miércoles, 26 de mayo de 2010

¡Toma brote verde, Salgado!

Vaya pedazo de brote verde le ha plantado Luis Bodes a Elena Salgado en la calle Hernán Cortes. Más que un brote, es un enorme ficus como los del Parterre… Me refiero a los 800 metros cuadros de tienda, con ropa de las marcas más hiper-mega-güays del mundo mundial. La tienda de ropa de hombre más grande de Valencia y una de las mayores de Europa. ¡toma brote, Elena!

El interior de la nueva Hannover es obra de Carlos Serra –El Mercader de Indias-. Serra ha diseñado un espacio limpio pero cálido y acogedor, nada que ver con el minimalismo de hace unos años. Gracias a Dios, el minimalismo ha pasado a mejor vida, uff, no quiero ni acordarme de aquellos espacios pesadísimos, sin más color que el blanco o negro, ¡qué depresión!

La ropa de Hannover es pijita a más no poder: parkas estilosas, suéteres de cashmere; trajes de corte impecable y paño italiano; zapatos ingleses, mocasines italianos... Vamos, el típico look de niño bien de toda la vida con algún toque de rebeldía, pero controlado y arriesgando lo justo.

La tienda, como no podía ser de otra forma, sigue ese mismo criterio: materiales nobles como el nogal, la piedra natural y el azul corporativo de Hannover. Muy gentleman.

En la planta baja están las colecciones de sport de las diferentes firmas. Parkas de Moncler, jeans de Jacob Cohën (caros no, carísimos), total looks de Etro, Hackett, Fay, Brooksfield, Ralph Lauren, Façonnable… y los espacios para el calzado de Tod’s y Hogan.

El primer piso, al que se accede por una escalera traslúcida, está dedicado a la sastrería a medida y trajes de gala como esmoquin y chaqués, además de una selección de trajes confeccionados de firmas de prestigio italianas e inglesas: Canali, Brioni, Hackett…

La misma planta dedica una zona a dos de las firmas más exclusivas: Brunello Cucinelli y Loro Piana (el cashmere es tan suave que dan ganas de robarlo del armario masculino); además de calzado formal de Crockett & Jones, Alden (el mejor fabricante de zapatos de anca de potro) y Allen Edmond’s.

Bodes tiene una lista de clientes tan enorme que ha preferido evitar el cóctel de inauguración y, en su lugar, les ha invitado a una visita personalizada el día y a la hora que quieran. A Jose Tamarit le pasó algo parecido antes de abrir Chapeau hombre, tendría que haber invitado a media Valencia y aún así, más de uno se habría enfadado por no ser invitado. Prescindir del cóctel tiene otra ventaja: te ahorras el riesgo de que una copa de vino se derrame sobre uno de los trajes de Tom Ford o Tom Browne que tiene Chapeau, ¡uff, qué desastre, yo mato al invitado!

Los brotes verdes no sólo han llegado a Hernán Cortés. Los chicos de CuldeSac han instalado algo parecido a un jardín en la fachada de la Galería Jorge Juan. La verdad es que son ingeniosos. Han llenado la galería de flores que brotan de forma simbólica entre las juntas de las baldosas y en las bolsas de la compra, anunciando el inicio de la estación. ¡Si no fuera porque estamos casi en verano, la idea sería perfecta! Para reforzar la sensación de jardín, cada entrada a las Galerías se ha impregnado con tres fragancias florales.

Más brotes. La semana que viene, Oscar de la Renta ha organizado una venta privada en la galería Paz y Comedias. Durante tres días, podremos comprar –o cotillear- las colecciones de verano, resort y un anticipo del invierno, del diseñador preferido de las damas de la alta sociedad norteamericana. En el showroom habrá, además, zapatos, bolsos, complementos… ¡uff, cuánto tiene que mejorar la economía!

En el Gremio de Sastres y Modistas también andan plantando semillas por doquier. Dentro de unos años, la etapa de Valentín Herráiz será recordada como una de las más fructíferas, así como por el Premio Aguja Brillante. Valentín ha creado el Premio para elevar la moda a la categoría de arte y ha encargado al escultor Jaume Espí que lo materialice en una escultura. El resultado es la pieza que fue presentada a los medios esta semana y que se va a convertir en objeto de deseo para más de uno. Dice Espí que “piedra agujereada, patronizada, cosida, bordada, probada, a medida es, al fin y al cabo, lo mismo que esculpir un vestido”. Qué arte.

sábado, 22 de mayo de 2010

Quien canta, su mal espanta

Si yo fuera un líder sindical, en vez de manifestaciones con megáfonos y pancartas, convocaría fiestas con música y cócteles. Las invitadas, es decir las compañeras, irían hiper-mega-monas con trajes de noche, y los compañeros con americana y sin corbata, que tampoco hay que pasarse. Cierto es que en teoría la situación no está para juergas, pero la verdad es que las pocas fiestas que se organizan se llenan hasta la bandera. Allí la gente habla tanto o más de sus problemas laborales que una de esas aburridas manifestaciones; y no es lo mismo quejarte de la rebaja de tu sueldo vestida con chandal que hacerlo acto seguido de haber cotilleado el modelito que lleva tu compañera de oficina. Y como al final, lo único que cuenta en esas manifestaciones es el número de asistentes, pues ¿qué más da?..., con mi idea seguro que se superaban los pírricos datos del último uno de mayo.

El caso es que por mal que estén las cosas, fiesta que se monta, fiesta que se llena hasta la bandera. El viernes por la noche se inauguró Café Capuccino, en la Plaza de la Reina. Super fiestón de lo más divertido, y entre los asistentes más de un antiguo ejecutivo que ahora engrosa las listas del paro. Desesperados, sí; cabreados, también, pero con ganas de desinhibirse un rato y pasarlo bien.

El café es una monada, está en la Plaza de la Reina esquina calle la Paz y ha sido decorado por Michael Smith, el mismo que elegió Obama para redecorar la White House. Hubo sushi, champagne a tutiplén, música en directo y más de 300 invitados de la política, la sociedad, el deporte..

La noche anterior, el jueves, otra fiesta, la que organizó la revista Tendencias en la que se entregaron 20 premios a la moda y el diseño valencianos, otro exitazo con más de cuatrocientos invitados vestidos con sus mejores galas. Angel Villanueva, presidente de la Asociación de Impositores de Cajas de Ahorros de la Comunidad Valenciana, que era uno de los patrocinadores, dijo que una de las formas de hacer frente a esta endemoniada crisis es apoyar a la pequeña y mediana empresa, y que eso pasa por hacer reconocimientos públicos a quienes crean valor añadido con el diseño, la moda y el buen hacer artesanal e industrial. Visto desde ese punto de vista, la fiesta del jueves contribuyó más a remontar el vuelo, que las manifestaciones del uno de mayo.

Vicente Gracia, uno de los premiados, también dijo que lo fundamental para crear una empresa que funcione es tener fe en uno mismo y en su proyecto. Se lo dijo a los jóvenes diseñadores y creadores a quienes animó a desprenderse de absurdos complejos para lograr el éxito.

Además del joyero Gracia, recibieron premio empresas de éxito como Culdesac, Pedro García (¡qué pasada de zapatos!) y la línea Deliplus de Tono Sanmartín para Mercadona, además de talentos incuestionables como el de Juan Andrés Mompó y Juan Vidal (premio a la trayectoria de moda y mejor diseñador), Valentín Herráiz (premio al diseñador de novia) y Hortensia Maeso (al diseño infantil). El premio a la trayectoria periodística fue para Mara Calabuig. Otros premiados fueron Armando Martínez, el Herbolario J. Navarro y a Loewe, que recogió Alejandra de Borbón, igual de mona que su mamá, Marisa de Borbón. Los Premios al Diseño fueron, además, para Marisa Gallén, Ramón Esteve, Vicente Navarro y Progetti.

En el capítulo de los modelitos –más frívolo pero no por ello menos interesante- el nivel fue alto. Anfitriones e invitados sacaron su mejor fondo de armario. La directora de la revista, Ángela Pla, llevó un vestido rosa de corte sesentero de Amparo Chordá que le favorecía un montón, y eso que está preñadísima. Para contrastar, el de Maite Sebastiá, de Juan Vidal, era ochentero, negro y muy mini, un look nada inocente que Tono Sanmartín se ocupó de acentuar maquillándola con unos ojos fumè… por un momento me recordó a la directora de Vogue París. Más. La estilista María Cosín y Mairen Beneyto coincidieron al elegir diseños de Marta de Diego, a cual de los dos más elegantes.

Entre las invitadas, triunfó el vestido cóctel con abriguito de seda. Así iba Alicia de Miguel –de Paul Smith para Patos-, Cayetana Moret y Laura y Blanca Fitera, fieles a Prada y Miu Miu.

miércoles, 12 de mayo de 2010

El glamour valenciano también existe

Vaya semanita glamurosa nos han dado los caballos, mejor dicho sus jinetes y acompañantes, en el Global Champions Tour, con Carlota Casiraghi –¡¡qué mona es esa chica!!- Marta Ortega, la hija de Amancio –¡¡que rica es esa chica!!- Athina Onassis -¡¡qué riquísima es esa chia!!- Cayetano Martínez de Irujo -¡¡qué sangre tiene ese chico!!- José Bono junior -¡¡qué ático tiene ese chico en Madrid!!-
También estuvo por aquí el jeque Ahmed Bin Mohammed Bin Rashid Al Maktoum, ¡¡toma nombrecito que se gasta el chico!!, el soberano de Dubai que reservó más de veinte habitaciones en el Westin y que este año recibe Oxer Award que el año pasado le dieron a la infanta Pilar de Borbón.
El premio se entregó anoche en un cenorrio de gala en L’Hemisferic y allí fueron todos famosos, ricos, aristócratas y también deportista más mundanos que simplemente montan a caballo como otros juegan al hockey.
Una cena en la que la sociedad valenciana pintó poco o nada porque allí hubo mucho rico y aristócrata europeo y árabe, pero poca gent de la terra…
En fin, ellos se lo pierden, con el modelito tan mono que me había comprado yo en Chapeau por si acaso se le ocurría invitarme. Pues nada, que se chinchen y enrabien que yo mi modelito lo estrenaré el jueves que viene en otra fiesta, la que ha organizado la revista Tendencias en el Ivam para entregar los primeros Premios Tendencias a la Moda y el Diseño.
Una gala que ha patrocinado la Asociación de Impositores de Cajas de Ahorro de la Comunidad Valenciana, presidida por Ángel Villanueva, que no monta a caballo ni falta que le hace.
Las chicas de la revista Tendencias VLC, que edita Ángela Pla y dirige Maite Sebastiá, han montado un sarao digno de los años de grandeza y glamour que vivíamos antes de que esta puñetera crisis nos empujase del guindo al precipicio: la cena estará servida por La Sucursal –tres platos y postre-, la decoración floral de Carolina Cort, el champagne MUM y el presentador de la gala, Maxim Huerta.
La gala es benéfica, los beneficios que se recauden irán a la fundación Aspadis, fundada por el Padre Vicente Aparicio, un sacerdote valenciano que ha dedicado su vida a los más necesitados.
Maite Sebastiá cuenta que en la gala estará representado el mundo de la moda, el diseño, el arte, la cultura y la sociedad valenciana: “Hay que venir de gala, pero no hay un dress code riguroso. No queríamos vestidos largos y esmoquins, más bien tipo cóctel aunque sea cena. Lo más importante es que es una gala benéfica, y que es la primera vez que se otorgan unos premios de moda y diseño en Valencia”.
Además, durante la gala, se sorteará un bolso de Loewe y una noche para dos personas en Sha Wellness Clinic, el spa de lujo de Alejandro Bataller. Por si fuera poco, Bulgari colabora con un detalle para todos los asistentes, ¡ojala fuera uno de sus relojes Diágono, por pedir que no quede!
La diputada Alicia de Miguel -¡¡qué estilazo tiene siempre esta chica!!- será la presidenta del jurado, ayudada por el periodista de moda, Vicente Gallart, la directora del IVAM, Consuelo Císcar, el diseñador Ángel Schlesser, el fotógrafo Rafael Gallart, el diseñador de El Caballo, Nicolás Vaudelet, la princesa Beatrice d’Orléans, los periodistas Josevi Plaza y Josep Lozano, el interiorista Pascua Ortega, el arquitecto Salvador Pérez Arroyo, el promotor Ignacio Jiménez de Laiglesia y la directora de Canal 9, Lola Johnson, entre otros.
Ya han confirmado asistencia todos los miembros del jurado, así como la relaciones públicas de Loewe Alejandra de Borbón y la de Pedro de Hierro, María Leon (qué monas y qué pijitas las dos…)
Después de la cena, copas y música del DJ Vicente Gallart. Será el momento de aparcar los tacones y sacar unas bailarinas de Lanvin del bolso. O eso, o probar uno de los cómodos zapatos de Stonefly, que acaba de inaugurar en Valencia su segunda tienda en España, en Conde Salvatierra 18. (Por cierto, rectifico: la tienda TheLab está en Grabador Esteve, no en Conde Salvatierra, ¡qué lapsus!).

jueves, 6 de mayo de 2010

El lujo vuelve a casa

Las firmas del lujo están empezando a pasar de las clases medias. Más que nada porque no les compramos ni un llavero. La famosa democratización del lujo fue un espejismo, y ahora, los que apenas llegamos a fin de mes, ya no les interesamos lo más mínimo. El mercado es así de cruel. Loewe, Hermès, Vuitton, Bulgari han dejado de masificarse y ahora se esfuerzan en mimar y cuidar a su grupito de clientes vip, a esos que nunca les fallan.
Por ejemplo, Loewe invitó esta semana a sus mejores clientas a un desfile en petit comité en su flamante tienda de Poeta Querol. Nada que ver con aquellos desfiles multitudinarios que organizaba en la Ciudad de las Artes y las Ciencias con más de mil invitados. Lo de ahora es mucho más selecto y recuerda a viejos tiempos, cuando sólo la alta sociedad tenía acceso a los salones de la alta costura.
En el desfile de Loewe estuvo la valenciana Mayte de la Iglesia, bloguera famosa y modelo de porte elegante, perfecta para la colección de invierno de Loewe, sofisticada, francesa, lujosa y muy cara. Por cierto, el mismo día del desfile, Porsche invitó a los clientes vip de Loewe a probar sus nuevos deportivos: dos Carrera y el nuevo modelo Cayenne. Me cuenta Mª José Martí, alter ego de la diseñadora Marta de Diego, que se lo pasó pipa conduciendo uno de los deportivos, “yo es que soy de Porche, a mí que no me den un Ferrari”.
Según Alejandro Bataller, que tiene un spa para megaricos en Alfaz del Pi, el Sha Wellness, las firmas de lujo se están alejando de la masificación y vuelven a la exclusividad: “El lujo ya no está tan bien visto y hay clientes que piden una bolsa sin marca para no hacer ostentación”.
Esa misma tendencia a cuidar a los clientes vip ha llevado a Luís Bodes a crear un acceso directo desde el parking a su nueva tienda Hannover -¡me encanta cómo ha quedado!-, así puedes entrar sin que nadie te vea y llevarte media tienda sin tener que salir con las bolsas. Discreción, comodidad, cuidado de los detalles, exclusividad y mimo, esas son las nuevas claves del lujo.
La crisis está afectando especialmente a las multinacionales del lujo. Eso explica que Mª Angeles Miguel haya abandonado Hermès Valencia, la tienda que ha dirigido desde que abrió. Una pena, pocas mujeres como ella conocen tan bien la firma y tienen tanta experiencia en comercios de lujo. Lo que pasa es que a las grandes empresas no les importan las personas, me dice la dueña de otra tienda de lujo, y además Hermès es una tienda complicada, porque ¿cuántos bolsos de 3.000 euros puede tener una clienta en Valencia? –Uno, dos como mucho. Vamos, que aquí no hay más ricos que los que hay y ya se sabe que los ricos compran también en París, Londres y NY.
A pesar de la crisis, o quizá gracias a ella, los comerciantes no paran de moverse: ahí está la Asociación Dos Aguas Luxury Shopping que preside Isabel Cosme, que ha organizado un curso sobre comercios de lujo en la Escuela de Negocios Lluís Vives. O el Gremio de Sastres y Modistas, con Valentín Herráiz al frente, que ha montado unas conferencias sobre moda en el Centro de Artesanía. El jueves fue la primera conferencia. La periodista Amparo Trinidad hizo un recorrido por la historia del Gremio y contó anécdotas curiosas, como que en Valencia, a finales del XVI, era difícil distinguir a los de clase alta o baja porque, la que más y la que menos, tenía un par de vestidos de seda. ¡Nos pierden las apariencias!
Por cierto, la semana que viene hay otro ciclo de conferencias muy interesante sobre la relación entre arquitectura y moda. Será el 14 y el 15 de mayo en el centro de Valencia de la Universidad Europea de Madrid. Me cuenta Charo Cervera, una de las organizadoras, que la idea es ver cómo se relacionan los arquitectos de marca y las marcas de lujo, por eso han invitado a arquitectos estrella como José María Tomás y a los diseñadores Tonuca y Valentín Herráiz. No hay más que ver la colaboración entre los arquitectos más famosos del mundo con las tiendas de Prada o Vuitton en París, Tokio o NY. O cómo las tiendas de lujo pueden darle atractivo a una calle como Poeta Querol.

viernes, 30 de abril de 2010

Liberadas a los sesenta

Una conocida señora de la alta sociedad valenciana, excesiva en su forma de vestir, le decía en una ocasión a una amiga: “Mira, Mª Paz, si yo me vistiera igual de mona que tú, parecería la cocinera”. Quería decir que con su físico, o era excesiva o nadie se fijaría en ella. Y esa máxima la cumple a rajatabla, vamos, que tan pronto se pone un floripondio en la cabeza que se planta un pedrusco de brillantes de quitar el hipo. ¡Sin complejos!
Me acordé de esa anécdota la semana pasada, en una tertulia en Radio 9 con Agatha Ruiz de la Prada y Dolores Cortés. Agatha vino el jueves a Valencia invitada por Dimova, la asociación donde están Francis Montesinos, Presen Rodríguez, Miquel Suay, Juan Andrés Mompó, Javier Villajos o la propia Cortés.
Agatha habló de sus recuerdos de Valencia en los años ochenta, una ciudad muy creativa, llena de gente que se atrevía con todo y con mucho ambientazo. No lo dijo, pero dio a entender que Valencia hoy estaba más sosa y de aquella movida apenas quedaba Montesinos.
En un momento de la conversación, alguien preguntó si a los sesenta años se podía vestir con corazones y tocados de flores, y ella respondió que precisamente a esa edad era cuando había que vestir así, porque –dijo- la vida es una conquista de la libertad y a medida que cumples años eres más libre para hacer lo que te de la gana. ¡Toma ya! Vamos, que todavía tengo que esperar veinte años más para ponerme una maceta en la cabeza y perder el miedo al ridículo.
El exceso y la falta de contención siempre han sido algo muy de aquí, algo muy valenciano y a la vez criticado. Siempre se ha dicho que la buena educación consistía en no molestar ni llamar excesivamente la atención. Y en más de un ocasión se ha comparado a las valencianas, poco elegantes por vestir como árboles de navidad, frente a la distinción de las señoras del norte, que visten con abrigos oscuros, zapatos de salón y se maquillan con discreción.
Y mira tú por dónde llega alguien que dice precisamente lo contrario, que pasar desapercibida es un rollo y lo que hay que hacer es expresar tu creatividad, vamos, algo así como lo que hace la Duquesa de Alba o Lucía Dominguín, ¡ellas sí son únicas!
Cuando Agatha se fue de la radio, Dolores Cortés comentó que lo mejor de la diseñadora es que es muy accesible, no como otros, con menos talento pero que van de divinos y para hablar con ellos tienes que pedir audiencia, vamos, que se creen más importantes que la Alcaldesa de Valencia.
En su conferencia en el Corte Inglés, Agatha dijo que estaba muy orgullosa de la actividad de Dimova, la asociación crítica con la gestión de la Semana de la Moda. “Es una asociación que se está moviendo mucho y eso es necesario para el sector”.
Después de la conferencia, Agatha visitó la nueva tienda The Lab en Grabador Esteve; allí venden parte de su colección y también la de Elio Fiorucci, el italiano que fundó “love therapy”, una marca cuyo planteamiento es que en la vida, con energía y optimismo se pueden alcanzar todos los sueños, de ahí que sus colecciones sean brillantes, coloristas y con mucha dosis de fantasía y libertad. Normal que Agatha y Elio sean amigos y normal que su ropa esté en The Lab. ¡Dios los cría y ellos se juntan!
Más noticias de Dimova: Miquel Suay se ha traído a sus tiendas las colecciones de ceremonia de Aghata Ruiz de la Prada, Francis Montesinos y Javier Larrainzar.
Ah, y Luís Bodes acaba de abrir su nueva tienda Hannover en Hernán Cortés, 800 metros cuadrados decorados por el Mercader de Indias y con las colecciones más pijas y elegantes para los chicos ¡qué envidia! Según Luís Bodes, por ahora no habrá fiesta de inauguración, eso sí, todos los que se acerquen durante estas semanas serán invitados a champagne.

miércoles, 21 de abril de 2010

Así somos y así nos queremos

“Mecachis en la mar” otra vez lloviendo, este invierno está siendo como la crisis: largo, duro y muy cansino. Años atrás, cuando el dinero desbordaba nuestros bolsos o así nos lo hacían creer nuestras inagotables tarjetas de crédito, a estas alturas de mes ya estamos ahítas de fiestas.
La crisis se ha aliado con las nubes y la lluvia. Esto no hay quien lo aguante. La gente quiere salir, estrenar modelito aunque sea de Zara, tomar cuatro copas, cotillear y echar cuatro risas.
Lo bueno de esta crisis es que nos está enseñando que para hacer todo eso no hace falta gastar dinero a manos llenas. Antes, en aquellos años dorados de la Copa América, cada noche de fiesta costaba el PIB americano de un mes: grandes locales, famosos a tutiplén que cobraban un Potosí, coches fanfarrones arriba y abajo… Y claro, no podías plantarte allí con cualquier cosa, así que los Pradas y compañía se pusieron las botas a cargo de nuestros viejos campos de naranjas convertidos ahora en solares para bungalows.
En fin, todo eso pasó, y ahora, desde la perspectiva que da el tiempo, aquello se recuerda con un cierto tufillo a nuevo rico. Y ahora que hemos despertado de aquel sueño, tenemos ganas de divertirnos como siempre lo hemos hecho: con amigos en una ambiente agradable que se consigue poniendo más cariño que dinero.
El jueves, el hotel Dimar, el de Canovas de toda la vida, presentó su nuevo restaurante: ambiente chic y “fisno” pero sin extravagancias ni derroches innecesarios. Buen champán, buenos canapés, buena música y buena compañía. Todo eso organizado por el grupo de Peñasol, que son de Ribarroja del Turia, y que a partir de ahora van a gestionar el restaurante “La cuchara del marqués”, que así se llama el del hotel, que por cierto ha renovado sus habitaciones.
La cena fue una pasada, con delicatessen como foccacias de jamón ibérico, raviolis de gamba con setas, mini cheese-burgers, brochetas de presa ibérica o croquetas de cocido y boletus y un impresionante buffet de postres, con brownie de chocolate negro con crujiente de caramelo, fresas naturales cubiertas de dos chocolates, cupcakes de diversos colores, formas y sabores o sushi de arroz con leche de coco y fruta de la pasión…
Allí estuvieron, entre otros, Presen Rodríguez con toda su prole biológica y política, los diseñadores Francis Montesinos y Alejandro Sáez de la Torre, el empresario Alejandro Cerdá, el presentador de televisión Miguel Ángel Tobías o el torero Vicente Barrera... Los invitados fueron recibidos por las gerentes de Peñasol, Alicia e Irene Juan, y por Casín Trullenque y Juan Grau, propietarios del Hotel Dimar.
Al día siguiente, la gerente de Peñasol, Alicia Juan, tuvo el detalle de enviar un e-mail agradeciendo a los invitados que hubieran compartido con ellos una noche mágica. Un gesto que no cuesta un duro y que evidencia la talla de un buen anfitrión… eso no lo hacía Bertarelli, ni Prada ni sus fastuosas agencias de relaciones públicas traídas desde Madrid.
La misma tarde del jueves, se inauguraba en Conde Salvatierra la nueva tienda Yokana, esa donde tantas picoteábamos en los viajecitos a Madrid en el callejón de Jorge Juan. Margarita Escalada y Maite Cuñado la fundaron en 1986 con la intención de llevar al sector de la bisutería y los complementos todo el colorido y el encanto del mundo asiático, por el que sienten especial fascinación.
Aquí, en Valencia, dos emprendedores, Yousef Razzouq y Alex Razzouq, han traído la franquicia a Conde Salvatierra 35, una tienda decorada con sencillez y mucho gusto por Javier Andrés: llena de color y con vestiditos de estampados exóticos por menos de 30 euros, camisolas, faldas hippies, estampados de flores y plantas en materiales naturales como el lino, algodón y seda. ¡Perfectos para el verano!
Más inauguraciones. Y el mismo día. En la calle San Vicente esquina En Sanz ha abierto Cabotine, una tienda especializada en ropa de fiesta y ceremonia. La inauguración comenzó con un desfile en la propia tienda, un poco incómodo porque había que verlo de pie. Luego, los organizadores montaron una carpa de lo más mona en la calle y allí acudieron más de 200 invitados, entre ellos la diseñadora de la firma, Gema Nicolás, la modelo Maria José Suárez junto a Elisabeth Reyes, Verónica Hidalgo, Begoña de Sobrecueva, Charo Oliver, Amparo Mortes de Lacomba, Montse Climent, Gemma y Teresa Calatayud, Celia Cervera, Simeón Palomares y esposa, Carmen Descals, Ana Rita García, Paco Jorro, Vicente Montañana, Paco Nadal y esposa, Carol Ros, Carles Castillo, Silvia Peña, Isabel y Eugenia Rodríguez, Marta Romero.

jueves, 15 de abril de 2010

¡Chicas, poneos monas que tenemos plan!

Cual quinceañera a la espera de la llamada prometida del chico guapo de la clase, así estábamos más de una esperando ese mail, esa invitación a una fiesta, a un coctail, a un evento, a cualquier cosa que nos sirviese de excuasa para ponernos monísimas de la muerte y hacer algo de sociedad… Esta semana, por fín, tenemos plan .
Pasaban las semanas y ni una sola invitación, ni un email ni una llamada de teléfono. Parecía que no iba a llegar nunca, pero sí, ¡por fin está aquí! ¡Una invitación para un cóctel y con dresscode incluido!… Uff, ya ni me acordaba de lo emocionante que era buscar modelito para ir a una fiesta.
El cóctel será este jueves, en el Hotel Dimar, en la Gran Vía Marqués del Turia. Resulta que el Hotel de la familia Trullenque ha renovado su imagen, se ha rejuvenecido con un aire chic y cool y hasta el restaurante tiene nuevo nombre: La Cuchara del Marqués. Total, que para celebrarlo, invitan a un cóctel por todo lo alto: photocall en la planta baja con barra de champagne Mumm. Buen comienzo. Después, cita en el restaurante para probar el catering y barra de mojitos y de ron Habana Club. Y para finalizar, buffet de postres y cóctel en las suites de la octava planta cortesía de Absolut. ¡Qué peligro, tras meses de abstinencia!
A ver si este cóctel abre la temporada primavera verano y Valencia se anima, porque últimamente sólo escuchabas eso de que “está todo muy parado”, ¡qué pesadez!
La cita del Hotel Dimar no es la única de la semana. El mismo jueves se inaugura una exposición de moda valenciana en el Corte Inglés de la Avenida de Francia, con diseños de Carlos Haro, Dolores Cortés, Francis Montesinos, Hannibal Laguna, Higinio Mateu, Javier Villanos, Juan Andrés Mompó, Martín Pérez Ripoll, Miquel Suay, Paco Roca, Pepe Botella y Presen Rodríguez. Vamos, lo mejorcito de la moda valenciana.
El mismo día y a la misma hora que el cóctel y la exposición -¡parece que se pongan de acuerdo!- se inaugura una nueva tienda de ropa de bodas, banquetes y comuniones en la zona de tiendas de bodas, banquetes y comuniones (calle En Sanz esquina con San Vicente). La tienda se llama Cabotine y la ropa está diseñada por Gema Nicolás, una murciana que ha convertido un pequeño taller familiar en un negocio que va viento en popa. Las colecciones, muy de ceremonia: drapeados, bordados en canutillo y mucho satén.
Que tengas varios eventos un mismo día tiene sus ventajas: ahorras en peluquería y en modelito. Y hablando de modelitos, la interiorista Verónica Montijano, junto con el arquitecto Pascual Martínez y José Luís Vilanova, acaba de abrir su nueva tienda VM THE SHOP, en la Calle Sorní 20 (donde antes estaba Siete Mares). Es un nuevo concepto de tienda multimarca porque puedes comprar ropa y objetos de decoración. Verónica ya había experimentado por este camino al vender en su estudio de interiorismo las colecciones de Manolo Blahnik, Diane Von Fustemberg, Azzaro y Bobby Brown, una idea que funciona muy bien en otras ciudades europeas.
La tienda VM tiene la exclusiva en Valencia de Etro, la firma famosa por sus estampados y caftanes. Además, ha traído una selección de vestidos de Leonard, Fabiana Filippi -prendas sencillas y estilosas con tejidos de lino, seda, algodón, cashmere-, Roberto Collina y Soho de Luxe. De sport, las camisetas básicas Splendid y los vaqueros Paige, que sientan fenomenal. La idea de Verónica también es apostar por el diseño valenciano. La primera colaboración será con Marta de Diego, que lanzó hace poco una colección ready to wear.
De los complementos, lo mejor son los zapatos joya: las sandalias de René Caovilla, confeccionadas por unos artesanos venecianos, son impresionantes, y además Verónica las expone dentro de una urna para dejar claro que son de mirar y no tocar. Y los zapatos de Emma Hope también son ideales, y hay bailarinas y sneakers de terciopelo de seda para todos los días.
Más complementos: los bolsos de Lulu Guiness –el más conocido es la cartera con forma de labios- y Anteprima, unos bolsos y carteras japoneses con diseño y fabricación italiana tricotados con hilos de plástico en todos los colores. Y para rematar el look, unos guantes Sermoneta en ante y piel en colores vivos.
En decoración, Verónica ha seleccionado objetos de regalo de Fornasetti, papeles perfumados para forrar los armarios, una botella de aceite de oliva de Chateau D’Estoublon con el envase que parece un frasco de Chanel, tapicerías de Etro, mantas y piezas emblemáticas del diseño firmadas por Fabio Novembre, Bruno Rainaldi, Jean Marie Massaud, Marcel Breuer.

jueves, 8 de abril de 2010

Menos modelitos y más “rollo”

Adiós a la ropa cara, despediros de las marcas de lujo, regalad vuestro fondo de armario… Ha llegado la revolución, lo suyo ahora son los vaqueros de toda la vida, de 50 eurines, y las camisetas con mucho “rollo” de a veinte euros la pieza.
La moda es injusta, muy, muy injusta. Te pasas meses eligiendo en las revistas los modelitos para esta temporada; sacrificas media paga extra en un vestido ideal de la muerte y cuando ya lo tienes perfectamente conjuntado con unos zapatos y un abriguito monísimo, llega una amiga de Milán y te cuenta que el vestido y abriguito se ha quedado super antiguo y que lo más de lo más es llevar camiseta, vaqueros y Converse hasta para salir de fiesta. ¿Es o no es injusto?
Ya me veía rebuscando en el armario de mi hija en busca de camisetas estilosas –con mucho rollo, dicen ahora-, cuando me llama Begoña Buqué para contarme que su amiga Angeles Casanova inaugura una nueva tienda especializada en ropa juvenil, vamos, vaqueros y camisetas. Begoña, que de moda sabe un rato después de años en Siete Mares, ha estado asesorando a Angeles en el proyecto.
La tienda se abrió el martes y no ha dejado de estar llena ni un solo día. Se llama TheLab –el laboratorio- y es un espacio de moda, calzado, arte, complementos, curiosidades, mezcladas de una manera muy especial, dando importancia al diseño, el colorido y, sobre todo, el precio. Según Angeles Casanova, TheLab es una alternativa para que no tengas que ir siempre a Zara, Maximo Duttti o H&M.
El punto fuerte de la tienda son las camisetas y los vaqueros. Camisetas como las de Love Therapy, diseñadas por Elio Fiorucci. Las que nacimos en los sesenta todavía recordamos la ropa de Fiorucci, que causaba furor.
TheLab también tiene camisetas personalizadas y exclusivas diseñadas en Valencia, y además la oferta se renovará cada quince días. Ahora venden las de Backseries Back, la galería de arte de Javier Lluch; dentro de un mes, traerán las de Juan Martínez, el autor del logotipo de la tienda, una chulada de logo que cambia de color según las estaciones del año y las colecciones.
En vaqueros, han traído la colección de Blue Note, unos jeans japoneses –y baratos- con un modelo alto de cintura, pitillo, perfecto para las mujeres hartas de los de cintura baja. Y los de Agatha Ruiz de la Prada, coloristas y alegres y, además, fabricados en Valencia. Los jeans de Agatha sientan muy bien porque tienen un patrón que se llama push up, que suben el trasero. En un vaquero lo más importante es el culo. “Cuando una mujer se prueba un vaquero –cuenta Begoña- no miramos delante, sólo el culo”.
Más sorpresas: la cajazapateria, una caja gigante con las colecciones de de zapatos de See by Chloé, Sam Edelman (sandalias planas con tiras y piedras inglesas super moda, Kate Moss ha salido en varias ocasiones con ellas) Scholl, la Coleccion Prive de Superga.
TheLab también ha traído parte de la coleccion de Sinequanone, con unos vestidos de parecidos a los de Etro o Diane Von Fustenberg, pero a 60 o 70 euros.
El concepto de tienda es muy moderno, y no sólo por la fachada cubista retroiluminada con halógenos. Una de las paredes del interior se renovará cada mes con dibujos de grafiteros y la trastienda será un espacio para presentaciones de libros, exposiciones, tardes de cocina con Begoña Lluch… “Queremos traer la lencería de Agent Provocateur, vender juguetitos elegantes para mujeres, al estilo del privee que ha motado Sonia Rykiel en su tienda de París”, cuenta Begoña Buqué.
El piso de arriba todavía guarda una sorpresa más: el laboratorio, un espacio con lavadora, secadora, máquina de láser, lejía para personalizar la ropa: camisetas o jeans. “TheLab es un laboratorio donde se podrán customizar prendas en directo, ¡un pequeño atelier de jeans!”, dice Angela.
Esta semana también llega a Valencia la nueva colección de camisetas que Moisés de la Renta, hijísimo de Oscar de la Renta, ha diseñado para Mango. La colección está formada por 8 camisetas adornadas con joyas, piedras, tules y con gráficos de símbolos heráldicos que combinan efectos de transparencias y patchwork. No es por ser mala, pero me recuerdan un poco a las de Lanvin.
TheLab está en Grabador Esteve 22!!!

miércoles, 31 de marzo de 2010

Un toque british para los niños bien

“Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón” Para empezar, si naces en Barcelona, tu mamá te vestirá moderno tipo Mick Jagger; si naces en Valladolid, clasicón tipo Leonor de Todos los Santos de Borbón Ortiz.
Esta maldita crisis es triste a matar, se te quitan las ganas de salir a la calle, con todas esas tiendas medio vacías, vacías o definitivamente cerradas. Y esos bajos con el cartel de “se alquila” y las lunas del escaparate tapadas con periódicos, que evocan tiempos pasados que, está vez, sin duda fueron mejores.
Afortunadamente, todavía quedan valientes que se atreven a abrir con la que está cayendo. Sin ir más lejos, el viernes se inauguró en Conde Salvatierra 39 una nueva tienda de ropa infantil. Se llama Trasluz y los dueños de la firma tienen pensado abrir hasta 20 franquicias en España antes de final de año. ¡No me digan que no es heroico!
La ropa de Trasluz es clásica pero con un toque sport y más descargado de lo habitual, ya que no utiliza tantas puntillitas, lazos y adornos que pueden resultar excesivos; son patrones clásicos, pero ligeros, con tejidos de calidad –batistas bordadas, algodones-, estampados de siempre –flores, rayas, cuadros vichy- y una buena confección.
Aunque el mercado de ropa de niños está muy saturado, Javier Martínez, el gerente de Trasluz, cree que todavía hay hueco para su firma. “En la moda infantil hay dos tendencias opuestas: el estilo inglés y el estilo europeo”. En Europa, a los niños se les viste imitando a los mayores, con colores apagados, ropa de sport y un estilo minimalista y moderno. Por el contrario, el estilo inglés clásico es el de las niñas con vestidos nidos de abeja, estampados de flores y alguna puntillita que otra. Vamos, el tipo de ropa que le gusta a Doña Leti para vestir a sus niñas.
Para José Vicente Plaza, que trabaja hace años en moda infantil, en España estas dos tendencias están muy diferenciadas: “Exactamente media España –Andalucía, País Vasco, Castilla León- viste con un estilo inglés clásico: buenos tejidos, frunces, tableados, pajaritas, lorzas… Mientras que la otra mitad –sobre todo el Mediterráneo- viste a los niños con ropa cómoda, moderna y deportiva”. Un extremo estaría en Andalucía, donde visten a los niños como repollos, y el opuesto está en Barcelona, con niños roqueros y modernos.
Trasluz se mueve en el segmento medio alto de estilo inglés, compitiendo con Neck & Neck y Nanos. Se parece a Nicoli en que tiene ropa coordinada para todas las edades, hasta los 16 años.
Vamos, que si eres familia numerosa y tus niños son pequeños puedes vestirlos a todos iguales, consiguiendo un “total look” familiar, ¡genial!, pero la ropa Nicoli es más hippie y la de Trasluz, clásica.
De todos modos, el estilo clásico de Trasluz se está poniendo de moda y es una de las tendencias fuertes de la próxima temporada. “Lo british va a ser tendencia, todo el estilo pijo bien entendido va a pegar fuerte, sobre todo a partir del año el que viene”, dice Josevi.
Plaza acaba de llegar de Moscú, donde han desfilado firmas españolas de Asepri –asociación de moda infantil- y cuenta que les ha ido fenomenal. ¿Cómo puede ser que cuando todo el sector va mal la moda infantil abra tiendas? –Pues porque cuando hay crisis, al niño es al último que se le quita nada. “Dentro del consumo familiar, el niño sigue siendo el primero. Puedes suprimir viajes, restaurantes, pero el gasto de los niños, es lo último que eliminas. Además, más de la mitad de la confección de niño es un consumo de regalo. En los cuatro o cinco primeros años a los niños sólo se les regala ropa”, cuenta Plaza.
El interiorismo de la nueva tienda Trasluz es amplio y minimalista. Cuenta Javier Martínez que han pensando más en las madres que en los niños, lo que se traduce en un espacio limpio –como nos gusta a las mamás-, con pocos trastos y un probador grande con taburetes para que las fieras aguanten las interminables sesiones de probador.
En fin, confiemos que cunda el ejemplo de Trasluz, porque una ciudad sin tiendas es como una semana de la moda sin Prada. Aburrida, desangelada y nada excitante. No quiero ni imaginar Poeta Querol sin los escaparates de Loewe, Bulgari y Montblanc. ¿Qué sería de Colón sin Zara, HM o Massimo Dutti? ¿Y de Jorge Juan sin su galería comercial pija? ¡Uff, qué horror, qué aburrimiento más total!

jueves, 25 de marzo de 2010

La revolución de las peluquerías

Vivimos tiempos de cambios profundos que afectan a las megaestructuras sociales, políticas y económicas; y una de esas revoluciones de calado, una de las que más nos afecta a todas, es la revolución de las peluquerías. Algunas, las que empezamos a peinar canas -esas hijas del demonio- aún recordamos aquellas peluquerías atiborradas de mujeres con la cabeza llena de rulos, papel de plata o gorro de silicona ¡ay, qué horror! La decoración dejaba bastante que desear y el ruido ensordecedor de los secadores obligaba a hablar a voz en grito sobre el último modelito de la Preysler, ¡aquello parecía una jaula de grillos! Por no hablar del desagradable olor que dejaba el amoniaco de los tintes, las lacas o los líquidos de permanente, ¡uff, uff, uff! Vamos, que ir a la pelos era el plan menos glamouroso del mundo.
Aquello empezó a cambiar conforme íbamos liberándonos de nuestras madres y dejándoles bien claro que nosotras nunca llevaríamos aquellos moños enlacados, ni nos daríamos aquellos tintes de colores imposibles. Fue entonces cuando la decoración de las peluquerías evolucionó hacia el minimalismo y cuando las peluqueras empezaron a vestir con ropa chic. Desapareció la división por sexos y los peluqueros salieron del armario y decidieron mostrar con orgullo su profesión, que había dejado de ser exclusiva de mujeres o de hombres ligera o profundamente amanerados. Eran aquellos tiempos en los que Victoria Abril descolgaba el teléfono de una cabina y pedía auxilio a su peluquero “…Ruper te necesito.”
El final de todo aquello fue que el lavado de pelo se convirtió en un “ritual de belleza” que incluye masajito y mascarilla perfumada. Las peluquerías se empezaron a parecer a bares chillout y los peluqueros mutaron en asesores de imagen.
En Valencia han aterrizado muchas peluquerías de este estilo, como Tony & Guy; Cebado, que acaba de abrir en Cirilo Amorós; o Jacques Dessange, pegadita a Llongueras y Fala Cuartero ¡menudo trío, todas en Conde Salvatierra! Bueno, sin olvidar clásicos como las peluquerías Pascual o Tono Sanmartín.
Sin embargo, la evolución no ha terminado ahí. Ahora, en los albores del siglo XXI, asistimos a una nueva etapa en la revolución peluquera: la peluquería ecológica, representada por los productos Aveda, los preferidos de las actrices de Hollywood.
Las peluquerías que utilizan productos de Aveda se distinguen por su defensa del medio ambiente. Las pinturas de las paredes son ecológicas, los champús están elaborados a base de plantas y los tintes tienen componentes naturales en un 97%, eso que está tan de moda ahora con la coloración Inoa, que acaba de lanzar L’Oreal.
Pues bien, desde hace unos meses, ya tenemos peluquería Aveda en Valencia. Se llama Heisei, está en la calle Pintor Benedito y la ha montado Héctor Alonso, hijo menor de la familia propietaria de las peluquerías Gemis.
Todo empezó hace un año. Héctor descubrió fue a Los Angeles a participar en un concurso de peluquería y se dio cuenta que la mayoría de premiados trabajaban con productos Aveda, así que se puso manos a la obra y no paró hasta conseguirlos. No es fácil, porque la firma no quiere saturar el mercado, sino que prefiere ser selectiva.
Según Hector, la peluquería tiene que evolucionar como la cocina: no es lo mismo ir a tomar unas tapas al bar de la esquina cenar en un tres estrellas Michelín, y el precio tampoco puede ser el mismo, claro.
En Heisei te sirven un té relajante antes de empezar a tocarte el pelo; después de lavarlo, te masajean la cabeza con aceites esenciales y si te has teñido el pelo, un tratamiento incompatible con el masaje de aceite, te regalan un masaje de manos con crema hidratante y toalla caliente, como la que sacan en los restaurantes japoneses.
Más detalles: mientras te lavan el pelo, te aplican otra toalla caliente perfumada en los ojos para relajar la mirada. Para colmo, los tintes llevan muy poco amoniaco y huelen fenomenal, y como la peluquería está llena de velas aromáticas, sales de allí más relajada que un maestro zen.
El masaje desestresante viene fenomenal para recuperarse de la semana fallera y prepararse para Semana Santa. Después del paréntesis fallero, la actividad social vuelve a Valencia. Ayer se presentó en Valencia el Calendario Larios, en la Calle Trinidad Nº10 junto al Convento de la Calle Alboraia. Hubo cocktails, música a cargo de Dj Martinho (del Hotel W Barcelona) y mucho ambientazo.