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martes, 5 de junio de 2018

La vida entre bañador y bañador

Cada año, cuando llega junio, cada una de nosotras se enfrenta al delicado momento de probarse el bañador. A veces lo que ves frente al espejo te da alegrías y otras te hunde en la miseria. Pero lo peor sucede cuando, escondido en un cajón, encuentras un traje de baño de hace unos años. ¡Buaaaaa, ¿Qué haces? ¿Te arriesgas a probártelo? ¿Lo guardas de nuevo en el cajón? Hay que ser muy echada para adelante para intentarlo, pero tú lo eres. Metes primero un pie, luego el otro. Si no te pasa de la rodilla bajo amenaza de romperse a jirones, lo normal es que eches a llorar. Si por el contrario puedes subirlo hasta los hombros y te deja respirar, podrás presumir con las amigas de que usas la misma talla que cuando tenías treinta.
La vida es eso que pasa entre bañador y bañador. Cuando menos te lo esperas, han pasado diez años desde la última vez que llevaste biquini. Esta semana, sin ir más lejos, se celebró el décimo aniversario de Bioparc. ¿Ya han pasado diez años? Nos preguntábamos más de una.
Para celebrarlo, el parque acondicionó la explana de entrada, de normal un tanto desangelada, y la convirtió en una terraza muy agradable, con mesas, música, bebida y camareros solícitos.
Precisamente allí, en la explanada de la entrada, es donde se ha instalado una escultura encargada para la ocasión: un enorme elefante articulado de madera y hierro diseñado por el arquitecto Fernando González y el ingeniero Luis Angel Martínez Juez.
Mientras degustábamos piruletas de queso de cabra recubiertas de arándanos, más de una pensó en lo afortunadas que son las elefantas, que no necesitan ponerse a dieta para la operación biquini.
Entre los invitados estuvo la estilosa Maria José Félix, Amparo Bertomeu, Christian Jardel, el presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón, la directora de Valencia Excellence y bloguera, Laura Gallego, Juan Miguel Gaspar y Eva Velasco, Maria José Ruz, Guillermo Soria, Manuel Bueno, Sonia Gómez-Luzón, Desampa Gil, Silvia Lafuente, el doctor Juan Antonio Mira, la pintora María García de la Riva, los diseñadores Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, la MasterChef Junior, María Querol, la directora de la Fundación Pequeño Deseo, Marta Miró, Loles Guido, Nacho Gómez-Trénor y Carolina Gil, Cruz Vico, las hermanas Jofre, Mamen, Cristina y Ana, Pilar Cañiz, Paz Sansaloni, Noemí Carrasco, Quique Bonillo, Goyo Camps, Quico Catalá, Irina Manglano, Maca Peyró, Carlos Muñoz, Eva Marcellán, Tati Monsonís, Laura Grande, los periodistas Mariola Cubells, Ana Mansergas, Joseca Arnau y Vicente Ordaz, el estilista Jaime Navarro, que acaba de ser fichado por Primark, Yeray de Benito y Vicente Barrera con su mujer, Rocío Donat. Como anfitrión, el presidente de Rain Forest, la empresa propietaria de Bioparc, José Maldonado.
No faltó el grupo de amigas de Teresa Montagut, María José García Padilla, Amparo Lacomba con su hija Alicia, Mercedes Fillol, María Rosa Fenollar y Judith Mas.
También estuvo la interiorista Susana Lozano, que casó hace unos meses con Fran Bolinches Gómez-Torres en una ceremonia íntima. La pareja se fue de viaje a Japón y Susana vino impresionada por la cultura oriental, “he estado muchas veces en Nueva York, pero Tokio tiene más atractivo. Es una ciudad donde convive la tradición con la modernidad, con gente educada, muy respetuosa con sus valores y de un trato delicado.”
Y Natalia Segrelles, la guapísima hija de Coté Soler, que el viernes convocó con Nuria de Pérez Loma a buena parte de la sociedad valenciana en un networking en la nueva terraza Palau Alameda.
Entre los chicos, el grupo más fashion fue el del peluquero Alex Jordán, que estuvo con su pandilla de amigos: Angel Aguado, Goyo Camps, Quique Montoro, el fotógrafo José Luis Abad y Laura Lleó.
El Colegio de diseñadores de interior (antes llamados decoradores) también organizó el jueves una fiesta, sin más motivo que celebrar el día internacional del Interiorismo. Fue una cena informal en el Huerto de Ruzafa, sin discursos y con muy buen ambiente. Más de cien colegiados fueron, entre ellos el decano Pepe Cosín, Nacho Moscardó, Toni Salinas, Ramón Bandrés, Paco Ballester, Elvira de Gracia, Fernando Herrero, Paqui Casans, Fran Sabater, Juan Ferrero, Pedro Díaz Cano, Juan Antonio Pascual, Juan Sanz, Vicente Andreu, que fue con su mujer Elisa Escorihuela, Mateo Climent y Sigfrido Serra y Verónica Montijano, que está preparando un evento súper chulo: un concurso de mesas decoradas con el tema de las Islas Baleares. Habrá veinte mesas de autor que se pondrán ver en una cena en Myrtus el próximo el 21 de junio. Pero antes vendrá la próxima edición de la shopening night, que se celebra el próximo jueves.

lunes, 16 de enero de 2017

Valencianos por el mundo

Cuando Ángela Channing y J.R. Ewing dirigían con mano de hierro sus imperios, lo hacían desde despachos decorados con muebles y lámparas valencianas. Cada vez que Chao-li, el mayordomo de Ángela Channing, abría la puerta a un invitado, los valencianos sentíamos orgullo de que en aquel majestuoso hall hubiese muebles valencianos. Mariner, Hurtado, Giménez, Mariano García… hacían unos muebles y lámparas dignos de figurar en el inventario del testamento de una abuela pastosa. En aquella estética encajaba como anillo al dedo la fallera o el Quijote de Lladró y los tres hermanos de Tavernes convirtieron su apellido en la marca española más conocida en Estados Unidos. Todo aquello se fue al garete con la cultura del usar y tirar que en el mundo de la decoración ha capitaneado Ikea. Y claro, una figura de Lladró queda regular tirando a mal sobre una cómoda Malm.
La creatividad valenciana vive malos tiempos. No porque esté enferma, sino porque no encuentra canales para expandirse. Se hacen cosas buenas, algunas muy buenas, pero falta una industria potente que las apoye y unos canales de comercialización que los sitúen en los escaparates de las grandes ciudades. Lladró lo ha intentado. Le ha dado a sus diseños más vueltas que a un pollo en un asador. Ha sacado menaje de cocina, lámparas, bisutería, velas, y ha contratado a diseñadores estrella como Jaime Hayón, que creó una colección súper chula que llegó a exponerse en 2007 en Colette, una de las tiendas parisinas que crean tendencia en todo el mundo.
Pero en ese cambio se quedaron a mitad camino y mantuvieron las colecciones anteriores, quizá porque no se atrevieron a perder su identidad. Fichaban a diseñadores estrella pero no les dejaban cambiar radicalmente el producto, y eso generó mucha confusión en la marca. Una semana pasabas por el escaparate de la tienda de Poeta Querol y veías la figurita The guest de Jaime Hayón personalizada por Rolito o Paul Smith, y la semana siguiente, un enorme dragón chino o inocentes pastorcillas de rostros dulces. Dicen que el peor camino posible es el de en medio. O te lanzas a la vanguardia o te quedas con la tradición. Ahí tienes a Loewe, que puestos a modernizar, no sólo ha renovado el producto, sino el logotipo, las bolsas de papel, las campañas de publicidad, la decoración de las tiendas y hasta el uniforme del equipo.
Hay que recuperar el terreno perdido. Y hay talento para hacerlo. Ahí está Juan Vidal, que vistió a la novia de Ronaldo en la gala de la FIFA y podría llegar a convertirse en una firma internacional a poco que algún inversor apostase por ella. O la firma Onesixone, del valenciano Adrián Salvador, finalista en los Premios Nacionales de Artesanía 2016, unos bolsos exclusivos, de los que sólo se hacen 161 unidades, y que cada año cuentan con la colaboración de un artista internacional. O Alejandro Resta, que acaba de abrir tienda en Qatar, donde las jequesas se mueren por uno de sus vestidos joya. O las joyas de Vicente Gracia, valoradas como obras de arte en los círculos más tas de Londres, NY o Milán.
Por lo demás, la sociedad valenciana está como el tiempo, frío y desapacible. Enero es un mes para encerrarse en casa, taparse con una manta y esconder los espejos para que no delaten los excesos navideños. Esta semana la única excusa para ponerse mona y dejarse ver ha sido la exposición de fotos de la Fundación Pequeño Deseo en las Cervezas del Mercado de Colón. En la fiesta se bebió cerveza y se probaron las tapas de Manuel y María Querol, ganador y finalista de MasterChef Junior. Allí estuvo la periodista Carmen Alcayde, la interiorista Susana Lozano, el torero Vicente Barrera, además del doctor Mira, María José Escrig y Teresa Badía.