domingo, 24 de febrero de 2008

Quiero unos Louboutin

Qué cruel es esto de la moda. Si hace apenas unos años, llevar unos manolos era lo más de lo más, por algo los coleccionaba la Preysler, pues en pocos años los manolos se han quedado más anticuados que una canción de los Pecos. Lo que mola ahora es calzar unos taconazos de doce centímetros de Christian Louboutin (pronúnciese Lobutén y no confundir con Lobatón, por favor), un pedazo de zapatos que se reconocen por su suela esmaltada en rojo.

Lo siento por Marichalar, gran amigo (y socio por parte de hermana) de Manolo Blahnik. Los manolos ya no los quieren ni regalados. Todas las actrices de Hollywood se mueren por unos Louboutin. Por cierto, que Marichalar -¡Cómo se le echa de menos!- estuvo en Valencia esta semana, con Mayren Beneyto. El sí entiende de zapatos exquisitos y sabe llevar un traje como nadie, con sus pulseritas hippies y sus pashminas, sin perder la seriedad, pero con un toque de humor. ¡Vuelve a la corte, Marichalar, por favor!

El modelo más famoso de Chistian Louboutin es el peep-toe destalonado con tacón de 12 centímetros, un clásico que deja los deditos de los pies al descubierto con su inconfundible suela roja, of course. Precio: 520 euros, pero para qué hablar de dinero cuando puedes convertirte en la mujer más estilizada, sexy y elegante de la fiesta gracias al tacón interminable y puntiagudo de tus Louboutin. Vamos, un regalo. Encima dicen que son comodísimos, porque tienen una pequeña cuña que compensa el taconazo y las pieles son suaves, ¡una obra de arte en tus pies!

Esta temporada, Chapeau se ha traído los Louboutin a Valencia. Les han dedicado un escaparate enterito y sólo enseñan un par, como si fueran joyas en edición limitada. No es para menos. Según el diseñador francés, su intención era hacer una joya de zapatos, porque son como una extensión de la mujer. Sea por su diseño o por eso de que las mujeres nos copiamos unas a otra, todas las famosas llevan Louboutin. Fíjense en las suelas y verán como abunda el rojo. Por supuesto, Victoria Beckham los tiene en todos los colores y alturas, no podía ser menos.

Los Louboutin han llegado en un momento perfecto para completar los modelitos de la próxima temporada. El crudo invierno toca su fin y empieza la fiesta, las fallas y las citas en la agenda, ¡bien! La más inmediata: la inauguración del Hotel Hilton, ese tan moderno junto al Palacio de Congresos de Norman Foster. Será el jueves 28 y la cita promete. Manuel Ávila, el director del hotel, me ha contado lo que preparan y tiene muy buena pinta: primero, aperitivo de bienvenida, carnes a la brasa en el restaurante Azahar, especialidades italianas en el BICE, buffets en el Salón Valentia, todo con música en directo, guitarra española y jazz, cócteles en el Podium Bar y a las 12 espectáculo pirotécnico. En cada restaurante –dice Ávila- queremos ofrecer lo mejor de nuestra gastronomía, un espectáculo culinario. ¡Adiós a la dieta!

El Hilton ha invitado a 600 o 700 personas, todo Valencia, vamos. Aunque el hotel ya estaba abierto desde mayo del año pasado, han esperado hasta que estuviera funcionando el restaurante BICE, un italiano cuyo nombre viene de Beatrice, la señora que abrió una famosa trattoria en Milán allá por los años veinte. Ahora BICE es una famosa franquicia con restaurantes en NY, Miami, Madrid (en la calle Génova, cerca de la sede del PP) y en Valencia ¡faltaría más! El día de la inauguración, todas las habitaciones estarán abiertas para que los invitados puedan cotillear a gusto. Entra en mi casa, toma fuerzas, descansa y embriágate de mi brisa cálida y única”, dice la invitación. Vale, acepto, a preparar el modelito…

domingo, 17 de febrero de 2008

Cambio pasarela aburrida por desfile coquetón

Presen Rodríguez ha llamado a su última colección Palazio y como no podía ser menos la presentó en un Palacio, en el del Marqués de Campo, ya saben ese Museo de la Ciudad que visitan los turistas, bueno al menos yo no conozco a ningún valenciano que haya echado allí una tarde; y les aseguro que vale la pena aunque sólo sea por ver los salones, los estucos barrocos y las pinturas. Y es que los ricos siempre han vivido de puturrú de fua. Bueno pero a lo que iba; mientras diseñadores buenos, medio buenos y malos se matan a codazos para desfilar en un Pasarela, tipo Cibeles, otros saben montárselo por su cuenta y desmarcarse por la banda.

Presen preparó todo para su desfile en uno de los salones alargados del palacio donde antaño debió celebrarse alguna puesta de largo de las hijas de la marquesa de Campo. Invitados, pocos, apenas salían tres filas de asientos en cada lado. La diseñadora sacó una primera serie de vestidos en raso con colores flúor (totalmente de moda), muy de los años 50 y 60, para después seguir con otra de minivestidos de cóctel en negro. Lo del minivestido es genial: sienta bien a casi todas, le quita seriedad a los tejidos de fiesta y encima rejuvenece. Como excepción, se vio algún vestido en rojo en tul plisado. Estampados, pocos. Según Presen, “he llevado los volúmenes a la cintura y he dado protagonismo a los cuellos halter y escotes palabra de honor. El largo de las prendas o corto por encima de la rodilla o largo absoluto”. Parecía que estuvieras en una de esas casas francesas de alta costura en los años cincuenta, con esos vestidos de cóctel.

Tras el desfile, una copa de champagne en el patio y un poco de cotilleo, que nunca está de más. Junto a Presen, estaban todos sus hijos: Isabel Cosme, con uno de los vestidos de cóctel negro; su hermana, con un abriguito dorado y José Cosme, un artista multidisciplinar (y muy dandi, todo hay que decirlo), que tan pronto escribe un artículo sobre moda, que una tesis doctoral sobre un sesudo tema teológico, como expone en una galería del Soho de Nueva York. Ahora mismo expone en la Galería Oruga Azul, en la calle Sorní, pero él mismo reconoce que su trabajo es conceptual y difícil de entender.

El mismo día del desfile de Presen, Francis Montesinos presentó su colección en Madrid. No estuvo mal, aunque las críticas fueron crueles, no sólo con Francis, sino con la mayoría de los que desfilaron en Cibeles. Cojo una de las frases al azar, la de la periodista de Yo Dona Sara Sáez: “más horas de pasarela, más diseñadores que no aportan nada, más famosos de quinta regional, más politiqueo…” ¡qué fuerte! Vamos, como en la de Valencia, sólo que aquí nos hartamos de decir que tenemos la mejor pasarela del mundo mundial. En Cibeles también desfiló Hannibal Laguna, no sorprendió con nada nuevo, pero hizo lo que sabe hacer, muy buena fiesta, lo que buscan sus clientas. Luxoir, los más jóvenes, arriesgaron y no se si fueron comprendidos, pero están en edad de eso, de arriesgar y provocar, no de hacer uniformes para azafatas.

martes, 12 de febrero de 2008

Antes 48 que diábolo

No, no, no y mil veces no. Me niego a pedir una talla diábolo en mi tienda favorita. ¡que cosa tan poco glamurosa, por favor, qué vulgaridad! ¿Quién ha sido el listo? Será muy científico eso de clasificar a las mujeres según su esqueleto, pero de ahí a que tengamos que pedir un Prada talla campana, diábolo o cilindro, uff, sólo de pensarlo, qué manera de estropear el momento divino de comprar un vestido. Antes prefiero pedir una 48 ¡o una XL!

Que hay mujeres con tipo pera y otras con tipo manzana, eso ya lo sabíamos todas desde niñas. Para eso no hacía falta tomar medidas a 10.000 mujeres, entre ellas yo, que fui conejillo de indias en un reportaje de mi periódico, con foto en ropa interior incluida ¡uff, que horror! Entonces pensé que todo había sido por una buena causa. Gracias al estudio, se acabarían los problemas de las tallas; las gorditas no tendrían que ir a las tallas grandes y nunca más necesitarías una talla distinta de pantalón y de chaqueta.

Me temo que con este nuevo invento, lejos de arreglarlo, lo que van a conseguir es montar un lío tremendo. Como dijo David Delfín, tres tallajes diferentes para cada modelo es de locos. A ver quién es el fabricante que se lanza a hacer vestidos talla cilindro en una 44, 42 y 40; el mismo en campana en todas las tallas y así con todas las combinaciones posibles. Vamos, que las tiendas deberían tener hasta treinta patrones distintos de cada prenda. Me imagino a las pobres dependientas de Zara desmelenadas corriendo de un lado a otro de la tienda tratando de poner un poco de orden en el caos.

Además, el invento del Ministro Bernat Soria no acabará con el problema, porque aunque tu talla española fuera una 42 campana (¡qué espanto!), al comprar ropa italiana seguirías pidiendo una 44, equivalente a una 8 americana, una 40 francesa, una 12 inglesa y una 38 alemana. Vamos, que el gozo del Ministerio de Salud en un pozo. Que yo sepa, las mujeres españolas no compran sólo ropa española. Y no me veo a los directivos de H&M cambiando los tallajes por seguir el ejemplo.

¡Pero si no se ponen de acuerdo ni los diseñadores! Estos días, han preguntado a los de Cibeles, que empieza mañana, y la mayoría ponía cara de póquer a la propuesta del Ministerio. Normal. Ya es difícil competir con los chinos, como para que se saquen de la manga las tallas campana y cilindro ¡una barbaridad! Por cierto, en esta edición de Cibeles desfilan dos valencianos: Montesinos y Luxoir, una pareja prometedora, me encantan sus suéteres ingleses para chico. Ojalá que les vaya muy bien.

Desde luego, en esta época no sales de un desfile para meterte en otro. Dos de los diseñadores valencianos que no estuvieron en la Semana de la Moda –todavía no entiendo porqué- han montado un desfile por su cuenta: Presen Rodríguez el martes en el Palacio del Marqués de Campo (lo cuento en mi nuevo blog) y Enrique Lodares el miércoles en el Teatro Olympia. Si los dos quedaron fuera por no ser pret-a-porter, otros se auto excluyeron por no estar de acuerdo con el rumbo que había tomado la antigua Pasarela del Carmen.

Parte del grupito de disidentes desfiló el viernes en el Festival Llavoretes, a la cabeza Antonio Moreno, de la Cantante Calva, una pena no verlo en los desfiles oficiales. Según el diseñador, «antes de quedarnos esperando a que nos inviten a un acontecimiento, debemos generar nuestros propios espacios; y eso es Llavoretes, un híbrido creativo surgido de gérmenes valencianos». Además de Moreno, desfilaron Jaime Piquer, Siglo Cero, Yono Taola, Carola Falgas, Nona, Tonuca, Mónica Lavandera, Ebp y Not trousers presentaron su colección.

domingo, 3 de febrero de 2008

Arros esclatat


La vida es dura con quien anda escaso de talento y a veces por más empeño que pongamos en algo, nunca obtendremos ni la mitad de gloria que el genio vago y haragán, pero genio al fin y al cabo. Por ejemplo, a todos nos ha pasado entrar en un restaurante en el que todo es perfecto: bien decorado, limpio, el ambiente acogedor, los camareros amables y eficaces, el vino perfecto, los entrantes bien servidos… Pero llega la paella y… ¡ñas coca! el arroz está pasado, soso y con ese despreciable tufillo a quemado. El pollo se ha quedado crudo y la verdura congelada se ha hecho deprisa y mal…. Nuestro gozo en un pozo, el cocinero acaba de echar al traste el trabajo de todos los demás y será difícil, muy difícil que hablemos bien de ese restaurante.

Pues algo así le ocurre a la Semana de la Moda de Valencia. Todo es perfecto: la organización, el marketing, el lugar elegido, el ambiente, la gestión con los medios de comunicación que se deshacen en halagos… Pero falla lo importante, falla el arroz, falla la pasarela. No hay talento y me duele decirlo, lo juro por mi bolso de Prada, pero hay que decirlo: allí arriba falta talento, falta alguien que te emocione, falta que de una puñetera vez venga alguien y haga un arroz que cuando lo pruebes te quedes sin habla, algo de desprendimiento de retina, que dice una amiga.

No lo hay, no lo ha habido y quizás no lo haya porque esta terreta nuestra no va a ser más fértil en talentos que cualquier otra. Y genios de la moda, como de la literatura o de la pintura, salen media docena cada siglo y no más. Y nosotros con Montesinos tenemos el cupo cubierto hasta de aquí veinte o treinta años. Quizás el error sea crear pasarelas tan locales, porque claro, si a mi me da por montar la Semana de la Moda de Benifaió, pues me puedo ir al siglo veintiséis sin ver nada digno de mención.

Andalucía tiene a Victorio y Lucchino, Galicia a Pernas, los catalanes a Custo, Santander a Schlesser, Madrid a Jesús del Pozo y nosotros a Montesinos. Si todos desfilasen juntos, la pasarela sería eso: “la leche”. Pero si cada uno se empeñase en desfilar en el rellano de su piso, acompañado por sus vecinos de rellano, su pasarela sería eso, “una castaña pilonga”. Valencia, como ya lo hizo Galicia, puede crear marca, pero no va a crear tendencia. Pero, ¡por favor!, si ya es difícil que cree tendencia un país, adónde vamos nosotros. Si queremos crear marca, adelante, eso sí que se puede hacer porque depende más de un tejido empresarial y comercial, que del talento de los diseñadores. Pero eso no se hace con una pasarela, eso se hace contratando a los lumbreras del IESE y a los gurús del marketing.

En fin, que este año la Semana de la Moda de Valencia ha sido más de lo mismo: sólo David Delfín y Hannibal Laguna, que de valencianos tienen lo que Schwarzenegger de torrentino, han llamado la atención. Claro que lo que sacaron aquí ya lo sacaron hace cinco meses en Madrid, con lo cual la sorpresa era más bien poca. Por demás, todo fenomenal: las modelos, el aforo, la feria; famosos pocos, perdón, ninguno; sólo gente de aquí: Rita Barberá, Carmen Alborch, y Belén Juste, tan mona como siempre y debidamente peloteada. Cabe la esperanza de que ella, que algo debe saber de moda más que su antecesor, se dé cuenta de que las cosas se están haciendo con muy buena voluntad, pero con escasos resultados.

Bueno chicas, os dejo, que acabo de estrenar un blog y estoy super-mega-emocionadísima. Como dice mi hija es un mole que te pasas; cuento cosas de lo más triviales y tiene la ventaja de cualquiera puede entrar y ponerme a caer de un burro, incluso los organizadores de la Semana de la Moda de Valencia.

domingo, 27 de enero de 2008

Huele a primavera

¡Ay, qué bien!, ya falta poco más de un mes para fallas, bueno, al menos para las mascletaes. El día empieza a alargar, hay más horas de sol, los chaquetones pesados ya no quieres ni verlos y, en cuanto te descuides, estará aquí la primavera, por lo menos en Valencia, ¡y con ella la operación bikini! No, no estoy precipitándome. Según mi asesora estética, es precisamente estos días cuando las mujeres toman conciencia de lo poco que queda de invierno y de los días que faltan para enseñar piernas, brazos y lo que no son ni piernas ni brazos, ¡ataque de pánico total! Tal es la situación, que le pedí hora para un tratamiento anticelulítico y respondió que tenía la agenda llena para los próximos quince días. Y no te digo nada si pides cita en una clínica de adelgazamiento ¿Quién dijo que había crisis?

Las primeras en apuntarse al cambio de estación y de temporada son las tiendas. Begoña Buqué ha llenado una de sus tiendas Siete Mares con las colecciones crucero y verano de Etro, Chloé, See By Chloé, Paul Smith…. Uff, que alegría me dio el otro día al entrar ver ropa de color por todas partes. La colección de Chloé es chulísima, alegre, juvenil, cool, como dicen los modernos, y fácil de llevar. No sabría con qué vestido quedarme. Y luego están los enormes bolsos bandolera en pieles de colores de la misma firma. Ideales. Fíjate cómo es esto de la moda, que llevamos varios años con bolsos de mano asas cortas, de esos que se cuelgan del brazo con el codo doblado, y de repente ves uno de bandolera larga que se lleva sobre el hombro y te parece de lo más moderno. Vamos, que los de asa corta ya puedes ir retirándolos porque tienen los días contados.

De todos modos, esta época del año es un poco caótica, porque tan pronto ves las colecciones de verano, como te invitan a la inauguración de una peletería como la de Amado, que abrió nueva tienda nada menos que en el Hotel Westin, lo más de lo más del glamour hotelero. Amado ha querido revivir aquella época dorada de las pieles teñidas de blanco para los cruceros, ese tiempo en que las señoras viajaban con sus baúles llenos de chinchillas y cibelinas. El día de la inauguración, el peletero estuvo acompañado por sus más fieles clientas, algunas de lo más estilosas, como las hermanas Blanca y Laura Fitera, que después de unos meses sin dejarse ver hacían su reparación, Blanca con vestido de Diane Von Furstenberg y manguito de zorro negro y Laura con un vestido de Valentino bajo un abrigo de visón rosa (clic en la foto para ver detalles)

La alegría pre-primaveral se nota hasta en el canalillo que luce Gloria Martínez –la flamante nueva fallera mayor de Valencia- en su vestido del siglo XVIII. Las valencianas somos así de coquetonas, porque anda que no es pronunciado ni nada el escote que lució el viernes en su puesta de largo como fallera mayor. ¡Di que sí! ¿Más señales de que se acaba el crudo invierno? El modelito que llevó Mayrén Beneyto precisamente en la proclamación de la Fallera Mayor, un vestido de seda chocolate y abriguito rosa, color absolutamente de moda, que diría García Calvo. La próxima temporada, llega el rosa en todas sus declinaciones –así de cursis somos cuando hablamos de moda-, vamos, en versión fresa, magenta, morado, fucsia, ¡vuelve hasta el rosa Barbie!

Hasta Letizia sale con chaqueta color rosa en las fotos familiares especiales del 40 cumpleaños del Príncipe Felipe. La chaqueta de la princesa va a juego con los plumíferos de Leonor y Sofía, ¡ay, esos asesores de imagen, que están en todo! Lástima que no se fijasen en las cortinas que aparecen en la foto de la mesa camilla ¡con tapete rosa, que horror! porque necesitan un planchado urgente.

domingo, 20 de enero de 2008

¡que llegan las pasarelas!

¿Hay algo más triste que no tener ropa en el armario? Pues si, no tener ocasión para lucirla. Es lo peor de lo peor: todos tus modelitos preparados y perfectamente conjuntados -tus horas frente al espejo te han costado- y pasan las semanas y ni un cóctel, ni un evento, ni un mísero cumpleaños que celebrar. Nada de nada. Y el último vestido que te compraste muerto de asco en la percha, esperando su momento estelar, que en cuanto te descuides terminará la temporada y acabará subastado a precio de saldo por ebay, ¡desastre total!

Menos mal que a la vuelta de la esquina están las pasarelas, ideales para lucir modelito, bolso y hasta joyas y pieles, ¡que para eso las tienes! Para empezar, este fin de semana se ha celebrado FIMI, la Feria de Moda Infantil, para ir introduciendo a tus niños en el mundillo del glamour fashion; el 29 de enero empezará la Semana de la Moda de Valencia, y el mes que viene, la Pasarela Cibeles. Las pasarelas requieren de una planificación a conciencia: cada día, un modelito distinto. Eso sí, lo que te pongas dependerá de la zona a la que vayas. Si tu invitación es de primera fila, no puedes decepcionar al diseñador que te ha cedido un sitio de honor. Tienes que deslumbrar: vestido, bolso, complementos, todo de primera especial. Mayrén Beneyto es una experta y no duda en sacar lo mejor de su enorme fondo de armario para la ocasión.

Si eres periodista o estilista de moda, tu sitio está exactamente frente a las invitadas vip, al otro lado de la pasarela. En este caso, tu atuendo no tendrá nada que ver con el de las clientas ricachonas o las invitadas por protocolo. Te dedicas a la moda y las pasarelas son parte de tu trabajo, por eso tu aspecto será un desaliñado estudiado, como si no le dieras importancia (mentira cochina, claro). Aparentemente, van de H&M o Zara, aunque si observas detenidamente, verás un maxibolso de marca o unas gafas de sol de super tendencia.

En las pasarelas subvencionadas, como las de Valencia y Madrid, las filas vip se llenan de invitados políticos. En primera fila de la Semana de Valencia se sentará Belén Juste, la consellera más fashion por la calidad y cantidad de ropa, que rara vez repite modelo, además de ir siempre impecable hasta en los complementos. Si tu invitación es de primera fila como la suya, puedes llegar hasta unos minutos antes del desfile porque la silla está reservada a tu nombre, pero ojo, queda muy feo que te estén esperando aunque te llames Mª Teresa Fernández de la Vega, que no creo que vaya, pero nunca se sabe, que estamos en campaña. Lo que no hay que hacer jamás es sentarse una vez haya comenzado el desfile, se de una señora que se atrevió y fue abucheada vilmente por los fotógrafos ¡qué vergüenza!

Luego llegará la Pasarela Cibeles, que desaparecida la de Barcelona, es la principal pasarela española. Valencia se queda muy por detrás, por ahora. En Cibeles desfilarán dos valencianos: Montesinos y Luxoir, la pareja formada por Victor Pao y Antoine Navarro, la más prometedora del momento, por edad y talento. Seguro que hasta Madrid se desplaza una buena representación de valencianas, se las ve a medio kilómetro porque son como los cuadros de Sorolla, con mucho color y alegría, nada que ver con las señoras madrileñas que llevan perlas de Suárez, melena a mechas rubias y bolso caja, como Cari Lapique. Uff, que aburrimiento de mujeres…

domingo, 13 de enero de 2008

Montesinos


Me acuerdo de la primera vez que entré en la tienda que tenía Francis Montesinos en la Calle Caballeros, ¡hace más de 20 años, que mayor soy! Las puertas de los probadores eran como de cantina del lejano oeste, huecos por arriba y por abajo, de modo que si tenías cierta altura, casi seguro que te verían en ropa interior. Eso le pasó a una amiga y menuda bronca le echó su madre al dependiente, pobre. Entonces todo el mundo quería vestir de Montesinos. La tienda siempre estaba llena. Su ropa era inconfundible, con esos estampados tan valencianos y las faldas globo y las cazadoras vaqueras tan modernas. Otra amiga se quedó una camisa suya con dibujos de la Virgen de los Desamparados y se la ponía siempre que iba a un examen, ¿no es genial?

A todas nos gustaba el Montesinos de entonces, que trabajaba con un nivel de calidad altísimo. Recuerdo un pantalón de piel azul marino, con una piel tan fina como si fuera de Loewe. Y una rebeca de punto artesanal con estampado de banderas que compré en Manía, cuando vestir en Manía y Don Carlos era el colmo del pijerío. Entonces hasta la ropa de fiesta se encargaba en el taller de Francis. En los ochenta, tenía a toda España a sus pies, no hay más que recordar su famoso desfile en la plaza de toros de las Ventas.

Luego pasó lo que pasó. Una mala gestión, un desastre de sociedades, vamos, lo que les pasa a muchos creativos, que cortar un patrón no tiene nada que ver con cuadrar un balance. Con Lois, Montesinos perdió hasta su propio nombre convertido en marca, que tuvo que sustituir por Montesinos Alama. Fueron años malos, de los que empezó a salir cuando un familiar se hizo cargo del negocio y empezó desde cero, contratando licencias: de gafas, de complementos, alfombras, hasta el pret-a-porter se cedió por licencia. Lo malo es que la ropa perdió calidad y nunca ha vuelto a ser lo que era. Sin buenos tejidos y buena confección, lo que promete sobre papel puede acabar en eso, en mera promesa.

Me encantaría que la ropa de Montesinos volviese a ser como era y poder presumir del mejor diseñador que ha tenido Valencia, el único conocido fuera, a falta de sustituto por el momento, para qué nos vamos a engañar. Hace poco, la empresa anunció que iba a recuperar el control de la producción, la distribución y la comercialización de la principal línea de producto: la ropa. Además, se iba a ampliar el equipo de diseño incorporando a Rafa Sánchez. Todos estos cambios se notarán en la próxima colección que Montesinos presentará en Cibeles este mes de febrero. Ojala que con este cambio su ropa sea como la antes, con algodones y pieles de primera y trabajos de artesanía valenciana de lo más delicados.

Hace unas semanas, Montesinos lanzó su Eau de Parfum, un perfume que huele a Valencia, con aromas a limón y mandarina, a flores blancas de jazmín y azahar mezcladas con otras esencias más sensuales y raciales, tan mediterráneo como su ropa. El perfume se presentó en el hotel Westin de Valencia, sin embargo, la primicia de su próxima colección sólo se podrá ver en Madrid, en la Pasarela Cibeles, porque Montesinos no desfilará en la Semana de la Moda de Valencia. Aunque se supone que no hay razones políticas, el trabajo que hizo Montesinos para la campaña de Carmen Alborch no le ha beneficiado en nada. Y luego está lo de siempre, las eternas rivalidades entre unos y otros, esa estrechez de miras que hace que uno quiera todo el protagonismo y aparte a todo el que le pueda hacer sombra. El caso es que Montesinos no desfilará en Valencia porque no se encuentra a gusto aquí, en la misma Pasarela del Carmen que él promovió hace años. Una pena, la verdad.

lunes, 7 de enero de 2008

Enero gris

Enero no es sólo el mes de la cuesta, que este año según parece va a ser de aupa, es también el mes de encerrarse en casa a pasar hambre para eliminar excesos varios y pasar largas tardes ronroneando en el sofá, mantita en ristre, viendo películas de video que es de las pocas cosas que a estas alturas se pueden financiar sin apuros.

Porque lo peor de este mes no es que se acaben los regalos, sino que terminen los eventos glamourosos hasta no se sabe cuándo. Y es que las tiendas son de lo que no hay: en diciembre, como la gente compra a destajo, cualquier excusa era valida para organizar un cóctel: que si una presentación de joyas, que si un desfile de modelitos de fiesta, una inauguración o un detalle para los clientes, que se yo. Vamos, que en diciembre tenías la agenda tan llenita como un desfile de Prada – en el último hasta tuvieron que meter un código de barras en la invitación para que nadie se colara-, pero llega enero y es que no te invitan a una fiesta ni por error.

Fíjate si diciembre fue un mes completo, que hasta la peluquería Pelegrín celebró su 60 aniversario en el Corte Inglés de Valencia, una ciudad que, según Pelegrín “está a la vanguardia del sector y, proporcionalmente, cuenta con más profesionales que ciudades más grandes como Madrid o Barcelona”. Para celebrarlo, la firma acaba de remodelar su peluquería de Pintor Sorolla y Manolo Martínez, director artístico de la firma, presentó las propuestas para la temporada: Melenas largas y onduladas, recogidos muy tirantes rematados con un moño de grandes dimensiones, pero también las melenas cortas y muy lisas y la vuelta definitiva del flequillo. Como Kate Moss, claro.


También en diciembre nos enteramos de que el joyero Vicente Gracia había sido seleccionado por la casa de subastas Christie’s para una de sus exposiciones anuales de la alta joyería. Los ingleses habían escogido uno de sus pendientes de la colección “La Ruta de la Seda”, uff, una pasada de pendientes: dos magníficos trillantes engarzados a una turquesa tallada a cuatro aguas, formando un rombo del que cae una cascada de pavé de diamantes con oro blanco, terminada en llamas de ópalos de fuego. Los pendientes se codearon con otros grandes de la joyería: Harry Willson, también llamado “King of Diamonds”, Patek Philippe, Piaget, Frank Muller, Bulgari o Cartier. ¡Menudo regalo de reyes, que suerte tienen algunas!

Bueno, ahora que me acuerdo, este mes si hay una novedad: acaba de abrir tienda en Valencia la firma parisina Sandro, justo al principio de Jorge Juan. La ropa, muy francesa, de estilo bohemio chic, que tanto se lleva ahora: blusones con telas medio hippies, abriguitos tweed manga francesa, vestidos baby doll de seda, shorts de lana… todo muy coqueto, con el punto sexy que tienen las parisinas, que hay que ver cómo visten, no hay más que ver a Carla Bruni. Me pregunto hasta cuándo durará esta moda, porque ya llevamos muchas temporadas con los vestiditos lenceros, sexys y delicados.

Y hablando de sexys y políticos, la revista Yo Dona ha organizado un concurso para ver qué político es el más sexy del panorama nacional. Se puede votar en la web de Yo Dona partir del miércoles 8 de enero, y los candidatos son, entre otros, ¡tachán!: Ruíz Gallardón, Eduardo Zaplana, Zapatero y Manuel Marín. ¡Qué quieren que les diga! Aunque sólo sea por eliminación, ahí está Zaplana, con su bronceado caribeño y su planta de galán de cine clásico y esos sastres a medida siempre impecables. Si hablamos de político sexy, estoy segura de que gana Zaplana, ¿qué apostamos? ¡Chicas, a votar!

lunes, 31 de diciembre de 2007

Los Reyes también van de rebajas


Como las rebajas sigan adelantándose más, no se qué van a hacer las tiendas. En Valencia, oficialmente empezaban después de Reyes, pero vamos, muchas ya llevan semanas con descuentos para clientes, entre otras cosas porque las ventas no han sido para echar cohetes. El otro día escuché a una dependienta comentar que nunca, en años, había visto la tienda tan vacía por estas fechas. Total, que sea por la razón que sea, más de una tienda ha empezado muy pronto con los descuentos.

¿Y cómo se enteran las clientas de la feliz noticia? Antes te llamaban por teléfono, pero ahora, con esto de las nuevas tecnologías, se está poniendo de moda enviar un SMS: “Marni le comunica que el 2 de enero darán comienzo los descuentos. Un saludo”. Otra modalidad es aprovechar la felicitación de Navidad para avisarte, como Bonpoint o Linda Vuela a Río. De un pájaro, dos tiros. En otros casos, tienes que presentar la propia felicitación como tarjeta de descuento: así lo han hecho en Oh Lulú! y en Hannover, que como detalle navideño te regalaba un descuento del diez por ciento.

No todas las firmas entran en esto de las rebajas. Las de lujo, lujo, como Vuitton y Hermés (y Búlgari y MontBlanc), rara vez ponen el cartel de descuentos. Tienen sus razones: en primer lugar, mantener el prestigio de la marca, no les conviene que el comprador asocie la bajada de precio con una bajada de la calidad; y sobre todo porque un bolso monogran de Vuitton o un Kelly Hermès no suelen pasar de moda, no son un producto de temporada. Eso sí sería una faena gorda, comprarte un Kelly por 6.000 eurines y verlo luego por 3.000, ¡como si rebajasen un coche a la mitad antes de sacar un modelo nuevo!

Tampoco es lo mismo la rebaja en una tienda de un solo diseñador o una sola marca, como Emporio Armani, que en otras multimarca, como Siete Mares o Chapeau. En las tiendas de una sola marca, las rebajas empiezan a lo bruto, con un cuarenta por ciento como tiene Armani ahora mismo. Es lógico, porque en este caso el dueño de la tienda y de la firma es el mismo, el señor Giorgio Armani. En una tienda multimarca, el margen tiene que dar para el dueño de la firma y para el dueño de la tienda, por eso no pueden ofrecer descuentos tan altos desde el primer momento. Además, el stock de ropa que tienen que quitarse de encima es mucho menor.

Sea veinte o cuarenta el porcentaje, a mí me encantan las rebajas. Hasta te vuelves un poco loquita comprándote ese vestido super glamouroso que no sabes cuando te pondrás, pero ¡que porras! al cincuenta por ciento, te dejas la sensatez en casa. Y al pagar la mitad, parece que tienes menos cargo de conciencia y todo. Y si encima encuentras esa rebeca que tenías fichada desde principio de temporada, entonces ya es el no va más. Claro que al revés también es una faena: ver esa falda que a ti te costo una locura justo a la mitad de precio, ¡uff, eso es tremendo! Pero vamos, lo normal es que en las tiendas quede o bien lo que no le gusta a nadie o lo más caro.

Lo peor de las rebajas es cuando coincide la ropa de invierno con los primeros modelitos de verano. Eso sí es un horror. Estás viendo un abrigo negro de lana en un perchero y en el otro un vestido sin mangas con estampado primaveral, lleno de colores; aquí un suéter de lana y allá unas bermuditas con camiseta de tirantes. ¡Desastre total! Menos mal que ahora las rebajas también acaban antes, y dentro de nada, podré ver las colecciones de verano, que estoy que me muero por probarme los vestidos vaporosos de Chloé y de Prada y los brocados de Balenciaga y la nueva colección de Dolcce Gabbana, ideal esta temporada.