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lunes, 31 de octubre de 2016

Sí es sí

En la vida de toda mujer hay momento en los que hay que decir “sí” y cuando te resistes a hacerlo, un voz tu interior te dice: “sí es sí y que parte del sí no has entendido”. Por ejemplo, entras en una tienda, ves el modelito de tu vida, te lo pruebas, te encanta, miras el precio y dices, “no”. Entonces te lo quitas y te vas. En el tramo de la tienda a casa haces más números que el equipo del Conseller de Hacienda cuadrando los presupuestos del año. Lo haces a pelo, sin calculadora: un ahorrito aquí, una falda que ya no pones y venderás en ebay, una sisa que podrás hacerle a la paga extra… Pero los números siguen sin salir. Tratas de desestimar la idea y casi lo consigues, hasta que te acuestas y no consigues conciliar el sueño: “Sí es sí, bonita, a ver si te lo metes en la cabeza. Mira si no, lo que le ha pasado a Pedro Sánchez por empeñarse en que no es no…” y en tu duermevela aparece la imagen de Pedro llorando mientras renuncia a su acta de diputado.
Al final, cada una hará lo que podrá. Quizás el mejor antídoto contra la enfermedad del sí es sí, sea aquella vieja fórmula de nuestras abuelas cuando nos veían subirnos en la moto con un chico: “evita la tentación y evitarás el peligro”. Pero claro, eso en nuestro caso implica no salir de casa porque en cada esquina puede haber una tentación. Estos días es especialmente peligrosa la esquina del Marqués de Dos Aguas con Llibrers. Allí está Loewe, todo un monumento al sí es sí. El jueves invitó a un cóctel con Moët para presentar su colección de invierno y allí estaban el bolso Hammock en estampado de leopardo, el bolso Goya con el colgante de gato, el abrigo de Nobuck en color beige, las rebequitas de lana que parecen de colegial, ¡que pasada!
Allí estuvo la directora de la tienda en Valencia, Montse Salamanca, recibiendo a clientes e invitados: el estilista Rafa Moreno con Jose Alandes, de Zadig et Voltaire; los periodistas Nacho García Campos y Fernando Ferrando y Lourdes Verdeguer, de la tienda Patos, con una falda de piel con corte pronunciado ideal de la muerte.

Otra tentación son las pieles de Amado, que este año celebra sus 50 años. ¡Cuántas mujeres habrán dicho sí es sí en su tienda! Amado organizó el martes un desfile en el Ateneo Mercantil, a beneficio de Fuvane, que fue un homenaje a su larga trayectoria. Las modelos, con una impresionante Sara de Antonio, desfilaron con chaquetas de visón, chinchilla, zorro renard y martas cibelinas. Entre pase y pase, dos bailarinas del estudio de Esther Mortes interpretaron piezas de danza y la sorpresa vino en el cierre del desfile, con una novia vestida en piel y seda.
Amparo Lacomba, Mayrén Beneyto, Laura Grande y Angela Pla ejercieron de de presentadoras, mientras que entre el público estaba la presidenta del Ateneo Carmen de Rosa, María José Albert, Pilar Pons, Almudena Maestro, Mª Angeles Fayos, Ana Peris, Marieli Albert, Laura y Blanca Fitera, Marisa Monsonís, Piedad García Plata, Pilar Millán, Begoña Císcar, Mayayo Gómez Lechón, Celia Martín, Susana Pérez Manglano y Amparo Moreno. La próxima cita de Fuvane será su cena benéfica del 25 de noviembre.

El mismo día del desfile de Amado, Sara Joudí inauguraba exposición en su galería de arte Shiras. Esta vez era pintura de Silvia Lerin, una joven artista valenciana que vive en Londres gracias a la beca Pollock-Krasner Foundation Grant de Nueva York. Silvia se reencontró en Valencia con amigos, artistas y profesores como Javier Chapa, el catedrático Horacio Silva, los artistas Rafa Calduch y Sebastián Nicolau, Antonio Gisbert, el coleccionista Pedro Martínez, Ana Peris, Pilar Millán, Emilio Morera, Ismael Zahrawi y Laura Gallego, directora de Valencia Excellent. 

domingo, 21 de febrero de 2016

El Mediterráneo en Madrid

Francis Montesinos es un tipo genial; mil veces abatido y otras tantas levantado. Eterna sonrisa bonachona, siempre rodeado de gente que parece dispuesta a dar la vida por él sin pestañear. Año tras año, Francis se planta en Madrid, en esa meca de la sobriedad castellana, en la que todo es más seco que un pan de anteayer, y despliega la esencia más mediterránea de Valencia. Ese punto de exceso y misticismo que nos acerca más a Nápoles o a Sicilia que a Soria o Cuenca. Sobre la pasarela un arco de rosas, orquídeas y boas de claveles rojos que recuerda a las carrozas de las batalla de les flors. Empieza el desfile con Amador Rojas y Eduardo Guerrero, dos bailaores gitanos, que dan la bienvenida al universo Francis. De alguna forma, vienen a decir: este no es un desfile más al uso. Aquí hemos venido a ver ropa y a algo más, a bañarnos en lo más profundo del mediterráneo, en ese punto en el que se guardan los relicarios y se saca al Corpus en Procesión. El estampado de la colección son imágenes de reliquias de la iconografía católica, con el rojo burdeos de fondo. Y Sara de Antonio, la modelo que cerró el desfile vestida de novia, llevaba la cara tapada con un velo blanco y un gorro y bailaba dando vueltas sobre sí misma emulando a La Moma del Corpus. Los diseñadores Dolce y Gabbana hubieran disfrutado de lo lindo.
Entre los bailarines del inicio y la novia del cierre, Francis homenajeó a los diseñadores que más admira y sacó al escenario los clásicos suéters y rebecas de punto tejido a mano de Manuel Piña; elegantes vestidos de terciopelo y raso como le gustaban a Jesús del Pozo; abriguitos sesenteros de color azul que recordaban a los uniformes para Iberia del maestro Elio Berhanyer, sentado en primera fila sin perderse detalle. Hubo vestidos de raso de seda en homenaje a Pertegaz y otros con drapeados de lo más delicados que recordaban a los plisados de Fortuny. Montesinos también dedico un par de vestidos de lurex con anillas de metal a Paco Rabanne y acabó la serie con un homenaje a Balenciaga, con “su rendición incondicional a la belleza femenina, el corte perfecto, la costura exquisita, su investigación sobre tejidos, colores y siluetas”.
La puesta en escena de Montesinos fue exactamente la opuesta al desfile anterior, el de Angel Schlesser, con su pasarela blanca y desnuda, modelos lánguidas y pálidas y un minimalismo impoluto. Vamos, que detrás vino Montesinos como si una mascletá hubiese irrumpido en la última reunión del Eurogrupo”.
Entre el público, chicos vestidos con falda, excéntricos tipo Rappel, con abrigo de piel blanca, calva decorada con gemas y mucho temple para llevar eso con maestría, que no es fácil; valencianos como la periodista Inés Ballester, Javier García Alberni, los periodistas Fernando Ferrando y Lluís Motes, Miguel Zorío, Josevi Plaza e incondicionales como la fotógrafa Silvia Poliakoff. Entre los famosos (pocos), la actriz Norma Ruiz y el joyero Emiliano Suárez.
En la MBFW desfiló otro valenciano, Juan Vidal, el Prada alicantino. Su colección es para llevársela enterita: plumíferos de lo más estilosos, en versión canguro y extragrandes, vestidos híper mega femeninos y un par de abrigos de paño ideales de la muerte. En el desfile estuvo Laura Fitera, acompañada por un equipo de Comando Actualidad de TVE. Llevan grabándola todo el fin de semana: en su casa, en el AVE a Madrid… “Lo pensé mucho y al final dije que sí, sólo pretendo ser yo misma y acepto con la misma naturalidad elogios que críticas.” Laura Fitera es una gallega muy valencianizada, enamorada de la ropa de Juan Vidal, que es una sabia combinación entre el exceso mediterráneo y la sobriedad cantábrica.