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lunes, 7 de octubre de 2013

Mocadoraes solidarias



El miércoles, día de la Comunitat. Nuestros políticos lucirán sus galas y pasearán la Senyera. Los cabreados de los EREs, desahucios y demás les pitarán. Los valencianistas volverán a reivindicarse. Nuestros niños estarán en casa ociosos. Mientras, nosotras ensayaremos en el espejo qué cara pondremos cuando nuestro chico se presente con el pañuelo de marras relleno de pastelitos. Ellos se comerán los mazapanes, que habrán elegido con mucho más cariño que el pañuelo. Ya se sabe: se tiran diez minutos eligiendo pasteles y lo del pañuelo lo ventilan en treinta segundos: “... Ese mismo, total qué más da, no se lo va a poner.” En su defensa cabe decir que le pega poco a esta tradición comprar un buen pañuelo de seda india, porque llamarle “mocaorá” a un pañuelo de Hermés tiene un toque sacrílego. Además, para la insensible estética masculina resulta harto complejo acertar con la elección de un pañuelo, porque requiere valorar con sutileza la combinación de formas y colores; a ellos les resulta mucho más estimulante elegir entre la forma de patata o de higo del pastelito de mazapán.
Algunas habrán tenido la suerte de ir la noche antes a la cena benéfica que la Fundación Dasyc ha organizado en el Alameda Palace. Allí se venderán mocadorà con pañuelos vintage, elegidos por las chicas de la Fundación, que son de lo más estiloso de la ciudad: Cristina Blanc, Belén Colveé, Isaben Estrela, Marta Barandiaran Luca de Tena, entre otras. La cena cuesta 45 euros (llamar all 963107027 o ver www.fundaciondasyc.org) y lo recaudado irá destinado a proyectos solidarios en Valencia. Tiene otro aliciente, los asistentes verán el castillo desde la terraza del Alameda Palace, que es donde la gente VIP ve el castillo de la Nit del Foc todos los años.
La siguiente semana tenemos otra cita con Fuvane, que está preparando la segunda edición de su cena benéfica para el viernes 18 de octubre. El año pasado reunió en la Hípica a lo más granado de la sociedad valenciana y este año el equipo de chicas formado por Susana Pérez Manglano, Mayayo Gómez-Lechón, Amparo Moreno, Pilar Pons, Begoña Císcar, María José Albert y Beli Botella darán la campanada. Por lo pronto han confirmado asistencia los conselleres Máximo Buch y Manu Llombart, Fernando de Rosa y Vicente Garrido, entre otros. El ticket cuesta 45 euros (llamar al 961366865 o escribir a comunicacion@fundacionfuvane.org) e incluye un regalo para las señoras (lo siento chicos, para vosotros nada, ya se sabe que lo importante es tener contentas a las mujeres), una rifa con regalos de Ferragamo, Victoria Cercós, Clínica Zahrawi, Patos, Argimiro Aguilar, Sesderma, Max Mara, cuadros de Horacio Silva y cenita servida por el Alameda Palace con baile y todo.
La semana ha dado para otras citas. Sin duda la palma se la ha llevado la fiesta del 15 aniversario de El Mundo en el Veles e Vents. Pero además, el jueves Frederic Catalán inauguró su restaurante Tapas Gastro Bar en la Calle Salamanca. A la fiesta fueron Begoña Buqué y Ángeles Casanova, Esperanza Vila, Vicente Barrera, Laura Fitera con su hija Blanca Crespi Fitera, Amparo Mohorte y Vicente Lacomba, Isabel Aliño, Javier Monedero, María Gómez Polo, el arquitecto Rafael Alcón y su hija Paula, María Cosín… La música la puso Manolo Mínguez y la cena fue de lo más castiza: croquetas, huevos rotos con jamón y pinchos que rompen con la dieta de lechuga-pechuga, ¡que desastre de semana!
El mismo jueves, más o menos a la misma hora, trescientos invitados cenaban en el SH Valencia Palace para celebrar la remodelación de una de las plantas del hotel. Allí, junto a una terraza espectacular y un salón iluminado en tonos azulados, los invitados disfrutaron del catering de Alejandro del Toro, chef del restaurante Albufera, sushi, champagne y gintonics, además de música en directo de Lulú y los Tigretones y desfile de la valenciana Rosa Palomares.
Hasta aquí las fiestas de la semana. Las próximas, a las cenitas benéficas, que si algo nos queda después de todo lo que nos están quitando, es la solidaridad.

miércoles, 17 de abril de 2013

Colón ya no es lo que era

Un bolso es a la mujer lo que un coche al hombre. Es una seña de identidad, un fin en sí mismo, la mejor forma de gastar el dinero que no se necesita para lo más básico. Ellos, cuando van a comprar el coche, hacen sus números: consumo, precio de combustible, años de vida y unos cuántos rollos más con los que tratan de atraer nuestra atención para que les ayudemos a elegir modelo. Y ahí estamos nosotras, tratando de interesarnos por la diferencia entre los cilindros en “uve” o en línea. A ellos les pasa lo mismo con nuestros bolsos, son incapaces de diferenciar un “neverfull” de un bolso de playa. Los años de matrimonio sirven, entre otras cosas, para que al final ellos compren el coche y nosotras los bolsos sin consultarlo el uno con la otra y viceversa.


El caso es que nosotras, cuando vamos a comprar, también hacemos nuestros cálculos. Nos cuesta menos achicharrar la tarjeta de crédito comprando un bolso que comprando un vestido; ¿por qué?, pues porque nos lo ponemos más veces, cada puesta nos sale más barata. Es una verdad de Perogrullo que rara vez te dice un diseñador de moda. Ellos están más a las tendencias y a la inspiración. La única explicación que encuentran a la falta de venta de sus productos es que el público no les entiende o que no saben apreciar lo bueno.

Pero hay algún que otro diseñador que sabido complementar su alma creadora con ciertas dosis de visión empresarial. A ellos suele acompañarles el éxito. Un buen ejemplo es Javier Simorra, que vende su ropa por medio mundo y que estuvo el jueves en Valencia para inaugurar su tienda de Jorge Juan. Se ha ido de Colón porque dice que ésta es una calle muy de paso, muy tipo Oxford Street donde lo que funciona es un producto popular de venta rápida tipo Zara, HM, Mango y demás. Mientras que Jorge Juan es más tipo New Bond Street, con tiendas de firma, compras más relajadas y un público más fiel a la marca. Ese cambio, según Simorra, se ha producido en muy pocos años.

Conoce a su público tanto o más que el jefe de marketing de una firma de coches, por eso dice que el target femenino no depende de su edad, de su estilo ni de su interés por la moda, sino simple y llanamente del límite de la tarjeta de crédito.

Para inaugurar su tienda, Simorra montó una gran fiesta con más de trescientos invitadas, había algún que otro hombre que parecía tan arrastrado a la fiesta como si su chica estuviese en la presentación de un motor de seis cilindros en uve.

Entre las invitadas, Nuria March, que lleva la comunicación de la firma; Cristina Vivíancos, Loreto de Rojas, Esther Barrerá, Cristina Cisneros, Coté Maldonado, Marta López Ana Brujer, la estilosa Sonsoles Gómez-Torres, Elena Rabello, Salomé Corell, Marta Faunell, Tita Senent, Tina Rautenstrauch, Sara Giménez, Esther Barrera, las hermanas Rosa y Lorena Oliver, de Araventum, Laura Fitera, Amparo Giménez, Juana Roig y María Cosín. Suerte que la tienda es amplia y el catering de las hermanas Jiménez de la Iglesia fue abundante, porque trescientos invitados ya es cosa seria.

Estuvo también Verónica Montijano, que ha organizado para el jueves que viene un cóctel en el Hotel Hospes. Presentará la nueva colección de fiesta de Beatriz de la Cámara, las joyas de Rocío Porres, los tocados de Reyes Hellín y Philip Treacy y los zapatos de Manolo Blahnik. Vamos, las firmas top para vestir perfecta en la temporada de bodas y ceremonias que empieza desde ya.

A este ritmo, el Hospes Palau de la Mar va a reemplazar a otros ilustres hoteles en cócteles glamourosos. El fin de semana pasado, en la terraza del hotel se celebra el mercadillo benéfico de la Fundación Dasyc. Treinta puestos donde podías comprar desde gafas de sol, collares, cosméticos, ropa y complementos de Lexter, ropa infantil, collares, fulares… ¡y por una buena causa!

martes, 18 de diciembre de 2012

Frivolidades navideñas


Esta semana iba a hablaros de la Navidad y juro por mi acta de montañera de Cristo Rey que había pensado en ponerme en plan profundo, abandonando el tradicional toque frívolo de esta página, porque me he pasado la semana en vela después de haber oído en una cafetería, sin que nadie me identificase, que sólo una lerda insustancial podía escribir semana tras semana una columna como ésta. ¡Jo, pe!, pensé mientras me ponía las gafas de sol y me subía la bufanda hasta la cejas, temerosa de que alguien me identificase: con lo graciosa que me queda a veces la página. 
Así es que estuve días y noches buscando un argumento sesudo y con carga de profundidad humana y divina sobre el espíritu perdido de una sociedad que anda a la deriva, desnortada, víctima del consumismo más voraz, que ahora se siente huérfana porque no tiene valores a los que asirse. Y entonces va y veo que al presidente del Congreso de los Diputados le montan un cirio de muy señor mío porque ha felicitado la Navidad con un toque religioso. ¡Diantres, qué país!, aquí te ponen a parir digas lo digas y hagas lo que hagas. Así es que vuelvo a lo mío, que mañana es lunes y para leer cosas serias ya tendréis entonces a Javier Paniagua.
Y como tengo la suerte de que lo mío es el cava, las compras, los cocteles, las tiendas y los saraos, pues allá voy, porque esta semana ha sido de infarto. El miércoles, José Vivo de la boutique de niños Cristina, presentó su colección de ropa de ceremonia y comunión en un desfile en la Embajada, ¡qué niños tan monos! Jose es un artista y consigue algo muy difícil, niños que no son ni cursis, ni excesivamente modernos.  Son vestidos de líneas muy depuradas hechos con tejidos naturales y de altísima calidad: lino, organza, sedas… De lo más estiloso. El mismo día, Loewe inauguraba su nuevo corner en El Corte Inglés de Pintor Sorolla, un espacio mucho más acorde con el lujo de la firma.
El jueves también hubo de todo. Mont Blanc invitó a un cóctel navideño y sorteó un par de regalos en su árbol de los deseos de Navidad. Cerca, en la calle Barcelonina, María Dolores Enguix celebraba los veinticinco años de la Optica Climent con cava Tamtum Ergo y bombones traídos de Suiza. Para la ocasión, se trajo al distribuidor de una de las firmas de gafas más cool, Oliver Peoples.  Hasta la óptica se acercaron Mamen Puchades, de la Joyería 7, Encarna Roig, de Acosta, Amparo Ortuño y María Angeles Miguel, de Salvatore Ferragamo. Por cierto, Ferragamo ha vestido a Isabel Aliño en el último catálogo de la joyería RafaelTorres. La joyería celebró también el jueves un cóctel en Bamboo de Colón para presentar su catálogo, (¡me lo pido todo!) y la colección de relojes deBreitling.
El cóctel fue de lo más glamuroso, hasta allí se acercó la Alcaldesa Rita Barberá, la directora General de Comercio, Silvia Ordiñaga, la diseñadora Presen Rodriguez, la directora de Loewe en Valencia, Amparo de la Concepción, las hermanas Laura y Blanca Fitera, además de clientes de la firma como Sol Royo, Pilar Barbería, Pilar Barber, Maiti Moroder, Chimo y María Carbó, Jesús Soriano, Vicente Esteve, Eduardo Valero, Manuel Mompó, Maite Igartuburu y Pilar Tamarit.
Si las firmas de lujo no han parado, las fundaciones solidarias tampoco.  La Fundación Pequeño Deseo organizó una subasta solidaria en el IVAM y la fundación Dasyc un rastrillo que está abierto hasta mañana lunes (hoy también abre). Allí puedes comprar ropa, calzado, bolsos, complementos, decoración navideña, libros, juguetes, telas, tocados, bisutería y todos los que superen los 50 euros de compra participarán en el sorteo de una cesta de Navidad. Además, hay cuentacuentos, talleres navideños y manualidades para niños. En el rastrillo han colaborado Marisa García del Picaporte, Cristina Blanc, las dos hermanas Alonso (Rafi y Maui), Ana Abad, Marta Barandiaran, Carmen Barrachina, Lourdes Bover y las hermanas Ventura.
Bueno chicas, os dejo que me voy a reflexionar sobre la idoneidad de asistir a todos estos actos en aras al enriquecimiento personal propio y ajeno…¡Ja, ja, profunda que es una!