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lunes, 19 de marzo de 2018

Entre masclet y masclet

La mascletá es mucho más que un montón de petardos explosionando en el suelo y en el aire. Eso es lo que suelen apreciar los que viene de fuera, un estruendo prolongado. Los entendidos, esos que a las diez de la mañana ya están cogiendo sitio en primera fila, miden su ritmo, sus tiempos y sus colores. Y para la mayoría de los de aquí es un motivo de fiesta, que puede llegar a emocionarte cuando se acerca al final con los cohetes haciendo vibrar los cristales. Entonces se nos eriza la piel y la valencianía rezuma por todos nuestros poros.
Pero es también una buena excusa para hacer sociedad, ya lo era cuando de jovencitas, íbamos a ver si la fortuna nos ayuda a toparnos con el chico que nos gustaba, te hacías la encontradiza y te ponías a su lado a ver si con suerte, el muy soso, se daba cuenta y te decía algo, (¡Uff, cómo han cambiado los tiempos!). Ahora, que ya no estamos para esos menesteres, lo suyo es encontrar a quien te invite a un balcón. De unos años a esta parte han ido cogiendo fuerza los piscolabis en las terrazas y balcones de la Plaza. Allí, entre jamones, quesos y cervezas esperas a que lleguen las dos, mientras te relacionas con lo más granado de la sociedad valenciana y algún que otro personaje famoso que viene de afuera. Son como el palco de un campo de fútbol.
Los hay de todo tipo. Los que ponen los bancos y empresas pijas para agasajar a sus clientes y que sirven para hacer negocio entre masclet y masclet. Hay otros más políticos, como el que montan los medios de comunicación. Y otros que reúnen a la creme de la creme de la sociedad valenciana, como el del Ateneo. Allí puedes ver a Isabel Bonig charlando con Fernando Giner, cerca al peletero Amado y un poco más allá a Vicente Boluda con un grupo de empresarios de Bilbao, junto al presidente de la Cámara José Vicente Morata. Y sin perder detalle, la presidenta del Ateneo Carmen de Rosa, pendiente de cada invitado.
Entre las habituales del Ateneo también está la bloguera Judith Fenollar, su madre María Rosa Fenollar, las hermanas Blanca y Laura Fitera, Mercedes Fillol, Amparo Lacomba, Pilar Millán, Toña Jativa, Mayte Monteagut, Carmen Pocoví, Mayrén Beneyto… Mayrén también estuvo en el balcón de la familia Segura, con su nuera Eva Marcellán, Vicente Gracia y la diseñadora Marta de Diego. Como anfitrionas, Emilia Hervás y sus hijas Laura, que fue fallera mayor de Valencia en 1994, y Esther Segura.
Hay que reconocer que ir a la mascletá es uno de los mejores planes falleros. Te pones algo escotadito, que como salga algo de sol vas cogiendo color, un buen rojo de labios y a quedar con las amigas para tomar el aperitivo. Luego una paellita y a disfrutar del ambiente fallero hasta que os canséis. Es lo que hicieron Esther Barrera y su amiga Leonor Rodríguez o Amelia Delhom con su hija Miriam y sus amigas Vicenta Ramón, Lourdes Martínez del Amo y Gloria Ramón.
La Regina del Jocs Florals, Mónica Duart, también se acercó a uno de los balcones con su corte del amor: Andrea Villafañé, Nuria Galbis, Marian Pérez y Sonia Piles. Fue en el que montan Pepe Rubert y su mujer Zdenka Lara.
Los hermanos Jordán aprovecharon estos días para hacer networking en la mascletá y organizaron dos encuentros empresariales: uno en la terraza del hotel Casual y otra en las oficinas del Banco Alcalá. Allí estuvieron los organizadores: Antonio y Pablo Jordán, Fernando Valle, Joan Ibáñez, Salva Andrés, Josep Viosques, David Canto y Lourdes Vaño. Entre los invitados, el abogado Javier Ortiz, Carlos Martínez-Colomer, Daniel Bermejo, José Manuel Puig, Vicente Perona, Lucía Asensio, Rocío Andrés, Rafael Tort, el artista Lu Gorritz con su hija Elisa Saez, David Escolá y del Banco Alcalá José María del Rivero y Sergio Montesinos.
Otro de los balcones que más invitados atrae es el de Argimiro Aguilar. Este año ha tenido un invitado estrella: Felipe Juan Froilán de todos los Santos que estuvo con su amiga Alba Díaz Martín, la hija del Cordobés y de Vicky Martín Berrocal. “Los trajeron al balcón mis amigos Helenio Juanes y Carmen Agustín, porque su hijo estudia en la misma universidad y son muy amigos”.

lunes, 8 de enero de 2018

Grandes regalos, pequeños recuerdos

Hoy es ese día del año en el que te levantas, miras tus regalos, y decides cuáles te quedas, cuáles devuelves y cuáles escondes en el armario porque te sabe mal devolver. Pero más importante que lo que tienes delante, son los recuerdos de este día.
Foto: Vicente Gracia de Rey Mago
Esta mañana te has levantado. Has ido al comedor y te has reencontrado con tus regalos. Ahí está ese colgante cursilón que te ha regalado tu cuñada, se nota que lo compró anteayer a última hora en la única tienda que quedaba abierta a las doce de la noche. Ese es el primero que pones en el montón de “guardar para regalárselo a alguien, y quedar bien en el típico compromiso que ni fu ni fa”.
 Luego está el pañuelo que te ha regalado lo Pepe y que recuerda a los que suele llevar su madre. No lo puedes devolver porque si se entera, tendrá la excusa perfecta para no volverte a regalar nada nunca jamás. Así es que el pañuelo se va al montón de “guardar en el fondo del cajón más escondido del armario.”
El detallito chorra que trajeron tus hijos; al montón de “no sé para qué quiero esto, pero me lo quedo”. Y así vas pasando, uno tras otro, mientras apuras el café con leche. De vez en cuando, sólo muy de vez en cuando, quizás una vez o dos veces en tu vida, ha aparecido uno que te ha emocionado, que te ha dejado toda la noche sin dormir de lo feliz que te había hecho.
A la interiorista Amelia Delhom le pasó con unas botas cuando era casi una adolescente. “Pedí unas botas altas y ese año me trajeron las botas, vestido y el conjunto completo”. Para Amelia, además, es una ocasión especial porque es el santo de su madre y el suyo. “Esa noche nunca faltaba en mi casa el roscón de reyes y una celebración con amigos, era una noche mágica cuya tradición he seguido y que trasladaré a mis hijos”. Este año ha sido una excepción porque la noche de Reyes la he pasado en Tailandia, aunque igualmente los Reyes han venido cargados”.
A la diseñadora Dolores Cortés lo que se le ha quedado grabado en la memoria y en el corazón fue su primera bici. Eran aquellos años en los que los niños nos tirábamos meses, a veces incluso años, esperando el día en que nos regalasen una bicicleta, no como ahora, que la tienen incluso antes de quererla. “Las muñecas también me hacían ilusión porque les hacía vestidos con los retales del taller de mi madre, aunque la bici fue la bomba. En la foto salgo enfadada porque me obligaron a llevar sombrerito, ¡lo odiaba!”
Alfonso Manglano, uno de los hijos de Mayrén Beneyto, recuerda que con siete años aseguraba haber visto las pisadas de los camellos. “Me gustaban mucho los coches y motos a los que les sonaban los motores, pero lo que me volvió loco fue el Scalextric, aquello era el no va más”.
Pocas cosas hay en la vida tan gratificantes como ver la cara de un niño al descubrir sus regalos la mañana de Reyes. Es un momento fugaz, la quintaesencia de la felicidad, el encuentro del niño con la magia, con su mundo imaginario en el que no hay sitio para el desengaño ni la tristeza. Si hubiese que elegir un instante en el que detener el tiempo, muchas elegiríamos ese en el que fuimos Reyes Magos.
Algunos han tenido la suerte de ser Reyes de verdad.
Alfredo Esteve recuerda con emoción el momento en que se vistió de paje para visita a los niños enfermos en el Hospital Pesset: “Yo soy muy llorón y lloré cuando recibí la foto con una niña en brazos y un escrito de la directora del hospital que decía: la alegría debe presidir todos nuestros actos; esta fotografía debería ser el espejo en el que nos mirásemos cuando por cualquier razón la tristeza visitara nuestros hogares”. Alfredo tiene previsto viajar hoy a Italia, invitado por la cámara de comercio de Florencia para dar unas conferencias en el salon pitti uomo, la semana de la moda masculina con más proyección.

El joyero Vicente Gracia también tiene un bonito recuerdo del día en que se vistió de Rey Mago para un cuento de navidad en el Palau de la Música. “Íbamos vestidos de Francis Montesinos, con turbantes hechos por el dueño de la tetería Al Russafí, un auténtico moro valenciano de Llaurí, y con joyas nuestras y atendimos todas las cartas de los chiquillos”. En la foto está con su hermano Paco Gracia, su cuñado Javier Botella. “Mi hermano lleva un collar que le cogió a mi madre y parece la tía Paquíta. Fue un toque surrealista.” Vicente sigue celebrando los Reyes y todos los años prepara una merienda en su joyería de la calle la Paz para que vean la cabalgata clientes y amigos. “Además nuestro roscón de reyes tiene joyas escondidas. Es el roscón más mágico de la ciudad y también el tesoro mejor guardado de ella”.
Si ser paje es emocionante, ser Rey Mago de Valencia debe ser la repera. El doctor Juan Antonio Murgui lo fue en 1990, siendo alcaldesa Clementina Ródenas. “Visitamos a niños en hospitales, a los que vivían en la cárcel de mujeres y la mirada ilusionada de los niños fue una de las experiencias más entrañables de mi vida”. Los Reyes quizás sean el último resquicio de magia que queda en nuestras vidas, todo lo demás ya no lo han explicado, siempre aparece un listillo, un científico espabilado que te echa por tierra la magia. Ese vuelco que te daba el corazón cuando veías al chico de tus sueños, no era magia era no sé qué sustancia química llamada dopamina, que se acumula en no sé qué zona de tu cerebro para enviarte estímulos gratificantes. Ale, te lo suelta así el listo de turno y se queda tan ancho. Adiós a la magia del enamoramiento.
Pero con los Reyes Magos no ha podido nadie, no hay ciencia que pueda contra esa sonrisa del niño al verse delante de Melchor, Gaspar o Baltasar.  
Carmen Alborch lo recuerda bien. “El mejor recuerdo de estos días no fue ningún regalo sino el momento en el que con mis amigas, íbamos a entregar la carta a los Reyes Magos. “Melchor era nuestro preferido y siempre íbamos a verle en grupo, con otros padres y vecinos”.
Nuestras vidas están llenas de regalos de Reyes poco acertados, pero eso qué más da. Lo importante es la magia, el colofón a eso que llaman espíritu de la Navidad. Es uno de los pocos, quizás el único, momento mágico que queda en nuestras vidas. Al final lo importante de los Reyes Magos no son tanto los regalos como los recuerdos que guardas de ese día.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Espumillones monos

Las etapas de nuestras vidas podrían escribirse según nuestra relación con la decoración navideña de la casa. De niñas, montar el Belén y el árbol eran un acontecimiento importante. Lo vivías con la ilusión propia de la magia navideña. Tus padres hacían el trabajo, pero tú tomabas decisiones: aquí el niño, allí los borreguitos, convencías a tu padre de que el Rey Negro debía ir el primero porque era el que te traía a ti los juguetes… Luego te hiciste mayor y te despreocupaste de todo aquello. Estabas pendiente de otras cosas, pero un buen día entrabas en casa y allí estaban el árbol y el Belén para recordarte que además de amigos y novios tenías una familia. Los años pasaron, llegaron tus hijos y volviste a preocuparte de las guirnaldas, las bolas de colores, la rama de acebo, el buey, el burrito… Revivías tu infancia a través de tus hijos y le pusiste a todo esto más cariño incluso que cuando fuiste niña.
Ahora los niños se han hecho mayores. Tu Pepe está cada día más cascarrabias y pone a esto menos ganas que a acompañarte de compras. Lo único que puedes esperar de él es que se suba al taburete para bajar los espumillones del altillo. El resto es cosa tuya, la casa no se quedará sin ambiente navideño, para eso estás tú ahí. Algún día, más pronto que tarde, todo esto volverá a ser un acontecimiento. Será cuando lleguen tus nietos. Tu Pepe ya no estará entonces para subirse al altillo, pero volverá a montar el Belén y sonreirá cuando vuestro nieto coja a Baltasar y lo ponga el primero de la fila.
Pero dejemos a un lado la nostalgia, olvidemos la fugacidad del tiempo, vivamos el presente, “carpe diem”. Cada uno se ilusiona con lo que puede. Ellos, normalmente, con las cosas del comer y del beber, a veces su primitivismo es de envidiar, les pones una botella de vino y un queso y ya tienen ilusión para un cuarto de hora. A nosotras nos cuesta más, para ir entrando en ambiente necesitamos rodearnos de belleza y delicadeza.
Para empezar hay que decorar bien la casa, no vale sacar el espumillón del todo a cien que duerme año tras año en el altillo. Tienes que ir a un taller como el que ha montado Amelia Delhom en su tienda de la calle Lauria para aprender trucos y consejos para renovar la decoración con lo más chic. A continuación hay que planificar el fondo de armario navideño. Vestiditos de cóctel para Nochebuena y Navidad y modelazo sexy para fin de año. Si alguna se quiere inspirar en brillos y lentejuelas, puede ver la colección de fiesta que presentó Alejandro Resta en un desfile en la feria Fiesta y Boda.
Los diseños de Alejandro Resta son lujo con mayúsculas, por eso encajan tan bien con las joyas y por eso Marfil Joyeros los eligió para presentar su última colección de diamantes y piedras preciosas. Fue en el Mercado de Colón, en el espacio La Cambra de Ricard Camarena. Allí, Begoña y Paloma Marfil expusieron las joyas como si se tratara de pequeñas obras de arte: collares de perlas australianas, brazaletes de brillantes art decó, un impresionante broche de esmeraldas colombianas en forma de camelia o un colgante de estilo rococó de esmaltes y perla fina. Entre los invitados, estuvo Mayrén Beneyto con su nuera Eva Marcellán, Ana García-Rivera, Elena Ravello, Cheli Serra, Patricia Cerveró y Fernando Roig Negueroles, Amparo Jiménez y Emilio Sanchis, Paco Company y Mª José Porcar, Amparo Montoro, Luci Gómez, Isabel Goyanes, la interiorista Lola Vega, Amparo Blasco, Paqui Candela, Mariola Dolz, María Blasco, Javier Monedero de Dicoval y Javier Edo, la diseñadora Marta de Diego con su socia Pepa Martí, el sastre Antonio Puebla, Arancha Pérez Pont, Silvia Vilar, Begoña Meléndez, las hermanas Ana y Mamen Jofre y Ana Brugger.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Primeras damas

¿Cuántas veces le habrá dicho Melania Trump a su marido que las corbatas se llevan cuatro dedos más cortas? y él ni caso. Ahí va, más sobrado que un promotor valenciano en 2005, con sus corbatas por la bragueta y esos andares del típico mil homens que no tiene porqué escuchar a nadie. A su lado ella, tan mona ella, tan joven, tan estilosa. Viendo las fotos da la sensación de que a la pobre le han hecho una faena: con lo feliz que debía de estar en su ático de Manhattan, rodeada de muebles dorados y chicas de servicio. Bajando todos los días a comprar lo que le diese la gana, en plan Julia Roberts en Pretty Woman. De de pronto a su marido le da por meterse en berenjenales: “Pero Donald, puchirrito mio, con lo bien que estábamos antes. Y mira ahora lo que has hecho”.
También cuesta creer que la decoración del ático de los Trump haya sido cosa de Melania. Ella entiende de diseño, se le nota en cuanto ves como viste. Y ese ático Trump que parece sacado de una película ambientada en la Francia de Luis XIV. ¡Eso no es cosa de Melania!, me apuesto el último bolso que me queda de Prada. Confiemos en que Donald ande estos días muy liado y no tenga tiempo para decorar la Casa Blanca, que si no, ya me veo a los albañiles recubriendo la balaustrada blanca con pan de oro.
Mientras el mundo se reponía del impacto de Trump, la sociedad la sociedad valenciana se reunía el miércoles en la calle Lauria para inaugurar la tienda de decoración de Amalia Delhom. Melania hubiese estado allí encantada, rodeada de muebles estilosos y acogedores, sin extravagancias ni excesos. La inauguración estuvo más concurrida que un mitin de Trump en Kansas city. La tienda lucía súper chupi guay con sus grandes escaparates, moqueta y plantas decorativas. Hubo catering de El Alto, música de Kaspar&Hauser, habituales del Astoria, y un montón de amigos de la interiorista como Mamen Puchades y Arantxa Estellés, de Sie7e Jewels,el periodista Fernando Ferrando con su amigo José Miguel Barranca, Fernando Giner con su hija, a la que más de uno confunde con su mujer, Victoria Cercós, Alfredo Esteve, Juan Antonio Murgui, Julia Pérez Broseta, Amparo Lacomba, Enrique Duart con su mujer María José García y su hija Mónica, Lila Albanozzo de Il baco da seta, Javier Monedero de Dicoval, María Angeles Miguel, Marisa Gallén, el arquitecto Luis Sendra, algunos Gómez-Lechón, Amparo Brell y María Teresa Martínez.
Claro que donde estaría encantada Melania es en el Balneario de la Alameda, que acaba de reabrir con una decoración elegante y depurada, mucho más del estilo de Melania que del de Donald. Carlos Serra se ha ocupado de redecorarlo.
Las bañeras de mármol tallado son una pasada y hay una terraza en el primer piso que es para quedarse mirando al edificio de la Tabacalera después de darte un masaje relajante. La fiesta de reapertura fue el jueves. Fueron más de 300 invitados, entre ellos la diseñadora Paola Dominguín con el pintor Manolo Cáceres, Rafa Alcón, Fernando Giner con su mujer, esta vez sí, Mayren Beneyto, Iván Martínez-Colomer con Ana García Rivera, los joyeros Vicente Gracia, Guillermo Martorell y Mamen Puchades y la mayoría de los que estuvieron el día antes en Amelia Delhom. Muchos venían de Aristocracy, donde se presentaba la nueva colección de joyas, con vino Dehesa de Luna de la familia Trenor y música de DJ. Emiliano Suárez fue recibió a los invitados, entre ellos Tani Ivars y Manolo Uña, María José Albert, Mayayo Gómez Lechón, Beli Botella, Santi Aguilar, la diseñadora Hortensia Maeso, el estilista Rafa Moreno, Xelo Moreno y Pepa Reyes. Solo faltaba Melania con sus amigas de Manhattan, mientras su marido se iba a cenar con los amigachos a la Taberna Alcázar.

lunes, 24 de octubre de 2016

Segundas oportunidades

La moda eso que pasa de moda, decía Cocó Chanel. Hoy se lleva el pelo liso con plancha y mañana los rizos de los setenta; un año, los vaqueros pitillo y al siguiente los de pernera ancha; otro con cintura baja y al siguiente hasta el escote, como los que llevaba Marilyn Monroe. Y no sólo pasa con la ropa. La moda afecta a todo. Por ejemplo, los alimentos; tan pronto el huevo es el demonio como pasa a ser un elixir de la eterna juventud. Pasa con las profesiones, con la raza de las mascotas, con la vajilla que ponemos en la mesa, con los colores de las paredes de nuestro salón y hasta con las ideas políticas.
Afortunadamente, siempre hay alguien que echa la vista atrás y recupera las cosas que dejaron de estar de moda, ya sean de los años veinte, cuarenta, cincuenta y hasta de los ochenta, tan repudiada con sus calentadores, colores ácidos y pelos rizados. Esta vez la segunda oportunidad le ha tocado los ultramarinos, esos comercios centenarios que cayeron en el olvido tras la llegada de los modernos supermercados, hipermercados y grandes superficies. Los ultramarinos eran como un reducto de la época de la tele en blanco y negro, una antigualla pasada de moda.

Apenas quedan en Valencia, pero los que quedan aguantarán porque se van a poner de moda otra vez. La prueba es que los chicos de CuldeSac, tan avanzados siempre en modas, han creado una campaña para Cervezas Turia que tiene como protagonistas a los ultramarinos. Han editado un guía de lo más coqueta, ilustrada por Ana Penyas, que reúne diez locales emblemáticos de Valencia pequeños, sencillos y llenos de historia. Durante unos días, cada ultramarino tendrá un maridaje de algún alimento con la cerveza, elegidos por los chefs María José Martínez, Alejandro Platero, Enrique Medina, Juan Casamayor, Germán Carrizo y Carito Lourenzo.
La guía se presentó el martes en el ultramarinos Aves La Maña, en la calle Jesús, un Ultramarinos especialmente venerable en el que las hermanas Malo, sus propietarias, fueron verdaderas anfitrionas. Carlos Valero de Turia y Arnau Benlloch fueron los conductores del acto en el que la cantante Chloë puso la música con su guitarra.

Los asistentes degustaron los manjares del ultramarino y su maridaje de cerveza con paté de foie francés Thiol y quesos varios. Entre los asistentes, estuvo Sergio Adelantado, presidente de la Academia de Gastronomía de la CV, los periodistas Laura Grande, Eva Muñoz de Verlanga, Miriam Civera, Ana Valls, Vicent Molins, el historiador Vicent Baydal, los diseñadores Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, el equipo CuldeSac con Sophie von Schönburg al frente, la cocinera Carito Lourenço...
Las joyas antiguas y pasadas de moda también tienen ahora una segunda oportunidad. El jueves se presentó en Valencia la empresa Circa, que compra y vende joyas de segunda mano. En España no hay tradición pero en EEUU las personas adquieren joyas de segunda mano, el mercado es enorme, y aprecian mucho la joya española. La diferencia frente a otras empresas es que aquí las piezas no se destruyen para vender el oro a peso, sino que se valora las características de cada pieza y se buscan nuevos propietarios que las aprecien.


“Teníamos personas de Valencia que se trasladaban a Madrid a vender”, cuenta Marta Eizaguirre, la directora de CIRCA Madrid. Por eso se han asociado con Mª Ángeles Miguel y Yolanda Serrano de El Vestidor Vintage para ofrecer este servicio en Valencia. Se presentó martes con un cóctel al que fueron Marisa Martinez, Jan y Hellen Poen, Paula Rincon de Arellano, Pablo Castellblanque, Inmaculada Oliver y Rafa Alamar, Julio Muñoz, Amelia Delhom, Encarna Roig, Nacho Ballester y Manuel Llopis, entre otros.

lunes, 10 de octubre de 2016

Sobredosis de aniversarios

¿Por qué se empeñará la gente en celebrar los aniversarios? Eso tenía sentido cuando la esperanza de vida era de cuarenta años y había que celebrar cada nueva conquista. Pero ahora, que cada año pesa como una losa sobre nuestro cutis, a qué seguir con eso. Celebramos los cuarenta, los cincuenta, los treinta que acabamos el colegio, los veinticinco de la licenciatura, los veinte que entramos a trabajar en la empresa, los cinco de que abrimos el grupo  de whatsapp para celebrar los quince que acabamos COU… Y ahora todo eso se agrava creando grupos en Facebook en los que cuelgas fotos de hace veinte años; miras a tus viejas compañeras y piensas: “uff, que mayor esta Pepa…” y claro, quieras que no te preguntas si dirán lo mismo de ti. Te vas entonces al espejo buscando el testimonio de que el tiempo ha sido más benigno contigo que con Pepa, no le ves claro y le preguntas a tu chico; él te dice lo que quieres escuchar sin ni siquiera ver la foto de Pepa para acto seguido preguntarte si queda queso del que le gusta. Vamos, que le hace menos caso a tu problema que la sociedad madrileña al acto de reivindicación de Ximo Puig y Mónica Oltra.
Hoy celebramos que hace 778 que Jaume I conquistó Valencia. Menos mal que no había Facebook por aquel entonces y que la natura nos libra de semejante martirio. Imagínate, viendo fotos de 1238 y preguntándote si has envejecido y si aquel caballero con armadura que te echaba miraditas conservará el pañuelo que anudaste a su lanza en prueba de amor eterno. Moraleja: piensa bien lo que te pones para una fiesta, que dentro de trescientos años puedes aparecer en un grupo de Facebook titulado, “tres siglos después de los cincuenta”.
Hablando de fiestas. Este jueves tenemos la fiesta de gala los Premios Telva a las Artes, las Ciencias y el Deporte en el Palau de les Arts Reina Sofía, que desde hace unos años inaugura la temporada social en Valencia. Recibirán premio, Ferran Adrià, María A. Blasco, y la deportista Gisela Pulido. La decoración es un secreto, pero seguro que las hermanas Lorena y Rosana Oliver harán una obra maestra. Vendrá el equipo de Telva al completo, dirigido por Olga Ruiz, y un montón de invitados del que no puedo desvelar nombres, así que habrá que esperar al domingo que viene.
Por lo demás, la semana ha estado entretenida. El martes, Gadea Fitera presentó su libro Como arena entre los dedos, editado por La Esfera de los Libros. Más de 600 invitados acudieron al teatro Olympia, entre ellos Mª Ángeles Fayos, Blanca, Yolanda y Olga Fitera, los hermanos Murgui, José Luis Vilanova, Nidita Guerrero, Maria José Navarro, Marisa Torrijos, el cantante Francisco y su mujer Paca, Mayrén Beneyto, el pintor Enrique Senis Oliver, Tony Jordán con sus hijos los joyeros Antonio y Pablo, el notario Ramón Pascual, Carmen de Rosa, Elvira Catalá, Paco Sanz, Amparo Lacomba, Mamen Rivas, Paz Olmos, Carmen Perez y el joyero Vicente Gracia.
El jueves, la directora de Acosta Encarna Roig invitó a un grupo de clientas a conocer la última colección de bolsos, pensados para una mujer que va más allá del estereotipo de modelo de pasarela. En el catálogo aparecen mujeres profesionales, emprendedoras, artistas, treintañeras, cuarentonas, cincuentonas e incluso abuelas.
Hasta Acosta se acercó la doctora Luz Aguiló, las empresarias Amelia Delhom, Mª Angeles Miguel, Mª Teresa Martinez, Lola Ruíz, Mamen Puchades con su marido Guillermo Miralles de Sie7te Jewells, Patricia Montoro, Begoña Albert, Vicenta Sorní, Mila Pous, Amparo Calvo, Reme Hidalgo, Enol Blasco, Carmen Poveda, Amparo Brell, la galerista Sara Joudi, los pintores Mª José Torrente y Jarr, Josep Lozano y la presidenta de Cecoval Maribel Cosme, entre otros.