viernes, 24 de diciembre de 2010

Los regalos del pasado no siempre fueron mejores

La Navidad se presta a la añoranza que a veces engaña a más de uno haciéndole creer que cualquier tiempo pasado fue mejor. Por ejemplo, la noche de Navidad se presenta el bueno de tu marido con un regalo que le ha costado una pasta y tres semanas de cavilaciones. El pobre hombre lleva años sin acertar y este no ha sido una excepción.

Entonces, en el silencio de la cocina mientra pones el fregaplatos con los restos de la cena, te acuerdas de aquel primer novio que te regaló cualquier chorrada, que nunca te pusiste porque era más fea que los zapatos de Lady Gagá, pero que a ti te colmó de felicidad y hasta de lágrimas de alegría. Del regalo ni te acuerdas, del novio cuanto apenas entre otras cosas porque la última vez que lo viste te pareció un desecho de tienta, y entonces sales de la cocina, ves a tu pepe acabando de recoger la mesa y miras tu regalo -¡qué feo es!- y empiezas a pensar que quizás lo puedas cambiar, total qué más da si tu pepe no se va enterar…

La verdad es que aquel novio, si ahora fuese tu marido, tampoco hubiese acertado, a no ser que por el camino le hubiesen tocado los ciegos y hubiese decido descargar su abultada tarjeta en los alrededores de Poeta Querol, o en alguna de las joyerías que esta semana se han puesto de largo para presentar sus mejores galas.

El martes, Antonio Romero celebró en su tienda de Poeta Querol un cóctel para presentar su nueva colección de joyas. Allí se dejó ver lo más granado de la sociedad: Salvador Vila y Esperanza Pascual, Hortensia Herrero y Juan Roig, Matilde Conesa, Mª Ángeles Fayos, Pilar Vaquez, Pilar Latorre, Amparo Suay, Pilar Debesa, Vicente Moret, Rosa Villar, Marta de Diego, Mª Carmen Molina, Carmen Topete, Mª Teresa Monzonís, Elvira Catalá, el tenista Alex Calatrava y Romina Martínez-Colomer, y no sigo porque me quedo sin espacio para contar la otra fiesta de la semana.

El miércoles fue el joyero Vicente Gracia quien presentó su colección diseñada en colaboración Attila Pereghy (los dos en la foto) uno de los más famosos distribuidores de ópalos, un tipo curioso que se recorre África y Australia buscando las codiciadas piedras.

Los ópalos son unas piedras muy singulares, con unos colores muy intensos que cambian cuando se miran desde distintas direcciones, produciendo un bellísimo juego de colores. Cuentan que los aborígenes australianos podían leer el universo en estas piedras; el maestro de la joyería René Lalique la utilizaba con frecuencia en sus creaciones enmarcadas en la onírica época del Art Nouveau; la reina Victoria de Inglaterra las coleccionaba; y la literatura ha recurrido a ellos como fuente de inspiración y de magia. Desde luego, que interesante resulta siempre lo que organiza Vicente Gracia…

Hasta la joyería se acercaron a ver los ópalos: Paco Roig con su esposa, Paola Dominguín, Pepe Ribes, Alicia de Miguel, Ángel Villanueva, María José Solaz, Valentín Herráiz, Javier Calduch, Paco Jorro, Emilia Segura, Marta Gual, Lola Narváez, Julián Mateo, Amparo Guridi y Mati Guerrero.

No fueron las únicas joyerías en organizar cócteles. Esta semana, es lo que toca. Pero bueno, como a tu pepe no le han tocado los ciegos, lo mejor será cambiar el regalo y llevártelo como quien no a dar una vuelta para darle ideas de cara a la noche de Reyes. A tiendas como la que acaban de inaugurar Begoña Buqué y Ángeles Casanova. Se llama “La petite fleur grise”, un nombre de lo más apropiado, porque parece sacada del Maraise parisino, con ropa de lo más estilosa y lo mejor, ¡a precio de Zara!

La petite fleur grise está en Conde Salvatierra 6, junto a Jacques Dessange. La tienda no es que sea pequeña, es que es diminuta, pero está decorada con mucho encanto: armarios antiguos pintados en blanco, una preciosa flor de madera tallada en el pomo de la puerta, cortinas en tonos naturales y pocos muebles pero muy bien escogidos, lo mismo que la ropa, prendas de algodón que se llevan superpuestas al estilo bohemio-chic. Por ejemplo, un vestidito de algodón, encima una blusa de flores, un cardigan holgado y para rematar el look un par de pañuelos al cuello, botas moteras, chaqueta de cuero y ¡tachán! juvenil, estilosa y sin arruinar a tu pepe.

Lo que está claro es que acertar con el regalo no depende del dinero ni el interés de quien regala, sino de la disposición de quien lo recibe.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Donde haya un buen artesano, que se quiten los chinos

Sé que lo que voy a decir es de pija insoportable, pero a mí las baratijas no me gustan nada. Entras en un chino o en un todo a cien y está todo mezclado de cualquier manera, las muñecas con los cubos de fregar y los calcetines de deporte, el pegamento multiuso con las pinzas de tender y los trapos de cocina, todo desordenado, oscuro, apilado, caótico y a veces hasta con olor a plasticucho barato ¡uff, qué horror!

Seguro que los chinos tienen cosas muy refinadas porque una cultura milenaria como la suya tiene mucho que aportar, pero por desgracia aquí nos llega solo lo barato. Al principio, las tiendas todo a cien parecían un chollo. Los cuadernos y libretas que antes costaban siete euros, los podías comprar por uno; y la pistola de juguete de tu niño te salía por menos de un euro. Y salías del “todo a cien” tan contenta, pensando que el nuevo canal comercialización era el chollo entre los chollos.

Pero un buen día te diste cuenta de que la libretita de los chinos tenía un papel regular tirando a malo, que la pistola que habías comprado en todo a cien se rompía a la segunda; que los envoltorios estaban estropeados o sucios y que no había forma de encontrar un regalo mono en esas tiendas.

Lo peor es que, encima, esas tiendas se están cargando los canales tradicionales, las tiendas de toda la vida, que serían caras, de acuerdo, pero lo tenían todo limpio y ordenadito por tamaño y color, las libretas DINA-4 y las de cuartilla, las carpetas de anillas con las cajas archivadoras, los juguetes con los juguetes y no ese batiburrillo de cosas mezcladas, cada una de un padre y una madre.

Hay tantas tiendas de baratijas que cada vez más cuesta encontrar una libreta bien hecha, un sobre de papel lujoso, una buena pluma estilográfica… Si buscas un producto de calidad, como las libretas Moleskine, tienes que ir a un canal de venta con una cierta exclusividad, porque no lo encontrarás ni en los chinos ni en muchas papelerías tradicionales, que al final se han visto forzadas a vender productos baratos.

Afortunadamente, todavía quedan –y van abriendo- tiendas donde puedes encontrar una buena libreta como la Moleskine, o un juguete que no se estropee en una semana.

Esta semana, sin ir más lejos, se ha inaugurado en Valencia, en la calle Sorní, Campo Marzio, una papelería italiana de las de toda la vida, un pequeño taller de estilográficas que abrió en Roma en 1939 y que ha ido creciendo y abriendo en medio mundo porque hay una generación que se ha cansado de las baratijas y busca la calidad de antes.

Rosa Castellvi se ha traído la firma a Valencia y ha buscado un local de lo más coqueto en la calle Sorní. La tienda es una monada y los productos de papelería te entran por los ojos, vamos, que te llevarías media tienda sin darte cuenta. La colección de bolígrafos y estilográficas es de lo más estilosa, lacadas en colores vivos, con estampados de motas, y adornos de Swarovski; hay mini bolis con funda que se pueden llevar como colgante y quedan de lo más chic (Paloma Maldonado, que está en la tienda, lo llevaba así).

Pero además, venden un montón de accesorios y complementos de escritura: portafolios en piel de color naranja Hermès, verde menta y rojo, agendas, álbumes de fotos tamaño XXL, papeleras de piel, billeteras… ¡uff, qué de regalos perfectos para Navidad!

Konplott es otra firma que está en las antípodas del todo a cien. Maika Estellés se trajo la firma a la Galería Jorge Juan convencida de que había mujeres como ella que buscaban artesanía de calidad. La bisutería de Konplott es tan exótica como su diseñadora, Miranda Konstantinidou, una griega educada en Alemania que lleva más de 20 años creando piezas exuberantes y nada convencionales.

Maika colaboró hace una semana con Sita Murt en un taller de estilismo, donde te ayudaban a elegir tu fondo de armario según tu personalidad: romántica (te encantan las flores y vas siempre conjuntada), creativa (se te da bien combinar piezas y complementos), atrevida (tu ropa siempre expresa algo), clásica (llevas el mismo peinado desde hace diez años y eres fiel a tus tiendas preferidas), natural (te encanta ir con tejanos y camisetas) o chic-urban (eres una mezcla de todo).

martes, 14 de diciembre de 2010

Vuitton, Hermès, Loew, Bulgari, Ferragamo.. ¡Ya estamos todas!

Salvatore Ferragamo fue un tipo de lo más curioso: a los nueve años le hizo un par de zapatos a sus hermanas para que no tuviesen que ir a tomar la Comunión con zuecos, porque sus padres no tenían para comprar zapatos. A los catorce montó una zapatería en su pueblo, Bonito cerca de Florencia, y a los dieciséis se fue Hollywood y se convirtió en el zapatero de las estrellas.
Estudió Anatomía sólo para encontrar la forma de mejorar la comodidad de sus zapatos, descubrió que el peso de la mujer recae sobre la bóveda del pie y diseño un soporte metálico que ayudaba soportar el peso. Y en los años 50 diseñó el primer zapato de aguja de diez centímetros que volvió locas a las mujeres de la época: Greta Garbo, la Duquesa de Windsor, Audrey Hepburn, Lauren Bacall…
Al final el colega se hizo más rico que una docena de controladores aéreos y montó un empresón que sigue siendo familiar. Él murió en los sesenta, su viuda y sus hijos – otro dato curioso ese de que un diseñador de raza tenga mujer e hijos- son los propietarios actuales de una firma -2.600 empleados más de 570 puntos de venta- que por tener, tiene hasta un museo en Florencia dedicado al genial zapatero.
El martes pasado se inauguró la tienda de Ferragamo en la calle Poeta Querol, esquina con Salvá. La fiesta fue de lo mejor que se ha visto en Valencia en muchos años. Allí estuvo lo más granado de la ciudad: Mayrén Beneyto, Marga Martínez y José Moreno, de Armando Martínez, Amparo Lacomba, Cuchita Lluch, Pilar Pons, María José Albert, Ana Peris, Ana García Vernia, Totó Barberá, Carmen Topete, Blanca Fitera con su sobrina Blanca Crespi, Dulce Giménez, Esther Barrera, Roció Andrés, Marisa Martínez, Laura Gallego (la dueña de Belgravia, la cafería más estilosa de Valencia), Matilda y Nidita Guerrero (de Vuitton), Presen Rodríguez con sus hijos Maribel y José Cosme, José Gil de Gilgars, Encarna Roig, los diseñadores Valentín Herráiz –que esta semana presentó la nueva revista del Gremio de Sastres OXXO- y Javier Villajos, la directora de la agencia de modelos Carmina Durán, José Luís Avilés de Bulgari, Ragel Beltran y Magda Agrait,… uff, llenaría toda página con una lista de invitados que se resume en el “todo Valencia”. No es extraño, porque Mª Angeles Miguel, la directora de Ferragamo en Valencia, debe ser de las mujeres con más experiencia en comercios de lujo en Valencia. Empezó en Don Carlos, luego estuvo en Max Mara y abrió Hermès hace cinco años en Valencia, antes de ser fichada por los italianos. Mª Angeles llevaba un vestido negro palabra de honor y una capelina de Orylag de lo más elegante.
La actriz Paz Vega y su marido Orson Salazar fueron la sorpresa de la noche. Ella, tez pálida como una porcelana –parecía Nicole Kidman en sus mejores años- y delgadísima, iba vestida de Ferragamo de pies a cabeza: blusa de seda con lazo al cuello, pantalón príncipe de Gales en cashmere y unos taconazos de impresión.
Después de visitar la tienda, en la que esperaba el Consejero Delegado de la firma Michele Norsa, la fiesta siguió en el Claustro de la Universidad, cosa que debió agradecer el bueno de Lluis Vives que se alza allí en el centro del Claustro, y que lleva años el pobre hombre, más aburrido que un cangrejo en un garaje, asistiendo estoicamente a los centenares de acontecimientos peñazos que habitualmente le organiza la progresía cultureta y trasnochada de esta ciudad.
Allí, en el claustro, decorado por Juanjo Robi, se cerró la noche con un desfile de la colección otoño-invierno de Ferragamo, clásico e intemporal, vamos, fondo de armario del bueno. De regalito, nos llevamos un pin con una miniatura de la famosa plataforma hecha de cuña de corcho –otro de los inventos del zapatero- que lució Judy Garland y que además se puede comprar, porque se ha reeditado como otros modelos vintage de la firma.

La de Ferragamo no fue la única fiesta de la semana. El miércoles, la joyería Rafael Torres presentó la fabulosa colección de joyas y relojes de Chaumet y Guess inauguró su flamante tienda frente a la estación del Norte, en una fiesta que Tano López Llobet llenó de gente joven, modernos estilosos y bloguers.

martes, 7 de diciembre de 2010

Tardes con diamantes

Propongo un plan para la que tenga novio, marido o amigo rico: te llevas al buen hombre a Hannover, lo vistes mono monísimo, le haces que se gaste 4.000 o 5000 eurines en americanas y trajes, y al salir, así como quien no quiere la cosa, le dices “mira cariño, lo que han abierto aquí” y le enseñas la flamante joyería que acaba de inaugurar Victoria Cercós justo al lado y donde todo, todo, todo, es ideal de la muerte. Y allí que entras tú con tu chico y allí te pruebas la pulsera a la que le días antes le habías echado el ojo y le enseñas tu lindo bracito: ¿Qué te parece, Pepe? ¿No crees que me vendría fenomenal para la cena de Navidad en casa de tu hermana?...

Y claro, a tu Pepe que quieras que no le gusta demostrar su poderío a lo mejor va y pica. De recién casados, Pepe te demostraba su amor con un pañuelo de Vuitton, pero ahora ya estamos a otro nivel.

A los 25 años las joyas te suenan a cosas de herencia, de tu madre y tus tías, cosas monas pero que no harías un esfuerzo por comprarte, pero como me dijo una amiga hace años, eso cambia cuando te haces mayor y necesitas un anillo estiloso, unos pendientes chulos para llevar con tu vestido negro….

La razón de porqué un buen día te apetece comprar joyas no la tengo muy clara, igual es que ya no te ves tan mona y las joyas dan luz, o porque a estas alturas es difícil que la ropa te sorprenda, o porque te vuelves más sofisticada, o igual es una cuestión de estatus social. O quizás es que las joyas no envejecen y algo en tu subconsciente te dice que si te pones un collar riviere, algo de la eterna juventud de las gemas se contagiará a la piel que cubre tu todavía terso cuello. Sea como sea, el caso es que llega un momento en la vida de toda mujer, en la que necesita algo imperecedero y valioso a su lado, un diamante, un perla, un zafiro…

Lo que pasa es que hasta ahora las joyas que podías comprar no te atraían demasiado porque se movían en dos extremos: o tenías que ir a la joia clásica, rollo Dinastía, que no pegaba nada con tu vestido de Marni, o las joyas modernas con un punto hortera que tampoco encajaban con tu look.

Pero, hete aquí, que esta semana se ha inaugurado la joyería perfecta para las cuarentonas estilosas. Se llama como su dueña, Victoria Cercós, y está en Hernán Cortés, en el bajo que ocupaba Hannover. El interior de la joyería –un proyecto del Mercader de Indias-, rompe bastante con el concepto tradicional: es un espacio abierto, calido y acogedor; la iluminación es suave, nada que ver con esas joyerías con exceso de luz y de brillos tan ochenteros. Las joyas tampoco pretenden deslumbrar ni ser ostentosas, vamos, que son piezas que te puedes poner todos los días: anillos con brillantes brown y ice (blancos, sin pulir), pulseras con piedras preciosas y piel de raya, joyas con oro negro iluminadas con zafiros rosa…

Total, que si embaucas a tu marido, sales de la joyería con una pieza super estilosa que encajará perfectamente con tus botas de Chapeau, tus vestiditos de Gran Vía 20 y hasta con vaqueros y camisetas.

La fiesta de inauguración de la joyería fue un exitazo. Victoria lleva veinte años en la joyería –es socia de Aurum- y tiene un montón de clientes en Valencia que no faltaron a la cita: Amparo Lacomba, la familia Soler, Ezequiel y Matilde de Vilarroya, María Dolores Asensi, Jacinta, la mujer de Amadeo Carboni, Carlos Marchena, Rubén Baraja... Además, Victoria ha fichado a Encarna Roig, que antes dirigía la tienda Mont-Blanc de Poeta Querol, y que encaja como anillo al dedo en el proyecto. El catering fue de Seina-Cocotte, de Bárbara y Paula Jiménez de la Iglesia, barra de Champagne Mum y otra de mojitos.

Foto: lamarquesa.es

domingo, 21 de noviembre de 2010

H&M y Lanvin.. Nadie da duros a cuatro pesetas

Faltan dos días para que la colección de Lanvin llegue al H&M de Colón y más de una ya está preparando la silla plegable, el termo de café y hasta la manta Morellana para hacer frente a las frías horas de espera antes de que la tienda abra sus puertas. Para quien todavía no lo sepa, la cadena de ropa más barata del mundo mundial lanza cada temporada una colección especial en colaboración con un diseñador hiperfamoso con un lema que podría ser algo así como “compra un Prada a precio de Zara”. Este año le ha tocado a Lanvin, y si el invento les funciona igual de bien que otras veces, la colección se agotará a las pocas horas de ponerse a la venta.

Así es que, chicas, si queréis conseguir uno de los Lanvin que se pondrán a la venta el 23 de noviembre tendréis que madrugar para lograr ser una de las 320 primeras de la cola y así tener derecho a una de las pulseritas de colores que os podrán según vuestra posición en la fila. Cada 20 personas, cambiará el color de la pulsera. A las 8 de la mañana se abrirán las puertas –dos horas antes del horario habitual- y entonces, según el color de vuestra pulsera, podréis aceder a una zona acordonada en la que dispondréis de 15 minutos, ¡como mucho!, para poder escoger talla, modelo y color ¡hija, qué estrés!

Con un poco de suerte, saldréis de la tienda con uno de los deseados vestidos de Lanvin que cuestan entre 100 y 200 euros. Vamos, un chollo si en la etiqueta pone Lanvin –no encuentras uno por menos de 1.000- y bastante menos chollo si en la etiqueta pone “Lanvin for H&M”.

En fin, chicas, yo lo que tengo claro es que no voy a madrugar este martes para comprar un Lanvin en H&M. Más que nada porque los Lanvin de H&M dan el pego en la foto pero no son Lanvin. No hay más que pasarse por Chapeau para ver que no tienen nada que ver con los originales, ni por la riqueza de los tejidos, ni por el cuidado en la confección y acabados, ni tan siquiera por la originalidad de los diseños.

Como dice mi admirado bloguero Lucio Chiné,Lanvin no merece ver sus prendas colgadas en las perchas de un lugar donde al final del día todo está tirado en el suelo. Además la clave o el sello del Lanvin de Elbaz son, no sólo las siluetas sinuosas para mujeres curvilíneas, sino los tejidos maravillosos. Esto mismo fabricado en materiales low cost y que la firma se convierta en accesible para el gran público, hace que pierda todo mi interés”.

Hay cosas que es mejor no democratizar porque su razón de ser es precisamente estar sólo al alcance de las élites. Si no te puedes comprar un Lanvin, pues no te lo compras, pero si lo haces, que sea como una señora: con probadores amplios, sin colas para entrar y pagar y sin el estrés de tener que acabar en 15 minutos, ¡qué horror! Sólo espero que mi admirada Miuccia Prada no caiga nunca, nunca, ¡nunca jamás! en la tentación de asociarse con Carrefour, ¡caray, eso sí sería una pesadilla!

Y hablando de mujeres con personalidad, mañana viene a Valencia Carla Royo-Villanova, una princesa curranta donde las haya, para hablar sobre los retos y posibilidades de las mujeres en la empresa. Carla tiene una empresa de cosméticos, Carla Bulgaria Roses Beauty, y en lugar de vivir del cuento, se pasa la vida viajando por toda España para vender sus productos. No hay otra forma de hacerlo.

Que se lo digan a Dolores Font Cortés, la hija de Dolores Cortés, que está convirtiendo un pequeño taller de ropa de baño en una empresa de moda sólida y con futuro y que además da trabajo a muchas mujeres en su pueblo natal Vila-Real. No es de extrañar que el Ayuntamiento le haya dedicado una exposición “Dolores Cortés: Moda de Baño, Arte y Diseño” que se puede visitar hasta el 30 en el Museo de la Ciudad, la Casa Polo de Villareal. Allí se puede ver el primer bañador elástico que diseñó Dolores Cortés en los años 50 y que revolucionó el mercado en los años de la posguerra, cuando todavía no se había inventado la lycra.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Rita, Camps, Carmen Lomana y los Ferrari

Palabra de montañera de Cristo Rey que no entiendo nada de lo que está pasando: por un lado nos dicen que la crisis va para largo, que el año que viene será peor que éste y que el siguiente ya veremos. Por el otro, te ves a Rita y a Camps -si no los conocieras dirías que son una tía soltera buscándole novia al sobrino que acaba de aprobar notarías- hablando con jefes de Ferrari para tratar de convencerles de que monten aquí un parque temático y atraer así a nuestras calles a los ricachones de medio mundo.
Pero vamos a ver: ¿cómo vamos a apretarnos aún más nuestros ya raídos cinturones de Hermès y al mismo tiempo ir monísimas de la muerte a codearnos con la creme de la creme de medio mundo?
Un día te acuestas oyendo decir que ya no pagamos el correo con el que nos llega el recibo de la contribución. Entonces te medio duermes imaginándote el acabose: el país en quiebra, las tarjetas de crédito anuladas; las tiendas de lujo cerradas y en su lugar abiertas otras de las que venden los zapatos a peso; los espaciosos escaparates navideños de Poeta Querol sustituidos por otros en los que comparten sitio docenas de camisas de a siete euros, con los edredones de quince, las faldas de nueve y las zapatillas de andar por casa. Te levantas entonces sobresaltada por la pesadilla, te metes en el armario y compruebas que aún siguen ahí las compras que hiciste hace cuatro años para ir a alguna fiesta de la Copa América. Te miras entonces en el espejo y dices, “uff, estoy salvada”.
Vuelves a la cama y por fin te duermes pensando que tú único reto es mantener la talla, que no crezca ni mengüe, para que te siga quedando bien aquella falda de Prada con aquella rebequita de Miu-miu. ¡En fin, siempre quedará algo para unas medias nuevas!
Al día siguiente te despiertas, y ahí están ellos dos en los informativos de Canal 9, como no, dejándose grabar junto a un Ferrari rojo chillón a juego con la chaqueta de la alcaldesa. Te hablan de los grandes eventos, del tenis, de las motos, de la Fórmula 1, de los caballos y ahora también de los Ferraris... ¡Otro evento!, habrá que ponerse mona, miras al armario… ¡Dios mío, socorro, no sé si tendré para tantos pares de medias!

Habrá que estudiar corte y confección para reciclar vestidos pasados de moda -ahora le acorto una manga, ahora le pongo un fleco- para que no parezca el mismo de la fiesta de Vuitton de hace cuatro años, O copiar los patrones de Burda como hacía tu madre, ¡uff, qué fuerte! Fíjate que precisamente ayer, en el Corte Inglés de Colón, se celebró un encuentro de tejedoras y ganchilleras, igual con un tocado de ganchillo le das un aire nuevo a tu look.

Menos mal que Carmen Lomana ha escrito un libro que te enseña a ser una chica diez con cuatro perras. Lo presentó ella misma este jueves en el Hotel Astoria y allí estaban todas las señoras sin pestañear, atentas a lo que contaba la Lomana, super divina ella, tanto que hasta le hizo abrir la botella de Coca-Cola a una de las periodistas encargadas de promocionar su libro… hija, no sé, eso no me parece de mujer diez, la verdad.

El libro da consejos de belleza (ir al baño todas las mañanas a la misma hora), de moda (mezclar ropa cara y barata) y hasta picarones: para volver locos a los hombres hay que poner polvos de talco en la cama; según Carmen Lomana, el secreto se lo contó una prostituta de alto 'standing' muy conocida en Londres, que había sido amante del rey de Jordania y muchos otros reyes. ¡Desde luego, esta mujer es una mina!

El mismo jueves se inauguró en Colon una nueva franquicia de Trucco. Allí estaban las chicas de Hello, con su directora María Chuliá; la bloguera Macarena Gea; Eva Montesinos, de Mon Comunicación; lo mejor de la inauguración: un 25 de descuento en toda la tienda y los cupcakes de Olga Leston.

viernes, 12 de noviembre de 2010

El marketing es la leche

Nuestro fondo de armario está salvado: llegan a Valencia COS y Carmen Lomana...
La verdad es que el marketing es una de las ciencias más notables que madres han parido. Los que se dedican a eso son la leche: andan por ahí agazapados estudiándonos a todos detrás de sus portátiles y en cuanto detectan que algo está cambiando, ya están ellos dando soluciones a los nuevos problemas. Vamos, que ni el mismísimo Rubalcaba sabe más de nosotras y de nuestras inquietudes que los grandes genios del marketing, desde sus despachos de Manhattan o la City.
Pues bien, en algún despacho de algún edificio de oficinas de alguna ciudad del mundo, algún genio marketiniano debió darse cuenta hace ya tres años, cuando nuestros políticos ni siquiera hablaban aún de la crisis, que un grave problema se cernía sobre los fondos de armario del mundo occidental. “Eureka”, debió decir el encorbatado de turno, “lo encontré” y convenció a sus jefes para que abriesen una cadena de tiendas con ropa de calidad a un precio razonable. Aquel marketiniano supo ver que más de una de nosotras estaba a punto de renunciar a sus compras en las tiendas de gama alta y que nos íbamos a deprimir al ver como poco a poco se iba apagando el fuego de la pasión que nos unía con nuestro fondo de armario. Porque claro, no resulta nada fácil acostarte entusiasmada pensando que mañana vas a estrenar tu rebeca de lana monda y lironda, cuando dos años antes te habías acostumbrado a los colores y al tacto del cashmere de Prada. Era como cuando te dejaba un novio del que estabas pilladísima y al cabo de unos meses tenías que conformarte con el típico niño mono que ni fú ni fá.
Total, que las horas de trabajo del aquel currito marketiniano han llegado a buen puerto: esta semana se inauguró en Valencia
COS, una tienda de ropa del grupo H&M especialista en fondos de armario: camisas blancas de corte impecable, vestidos negros básicos pero con algún toque fashion, rebecas de cashmere, abriguitos estilosos, tejidos naturales … y todo ello con una calidad que se aproxima a lo que comprábamos hace tres o cuatro años pero por la décima parte de precio.

Valencia es la segunda ciudad que elige COS después de Barcelona, y no será la única, había que ver las colas en los probadores de la tienda de Jorge Juan. “Mis amigas madrileñas se van a morir de envidia cuando sepan que COS ha abierto en Valencia”, decía Macarena Gea, una de las blogueras que estuvo el jueves en el cóctel de inauguración. Un exitazo. Una mezcla entre modernos, pijos, blogueras, jóvenes y no tan jóvenes. Allí estuvieron los diseñadores Francis Montesinos, Juan Andrés Mompó –que mono va siempre este hombre-, Miquel Suay, Fidel David, la periodista Laura Grande, la modelo Lucía Aparicio, los actores María Maroto, Cristina Fernández, Raquel Escribano y Paco Trenzano, la directora general de la Ciudad de la Luz Elsa Martínez, las hermanas Blanca y Laura Fitera… El DJ Vicente Gallart amenizó la velada al ritmo de la mejor música y el catering fue de Seina Cocotte.
La semana pasada también abrió tienda en Valencia la firma Amore Ibiza, en la calle Vilaragut, junto a Poeta Querol, con ropa y accesorios muy ibicencos llenos de color y estampados de lo más hippie. No es fondo de armario, pero también hay que soltarse la melena de vez en cuando.
¡Ay, que no se me olvide! El día 11, las tiendas de las calles Sorní y Conde Salvatierra organizan un día de Shopping con descuentos del 10%, regalos y sorpresas. Participan Presen Rodríguez, Belgravia, Yo Solito, Paca Cervera, Rubio Kids, Kiehl’s, VM The Shop, Thomas Sabo, House Bikes, Stonefly, la Joyería Iborra y el Centro de Fitness Roma Health Club.

Junto a COS, nuestro fondo de armario tiene otra tabla de salvación, Carmen Lomana, que viene esta semana a Valencia a presentar su libro, donde da valiosos consejos de maquillaje, estilismo, o cómo disponer de un magnífico fondo de armario sin necesidad de ser millonaria. Carmen también es la leche porque ha evidenciado que la superficialidad no es propia de mujeres tontas y con poco cerebro sino todo lo contrario. Como dice Blanca Fitera en una entrevista de la revista Showroom: “el conocimiento es un aburrimiento si no le das un toque de frivolidad, ironía y superficialidad”.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Menos mal que tenemos Telva

La última vez que el diseñador Hannibal Laguna desfiló en la Pasarela del Carmen, la Pantoja todavía suspiraba por Julián Muñoz. Desde entonces ni está ni se le espera en la Semana de la Moda de Valencia, perdón, la Vidal Fashion Week, uff, perdón, la Valencia Fashion Week.

El caso es que la semana pasada el alicantino Hannibal Laguna recibió en Madrid el Premio de Moda de Telva. Allí, a los pies de la Cibeles, en el enigmático edificio de Correos que el yerno de todas las suegras, Don Alberto Ruiz Gallardón ha convertido en sede del Ayuntamiento de Madrid, endeudando de paso a los nietos de los nietos de sus hijos. Eso, sí, el Palacete. Aparte de que parece un pastelón, es una monada, tanto, que las chicas de Telva, decidieron cambiar el Hotel Palace por el Gallardon’s Palace.

Veinte años ha costado, ¡veinte nada menos! que un valenciano consiga el Premio Telva al mejor diseñador español de moda. Y es que estos madrileños son como Castilla: marrones, sosos, austeros, secorros y ven el colorido Mediterráneo como un poco hortera. Les cuesta valorar la modernor catalana o la exhuberancia barroca valenciana.

Menos mal que Telva se acordó de nosotros en el veinte aniversario de los Premios. La fiesta de esta edición ha sido un bombazo, y no sólo porque se celebra en Gallardolandia. La invitación es un pequeño pergamino rojo metido en un joyero y envuelto en una caja roja ideal; el dresscode de la cena es de rigurosa etiqueta: ellos con esmoquin y ellas de largo. Y entre los invitados ilustres, no faltó la Infanta Elena, con un espectacular vestido rojo y mantón de manila turquesa.

Vestidas de Hannibal Laguna fueron Paz Vega –que llegó directamente de Los Angeles con Orson Salazar-, Dafne Fernández, Vanessa Romero, Juncal Rivero, Paloma Lago, Marta Robles, Cristina Piaget, Priscila de Gustin y Cuca Solana, la directora de la Pasarela Cibeles, ¡perdón, Madrid Fashion Week!

En la misma gala, Telva entregó el Premio al mejor diseñador extranjero nada menos que a Albert Elbaz para Lanvin. La elección no puede ser más acertada, no hay más que pasarse por Chapeau para ver los fabulosos vestidos de la firma. Prueba de que es el diseñador del momento es que al menos media docena de invitadas a la boda del año, la del hijo de super Nati Abascal, iban de Lanvin. Los mejores Lanvin, los de Rosario Domech –la mujer del Juli- y María García de la Rasilla.

Poco valenciano por allí, al menos lo que nos dejaron ver las cámaras de Hola, a excepción de nuestro glamouroso diestro Enrique Ponce con su mujer Palomita Cuevas, monísima de la muerte como siempre.

Que Hannibal Laguna comparta premio con Lanvin es lo más de lo más, es como si Hanna Montana le pidiese a cualquiera de nuestras hijas ser su amiga en twitter.

Si algo tienen en común Laguna y Lanvin es que sus vestidos son hipermegalujosos, ideales para una noche de fiesta y glamour. Eso sí, Laguna es más racial y voluptuoso, más Mediterráneo y seductor, mientras que Lanvin es más sobrio y sofisticado, más parisino.

Un valenciano, Hannibal Laguna, recibe en Madrid el Premio Telva al mejor diseñador y un madrileño recibe en Valencia la Aguja de Oro del Gremio de Sastres y Modistas. La semana pasada, el Gremio de Sastres y Modistas le ha regalado un buen homenaje a Elio Berhanyer, que nació en Córdoba pero es más madrileño que Fran Alvarez, el marido de Belén Esteban, que es chulo y castizo hasta decir basta.

Berhanyer recibió en Valencia un homenaje con mayúsculas: Valentín Herráiz le entregó el Premio Aguja Brillante, lo nombró socio de honor del Gremio de Sastres y Modistas, y hasta le organizó un desfile y cena benéfica en el hotel Las Arenas a beneficio de la Fundación Nuevo Futuro. Vamos, que se fue más emocionado que Moratinos del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Nota: esta semana también inauguró tienda de de ropa infantil Rubio Kids la firma de Hortensia Maeso, la mujer del heredero de las caligrafías que nos mandaban las monjas y que está haciendolo francamente bien. Es la segunda tienda que abre, ha desfilado en Cibeles, ha diseñado vestuario para una peli… vamos, un crack.

sábado, 30 de octubre de 2010

Gira, mira, pega y ¡pam! qué bueno es el tenis

La vida va pasando y ya han vuelto a abrir el Ágora para celebrar el segundo Open de Tenis de Valencia. No estoy tan segura como para apostarme mi fondo de armario, pero creo que en las últimas cincuenta y una semanas, ese fastuoso edificio ha servido para más o menos nada. En fin, cosas de la vida que va pasando sin que nos demos cuenta.
El año pasado el Open tuvo cierto morbo, porque la mitad de nuestros dirigentes políticos estaban puestos en tela de juicio –acordaos del bueno de Ricardo Costa abriendo todos los informativos y postulándose como el icono del pijoterio mundial-, y tenía su aquel ir a ver quién se dejaba caer por allí. Y allá que fueron ellos, a ver los partidos y a departir entre sonrisas y copas de cava los unos con los otros. Muchos creíamos que algo tendría que cambiar en los próximos meses, pero nada cambió y todo sigue igual, o mejor dicho, nadie cambió y todos siguen ahí. Bueno, sí que ha cambiado algo, y es que este año ya no tenemos en tela de juicio a la mitad de nuestros políticos, tenemos a las tres cuartas partes…, pero todo sigue igual.
Durante toda esta semana habrá partidos y el domingo que viene la gran final, y me apuesto, ahora sí, mi fondo de armario a que lo más granado de nuestra clase política se dejará caer por allí, con sus coches oficiales, sus trajes caros y sus copas de cava, a brindar y a platicar como si nada hubiese pasado.
¡Uff!, qué seria me estoy poniendo, cualquiera diría que estoy enfadada, cuando lo mío es hablar de lo monos que van los tenistas y lo hiper-mega-pija que es la ropa que se suelen poner.
Yo de deportes y de política sé más o menos lo mismo que Belén Esteban del comportamiento de la materia en los agujeros negros. Lo que sé es que si tuviese quince años, antes iría a hacer cola para pedirle un autógrafo a un tenista que a un concursante de Gran Hermano. Así es que voy a sacar lo mejor de mi armario y quizás esta semana me deje caer por El Ágora, a ver si consigo que mi mirada se cruce un par de veces seguidas con la de Feliciano López o la de David Ferrer.
Si vas, que sea con invitación vip, ossea, la Gold ticket, que te permite no sólo ver el partido en primera fila de la pista del Agora -¡ay, que emoción!- sino que además te da acceso al Open Club en el Museo Príncipe Felipe –uff, la de usos que puede llegar a tener un museo…-. Allí puedes comer en el restaurante oficial, al que sólo entras con tu pase vip, y puedes probar los arrocitos que prepara Paco Morales, el chef del hotel de Juan Carlos Ferrero en Bocairent. Desde luego, superar al restaurante del año pasado lo tiene bastante fácil, porque vaya patata de menús. ¡Sé de más de uno que se fue sin probar bocado!
Si no tienes amigos políticos o patrocinadores que te consigan una invitación vip –hija pobre- siempre puedes comprar tu entrada monda y lironda y conformarte con cotillear en el “Fun park”, la zona de ocio y comercial a la que todo el mundo puede acceder gratuitamente (que poco atractivo suena eso…) o en el “Village”, ubicado entre la pista 1 y la pista central del Agora. Allí puedes pasar por los stands y llevarte una revista –imprescindible el último número de Showroom, la revista de Hello, con un editorial de moda inspirado en el tenis- o una bolsa con publicidad que tirarás en cuanto llegues a casa, pero bueno, el caso es llevarse algo.
La jornada de ayer no tuvo demasiadas emociones, salvo ver al torero Óscar Higares y los tenistas David Ferrer y Daniel Gimeno jugando al tenis por una buena causa: apoyar a una fundación que promueve el deporte frente al sedentarismo.
Hablando de sedentarismo, entre partido y partido, lo ideal es tomarse algo en Amstel Lounge, una cervecería ubicada junto al lago diseñada por Nacho Moscardó y con música de la buena. El Amstel Lounge es parte de una campaña de publicidad buenísima que compara distintas competiciones internacionales con la valenciana, para concluir que la nuestra “mola más”. Dí que sí, que aquí somos lo más de lo más en todo.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Vuelve el hombre

La tienda valenciana de El Caballo ha cambiado de dueño. Se ha despedido del ya legendario Luis Bodes, para echarse en brazos de otro clásico de nuestro comercio: Edgar Betoret. En la presentación estuvo Muñoz Escassi… ¡¡¡vuelve el hombre de pelo en pecho!!!

Tras unos años de dominio absoluto del hombre añiñado y megamoderno, con vaquero caído, palestina y tupé (¡cuánto daño ha hecho Kortajarena, me decía el fotógrafo Gerardo Ortiz¡) parece que se pone de moda el hombre de hechuras clásicas, seductor, machote y muy español. Mira, yo me alegro, la verdad. Te alegra mucho la vida ver a Cayetano Ribera Ordóñez en las marquesinas de las paradas de autobús como imagen de Loewe, ¡¡¡qué guapo es este chico!!!

La fama de Alvaro Escassi le viene más como conquistador de bellezones- Vicki Martín Berrocal, Lara Dibildos, Mireia Caralda, la ex de Eto…- que como estrella de la equitación. Vamos, que debe haber ganado más dinero en Supervivientes o en “I love Escassi” que en competiciones de salto internacional.

Dicen en Edbe, la empresa de Edgar Betoret que se ha quedado con la franquicia de El Caballo en Valencia, y que piensa abrir más en Madrid, que Muñoz Escassi representa el perfil de público más joven, cosmopolita e internacional al que se dirige la marca. “El estilo de El Caballo encaja muy bien con mi forma de vestir que yo definiría como sport urbano con reminiscencias de mi tierra, Sevilla. Y como amante de la equitación me encanta ver a las mujeres elegantes, vestidas con ese toque de folclore inspirado en la

artesanía andaluza”, dijo en la presentación.

Escasi llegó a la tienda puntual por la mañana, posó para los fotógrafos con las modelos valencianas Sara de Antonio y Paula Dolcet y después atendió a los periodistas por turnos, como si estuviera promocionando una peli de estreno. En esto, Muñoz Escassi es la antítesis de Cayetano Martínez de Irujo, al que se le tuerce el morro cada vez que ve a un fotógrafo, pobre.

Luego, en el cóctel de la tarde, y haciendo gala a su fama de conquistador, repartió besos por doquier y coqueteó con toda mujer de entre 15 y 70 años que se le puso a tiro. El cóctel, como no podía ser de otra forma, fue con jamoncito del bueno y vino tinto. ¡Ole que sí! Allí estuvieron como anfitriones Edgar Betoret y Cristina de Salazar, Blanca Crespi que es imagen de la firma en Valencia, con su madre Laura Fitera y su tía Blanca Fitera; la presidenta del Palau Mayrén Beneyto; el notario Rafael Gómez-Ferrer con Mª José Navarro; Cuchita Lluch, Amparo López, Carolina Gil, Esther Barrera, Ángela Valero de Palma, Andrea Villafañé y Carmen Romero; la bloguera Macarena Gea; Ángela Plá y Maite Sebastiá, de la revista Tendencias, Marta López, Carmina Durán, de la agencia de modelos... Vamos, todo Valencia.

La semana pasada también estuvo en Valencia el Alcalde de Dallas, Tom Leppert. Firmó un acuerdo con Rita Barberá para que ambas ciudades se relacionasen más (¡chicas, viajecito a Dallas ya mismo!) y la Alcaldesa dijo en el Salón de Cristal que el espíritu emprendedor y creativo de los valencianos ya está presente ya en Dallas “a través de la moda de la empresaria valenciana Marta de Diego, presidenta del Comité de Amigos Valencia-Dallas”. Marta tiene una vinculación muy especial con la ciudad de Dallas y con la Consul de España en Dallas Janet Kafka, tanto que hasta dos de sus vestidos están expuestos en el Museo Fashion Main de la ciudad, junto a piezas del mismísimo Balenciaga. Después de la recepción hubo cena el Palacio de Cervelló. Allí estuvieron Belen Juste, Carmen Alborch, Mairen Beneyto, Alberto Catala, Santiago Grisolia, Casilda Moret, los pintores Vicente Colom y Antonio de Felipe, el joyero Vicente Gracia.

La semana que viene tenemos otra Y hablando de maestros de la aguja. El Gremio de Sastres y Modistas con Valentín Herráiz al frente, entregará la semana que viene el Premio Aguja Brillante al gran Elio Berhanyer. Es de agradecer en los tiempos que corren que un premio se entregue a alguien con méritos para recibirlo. Benhayer es caballero de la costura que ha vestido a las grandes damas de la alta sociedad española y hasta actrices de la talla de Ava Gardner y Cyd Charisse. Un clásico.