Mostrando entradas con la etiqueta Paola Dominguín. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paola Dominguín. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de noviembre de 2019

Más premios, por favor


A todas nos gusta que nos digan que lo hacemos bien. Que reconozcan nuestro trabajo; que valoren lo que nos ha costado preparar una cena o el esfuerzo que nos cuesta mantener a raya los kilos. Da igual que el premio sea una estatuilla o una frase de tipo “qué buena eres”. Si el reconocimiento es de tu Pepe, ya te pones contenta. Pero si se trata de un reconocimiento público, entonces ya es la pera, llamas a toda tu familia para contarlo, a tus amigas para que se mueran de envidia y si hay una cena de gala te compras un vestido, vas a la peluquería y te plantas allí orgullosa de haber alcanzado por fin a tu meta. Todas deberíamos recibir un premio al menos una vez en la vida.
Esta ha sido una semana de premios. El Casino de Agricultura entregó el jueves sus premios Ilustres a Enrique Montoliu, de la Fundación Fundem; al empresario Ricardo Císcar, fundador del Grupo Dacsa, al Valencia Club de Fútbol y a Nacho Grande, de Cáritas Diocesana y Enrique Moltó, del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias. Entregó los premios el presidente del Casino Manuel Sánchez Luengo y más de un centenar de invitados se quedaron después a la cena de gala. No faltaron Mario Mariner, el profesor José Francisco Ballester Olmos, Isidro Niñerola, Juan Valero de Palma, Lorenzo Martínez Sendra, Juan Prefaci, Juan Boluda, las hermanas Marta y Matilde Conesa, Marta Sagrera, Marta Gómez Trenor, Iván Álvarez de Toledo, María Teresa Monsonís o los marqueses de Amposta, José Ferraz y Ana María Corell.
El mismo día, el Colegio de diseñadores de interior daba su premios a Beatriz Díaz Marco, Lorena Buigues, Amanda Ibor, Laura Belén Gómez, Nelly Carrió y Patricia Juliá Fernández. Al evento fue el empresario Daniel Gantes, los interioristas Miguel Sánchez, Vanessa Cot e Isabel Chover y el decano del Colegio Pepe Cosín, entre otros.
¡Más premios! El diseñador alicantino Juan Vidal recibirá el próximo Premio Aguja Brillante, que ya tienen Elio Berhanyer, Francis Montesinos, Lorenzo Caprile, Enrique Lodares, Juan Andrés Mompó, Roberto Diz y Luis M. Rocamora. El jurado del premio lo tiene difícil, porque en Valencia tenemos cada vez más sastres y modistas de nivel. Ahí está Alejandro Resta, recién aterrizado de Qatar donde desfiló ante miembros de la mismísima familia real qatarí, ¡toma ya!
Esta semana también celebró cena el Club Pluma y Cubiertos con el escritor Jordi Llobregat. Fueron Beatriz Maset, Yuri Aguilar, Olga Ferrandis, Esther Ibáñez, Matilde Garcia, Carmen Martínez, María Elena Blanco, José María Guijarro, Patricia Martín, Ana Pérez, Sonia Dasí, Ana Ibáñez, Pepe R. García, Mariajo Esteve, Beatriz Enguix, Amparo Marí, Ivanna pinedo, Javier Franco, Santiago Gui, Cristina Cruz, Guillermo Gil, Belen Cervera, Mercedes Renovell y Carlos Fernández.

Igual de concurrida estuvo la inauguración de un nuevo restaurante diseñado por Sdenka Lara y Sandra Figuerola. Los anfitriones, Andrés Casanova y Rubén Iborra, recibieron a un montón de invitados: la empresaria Maria José Félix, María García de la Riva, Coque Ruz, Begoña Lluch, Paula Bueno, Encarna Mazón, Beatriz Carbonell, Guillermo Soria, José Cañizares, Teté García, Irina Manglano, Claudia Dupuy de Lome, las hermanas Jofre, Pilar Cañiz, Paula Velasco, Ani Maldonado, Benja Prieto, Eva Marcellán, Pilu Díez de Rivera, Silvia Lafuente y la estilista Olga Rodríguez Mayordomo.

El club Moddos también tuvo agenda social. Un día cena en el Ateneo y otro la presentación de una farmacéutica que organizó un sarao con tanto glamour como si fuera una firma de moda. Fue en el Veles e Vents y estuvo Paola Dominguín, Carmen Alcayde, Laura Grande, Carolina Ferre, y los habituales del Club.

martes, 3 de octubre de 2017

De España vengo, de España soy

Tres días antes del 1-O, Francis Montesinos cerró su desfile en La Marina con la voz de la catalana Montserrat Caballé cantando la pieza más conocida de la zarzuela El niño judío.
Era jueves, tres días antes del uno de octubre. Francis Montesinos replicaba su desfile de la Pasarela Cibeles en la terraza de Marina Beach. Llega el final, cuando todas la modelos salen en lo que llaman el “carrusel final”. En ese momento, el más apoteósico del desfile, suena la voz de la catalana Montserrat Caballé cantando: De España vengo, soy Española / En mis ojos me traigo luz de su cielo/ Y en mi cuerpo la gracia de la Manola / De España vengo, de España soy / Y mi cara serrana lo va diciendo. / He nacido en España por donde voy…
Si hubo o no intencionalidad política por parte de Francis Montesinos, sólo él lo sabe; pero Rajoy y Soraya deberían envidiar esa genialidad montesiniana. Le daban a una ganas de ponerse en firmes y llevarse la mano al pecho, cual marine americano.
Montesinos tiene la virtud de hacerte feliz, que no es poco en los tiempos que corren y que le diferencia de otros muchos artistas empeñados en meterte en un túnel oscuro y tristón del que no hay más salida que ese final que a todos nos tiene reservados la natura. Montesinos, sin embargo, es como un chute de mediterranía y eso es alegría, color, entusiasmo, ganas de vivir… No se puede ser Mediterráneo y cenizo al mismo tiempo.
El desfile fue el cierre de la entrega de premios de Smart Center Valencia a alumnos de diseño de moda y joyería de la Escuela Superior de Diseño. Presentó los premios la actriz Esmeralda Moya y los entregó el director de Smart Center Diego Saldaña y la directora de la Escuela Rosa Esteban.
Poco después, se apagaron las luces y las modelos empezaron a desfilar a ritmo de samba brasileña. Paola Dominguín, musa y amiga de Francis, se puso a bailar en la silla, mientras se encendía un cigarro y daba un sorbo a la copa de vino. ¡Esto sí es disfrutar de un desfile y no esas salas de Ifema frías y despersonalizadas en los que un día se expone moda y al siguiente, máquinas de trefilería!
Las modelos transmitían lozanía y frescura. Todas bronceadas y dando taconazos sobre la pasarela, mujeres poderosas y seductoras, con tocados exuberantes, faldas sexis y escotes generosos como corresponde a una colección que se llama “Divas del sur”.
Allí, al lado de la playa, con brisa del mar acariciando nuestras lacias melenas, más de una pensamos, esto es vida y no lo de Berlín, que seréis allí buenas profesionales, serias y ricas, pero no tenéis a Montesinos ni la Malvarrosa.
Entre el público asistente, muchos amigos del diseñador, como Javier García Alberni, Tomás García, Paola Dominguín, el empresario Manuel Palma, José Vivó, Coté Soler, Presen Rodríguez y Maribel Cosme, la diputada Carmen Alborch con el director de cine Alex Quiroga y Josevi Plaza.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Primeras damas

¿Cuántas veces le habrá dicho Melania Trump a su marido que las corbatas se llevan cuatro dedos más cortas? y él ni caso. Ahí va, más sobrado que un promotor valenciano en 2005, con sus corbatas por la bragueta y esos andares del típico mil homens que no tiene porqué escuchar a nadie. A su lado ella, tan mona ella, tan joven, tan estilosa. Viendo las fotos da la sensación de que a la pobre le han hecho una faena: con lo feliz que debía de estar en su ático de Manhattan, rodeada de muebles dorados y chicas de servicio. Bajando todos los días a comprar lo que le diese la gana, en plan Julia Roberts en Pretty Woman. De de pronto a su marido le da por meterse en berenjenales: “Pero Donald, puchirrito mio, con lo bien que estábamos antes. Y mira ahora lo que has hecho”.
También cuesta creer que la decoración del ático de los Trump haya sido cosa de Melania. Ella entiende de diseño, se le nota en cuanto ves como viste. Y ese ático Trump que parece sacado de una película ambientada en la Francia de Luis XIV. ¡Eso no es cosa de Melania!, me apuesto el último bolso que me queda de Prada. Confiemos en que Donald ande estos días muy liado y no tenga tiempo para decorar la Casa Blanca, que si no, ya me veo a los albañiles recubriendo la balaustrada blanca con pan de oro.
Mientras el mundo se reponía del impacto de Trump, la sociedad la sociedad valenciana se reunía el miércoles en la calle Lauria para inaugurar la tienda de decoración de Amalia Delhom. Melania hubiese estado allí encantada, rodeada de muebles estilosos y acogedores, sin extravagancias ni excesos. La inauguración estuvo más concurrida que un mitin de Trump en Kansas city. La tienda lucía súper chupi guay con sus grandes escaparates, moqueta y plantas decorativas. Hubo catering de El Alto, música de Kaspar&Hauser, habituales del Astoria, y un montón de amigos de la interiorista como Mamen Puchades y Arantxa Estellés, de Sie7e Jewels,el periodista Fernando Ferrando con su amigo José Miguel Barranca, Fernando Giner con su hija, a la que más de uno confunde con su mujer, Victoria Cercós, Alfredo Esteve, Juan Antonio Murgui, Julia Pérez Broseta, Amparo Lacomba, Enrique Duart con su mujer María José García y su hija Mónica, Lila Albanozzo de Il baco da seta, Javier Monedero de Dicoval, María Angeles Miguel, Marisa Gallén, el arquitecto Luis Sendra, algunos Gómez-Lechón, Amparo Brell y María Teresa Martínez.
Claro que donde estaría encantada Melania es en el Balneario de la Alameda, que acaba de reabrir con una decoración elegante y depurada, mucho más del estilo de Melania que del de Donald. Carlos Serra se ha ocupado de redecorarlo.
Las bañeras de mármol tallado son una pasada y hay una terraza en el primer piso que es para quedarse mirando al edificio de la Tabacalera después de darte un masaje relajante. La fiesta de reapertura fue el jueves. Fueron más de 300 invitados, entre ellos la diseñadora Paola Dominguín con el pintor Manolo Cáceres, Rafa Alcón, Fernando Giner con su mujer, esta vez sí, Mayren Beneyto, Iván Martínez-Colomer con Ana García Rivera, los joyeros Vicente Gracia, Guillermo Martorell y Mamen Puchades y la mayoría de los que estuvieron el día antes en Amelia Delhom. Muchos venían de Aristocracy, donde se presentaba la nueva colección de joyas, con vino Dehesa de Luna de la familia Trenor y música de DJ. Emiliano Suárez fue recibió a los invitados, entre ellos Tani Ivars y Manolo Uña, María José Albert, Mayayo Gómez Lechón, Beli Botella, Santi Aguilar, la diseñadora Hortensia Maeso, el estilista Rafa Moreno, Xelo Moreno y Pepa Reyes. Solo faltaba Melania con sus amigas de Manhattan, mientras su marido se iba a cenar con los amigachos a la Taberna Alcázar.

martes, 7 de junio de 2016

El mar para el pueblo

El mar está ahí para todos, pero no todos lo disfrutan igual. No es lo mismo sumergirte en el Mediterráneo saltando desde la cubierta de un velero, que hacerlo tomando impulso desde la arena después de dejar aparcado el coche en un parking polvoriento, bajo un sol de justicia y arrastrando la sombrilla, las tumbonas, los niños, los bocadillos… El Real Club Náutico de Valencia ha sido siempre feudo de los primeros. El único contacto que muchas hemos tenido muchas con él fueron aquellas fiestas de nochevieja que se celebraron allí a principios de los noventa. Fuimos allí con nuestros primeros vestidos de largo, muertas de frío con nuestros tacones y buscando el encontronazo con alguno de los chicos a los que previamente habíamos echado el ojo en Cánovas. Para muchas aquello era nuestro primer contacto con la Jet Set valenciana, el Real Club Náutico, vaya nombre sonaba aristocrático a más no poder. Veinte años después, el Club sigue siendo un lugar remoto de difícil acceso al que sólo van los pocos que mantienen allí el amarre de su barco. Ahora el Club quiere abrirse a la sociedad valenciana. Lo tienen difícil porque para llegar hasta allí hace fala un GPS de última generación y que tu marido se haya dormido en el asiento del copiloto para que no ponga de los nervios tratando de guiarte por el scalextric de Pinedo; de lo contrario puede que la aventura acabe en bronca matrimonial, con el coche arrimado al arcén y tú gritando “¡mira, cógelo tú!, no te aguanto más”. Además tendrán que casar esa apertura al pueblo con los usos y costumbres de los socios de toda la vida y conseguir que no frunzan en ceño cada vez que vean en la cafetería a un advenedizo que llama cuerdas a las amarras y cree que sotavento es el nombre de un marinero famoso.
En fin, que el Náutico de Valencia tiene por delante una tarea titánica, pero vamos, que ojalá lo consigan. Para empezar, esta semana montó un desfile de moda baño con las colecciones de Dolores Cortés, Mac Gregor y Gaastra que se venden en Corte Inglés. Allí estuvo el diseñador Francis Montesinos con su eterna musa y amiga Paola Dominguín, el presidente del Náutico, Julián Vico, la diseñadora Dolores Cortés, Vicente Betoret, del PP, Pau Pérez Rico, de comunicación de El Corte Inglés, la delegada de Mac Gregor Vanessa Sánchez, las hermanas Laura y Blanca Fitera, Felipe García, el doctor Murgui, José Boix, Sela Falcó, Pedro Quiroga, Ana Ortega, Juan Carlos Morcillo, Hortensia Maeso, Paco Nadal y Rocío Bacharach, que colaboró en la organización del desfile. La tienda de lencería Alberola también montó un pequeño desfile de baño, de la firma Maryan Melhorn con Neus Mira, Miss Valencia 2013, en la shopening night. Fue el jueves y las locas de las compras volvimos a echarnos a la calle como si al día siguiente no fuese a amanecer. Más cosas.
Esta semana también se inauguró la joyería Nove 25 en Hernán Cortés 2. Es una firma italiana de joyería en plata con diseños unisex nada convencionales: anillos con diseños de tatuajes, chapas que se pueden personalizar con mensajes y pulseras que encajarían con un look motero y chupa de cuero. En la inauguración estuvo Rosana Oliver, de Araventum, Zaida Miranda, de Beloved Valencia, Lucia Morales, Carmina Baraja de la revista Telva, el estilista Rafael Angel, Francisca Casans, del estudio Montañana, Elena Rabello, Quique Camps (Mango) y Natalia Segrelles con su madre Coté Soler.
El jueves también comenzó la cuarta edición “de tapas con Turia”: tapa de autor y cervecita por solo 3 euros, ¡hasta el 12 de junio! Angela Valero inauguró el tapeo de Micub (mercado de Colón), uno de los 38 bares que participan, con Cuchita Lluch, Amparo López y Beatriz Pechuán.

domingo, 21 de septiembre de 2014

70 años no es nada

Me declaro públicamente fan de Raphael. Ya sé que las más jovencitas de vosotras pensarán que eso me pasa porque ya me acerco a una edad en la que necesito más el Botox que el rímel. Pero ¡qué demonios!, Raphael te rejuvenece más que el piropo gracioso de un albañil subido en un andamio. El jueves actuó en el Principal y fue la repera: allí, entre aquellas butacas aterciopeladas y aquel telón propio de la Belle Epoque, salió al escenario y volvió a ganarse al público como un guaperas se gana a una quinceañera enamorada.
Raphael hace con el público lo que le da la gana, tan pronto te saca una carcajada como te humedece las pupilas, tan pronto te clava estremecida en la butaca, como te bambolea los hombros y te mueve las palmas. “Gracias a la vida” “Hablemos del amor”, “Qué sabe nadie”, “En carne viva” o “digan lo que digan”… ahí estaba él, poniendo a la gente en pie con cada canción, dueño del escenario, quitándose la chaqueta con chulería, marcándose unos pasos de flamenco o apoyándose en el piano con coquetería.
Y todo eso con más de setenta años y aguantando tres horas sobre el escenario con un repertorio de temas que ya quisieran esos jovencitos latinos que ahora emocionan a nuestras hijas y ya veremos dónde están cuando nuestras niñas compren la primera crema antiarrugas. Lo dicho, la píldora de la eterna juventud.
Raphael fue el invitado de honor de los Premios Telva del año pasado, ya sabéis, la gran cita social del otoño del valenciano. La fiesta Telva de este año será el 1 de octubre y las afortunadas no sólo han recibido invitación, sino una sesión gratuita en el Urban Spa and Skin Shop de Sesderma, a elegir entre radiofrecuencia facial, foto-rejuvenecimiento, oxigenoterapia o tratamiento cosmético. Reconozcámoslo, chicas, a nuestra edad todo esto nos viene como anillo al dedo.
Por lo demás, la vida social valenciana empieza a recuperar el ritmo después de parón del verano y este calor sofocante. Del 25 al 27 se celebra la Valencia Fashion Week en el Centro del Carmen. Para ir entrando en materia, el jueves la terraza del L’Umbracle montó un desfile de María Luisa Cabrera, que hace unas alpargatas, camisetas y complementos de lo más monos, y se trajo como presentadora a Carmen Lomana, que se atreve con todo. También estuvo Paola Dominguín, incondicional de Francis Montesinos, y los pintores Cáceres y Miranda.
Unas horas antes, Juan Lagardera inauguraba en el IVAM una exposición de lo más curiosa, mezcla de arte y gastronomía, llamada “Al vapor”. Allí se sirvieron 200 kilos de mejillones. Con las cáscaras, convenientemente limpias, Evarist Navarro levantará una escultura de clochinas. ¡Qué cosas!, convertir en arte una cáscara de mejillón parece más difícil que hacer del presidente Fabra un doble de Raphael.
Mientras en el IVAM se hartaban de mejillones, en las Delicias, la coqueta cafetería que tiene Mónica Piñores en el Mercado de Colón, la diseñadora Aiana Larocca montaba un showroom de moda infantil a la que acudieron un montón de mamás: Lola Llorca, Gloria García Roca, Cristina Blanco, Mairén Beneyto, Ana Zabaljauregui, Eva Marcellán, Irene Manglano, Salomé Corell, Angela Valero de Palma, Elena Martos con su hija Helen e Isabel Bermejo. También se dejó ver algún papá (pocos) como el joyero Vicente Gracia, Carlos Hernández, Alfonso Manglano o José Díaz.
No todo son buenas noticias. Esta semana cerraba definitivamente el Casino Monte Picayo, un icono del poderío valenciano de los años ochenta donde un viernes cualquiera no se sabía dónde había más dinero, si en fichas del casino o en coches de lujo, joyas y pieles. ¡Qué tiempos aquellos!, en los que en Valencia había pasta a mansalva y ganas de demostrarlo.
De aquellos años de gloria quedan algunos vestigios. El teatro principal, es uno de ellos. Allí el próximo sábado, la Fundación Hortensia Herrero y la Asociación de Danza y Arte del Mediterráneo organizan una gala a beneficio de Fuvane. Bailará Nacho Duato y otros bailarines valencianos de ballet clásico que están triunfando por medio mundo.

lunes, 20 de mayo de 2013

Podemos vivir 120 años

Nos van a volver locas: la ciencia lucha por alargar la esperanza de vida y al mismo tiempo los cánones de belleza se empeñan en estigmatizar cualquier síntoma del paso de los años. Nuestras madres trataban de parecerse a nosotras, quizás nosotras algún día tratemos de parecernos a nuestras tataranietas.
Alfredo Bataller es el dueño del Sha Wellness Clinic, ya sabéis: esa clínica spa que está cerca de Benidorm y que frecuentan, entre otros, la jequesa de Qatar y Naomi Campbell. El jueves organizó una comida en el Westin: gazpacho de escarola (el tomate está prohibido en la dieta macrobiótica), tataki de atún con rissotto de hongos y de postre bizcocho de lima y helado de canela ¡sin un gramo de azúcar!


Bataller glosó las gracias de la comida macrobiótica que sirven en su spa y en una de aquellas nos dijo que nuestro cuerpo está preparado para vivir 120 años… Muerta matá, me quedé: ¡¡¡120 años, Dios mío!!! los fabricantes de botox se van a poner las botas como alarguemos la vida hasta los 120 años. ¿Cómo conservar la textura del cutis más de un siglo?, ¿Cómo frenaremos el crecimiento de las ojeras a partir de los noventa?; y el pelo, ¿qué me decís del pelo?, a ver quién es la guapa que para entonces mantiene una melena con una pizca de su color natural.

Ya me estoy viendo en el Casino de Agricultura jugando la XXXIX edición del torneo de parchís con un grupo de amigas que nos conocimos hace cuarenta años, cuanto teníamos ochenta y creíamos que aquella primera edición quizás sería la última en la que estaríamos todas juntas.

Pues Bataller está convencido de que con la dieta macrobiótica y terapias alternativas fusionadas con la medicina convencional podemos llegar a los ochenta en la plenitud de la vida y allá dónde va transmite convencido su descubrimiento.

En el almuerzo del jueves ejerció de anfitrión con su hijo Alejandro y con Carlos García-Calvo. Entre los invitados, Mayrén Beneyto con una chaqueta de Prada ideal, María Leon, Consuelo Císcar, Cuchita Lluch, delgadísima después de pasar por el doctor Sopena; Paola Dominguín, que no necesita ponerse a dieta, y su diseñador favorito, Francis Montesinos; Juan Andrés Mompó, que cada día corre tropecientos kilómetros y está ágil cual gacela; Presen Rodríguez, tan alegre que es como un antidepresivo; Nacho Gómez-Trenor, el diputado Toño Peral y el economista Luís Caruana.

Estuvo Verónica Montijano con su marido José Luis Vilanova, súper estilosos los dos, y la madre de Verónica , Ana García, habitual del Casino de Agricultura donde no se pierde su partidita diaria de bridge con sus amigas; y el estilista Víctor Alonso; y Lola Narváez, y José Cosme, tan gentleman como siempre, y las estupendas Carmen Altea, Amparo Lacomba, Carmen Topete y María Teresa Monsonís, Ana Varela de Chapeau, Esperanza Vila, Vicen Fernández y Cristina Aparici, y artístas como Nanda Botella, el escultor Miquel Navarro y el pintor Vicente Peris.

Al almuerzo fue Valentín Herráiz, que el miércoles presentó en su estudio su nueva colección de gala. Vestidos largos con bordados, chantillís, lentejuelas, tules, volantes y plisados en colores blanco y negro con beiges, nudes, oro y plata. Valentín expuso además la colección de pinturas "Pasarela" de Vicente Peris, un trabajo sobre la desfiles de moda con lienzos de gran formato, y las esculturas de Vicente Ortiz, de madera, mármol y hierro, con volúmenes tan especiales que dan ganas de acariciarlas.

El catering lo sirvió Carmen Topeté y el champagne fue Moët. Invitados, muchos de los que se encontraron al día siguiente en la comida del Westin, como Carlos García-Calvo y Cuchita Lluch, y otros que no: Charo Sainz, Amparo Royo, Emilio Carbonell, Agustín Morera, Merche Villar, Belén Aliaga, Eugenia y Conchita Cañamás, Sara Guazo y Chimo Serrano, Vicente Colom, Enma Amutio, María Ángeles Miguel, Lourdes López y Javier Verdeguer, de Patos, y Javier Monedero.

En fin, que os dejo pensando en cómo será vuestra vida dentro de 80 años. Puede que nuestro cuerpo esté programado para ello, pero eso supondría una revolución en las relaciones personales, para empezar en el matrimonio que como dice un amigo, es una institución pensada para cuando la esperanza de vida era de cuarenta años, ahora que es de ochenta hay que replanteársela… Así es que si llega a ser de 120, ni te cuento.