
Me acuerdo de la primera vez que entré en la tienda que tenía Francis Montesinos en la Calle Caballeros, ¡hace más de 20 años, que mayor soy! Las puertas de los probadores eran como de cantina del lejano oeste, huecos por arriba y por abajo, de modo que si tenías cierta altura, casi seguro que te verían en ropa interior. Eso le pasó a una amiga y menuda bronca le echó su madre al dependiente, pobre. Entonces todo el mundo quería vestir de Montesinos. La tienda siempre estaba llena. Su ropa era inconfundible, con esos estampados tan valencianos y las faldas globo y las cazadoras vaqueras tan modernas. Otra amiga se quedó una camisa suya con dibujos de la Virgen de los Desamparados y se la ponía siempre que iba a un examen, ¿no es genial?
A todas nos gustaba el Montesinos de entonces, que trabajaba con un nivel de calidad altísimo. Recuerdo un pantalón de piel azul marino, con una piel tan fina como si fuera de Loewe. Y una rebeca de punto artesanal con estampado de banderas que compré en Manía, cuando vestir en Manía y Don Carlos era el colmo del pijerío. Entonces hasta la ropa de fiesta se encargaba en el taller de Francis. En los ochenta, tenía a toda España a sus pies, no hay más que recordar su famoso desfile en la plaza de toros de las Ventas.
Luego pasó lo que pasó. Una mala gestión, un desastre de sociedades, vamos, lo que les pasa a muchos creativos, que cortar un patrón no tiene nada que ver con cuadrar un balance. Con Lois, Montesinos perdió hasta su propio nombre convertido en marca, que tuvo que sustituir por Montesinos Alama. Fueron años malos, de los que empezó a salir cuando un familiar se hizo cargo del negocio y empezó desde cero, contratando licencias: de gafas, de complementos, alfombras, hasta el pret-a-porter se cedió por licencia. Lo malo es que la ropa perdió calidad y nunca ha vuelto a ser lo que era. Sin buenos tejidos y buena confección, lo que promete sobre papel puede acabar en eso, en mera promesa.
Me encantaría que la ropa de Montesinos volviese a ser como era y poder presumir del mejor diseñador que ha tenido Valencia, el único conocido fuera, a falta de sustituto por el momento, para qué nos vamos a engañar. Hace poco, la empresa anunció que iba a recuperar el control de la producción, la distribución y la comercialización de la principal línea de producto: la ropa. Además, se iba a ampliar el equipo de diseño incorporando a Rafa Sánchez. Todos estos cambios se notarán en la próxima colección que Montesinos presentará en Cibeles este mes de febrero. Ojala que con este cambio su ropa sea como la antes, con algodones y pieles de primera y trabajos de artesanía valenciana de lo más delicados.
Hace unas semanas, Montesinos lanzó su Eau de Parfum, un perfume que huele a Valencia, con aromas a limón y mandarina, a flores blancas de jazmín y azahar mezcladas con otras esencias más sensuales y raciales, tan mediterráneo como su ropa. El perfume se presentó en el hotel Westin de Valencia, sin embargo, la primicia de su próxima colección sólo se podrá ver en Madrid, en la Pasarela Cibeles, porque Montesinos no desfilará en la Semana de la Moda de Valencia. Aunque se supone que no hay razones políticas, el trabajo que hizo Montesinos para la campaña de Carmen Alborch no le ha beneficiado en nada. Y luego está lo de siempre, las eternas rivalidades entre unos y otros, esa estrechez de miras que hace que uno quiera todo el protagonismo y aparte a todo el que le pueda hacer sombra. El caso es que Montesinos no desfilará en Valencia porque no se encuentra a gusto aquí, en la misma Pasarela del Carmen que él promovió hace años. Una pena, la verdad.
A todas nos gustaba el Montesinos de entonces, que trabajaba con un nivel de calidad altísimo. Recuerdo un pantalón de piel azul marino, con una piel tan fina como si fuera de Loewe. Y una rebeca de punto artesanal con estampado de banderas que compré en Manía, cuando vestir en Manía y Don Carlos era el colmo del pijerío. Entonces hasta la ropa de fiesta se encargaba en el taller de Francis. En los ochenta, tenía a toda España a sus pies, no hay más que recordar su famoso desfile en la plaza de toros de las Ventas.
Luego pasó lo que pasó. Una mala gestión, un desastre de sociedades, vamos, lo que les pasa a muchos creativos, que cortar un patrón no tiene nada que ver con cuadrar un balance. Con Lois, Montesinos perdió hasta su propio nombre convertido en marca, que tuvo que sustituir por Montesinos Alama. Fueron años malos, de los que empezó a salir cuando un familiar se hizo cargo del negocio y empezó desde cero, contratando licencias: de gafas, de complementos, alfombras, hasta el pret-a-porter se cedió por licencia. Lo malo es que la ropa perdió calidad y nunca ha vuelto a ser lo que era. Sin buenos tejidos y buena confección, lo que promete sobre papel puede acabar en eso, en mera promesa.
Me encantaría que la ropa de Montesinos volviese a ser como era y poder presumir del mejor diseñador que ha tenido Valencia, el único conocido fuera, a falta de sustituto por el momento, para qué nos vamos a engañar. Hace poco, la empresa anunció que iba a recuperar el control de la producción, la distribución y la comercialización de la principal línea de producto: la ropa. Además, se iba a ampliar el equipo de diseño incorporando a Rafa Sánchez. Todos estos cambios se notarán en la próxima colección que Montesinos presentará en Cibeles este mes de febrero. Ojala que con este cambio su ropa sea como la antes, con algodones y pieles de primera y trabajos de artesanía valenciana de lo más delicados.
Hace unas semanas, Montesinos lanzó su Eau de Parfum, un perfume que huele a Valencia, con aromas a limón y mandarina, a flores blancas de jazmín y azahar mezcladas con otras esencias más sensuales y raciales, tan mediterráneo como su ropa. El perfume se presentó en el hotel Westin de Valencia, sin embargo, la primicia de su próxima colección sólo se podrá ver en Madrid, en la Pasarela Cibeles, porque Montesinos no desfilará en la Semana de la Moda de Valencia. Aunque se supone que no hay razones políticas, el trabajo que hizo Montesinos para la campaña de Carmen Alborch no le ha beneficiado en nada. Y luego está lo de siempre, las eternas rivalidades entre unos y otros, esa estrechez de miras que hace que uno quiera todo el protagonismo y aparte a todo el que le pueda hacer sombra. El caso es que Montesinos no desfilará en Valencia porque no se encuentra a gusto aquí, en la misma Pasarela del Carmen que él promovió hace años. Una pena, la verdad.










