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miércoles, 2 de mayo de 2018

Largas tardes de abril

Nuestras abuelas nos decían aquello de, “las mañanitas de abril son muy dulces de dormir.” ¡Pobretes!, en sus años mozos no habían salido de casa hasta que no tuvieron novio, y para entonces sólo iban donde les llevaba el soso del abuelo; normalmente al paseo del pueblo a comer un algodón dulce. Cuando caía el sol estaban de vuelta en casa y a la mañana siguiente ronroneaban entre las sábanas recordando el leve roce de la mano del abuelo en la suya. ¡Ayy!, si ahora estuviesen entre nosotras y llamasen a la puerta de la habitación, con lo de las mañanitas de abril, probablemente se llevarían un grito por respuesta: “¡Por Dios abuela, cierra la puerta y déjame dormir que me duele la cabeza!” Y es que ahora, las mañanitas de abril, más que dulces de dormir, son el necesario descanso de la noche anterior. Esas horas de la mañana en las que la cabeza busca su sitio entre un mar de nubes que da vueltas alrededor de la cama.
Lo que no decían nuestras abuelas es que las tardes de abril son ideales para salir de casa y no volver hasta la madrugada. Si hay una noche perfecta, esa es la de un jueves de abril, tomando una copa en un entorno agradable, con música y amigos.
Abril es el mes de los saraos, de los cocteles, los canapés y el champán hasta bien entrada la noche. El día alarga, la temperatura acompaña y todo el que quiere decirle algo a la sociedad valenciana exige un hueco en las agendas. Inauguraciones, presentaciones, premios… ¡Y ale, al frenesí!
Por ejemplo, el jueves pasado hubo citas desde la mañana hasta la noche. La primera fue en el Mercado de Colón, en La Cambra, esa habitación desde la que se domina todo el mercado y que Ricard Camarena reserva para comensales especiales. Allí, un señor de nombre y apellidos ilustres, Alfonso Cortina, ex presidente de Repsol y bodeguero, invitó a un grupo de restauradores a conocer sus vinos. En la mesa estuvo Javier Monedero, José de Pedro, Vicente Patiño, Kiko Vidal, Nacho Honrubia, Loreto Cerdá, Fausto Clemente, Javier Cantos, Maite Garrido, Miguel Angel Mayor, Eduardo Casanova, Pablo Martínez y Roberto Pedrosa. Entre plato y plato el enólogo Adolfo Hornos fue desgranando las bondades de cada vino: ahora un blanco, ahora un Shiraz, después un Cabernet y a los postres, después de cinco o seis copas, ya te gustaban todos los vinos fueran de la añada que fueran.
La tarde siguió en Poeta Querol, donde una de las tiendas de moda francesa más rockeras invitó a champán sin más motivo que celebrar el cambio de temporada. Allí estuvo Ana Nogueira, el maquillador Raúl Castaño, Gabriela Lenze y Natalia Lacasa.
Cerca, en el teatro Olympia, los hermanos Vivancos celebraban una gala benéfica a beneficio de la Fundación Querer, que trabaja con niños que tienen necesidades especiales. El espectáculo hizo bailar al público con una puesta en escena que celebra la vida y la diversidad y que aúna flamenco, artes marciales, acrobacia y música, ¡ole que sí! Entre el público, estuvieron Belén Hoyo, Carles Navarro, Dani Parejo, Fermín Jimeno, Maite Cardona, Marta Navarro, Merche Carneiro, Lidia Carrasco, Pablo Camarasa, Rodrigo de Diego, Salva Suay, Teresa Ibáñez, Vanesa Otero, Isaura Navarro, Juan Reina y Fernando Giner.
Casi a la misma hora, el SH Valencia Palace celebraba su 25 aniversario con una fiesta por todo lo alto: 300 invitados, música en directo de Soledad Giménez, de Presuntos Implicados, y la sociedad valenciana prácticamente al completo, desde empresarios, hasta gente del ámbito cultural y artístico: Amparo Matíes, Julia Pérez Broseta, el ex jugador del valencia Voro González, Víctor Luengo, Eva Blasco, Maria Jose Garcia Padilla, Mayte Montagut, Merche Fillol, Amparo Lacomba, Marisa Marin, Víctor Muñoz, Dulce Iborra, Mercedes Hermosilla, Maribel Molins, Amparo Bertomeu, Juan Valero de Palma, Loles Guido, Amparo Chordá, Dani Nebot o Paco Roca.
La fiesta del jueves acabó en la sala Myrtus de María José Lladró, un espacio blanco y minimalista diseñado por el arquitecto Ramón Esteve, que Verónica Montijano decoró para la ocasión con olivos, velas y calas negras, moqueta rosa y negra y luces de color violeta recreando un bosque mediterráneo encantado.
A la cita, bautizada como la noche perfecta, acudió mucha gente estilosa: la periodista de moda Maite Sebastiá, el crítico gastronómico Jesús Terrés,  la delicada Esther Barrera, el siempre elegante José Luis Vilanova, las encantadoras Elisa Escorihuela y Xelo Madrigal, los interioristas Sigfrido Serra y Mateo Climent, María Cosín, María Dolores Enguix y Marcelo Soto, que al día siguiente viajaban a Chicago, Julia Pérez Broseta, Juan Nabas y Marta Catalán, Paloma Belloch, Marta Mataix, Sonia Nieto, Marta Martínez, Bibiana Gil, Mónica Fragío, Miriam Porras, Alba Guijarro, Álvaro Góngora, Leonor Rodríguez, y las modelos Thalía Andrés e Ivanna Overtoom. Mayrén Beneyto se acercó un rato con su nuera Eva Marcellán, aunque se fueron pronto porque tenían otra cena después.
Además, los diseñadores Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, de Savage, presentaron su colección de novias para mujeres que buscan algo poco convencional. Hubo música en directo, cócteles y unas tartas que parecían de cerámica y que daba hasta pena probar de lo chulas que eran.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Pequeños placeres sin importancia

Si algo tiene de bueno cumplir años es que dejas de soñar a lo grande y empiezas a disfrutar de lo pequeño. Cuando eres joven, planeas grandes viajes y piensas que tu vida no tendrá sentido si no pisas alguna vez el puente Brooklyn o paseas por las avenidas de las películas de Woody Allen. Pasan los años y por A o por B no has conseguido ahorrar para hacer el viaje soñado, y un buen día cuando, menos te lo esperas, asumes que tampoco pasa nada, que puedes disfrutar casi igual viendo Manhattan en tu tele y que no hay mayor placer que estar en tu sillón, con una cervecita, viendo una buena peli. La vida está llena de pequeños placeres para los que no es necesario sacar un billete de avión. Y están muy cerca.
Por ejemplo, en el Mercado de Colón acaba de abrir Mi Cub, una terraza gastronómica donde puedes tomar los productos que se venden en la planta baja del mercado: unas ostras de Martin y Mary, una degustación de los fantásticos quesos de Manglano (Stilton, Oveja de Valladolid Ahumado, Pecorino Sardo con Trufa), jamoncito del bueno cortado fino, fino, hamburguesas gourmet de Carnes Varea, bocaditos preparados con amor por Mónica Piñones, frutas y verduras de temporada y cerveza Turia, tostadita y con una imagen recién estrenada. Lo de tomar productos de mercado no es nada nuevo, ya se hace en el Mercado Central o en el de San Miguel, pero mola que puedas hacerlo en una de las terrazas más glamourosas de Valencia, nada que envidiar a Manhattan.
La inauguración de Mi Cub fue el jueves. Se nota que la gente tenía ganas de salir porque no cabía un alma, y eso que la terraza es espaciosa. Por allí pasó el joyero Vicente Gracia, la interiorista Susana Lozano, el gentleman por excelencia, Jesús Terres, del blog Nadaimporta, y también Jaume Girona y Coté Maldonado, Isabel Cosme, Luis Lluch y Esperaza Vila -la tez más fina y pálida de Valencia, casi como la de Esther Barrera-, Fran Bolinches, Regina García y las hermanas Angela y Sonia Valero de Palma. También estuvo tomando cervecita Sonsoles Gómez-Torres, que ayudó a decorar el local, la medallista olímpica de natación Merche Peris, Macarena Alegre, de la Orden de Malta, Alfonso Manglano y Silvia Corell, directora de la Escuela Altaviana.
Lo mejor de la cita, la música de swing y blues de Dixie Jumble, que se atrevió hasta con una versión de Tainted love de Soft Cell. Valencia se está animando. Esta semana, Valentín Sánchez Arrieta, inauguraba también su nuevo restaurante Al tun tun en Sorni. La cita fue un exitazo total, llenísimo de gente. La decoración del local es una chulada. Al tun tun es como el hermano pequeño de Valen&cia, con propuestas tan sugerentes como el bikini trufado de Chicharro gaditano, shashimi de Vieira con verduras crujientes y rosquilla de pipas, cremoso de Idiazabal y semimojama de atún. Umm
Por cierto, chicas, la semana que viene tenemos cita benéfica en el Hotel Astoria. Un grupo de mujeres, ellas solitas, ha organizado una gala para recaudar fondos para la investigación de la leucemia y hay que apoyarlas porque se lo merecen ellas y su causa. Participará Jesús Manzano, guionista de El Hormiguero, habrá desfile de Alejandro Resta y presentará Josep Lozano.

lunes, 14 de julio de 2014

Conciencias bakaladeras


Muchas cuarentonas sufrimos un duro conflicto interno cada vez que negociamos con nuestras hijos la hora de volver a casa, máxime ahora en verano cuando se espera de nosotras que seamos más flexibles. La una o las dos de la mañana nos parece una hora más que razonable. Ellos siempre piden un poco más. Tú tratas de mantenerte en tus trece pero una voz resurge desde lo más profundo de tu conciencia: “Pero de qué vas, guapa, es que ya no te acuerdas de cuando tú salías de casa a esa hora y volvías de madrugada”. Entonces se dirime en tu conciencia esa batalla entre la madre, que siempre serás, y la amiga, que a veces quieres ser, de tus hijos.
Cuando por fin llegas a un acuerdo, normalmente salomónico, ellos se van y tú te quedas en casa recordando aquellas noches locas de los veranos de los ochenta. Habías salido de casa a la una de la noche, tus padres ya ni siquiera preguntaban dónde ibas a esas horas, se habían acostumbrado. Tras un par de copas en cualquier bar, habías cogido el coche o el Vespino y habías llegado al parking de Barraca o de Spook. Estabas en la Ruta del Bakalao. Dentro de la discoteca la música era ensordecedora. No podías hablar, ni falta que te hacía. Tú habías ido allí a bailar la música de Sisters of Mercy, Patti Smith o Midnight Oil. La gente deambulaba con un botellín de agua en la mano; en la pista más de uno acompañaba el ritmo con un abanico. Sólo de vez en cuando te dabas un respiro, sentándote en la terraza hasta que volvía a sonar una de las canciones que te gustaba, entonces saltabas de tu asiento e ibas corriendo a la pista. Aquello seguía y seguía hasta que al amanecer sonaba My Way de Nina Simone. Los más sensatos se iban entonces a casa, los más bakaladeros seguirían con el mismo plan hasta la hora de cenar.
El Bakalao, en su origen, tenía poco que ver con lo que acabó siendo: música maquineta, alcohol, drogas y un desmadre que arruinó muchas vidas y que hizo bien en desaparecer. Pero eso fue en los noventa. Antes, en los ochenta, fue un fenómeno que traspasó fronteras y puso a Valencia en el centro de la música más vanguardista de Europa. Ahora hay un tímido movimiento para restaurar el buen nombre de un fenómeno que más allá de los desmadres tenía mucho de compadreo y de gusto por la buena música.  Lluis Fernández organizó una exposición en el MUVIM hace unos meses y el cocinero Alejandro del Toro una cena con un menú especial donde cada plato guardaba relación con las poblaciones de la ruta del bakalao. Allí estuvieron algunos de los más conspicuos bakaladeros como Chimo Bayo, el periodista gastronómico Pedro García Mocholí, Carlos Monsell (The face), el diseñador Francis Montesinos y Javier Monedero, de Dicoval, que patrocinó la cena. Además pincharon los famosos Gemelos de Puzzle, Javi y Rafa Pérez.
El bakalao impuso su horario incluso fuera de su ruta y hasta las discotecas de corte más “pijito” como Distrito o Hacienda (Xàbia) acabaron abriendo hasta el amanecer. Por cierto, Fernando Aliño ya ha programado una en Xàbia, para el 1 de agosto en la discoteca Hacienda, una sesión remember. Pincharán música de los Cure, Depeche Mode, Spandau Ballet y actuará en directo Rafa Sánchez, de la Unión, que debe rondar los cincuenta pero aún está para esos trotes (los viejos roqueros nunca mueren).

Por cierto, nuestras hijas van a llevar este verano unas gafas muy parecidas a  las Vuarnet de espejo polarizado que llevábamos en los ochenta. Son de Italia Independent, la firma de Lapo Elkann -heredero del imperio Fiat y uno de los golfos (el adjetivo se lo copio a Jesús Terrés) con más vida social de la jet set mundial- y están arrasando en Milán, ¡todo vuelve!
Nota. Cuidadito con que un ejemplar de este periódico caiga en manos de alguno de nuestros hijos. Esos canallas son muy capaces de tuitearlo y en diez minutos está en el móvil de todos los quinceañeros de Valencia. Y a ver luego con qué cara les imponemos que vuelvan a casa a la una.