Mostrando entradas con la etiqueta Aristocray. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aristocray. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de noviembre de 2016

Primeras damas

¿Cuántas veces le habrá dicho Melania Trump a su marido que las corbatas se llevan cuatro dedos más cortas? y él ni caso. Ahí va, más sobrado que un promotor valenciano en 2005, con sus corbatas por la bragueta y esos andares del típico mil homens que no tiene porqué escuchar a nadie. A su lado ella, tan mona ella, tan joven, tan estilosa. Viendo las fotos da la sensación de que a la pobre le han hecho una faena: con lo feliz que debía de estar en su ático de Manhattan, rodeada de muebles dorados y chicas de servicio. Bajando todos los días a comprar lo que le diese la gana, en plan Julia Roberts en Pretty Woman. De de pronto a su marido le da por meterse en berenjenales: “Pero Donald, puchirrito mio, con lo bien que estábamos antes. Y mira ahora lo que has hecho”.
También cuesta creer que la decoración del ático de los Trump haya sido cosa de Melania. Ella entiende de diseño, se le nota en cuanto ves como viste. Y ese ático Trump que parece sacado de una película ambientada en la Francia de Luis XIV. ¡Eso no es cosa de Melania!, me apuesto el último bolso que me queda de Prada. Confiemos en que Donald ande estos días muy liado y no tenga tiempo para decorar la Casa Blanca, que si no, ya me veo a los albañiles recubriendo la balaustrada blanca con pan de oro.
Mientras el mundo se reponía del impacto de Trump, la sociedad la sociedad valenciana se reunía el miércoles en la calle Lauria para inaugurar la tienda de decoración de Amalia Delhom. Melania hubiese estado allí encantada, rodeada de muebles estilosos y acogedores, sin extravagancias ni excesos. La inauguración estuvo más concurrida que un mitin de Trump en Kansas city. La tienda lucía súper chupi guay con sus grandes escaparates, moqueta y plantas decorativas. Hubo catering de El Alto, música de Kaspar&Hauser, habituales del Astoria, y un montón de amigos de la interiorista como Mamen Puchades y Arantxa Estellés, de Sie7e Jewels,el periodista Fernando Ferrando con su amigo José Miguel Barranca, Fernando Giner con su hija, a la que más de uno confunde con su mujer, Victoria Cercós, Alfredo Esteve, Juan Antonio Murgui, Julia Pérez Broseta, Amparo Lacomba, Enrique Duart con su mujer María José García y su hija Mónica, Lila Albanozzo de Il baco da seta, Javier Monedero de Dicoval, María Angeles Miguel, Marisa Gallén, el arquitecto Luis Sendra, algunos Gómez-Lechón, Amparo Brell y María Teresa Martínez.
Claro que donde estaría encantada Melania es en el Balneario de la Alameda, que acaba de reabrir con una decoración elegante y depurada, mucho más del estilo de Melania que del de Donald. Carlos Serra se ha ocupado de redecorarlo.
Las bañeras de mármol tallado son una pasada y hay una terraza en el primer piso que es para quedarse mirando al edificio de la Tabacalera después de darte un masaje relajante. La fiesta de reapertura fue el jueves. Fueron más de 300 invitados, entre ellos la diseñadora Paola Dominguín con el pintor Manolo Cáceres, Rafa Alcón, Fernando Giner con su mujer, esta vez sí, Mayren Beneyto, Iván Martínez-Colomer con Ana García Rivera, los joyeros Vicente Gracia, Guillermo Martorell y Mamen Puchades y la mayoría de los que estuvieron el día antes en Amelia Delhom. Muchos venían de Aristocracy, donde se presentaba la nueva colección de joyas, con vino Dehesa de Luna de la familia Trenor y música de DJ. Emiliano Suárez fue recibió a los invitados, entre ellos Tani Ivars y Manolo Uña, María José Albert, Mayayo Gómez Lechón, Beli Botella, Santi Aguilar, la diseñadora Hortensia Maeso, el estilista Rafa Moreno, Xelo Moreno y Pepa Reyes. Solo faltaba Melania con sus amigas de Manhattan, mientras su marido se iba a cenar con los amigachos a la Taberna Alcázar.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Menos fuet y más champagne

Llegas a casa ya de noche. Has salido de madrugada, tienes hambre pero llevas media hora autosugestionándote de que lo único que te apetece es una lechuguita con tomate y si acaso una pechuga a la plancha. Entras en la cocina y ahí está él, con el fuet en una mano, el cuchillo en la otra y enfrente un plato con chorizo del que ya ha dado buena cuenta. El muy canalla no tiene el más mínimo sentimiento de culpa y tú miras el plato y dices, no, eso no es lo que te apetece. Él corta fuet, tú te resistes y él dale que te pego, comiendo y hablando como si tal cosa. Al final coges una lonchita de fuet, en cuanto te lo has tragado te entra un enorme remordimiento, te levantas a cortar la lechuga para alejarte de la tentación, mientras él da buena cuenta de la última cortada de chorizo acompañada de una rebanada de pan. Y así un día tras otro. Pero esta semana algo ha cambiado, la OMS dice que todo eso, comido en exceso, es decir como lo hace él, es peor que fumarse un par de puros en ayunas. Esa noche pensaste que algo iba a cambiar, que en vez de chorizo estaría comiendo queso de Burgos, pero ni con esas, ahora lo que hace es pasar fotos a sus amigachos por wasapp para constatar el festín que se pega cada noche.
Así es la vida, debe de haber algo de antropológico en todo esto, porque ellos son más de chorizos y morcillas, nosotras más de cava y ostras. El grupo LVMH (Vuitton, Loewe, Dior…), que entiende a las mujeres mejor que la mayoría de nuestros maridos, organizó el martes una comida para chicas para celebrar el 286 cumpleaños de su champagne Ruinart, una excusa como otra cualquiera para recordarnos la diferencia entre nuestro exquisito paladar y el rústico de nuestros maridos. El enólogo Xavier Monclús nos lo confirmó: “las catas de vino suelen ser para hombres pero vosotras tenéis más sensibilidad, cuando algo está bueno lo sabéis reconocer rápidamente”. Ni que decir tiene que más de una salió del restaurante con varias botellas de Ruinart Blanc de Blanc dentro del shopping bag. La cita fue en el restaurante Kaymus, con el Chef Nacho Romero que nos preparó un menú muy de chicas, con platos de porciones pequeñas pero exquisitas, no esos chuletones de quilo y medio que se toman nuestros chicos. Por cierto, Sagardí está invitando a unas jornadas del buey con txuletones de carne roja, entreverada y con mucha grasa, como les gustan a ellos.
A la convocatoria de Rosa Sanchís y Javier Monedero acudieron Chelo Sebastián, Angeles Casanova, Esther Segura, Mayrén Beneyto, Beatriz Pechuán, Paloma Lizcano, Lourdes Moltó, Rosa Sanchís, Pilar Vilar, Esther Barrera, Loreto Cerdá, Ana Serratosa, Amparo Ortuño, Lila Albanozzo, Verónica Montijano, María José Lladró, María Dolores Enguix, Marta Gil, Mercedes Miguel y Teresa y Paz Navarro.
La semana dio para más eventos para chicas. El jueves Aristocrazy inauguró su nueva tienda en la calle Colón (donde estaba el bar Líbano), un espacio muy luminoso que multiplica el brillo de las joyas y una convocatoria muy cuidada, con los diseñadores Adrián Salvador y Lucas Zaragosí de Siemprevivas, el empresario Manuel Colonques con su mujer Delfina Sanz, José Vicente Roca, Blanca Fitera con su sobrina Laura, Cristina Toledano, Susana Remohí, Mariola Hoyos, Vicen Fernández y Albelda, María José Albert, María Angeles Fayos, Carmen Alcayde…
El jueves también celebró su aniversario uno de los peleteros más veteranos de Valencia, Amado. A su peletería de la calle Pizarro fueron clientas e incondicionales como Mayrén Beneyto, Marisa Martín, María Cosín, Ana Casanova, Celia Valiente, Elvira Ferrer, Victoria Cercós, Sela Falcó y Menchu Trénor. Pieles, champagne y joyas, todo muy femenino.