jueves, 31 de mayo de 2012

Summer shopening night

Esta semana empieza el mes y aunque parezca mentira, todavía hay gente que cobrará la nómina. Llegará entonces la tentación mensual de salir de compras antes de que los recibos vuelvan a dejar la cuenta más seca que la caja de Bankia. Pero este mes no es como los demás, hay que esperar, hacer un apartado para el día siete, porque ese jueves tenemos plan: la summer shopening night. Todas las tiendas del centro de valencia estarán abiertas hasta las doce de la noche.

El plan es el mismo que en la primera shopening night de diciembre, pero con un plus. En junio, a las 10 de la noche, todavía es de día y como no hace frío puedes lucir modelito sin tener que cargar con abrigos y bufandas. Chicas, coged bolsos que se lleven al hombro, necesitaréis las dos manos libres, una para las bolsas de la compra y la otra para los canapés, champagne y copas a tutiplén

En la web www.shopeningnight.com ya está la lista de tiendas que abren (van por 140 y subiendo), los descuentos y las sorpresas que preparan. Este año la noche de compras se ha promocionado en Madrid, y como encima coincide con la “Valencia Cocina Abierta”, los AVE van a llegar llenitos.

Hablando de multitudes y de trapitos, Primark ha llegado a Valencia. Abrió el miércoles en el centro comercial Bonaire una tienda de 3.300 metros cuadrados, nada menos. Primark es una cadena de ropa irlandesa lowcost, pero muy lowcost, la versión barata de H&M, que ya es decir: bikinis a 5 euros, vestidos de niña a 7 euros y camisas de hombre por el precio de un menú Bic Mac. Primark es el paraíso de las blogueras de moda y las que quieren cambiar cada día de modelito no sólo por el precio, sino por la rapidez con que adaptan las tendencias de las pasarelas.

Las tiendas siguen animando la vida social valenciana. Esta semana, María Palacios, la mujer del Conde Lecquio, estuvo en Valencia presentando la colección de baño de Sucrette, una firma italiana de lo más estilosa. La diseñadora, Terry Calogiuri, fue bailarina de ballet clásico

y tiene una visión muy romántica de la moda. Todos los bikinis están cosidos a mano con telas delicadas y forrados con tul. La presentación fue en Caro Hotel, aunque los biquinis se venden en Weekend, en Cirilo Amorós, y tendrán un 20 por ciento de descuento hasta el 15 de junio.

El Caro Hotel se está convirtiendo en el centro oficial de eventos glamurosos y de shopping. Olivia de Borbón, imagen de las joyas Aristocrazy, estuvo en suitte del Marqués hace unos días para promocionar la versión low cost de la joyería Suárez. Allí, las modelos vestidas completamente de negro, lucían las joyas de la firma en versión extragrande. Hasta allí se acercaron blogueras como –Greta Borrás, Patricia Romero y Ana Abatí-, Olga Reston, que está triunfando con sus Cupcake, Laura Gallego, de Belgravia, y Silvia Martínez, del estudio de Ramón Esteve.

El diseñador Juanjo Oliva también está de gira promocional. El martes vino al Corte Inglés de Pintor Sorolla para promocionar la mini-colección que ha diseñado para Elogy, una de las firmas de El Corte Inglés. Oliva es uno de los niños de la moda española mimados por las periodistas de moda, que se deshacen en halagos hacia sus patrones. Cierto que sus vestidos de fiesta y cóctel son de lo más elegantes, aunque inaccesibles para la mayoría. El diseñador llegó a abrir tienda en Madrid, pero acabó cerrando, como la mayoría. Una pena. Ahora mantiene su taller y hace sus pinitos con esta colección accesible al público: piezas clásicas para fondo de armario que no superan los cien euros.

Hasta la summer shopening night, tiendas y actos benéficos dan vida a las agendas. El joyero Arguimiro Aguilar organizó el viernes un torneo de golf benéfico para la Casa de la Caridad. ¡Participaron cerca de 300 golfistas! Y la semana que viene, el día 2, Murviedro organiza otro torneo benéfico en el Club de Golf El Bosque, esta vez para el cáncer. Además, habrá cata de vinos y ¡cursos de gin-tonics!

jueves, 24 de mayo de 2012

Maktub, mucho más que una película

Al hijo de una familia bien, de esos que ya lo tienen todo ganado en la vida, le dio un día por ayudar por los demás. Podría haberse dedicado a vivir del cuento y a gastar el dinero de su papá, pero pensó que podría hacer cosas mejores. Hizo sus pinitos en el mundo de la música y llegó a producir más de una serie de televisión con cierto éxito; pero además de todo eso, le dio por visitar a los niños enfermos de cáncer en un hospital de Madrid.

En una de sus visitas conoce a Antonio, un chaval de quince años que le impactó cuando le dijo que a él lo que más le dolía era no pode cantar rap, que era lo que más le gustaba. Así es que nuestro amigo rico le retó a que compusiese un rap con la promesa de que le ayudaría a producirlo.

Dicho y hecho, al día siguiente Antonio había compuesto su tema y nuestro amigo cumplió su palabra y juntos grabaron un disco y un video. Poco después Antonio se curó y nuestro amigo siguió ayudando a otros niños enfermos de cáncer dándoles algo que no tenían: salas en los hospitales donde esos niños tienen un espacio en el que divertirse y seguir conectados con la realidad a través de ordenadores, internet, videoconsolas, televisiones…

Nuestro amigo llevó la historia de Antonio al cine e hizo una película que algunas habréis visto, se llama Maktub. La vida quiso que Antonio, tras sobrevivir a la leucemia, muriese víctima de de un desgraciado virus poco después del estreno de la película. De él nos queda su canción, su lección de coraje y su película en la que transmite un enorme amor por la vida.

Nuestro amigo, el hijo de familia bien, se llama Paco Arango, es el hijo de Plácido Arango, el dueño de varias cadenas de restaurantes, entre ellas Vip’s y los Starbucks españoles. Ha creado la Fundación Aladina, que recoge fondos para que los niños enfermos de cáncer tengan una vida más alegre mientras están ingresados en el hospital.

El viernes, la Fundación Aladina y la revista Yo Dona organizaron una cena benéfica en el Westin. La sociedad valenciana se volcó con la causa y ayudaron así a que la Unidad de Oncología Infantil de la Fe tenga pronto una sala donde los niños ingresados puedan chatear, jugar, escuchar su música y ver sus películas. Como dice Paco Arango: “lo normal es llevar a los niños a un campamento, la Fundación Aladina lo que hace es llevar el campamento al hospital”.

El club Moddos, RGB arquitectos y el Hotel Westin colaboraron en la organización de la cena, a la que fueron cerca de doscientos invitados, entre ellos la directora de Yo Dona, Charo Izquierdo, con la periodista Carmen Duerto, el director de El Mundo Valencia, Rafael Navarro, Ramón Gandía y Alicia López de RGB, la periodista Pilar Tamayo, Marcos de la Fuente, de Unidad Editorial y caras conocidas de la sociedad valenciana: Mayrén Beneyto, con un vestido de cóctel de lo más juvenil; el diseñador Valetín Herráiz, el joyero Vicente Gracia con su mujer Mónica; la escritora Gadea-Fitera, María José Navarro, Rocío Bacharach, el cocinero Quique Dacosta, Guillermo Martorell y Mamen Puchades, de la Joyería Siete, Paco Gil, de Porcelanosa, Javier Pecharroman, cónsul de Grecia...

La noche estuvo de lo más animada: primero cóctel en el jardín, luego cenita con postre de yogurt, perfecto la dieta; actuación de flamenco y la clásica rifa de estas cenas. Se sortearon viajes, noches de hotel, unas sandalias súper estilosas de Week-End, la tienda de Cirilo Amorós que la semana que viene trae la colección de baño de Sucrette con descuentos del 20 por ciento, y un broche espectacular de Blanca Fitera, que le tocó a Mª Dolores Enguix. Además, se sorteó un colgante de Vicente Gracia, un pañuelo de Salvatore Ferragamo, unas gafas de Óptica Climent, perfumes de Bulgari, una pluma Montblanc, una cena en El Poblet, una pieza de la joyería Siete y una estola de visón de Gabriel Seguí, todos regalados para la causa ¡creo que no me he dejado ninguno!

Por cierto, Maktub acaba de salir en video. Quien necesite una lección de humanidad ya sabe lo que puede hacer.

jueves, 17 de mayo de 2012

Las tiendas nos devuelven la vida

A la vida social valenciana le está pasando lo que a alguno de nuestros armarios: hace años, cuando nuestras tarjetas de crédito siempre tenían saldo, te comprabas cosas muy de temporada, con las que te veías fantástica pero que sólo te pusiste un par de veces. Ahora que no hay tarjetas, ni crédito, ni saldo en las cuentas, vuelves a tu fondo de armario, a esas prendas clásicas con las que sabes que siempre aciertas.

Lo que está pasando con la vida social valenciana es exactamente eso, una vuelta a los clásicos, a las fiestas de inauguración de tiendas y a las galas benéficas. Atrás quedaron las prendas más fashion, es decir aquellos fiestorros, pagados con dinero de no se sabe quién, en el que los anfitriones eran nuestra clase política. Allí iban ellos, entre sonrisas y abrazos, codeándose con gente famosa que muchas veces estaban allí porque antes habían pasado por caja.

Ahora que nuestros políticos no tienen dinero ni para aspirinas, las fiestas las organizan los dueños de las tiendas, personas con nombres y apellidos que las pagan con su dinero; y eso, quieras que no, marca una diferencia: menos despilfarro, menos famosos de tres al cuarto y fiestas más recoletas y menos ambiciosas. Nuestros políticos se dejan ver menos que antes y los financieros ya no están porque simplemente han desaparecido.

Esta semana ha habido tres saraos y todos organizados por tiendas del centro de Valencia. Hoss Intropia organizó su primer “eating and shopping” y promete seguir haciéndolo todos los jueves. Invita a champagne y canapés de Belgravia para que las clientas aprovechen la hora de la comida para comprar. No me digáis que no es un buen plan, ya que te gastas la pasta, por lo menos te ahorras el menú, y siempre te queda la opción de hacerte la longuis y salir de allí con las manos vacías y apetito saciado

El mismo jueves, la Óptica Climent invitó a chocolatinas de menta con Moët. Mª Dolores Enguix, la dueña, se había traído a la tienda toda la colección de gafas de Prada y Miu Miu. Probarse gafas de sol es un plan de lo más divertido, no tienes que pasar por el probador, ni quitarte y ponerte ropa, y cambias de look en un plisplás; puedes jugar a ser Janis Joplin con unas maxi gafas redondas, una diva italiana de los años 50 o una setentera Brigitte Bardot.

La que más y la que menos acabó llevándose unas gafas, fíjate con qué poco nos pueden animar a las compras, un par de copas de champagne y unas chocolatinas. Ana García-Rivera, la mujer de Iván Martínez-Colomer, de Moddos, escogió las menos discretas de todo el muestrario, unas de color rojo que parecían sacadas de Thelma y Louise; Andrea Villafamé se llevó unas blancas con purpurina dorada; Natalie Müller, la novia de Jesús Terrés, eligió otras Miu Miu. Jesús es autor de “Nada Importa”, un blog genial que os recomiendo para cuando estéis delante del ordenador sin saber qué hacer.

Casi todos los invitados de la óptica se fueron de allí al cóctel de Mont blanc con un catering de Quique Dacosta, nada menos. El motivo era presentar la nueva decoración de la tienda. Le han sacado mucho partido al pequeño espacio de Poeta Querol; ahora luce más escaparate y el interior es más espacioso. Entre los invitados, Esperanza Vila, Cuchita Lluch, Amparo López, Sela Falcó, Victoria Cercós, que la semana pasada presentó su nueva colección de joyas, José Luís Avilés, de Bulgari, y Mª Angeles Miguel, de Ferragamo; Patricia Villarroya, la diseñadora Presen Rodríguez, Nuria Lledó Fuster, y el Alcalde de El Puig, José Miguel Tolosa. También estaba Rafael Betoret, ex amigo de El Bigotes, con sus patillas vistosas y su eterna sonrisa.

La semana que viene habrá más fiestas, pero una muy especial: la cena que organiza la Fundación Aladina y Yo Dona, para recaudar fondos y luchar contra el cáncer infantil. Será el viernes en el Westin.

jueves, 10 de mayo de 2012

Qué básicos sois, chicos

Alguien debería explicar a los chicos, desde muy niños, que cuando las mujeres lloramos es porque nos pasa algo, aunque digamos que no nos pasa nada. Quizás así, cuando crezcan, sean un poco más sutiles y menos primitivos que sus padres.


Un día cualquiera de tu vida te entra un bajón; de pronto, nadie sabe por qué, te ves mayor y poco fea. Te tumbas en el sofá, te tapas con una manta y piensas que tus sueños no se han cumplido y que quizás ya nunca se cumplan. Justo entonces aparece por allí tu novio o tu marido y te da un beso rutinario como el de cualquier otro día, y tú piensas: “Jope, no se ha dado cuenta de que estoy plof”. Entonces empiezas a llorar en silencio, quizás así se percate y actúe como esperas de él: atiborrándote de mimos hasta que te haga reír. Cuando por fin se entera, sólo se le ocurre preguntarte qué te pasa; tú, que quieres hacerte querer, le dices que nada.

Y entonces pasa lo peor que te puede pasar: él actúa como si efectivamente no te pasase nada. Se sienta a ver el fútbol y a beber una cerveza mientras devora un paquete de papas como si fuese un mono del zoológico. Tú sigues llorando y esperando su cariño, pero él está hablando con su colega por el móvil, comentando el partido. Te sientes abandonada, sigues llorando y de pronto el salta del sillón, desparrama las papas por el suelo, empieza a gritar “goool” por toda la casa. Se pone el móvil delante de la boca y sigue gritando gooool como si fuese un orangután exigiendo su comida. Tú te sientes morir y le miras y dices pero cómo puedes ser tan primitivo, tan básico, tan insensible.

¡Uff!, no quieres seguir viéndole, así es que te encierras en tu habitación con tu osito de peluche segura de que te va entender mejor que ese cavernícola.

Así es la vida, chicas, qué le vamos a hacer. Ellos no nos entienden ni lo harán nunca. Con eso nos toca vivir. Sólo de vez en cuando, muy de vez de en cuando, aparece alguno con ese mínimo de sensibilidad exigible para sabernos tratar en los momentos difíciles.

Estos días en la cafetería Belgravia (calle Jorge Juan) hay una exposición del pintor italiano Claudio Zirotti, que ha dedicado parte de su obra a la mujer. Intenta descubrirla en todos sus matices, en cada una de sus etapas, de joven, de madura, como madre, como amante… Dice que la mujer nunca se muestra tan evidente como el hombre, por eso utiliza gasas, texturas y volúmenes que muestran con sutileza la intimidad de la mujer.

Su fascinación por las mujeres le viene de muy joven; se crió con su única hermana en una familia donde la madre tenía mucho protagonismo, como en casi todas las familias italianas. Una mujer le llevó a vivir en Brasil y el amor por otra le trajo hasta Valencia en los años noventa.

La exposición se inauguró el jueves y por allí se dejaron ver amigos del pintor como Toni e Isabel, del Restaurante La Lambrusquería; Javier Andrés, de La Sucursal; el periodista Luis Motes; Carmina Durán, el fotógrafo Eduardo Peris; Rebeca García, de Enópata, la mujer del Cónsul de Italia Alina Elizalde, Inma Meridán…

Laura Gallego, de Belgravia, demostró que en poco tiempo ha conseguido una capacidad de convocatoria envidiable y reunió a buena parte de la sociedad valenciana: Nidita Guerrero, de Unicef; José Vicente Morata con su mujer Pilar Pons; Antonio Meco y Mª José Albert; Antonio Luque, Amparo Bonet, Bárbara Mas, Jacobo Catalá, Maritina Hernández, Marta Catalá, Mª José Navarro, Santiago Miralles y su esposa Cruz, Antonio Hoyos, Ignacio Rincón de Orellana y la diseñadora Presen Rodríguez.

La exposición estará en Belgravia hasta julio, así es que si alguna tarde paseáis con vuestro chico por el centro de Valencia, quizás podríais acercarle a tomar un café, a ver si se le contagia algo de Zirotti y la próxima vez que os vea llorar no se comporta como un orangután. Claro que no os hagáis ilusiones, lo más probable es que acabe comiéndose una hamburguesa y echándole una ojeada a la prensa deportiva.

jueves, 3 de mayo de 2012

Bodas glamurosas

¡Quién tuviera treinta años para casarse por primera vez!; ¡quién volviera a soñar con ese día!, con el vestido, con las flores, los invitados, la música, la decoración de la mesa… ¡ay! y el novio, sí, el novio se me olvidaba.
Lo malo de las novias es que siempre hay un hortera que la desluce: un amigo del novio con una camisa moderna y una corbata del mismo color; una amiga de la suegra con un sombrero sacado de una telenovela venezolana, o una amiga de la cuñada que se presenta allí con una minifalda y unos taconazos más propias de una noche loca que del día de tu boda. Pero en fin, lo bueno es que todo eso se olvida y al final lo único que perdura son los buenos recuerdos y, una veces por suerte y otras por desgracia, el novio.
Por mucho que quieras diferenciarte, en una boda siempre hay cosas de las que no puedes ni debes escapar: tiene que haber una tarta, un vals, un vestido blanco, unas fotos más o menos cursilonas, un idiota que grita ¡que se besen!, una boba que se pasa de copas y acaba llorando porque no tiene novio…
Para hacer las cosas bien, hay que innovar lo justo y cuidar mucho los detalles y tenerlo todo perfectamente coordinado y planificado. Hasta ahora eso lo hacía siempre la novia, ayudada por su madre, e informando periódicamente al novio. Ahora hay profesionales que se ocupan de todo, saben dónde buscar cada cosa, conocen los imprevistos y saben crear el ambiente que quieres.
Una de esas empresas es la de las hermanas Rosana y Lorena Oliver: “Las bodas de Araventum”. Ellas empezaron organizando fiestas para la Copa América -¡qué tiempos!-. En una de esas fiestas estuvo invitada una importante periodista de moda, y le gustó tanto el montaje que se lo recomendó a una amiga que se iba a casar. Desde entonces, las hermanas Oliver se dedican a esto y lo hacen francamente bien.
Hace una semana presentaron su empresa en Valencia, lo hicieron en Caro Hotel, el mismo día que se inauguraba allí el restaurante, Alma del Temple. Convirtieron una suite en un showroom con una muestra de lo que hacen: flores de La Tartana, catering de Cocotte, mesas con manteles de hilo y … todo con un toque inglés, elegante y fresco. ¡Vamos, que te dan ganas de volverte a casar!
Rosana y Lorena convocaron a lo mejorcito de la sociedad valenciana. Sonsoles Gómez-Torres, Begoña Mortes, Elvira Catalá y su hija Elvira Selva, Eva Marcellán, Conchita Cañamás, el notario Ramón Pascual, Ana Serratosa, María José Navarro, Pilar Pons y María José Albert, Esther Barrera, María Cosín, Matilde Conesa, las hermanas Fitera
En la misma suite, Blanca Fitera expuso sus tocados de novia y sus collares babero, que para esta primavera se llenan de piezas de colores, extravagantes y personales, piezas únicas, pequeñas obras de arte. En otra zona de la sala, Sally Correll expuso su colección de pendientes para esta primavera, en plata y piedras semipreciosas con pequeñas flores talladas que recuerdan a los de Prada. Ah, se me olvidaba, y la presentadora Ana García-Sinériz, vestida con el famoso abrigo de Marni para H&M, ofició de madrina del evento.
Para esas novias que huyen de los vestidos de novia clásicos, pesados y llenos de encaje, la diseñadora Noelia Navarro acaba de lanzar su línea de novia NbNona. Noelia parte de un patrón básico, muy estudiado y depurado, al que va añadiendo superposiciones en función de lo que quiera la novia. Todas las piezas encajan perfectamente unas sobre otras, y el resultado es una novia minimalista pero nada simple, con formas geométricas y lineales, perfecta para mujeres que odian el exceso. La presentación fue en la galería Kir Royal, y hasta allí se acercaron los diseñadores Jaime Piquer, Manuel de Gotor, los fotógrafos José Luís Abad y Juan Carlos Vega y los televisivos Frederic Ferri, Maribel Vilaplana y Laura Grande.

viernes, 27 de abril de 2012

Somos monísimas (Desfile de Marta de Diego)

Las pasarelas de moda tienen pendiente una revolución; algún día deberíamos todas levantarnos en armas y decirles a los diseñadores que ya está bien de que nos hagan sentir gordas, bajitas, pechugonas y mayores. Ya está bien de que esas modelos con cuerpos imposibles se impongan como modelo de belleza. Deberíamos hacer una huelga de tarjetas de crédito y forzarles a pedir perdón: ¿os imagináis a los grandes diseñadores poniéndose delante de la televisión y diciendo, como ha dicho el rey, lo sentimos, no volverá a ocurrir?
Ja, y entonces nosotras nos adueñaríamos de las pasarelas, bajaríamos de allí a todas esas jovencitas escuálidas y les diríamos ¡ale guapa, vete a comer unos pasteles que con ese cuerpo huesudo no tienes ningún futuro!
El viernes pasado, Marta de Diego organizó un desfile en el que las modelos fueron sus clientas habituales: mujeres como nosotras: altas, bajas; cuarentonas, veinteañeras; rellenitas, delgaditas… Todas estaban monísimas de la muerte. Y es que como dice Marta de Diego: “las mujeres tenemos que darnos cuenta de que no hace falta ser una supermodelo para estar estupenda”.
Chicas, somos monas, monísimas sólo tenemos que creérnoslo y encontrar el modelito que resalte nuestras grandes virtudes y disimule nuestros leves defectos. Ya está bien de decir eso de: “como me voy a poner yo eso si no mido uno ochenta y ya tengo y no tengo un par de piernas como las de Julia Roberts en Pretty Woman.
Por la pasarela de Marta de Diego desfilaron entre otras, Juana Roig, la hija de Juan, que abrió el desfile con un vestido de organdí corto con flores bordadas en verde y guantes a tono y lo cerró con un impresionante vestido largo color mandarina, con gran escote en la espada.
Eva Marcellán, la monísima nuera de su estilosa suegra Mayrén Beneyto –que también asistió al desfile-, lució unas piernas que ya las quisiera para sí más una de actriz de Hollywood que contrata dobles para las escenas minifalderas. Ángela Pla, de Ruzafa Show, también enseñó pierna, aunque su vestido azul marino era más discreto, salvo por el gran escote de la espalda.
La única que tenía algo de experiencia sobre la pasarela era Carmina Durán, que ahora tiene una agencia de modelos y hacía años que no desfilaba, aunque esta vez hizo una excepción por una buena causa. La recaudación del desfile era para la Fundación Dasyc.
Marta de Diego cuenta que en 1992 ya se organizó en el Casino Monte Picayo un desfile a beneficio de Asindown, con modelos de Loewe, Chapeau, Marta de Diego y Juan Izquierdo. Allí desfilaron también mujeres de la sociedad valenciana: Hortensia Roig, Elvira Catalá, Ángela Guillamón… y hoy, veinte años después, lo hacen sus hijas: Juana Roig, Elvira Selva, Marta López, Paloma Valero
Desfilaron mamás, hijas y hermanas: María, Patricia y Amparo Montoro; Helga y Begoña Grollo –con un abriguito de cuadros glassé en tonos rosas y azules ideal-, Gracia y Marian Burdeos, y Cayetana y Casilda Moret, las hijas de Marta de Diego, que llevaron dos minivestidos de seda.
Laura Gallego, de la cafetería Belgravia, se atrevió con un vestido de gasa plisado con cuello halter con adornos dorados y Elena Melendez con uno de gasa en tonos corales y amarillos. Y María Cosín defendió el vestido de novia como una profesional.
Todas estaban ideales, desfilaron sin complejos en el flamante Museo de la Ciudad y además se lo pasaron en grande. Ellas y el público. Lo dicho, chicas, que somos monísimas, ¡sólo tenemos que creérnoslo!

miércoles, 18 de abril de 2012

Mi vida por un mono de flores

Atención chicas, se impone un cambio drástico en nuestro fondo de armario si no queremos parecer tan ñoñas y cursis como Doña Leti. Hay que tirar las aburridas americanas y las encorsetadas camisas de corte masculino; hay que desterrar los twin-sets y las faldas de tablas; tenemos que deshacernos de los pantalones rectos de lana fría y de los bolsos rígidos estilo lady.

La clave del estilo para este verano –memorizad, chicas- es hippie-boho-chic, ¡toma ya! O lo que es lo mismo, una mezcla entre Joan Baez, Pocahontas y Laura Enguels en la Casa de la Pradera. Prendas sueltas y coloristas, cortes relajados, caftanes ibicencos, monos de flores, estampados indios y, sobre todo, melenas largas y lacias al viento. La que tenga el pelo corto, siempre puede ponerse un pañuelo de seda a la cabeza, pero mejor si es de Hermès, que con eso nunca fallas aunque vayas de hippie. Y para redondear el look, hay que añadir un toque militar con un parka verde o unas botas. Así le das un toque de rockero y punky a un look excesivamente campestre. La moda es así, chicas, si te pasas por un lado, hay que compensar por el otro.

No hay más que darse una vuelta por las tiendas más chic de Valencia para ver cómo impera el estilo hippie-provenzal. La colección de Isabel Marant que ha traído José Tamarit a su tienda Tres, es de lo más ibicenca. “Hay camisolas anchas con estampados de flores, prendas tie dye (desteñidas) y monos; la colección está arrasando en Francia y la firma va camino de convertirse en una primera línea”.

Gran Vía 20, otras de las tiendas que marcan tendencia en Valencia, está llena de vestidos estampados con un montón de color, apenas hay negro. El fuerte de Isabel Ballester son las firmas francesas: Les Petites, Bash, Vanessa Bruno y Paul and Joe, que además tienen en común el mismo estilo setentero y bohemio.

De los setenta ha vuelto para quedarse una de las prendas más odiadas de cuántas han pasado por nuestros armarios: el mono. No es sólo que ha vuelto, no, es que encima es la estrella de la temporada. Los hay lisos y estampados, con manga larga y con escote atado al cuello, pitillo y con pata de elefante. ¡El mono se lleva hasta para la noche! “Los de Bash –dice Isabel- son de seda y resultan muy sofisticados con la espalda al descubierto”. Los monos sólo tienen un problema y es que, en ciertas circunstancias, obliga a desvestirte entera, pero por lo demás, ¡incluso estilizan!

Será difícil resistirse al mono porque los hay en casi todas las tiendas que pintan algo en Valencia. Tcn también los ha incluido en su colección de esta temporada. Su diseñadora, Totón Comellá, habla de un estilo nómada y hippie: flores, rayas, algodones deshilachados, estampados decolorados. Además, hay vestidos ligeros y muy románticos que se llevan como pareos, maxi vestidos de algodón de lo más fresquitos y juveniles y camisolas de algodón para llevar sobre el biquini sin perder un ápice de estilo en el dolce far niente veraniego. Hasta los bolsos son pequeños sacos de lino que parecen sacados de mercadillos ibicencos. Eso sí, con mucha clase, que una puede ir de hippie y bohemia pero con linos de primera calidad y sedas finas.

Claro que para bohemia de lujo, los vestidos de Etro que ha traído Verónica Montijano a su tienda VM The Shop; los hay con los clásicos estampados paisleys, pero también de línea con dibujos art decó en tonos pastel. Verónica también ha rescatado para esta temporada los famosos suéters de canalé de Courreges que llevaban nuestras madres y los bolsos de vinilo. Ah, y los zapatos Scholl, perfectos para llevar con los maxivestidos hippies. Ale, ya tenemos el armario completo.

Y la semana que viene, ¡más moda! El viernes 20 tenemos desfile de Marta de Diego en el Museo de la Ciudad. La entrada cuesta 30 euros, pero es por una buena causa, para la Fundación Dasyc, y lo mejor serán las modelos, de lo más especiales, clientas conocidas. La semana que viene contaré más, ¡que ésta me lo han prohibido!

miércoles, 11 de abril de 2012

Las pascuas ya no son lo que eran

Las Pascuas ya no son lo que eran. En realidad hace mucho que dejaron de serlo. Para nuestras madres eran las mejores vacaciones; se habían tirado toda la semana entre su casa y la Iglesia y por fin, hoy, se iban a merendar al monte y a echarle cuatro miraditas al chico que les gustaba. No sé siempre me las he imaginado allí comiendo la mona y más pavas que una novicia en una discoteca; jugando a la gallinita ciega y esperando a que el bruto de nuestro padre les dijese algo que les diese pié a pensar que se había fijado en ella. A ellos me los imagino con menos tacto que un erizo para hablar con las mujeres, y en el caso de que se lanzasen y le dijesen algo a la pava de nuestra madre, siempre sería una ordinariez en las antípodas de lo que ellas esperaban. Pero al final, ellas recuerdan estos días con un cariño envidiable.
Las cosas empezaron a cambiar con nuestra generación. Como en Semana Santa no nos encerrábamos en casa a rezar, no había mucho que celebrar en Pascua. Así es que éstas sólo eran unas vacaciones más, un preámbulo del verano que servía para estrenar unos Levi´s y unas zapatillas Paredes. A lo sumo, recuerdas algún novio pasajero con el que te perdiste un par de noches en una tienda de campaña o en un hotel perdido por las tierras de Castilla.
A nuestras hijas, pobrecitas mías, ya no les queda ni eso. Los vaqueros los estrenan diez veces al año y los novios los van cambiando cada quince días, así es que las Pascuas son para ellas unos días sin colegio y poco más.
Para colmo de males, este año nos está haciendo un tiempo de mil demonios en el que no sabes si salir con un plumas, chubasquero o ponerte camiseta en busca de cuatro rayos de sol que te den un poco de color. Y lo peor es este viento horroroso que sólo sirve para enredar nuestras lacias melenas y llenarlas de polvo del monte o de arena de la playa; así es que optas por encerrarte en casa, atiborrarte de pan quemaos con chocolate y ver Quo Vadis o Ben Hur, que es lo único que nos queda con genuino sabor pascuero.
Lo malo es que las vacaciones sosas acaban abocándote a la nostalgia y de ahí sólo hay un paso a la nefasta búsqueda del sentido de tu existencia; ¡Dios mío, no, sácame de ésta que por aquí me doy de bruces con la depresión, con el sentirme “plof” y echarme a llorar y comer más pan quemaos, más kilos, más nostalgia, más depresión…!
De pronto una voz en nuestro interior nos da la solución: “Tranquila hija mía, que todo tiene arreglo. Coge tu bolso, ponte lo más mona que puedas, y vete a comprarte cualquier cosa”. Uff, que poco místico suena todo esto, pero en fin, si no hay otro remedio, haremos caso a esa voz.
Para empezar habrá que dar una vuelta por la tienda de Alfredo Esteve que la semana pasada celebró su vigésimo cumpleaños. Para la ocasión, organizó un desfile con las firmas que tiene en su tienda: Gucci, Lanvin, Dolce Gabbana, Dior, Rick Owens, Dsquared… A la cita no faltaron las hermanas Laura y Blanca Fitera, siempre glamourosas; el interiorista Julio Guixeres; los televisivos Ximo Rovira, Ferrán Cano, Laura Grande y Eduard Forés, Sandra Climent, Jarr, Mayrén Beneyto, Presen Rodríguez, Antonio Romero y Javier Monedero, que trajo el Möet para acompañar a los chocolates de Carmen Topete.
Y después hay que pasar por la tienda Ele & Ese para ver la última colección del valenciano Ramón Gurillo, chaquetas tejidas a mano que parecen de Chanel y son tan exclusivas que seguro que no puedes encontrar una parecida en Zara, sobre todo porque la copia costaría casi tanto como el original. Hay que ver la serie tejida con gasas y tiras de saris antiguos que el diseñador compró en un mercado en India y restauró cuidadosamente. Artesanía de lujo para darle una alegría a nuestras insípidas Pascuas.

jueves, 29 de marzo de 2012

Palacios para eventos


Ser dueña de un palacete puede parecer un sueño de princesas, pero la verdad es que en según que circunstancias puede ser una faena. Imagínate entrando en tu palacio del siglo XVIII, en el que antaño vivieron tus ancestros, mientras recuerdas las historias que te contó tu abuela de su madre y de la madre de su madre dando fiestas y recibiendo a pretendientes. Caminas por los salones de tu vieja casa y sientes el calor de tu sangre azul bullendo por tus venas, cuando de pronto, ¡zas!, oyes un estruendo y es un azulejo isabelino que se cae de la pared. ¡Demonios!, eso te va a costar medio bolso de Vuitton…, adiós a tus planes de irte a esquiar en Semana Santa.
La primera vez quizás lo arregles, pero cuando al azulejo le sigue la persiana y luego la puerta del comedor y más tarde ves que las cañerías hacen más ruido que una verbena fallera empiezas a pensar a qué mala hora al bisabuelo de tu abuelo se le pasó por la cabeza hacer semejante caserón.
Hubo un tiempo en que la Generalitat compraba todos esos palacetes para albergar consellerías. Aquella era una buena opción: tú hacías caja y sabías que la vieja casa de la abuela estaría en buenas manos. Claro que si por aquel entonces la abuela seguía con vida, probablemente puso el grito en el cielo sólo con escuchar la sugerencia; así es que la casa se quedó en la familia y ahora estás tú ahí implorando al cielo que alargue la sequía para que las goteras no arruinen tú sueño de comprarte un Mini.
Ahora que la Generalitat no está para esas cosas, hay otra solución: convertir tu palacete en un salón, más o menos fino, para bodas, banquetes y comuniones. O si no quieres decirlo así, para eventos y actos sociales. Como la Duquesa de Alba lo está haciendo con sus palacios, tú tienes la conciencia más tranquila, sabiendo que si la abuela levantase la cabeza tendría que callar cuando tú le argumentases que sigues los pasos de la vieja Cayetana.
Buena parte de las masías que rondan Valencia ya hace tiempo que han pasado por la reconversión. Ahora le toca a los palacios del centro de Valencia. Hace unos días se inauguraba Caro Hotel, en el viejo palacio de los marqueses de Caro. Esta semana los tacones de media Valencia han pisado los suelos del Palacio que compró en los años cincuenta Vicente Garrigues, Vizconde de Valdesoto y Marqués de Castellfort. El palacete está en la esquina del Corte Inglés mirando al Parterre. En su interior hay un viejo claustro porque durante algún tiempo albergó un convento de monjas.
Últimamente estuvo algo descuidado, con techos de pladur y paneles adaptados a oficinas y despachos, hasta que el arquitecto Alfredo Burguera decidió alquilarlo y restaurarlo, recuperando pinturas, techos, cristaleras y todo el artesonado original. El palacete, bautizado como “La Embajada”, es ahora un espacio para eventos y actos sociales, donde además puedes comer de lunes a viernes o cenar el fin de semana con mantel de hilo y flores y catering de Carmen Topete.
Allí, en La Embajada, presentó su colección de verano tienda de niños Cristina. Lo hizo con un desfile a la antigua; como en las viejas casas de costura parisinas, los niños iban desfilando por las salas de estilo francés. Hubo ropa de baño, étnica, roquera, deportiva y como novedad, mucho color -vedes y azules turquesa, amarillo huevo…- y vestidos largos de aire bohemio. El desfile se cerró con la ropa de fiesta y un vestido de comunión de corte imperio, con mucha caída y manguita corta fruncida. Entre el público, Mercedes Carreras, ex directora de Loewe; la diseñadora Presen Rodríguez, Josep Lozano, Mª Angeles Miguel, de Salvatore Ferragamo, Ana García, de Moddos, y Elena Gutiérrez, de Scalpers.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Poderío fallero

Cuando San José cae en lunes, Valencia se nos llena de madrileñas: “¿sabesss?, la dije a mi amiga que si nos íbamos a las Fallas, ¿sabesss?, y nos fuimos.” Y ala, se vienen aquí hipermegamonas de la muerte a vivir una aventura; ya se sabe que los castizos de verdad entienden que más allá de la M-30 se pierde la perfección y se adentra uno en el mundo de lo mediocre, la improvisación, lo vulgar; vamos, que se juega en otra división.
El caso es que este fin de semana han venido en tropel. Volverán a casa diciendo que se lo han pasado fenomenal, “¿sabesss?”, y que es una pena que las quemen, “¿sabess?”, que comieron paella por la noche, que la mascletá es de locos; y, en fin… Si a alguna le da por filosofar y ponerse profunda, creerá ver en las Fallas un reflejo de nuestra tendencia a malgastar y a quemar el dinero, y eso le dará para una tertulia en la calle Velázquez en la que por un rato se sienta la heredera de Ortega y Gasset.
Sólo la que tenga la suerte de tener alguna amiga fallera, puede que se vaya de aquí sabiendo que una Falla no es sólo, ni muchísimo menos, el monumento de cartón que se quema. Que en torno a los casales se desarrolla una parte importante de la vida social valenciana durante todo el año. Hay fallas de barrio, que no aspiran a ser otra cosa que un punto de encuentro para cenar, tomar una copa y jugar a las cartas. Y otras son auténticos foros de poder económico, político y social.
La Falla Convento Jerusalén es sin duda la catedral del poderío valenciano. Allí están buena parte de las familias más influyentes, de hecho el cupo de admisiones está cerrado y sólo se puede entrar si queda alguna vacante. Ríete de los clubes privados ingleses. En el casal de Convento te puedes encontrar al mismísimo Juan Roig, que es muy fallero, todas sus hijas han sido falleras mayores, y a otros empresarios de renombre como Arturo Virosque, Vicente Blasco, Jesús Barrachina –presidente de la falla desde hace años y su nieta fallera mayor infantil-, los Sáez Merino, los Zamorano, los Lladró, interproveedores de Mercadona… También políticos como Pedro Agramunt. “Es la falla de más solera, señorío y tronío”, dice el joyero Arguimiro Aguilar, que se encarga de diseñar los aderezos y las peinetas exclusivas de las falleras de Convento.
Por esta falla pasa cada año la gente más principal de España: actores, cantantes, empresarios, políticos… Es, junto al balcón del Ayuntamiento y la barrera de la plaza de toros, la visita obligada de la gente importante: el año pasado estuvo allí Mariano Rajoy y ayer, sin ir más lejos, comió allí nuestro flamante ministro de Exteriores García-Margallo, después de ver la mascletá en el balcón del ayuntamiento y antes de ir a los toros.
Si Convento es la falla con más solera y poderío, Grabador Esteve-Cirilo Amorós es la más chic y estilosa. A esta falla pertenecen los hijos de Mayrén Beneyto, Irina y Alfonso Manglano, además de otros apellidos ilustres: Rocío Andrés, Angie Calero, Juan Prefaci, Lucía Gómez Trenor, Bárbara de Prat, Cuchita Lluch y su hermana Begoña, Alberto Corell, los Royo
Al casal de Grabador Esteve no te puedes presentar con blusón de fallera y mucho menos con un polar, ¡qué horterada, por favor! Tienes que ir muy perfecta y arreglada porque lo que en otras fallas se pasa por alto, aquí no está bien visto.
Pasar la noche fallera sin que se te mueva un pelo del sitio no siempre es lo más divertido, por eso más de uno emigra de su falla a otras más marchosas, como la de Conde Salvatierra. Gonzalo Ravelló asegura no hay otra falla más divertida, tanto que “hasta los de Grabador y Convento se vienen a vernos”. La falla del Mercado de Colón, como la llaman algunos, es una mezcla entre gente del barrio, hijos de tenderos del mercado, y burguesía valenciana de lo más discreta.
Otra falla relevante en la sociedad valenciana es la de la Exposición. Allí está el presidente de la Cámara de Comercio, José Vicente Morata, la hermana de la Alcaldesa Totón Barberá, el conceller Máximo Buch. “Es una falla tradicional, de empresarios y abogados, donde hay familias que ya empezaron los abuelos y siguen los hijos y los nietos”, dice la fallera María José Albert.
En fin, que Fallas hay muchas, casi más que naranjas, y las hay para todos los gustos. Mañana las quemarán, las madrileñas se volverán a casa con el AVE que es super cómodo, ¿sabesss?; ¡Hasta luego chicas, nos vemos en la Verbena de la Paloma!, ¡uff!...