lunes, 22 de marzo de 2010

Unos que vienen, otros que se van...

Dice el director de El Corte Inglés de Nuevo Centro, Juan Solbes, que el perfil del comprador de este centro es mujer, de mediana edad y ama de casa. Una vez al mes va a comprar ropa, normalmente por la mañana y entre semana y va andando con sus piernecitas, nada de coche ni taxi. ¡Toma castaña!, eso es marketing y lo demás discursos de yupi trasnochado.
Ese perfil de compradora encaja como un guante en una mano con la ropa de Luis Rocamora, el tercer diseñador valenciano que abre un corner en el Corte Inglés, y eso no es moco de pavo –los otro son Francis Montesinos y Dolores Cortés-. La ropa de Rocamora estará en Nuevo Centro porque Juan Solbes estuvo en uno de los desfiles del diseñador, invitado por un amigo común, y se dio cuenta de que esa ropa iba a enloquecer a buena parte de sus clientas. Por ahora, Rocamora estará sólo en Nuevo centro: “Eso para empezar –dice Solbes- porque si funciona lo hacemos en el resto de España”.
En la presentación del corner estuvo Dolores Cortés, que vende su ropa en 83 centros del Corte Inglés. Allí dijo una frase que debería hacer pensar a más de uno: “La moda no puede ser sólo un acto de autocomplacencia, no se puede quedar sólo en un taller”. Vamos, que el diseñador no puede vivir sólo de los desfiles, sino que su ropa tiene que venderse y ser un proyecto rentable; o dicho de otra forma, que la ropa debe diseñarse pensando en el público que la va a lucir y no en el ego del diseñador con ínfulas de artista.
Dolores Cortés, dirige una empresa rentable y en plena expansión. Lo suyo es la ropa de baño y cuenta que las brasileñas usan más tanga que las españolas porque no les molesta enseñar culo, mientras que el pecho lo llevan siempre más bien tapadito, al contrario que las valencianas, que no nos importa enseñar canalillo pero preferimos ocultar nuestros contorneados pompis, ¿por qué será?
La ropa de Luís Rocamora es básicamente de fiesta: vestidos de cóctel, abrigos, trajes chaqueta, vestidos largos, la mayoría en sedas naturales y en colores clásicos. Ideal para madrinas de novia y para actos sociales varios.
Rocamora lleva casi treinta años en el mundo de la moda, aunque por su aspecto nadie lo diría, ¡parece un treintañero! Empezó diseñando calzado, pero luego se encaminó hacia el diseño y patronaje en prendas de vestir. Hace nueve años abrió un atelier de alta costura en la calle Linterna.
La colección de pret-a-porter “Luis Rocamora Collection” permite acercar la alta costura a mujeres que tienen el tiempo necesario para un trabajo a medida, pero “sin renunciar a un buen diseño, a una calidad de gama alta y a unos precios razonables que se ajustan a todo tipo de economías”, dice Rocamora.
Otro diseñador valenciano, Javier Villajos (Javier y Javier), está desfilando precisamente hoy en Londres. Participa, por segundo año consecutivo, en la elección de Miss Top Model Reino Unido 2010. El año pasado ya volvió locas a más de una inglesa excéntrica y divina y este año promete volver sin ropa porque se le van a quedar toda.
Aquí, en Valencia, Enrique Lodares hizo un despliegue de maestría y elegancia en su desfile del jueves en su taller de la Calle la Paz. Con música flamenca, habaneras, boleros y todo un repertorio de los cincuenta, cautivo al público. Mayrén Beneyto aplaudía y asentía con la mirada cada diseño. Pero no era la única. Vamos, que cayeron a los pies de Lodares, sobre todo después de ver el impresionante vestido largo que cerró el desfile ¡uff, uff, uff!
Unos abren, otros cierran. Como diría Julio Iglesias: “…unos que vienen, otros que se van…” El caso es que esta semana ha cerrado Tonuca ha cerrado esta semana su taller y su tienda, cosas de esta endemoniada crisis que castiga a unos más que a otros. En fin, una lástima porque Tonuca es uno de los baluartes de la moda valenciana.
Y quien abre es Salvatorre Ferragamo, la casa italiana de los zapatos exclusivos. Abrirá en Poeta Querol, en el bajo que ocupaba Loewe mujer. Lo mejor de la casa es el modelo “Vara”, un zapato cerrado, de punta redondeada, con tacón bajo, lazo de gros-grain y placa dorada con el logo de Ferragamo.

miércoles, 10 de marzo de 2010

La arruga el bella… ¡y una porra!

Odio, odio, odio a Sandra Bullock, a Penelope Cruz y a Angelina Jolie; las odio a las tres porque van por la vida luciendo las mismas piernas, el mismo pecho, el mismo pompis y la misma cara desde hace veinte años. Y mientras, el resto de las mortales nos encaramos cada dos por tres al espejo y aceptamos con resignación nuestra condena a convivir de por vida con la flacidez, las canas y las arrugas. Y digo yo, si eres famosa, rica y guapa; si con tu mera presencia eres capaz de rendir a un ejército de hombres; si los modistos y diseñadores de medio mundo te persiguen para que luzcas sus modelos, ¿qué endemoniada necesidad tienes de operarte mil veces para parecer eternamente joven?; ¿a qué ese ensañamiento con el resto de las mortales?
Claro que puestas a odiar, a la que más odio es a Meryl Streep; ¡sesenta años que tiene la tía y, mírala, parece una treintañera capaz de enloquecer al mismísimo Jon Kortajarena, que podría ser su hijo!
Alguien debería sacar una ley que prohibiese a las famosas operarse para que todo el mundo viese como se llenan de canas y de arrugas, mientras las demás nos atiborramos a botox y parecemos más jóvenes que ellas; esa sería una buena forma de compensar las injusticias de este mundo.
A la espera de esa ley que nunca llegará, lo que nos queda a las cuarentonas mundanas es rebanarnos los sesos para decidir entre no hacer nada y confiar en aquel viejo dicho que nadie se cree de que “la arruga es bella”, o someterse un tratamiento de rejuvenecimiento. Y la que opte por el tratamiento aún tendrá que elegir entre el botox, la mesoterapia, los ultrasonidos, el quirófano, el peeling o el suicidio colectivo.
El último invento que han sacado es la electroestimulación facial, un aparatito que ejercita los músculos de la cara y promete recuperar el contorno caído y levantar los pómulos en ocho semanas. En fin, que para el verano puedes lucir más lozana, fresca y juvenil que Doña Leti…
Fíjate lo que son las cosas, que la gimnasia facial es exactamente lo contrario al botox, que paraliza los músculos. De hecho las instrucciones del aparatito dicen que no funcionará en los músculos relajados por el botox. Vamos, que tienes que elegir, o una o otra.
Yo a estas alturas ya no sé que pensar. Llamo a mi asesora de estética, Ursula Sopena, a ver si me saca de dudas y me dice que tenga cuidado con esos aparatos caseros, que una clienta suya casi se quema la piel con uno de luz pulsada, ¡uff, uff, uff! Ella me recomienda unas inyecciones de colágeno, vitaminas y ácido hialurónico.
Para terminar de complicarlo, esta semana me envían una muestra de una cápsula de rejuvenecimiento. A punto estuve de tomármela sin leer las instrucciones, que decían claramente que el contenido de la cápsula era ¡veneno de serpiente! y que no había que ingerirlo, sino mezclarlo con la crema hidratante. ¡Glups! El veneno de vívora tiene un efecto similar al botox, relaja los músculos y paraliza las contracciones musculares.
Definitivamente, elegir la ropa de la temporada es mucho más sencillo que escoger un tratamiento, así que opto por ir de compras. Afortunadamente, la semana que viene hay un montón de excusas para salir de tiendas y olvidarse de las arrugas. El lunes abre nueva tienda Begoña Buqué, en Grabador Esteve, con ropa muy juvenil y desenfadada, muy de su estilo.
El jueves, ración doble: por la tarde, desfile de Enrique Lodares en su estudio de la calle la Paz y por la noche ¡tachán, tachán! Noche abierta de la tienda de Sfera de Colón 1. No sólo estará abierta de 10 a 12 de la noche, una hora estupenda para ir de compras, sino que además toda la colección de verano ¡toda! Tendrá un veinte por ciento de descuento. Además, habrá fiesta con DJ, jamoncito del bueno y hasta actores de l'Alqueria Blanca Iris Lezcano (Anitin) y Alex Gadea (Diego, el hijo de Blay).
Ah, bueno! Y Marta de Diego ha sacado una nueva línea Demi-Couture que te permite lucir un modelito a medida por la mitad de presupuesto y, por si fuera poco, el viernes Luís Rocamora inaugura un nuevo espacio en El Corte Inglés de Nuevo Centro. El tratamiento contra las arrugas, lo dejaremos para otra semana.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Moddos contra Cobra

Si no quieres que tu hijo llegue a ser un tipo soez y desagradable como John Cobra, tienes que enseñarle algo más que el uso del genitivo sajón y la función de la fotosíntesis. La buena educación consiste en hacer la vida agradable a los demás, cosa que al bueno de Cobra debe sonarle a física quántica.
Los modales se están perdiendo, si es que no se han perdido ya del todo; y como muestra, basta subir un día en el metro para darse cuenta de que ya nadie, con menos de treinta años, cede el asiento a quien lo necesita. El uso del usted se va perdiendo víctima de ese absurdo progresismo que trata de erradicar cualquier síntoma de autoridad.
Y el caso es que de esto en los colegios se habla poco, y en las televisiones aún menos, así que si queremos frenar este proceso infame de entronización de la vulgaridad tendremos que hacer algo entre todos.
Ser educado no es sólo leer historia y ver documentales, pasa también por saber comportarse, vestirse adecuadamente para cada ocasión, saber maquillarse, atender bien a tus invitados, tener buena conversación y, sobre todo, hacer la vida agradable a los demás. El buen gusto y los modales también son educación.
Recuerdo que el año pasado un grupo de chicas del Colegio Cumbres participaron en el programa “Pure fashion” en el que aprendían a maquillarse, a vestirse, a caminar, a comer, a comunicarse adecuadamente y valorar su físico aunque no tuvieran las medidas de una top.
Una cosa buena tienen los chicos de Moddos, ese club pijo tan criticado: cada semana organizan cursos para que sus socios aprendan. Por ejemplo, se trajeron a Valencia al prestigioso chef Koldo Royo, que dio un curso sobre tapas. Luego organizaron otro curso para que los niños aprendieran a preparar galletas decoradas y la semana que viene han preparado otro sobre piedras preciosas.
La semana que vienen han organizado otro para sobre piedras preciosas. El curso será en el Hotel Westin –mono a más no poder- y allí los hermanos Jordán, fabricantes de joyas, enseñarán a distinguir un zafiro de un rubí, a conocer las características de un diamante o a aprender qué es exactamente un brillante.
El siguiente curso será una cata de champagne Möet & Chandon, que se celebrará en el Studio Montañana. Un enólogo de la casa francesa, Xavier Monclús, explicará todos los matices y características de los champagne de la firma: brut imperial, brut Rose, Gran Vintage y Gran Vintage Rose.
A los intelectuales progresistas, anclados en el antifranquismo de los sesenta, seguro que les parece burgués, carca y casposo hablar de la diferencia entre un zafiro y un rubí. A ellos lo que les va es hablar de las profundas diferencias que hay entre Serrat de Aute, pero ellos lo hacen porque en los setenta lo suyo era ir desaliñado y un poco guarro; eso era una muestra de protesta ante la burguesía franquista. Pero ahora todo eso ya pasó y va siendo hora de que volvamos a aprender a hacer galletas.
Afortunadamente, los cursos de Moddos no son los únicos. Giorgio Armani ha organizado un curso de maquillaje en el Corte Inglés de Pintor Sorolla. Hasta el 6 de marzo, se puede pedir hora comprando un par de productos de maquillaje. El curso dura dos horas y lo dan maquilladores de la firma, que enseñan a iluminar la tez apagada, corregir imperfecciones, conseguir una mirada intensa y sensual, hacer los famosos “smoky eyes"...
El curso de maquillaje viene bien porque se acercan los meses de bodas, bautizos y comuniones. Mi asesora de estética dice que ahora es cuando se empiezan los tratamientos corporales y cuando se acerca mayo, los faciales.
Y hablando de tratamientos, la semana que viene se inaugura en Valencia un nuevo centro de estética en la Calle Sorní, se llama Sorní 29 y se trae una nueva línea de cosméticos llamado Cosmocéuticos, un tratamiento antiedad para rejuvenecer la piel mediante principios activos. Dicen que es la cápsula de la eterna juventud, un lifting natural sin inyecciones, con resultados inmediatos y sin fecha de caducidad. Yo hasta que no lo vea, no lo creo, pero por si acaso habrá que probar.

miércoles, 24 de febrero de 2010

¡Que no cunda el pánico!

El martes se anuncio el cierre de Armani y más de uno lo vivió como el crack del 29. La realidad nos abrió los ojos: los valencianos ya éramos ricos, sino unos hortelanos que durante algunos años habían vendido bien su cosecha…

La semana pasada el cierre de Armani agitó más de una conciencia. ¿Y si el cierre de la megatienda de Colón era el principio de una serie de cierres en cadena? Peor aún, ¿es que los valencianos habíamos dejado de ser ricos y no podíamos comprar ni un traje italiano? Los más pesimistas llegaron a pensar que esto era como el martes negro del comercio del lujo y que en realidad Valencia no tenía mercado para tantos Vuittones y Loewes y que aquí solo funcionaba Carrefour y Kiaby. ¡Uff, qué susto más tremendo!
Cuentan que hasta la mismísma Rita Barberá intentó mediar con la firma para que no cerrase. Y no porque Rita sea clienta de Armani, no, sino porque la alcaldesa sabe que las firmas de lujo son tan atractivas para los turistas como la Lonja de Valencia –así de frívolos somos- y además el cierre no beneficiaba nada ni a la imagen de Valencia en el exterior, ni a las Copas Américas o Fórmulas 1.
Asustada por los peores presagios, llamé a Isabel Cosme, que de comercio de lujo sabe un rato -preside la asociación Dos Aguas Luxury Shopping-, y me tranquilizó con una versión menos pesimista. Dice Isabel que las grandes firmas como Burberry, que acaba de cerrar su fábrica de Barcelona, o la propia Armani son estructuras pesadas como elefantes y se adaptan peor a los cambios que una tienda multimarca. “Una tienda monomarca es víctima de su propio estilo, mientras que una multimarca evoluciona y es flexible”.
Armani, además de ser un mastodonte, no pasa por su mejor momento creativo: el gran Giorgio sigue diseñando los mismos trajes que le hicieron famoso hace 30 años ¡uff, cómo pasa el tiempo! Vamos que si tienes una blazer de Armani, las tienes todas.
Según Cosme, en una tienda multimarca, no existe ese problema. Si Armani te aburre, pues compras Prada, y cuando Prada deja de ser interesante –cosa que por ahora no ha pasado, que quede claro- pues a otra. Una multimarca puede elegir no sólo el diseñador, sino lo mejor de cada colección, que suele ser enorme, entre 300 y 500 prendas. Hay diseñadores que bordan las chaquetas y otros los pantalones y lo interesante es no vestir de pies a cabeza de una firma, sino quedarse con lo mejor de cada uno. También es verdad que el comerciante tiene que saber elegir, porque hay aficionados que se meten en este negocio pensando que es coser y cantar y de eso nada.
Desde luego, el consumidor es el que manda, y si no compran tu ropa, pues al final tienes que cerrar. Encima, el alquiler del local de Colón era un robo a mano armada, más de 20.000 euros al mes, vamos, que esa pasta no hay quien la amortice. Conclusión: el cierre de Armani es un caso particular y no es el comienzo del fin. ¡Ay, qué alivio más grande!
Sin embargo, Armani no es la única tienda que cierra en Valencia. Por otros motivos, Siete Mares tiene las semanas contadas. Una pena, porque durante unos años ha sido una de las multimarca más interesantes. Apostó por Chloé cuando nadie creía en ella y se hartó a vender con Phoebe Philo como diseñadora; también trajo exquisiteces francesa como las de Celine, los vestidos éticos de Etro, el baño de TCN... ¡Ojalá vuelva a abrir pronto!
Valencia rebosa de actividad a pesar de los cierres. Esta semana vino Jaime Cantizano a inaugurar un nuevo spa y Francis Montesinos presentó el viernes su nueva colección dedicada al Mar del Cabanyal. Me explica un responsable de la firma, Guillermo Montesinos, que la intención de nuestro diseñador no fue polemizar. De hecho, el nombre de la colección surgió antes de montarse todo este lío y hasta se plantearon cambiarla, pero al final optaron por mantener el nombre. Por cierto, qué chulo el vestido de Montesinos que llevó Mar Regueras en los Goya, lástima que lo llevase con esos botines tan horrorosos.
El que está que no para es el joven diseñador Ramón Gurillo. Acaba de presentar su última colección nada menos que en la London Fashion Week y está confeccionada toda en punto artesanal, utilizando lanas merinos extrafinas, alpacas, sedas, algodón, lames… pero tratados como materiales de lujo. Tiene vestidos super elegantes y todos confeccionados a mano por artesanas ¡de Picassent! Las inglesas tendrán que aprender a pronunciar Picassent, ya verás...

Ya está bien de llorar penas... ¡¡¡llega la primavera!!!

Las tiendas han ido a sacar la ropa de verano justo la semana de más frío. ¡También es mala suerte! En invierno no vendían abrigos porque hacía calor, y ahora que sacan el verano, bajan las temperaturas. Aún así, da mucha alegría que cambien los escaparates. El de Loewe es chulísimo, unas esculturas de plástico dan la impresión de que se hubiera derramado pintura de color por todo el escaparate. Y la pintura es del color de los bolsos de esta temporada: morado, naranja, fucsia, magenta, azul océano... ¡que chulo!
Desde luego, Loewe está rejuveneciendo tanto sus escaparates y sus bolsos, que en unos años ni sus clientas los van a reconocer. Por cierto, la semana pasada se presentó en la Bolsa de Valencia "Secretos del lujo", un libro de María Eugenia Girón, que estuvo años trabajando para Loewe. El escaparate de Hermès también es una inyección de optimismo. Los franceses han recreado las mil y una noches y puedes ver hasta una alfombra voladora de Alí Babá. Todos los adornos tienen que ver con la fantasía oriental. Son listos, porque lo que nos hace falta a todos es un poco de fantasía y olvidarnos de la crisis de una puñetera vez.
En Vuitton han optado por la sobriedad y han metido sus bolsos en enormes jaulas de cristal. Eso sí, la la semana pasada la tienda estaba llena de señores que iban a comprar regalos para San Valentín. ¡Qué suerte tienen algunas!
Si no tienes marido rico, siempre te queda el consuelo de ir de salir de tiendas y mirar sin comprar. A mí me da el subidón sólo de ver las colecciones nuevas. Ay, que bonita la de Lanvin, este chico tiene una senbilidad única. ¡Y qué monos los vestiditos de Marni, que no tienen nada pero lo tienen todo! Y qué alegría ver ropa tan fresca y llena de color, estampados marineros a rayas, bolsos azul lavanda, rojo pimienta, amarillo limón... ¡Por fin podemos quitarnos de encima el dichoso negro, que además envejece un montón!
Por si ir de tiendas fuera poco antidepresivo, la semana pasada se estrenó "Mamma mia" el musical optimista por naturaleza. Te sabes las canciones de memoria, algunas hasta aburrir, pero hija, sales del teatro Principal de lo más contenta.
También estuvo en Valencia Jaime Cantizano a Valencia para inaugurar un nuevo centro de Soria Natural Golden Class. El nombre es un poco cursi, pero creo que es un centro de salud y belleza que utiliza tratamientos naturales, plantas medicinales y alimentación ecológica. Que abran nuevos centros de estética no deja de ser un brote verde de esos que tanto le gustan a Zapatero y a Salgado.
Yo no sé si será que nos estamos recuperando, pero esta semana las agendas están que echan humo. Hay que ver "Cartografías de la Creatividad" en el Centro del Carmen, una exposición que reúne a 100 artistas valencianos de fotografía, dibujo, escultura, diseño gráfico, pintura. El comisario, Rafael Gil, ha seleccionado a varios diseñadores de moda, entre ellos Higinio Mateu, Tonuca, Ramón Gurillo... Desde luego, el vestido de Gurillo es casi una obra de arte: un vestido negro de ganchillo crochet de algodón mercerizado, formado por 400 piezas individuales, unidas sobre maniquí y cosidas a mano, con más de 120 horas de trabajo.
Si Manolo Blahnik fuese valenciano, también estaría en la exposición. La pena es no tener más de 300 eurines para llevarte a casa uno de sus taconazos. Menos mal que Verónica Montijano se ha traído a su estudio de Cirilo Amorós, hasta el 19 de febrero, la colección del invierno pasado al 50 por ciento. Pagar la mitad también es un buen antidepresivo, te vas a casa más feliz que ni sé con tus manolos nuevos.
La semana pasada hubo planes hasta para los pequeños. Los chicos de Moddos organizaron un curso de cocina para niños en el que aprenderán a preparar galletas decoradas. El curso lo da Bárbara Amorós en "Food and Fun", un restaurante super pijito donde puedes quedar con tus amigos y ayudar al chef a preparar la cena, y luego tomártela, claro, ¡qué divertido!

martes, 9 de febrero de 2010

Siempre nos quedará la dársena

A estas alturas cuesta entender que los valencianos sigamos sin integrar al Puerto en nuestra vida. Será porque está lejos del centro, cosa que no ocurre en el resto ciudades costeras; será porque los accesos al Puerto de la Copa América siguen estando más liados que la vida de los Ortega-Mohedano; será por esa especie de maleficio de que “vivimos de espaldas al mar”…., el caso es que, ahora mismo, como zona de ocio, es lo mejor que tiene ciudad; y sin embargo, la mayoría sólo nos dejamos ver por allí cuando tenemos que fanfarronear de ciudad delante de algunos amigos que vienen de fuera.
La anterior edición de la Copa América –qué tiempos aquellos con la pasta saliendo a raudales de los bolsillos- nos dejó el Veles e Vents, sus alrededores y algunas otras cosas. Sirvió también para dar un impulso a la alta cocina valenciana; gente como los del grupo El Alto aumentaron considerablemente el caché de la gastronomía valenciana; y desde entonces los caterings de esta ciudad ya no son lo mismo.
Anoche, la gente del Alto sirvió la cena oficial de gala de la 33 edición del Copa América. El menú se le encargó a Quique Dacosta, nuestro Ferrán Adriá particular. Por la mañana, la alcaldesa y su séquito se dejó ver por el Veles e Vents, quizás para comprobar que todo estaba en su sitio. Debió irse satisfecha, porque la dársena no podía estar más ambientada. El edificio Veles e Vents lucía un blanco recién pintado que le ha devuelto el esplendor de tiempos pasados y un ambiente de ensueño para todo alcalde: niños jugando, mayores paseando, jóvenes haciendo deporte, sol, parejas haciendo manitas a la orilla del mar, matrimonios felices… Vamos, lo dicho, el sueño de todo alcalde.
Si el tiempo acompaña, hoy se prevé más de lo mismo. El plan es lo más de lo más; si vas de enamorado tontorrón, te coges a tu parejita de la mano y allá que te vas, a darle besito a tu chico en la terraza del Veles e Vents. Si vas con tus niños, encantadores pero pesados a decir basta, los sueltas por allí y alé a que corran y cansen. Para los más machuchitos, también hay plan: paseíto arriba y abajo con cervecita en uno de los bares de diseño para sentir que la juventud todavía no te ha abandonado. Además, siempre queda la opción de darle esquinazo a tu pareja y entrar en la tienda de El Corte Inglés a comprarte algo que le dé un toque marinero a tu fondo de armario.
Junto a la tienda hay un tres chiringuitos: el de los valencianos que sirve paella, el de los suizos que ponen fondeé de queso y el de los americanos con perritos calientes y hamburguesas: menús de entre cinco y seis euros para echar una mano a los damnificados de Haití.
Y el colofón de todo eso: comer en Mar de Bamboo, uno de los tres restaurantes del Grupo el Alto, que, sin ánimo de pelotear a nadie, es el más bonito de la ciudad y para muchos, incluidos un grupo de periodistas gastronómicos que estuvieron por allí la semana pasada, uno de los más agradables de Europa.
Hay un menú de tapas, con croquetas de jamón ibérico, buñuelos de bacalao, coca de pimientos con sardina, fosta de boquerón y aguacate, secreto ibérico a la brasa y sorbete de mojito, por veinticinco euros, que te tomas en una terraza con sofás blancos tipo chill out que te hacen creer que eres una rica marquesa veraneando en Saint Tropez.
Lo de apoyar a un equipo u otro, suizos o americanos, es lo de menos. Si gana Bertarelli, tiene un compromiso con Emiratos Arabes y lo más probable es que se lleve la Copa a otros mares; y si gana Ellison, la regata volverá a Estados Unidos…
Así las cosas, disfrutemos de la semana porque va estar de lo más animada. ¡Tenemos hasta desfiles de moda! El alinghi celebra hoy, a las seis de la tarde, un desfile con su colección de ropa oficial. Y los días de regata, lunes, miércoles y viernes, se suceden las invitaciones para saborear una copa de Möet Chandon mientras ves la salida y llegada de los catamaranes. ¡Ay, por fin un poco de glamour!

miércoles, 27 de enero de 2010

La Copa América pasa de nosotras

La próxima edición de la Copa del América se va a celebrar en un ambiente de crisis de lo más tristón. Quizás por eso está pasando tan desapercibida, tanto que hasta da más pena que Karmele Marchante llorando porque la han echado de Eurovisión.
Pero no es esa la única razón. Las prisas son malas compañeras y la precipitación con la que se ha convocado todo esto, después de tres años dándose de leches en los juzgados de medio mundo –se han gastado más de 15 millones de euros en abogados-, nos ha privado de la emoción de la espera. Ya se sabe que “val mes la vespra que la festa” y lo mejor de la edición fueron los preparativos y la expectación de un evento que los valencianos percibimos entonces como nuestra tarjeta de presentación al mundo del glamour. Ahora, con las prisas, no ha habido preparativos, ni expectación, ni res de res.
Además, esta edición los patrocinadores brillan por su ausencia. Y precisamente son los patrocinadores, -bancos, grandes firmas de lujo como Vuitton, Prada…- las que organizaron aquellas fiestas inolvidables. Pero estas firmas trabajan con presupuestos de un año por adelantado y más aún con cantidades como las que se invierten en estos eventos. Vamos, que una firma no suelta seis o siete millones de una semana a otra ni organiza en tan poco tiempo invitaciones, agendas, desplazamientos, avión, estrategia de marca…Eso sin contar que las grandes marcas están despidiendo gente y no es el mejor momento para hacer ostentación. Y lo que es aún peor, con los tiempos que corren los gastos innecesarios se perciben como una provocación y se pueden volver en contra de la firma.
Por si fuera poco, no hay que olvidarse de las fechas en las que se van a celebrar las regatas: entre el ocho y el 12 de febrero, a ver quién es la guapa que se acicala con sus mejores galas para hacerse a la mar en esas fechas. Eso suponiendo que una sepa qué ponerse, que no es plan de enfundarse en un abrigo de pieles y unas botas de Prada para meterte en un velero y que por una de aquellas un golpe de mar te empape de arriba abajo y salgas de allí maldiciendo al mar, a las regatas, a Bertarelli y a la leche que les dieron a todos juntos.
Hija, además es que esta vez las regatas se celebran a 30 millas de la costa nada menos, a mitad camino entre Valencia e Ibiza. Y me dice mi amigo Luís Gascó, que sabe un rato de la Copa América, que los catamaranes alcanzan tanta velocidad que es imposible seguirlos desde otros barcos, como se hizo la edición anterior, cuando buscabas un amigo con barco para hacer el paripé de que veías la regata, cuando lo que importaba era tomar una copa de Moët y picotear un catering fino, mientras te sentías por un día digna amiga de Cristina Onasis. Pero ahora ni tan siquiera hay competición previa porque es un duelo entre dos…
A pesar de todo esto, si alguna se decide a ir, le aconsejo un paseo por la calle Ciscar o por la tienda del BMW Oracle en el Puerto. Y que allí se compre una cazadora Slam, que además llevarla el Príncipe Felipe y de causar furor entre los quinceañeros, tiene un tejido técnico especial para regatistas. La ropa oficial del Alinghi es de la marca suiza Oldo, conocida por los esquiadores. En España sólo tiene tienda en Barcelona y ahora en la base de Alinghi con los colores suizos. La última edición era de la firma North Sails, que llegó a abrir tienda en Poeta Querol, pero de aquello no queda ni rastro, como tampoco de la tienda que abrió Vuitton en el Veles e Vents.
Total, que la próxima la Copa América se va a quedar para los aficionados a las regatas. Nosotras, que somos más de las fiestas y saraos que hay alrededor, nos quedamos a dos velas. El único morbo es ver si el interesante Russell Coutts, que compite con el BMW-Oracle, conseguirá ganar a Bertarelli, teniendo en cuenta que en la edición anterior iban en el mismo equipo, se enfadaron, el suizo le despidió y ahora Coutts ha jurado venganza y se ha ido con el rival americano. Eso y ver si Rita Barberá se pone una cazadora Slam para ver la regata.

miércoles, 20 de enero de 2010

Cualquier tiempo pasado fue mejor

Uff, qué mes de enero más aburrido. Ni una sola fiesta, ni una invitación, ni un estreno de cine con estrellas internacionales, ni tan siquiera un cóctel para venderte joyas, de esos que abundaban el mes pasado. Definitivamente, la crisis es un asco. Las únicas tiendas que inauguran son de zapatos a 3 euros -¡qué fuerte!- y hasta la Copa América, que en un tiempo nos hizo creer que Valencia estaba a la altura de Saint Tropez, se ha quedado en una regata ajena a la ciudad, que sólo entienden los participantes
Y para ahondar en ese sentimiento nostálgico de que cualquier tiempo pasado fue mejor, el Casino Monte Picayo ha editado un libro para celebrar que ha cumplido los 30. Uno de esos libros que sirven para adornar las estanterías de las casas donde no se lee, porque sólo se ojean las fotos, vamos como Hola pero en libro. Mirando y mirando llegas a un capítulo titulado “La montaña del encuentro de la jet set” que cuenta cómo durante los años 80, el Casino fue centro de la vida social valenciana; y es entonces cuando la nostalgia te abate.
Cuenta el periodista Miguel Angel Pastor que por el Casino desfilaron aristócratas como el duque de Aveiro, que no sé quién es pero seguro que es algún noble importante. También la Condesa de Montarco y la Princesa de Orleans, a ella sí la conozco por ser relaciones públicas de Dior. Y los hijos de la Duquesa de Alba, los Terry, los Domecq, los Garrigues y hasta Bertín Osborne, que se pasaba por allí para cantar o para divertirse. Uff, la lista de gente va desde lo más casposo hasta lo más glamouroso de la época: Pilar Franco, Lina Morgan, Paloma Segrelles, Carmen Sevilla y Vicente Patuel, Juanito Navarro, Toni Leblanc, Augusto Algueró, la marquesa de Villaverde, Bibi Andersen antes de ser chica Almodóvar, hasta Mila Giménez, recién separa de Manolo Santana.
Fue la época dorada no sólo del Casino, sino también de la vida social valenciana. Fíjate que hasta venían los famosos de Madrid atraídos por las fiestas que se montaban. El matrimonio Gómez Escardó, los dueños del hotel, contrató a José Luís Fradejas, presentador del programa musical Aplauso -¡qué fuerte!- y José Luís Uribarri, que como buenos relaciones públicas se trajeron a todos los que eran alguien: cantantes, escultores, políticos, futbolistas, escritores y hasta príncipes.
La culminación de todo aquello fueron las denominadas “Noches de Monte Picayo”, unas cenas a 7.000 pesetas el cubierto (un dineral para la época) con espectáculo incluido. Allí actuaron Pedro Ruiz, Rocío Jurado, María Jiménez, María Dolores Pradera, Tip y Coll, Martes y Trece, Mª Carmen y sus muñecos. Cuentan que las mesas situadas cerca del escenario eran para las familias vip de la época, como los Lladró, Sáez Merino o los Boluda-Fos.
Una de las asiduas de aquellas fiestas fue la glamurosa Mayrén Beneyto. Ella explica que lo que hizo el matrimonio Gómez Escardó no se ha vuelto a repetir en Valencia. “Eran unos anfitriones únicos. Consiguieron no sólo que Valencia saliera en la revista Hola, sino dar a conocer la ciudad. Fue una época dorada, la gente más importante pasaba por Monte Picayo. La vida social de aquella época nunca más volvió. Eran unas fiestas únicas, todos los artistas, toreros, familias con títulos, el mundo de la cultura, de la economía… todos recuerdan con muchísimo cariño aquella época, donde todos vestían una ropa estupenda y los famosos venían a las fiestas sin talón previo”.
Mayrén conoce bien aquellas fiestas porque en aquel entonces era directora general de turismo y con ese tipo de fiestas se promocionaba la ciudad en una época, en plena transición, en la que estaba todo por hacer. Después, como Presidenta de Unicef, le dio relumbrón a la famosa Gala de Unicef, que batía records de recaudación.
A más de uno, todo aquello le parece casposo, pero, hija, lo que daría yo por que ahora tuviésemos algo parecido al Casino de entonces, un lugar donde lucir el último modelito Prada, reírte con los amigos, cotillear y tomar una copa de champagne mientras juegas al Black jack; un plan sin duda más divertido y estimulante que las eternas cenas en uno u otro restaurante de las que ahora no hay quien nos saque.

miércoles, 13 de enero de 2010

Las rebajas de los medio-ricos, medio-pobres

Esto de ser clase media es un horror. Eres medio-rica o medio-pobre, según se mire. Y claro, en época de vacas gordas te ves medio-pobre porque todos tienen mucho dinero, y ni te acercas a las tiendas de lujo porque crees que vas a hacer el ridículo con tu bolso de trescientos euros que te ha costado perder el sueño un par de noches antes de decidirte, y otro par de noches después por el cargo de conciencia.
El caso es que cuando llega la crisis, concilias el sueño pensando: “Este es mi año, esas tiendas caras que antes me cohibían, van besar el suelo que piso cuando me vean entrar con mi bolso de trescientos euros, que tiene cinco años, pero que demuestra que en algún momento de mi vida puedo llegar a gastar esa cantidad”. Y allá que te vas, directamente al Plaza del Patriarca, sin pisar si quiera Don Juan de Austria. Llegas, y plafff, la primera en la frente: allí no hay rebajas, tu bolso de trescientos euros sigue siendo un bolsito de chicha y nabo. Miras un escaparate, un mostrador y empiezas a venirte abajo viendo que tu gozo se cae en un pozo, porque tu sueldo de clase media sigue sin dar para comprar el monedero más barato de la tienda. En la zona pija de Valencia, la Plaza del Patriarca y Poeta Querol, los saldos brillan por su ausencia. Bulgari y Hermès pasan completamente de las rebajas, da igual que estemos en crisis o en época de bonanza.
En Vuitton tampoco tienen por costumbre rebajar sus bolsos -¡faltaría más!- y Loewe sólo rebaja los complementos de hace dos temporadas y nunca más del 30 por ciento. Me cuentan que una vez se acercó una señora preguntando por el descuento que tenía el Amazona, que con tanto estilo lleva Doña Leti. La pobre había esperado hasta después de Reyes para ver si por lo menos se ahorraba unos eurines, y la respuesta de la dependienta fue contundente: “Lo siento, pero el Amazona nunca se ha rebajado ni se rebajará”.
Así es que sales de allí y enfilas la calle Salvá con los humos un poco rebajados. Pero todavía eres una consumidora en potencia, una perita en dulce para un montón de tiendas que este año han vendido menos que Versace en una convención de Hermanitas de la Caridad. Entonces decides que tu sitio son las tiendas pijas de multimarca, y allá que te vas con los humos otra vez por las nubes. Y llegas a las tiendas de Cirilo Amorós y adyacentes: allí sí que hay rebajas, pero cuando llevas media tarde dando vueltas te das cuenta de que todavía no has comprado nada, porque lo que te gusta apenas tiene descuento y lo que te gusta de verdad sigue siendo prohibitivo.
Presen Rodríguez comenzó con descuentos del 50% para la venta de Reyes y las tiendas multimarca más fashion, como Chapeau, Patos y Alex Vidal, tienen descuentos del 40 por ciento. Uff, si fuera rica cargaría con media Chapeau, porque hay que ver la de cosas chulas que han quedado de Miu Miu, Prada, Balenciaga, Balmain, Marni…
En Wolf también tienen chollos, sobre todo para las más clásicas. Toda la tienda está al cincuenta por ciento, desde los Tod’s hasta el cashmere de Brunello Cucinelli, las gabardinas de Fay y las camisas y chaquetas de lana de La Martina, super estilosas. Dios mío, no, no puede ser; las rebajas de mi vida y me vuelvo a casa con las manos vacías, cómo explico esto a las vecinas, a las amigas y a mí misma…
Me voy al segmento medio, esas tiendas coquetas donde siempre picoteas algo, El Mundo al revés, Comptoir des Cotonniers, Sandro, Hoss, pero allí los descuentos son bajos, apenas un 30%. En Maje, el único vestido que me gusta no llevaba descuento, ¡ya es mala suerte!
En fin, hay que hacer algo, te paras, te tomas un café y ves a la gente por la calle Colón cargada de bolsas, pero todas tienen una cosa en común… Son de las mismas tiendas en la que has comprado toda la vida, de las mismas en las que comprabas en tiempos de vacas gordas. Y acabas aceptando tu sino, te levantas, pagas el café y te vas a Don Juan de Austria y adyacentes de donde nunca debiste salir.

viernes, 8 de enero de 2010

Una vida sin tiendas, ni es vida ni es nada

Las “tiendadictas” tenemos un problema, vayamos donde vayamos siempre hay algo que comprar y así no hay quien se cure. Como muestra un botón; he pasado la nochevieja perdida en unas montañas de no sé qué provincia, porque a mí todas las zonas de montaña me parecen iguales: comida pesada, baruchos con más hombres que mujeres, ropa de abrigo y un frío que pela. No es como las ciudades, que se diferencian por su zona de tiendas, porque lo demás también son todas más o menos iguales: museos, catedrales, barrios antiguos más o menos empedrados…. Pero no hay dos zonas de tiendas iguales, no para una “tiendadicta”: las hay con Prada y sin Prada, esa una de las primeras diferencias, con Loewe o sin él, con una buena peluquería o sin ella…
Bueno el caso es que pensaba curarme un poco en mi retiro montañero. Llegué a un hotel rural hipermegagüay, decorado como una casa de campo inglesa, y me pasé un par de día pensando en cómo sería mi vida allí: me montaba un hotel con encanto y me dedicaba a ir dejando pasar los días siempre con los mismos pantalones de pana y la misma chaqueta polar con unas botas más o menos monas. Y estaba que no me encontraba hasta que una noche me quedo hablando con el dueño del hotel, y ¿qué me cuenta?, que no puede más, que está harto de vivir allí alejado de la vida, de los cines, de los bares y sobre todo de las tiendas; toma castaña, dije yo, mi gozo en un pozo. Adiós a mi alternativa de vida.
Así es que tiré la toalla y acepté que la vida sin tiendas ni es vida ni es nada, y me pasé el resto de las vacaciones viendo vaquitas por la ventana, mientras en la pantalla del ordenador escogía el destino de lo poco que queda de mi paga extra: un reloj, unas botas de montar de Gucci, un bolso de Miu Miu…
Para consolarme, llamé a unas amigas cuáles iban a ser sus compras para las rebajas y así no sentirme tan deprimida entre montañas y vacas, y sin una sola tienda de Prada en cien kilómetros a la redonda.
Menos mal que pude hablar con Nancy Tarrasó, que es una experta en tendencias y además tiene un blog de moda y diseño super chulo, cosasquehacenbum.blogspot.com. Nancy me contó que había fichado un abrigo tres cuartos de print de leopardo de Sandro y unas botas rockeras de la misma tienda, además de otro abrigo de Bimba y Lola, de pelo verde oscuro imitando al astracán.
Depués llame a Lucía Benavente, periodista de moda de la revista Tendencias. Cuéntame, por favor, qué te vas a comprar en rebajas. Lucía reconoce que siempre ha sido muy caótica a la hora de comprar, “pero –me dijo- después de acumular cantidades ingentes de ropa que nunca me pongo, he decidido ordenarme. Durante esta temporada he ido seleccionando lo que necesito, como un vestido negro de Maje, un abrigo de tweed, una chaqueta de Sandro, bailarinas, camisetas...
Para terminar de levantar el ánimo llamé a Natalia, una de las chicas de Chapeau, y me estuvo contando qué les ha quedado en la tienda para rebajas. Afortunadamente, todavía quedan algunos Gucci modelo New Jackie, el clásico que llevaba Jackie Onassis, ¡qué estilosa!, de piel en forma de góndola, pero actualizado con flecos. Lo tienen en negro, marrón y gris y vienen parecidos para el verano. También quedan bolsos de Lanvin con la piel guateada estilo Chanel, super elegantes, y alguno de Miu Miu con tachuelas, que además vendrán la próxima temporada muy parecidos. Vamos, que comprarlo en rebajas será una inversión. Por no hablar de los clásicos Balenciaga…¡uff, qué chulos!
Precisamente en Chapeau es donde me dijo Marta Vilar, de la revista http://www.lamarquesa.es/, que iba a empezar su shopping de rebajas. Marta tiene un gusto exquisito y ha fichado unos botines de Gianvitto Rossi; luego me contó que pasaría por Trafaluc a por unos vaqueros skinny un camisetas boyfriend y después compraría un tabardo marinero de Paul & Joe en Patos y un vestido negro de twenty&twelve en Gran Vía Veinte. Después de hablar con ellas, me siento menos incomprendida y estoy deseando volver a Valencia para las rebajas. Una vida sin tiendas, ni es vida ni es nada.