martes, 27 de septiembre de 2011

Alfombra roja en el Palau de la Música

La vida nos da pocos oportunidades de cumplir uno de nuestros sueños de niñas: el de ir a una fiesta de largo luciendo el mejor de los vestidos, entrando sobre una alfombra roja, bajo los flashes de los fotógrafos y repartiendo sonrisas y saludos a diestro y siniestro.
Los años han pasado, ahora las niñas son nuestras hijas, y muchas de nosotras no hemos cumplido el sueño. Nos hemos arreglado para ir a bodas, pero no es lo mismo, porque sabes que allí la estrella es la novia y tú, por muy mona que vayas, no aspiras a robarle protagonismo. Hemos ido a fiestas, a cenas, a conciertos, a óperas… Pero tampoco allí era cuestión de aparecer enjoyada tipo Liz Taylor en la entrega de los Oscars.
No, una fiesta de gala es otra cosa: es la ocasión de dar el do de pecho, de sacar toda tu artillería, sabiendo que esta vez no te vas a pasar porque lo que toca es precisamente eso, pasarse.
Pues bien, chicas, ahora tenemos una cita para cumplir nuestro sueño, será el día 28, jueves, en el Palau de la Música, el motivo la gala de entrega de los Premios Telva a las Artes y las Ciencias. El dress code: nosotras de largo y ellos de esmoquin.
Cuando en una invitación te indican que las señoras tienen que llevar traje largo y los señores esmoquin, te están diciendo que tienes que vestir de súper etiqueta”, dice la diseñadora Marta de Diego, o sea, que a la hora de vestirnos tenemos que pensar en el festival de cine de Venecia o en los Oscar en cuanto a importancia. “El estilismo se tiene que adecuar al tipo de evento y el de Telva es un perfecto para frivolizar, para atrevernos a llevar un poco más de escote o una abertura un poco más larga, es una fiesta de moda que te permite dar un paso más sin perder el equilibrio ni la elegancia ni el saber vestir.” Marta cree que además la gala es ideal para que nos sintamos protagonistas por un día, como las actrices y modelos. “Una pasarela donde no hace falta ser modelo para llevar modelazo”.
En cuanto al modelito, Marta sugiere vestido largo de paillettes color acero. “Tampoco es necesario que el vestido tape los pies; hasta en eso hay que tener equilibrio, se puede utilizar un largo adecuado a la fisonomía”. En los colores también podemos frivolizar. “A una boda no puedes ir con brillos, a un acto institucional tampoco, pero aquí puedes jugar y fantasear con materiales que habitualmente evitas”.
Presen Rodríguez también cree que estamos ante una gran ocasión para vestirnos, lucir modelito, ponerse joyas y arreglarse bien. “Luego nos quejamos de que Valencia no tiene glamour, pues ahora no hay excusa. Si cuando se organizan fiestas no vamos o, lo que es peor, no vamos adecuadas, luego que nadie proteste; además, no todo el mundo ha recibido invitación, así que las afortunadas tienen que vestir de acuerdo con la categoría del evento”.
¿Y cómo vestiría Presen a una de las invitadas? “Yo le pondría un traje largo, bonito y sexy de lentejuelas. Hemos abusado del corto, pero si en la tarjeta dice largo, hay que ponérselo. Desde luego, no puedes llevar un traje corto babydoll; hay que ir de largo y con joyas; además, a la mujer valenciana le encantan las joyas y es la ocasión de lucirlas”.
Juan Andrés Mompó también es partidario de hacer todo el esfuerzo posible para estar muy bien. “Yo elegiría un vestido largo con una falda blanca de marfil en raso gordo, con pliegues un poco huecos en la cintura, y un cuerpo negro con una banda coral, un hombro si y otro no, alguna estola, pulseras y el pelo recogido.”
Bueno chicas, si sois una de las afortunadas con invitación, habrá que ir preparando el súper modelazo. Os adelanto que cenaréis un menú exquisito preparado por El Alto, después de escuchar una actuación de Ainhoa Arteta, que recibirá el Premio Telva a las Artes, y compartiréis cena, entre otros, con Patricia Rato, Carmen Posadas, Almudena De Arteaga, Fiona Ferrer, Mariam Camino, Paloma Segrelles, Paloma Lago, Juncal Ribero o Carlos García-Calvo, que ya han confirmado, y algunos más que lo harán en el último momento ¡Qué nervios!

martes, 13 de septiembre de 2011

Mucho espectáculo y poco talento

Algo está fallando en la Semana de la Moda Valenciana -VFW- cuando después de once ediciones, subvencionadas con un millón de euros de dinero público cada una, seguimos sin avanzar en la consolidación comercial e industrial del sector. Siempre pasa lo mismo: mucho escenario, mucha modelo, luces, sonido, cava, canapés y gente, mucha gente yendo y viniendo, pero sobre la pasarela poco que atraiga la atención de los creadores de tendencias o de los responsables de compras de las grandes tiendas de moda de España y de Europa. Las gradas se llenan porque las entradas se regalan en la Plaza los Pinazo, y no porque los diseñadores atraigan la atención de nadie.
Siempre hay una excepción a la norma, este año ha sido Juan Vidal, que nada tiene que ver con Alex Vidal, amo y señor de la Pasarela, y Juan Andrés Mompó.
El resto de los diseñadores valencianos que tienen algo que aportar –Montesinos, Hannibal Laguna…- ni están ni se les espera desde hace años en la VFW. Unos dicen que no van porque no les invitan, otros que aunque les inviten no van porque se les ningunea, otros porque no les da la gana ir allí a perder el tiempo y otros porque están cabreados con el Lucero del Alba, o vaya usted a saber con quien, el caso es que no van.
Y así las cosas, van pasando los años. Nuestros políticos, erre que erre, defienden el evento porque dicen que sirve para hacer publicidad de la Comunidad Valenciana y cuando alguien se lo discute, sacan un fajo de recortes de prensa y lo ponen sobre la mesa diciendo: mira, aquí tienes el retorno de nuestra inversión. Vamos, que para ellos la VFW es un evento más como la Fórmula 1, el campeonato de motos o el open de tenis. La diferencia es que nadie dijo nunca que la Fórmula 1 la íbamos a celebrar aquí para potenciar la industria automovilística valenciana ni porque iba a servir para alumbrar a una docena de fernandos alonsos valencianos.
En fin, ellos sabrán lo que hacen. Mientras tanto, los diseñadores valencianos que aspiran de verdad a crear una empresa productiva se buscan la vida por otro lado.
La pasarela no es el único camino. Sin ir más lejos, esta semana se está celebrando en Madrid, en el Hotel Villamagna, un tradeshow llamado “10 punto de encuentro”, un evento entre feria y showroom, que sirve para poner en contacto a firmas de moda y compradores. Cada diseñador ocupa una habitación del lujoso hotel y por allí van pasando los clientes, muchos de ellos venidos de toda Europa. En el evento, participa, entre otras, la firma de joyería de Laura Ponte, Luby&Lemerald, la sombrerería Pablo y Mayaya -Doña Leti lució uno de sus sombreros en la boda de Enrique de Inglaterra- y tres firmas valencianas: Lechienerrant (moda), Viveti (decoración) y Blanca Fitera, que además de ser habitual en la vida social valenciana, crea unos collares y tocados de locura con cristales preciosos, piezas vintage, fornituras artesanales y piezas traídas de Venecia.
Miguel Angel Aldeguer, el valenciano que está detrás de la firma Lechienerrant, no quiere saber nada de pasarelas. “Hay que dedicarle tanto tiempo y esfuerzo, que no me interesa, yo quiero vender y la pasarela valenciana no es una plataforma para vender. Quiero hacerme un nombre en las tiendas, en la vida real, con mi producto”. Por cierto, su colección de invierno es de lo más sofisticada, los vestidos parecen de costura, con espaldas muy trabajadas y volúmenes cuidados. En Madrid se venden en 24fab, la tienda de Anabel Zamora que está en Claudio Coello. ¡A ver si alguna tienda de Valencia se anima a traer la colección!
Moda aparte, lo más glamuroso de esta edición de la VFW fue la fiesta de Yo Dona en L’Umbracle, allí estuvo la directora de la revista, Charo Izquierdo, los diseñadores Ion Fiz, Juan Martín, Noelia Navarro, la modelo Mª José Suarez y un montón de gente de lo más estilosa.
Y hablando de fiestas, esta semana también celebró Isabel Ballester la Fashion Night Out (la noche de las compras) en su tienda de Gran Vía 20: mojitos de maracuyá, DJ con musiquita de la buena y muchas niñas monas: Patricia Villaroya, Elena Gutierréz, Rocío Andrés, Noemí Suárez, y Marta Flores, que hace unos sombreros y tocados ideales.
En fin, se acabó la VFW. En febrero, si hay una nueva edición, seguiremos aprovechando el evento para hacer vida social y lucir modelito.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Sociología de peluquería

El reencuentro con tu peluquero es una de las alegrías de septiembre; entre pitos y flautas, llevas un par de meses sin verle y aunque no te has dado cuenta, la verdad es que tú y tus canas le echabais de menos. Las conversaciones con tu peluquero dan para mucho, todo depende de la confianza y de las clientas que con quine coincidas en el salón; allí puedes hablar de la ecuación de los hijos, del sexo a los sesenta o del turbio futuro de Leire Pajín. Y es que un salón de peluquería es un laboratorio interdisciplinar de psicología, sociología, economía, estética, nutrición… que ya quisiera para sí más de un sesudo catedrático universitario.
Por ejemplo, el otro día en mi reencuentro con Tono Sanmartín hablamos de cómo se presentaba el otoño y de cómo los cánones de belleza van cambiando cada vez más deprisa. Según Tono, las mujeres ya no buscamos provocar, aumentando la talla de sujetador y poniéndonos morritos, sino que lo que mola ahora es transmitir una imagen relajada y tranquila. “Era muy agotador estar todo el día excitando, tanto al hombre como a la mujer, andamos todos muy estresados y ahora la belleza es más relajada, no se busca tanto excitar como tranquilizar y transmitir calma y bienestar”… ¡Toma ya reflexión sociológica!, vamos, ni el mismísimo Jünger Habermas hubiese llegado a una conclusión tan diáfana después de leerse las obras completas de Aristóteles, Kant y Giddens.
Así es que, chicas, ya sabéis, ahora lo suyo ya no es ir por ahí de única Coca-cola del desierto, sino que más bien lo que tenemos que parecer es una tila en el salón de té de una dama inglesa. Relax y belleza, eso es lo que tenemos que transmitir, que la cosa ya está bastante agitada por ahí como para que nosotras vayamos provocando pequeños terremotos a la vuelta de cada esquina. Vamos, que más de un cirujano estético especializado en convertir los labios en morritos, lo va a pasar peor que la prima de riesgo española.
Tono acaba de llegar de Londres, donde ha participado en un concurso internacional de peluquería, y se conoce las tendencias mejor que un sociólogo de Berkeley. El concurso no es ninguna tontería. Allí ha tenido que medir talento con más de 400 peluqueros de 21 países, de lo mejorcito de cada casa, y para empezar, Tono ya ha sido seleccionado entre los 45 que pasarán a la final dentro de la categoría de vanguardia con el fotógrafo Rafa Fierres. Otro salón valenciano, Tony and Guy, ha pasado a la final en la categoría masculina. Habrá que esperar a finales de mes para conocer el resultado, ¡qué nervios!
Pero mi profunda conversación con Tono no se quedó ahí, mientras recortaba las maltrechas puntas de mi melena hablamos de las tendencias de moda para este invierno. Según él, la tendencia es que no hay tendencia, es decir, que las mujeres hacemos cada vez menos caso a los dictados de la moda. Antes comprábamos marca, ahora buscamos nuestro propio estilo, personal e intransferible, y a ser posible que dure dos o tres temporadas, que no están las finanzas personales para renovar el armario dos veces al año.
Al salir de la peluquería me crucé con Lourdes Verdeguer, de Patos (ya sabéis esa tienda de Poeta Querol que trae lo mejor de cada marca). Ella reafirmó la teoría Tonística sobre la evolución de la moda: “Esta temporada hay un popurrí de tendencias, lo que es lo mismo que decir que cada una haga lo que le salga del moño. Se llevan los años 50, 60, 70 y hasta ochenta, y cada tienda, en función del criterio de la persona que compra la ropa, escoge una tendencia u otra.”
Para el fondo de armario de invierno, Lourdes aconseja invertir en una o dos prendas buenas, de calidad y buenos tejidos, en lugar de comprar muchas cosas. “Una prenda de abrigo, un vestido, una camisa y un pantalón, pero todo de excelente calidad, como la colección de Michel Kors –la primera línea- con una calidad de tejidos y hechuras impresionante.
Así es que chicas, ya sabéis este año hay que ponerse un poco más modositas, que el Ibex 35 no está para sobresaltos.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Se acabó el verano

Se acabó el verano. Las fiestas, los shorts, las chanclas, los mojitos, los chiringuitos de Javea, los baños en Cala Blanca… El concierto de Raphael en Benidorm, ayer noche, cerró definitivamente la temporada. Este año la vuelta será dura, al menos en lo que a la vida pública valenciana se refiere, porque tiene un futuro más triste que el de Jaime de Marichalar: recortes, reestructuraciones, cierres, despidos… Uff, ¡qué bajón!

Menos mal que la boda de la Duquesa de Alba con Alfonso Díez dará un poco de vidilla a la vuelta a la dura realidad y llenará de frivolidad más de una página de periódicos. Su primogénito, el Duque de Huéscar, ha pasado parte de su veraneo en Jávea, ossea, ossea. El heredero de la casa de Alba, y padrino de la boda junto con Carmen Tello la mujer de Curro Romero, suele venir por aquí porque una de sus muchas cuchipandis veranea en Javea, pero es tan, tan discreto, que raras veces se deja ver por los sitios de moda, como La Esquina, de Juan Mouchet, donde preparan unos Gin Tonic de muerte, Jalousie o Achill, que fundó Edgar Slama.

Pero si eres el heredero de la familia con más abolengo de Europa, antes o después, alguien alardea de haber coincidido contigo en un restaurante; hace una semana, él estuvo comiendo en Estapati, un restaurante de tapas en El Arenal, con un matrimonio de gente mayor, así los definió mi fuente de información, que no supo decirme más. ¡Córcholis!, la próxima vez ruego a mis discretas fuentes anónimas que agudicen el oído y cuenten algún detalle más.

Desde luego no es justo. Para una vez que podríamos tener una exclusiva mundial, con el padrino de la boda del año pasando unos días en Javea, va y el hombre hace lo imposible para pasar desapercibido y no da oportunidad ni para sacarle una foto echando las defensas del barco al agua antes de atracar. Nada que ver con el prototipo del nuevo rico, que con lo que ganó con la venta de su último solar se compra un megayate y se pone en la popa, así como quién no, sacando pecho y barriga para que le hagan un foto que constate su poderío.

Carlos Juan Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo es un hombre sobrio, tanto de aspecto como de costumbres. De él se sabe poco, que se casó en 1988 en Sevilla con la aristócrata Matilde Solís y Martínez de Campos, con quien tuvo dos hijos, y que se divorciaron trece años después a raíz de una depresión de ella. Hace poco tuvo una relación con Alicia Kloplowitz, pero lo llevaron con tanta discreción que apenas se publicaron fotos.

Una actitud que poco tiene que ver con la de su madre, que hace lo que le viene en gana y se dejaba ver estos días por Ibiza con un look juvenil flower-power de lo más llamativo. A la duquesa le encanta pasear por los mercadillos artesanales como el de Las Dalias y exhibirse con su futuro marido sin ningún tipo de recato.

Precisamente allí, en el Mercadillo de las Dalias, está vendiendo este verano sus joyas Enrique Paege, pareja del diputado del PP Felipe del Baño. La firma valenciana de joyería se llama Queen Morocco. Enrique se ocupa del diseño de todas las piezas y Felipe de la parte comercial y las relaciones externas. Son piezas únicas: maxi anillos, pulseras y collares con piezas antiguas afganas y marroquíes, mezcladas con piedras como turquesas, coral, turmalinas, agua marinas, y calaveritas de hueso en miniatura. Seguro que a la Duquesa de Alba le encantan, porque son joyas coloristas, con un aire sofisticado y desenfadado, para mujeres con carácter, de esas que van a su aire y tienen un puntito de excentricidad, nada discretas.

“Lo último que estamos haciendo son los bolsos y cestos de mimbre con incrustaciones de tela, piedras y cadenas que están causando furor en Ibiza. Son muchas las políticas valencianas enganchadas a Queen Morocco: Alicia de Miquel, Paula Sánchez de León, Asunción Quinzá, Verónica Marcos, Macarena Montesinos, Mónica Lorente o Sagrario Sánchez. Empresarias como Emi y Lola Senent. Además de personajes de televisión como Ana Rosa Quintana, María Teresa Campos o Mariló Montero”, dice del Baño.” En Valencia se venden en la tienda Opera Prima (Cirilo Amorós) y en Presen Rodríguez (Sorní).

martes, 23 de agosto de 2011

Se busca princesa, duquesa o similar

La Duquesita de Alba (Eugenia Martínez de Irujo), también conocida como la niña de los pareos, se encaprichó este verano de uno de los pareos que dos empresarias valencianas confeccionan artesanalmente en la casa que una de ellas tiene en Náquera. Eugenia paseaba por Ibiza y los vio en una tienda de Santa Gertrudis, ni corta ni perezosa tiró de tarjeta y se compro cuatro o cinco. Días después aparecía con uno de ellos en la portada de Hola y desde entonces Begoña Buqué y Ángeles Casanova, que así se llaman las dos empresarias, no dan abasto para atender sus pedidos.
Todo esto no deja de ser una anécdota, pero sirve para demostrar que el glamour vende.
Eso es precisamente lo que le falta al veraneo valenciano, glamour, famoseo, portadas de revistas, minutos en Sálvame de Luxe… Cierto es que tenemos en Belén Esteban en Benidorm, pero eso da para lo que da, que es más bien poco.
No es lo mismo que abras una tienda en Benicassim, donde lo mejor que te puede pasar es que le vendas un pareo a Paula Sánchez de León, que te puede hacer más o menos ilusión pero que no alterará la marcha de tu negocio, que hacerlo en Ibiza y que te lo compre la Duquesita y de la noche a la mañana te conviertas en la proveedora oficial de pareos de media España.
El veraneo valenciano es excesivamente localista. Le falta abrirse a los grandes círculos del glamour como Marbella, Sotogrande o Ibiza. Sólo así podrá hacerse un sitio en las portadas del Hola o de La Otra Crónica. Nos guste o no, una foto de Cayetana de Alba mirando con ojitos acaramelados a Alfonso Díez, o de los Príncipes de Asturias jugueteando con alguno de sus retoños en la popa de en un barco promociona el destino tanto o más como uno de los grandes eventos en los que nos hemos gastado lo que no teníamos.
Puerto Banus, Sotogrande o incluso Ibiza no tienen más atractivos que Javea, Moraira o Benicassim, sin embargo Claudia Schiffer jamás bronceó sus lindas piernas en el Portichol de Jávea. Tampoco los hijos de Carolina de Mónaco se han cogido nunca una buena turca en las discotecas de Oropesa.
Lo que no puede ser es que el glamour de Benicàssim esté a expensas de que Ricardo Costa o su hermano Juan se dejen ver por una fiesta; ni de que las expectativas de los fotógrafos en Jávea no vayan más allá de disparar sus flashes a Rita Barberá con su hermana Totón o a José Luis Olivas.
Quizás nos faltan mecenas del glamour: gente con dinero, que en Valencia haberla hayla tanto o más que en otros sitios, que organicen grandes fiestas o inviten a famosos en sus casas o en sus yates. Pero por alguna extraña razón nuestros ricos prefieren retirarse a sus casas en Fontanars, en Denia, en Navajas o en Les Platgetes.
Faltan grandes fiestas de verano, como las que organizaban los Suárez joyeros en Marbella, en las que invitaban a Isabel Preysler, perlas incluidas, y aceptaban que la buena de Isabel, para no sentirse sola, se trajese a su grupo de amigas: Nuria González, Marisa de Borbón o Cari Lapique.
Otra buena opción sería organizar un evento benéfico, de esos que montaba Gunilla Von Bismark hace años, o Antonio Banderas y Eva Longoria recientemente, en las que los ricos se gastan 500 euros por cubierto y los famosos menos ricos se dejan invitar porque entienden que ellos, por su cara bonita, se merecen eso y mucho más.
Sea como fuere, lo cierto es que si la Comunidad Valenciana quiere posicionarse como uno de los grandes destinos turísticos europeos, necesita algún reclamo que vaya más allá de la presencia en alguna de sus playas la presencia de los políticos locales de turno. Los eventos como la hípica, el Open de Tenis o la Fórmula 1, han servido para que sepan dónde estamos, pero no para que se queden.
Por cierto, los pareos de Begoña Buqué y Ángeles Casanova se pueden comprar en Valencia en su tienda The Lab. “Los hacemos nosotras con un algodón ecológico fantástico –dice Begoña-, los teñimos a mano y los lavamos y los secamos al aire libre en casa de Ángeles en Náquera; lo mejor del pareo es cada uno es diferente y que está hecho con algodón de camiseta, elástico, no tienes que caminar como una geisha para llevar un pareo, algo muy ridículo.”

miércoles, 17 de agosto de 2011

En la gloria



Cuando éramos pequeñas veíamos los anuncios veraniegos en la tele y soñábamos con que llegasen las vacaciones para vivir algo parecido: sol, playas, barcos, amigos, risas… Luego nuestros padres nos llevaban al pueblo de turno o al típico viaje familiar con tus hermanos dándote la lata todo el día y tus padres prohibiéndotelo todo. Entonces pensabas que el destino te había jugado una mala pasada y soñabas con emanciparte y largarte con un par de amigas, tipo Thelma y Louise, en busca de aquellos anuncios y de aquellos chicos hipermegamonos. Estabas segura de que ellos se fijarían en tí aunque no fueses una rubia explosiva con un tipazo de cortar el hipo, porque les ibas a cautivar primero con tu mirada y luego con tu intelecto. La vida volvió a darnos un mazazo, cuando los veranos fueron pasando y en nuestros viajes nunca encontramos aquellos anuncios y aún menos a aquellos chicos.
Y ahora, cuando ya ni te acordabas de aquellos sueños, te vienes una semana a La Marina y descubres que había que esperar a los cuarenta y venir aquí para encontrar lo que buscabas. Eso es la vida en las playas de La Marina: abandonarte a la siesta, al sol, a la desidia, a la comida y a los gintonics. Hacer la vida social que te apetezca y el ejercicio físico necesario para volver a tener hambre y saciarla sabiendo que con ello volverás a entrar en un estado de modorra que te llevará inevitablemente al sofá o en la tumbona. Y así, en tu duermevela, oyes a unas jovencitas tontear con chicos por el móvil y piensas: “uff, qué pereza”.
Cuando llevas así dos semanas te das cuenta de que sólo tienes dos grandes preocupaciones: una, cuántos kilos te habrás metido cuando vuelvas al trabajo, y dos, cómo te los quitarás de encima.
Para evadirte de esas dos grandes preocupaciones lo mejor es hacer planes, llenar la agenda: habrá que ir a cenar un día a Denia al restaurante de Quique Dacosta, habrá que ir al concierto de Raphael en Benidorm, habrá que dejarse ver por alguna fiesta privada, dejarse caer por alguno de los restaurantes del puerto o buscar algún amigo con barco que te lleve al Portichol a comer tortas de tomate, dormir la siesta en el barco y pasar la tarde merendando y tomando más gintonics. Genial, esto es la gloria, porque si no la gloria no es así, que nos avisen para no hacer el viaje en balde.
Y desde luego habrá que ir la verbena del Náutico, a fiestas, como las que suelen organizar gente como Mayrén Beneyto o Alicia De Miguel. Este año los De Miguel encargaron a Tonica, una cocinera del pueblo de toda la vida, que agasajase a sus invitados con un arroset al forn y mandonguilles de toyina de chuparse los dedos. A la porra las dietas.
Allí estuvieron Mayrén Beneyto, la doctora Teresa Bas, Marga Vilarrasa, Jesús y María Herrero, Santiago Reina, el Doctor Lainez y su mujer Elena, Vicky y Amparo Barrachina, Anuka Prat, Eva Marcellán y Alfonso Manglano y Vicente Barrera, ¡qué mono es este chico!
El menú de Quique Dacosta –portada del New York Times del 15 de junio- no se parece en casi nada al de Tonica, salvo en los ingredientes, en ambos productos de la tierra. La cocina de Dacosta es vanguardista y llega al minimalismo culinario. Uno de sus platos no tiene más ingrediente que un aguacate y otro una hoja de albahaca con canela, y así hasta treinta que componen el menú de verano ‘Sale el sol’. El jueves pasado, el mismísimo Ferrán Adriá comió en su restaurante, y no era la primera vez.
La gamba roja de Denia y el arroz Senia también forman parte del menú. Dacosta dice que tiene la suerte de vivir en un lugar mágico, a un lado la montaña, a otro el mar. “Nuestra cocina parte de un ecosistema que es privilegiado, sobre todo para un cocinero: mar, parques naturales, huerta, arrozales, cítricos, frutales, el saber hacer y la tradición del pueblo… Denia ha sabido encontrar el equilibrio entre la tranquilidad y la animación, la gente joven y mayor, entre lo orgánico y lo cool, entre lo urbano y lo rural, entre las playas de roca y de arena, entre lo ostentoso y lo discreto”… lo dicho, en la gloria.

martes, 9 de agosto de 2011

Javea: como siempre y con los de siempre

Bueno, chicas ya estamos otra vez en Javea como todos los años. Unos cuantos carteles de “se vende” más de lo normal y por lo demás pocas novedades; aquí estamos los de siempre, claro que unos más “de siempre” que otros, porque ya sabéis que aquí la antigüedad es un grado, y no es lo mismo ser unos de los tropocientos recién llegados a cargo de una hipoteca y un apartamento de setenta metros, que poder presentar tus avales diciendo que tu primera borrachera la cogiste en el Molí. Sigue siendo una incógnita cómo puede ser que haya tanta gente que veraneaba aquí hace treinta años, cuando según ellos mismos dicen, aquí no veraneaba casi nadie… un misterio tan indescifrable como el de el éxito de Paquirrín con las mujeres.
Y allí precisamente, en la discoteca El Molí Blanc, fue donde se reunió el viernes por la noche el todo Javea, en una de esas fiestas para cuarentañeros que últimamente nos montan por doquier los hermanos Aliño.
Se corrió la voz por Jávea que allí iba a estar todo el mundo y esa vieja técnica de marketing les funcionó: el viernes por la tarde media Javea andaba como loca buscando una entrada para no perderse la fiesta del verano. Decían que la mismísima Rita Barberá se iba a pasar por el viejo Molí, y aunque más de uno de la espero, ella no apareció. Sí que estuvieron algunos peperos de pro, como el Diputado José Marí Olano, el director general de deporte, Mateo Castellá con Sandra, su estilosísima novia. Más nombres de la política valenciana: Cristina Albamonte, directora general de Relaciones Informativas, y Pablo Landecho, el hasta hace poco hombre de confianza de nuestro ya expresidente, Francisco Camps.
Por lo demás, muchos cuarentones veraneantes de aquí desde que en televisión emitían los Mazinguer Z. Como Cuchita Lluch, Susana Lozano y Carlos Serra, de El Mercader de Indias, Manuel Quintanero, de la feria gastronómica Millesime, Maribel Cosme, de Cecoval, con su marido Fernando Rodríguez.
La Hacienda, otra de las discotecas de la época, celebrará su fiesta remember en un par de semanas, el 18 de agosto. La Hacienda y la Siesta fueron famosas en los años dorados de Javea, cuando vascos, madrileños y hasta italianos llegaron aquí atraídos por sus calas. Luego estaba la Sal, un sitio de copas llamado así por la ruta de la Sal de Javea a Ibiza, que montaron una pandilla de amigos de familias bien de Bilbao. Champagne y Achill están en manos de Edgard Slama, un francés dueño también de La Boheme y la Siesta. La noche de Javea es suya.
Javea es animada, dentro de un orden, por la noche y tranquila por el día. La verdad es que es difícil encontrar en toda España sitios más agradables para hacer un plan de barco que las costas de Javea, si exceptuamos, claro está, Ibiza y Formentera. Quizás por eso empezó a venir aquí la gente bien de Valencia y unos atrajeron a los otros, y al final lo que tenemos hoy es una playa en la que cuesta encontrar la vulgaridad que abunda en otras.
La estética del verano se presta mucho a arrinconar el buen gusto, a preferir la comodidad y a abandonar las normas más básicas de la urbanidad; y eso es lo que no pasa en Javea y lo que la convierte en un sitio especial.
Cuando te acostumbras a esto, te cuesta aclimatarte a otros ambientes menos fisnos, porque el rollito de hacer una paella en el complejo, con todos esos hombres oliendo a humo y hartándose de tomar cervezas, mientras cuentan chistes más o menos verdes, puede ser divertido, pero no pega en un ambiente distinguido como el de Javea. Aquí, la paella no se hace en el paellero del complejo, sino que se encarga en el Tenis, que las hace de película y te ahorras los olores y el riesgo de que se tizne el polo de Hackett.
Juana Muylaer, dueña de la tienda Nakuti, una francesa que cambió París por Javea, cuenta que lo primero que le sorprendió de esta playa fue ver cómo las jovencitas evitaban los tangas o las trasparencias. El topless y el tanga brasileño no están ni estarán nunca de moda en Javea.

jueves, 4 de agosto de 2011

Fabristas de toda la vida



Vaya verano descafeinado que nos ha tocado este año: meses y meses de operación bikini y cientos de euros en tratamientos milagro para poder lucir palmito en la playa, y ahora estos días tormentosos nos meten en casa y estropean nuestros incipientes bronceados… A ver ahora cómo te presentas, así de blancucha, a tomar algo en los chiringuitos de Javea. Ya me veo allí, sentada con unas cuantas chicas, todas con nuestras camisolas puestas y esperando a ver quién es la valiente que da el primer paso y enseña sus blanquecinos hombros a la concurrencia. No es justo, una vez más me pido ser hombre y a ser posible tipo Javier Bardem, como los de antes, con mucho pelo para estar igual de moreno en enero que en agosto.
Tampoco es justo que tu traje de baño del año pasado parezca más antiguo que un Seat
mil quinientos y los de los hombres sean los mismos desde hace treinta años: tipo nadador marcador de bultaco para los más macarrillas y tipo floreao jamaicano para el resto. Sin embargo, nosotras tenemos el traje de baño, el bikini, el trikini, el tanga, el sujetador de triangulito, tipo bandeau, y ahora, por si fuera poco, las americanas amenazan con poner de moda los tankinis, un bañador cortado como si fuera una camiseta.
El año que viene Dolores Cortés ya tendrá en su tienda algún tankini. Acaba de desfilar en Miami, de hecho es la única diseñadora española que ha desfilado en la pasarela de baño más importante del mundo. Su nombre no figura entre los agraciados que desfilarán este año en la Valencia Fashion-week (VFW)y eso que este año hay un apartado especial de moda de baño. Pero los organizadores del evento subvencionado con el dinero de todos los valencianos, es decir, Alex Vidal y compañía, han preferido incluir a diseñadores de la Pasarela Moda Cálida de Gran Canaria: si alguien lo entiende que levante la mano.
Claro que las cosas que pasan en la VFW cada vez cuestan más de entender. La moda valenciana tiene tres o cuatro grandes nombres: Hannibal Laguna, Dolores Cortes, Francis Montesinos, Miquel Suay, Elisa Palomino y alguno más. Los cuatro desfilan este año en Madrid Fashion Week. Ninguno en el Ágora, que cada año se afianza más y más como el gran escaparate de Don Alex Vidal.
A nuestra pasarela le pasa como a nuestra Comunidad, que ha entrado en un declive inmisericorde y a estas alturas ya no le queda ni un solo nombre que le dé cierta relevancia no ya solo internacional, sino ni siquiera nacional. Se han ido, o lo que es peor han cerrado sus empresas, Tonuca, Noelia Navarro, Carola Falgás, Alejandro Sáez de la Torre.... Dice Alex Vidal que eso es porque la Generalitat cada vez le da menos dinero, como si las cosas por aquí estuviesen para ir promocionando a diseñadores canarios, que son, junto con Alex Vidal junior, las estrellas de esta edición. La verdad es que como sigan así y los pocos que van acaben cerrando, dentro de un par de años no querrán desfilar en el Ágora ni los vendedores del Mercadillo de Pelayo.
Claro que ahora tenemos nuevo President y quizás ponga un poquet de trellat, donde hasta ahora de forment ni un gra. Por cierto, nuestro flamante nuevo President tiene ante sí grandes retos y uno de ellos es marcar estilo: no hay político que se precie que acabe creando escuela entre sus acólitos a la hora de vestir. Desde los viejos socialistas y aquellas chaquetas de pana, pasando por Aznar y sus cazadoras, Zaplana y sus inmaculados trajes con corbatas magistralmente anudadas o Zapatero con sus vaqueros y americana.
Alberto Fabra tiene, hasta ahora, un look excesivamente pepero en el que alguien debería innovar. No sé, quizás debería mostrarse un mitin con unas urban shoes - Puma, Bikkembergs, Converse…-.en lugar de los campsinos, perdón cansinos, castellanos de Sebago. Uff, si lo hace que avise porque me pido abrir una cadena de tiendas de zapatos urbans, para despedirme de una vez de esta maldita crisis que me tiene atacá. Ya me veo yo allí, en mi tienda, despachando con todos los peperos de pro de Valencia: diputados, conselleres, secretarios autonómicos, alcaldes y demás. Todos como locos a comprarse tres o cuatro pares de urbans para que nadie pueda decir que ello no han sido fabristas de toda la vida.

jueves, 21 de julio de 2011

Valencia busca celebrity

Valencia no tiene celebrities: famosos que den glamour a una fiesta, que enloquezcan a los fotógrafos y que llenen un photocall. Gente como la que fue a la fiesta de verano de Paloma Segrelles y que lleva dos semanas llenando páginas de fotos en La Otra Crónica: Blanca Cuesta y Borja Thyssen, Gema Ruiz –la ex de Álvarez Cascos-, María Zurita, Jesús Quintero, Anne Igartiburu, Patricia Rato, Genoveva Casanova

Hay famosos que lo son por méritos propios: deportistas, cantantes, actores; otros lo son porque le han echado morro la vida o porque se han liado con algún famoso y desde entonces viven del cuento. También los hay porque tienen un apellido de alta alcurnia o porque viven de la fama de sus padres.

Sea como fuere, el caso es que en Valencia no hay de los unos ni de los otros. Tenemos a Nuria Roca a Enrique Ponce y poco más. Eso sin contar, claro está, a nuestros políticos que esos sí que llenan portadas y páginas de periódicos, pero claro no es cuestión de presentar en un Photo call, para dar glamur a una fiesta, a nuestro Presidente Camps acompañado de unos cuantos amigos tipo Ricardo Costa o Rafael Betoret; aunque tal y como van las cosas, nunca se sabe: hoy estás en la cima de la política local y mañana, quién sabe, igual acabas siendo la estrella de los photocall, cosas más raras se han visto.

Arturo Valls no es una estrella de los photocalls pero aporta una brizna de glamour y simpatía allá donde va. Esta semana estuvo aquí presentando una camiseta solidaria diseñada por él en colaboración con Socarrat Studio y cuyos beneficios serán destinados a la Fundación Pequeño Deseo, que trata de hacer realidad los deseos de cientos de niños con enfermedades crónicas o de mal pronóstico. Las camisetas cuestan 15 euros y se pueden comprar en la web de la Fundación Pequeño Deseo y de Socarrat Studio.

Por la noche, la revista Tendencias organizó su famosa fiesta de verano: gente guapa, catering de Fernando Aliño de el Alto, que nunca falla, y unas chuches que pusieron en peligro la estricta dieta del verano, pero bueno, una noche es una noche.

Entre los invitados, muchas caras conocidas de la sociedad y la moda local: Alfonso Manglano y Eva Marcellán, Sonsoles Gómez-Torres y Fernando Cerveró, el joyero Vicente Gracia, Omery Romero de Antonio Romero Joyeros, el diseñador Ramón Gurillo, Paula Jiménez de Laiglesia de Brindis Catering, Susana Lozano y Carlos Serra de Mercader de Indias, Natalia Segrelles, Javier Botella, Sergio Villanueva, Lorena y Rosana Oliver de Araventum, Borja Agramunt Sáez-Merino, Elena Meléndez, Cayetano López Llobet

Ángela Pla siempre pide un dresscode a la moda para ir a su fiesta de verano, pero el de este año era especialmente complicado, había que vestir de tonos flúor. Algunas optaron por recurrir al color en bolsos y complementos, pero más de una se tiró a la piscina y aquello parecía una escena de Mujeres al borde de un ataque de nervios, ¡cuánto colorín! Se echaba en falta un sencillo vestido negro, relajante y tranquilizador, como en que lució el jueves Carolina Ferré en la inauguración de los nuevos uniformes del Valencia en la tienda El Ganso.

La Ferré lució tipazo y sonrisa con un petite robe noir de lo más fresquito. Los futbolistas Bruno Saltor, Adil Rami y Tino Costa hicieron de modelos del uniforme que tiene un toque british y sesentero típico de El Ganso, y allí estuvo, como no, el Presidente del Valencia Manuel Llorente. Por cierto, la tienda es una monada, ocupa el bajo de Jorge Juan que ha dejado Tommy Hilfiger, que ya veremos en qué nuevo local aterriza.

Además de El Ganso, acaban de abrir tienda en Valencia Hakei, también en Jorge Juan 7, y Nekane, en la calle Sorní. La semana que viene, ¡más detalles! Que famosos no tenemos, pero tiendas abrimos más que años cumple la Preysler.

jueves, 14 de julio de 2011

Ramón Gurillo: de Picassent al mundo

A principios de los noventa, un chaval de Picassent, que todavía no había cumplido los veinte, se montó un pequeño taller para hacer prendas de punto por encargo. La técnica la aprendió de su madre y él añadió su creatividad y algunos conocimientos de diseño aprendidos en la mítica escuela Barreira.
El chaval tenía ambiciones, y en 1998 se lió la manta al cuello y se largó a Londres. Allí siguió con lo suyo: las rebecas con aire grunge y punto grueso, los vestidos de lana o ganchillo desestructurados y con muestras trabajadas, el crochet y las piezas de aire artesanal, tan artesanal que sólo se podían confeccionar a mano.
Sus prendas se pueden encontrar hoy en las tiendas más exclusivas de medio mundo: en Liberty y en Browns –Londres-, en Los Ángeles, en París, en Boston y en Tokio. Hace dos años desfiló en la Semana de la Moda de Londres y Suzy Menkes, columnista de Yo Dona y una de las gurús de la moda internacional, dijo entonces de él en el International Herald Tribune que había “venido de Valencia para mostrar en Londres la extraordinaria tradición del punto mediterráneo”. Hay que tener en cuenta que para un diseñador no es cosa menor salir citado en la columna de Menkes, que es como el Wall Street Journal para un yupi de la bolsa.
El año pasado, el número de septiembre del Vogue inglés –el súper número más gordo y leído- lo seleccionó como uno de los nuevos talentos más relevantes de la temporada. Y la cantante Cheryl Cole eligió sus modelitos para uno de sus vídeos musicales y para un editorial en la revista Q Magazine.
Por cierto, él se llama Ramón Gurillo hace años desfiló un par de ocasiones en la Semana de la Moda de Valencia, desde entonces ni está ni se le espera, pero él sigue haciendo marcha. El jueves organizó un desfile en L’Umbracle, al que asistió Beatriz Simó, concejala del Cap i Casal, como única representante del establishment valenciano. También estuvieron por allí, entre otros, el pintor Horacio Silva, Julián Calatrava, el diseñador Nacho Murillo, la galerista Patricia Puchol, el diseñador Miquel Suay, la estilista Rosa Cervera
Gurillo dice que su fuente de inspiración es estética tradicional valenciana y en eso recuerda a los inicios de Francis Montesinos. Pero lo mejor de todo es su forma de trabajo. Acostumbrados como estamos a que los grandes diseñadores deleguen la confección a talleres de las chimbambas, sorprende que quienes confeccionan las prendas de Gurillo sean señoras de los alrededores de Picassent que trabajan como vieron hacerlo a sus abuelas. Vamos algo parecido a lo que siempre cuentas los hermanos Lladró, cuando dicen que las mejores artistas de la porcelana son las mujeres valencianas, o como el joyero Vicente Gracia que, inspirándose también en la tradición valenciana, ha llevado sus joyas a Barneys en Nueva York. Vamos, que lo valenciano, cuando se sabe vender y cuando sale al mundo sin complejos, llega a lo más alto.
Lástima que en Valencia todavía no se haya hecho un nombre. Su ropa sólo se vende en Eleven, la tienda de ropa de Guillermo Miralles, y sólo la colección de hombre. Eso sí, sus rebecas de hombre son ideales para mujer, cómodas y relajadas, para ir con un look urbano y sofisticado. Menos mal que Gurillo abrirá dentro de nada su tienda online.
El desfile de Gurillo no fue el único sarao en L’Umbracle. El miércoles, la empresa de viajes Nautalia presentó sus nuevas agencias de viaje, 200 en toda España y 20 en la Comunidad Valenciana. Más de 2500 invitados disfrutaron de monólogos del Club de la Comedia, música de jazz en directo y cóctel. Por allí estuvo Carlota Serratosa, Cruz Vico, Nacho Gómez-Trenor, Cristina Cisneros y el diseñador Xavier Calvo.
No muy lejos, en las Animas Puerto, Dolores Cortés organizó un desfile de baño de lo más chic y en la entrada de la discoteca expuso los trajes de baño de la exposición retrospectiva traída directamente del Museo de Villarreal.
Y la semana que viene más. El martes, la revista Tendencias celebra su famosa fiesta del verano en el bar High Cube, el que está frente a Mar de Bamboo. El dresscode es fluor, ¡toma castaña! Si te invitan a una fiesta con el dresscode fluor y a ti el rosa fosforito no te gusta ni para subrayar apuntes, tienes un problema gordo amiga. En fin, habrá que encontrar modelito aún en las peores circunstancias.