lunes, 13 de agosto de 2007

El diablo viste de Zara

Odio las copias. Antes se guardaban un poco las formas, pero ahora te pasas por los escaparates de las tiendas de Don Amancio Ortega -su hija no viste Zara, véase en el último Hola con rebequita Chanel y bolso coco de Hermès- y empiezas a ver réplicas de colecciones enteras que calcan hasta el estilismo del desfile. Vamos, que llegan antes las copias que los originales, y cuando por fin ves el original, llevas tanto tiempo viendo la copia que se te quitan las ganas. Ya se, ya se, que las copias permiten que hasta los más pobres vistamos de diseño, pero la pregunta es: ¿no se podría diseñar moda barata sin necesidad de copiar la cara? ¿No se puede hacer moda original a buen precio? Pues nada, erre que erre, a fusilar –eso dicen los periodistas cuando se copian textos- lo que ha diseñado Marni, Prada, Gucci y Papuchi.

Por supuesto que Zara no es la única firma de moda accesible que copia, pero sí fue la primera y la que mejor lo hace. Luego vinieron la sueca H&M y todas las demás. Se copia tanto, que hasta existen blogs enteritos dedicados a cazar clones. El mejor se llama “El diablo viste de Zara”, (http://devilwearszara.blogspot.com/) y su autora se recorre todas las tiendas de cabo a rabo –uff, qué mal suena eso- buscando clones de primeras firmas. Esta chica es una experta. No se le escapa una. Cuando ha encontrado la copia, le saca foto y la contrapone al original. A veces, es tan descarado como con el vestido Gucci amarillo de volantes de este verano: había más copias que originales.

Ayer pasé por una de esas tiendas famosas. Ya tienen todas las copias de invierno: en un perchero, los vestidos de Marni, con su cinturón y todo; en otro, una chaqueta de Marc Jacobs con sus bolsillos pequeños; en el estante, una réplica en plástico del carísimo modelo “Muse” de Yves Saint Laurent en coco negro; aquí la chaqueta azul con raya roja estilo colegial de Balenciaga con la única diferencia del ribete negro en la solapa y más allá el vestido Chloé color naranja ácido igualito, igualito al original. Y eso con un golpe de vista, que como te pongas a mirar con lupa podrías encontrar parecidos en casi toda la ropa.

Las hay que copian tanto que son como tops manta legales. Lo que venden es tan falso como los Fendis de la calle Don Juan de Austria. Y no digamos si te metes en Internet, que eso ya es el sálvese quien pueda. Hace unos meses, un caradura vendía bolsos de Loewe dándote la opción de elegir tamaño y color, como el servicio personalizado que dan las tiendas. ¡Qué fuerte! Por cierto, que Loewe –que ha vuelto a llenar sus escaparates con chaquetones de nobuck en pleno mes de agosto - ha dado un giro a su estrategia: por un lado, va a empezar a distribuir bolsos en tiendas multimarca (Mala Malísima traerá sus bolsos la próxima temporada) y, además, acaba de prescindir de José Enrique Oña Selfa, el diseñador de los últimos seis años, y ha fichado a Stuart Vevers, que viene directamente de diseñar bolsos para Mulberry ¡con lo bien que lo había hecho Oña Selfa!. Dicen que Arnault –el dueño de LVMH y también de Loewe- espera que Vevers relance la línea de bolsos. Ya veremos…

Desde luego, si no puedes comprarte un Loewe, siempre es preferible fichar otro más barato que irse a un top manta legal. Para eso están las firmas más asequibles, como Comptoir des Cotonniers en ropa o Fun & Basics en bolsos; o las segundas líneas de las mega firmas (¿qué sería de nosotras sin Miu-Miu o See by Chloé?). Y si no, recuerden el capítulo donde Carry Bradshaw contactaba con un falsificador que le vendía copias de Fendi en un maletero del coche y al final decide no comprarlo porque ella siempre sabría que su bolso era una estafa. Se puede engañar a todo el mundo, pero a una misma, jamás.

lunes, 6 de agosto de 2007

Adiós, Prada, adiós

Malas noticias. Prada también abandona la Copa América. El viernes envió un comunicado de lo más educado –como Louis Vuitton hace una semana- diciendo que no va a participar en la 33 edición. Suena a berrinche del tipo: “si no gano, no juego más”, aunque el motivo que argumenta la firma es que “aunque tenemos disponibles todos los recursos humanos y financieros, hemos decidido que después de tres campañas se ha cerrado el ciclo”. Una pena, la verdad. La Copa América no será lo mismo sin Miuccia Prada. Y sin las fiestas de Prada, pues tampoco, para qué engañarnos.

Hay gente que abandona y no pasa nada, pero hay otros que se nota su ausencia. Vamos, que si hubiera anunciado que no compite el Mascalzone Latino, que por cierto sí que repite, pues nadie se hubiera dado cuenta. Pero claro, tratándose del Luna Rossa de Prada, el hueco será difícil de llenar, casi tanto como el que ha dejado Vuitton. Pasa en todas partes. Hay quien se va y casi ni se nota y otros que son insustituibles. Sin ir más lejos, en la última Pasarela del Carmen -¿porqué se empeñarán en llamarla Semana de la moda?-, Francis Montesinos dejó de desfilar por discrepancias con la organización. Y vaya si se notó. El es el alma de la Pasarela del Carmen. Hay otros que podrían no desfilar y nadie los echaría en falta.

Y hablando de la Pasarela del Carmen, esta semana se ha presentado la próxima edición, que se celebrará en la Feria del 11 al 14 de septiembre. Todavía no se conoce la lista de diseñadores que desfilan porque este año realizará la selección un comité de periodistas de moda valencianos. Están todos menos una servidora, que lleva años tragándose todos los desfiles, mañana y tarde, de los más interesantes a los más aburridos. En fin, será que la organización de la Pasarela no me traga y no me lo explico porque yo sólo he dicho que es un cortijo de cuatro amigos: Josep Lozano, Alex Vidal, Alejandro Sáez de la Torre y otro del que no me acuerdo; que no sirve al fin para el que se fundó –dar a conocer la moda valenciana más allá de Vinaroz y de Utiel- y que no siempre desfilan las firmas que más aportan a la moda valenciana. Eso es lo que he dicho, y por eso no me quieren… ¡snif, snif!.

Al final, nadie es imprescindible. Ni Montesinos en el Carmen, ni el Luna Rossa en la Copa América, pero nadie puede negar que Prada le ha dado mucho glamour a la competición. La fiesta del Mercado Central, a pesar de las críticas y de los errores, fue una pasada. Sólo Prada podía convertir un mercado de frutas y verduras en el sitio elegido para su gran fiesta. Sólo Prada podía crear la expectación que generó; sólo Prada podía hacer que Valencia apareciese en las crónicas de sociedad de las revistas de más fashion del mundo mundial: del Vogue Americano de Anna Wintour –sí, la de la película El Diablo Viste de Prada-; a su homóloga italiana, pasando por la mítica Harpers Bazaar… y en todas, el nombre de Valencia en titulares. Ni siquiera Vuitton fue capaz de llenar tantas páginas. No se quién sustituirá a estos dos grandes del lujo y la moda, pero quien sea lo tiene difícil.

Echaremos de menos a Miuccia Prada, sensacional el día de su fiesta con una falda verde fluor contrastando con un sencillo suéter de lana como de todos los días y el pelo como si se lo hubiera lavado en casa. Si algo aprecia Miuccia es la naturalidad, a la que siempre da un toque de sofisticación, como la falda fluor, sacada de su próxima colección de invierno, con muchas piezas clásicas pero realizadas con tejidos sorprendentes. Una colección inteligente, sin aparentes grandes pretensiones, irónica y siempre intelectual. Como Miuccia.

jueves, 2 de agosto de 2007

Ni Vuitton ni Rolex

Hace quince días, estaba fuera de Valencia cuando me llama una amiga con voz de dar malas noticias: ¿Qué te pasa?, pregunto. –Uff, que la Copa América se va a Italia. -¡No doy crédito! ¿De verdad? –Sí, responde ella, parece que los italianos dan más, o eso dicen los periódicos. Bueno –contesto- no te creas todo lo que dicen los periódicos. Y además, no te preocupes, que siempre nos quedará la Fórmula 1, que esa está confirmada y seguro que también da para muchas fiestas. Así quedó la conversación, con el mal presagio de quedarnos sin Moët, sin parties de Vuitton y Prada y sin invitaciones vip. Ahora que ya sabíamos como saludar en inglés y qué modelito llevar en cada ocasión, era una faena, la verdad…

Menos mal que, al final, todo quedó en un rumor. Los italianos se quedaron con las ganas, Valencia con la Copa y mi amiga respiró tranquila: que sí, que se queda aquí, lo han dicho los periódicos y además hay una bonita foto para confirmarlo, con la Ministra Elena Salgado, la Alcadesa Rita Barberá, el Presidente Camps y Ernesto Bertarelli, todos guapos, contentos y felices por haber firmado el acuerdo. La anécdota de la foto la pone el abrazo entre Salgado y Bertarelli, que ya se conocían de cuando el suizo dirigía una empresa farmacéutica y la ministra de Administraciones Públicas lo era de Sanidad. Dicen que Rita se puso celosa por las confianzas entre los viejos conocidos, pero estoy segura de que son habladurías, porque entre Rita y Bertarelli se nota que hay química y mucha complicidad. Además, Bertarelli le ha prometido a Barberá que uno de sus barcos que ha competido en la Copa América se quedará en Valencia. ¿Es o no un gesto romántico?

Pues nada. Todos felices. ¿Todos? Bueno, no todos. Los americanos del BMW-Oracle no están conformes con las nuevas reglas impuestas por los suizos para la próxima edición de la Copa y ya han presentado una demanda judicial en Nueva York. Bertarelli les respondió el mismo día del anuncio de Valencia como sede diciendo que “quieren ganar en los tribunales lo que no han sido capaces de ganar en el agua”. ¡Me encanta! La cosa va para largo, porque Larry Ellison (del Oracle) está dispuesto a emprender una dura batalla en los tribunales, con todo lo que supone de gasto y desgaste para los equipos. Ya veremos como acaba la bronca.

Los que también se han enfadado (pero no tanto) han sido los de Vuitton, la firma que daba nombre a la Louis Vuitton Cup, la regata que elegía al desafiante al duelo final de la Copa América. Vuitton emitió un comunicado el pasado 14 de julio diciendo que pone fin a 20 años de colaboración “porque las nuevas reglas definen una aproximación más comercial del evento y ya han sido cuestionadas por alguno de los implicados”. Esa es la explicación oficial, aunque las malas lenguas dicen que además es un problema de pasta, vamos, que en la última edición los suizos ya le duplicaron a Vuitton el canon que tuvo que pagar (30 millones de euros) y encima la firma francesa tuvo menos protagonismo. Con semejantes condiciones (los suizos deben ser de lo peor para negociar…) Vuitton dice que se va y con él los litros de Moët (son del mismo dueño). Se rumoreaba que Rolex iba a sustituir a Vuitton, por eso de que ya tiene experiencia con el patrocinio de regatas, pero parece que la cosa no ha cuajado. Una pena…

Total, que entre tantas idas y venidas lo único claro hasta el momento es que la Copa América se queda en Valencia, que entre mayo y junio de 2008, dos meses antes del Premio de Europa de la Fórmula 1, se disputarán las prerregatas, y que la prueba final será en mayo de 2009. ¿Queríamos Copa? Pues toma dos tazas…

domingo, 15 de julio de 2007

No te lo vas a creer

Hace poco leí una cita que decía: “los hombres inteligentes hablan sobre ideas; los mediocres sobre hechos y los simples, sobre personas”. Si la frase es cierta, el mundo está lleno de simples, porque hay que ver cómo cotilleamos todos. Nadie es capaz de resistirse a intervenir en una conversación sobre lo que hizo fulanito o menganita. Y si encima se cotillea sobre alguien conocido, entonces ya es lo más. La vieja cotilla, que apostada en el quicio de la puerta ponía a caldo a todo el que pasaba, ha sido sustituida por la prensa del corazón, de ahí su éxito arrollador.

Acaba de salir una revista en Valencia que habla de moda, de tiendas, de diseño…, pero ¿cuál ha sido el reportaje más comentado?, pues el de la boda del ex conseller Esteban González Pons con Piluca Bertolín, escrito por ella misma en primera persona –original desde luego sí que es esta mujer-. Pues bien, andaba yo por una tienda de ropa y veo a dos clientas ojeando el reportaje y comentando los vestidos de una y otra. Allá que voy yo y me meto en la conversación, y otra que estaba probándose una falda, oye el tema de conversación, y sale corriendo a medio vestir para integrarse al grupo.

Media hora después, entre todas habíamos logrado reconstruir la historia: que si el vestido de novia lo diseñó Pertegaz, el autor del vestido de Doña Leti; que si durante el banquete se proyectó un video con una canción interpretada por el novio; que si regalaron zapatillas de esparto con logo bordadito para que los invitados pudieran bailar hasta las mil; que si el novio recitó el poema con el que se declaró a su esposa y ese poema, junto a otros, se regalaron en un librito, "Mapa de Nuestro Besos" a los invitados, que si ella llegó al lugar con un mercedes del abuelo de él, que si un ilusionista apareció como por arte de magia... ¡Una boda romántica a más no poder! Todo eso era más o menos conocido, pero en un momento la conversación derivó hacia la primera boda de Piluca Bertolín con el diseñador MacDiego, que, aunque se celebró hace años, todavía se recuerda por lo fuerte que fue. ¿Cómo? ¡Cuenta, cuenta!

Pues sí, dice una de las tertulianas, emocionada por haber captado el interés de toda la tienda: durante el banquete, se proyectaron imágenes de la operación de fimosis del novio, Diego Ruiz de la Torre Gómez de Barreda. ¿En serio? –No sólo la de fimosis, sino también la de hemorroides. ¡Es verdad, si fue muy comentado en Valencia! –Dijo otra. Además, los novios fueron al banquete con vaqueros mientras una pareja de actores, vestidos de novios, se sacaban fotos con los invitados, que entre 1500 había hasta quien no conocía a los novios. Pues sí –dice otra-, además había que vestir sin corbata y había que ver la mezcla de gente, que allí estaban hasta los Hell Angels, esos moteros con pinta de guarrindongos . Si, y al finalizar el hubo un baile con estriptease sorpresa sobre un tractor –añadió otra. ¡Qué me dices! Pues sí, una boda tan heavy que pasará a la historia precisamente por lo contrario a la poética boda con González Pons, concluyó la más lista del grupo.

En parte, es lógico que alguien como MacDiego, -autor de las siluetas de Picasso que se ven en varias calles de Valencia y el spot de Bancaja para las retransmisiones de fútbol, el mismo que se atrevió a colgar un enorme desnudo suyo sobre un edificio de la Gran Vía-, sacase sus mejores ideas para su gran día. Y además: ¿de qué íbamos a cotillear si no fuera por estas bodas? Desde luego, si hablar de personas es una simpleza… ¡Viva lo simple!, que no veo yo en el mostrador de Chapeau hablando de la diferencia entre el método kantiano y el cartesiano.

domingo, 8 de julio de 2007

Al arroz con bogavante le sienta bien el Moët

Más de uno ha respirado tranquilo ahora que el Alingui ha ganado la regata y es probable que la Copa America se quede en Valencia. ¡Uff, que alivio! Si todo va bien, volveremos a los cócteles con Moët, a las fiestas glamurosas y al fondo de armario con vestidos de largo. ¡Qué sería de nosotros si nos quitan todas esas fiestas a las que nos hemos acostumbrado! ¡No quiero ni pensarlo!

Es verdad que cuando se anunció que seríamos la sede de Copa América, muchos no intuíamos lo que se venía encima. La primera impresión de que aquí se estaba cociendo algo importante la tuvimos cuando vino Miuccia Prada para la botadura del Luna Rossa. ¡La dueña de Prada en Valencia! Estaba claro que algo iba a cambiar en la patria del Cap i Casal, pero –diantres, siempre hay un pero- pronto con ella llegó también el primer fiasco para más de uno. De alguna manera, Miuccia vino a poner las cosas en su sitio: Valencia era ya la sede de la Copa y eso la convertía en uno de los centros de atención del glamour internacional, pero no todo el monte iba a ser orégano, y más de uno se sintió despechado cuando se acercaba la fecha de la botadura y el cartero no traía la esperada invitación.

Había que empezar a admitirlo: la Copa América era una celebración de pijos internacionales que ora se reunen en Saint Tropez, ora en Nueva York y, mira tú por donde, ahora incluían a Valencia en sus itinerarios. Sólo así se explica que cuando Prada echó la casa por la ventana en su megafiesta del pasado abril, las invitaciones fueran en inglés, que en las bases de los equipos te preguntaran en todos los idiomas menos en castellano y que no nos enterásemos ni de la mitad de fiestas privadas que han organizado los patrocinadores. Esta es una competición de millonarios y todo lo que preparan está pensando para mimar a sus invitados archi-mega-vip, desde el pantalán de los megayates, hasta los barcos de los patrocinadores.

Con la Copa América los valencianos hemos vivido una historia de encuentros y desencuentros. Nosotros, hay que decirlo, no teníamos ni idea de qué iba la Copa América, ni porqué se montaba tanto revuelo por unas regatas. Tampoco entendimos bien por qué, si estamos en Valencia, te recibían en las fiestas con un “buona sera” o un “hello”. Pero una vez nos conocimos mejor (no por las grandes cadenas de televisión españolas, que hay que ver que poca cobertura nos ha dado), tanto unos como otros empezamos a disfrutar. Nosotros, con la competición y la dársena del puerto, tan animada; los suizos, con la ciudad, el clima, el mar y hasta con los valencianos, de quienes dijo Patrizio Bertelli (no confundir con el suizo Bertarelli), esposo de Miuccia Prada, aquello de que “no tenemos tradición marina, ni conocemos ni entendemos de vela…” Menos mal que luego llegó Rita Barberá y le respondió que “Poca afición puede crear un equipo como Luna Rossa entre los valencianos si no invita a nadie a la botadura de su barco”.

En el fondo era un problema de conocimiento mutuo. Como dijo un viejo profesor de mi Universidad –bueno, igual no era tan viejo, pero queda bien la frase-,”Se conoce lo que se ama y se ama lo que se conoce”. Parece de perogrullo, pero tiene mucha miga: Lo que no se conoce, es imposible que se ame. Y, al revés, si algo te gusta, quieres saber cada vez más. Total, que ahora que nos conocemos mejor y hemos empezado a amarnos cual tortolitos en fase flechazo (aunque esto de Copa América tiene más de relación interesada que de amor platónico), toca confiar en que los suizos se queden aquí, ¿dónde van a estar mejor ahora que ellos se han acostumbrado al arroz con bogavante y nosotros al Moët Chandon?

martes, 3 de julio de 2007

Qué triste es ser pobre

Lo malo de las crisis económicas es que no afectan a los ricos; ¡qué mal me caen!, siempre con esas tarjetas inmunes a los vaivenes del Euribor, del precio de la gasolina, y del de la luz. Y una de dos, o a la sombra de las recalificaciones de huertos de naranjos han proliferado los ricos y hay más que quinceañeras en un concierto de Bisbal, o es que las empresas de créditos fáciles se están poniendo las botas. O quizás sean las dos cosas juntas, sí eso debe de ser, porque si no, cuesta entender que con los sueldos que corren, haya mercado para tanta tienda cara como se está abriendo en Valencia. Esta semana, ha habido dos inauguraciones de tiendas archi-super- mega de todo para que los que vivan de algo más de un sueldo de mileruista. Y las dos con champagne y catering del bueno. ¡Ale, que no decaiga la fiesta! (ahora cuando llegue el invierno veremos, sin Copa América, menudo bajón…)

La primera inauguración fue el miércoles: Rabat, una firma muy conocida en Barcelona, con dos joyerías ¡dos! en pleno Passeig de Gràcia, ha escogido la calle Colón de Valencia para su primera aventura fuera de Barcelona. Bueno, en realidad ya probó suerte hace un año con un espacio dentro del Corté Inglés de Pintor Sorolla, y debe haberles ido muy bien porque ahora repiten con una tienda entera. ¡Y qué tienda! Decorada por Estrella Salietti, el espacio resulta bastante atípico para una joyería. Vamos, que más bien parece una tienda de moda. Y no es casualidad, porque Rabat se ha situado intencionadamente en el extremo opuesto a la joyería clásica: nada de joyas para toda la vida, de esas que buscan las madres para que pasen a sus hijas; Por el contrario, Rabat tiene relojes y joyas de mucha tendencia y de firmas tan conocidas como Cartier, Panerai, Chopard, Chaumet o Dior. Su público: modernos, deportistas con pasta, cincuentones con deportivo y señoras que todavía se atreven con pitillos y taconazos y no quieren ni oír hablar del traje chaqueta de largo a la rodilla. Cuentan que en su tienda de Barcelona es muy habitual ver limusinas aparcadas en la puerta, con jugadores de fútbol y famosos de diversa procedencia. De todos modos, Jordi Rabat, el hijo de los dueños, Cuca y Esteve Rabat, que estuvo en Valencia para la inauguración, dice que en esta joyería hay piezas para todos los presupuestos. De hecho, Jordi asegura que el espacio está pensado para que no intimide y sea de fácil acceso a todos, como si fuera una tienda de ropa, de modo que puedas cotillear por los expositores y fichar desde un reloj carísimo o un móvil de lujo, como los Vertu, hasta una pulserita de cordón de piel, de esas parecidas a las que venden los hippies. En ese segmento de consumidor de pulserita hippie ya entramos los pobres… ¡Si es que no se les escapa una!

La firma de moda Hugo Boss protagonizó la segunda inauguración de la semana. Celebración por todo lo alto para su nueva tienda de la calle la Paz, incluidos futbolistas famosos -Cañizares, David Abelda, Edu-, de la moto (Fonsi Nieto); el cantante Manu Tenorio y hasta el torero Oscar Higares ¡que no falte de nada! La tienda está muy bien, mucho más amplia que la que tenían en la calle Correos, que se quedará para la ropa de mujer, porque en la que acaban de abrir sólo tienen las colecciones de hombre. Eso sí, las tienen todas: sastrería, sportwear y la línea Orange, de ropa más de calle, y la Green, para hacer deporte. Y para rematar la fiesta, cenita ideal de la muerte en la terraza de L’Umbracle, con catering del bueno, música de la buena, sillones cómodos y ese entorno tan fantástico que es para no dejar de mirarlo. ¡Ay, que malo es ser pobre!

lunes, 25 de junio de 2007

En tu fiesta me colé

Los periodistas somos lo peor, mira que puso empeño la jefa de prensa de ACM, la tal Bea Pastor, en que no fuésemos a su fiesta del jueves en Tabacalera. Pues nosotros, erre que erre, y si no quieres caldo, dos tazas, allí que éramos una docena larga de la canallesca –así nos autodenominamos entre nosotros-… y ¡uff!, ¡qué gustazo!, por partida doble; la primera por esa sensación traviesa de haber burlado el cerco, la segunda porque la fiesta fue la leche, perdón.

Así que, con el permiso de Bea, les cuento: el antiguo edificio de tabacalera parecía una disco de los ochenta, con sus lucecitas y su música en directo de voces negras que hicieron bailar hasta la mismísima Rita Barberá. Vamos, una super fiesta, con modelos de aquí (¡qué delgada Nieves Alvarez para estar embarazada!) y de fuera de aquí –Naomí Campbell, que no es tan alta como parece, o eso dijimos las envidiosas de las chicas, y Adriana Karembeu, que ahora entiendo porqué fue chica Wonderbra. La que estaba impresionante es Ornella Muti, igualita que hace veinte años. En cuanto a los modelitos un poco de todo: las invitadas que vinieron por contrato, de largo, y el resto, la mayoría de corto, excepto Mayrén Beneyto, que hizo caso al protocolo y llevaba un vestido hasta los pies impresionante. Y hablando de etiqueta, ¿por qué Bertarelli, patrón del Alinghi y anfitrión del evento, llevó corbata si la invitación exigía esmoquin? No parece muy correcto, la verdad…

Si algún pero se le puede poner a la fiesta de ACM es que el edificio de Tabacalera estaba tan decorado, con tanto panel, luces, telas y moqueta negra, que prácticamente no se reconocía. Vamos, que para convertirlo en una discoteca no hacía falta coger esta joyita modernista, cualquier nave industrial hubiera valido. Además, la fiesta de ACM nos pilló a todos un poco cansados, porque no fue la única de la semana. El martes se presentaba en el Náutico de Valencia el equipo de vela Fermax que competirá esta temporada. Lo bueno del equipo es que los regatistas se formaron en Javea, son de aquí de toda la vida y como que les tienes más cariño, sin ánimo de comparar.

El miércoles, sesión doble. Primero, inauguración de la nueva barra de sushi en la terraza del Hotel Westin, un lujazo de sitio y un sushi tan apetecible que los invitados se lanzaban palillos en mano a por las bandejas como si no hubieran visto un atún en su vida. Es lo que pasa cuando el catering está bueno, que pierdes las formas y te olvidas de que correr a por la comida no es la mejor forma de comportante en un hotel de cinco estrellas. Pero bueno, a estas alturas, como que ya da igual. El chef japonés, por si quieren felicitarle, se llama Masaki y es el mismo del restaurante Tastem, que se trajo Ulises Menezo desde Japón, donde estuvo viviendo una buena temporada y a dónde exportaba puros habanos desde España ¡qué cosas!

Y hablando de puros. La segunda fiesta del miércoles fue precisamente para presentar un nuevo puro de Cohiba. ¡Menudo espectáculo montaron en uno de los recintos de la Copa América! Teniendo en cuenta que el público era mayoritariamente masculino –normal, tratándose de puros-, los muy listos hicieron desfilar a un pedazo de mujeres, a cual de todas más de rompe y rasga: Adriana Karembeu, que repitió luego en la fiesta de ACM; Vicky Martín Berrocal, una pura sangre con una grasia y un poderío que hasta la Karembeu parecía inocente, y Marisa Jara, rollo Julio Romero de Torres, todas con ropa negra hiper ajustada, labios rojos y miradas asesinas lanzadas a un chico Martíni, pero cubano. Vamos, que ya se pueden imaginar cómo disfrutaron los invitados, y no sólo por el habano.

lunes, 18 de junio de 2007

No hay quien nos entienda

¡Pero mira que las mujeres somos complicadas! De joven, no tienes más obsesión que vestir como tus amiguitas del alma, que si ellas se ponen mechas color butano, tú butano y medio. No hay más que ver a un grupo de quinceañeras en la puerta de Vips, todas igualitas hasta en el flequillo; pero, ¡ay!, con el paso de los años maduras y un buen día decides que no copias más, que tú tienes tu carácter y no vas imitar a nadie, y menos aún a tus amigas. Desde entonces, comienza tu lucha diaria por ser la más personal del mundo mundial, pero sin pasarte, no vayas a parecer Laura Ponte. El primer síntoma es que te parecen espantosas las marcas que lleva todo el mundo, véase bolso con letras CH o colgante con forma de osito. La siguiente fase llega cuando empiezas a buscar complementos sin logo o con el logo tan escondido que sólo tú, que tienes esa personalidad tan divina y estupenda, conoces el valor de lo que llevas.

¿Es o no es complicado esto de ser mujer? Claro que más complicado lo tienen los que venden productos para mujeres, porque a ver con qué nos sorprenden a partir de cierta edad para que la compra nos haga sentir como mínimo especiales. Las grandes marcas hace tiempo que siguen una estrategia doble: por ejemplo, Chanel tiene su línea de perfumes convencionales accesibles a tutiplén, para las que quieren lucir logo; y por otra, ediciones super limitadas que sólo se pueden comprar en su tienda de Madrid, para las que buscan diferenciarse.

Las empresas de cosméticos han descubierto antes que nadie ese segmento de mujeres maduras con cierta dosis de esnobismo, como Isabel Preysler, que cuando nadie conocía Bobbi Brown, ella ya presumía de utilizar su base de maquillaje que se traía de Nueva York. Ahora que se vende en el Corte Inglés, seguro que utiliza otro corrector de ojeras. Probablemente, el de Laura Mercier, la maquilladora de Julia Roberts, Madonna, y Angelina Jolie, ¡entre otras famosas! y una auténtica desconocida en Valencia…hasta hace poco. Fiona Milne, una escocesa afincada en Denia y aficionada a esto de la cosmética “solo para enteradas”, acaba de abrir una perfumería en Conde Salvatierra con todas sus cremitas y perfumes favoritos, muchos de ellos imposibles de encontrar no sólo en Valencia, sino en España. Fiona asegura que muchos de esos potingues son tan especiales que en Londres se agotan apenas se reciben.

Q Perfumería, así se llama el nuevo espacio, vende cosmética de lujo de nombres que apuesto mi bolso Chloé a que ni les suenan: Ré Vive, una línea creada por el cirujano plástico Gregory Bays Brown; Dr. Sebagh, productos con mucha concentración de vitaminas y minerales que prometen una piel radiante y joven; los cosméticos Ren, completamente biológicos; Freeze 24-7, que hace desparecer completamente las marcas de gestos en poco tiempo… En Q también tienen cosméticos para hombres que se cuidan y perfumes especiales, como los de Frédéric Malle, creados por un grupo de noses (narices, así se llaman) que se han unido para elaborar las esencias más singulares. Garantizado que no te cruzarás con una señora que huela como tú…

Q no es la única perfumería con productos de marcas poco convencionales que ha abierto en Valencia. Otra firma de cosmética de culto, Korres, inauguró tienda en Valencia en el Centro Comercial Aqua. Las más sabiondas y viajeras conocen Korres seguro. Es una empresa griega de cosmética famosa por sus ingredientes naturales y sus activos de extractos de plantas. Como no podía faltar, en Korres aseguran tener una lista de clientes famosos que van desde David Beckham, Drew Barrymoore, Naomi Campbell, Eugenia Silva o Nacho Duato.

lunes, 11 de junio de 2007

"Hay gente pa to"

Cuando se anunció que Valencia sería la sede de la Copa América hubo vaticinios para todos los gustos; algunos lo presentaron como lo más importante que le había pasado a la ciudad desde la entrada de Jaume I, otros vieron oportunidades de negocio por doquier y proliferaron las revistas gratuitas y las guías de ocio que se las prometían muy felices y duraron menos que una falda de Prada en un outlet. Hubo, como no, quien desde el principio dijo eso de “…y a mi plin” augurando que la Copa América no le iba a alejar del despertador ni del recibo de la hipoteca.

El caso es que la ciudad abrió sus brazos a todo lo que traía consigo el evento con la misma ilusión con la que un niño vive todo lo que rodea a la llegada de los Reyes Magos. Y habrá cosas que se nos podrán criticar, pero desde luego parece claro que el balance va a ser positivo tanto para la ciudad como para la organización del evento. Así es que parece claro que el matrimonio entre Valencia y la ACM –America’s Cup Management- ha funcionado y eso que el carácter de un suizo se parece al de un valenciano lo que un bolsito de Hermès a una riñonera del todo a cien.

Estamos en la recta final de ese idilio; los suizos preparan una fiesta para el día veintiuno en el antiguo edificio de Tabacalera, será su gran día: más de mil quinientos invitados, champagne, lujo y glamour a gogó; y una servidora dispuesta a hacer un pacto con el diablo para colarse en la fiesta y luego contársela a ustedes. Pero… ¡Oh, mísera de mí!, a estas alturas todavía no tengo invitación. Decidí remover Roma con Santiago para conseguirla y al final me pongo al teléfono con quien, según me dicen, tiene mano para conseguírmela; una tal Bea Pastor –que bien, pienso yo, es gent de la terra, seguro que me entiendo mejor que con los suizos-. “Hola Bea, mira, no he recibido todavía invitación para vuestra fiesta”. Respuesta: pues ya se han enviado. Si no la has recibido es que no estás invitada. (Añádase tono cortante, seco, telegráfico y con un cierto aire de mosqueo). ¿Pero yo qué le he hecho a esta mujer? En fin, continúo por si se trata de un error: “Mira Bea, es que hemos seguido muy de cerca vuestro tema y me gustaría continuarlo con esta fiesta…”. Respuesta: “Pues te acercas a la puerta y puedes sacar todas las fotos que quieras”. “¡Ah! Vale”, respondo mientras me quedo pensando si es que yo alguna vez le habré robado un novio a esta mujer y desde entonces me ha jurado odio eterno. Al otro lado del auricular reina una largo y profundo silencio que rompe ella con un secante:
“¿Algo más?”
No. respondo.
Pues vale, adiós.
Fin de la conversación. Ni gracias, ni hasta otra, ni siquiera un: “lo siento chica, te la tenía jurada”. Nada de nada.

En fin, cosas de la vida. Ya se sabe, como dijo el torero: “Hay gente pa to”. Menos mal que esa misma tarde me puse más mona que ni sé y me fui al concierto de Paco de Lucía con una invitación de las buenas a ver uno de los mejores conciertos de la temporada. (Aviso: hay que llevar algo de abrigo porque el viento del puerto es traidor). El concierto, ideal de la muerte, con el público de lo más animado (¡menuda grasia tienen los gitanos!). Y para finalizar, cenita en el Foredeck Club, situado en la última planta del Veles e Vents y al que sólo puedes acceder con invitación vip ¡Así es esto de la Copa América! La comida, de esa tipo internacional que es como decir de ninguna parte, vamos, que tan pronto te sacan algo japonés como una ración de salchichón y chorizo. Pero bueno, el sitio está tan bien decorado y atendido, con buena música y sillones de diseño, que hasta la comida da un poco igual. Total, que con noches así, casi nos olvidamos de otras fiestas …

lunes, 4 de junio de 2007

Lladró en Colette

Cuando me lo contaron no lo podía creer. Las figuras de Lladró de toda la vida ocupan estos días un escaparate enterito de Colette, la tienda de París más fashion del mundo mundial. ¡Lladró en Colette! A ver, para situarnos, Colette no es sólo una tienda de moda, es la tienda de moda con mayúsculas, vamos, que muchos matarían por vender allí. ¿Recuerdan el boom de las Converse? Fue gracias a Colette que pasaron de simples zapatillas de quinceañeros a otras que podías llevar hasta con falda de Prada. Y es que esta tienda es capaz de convertir en objeto de culto todo lo que toca, que se dice pronto. Objeto de culto = millones de fashion victims suspirando por llevárselo a casa y los de marketing dando saltos de alegría.

¿Cómo ha conseguido Lladró vender en Colette? Yo diría que por una mezcla de talento y suerte. Talento, el del nuevo director artístico de la firma, Jaime Hayón, un diseñador fichado por Alain Viot para rejuvenecer un producto que necesita un lifting radical, pero sin pasarse con la tijera para que no perdiera personalidad. El primer trabajo de Hayón es una colección de clásicos a los que ha modernizado quitándoles el color y con unas pinceladas de platino. La otra parte de la historia es capricho del destino (¡ay, como en las novelas!). La dueña de Colette paseaba con su hija Sara por la feria Maison et Objet cuando decidió entrar en el stand de Lladró. El stand todo blanco, futurista y neoclásico (¡como en 2001 una odisea espacial!), le gustó tanto que pidió un adelanto de la colección en exclusiva para su tienda, lo cual no es ninguna tontería, porque hasta el mismísimo Karl Lagerfeld -¡Chanel no sería lo mismo sin él¡- se ha pasado estos días por allí.

Por eso de que no me lo termino de creer, le pregunto a una amiga que sabe mogollón de estas cosas y me da una explicación que me deja boquiabierta. Según mi amiga, listísima ella, a Colette no le ha gustado tanto la figura como la ambientación del stand, de ahí que haya trasladado a su escaparate el stand enterito y no se haya atrevido con el producto sólo ante el peligro. En cuanto a la nueva colección, mi amiga asegura que el problema es que contratan a diseñadores fantásticos pero no les dejan cambiar radicalmente el producto, por eso Hayón sólo ha tocado el color, no han querido que renueve las siluetas clásicas y bastante amaneradas de las figuritas. Hay un factor más que según mi amiga explica lo de Colette: cuando has traído lo más vanguardista, tecnológico y fashion, desde Japón a la Cochinchina, te las ves y deseas para sorprender a tu público.

El caso es que los clásicos tienen que reinventarse una y otra vez para seguir estando ahí. Como Lalique, que con motivo de la Copa América recibió el encargo de crear una serie de piezas de cristal diseñadas por Javier Mariscal. La colección se presentó el viernes en la joyería de Vicente Gracia, un anfitrión que derrocha encanto y que no sólo crea joyas especiales, sino que sabe rodearse de objetos especiales (¡qué bonita es la joyería!). Con esos ingredientes, jazz en directo, champagne, jamoncito del bueno y vitrinas llenas de piezas adorables, objetos de plata y lámparas de Tiffany –las originales, preciosas- y un buen grupo de amigos, la velada fue un placer en todos los sentidos. Vicente tuvo la gentileza de sortear un broche con sedas del añorado Juan Izquierdo y piedras preciosas y el detalle de regalar a cada invitado un anillo muy de su estilo. Desde luego, la excusa de las regatas nos está dando para muchos momentos agradables. Y lo que vendrá, porque la voz de Dulce Pontes y la guitarra de Paco de Lucía prometen noches mágicas en Valencia.