan. Hasta las diez no somos personas y lo de la inauguración se hace a las ocho, pero de la tarde, Bjorn, de la tarde, no de la mañana. Claro que si la tienda de Bjorn se llama Ikea, todo esto se le perdona. Así es que iremos a Alfafar y desayunaremos zumo de naranja. Pero que no se extrañe Bjorn si ve que se forman aglomeraciones en la zona de los sofás. La cosa hubiese sido bien distinta de haberlo hecho a las ocho de la tarde: cervecita, gintonic, ji,ji, ja, ja… Y ahí te quedas hasta las dos o las tres, hora en que, por estas fechas, ya está el sol alto en Estocolmo y los amigos de Bjorn probablemente estén ya afeitándose.
El jueves pasado, sin ir más lejos, la gente empezó a salir de casa a las ocho de la tarde para ir a la shopening night. El tráfico se cortó en Jorge Juan y aquello era un ir y venir de gente sin parar. Vender, no se sabe si se vendieron mucho, pero a jaleo no nos ganó nadie. En el Mercado de Colón, un grupo bailando temas de los años 20; en Brownie, cupcakes y refrescos para menores; VM the Shop trajo un avance de la fantástica colección de Siemprevivas para Gabriel Segui y Blackcape, al DJ Santi Martínez; Montesinos hizo descuentos de hasta el setenta por ciento y Alberola regaló pulseritas a las compradoras; Bárbara Torrijos se trajo a los DJ de moda, Kaspar&Hauser; Alejandra Montaner, a los diseñadores Luís Zangana y Telma Cadenas; Il Baco da Seta invitó a copas con música en directo, TCN a vino y chuches, Superdry a bebidas energéticas; hubo música en directo en Manterol, Sesderma, Torres Joyeros y Hannover y hasta un desfile de ropa infantil en la boutique de niños Cristina.
Si los alrededores del Mercado de Colón fueron los más animados, Poeta Querol y Plaza del Patriarca, fue lo más glamuroso de la noche, y eso que no participaron ni Vuitton ni Hermès. Tampoco hizo falta. Ferragamo reunió en su tienda a lo más elegante de Valencia y agasajó con un vino espumoso de la familia italiana, fresas con chocolate y fruta fresca. Loewe convirtió su tienda en un night club con una barra de gintonics preparados amorosamente por un barman de quitar el hipo.
La inauguración de la exposición de Nanda Botella en el IVAM (fue el jueves a las ocho, pero de la tarde) también convocó a media Valencia. Estuvo Rafa Ripoll, los artistas Miquel Navarro, Paco Sebastián Nicolau, José Cosme, Horacio Silva, Javier Calvo, Calo Carratalá, José Antonio Orts, Vicente Colom y Natividad Navalón, el presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón y dos de las presidentas más estilosas de Valencia: la del Palau de la Música, Mayrén Beneyto y la de Academia de Gastronomía de la Comunidad Valenciana, Cuchita Lluch. Mayrén vino acompañada de Ramón Almazán, pero a Cuchita le falto su inseparable Juan Echanove. Tampoco faltaron Alfredo Esteve, Valentín Herráiz, Trini y Vicente Gracia, Javier Monedero con Rosa Sanchís, de Dicoval, Gabriel Seguí, los empresarios Paco Roig y Magdalena Melchor, Germán Ros Casares y Amparo López, Alberto Corell y Bely Botella, el doctor Juan Antonio Murgui, Amparo Lacomba, Beatriz Pechuán, Esperanza Vila, Silvia Escolá, Luis Lluch, Javier García Alberni, Mónica Aliaga y Manuela García de la Cuadra.