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lunes, 15 de septiembre de 2014

Fitting en Llombai

Hoy quería hablaros de pieles, pero francamente con estos calores estoy por dejar la página en blanco. Sólo mi solidaridad con la Consellera Educación, María José Catalá, me impulsa a seguir adelante. No seré yo de las que se amotinen por sudar la gota gorda, que servidora se crio en un colegio de monjas en el que lo más parecido que había al aire acondicionado eran los gruesos y sombríos muros de la Capilla.  A Catalá se le ha contagiado la fabritis, esa extraña enfermedad que está deshaciendo al Consell y consiste en que todas las decisiones que tomas te salen rana. ¿Cómo iba ella a prever que este septiembre iba a ser el más caluroso de los últimos cincuenta años? Y ahí está la pobre, aguantando carros y carretas, e implorando a los santos que traigan pronto el otoño porque como esto siga así nuestros hijos le van montar un pollo que ríete de la Diada en Barcelona.

En fin, yo a lo mío. Esta semana, en plena canícula, me he ido a Llombai a ver cazadoras de cuero y abrigos de piel. Y todo porque quería ver de cerca un fitting, que es la forma snob de llamar a las pruebas que se hacen a las modelos con la ropa y complementos que llevarán en el desfile.
El caso es que el 26 de septiembre, Gabriel Seguí desfilará en la Valencia Fashion Week y esta semana estaba haciendo el fitting en sus talleres, con todo el equipo revisando al detalle cada prenda: shorts y vestidos sin mangas, cazadoras perfecto en blanco roto y unas faldas ideales de pelo de cabra tibetana.
En el fitting descubrí dos cosas: que el oficio de modelo es casi tan duro como dar clases a 40 grados a la sombra y que esto de la piel es todo un mundo. Hay mil tipos de pieles, calidades y texturas, y tropecientas formas de tratarlas para que queden finísimas como las de Loewe o duras como las de los moteros. Por ejemplo, si perforas el ante con un troquelado tendrá un aspecto flexible; el pulido le dará un acabado brillante o mate y el tipo de rasado lo convertirá en ante, napa o doble faz.
El de Gabriel Seguí es de los pocos talleres de piel que quedan en España. La competencia China los ha hecho escabechina. Tanto que incluso Hermès y Chanel están comprando talleres de sombrerería y bordados para no quedarse sin proveedores.
Seguí ha sobrevivido porque diseña, fabrica y además vende, dentro y fuera de España. Conoce tan bien el patronaje de la piel, que firmas mega conocidas le encargan los prototipos de las chaquetas que luego se fabricarán a gran escala en algún país asiático. Además, la piel ha vuelto a ponerse de moda y está viviendo una segunda juventud, como Isabel Preysler y Carmen Martínez Bordiú en la portada del último Hola, que parece que acaben de tomar la comunión.
La última colección de Gabriel Seguí la diseñó Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, de Siemprevivas, por una colaboración especial. Se podrá comprar este invierno (a ver si llega el frío) en VM The Shop, la tienda de Verónica Montijano y José Luís Vilanova. Y las chaquetas de hombre en BlackCape, la firma de Isabel Cosme y Fernando Rodríguez. Gabriel cerró su tienda de Jorge Juan y se va a centrar en puntos de venta multimarca.
Los que tampoco paran son Siemprevivas, que desfilarán el 27 de septiembre en el Jardín Botánico y pronto abrirán tienda en Rufaza. “La idea es unificar en un mismo espacio el estudio, la tienda y el showroom. Nos ha costado bajar a pie de calle porque queríamos tener el producto adecuado y la marca más consolidada y encontrar un lugar donde nuestras clientas se sientan cómodas: en Valencia, que es donde queremos quedarnos, y en un barrio como Ruzafa, con tanta creatividad por metro cuadrado. Queremos hacerlo despacio y cuidando el detalle porque tiene que reflejar la imagen de la marca. ¡Y hasta tenemos un patio interior para hacer cenas divertidas!

lunes, 16 de junio de 2014

Madrugón sueco

Debe de ser muy difícil valencianizar a un sueco. Porque claro, llega aquí el Bjorn de turno a abrir una tienda y le pasa como a los chinos que abren un bar español, que creen que con poner una tortilla de patatas en la barra, aquello ya es un bar de tapas. Pues bien, Bjorn quiere valencianizar la tienda así es que pone unas paellas por aquí, unas peinetas y ¡ale!, ya tengo una tienda valenciana. Llega el día de la inauguración y Bjorn hace lo que lo dicta la lógica escandinava: si la tienda normalmente va a abrir a las diez de la mañana, él ese día organiza un desayuno a las ocho, que debe de ser lo que hacen en Suecia. Vamos a ver, Bjorn: Spain, this is Spain. Aquí a las ocho estamos con el café con leche, y que no nos hable mucho que nos aturullan. Hasta las diez no somos personas y lo de la inauguración se hace a las ocho, pero de la tarde, Bjorn, de la tarde, no de la mañana. Claro que si la tienda de Bjorn se llama Ikea, todo esto se le perdona. Así es que iremos a Alfafar y desayunaremos zumo de naranja. Pero que no se extrañe Bjorn si ve que se forman aglomeraciones en la zona de los sofás. La cosa hubiese sido bien distinta de haberlo hecho a las ocho de la tarde: cervecita, gintonic, ji,ji, ja, ja… Y ahí te quedas hasta las dos o las tres, hora en que, por estas fechas, ya está el sol alto en Estocolmo y los amigos de Bjorn probablemente estén ya afeitándose.
El jueves pasado, sin ir más lejos, la gente empezó a salir de casa a las ocho de la tarde para ir a la shopening night. El tráfico se cortó en Jorge Juan y aquello era un ir y venir de gente sin parar. Vender, no se sabe si se vendieron mucho, pero a jaleo no nos ganó nadie. En el Mercado de Colón, un grupo bailando temas de los años 20; en Brownie, cupcakes y refrescos para menores; VM the Shop trajo un avance de la fantástica colección de Siemprevivas para Gabriel Segui y Blackcape, al DJ Santi Martínez; Montesinos hizo descuentos de hasta el setenta por ciento y Alberola regaló pulseritas a las compradoras; Bárbara Torrijos se trajo a los DJ de moda, Kaspar&Hauser; Alejandra Montaner, a los diseñadores Luís Zangana y Telma Cadenas; Il Baco da Seta invitó a copas con música en directo, TCN a vino y chuches, Superdry a bebidas energéticas; hubo música en directo en Manterol, Sesderma, Torres Joyeros y Hannover y hasta un desfile de ropa infantil en la boutique de niños Cristina.
Si los alrededores del Mercado de Colón fueron los más animados, Poeta Querol y Plaza del Patriarca, fue lo más glamuroso de la noche, y eso que no participaron ni Vuitton ni Hermès. Tampoco hizo falta. Ferragamo reunió en su tienda a lo más elegante de Valencia y agasajó con un vino espumoso de la familia italiana, fresas con chocolate y fruta fresca. Loewe convirtió su tienda en un night club con una barra de gintonics preparados amorosamente por un barman de quitar el hipo.
La inauguración de la exposición de Nanda Botella en el IVAM (fue el jueves a las ocho, pero de la tarde) también convocó a media Valencia. Estuvo Rafa Ripoll, los artistas Miquel Navarro, Paco Sebastián Nicolau, José Cosme, Horacio Silva, Javier Calvo, Calo Carratalá, José Antonio Orts, Vicente Colom y Natividad Navalón, el presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón y dos de las presidentas más estilosas de Valencia: la del Palau de la Música, Mayrén Beneyto y la de Academia de Gastronomía de la Comunidad Valenciana, Cuchita Lluch. Mayrén vino acompañada de Ramón Almazán, pero a Cuchita le falto su inseparable Juan Echanove. Tampoco faltaron Alfredo Esteve, Valentín Herráiz, Trini y Vicente Gracia, Javier Monedero con Rosa Sanchís, de Dicoval, Gabriel Seguí, los empresarios Paco Roig y Magdalena Melchor, Germán Ros Casares y Amparo López, Alberto Corell y Bely Botella, el doctor Juan Antonio Murgui, Amparo Lacomba, Beatriz Pechuán, Esperanza Vila, Silvia Escolá, Luis Lluch, Javier García Alberni, Mónica Aliaga y Manuela García de la Cuadra.