lunes, 25 de agosto de 2014

Lujo en Marina Greenwich

Lo más parecido que hay en la Comunidad Valenciana a Puerto Banús es Campomanes. Ahí, hay pasta, pero pasta de verdad, y no lo que crees que hay en tu cuenta corriente cuando se junta la paga extra con la nómina del mes y todavía no han cargado los recibos. Allí, entre los barcos más espléndidos de nuestro litoral, este verano hay dos que destacan sobre los demás. Uno, el Rubeccan: un mega yate de cuarenta y cinco metros de largo, no sé cuántos pisos de alto y toallas de Loro Piana. Con lo que cuesta llenar su tanque de gasolina, Alberto Fabra le cerraría la boca a Montoro durante un par de meses. Sólo arrancarlo debe de costar más que la inversión de todas nuestras vidas en fondo de armario. Por allí se ha corrido el rumor de que su propietario es el presidente de Pfizer, también llamado Señor Viagra; pero de eso nada, monada. El dueño de Rubeccan es el empresario belga Jeroen Piqueur y su dinero no lo ha ganado alargando la esperanza de vida viril de nuestros maridos, sino que es el propietario del banco Optima. El otro, es el Piaffe II, un velero de 35 metros que disfruta un empresario madrileño. Ese gasta menos en gasolina pero con lo que cuesta la cuerda (perdón, el cabo) que sirve para izar una de sus velas, cualquiera de nosotras se volvería loca la próxima temporada en Chapeau. Por allí pulula también mucho ruso, que son quienes ahora gastan a manos llenas, como cuando a los españoles nos dio por convertir en solares los campos de patatas y alcachofas, pero mucho más a lo bestia. Dicen las malas lenguas que en alguna ocasión se han visto quinientos euros en el platillo de las propinas de alguno de estos hijos de la Madre Rusia. A los rusos con casoplones y megabarcos es habitual verlos en Saltea, el restaurante más in del puerto, donde se codean con gente de la tierra y habituales del puerto como la familia Bataller de Sha Wellness Clínic, Eduardo Zaplana, el cantante Francisco, que tiene casa en Altea, la modelo Katerina Strygina, ex de Olfo Bosé
Delante de Saltea Pilar Carbonell montó esta semana su It Market, veinte puestos moda, bisutería, complementos... vamos, las compras perfectas para saciar el ansia de consumo sin provocar un roto en las cuentas. Como tienes que pagar en efectivo, cuando se te acaba el dinero no puedes tirar de visa, lo cual es una ventaja se mire por donde se mire. En el mercadillo podías comprar la toalla Origama, la sensación del verano, un invento que consiste en dos estacas que se fijan sobre la arena y convierten la toalla en una tumbona por arte de birlibirloque. En otro puesto, María José Gomila se trajo los pantalones de punto elástico y estampado de cachemir italianos que parecen de Etro y tienen un aire al look setentero de Jacky O en la isla de Capri. También montó puestecito Isabel Landete, con su ropa de algodón fresquita y cómoda. Y la ONG Kassumay, con sus piezas artesanales hechas a mano en Senegal: collares, pantallas, bolsos clutch con tejidos estampados africanos ideales… (si alguna quiere ayudar, se pueden comprar en www.laetitiafusion.com).

Por el mercadillo ha pasado estos días Verónica Ceballos, la mujer de Vicente Boluda, Cote Igual, Rosa Lloret, Ana Jofre, Ana Postigo y su marido Miguel Cuñat, Luis Vidal, María Abradelo, Bernardo Guzmán y su mujer, Gildo Puchades y Sandra Grau, el promotor Kiko Murcia Puchades, el empresario Vicente LLácer y su mujer Esther, el empresario hostelero de Benidorm, Vicente Ferrer y el dermatólogo José María Ricart con su mujer Carolina Merino. Le pregunto a Ricart si es normal que Madonna se pasee por Ibiza más tapada que una pobre afgana con burka y dice que es lo mejor que podemos hacer porque el sol envejece que es una barbaridad. Paloma Cuevas también se dejó ver con su marido Enrique Ponce hace unas semanas por el hotel Asia Gardens de Benidorm casi tan tapada como Madonna. ¡Mira que si consolida esta moda y el año que viene tenemos que bajar a la playa con suéter de cuello cisne!


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola , quería matizar algunos de tus datos , y no todo lo que brilla es oro, el dueño del famoso Rubeccan , lleva mas de 2 años sin pagar los sueldos a su tripulación que ahora en juicio y espera de decisiones judiciales , se han bajado del barco , y esta precintado por hacienda ,creo que el pobre dueño lo estará pasando canutas , otra cosa es de lo que dices que en ese puerto hay pasta , la única pasta que queda en ese puerto esta en el restaurante y que puedes comer pagando un precio desorbitante , , lo unico que funciona todavia , es el pub , Macao que solo los domingos se llena de mujeres caza fortunas o que se van contigo si traes un coche de alta gama , una verdadera pena , y de tios viejetes que a base de alcohol y viagra tratan de tirarse sus últimos revolcones con niñas que por un billete de 200 pasan el fin de semana contigo ,ya no es lo que fue no pretende ser , una epoca que creo no volvera mas , muchos de las barcos embargados y coches impresionantes que solo salen los domingos para ir ahí a seguir recordando viejos tiempos , puerto Banus seguirá siendo lo mas de lo mas porque ahí si hay pasta

Anónimo dijo...

Soy usuario habitual del puerto. Y suscribo todo lo que han dicho en el anterior comentario.
RUINA TOTAL.
Señoritas de compañia intentando arreglar el fin de semana. Desastrosa gestion y nula actividad deportiva.