domingo, 3 de agosto de 2008

Veranito de mis amores

El verano tiene un lado feo: antes o después acabas encontrando un rato para cuestionarte tu existencia. Primero valoras si tu vida es lo que querías y, si no pasas ese examen, apaga y vámonos; mejor llamar al trabajo y exigir la inmediata suspensión de las vacaciones. Si superas la prueba, si crees que pese a todo tu vida no está del todo mal, llega la segunda parte: durante las largas horas de tedio y ocio acabas yendo al espejo más de lo normal; y ahí si que no se escapa ninguna: el tiempo pasa, te guste o no, y este año tienes uno más que el pasado. El pilates, la dieta y el fondo de armario apuntalan mal que bien lo que el tiempo se empeña en destruir, y ahí estás tú, una y otra vez mirándote al espejo y preguntándote para qué demonios te has gastado la paga extra en ropa si llevas un mes con bañadores y vestiditos de andar por casa. Las pocas veces que sales a cenar acabas poniéndote cualquier cosa, “total con el calor que hace, ¿qué más da?”

Además, es que en la playa no puedes salir arreglada y con tacones, queda de pueblo total. Lo que mola es el desaliño estudiado, el rollo ibicenco con vestidos sueltos, sandalias de dedo y melenas al viento. Vamos, si hasta para ir de boda hay que vestir hippie. Véase si no la boda de Caritina Goyanes en Ibiza, el look triunfador fue el maxivestido estampado, sin más complementos que unos enormes pendientes. Así iban Nieves Alvarez, Vicky Martín Berrocal, Nuria González, señora de Fefé; Mónica Silva, idem de Pepe Barroso. ¿Se habrían llamado antes por teléfono para ponerse de acuerdo? De todos modos, lo suyo no vale, porque sus vestidos están firmados por Gucci, Missoni, Blumarine y Fendi. Menudo morro. ¡Así cualquiera!

Conseguir el look desarreglado y natural sin tirar de visa… ahí te quiero ver. Eso de que con un kaftan de mercadillo y unas pulseritas puedes ir mona funcionará a los 18, pero a los cuarenta ni de casualidad. Además, estoy harta de los puestos callejeros, donde supuestamente encuentras vestiditos ideales por diez euros. Mentira cochina. Raquel, una de mis blogueras preferidas, contaba en su blog (raquel-gratistotal.blogspot.com) que en una playa valenciana se encontró el típico puesto de pareos, caftanes y pendientes presuntamente étnicos y se quedó alucinada cuando vio que todo era Made in China. Vamos, que de artesanal tenían lo que la Pantoja de moderna…

Y así, entre mercadillos y pulseritas hippies, van pasando los días y una tarde descubres que tu problema no sólo es el fondo de armario, sino el pelo, ese maldito pelo con el que estás condenada a convivir: primero lo querías liso, luego lo querías corto, luego pensaste que mejor largo y entre tanto aparecieron las primeras canas y con ellas llegó el desastre. Primero las tapaste, fatal, se notaba a la legua; luego decidiste ponerte mechas; peor, acabaste con un pelo que ni era rubio ni moreno; luego pensaste que lo mejor sería recobrar el color original pero ya era tarde, las raíces y las puntas se pegaban de patadas como unos zapatos de tacón y unos calcetines blancos. Y ahí estás visitando peluquerías: Pascual, Llongueras, Toni & Guy, y al final, la de debajo de tu casa, que cobra 12 euros, acaba siendo la mejor, sólo comparable a Jacques Dessange en Claudio Coello de Madrid, sólo que allí te sacan 35 pavos por lavarlo y otros 35 por un champú que no atreves a rechazar por si piensan que eres pobre. Y te vas de allí con la misma cara de idiota que se te quedó el día en el que un pequinés asqueroso decidió hacer pipí sobre tu bolso de Vuitton mientras su estúpida dueña te pedía perdón con una sonrisa. Vaya, que sí, que me encanta el verano, veranito de mis amores…

sábado, 2 de agosto de 2008

Xabia, Denia, Cullera y Gandia

Que la operación de Villalonga en el Valencia haya salido mal tiene un efecto colateral muy grave: no vendrá su mujer, Adriana Abascal, la actual diva del glamour hispano y digna sucesora de la Presley. Hubiese estado bien saber donde hubiese puesto su palmito en verano, porque mira que es estilosa esta mujer, no hay más que ver los modelitos que luce en la exclusiva que dio en Hola la semana pasada. Y dicen que en vivo y en directo todavía impresiona más. Y menudo tipazo que tiene después de dar a luz tres niños. Total, que ahora que Villalonga no se queda en Valencia, nos quedamos sin saber qué lugar de vacaciones hubiera elegido su señora. ¿Xabia, Denia, Cullera?

El glamour valenciano no acaba de encontrar su sitio en agosto. Aquí hace mucho calor y el sudor es al glamour lo que una riñonera al buen gusto. Xabia, Denia y Moraira apuntan maneras de sitios glamurosos, pero les falta algún famoso que las llene de paparazzis. Por lo demás, son pequeñas, están masificadas, hay soportar colas para comprar el pan, no hay comercio pijo, la gente suda, el sudor abrillanta la cara de las mujeres y corre a goterones por las sienes de los hombres; hay atascos para entrar y salir, terrazas mal atendidas, pero eso es algo común a la mayoría de sitios pijos –y no pijos- de playa un mes de agosto. Sí, están las familias valencianas de toda la vida, los hijos de la burguesía que están que trinan porque ellos “que van allí de toda la vida” se sienten acorralados por advenedizos con ínfulas de grandeza y políticos de quinto orden que necesitan estar donde hay que estar incluso en el mes de agosto. Como si el hecho de que tu bisabuelo se comprase una casa a los pies del Montgó te diese algún plus para pasear este verano por la playa del Arenal. A ellos les hubiese gustado que Denia y Xabia fuesen el St. Tropez español. Todo llegará….

La alternativa es saltar en barco a las islas, allí con el rey y su gente, pero tampoco, porque no hay amarres y los que van acaban durmiendo en el barco y llegando a tierra a bordo de una mini zodiac, uff, que poco glamour eso de arribar al puerto en patera remangándote la falda y sacando los zapatos de una bolsa de Mercadona. Además, a mí lo de dormir en el barco, por muy pijo que sea el barco, siempre me ha parecido como dormir en una caravana…

Queda el campo, pero ¿qué campo?... Fontanares sería a Valencia lo que Puigcerdá a Barcelona. Pero no es lo mismo, al fin y al cabo en Fontanares están los Serratosa y cuatro amigos de la familia que se prodigan más bien poco por las calles del pueblo. Habrá que ver si esa urbanización fisna que están montando en Siete Aguas cubre las expectativas del glamour valenciano, pero a priori parece más bien difícil que la hija de la duquesa de la alta cuna deje de ir a Mallorca o Sotogrande y se pase el verano en los montes de Siete Aguas.

Así es que ya puestos habrá que ir pensando en solidarizarse con el alcalde de Benidorm; ¡qué demonios!, al menos por allí se deja ver Belén Esteban y Manolo Escobar, algo es algo. Cullera, El Perelló, Gandía, Benicasim, Burriana o la Pobla de Farnals tampoco parecen malos destinos, al menos ya vas mentalizada a que el bolso de Prada, el vestido Lanvin y los zapatos de Louboutin van a tomarse unas vacaciones y de paso te ahorras una pasta en ropa y en peluquería, que con la que está cayendo es sin duda un valor añadido a tener en cuenta. Y encima, como no tienes tiendas pijas, no caes en la tentación de comprarte un abrigo de piel de cabra en pleno mes de agosto. Claro que no veo yo a Adriana Abascal haciendo cola en el ascensor de uno de los complejos de Florazar.

domingo, 20 de julio de 2008

...Y el pijoterío volvió al Puerto

Le había prometido mil veces a Snoopy no volver a pasear por el puerto, con la pena que me da ver todo el recinto de la Copa America desmantelado, los edificios vacíos y las tiendas cerradas a cal y canto. La última vez que me acerqué, fue a la terraza del Docks. Hace un año, estaba decorada con coquetos sillones de piel blanca y regada con Moët a tutiplén; ahora es una discoteca de ligoteo fácil y cero glamour. Ni rastro de los sillones blancos de diseño. Ni un solo modelito de Prada o Gucci para cotillear. Hasta el edificio Veles e Vents, hace un año epicentro de todo el pijerío mundial, está habitado ahora por un solo guardia de seguridad y con los ascensores inutilizados por desuso. ¡Qué desolación!

Pues eso, que cuando ya tenía pensado no volver más por allí, va y me invitan a dos fiestas que parecen revivir las famosas noches de la Copa America: al aire libre, junto al mar y con mucho champagne francés. La primera fue de la revista Hello Valencia, que tuvo la idea de organizar la presentación de la nueva revista Urba Circuit en la terraza de la planta baja del Veles e Vents. Después de dos días de lluvia, el jueves salio el sol y la gente acudió en tropel a la fiesta. Y eso que se pusieron duros con la entrada y sólo te dejaban pasar si habías confirmado antes. Pues nada, la gente llamó y confirmó, tantos que hasta tuvieron que poner a dos azafatas que iban tachando nombres a medida que entraban. Menos mal que el catering, que venía directamente del restaurante Mar de Bambú, situado justo al lado, se adaptó a la demanda y las bandejas salían a un ritmo aceptable con jamoncito, foie, brocheta de tomate y queso, croquetas….No cenamos, pero al menos el picoteo sirvió para que el champagne no se subiera a la cabeza. De los invitados, había tanta gente en la terraza, que apenas se podía cotillear. Entre los conocidos: el presentador de Canal 9, Eduard Forés; el diseñador Alejandro Sáez de la Torre; Ulises Menezo, del restaurante Tastem, con un atuendo muy personal; el fotógrafo José Luís Abad, un par de modelos valencianas, además del equipo de la revista al completo, encabezado por su directora María G. Chulia. Mucha gente, la verdad. Acertar con el número de invitados siempre es lo más difícil: o te pasas o te quedas corto.

La segunda fiesta fue el viernes. Justo frente al Veles e Vents, en el Damm Lounge, un local de copas no tan glamuroso, pero con estilo, y además, al ladito del mar, que eso si es un lujo que hemos desaprovechado hasta que llegó la Copa America. Esta vez, la fiesta estaba organizada por la revista Homme para presentar un perfume de Guerlain, o más bien una versión del perfume Angel o Demonio en formato agua de colonia, más suave para el verano. Allí estaba Jorge Mestre, el director de la revista de moda que empezó siendo para hombre y ahora también tiene editoriales de moda de mujer. Muy bien cuidada, la verdad. Lo que no me explico es cómo sobrevive tanta revista gratuita, con mucho diseño y una calidad que no desmerece en nada a las de pago, en una ciudad como Valencia, que es verdad que está de moda, pero vamos, que no sé yo si da para tanto. En cualquier caso, bienvenidas sean sus fiestas en el Puerto, aunque sólo sea para recordar viejos tiempos y para saludar a amigos que siempre resulta agradable encontrarte, como Maria Angeles Miguel, la directora de la tienda Hermès de Valencia; o las diseñadoras Noelia Navarro –de la firma Nona- o Tonuca, con su melenita teñida de un azul inconfundible, las dos muy atareadas preparando las colecciones que presentarán en la Semana de la Moda de Valencia. Será la primera semana de septiembre. Algo es algo.

martes, 15 de julio de 2008

Consumir, consumir y consumir

Ay mísera de mí, ay infelice… dicen que van a poner un avión directo a Nueva York ...
Justamente ahora que a mediados de mes las dependientas ya te dicen eso de “no me pasa la tarjeta”, va y anuncian que van a abrir un vuelo directo de Manises a Nueva York. Es decir, la Quinta Avenida, los almacenes Saks, Barneys, Bergdorf Goodman ¡uff!, y los brunch en una terraza de Central Park a un tiro de piedra, a siete horas de casa. Dinero, hace falta dinero, maldita sea, si yo lo que quiero es hacer lo que dijo Zapatero: consumir, consumir y consumir. En fin, más de una chincharemos y rabiaremos viendo como despegan los aviones rumbo al Dorado del shopping. O igual pasa al revés, y son las neoyorquinas pijas las que cogen el primer vuelo a Valencia en busca de manteletas de fallera. Desde que una tela Rafael Catalá sale en la película Sexo en NY, puede pasar cualquier cosa, hasta ver a Sarah Jessica Parker, Paris Hilton o Sofía Coppola paseando por la calle Colón.

Lo de la tela de Catalá es toda una historia. Resulta que un diseñador norteamericano, -que he tenido que buscar en google, lo reconozco-, llamado Gilles Montezin, diseñó una colección con sedas de Catalá, y una de esas prendas fue seleccionada por la mismísima Patricia Field, la famosa y algo excéntrica directora de vestuario de Sexo en NY y de la película. Se trata de un abrigo de raso de seda verde, con un dibujo de aves en Jacquard, que Saks Fifth Avenue ¡nada menos! exhibió en sus escaparates y vendió por 8.000 euros. Según Rodolfo Low, responsable de moda de Rafael Catalá, cuando la tela fue presentada a Gilles Montezin "no sabíamos hasta dónde iba a llegar. La sedería valenciana sirve de manera habitual sus tejidos a grandes diseñadores de la moda norteamericana, pero cuando vendes las telas no te planteas qué recorrido van a tener. Nos llena de satisfacción estar presentes en una de las películas más esperadas del año.” No me extraña que estén contentos, no es para menos…

Pero vamos, que yo estoy segura que si las ricachonas norteamericanas conocieran no sólo las telas, sino algunas de los vestidos que se hacen aquí en Valencia, cogerían el primer avión con destino Manises. Sin más excusa que, por ejemplo, ver la nueva colección de Javier y Javier, diseñada por Javier Villajos, que acaba de inaugurar su nueva tienda en la calle Redención 1 (detrás de la Plaza del Patriarca). Lo que hace Javier volvería locas a las neoyorquinas porque son colecciones de corte clásico, pero con un punto siempre sorprendente; lujosas, pero muy alegres, ¡ya está bien de que nos vistan como muermos aburridos! La invitación que envío a sus amigas y clientas no puede ser más de su estilo: un dibujo en el que aparecen muchas cabecitas de mujeres, como figurines de moda, que miran inquietas y pizpiretas. Lo mejor es que no hay ni una sola cara repetida, y eso son casi cien. “O las acabo de pintar a todas o acaban conmigo”, me contó. La fiesta de inauguración duró muro. Como que en lugar de citar a la gente a una hora, prefirió estar de fiesta todo el día e ir recibiendo a sus invitados con cava y trufas, de diez de la mañana a diez de la noche. “Así podía atender bien a mis amigos y enseñarles la tienda y la colección sin prisas ni aglomeraciones”.Pues nada chicas, hay que estar atentas porque este mundo cambia que no veas y los tour de shopping son cada vez más amplios. Ahora que algunas empezábamos a movernos por Madrid con familiaridad, va y nos lo amplían a Nueva York. Pero hete aquí que cuanto más lejos alcanza la vista, más se valora lo que se tiene en casa; uff, no sé un lío, y yo haciendo números para pagar la hipoteca. Maldita crisis, que pase ya que yo lo único que quiero es consumir, consumir y consumir.

lunes, 7 de julio de 2008

¡Con flores y a lo loco!

Ay, menos mal que alguien pone un poco de sensatez en los dresscode. A ver si cunde el ejemplo de la revista Tendencias, que pidió que fuéramos vestidas a su fiesta con algo tan sencillo como de flores. Ni glamorous ni relaxed, ni barbarismos del tipo glamorous-relaxed-chic-glam. Con lo fácil que es decir flores, rayas, lunares o amebas. O de pirata, ¡qué sé yo! El caso es tener una excusa para salir de la rutina y divertirte, no sólo en la fiesta, sino con los preparativos. Además, es que las flores dan mucho juego en verano, mira que hay estampados, grandes, pequeños, abstractos, naif, sicodélicos, impresionistas… ¡Vivan las flores! Encima, te permiten un mogollón de estilos distintos: puedes ir de hippie, sofisticada con volúmenes Balenciaga, lencera con vestidito ligero o marcando talle con líneas más Dior, madre mía, hay tantas posibilidades como mujeres. Y así se vio en la fiesta, una totum revolutum de colores, estampados, vestidos sin mangas, faldas largas, cortas … La terraza de L’Umbracle era toda ella un jardín, de tan alegres y divertidas que íbamos todas. Bueno, salvo excepciones, que alguna no se enteró de lo de las flores y apareció de negro o de triste gris… Fueron las menos, la verdad.

Yo no sé si el habito hace o no al monje, lo que sé es que sin duda influye en su predisposición al recogimiento y a la oración; de la misma forma, si te vistes de flores, tiendes a desmelenarte y a echar por la borda la poca o mucha mojigatería que te queda cuando has pasado los cuarenta. Vamos, que te vistes de flores y te dan ganas de salir cantando por el prado “Gracias a la vida”, como Joan Baez con su guitarra. Desde luego, el look que triunfó en la fiesta del jueves fue el vestido hippie. Algunas hasta llevaban el típico bolsito ibicenco de los setenta, ese de bandolera de color piel natural con remaches o flecos. La melena suelta, y en los pies, unas sandalias bien destapadas y cómodas. Así iban casi todas las redactoras de la revista, como Lucía Benavente y muchas de las invitadas, como Cristina, de la boutique de niños del mismo nombre. Marta Vilar también llevaba flores, pero bordadas en blanco y con maxicinturón, como Angela Pla. Había nivel, eso es verdad. ¡Esta ciudad está de un moderno y cosmopolita!

Frente al look hippie chic, que triunfó entre las más jovencitas, también se vio otro estilo muy distinto y casi opuesto: el de los vestidos años cincuenta marcando talle con falda amplia a la rodilla. Vamos, el vestido cóctel que tan bien lleva Carry Bradshow la de sexo en NY, ¡todavía no he visto la película, que fuerte! Con un vestido así, no puedes llevar sandalias planas ¡uff, eso jamás! Lo que pide es un buen zapato de salón y cartera de mano. Elegante al máximo. Así iba Blanca Fitera, con un vestido de los años cincuenta de su madre. Su hermana Laura también vestía de su madre, pero con líneas años 20 y unos bordados de seda de impresión. La diseñadora Marta de Diego optó por un estilo más sofisticado, con un vestido lencero con encaje. Hubo también repeticiones, como un minivestido de Cacharel que llevaban idéntico dos chicas, pero eran tan distintas que apenas se notó. Por cierto, qué mona la modelo Mayte de la Iglesia con su nueva melenita con flequillo y su estampado de flores rosa pálido.

El caso es que la gente tenía ganas de fiesta y se vistió para la ocasión. La terraza de L’Umbracle también estaba preciosa, decorada por la floristería de Conchita Cañamás y Carolina Cot. Siento no poder hablar de los chicos, pero ninguno cumplió con el dress code. Es verdad que no lo tenían fácil, pero le podrían haber echado más imaginación, vaya.

lunes, 30 de junio de 2008

Siempre nos quedarán las flores

La próxima Copa América no se celebrará en Valencia. Cuando los políticos dejan de hablar de un tema es que no pinta bien. Y de la Copa América, ultimamente, nadie decía esta boca es mía. Los suizos prometen que Valencia estará siempre en primera posición, dicen que nos quieren mucho, pero luego empiezan con excusas: que si la Corte Suprema de Nueva York les obliga a celebrar la Copa en agosto, coincidirá con la Fórmula 1, y si les olbligara en enero, haría mucho frío en Valencia. Pamplinas. Con lo bien que se ha portado con ellos esta ciudad, yo creo que al final han resultado ser unos prepotentes, han demostrado que Valencia les importaba lo que a Belén Esteban el universo aristotélico.

La Fórmula 1 no será lo mismo, qué va. En agosto una no está para ir a la Avenida de Francia con cuarenta grados a la sombra, ¡qué horror!. Agosto es para estar en Javea o en las Islas Mauricio, como poco. Además, con tanto calor, no hay maquillaje que resista, por no hablar de los brillos en la cara, que son lo peor. La Copa América era otra cosa, te permitía un look marinero perfecto para esta época del año. Pero, ¿qué te pones para estar sentada en una grada o en un palco en Valencia y en agosto? Poco glamour, eso seguro.

El año pasado por estas fechas, Valencia parecía Saint Tropez. No había noche sin fiesta con litros de Moët, modelitos de pasarela y esmoquines a tutiplén. ¡Ay, que tiempos, cuánto glamour! Teníamos tanta vida social, que una amiga se lamentaba de que no le quedaban fechas para celebrar un aniversario. Este año, sin la regata más pija del mundo mundial, las agendas están más vacías que una peletería en verano.¡Qué contraste! Menos mal que la revista Tendencias VLC celebra este jueves su fiesta de verano en la terraza de L'Umbracle. El año pasado también la celebró, pero pasó desapercibida entre tanto evento; esta vez, a falta de otras citas, tiene pinta de convertirse la fiesta del verano. Me han contado que van a llenar la terraza de flores y la firma Kiehl's repartirá bolsitas con el lip Balm y su creme de corps y algunas sorpresas más. La última fiesta había que vestir de azul. Esta vez, el dresscode indica flores.

Total, que aquí me tienen, buscando desesperadamente un vestido de flores. Ley de Murphy: si no lo buscara, encontraría uno en cada tienda. Pero a estas alturas del verano, en plena época de rebajas, no hay forma de conseguir una pieza concreta. Porque claro, no sólo es encontrar un vestido de flores, sino que además, tiene que sentarte de maravilla. Descartados los largos, que no favorecen nada a las bajitas (aunque me he enterado de que la directora de la revista sí va a ir de largo pero claro, ella es alta y llevará taconazo); los muy escotados, que hasta que no estás bien morena no favorecen; los de seda, porque en verano pasarían más tiempo en la tintorería que en casa…

Tengo un problema, vamos, que no se qué ponerme el jueves .¿Y si me planto un floripondio en la cabeza como de flamenca? La invitación dice flores pero no concreta ni cuántas ni dónde. También puedo llevar el pelo recogido con un pañuelo de flores o un collar de flores tipo hawaiana, ¡uff, eso causaría sensación!. Bueno, de aquí al jueves, hay tiempo para ver un par de tiendas más. ¡Ahora que me acuerdo! Con un traje chaqueta de flores Liberty iba Rita Barberá cuando firmó el contrato con Bertarelli para la Copa América hace uno año. ¡Ay, que pena más grande!

lunes, 23 de junio de 2008

Mariano, ¿y si te afeitases la barba?

A mí la política me interesa lo justito. Me desengañé de la política cuando me di cuenta de que no iba a vivir de ella. Me hizo caer del guindo un empresario cuando me dijo “la política para los políticos; la economía, para los empresarios”. Vamos, que en mi caso, lo único que me interesa del congreso del PP es la parte frívola, como la camisa de Ralph Lauren que lleva Esteban González o los pantalones vaqueros de María Dolores Cospedal.

Cuando eres joven, la política te apasiona porque crees en las ideas, pero ahora, reconozco que no sólo ha perdido interés, sino que lo poco que me atrae es la estética, la imagen, la puesta en escena más que el argumento. Y en este congreso del PP hay mucho de cambio escenográfico, empezando por los protagonistas: cambio a Zaplana por Soraya y a Acebes por Cospedal.

Zaplana hace diez años que dejó de cumplir años y, desde entonces, mantiene su imagen de dandy permanentemente renovado, siempre perfecto; Acebes era otra cosa, un hombre al que cualquiera le compraría un coche de segunda mano, pero que jamás habría hecho carrera como modelo en las pasarelas. En cualquier caso, los dos siempre iban con el mismo look impecable pepero, que consiste en ponerse corbata cuando van formales y quitársela cuando van relajados o de sport. Por lo demás, a mí me encanta el look oficial de los peperos cuando van de congreso, tan de pijo madrileño: pantalones chinos cámel, camisa blanca abierta y sin corbata y la clásica americana azul marino de lana fría. Los zapatos, siempre mocasines.

Ahora las cosas están cambiando. Soraya y Cospedal, antes siquiera de decir esta boca es mía, ya han dado un mensaje de renovación. Los vaqueros de Cospedal que llevó el primer día del congreso dicen mucho: “soy mona, lo sé, los vaqueros me sientan fenomenal y me los pongo porque soy la nueva mujer; la que ha cumplido cuarenta, ha tenido un hijo y ha demostrado ser eficaz. Vamos, que no sólo soy mona y me lo creo, sino que además sé que valgo y también me lo creo”.

Soraya es otra cosa, más del tipo “las matan callando”. En el partido la llaman “Sor Aya” y su imagen se parece a la de Acebes o Zaplana lo que una castaña a un higo. Yo creo que haría migas con De la Vega, las dos deciden cómo, cuándo y con quién, aunque el fondo de armario de Sorayita está a años luz del de Teresa. Claro que eso es cuestión de tiempo. Eso sí, tanto Soraya como Cospedal son castellanas, y eso también se nota. Nada que ver con la alegría de Carmen Alborch o Rita Barbéra, ¡dónde va a parar!.

Sea como fuera, el caso es que la imagen del PP de mañana se parecerá muy poco a la de hace cuatro años, tanto como unos pantalones grises de pinzas a unos vaqueros. Y ahí es donde se echa en falta un cambio por parte de Rajoy. Yo de política se lo justo, pero de estética se algo más. Después de mirarle y remirarle mil veces, creo que la solución es que se afeite la barba. Es lo que le falta para rejuvenecer su estilo y estar a la altura de sus chicas. También podría dejarse melena, pero ese truco rejuvenecedor ya lo ha utilizado su antecesor y el gesto podría malinterpretarse por algún malpensado.

Si, Mariano, si, hazme caso y aféitate la barba: parecerás más joven, lucirá más tu sonrisa, saldrás mejor en las fotos cuando le des un beso a tus chicas y, sobre todo, reforzarás la imagen de renovación y modernidad. Es frívolo, lo sé, pero será eficaz. Ahí tienes a Camps, ya nadie ve sus entradas sino el bronceado de millonario suizo que destaca sobre sus camisas blancas impecables ¡como que está estupendo! En fin, Mariano, suerte y al barbero.

domingo, 15 de junio de 2008

champagne mejor que cereales

Total, total, que diría una amiga mía. El desayuno en la tienda de Bulgari fue total. Primero por citarnos a las 10:30 de la mañana, una hora estupenda para salir a la calle y disfrutar de la luz y el color de esta ciudad, y encima en Poeta Querol, que está preciosa. Segundo, por desayunar con champagne, que es una experiencia nueva para mí, ¡pero que no me importaría repetir!

El desayuno era solo para prensa. Nos habían invitado para enseñarnos la flamante tienda, -una de las más grandes de España, con casi 350 metros repartidos entre la zona de complementos y la de joyería- y como una primera toma de contacto. Allí me encontré con Mayte Sebastiá, recién llegada de la revista Vogue, donde ha estado trabajando casi un año. ¡Qué envidia me da! También con Mara Calabuig, escuchando las explicaciones que le daba el personal de Bulgari sobre la nueva colección de joyería. Y Susana Golf, más pendiente de las gafas de sol de tamaño XL. A mí me dio por cotillear los relojes, me vuelve loca el modelo Diagono. Por cierto, que me enteré que la palabra Diagono viene del griego Agón, que significa competición, de ahí el estilo deportivo del reloj. Ideal el que llevaba la relaciones externas de la firma, Patricia Cruz, uno de acero de aire masculino.

Nuria Roca también lucía un Diágono, el de oro rosa y correa de piel de cocodrilo. ¿Qué hacía la presentadora valenciana en el desayuno con la prensa? Según nos contaron, Nuria no es imagen de la firma ni ejercía de madrina del evento. Sencillamente, “es que tiene relación con nosotros desde hace tiempo, y al ser la tienda de su tierra le hacía ilusión acompañarnos”, pero sólo fue una invitada, confirmaron en Bulgari. Una invitada, pero no como el resto de invitadas, claro, que ninguna de mis compañeras lucía collar, anillo y reloj de la firma. Eso sí, Nuria fue un encanto, nos enseñó todos los bolsos, se los probó, y posó para los fotógrafos de lo más profesional. Detalle para los más cotillas: la periodista llevaba el pelo muy oscuro salvo en los diez centímetros de las puntas, que eran de un rubio casi dorado. Todavía no se si el resultado me gusta o no. Por lo demás, muy delgada y muy estilosa, con pantalón y suéter muy básicos, que resaltaban la joyería de Bulgari ¡el viejo truco!

Aclaraciones: no es verdad que la tienda se inaugurara esta semana, como han dicho algunos mal informados. ¡Como que lleva abierta desde antes de diciembre si no recuerdo mal! Incluso invitaron a un reducido número de clientes vip a la inauguración… Lo que querían con este desayuno de prensa era presentarnos las colecciones de joyas, relojes, accesorios y, como no, la propia tienda. Para los que no hayan entrado, aquí va un resumen. Se trata de una twin store, es decir, dos tiendas comunicadas pero diferenciadas: en una se expone la colección de bolsos y complementos y en la otra la joyería y relojería. En la joyería hay una escalera que conduce a un espacio privado en la planta baja, una zona vip donde se atiende a los clientes que quieren hacer una compra, manteniendo un poco la intimidad. En cuanto a la colección de joyas, hay de todo, desde joyones espectaculares para ricachonas de una cierta edad hasta anillos y colgantes juveniles para llevar con vaqueros.

En la zona de accesorios, destaca la colección de bolsos. Si me dan a elegir, me quedo con uno de los más caros, el Chiara de pitón marrón oscuro, 3.800 euros, grande, práctico y deportivo. Por lo demás, desde la invitación de Bulgari, he decidido que mi desayuno favorito va a ser champagne con jamoncito de bellota. Me parece una forma fantástica de empezar el día. ¡Mejor que con cereales!

domingo, 8 de junio de 2008

Desayuno en Bulgari

¡Estoy que no duermo de la emoción! ¡Qué nervios, madre mía! Ayer recibí una invitación de Bulgari para un desayuno en su tienda de Poeta Querol. Recibir invitaciones para fiestas nocturnas es algo que, a estas alturas, ni fu ni fa. Pero que te invite Bulgari a tomar café en su joyería, a las 10.30 de la mañana, es demasiado. Casi me imagino en la escena de la película “Desayuno con diamantes”, vestida como Audrey Hepburn, con un Givenchy negro, perlas y gafas de sol oscuras, tomando café y croissant frente al escaparate de Tiffany’s. ¡Anda, Begoñita, bájate del guindo!

A la espera del desayuno en Tiffany’s, perdón, en Bulgari, hay otras novedades que contar. Por ejemplo, esta semana se inauguró la tienda de Maje en Valencia, en la calle Comedias. Atención a esta zona porque ahí están aterrizando las tiendas más chic: Oh Lulú, Ábito, la óptica Fabra Campos, que tiene unas gafas de locura, entre otras la colección de Marni y Chloé, tan setentera. Y Maje, que abrió este jueves en medio de un chaparrón de aquí te espero. No quiero ni acordarme de cómo quedaron los pantalones de pernera ancha, esos tan largos que cubren el zapato. ¡Desastre total!

Maje es una de esas firmas que se sitúan en el segmento del lujo asequible. Ni Zara ni Prada. Ropa juvenil, parisina, sexy y con mucho, mucho, estilo. De hecho, Maje fue de las primeras que lanzó los vestidos saco y los baby doll de aire romántico. Ahora ya cansan, pero en su momento eran lo más. En las últimas colecciones, Maje ha derivado hacia un estilo más hippie y bohemio, con vestidos de flores y patchwork, chalecos y estampados setenteros. ¿Y quién viste así? Pues las treintañeras, que buscan prendas de diseño a precios accesibles. De ahí que la inauguración de la tienda estuviera llena de treintañeras. El look predominante: vestido o blusón con leggins, largas melenas rubias y cuñas o bailarinas. Muy monas todas, la verdad, aunque nada original. Si te fijas en el look de Alejandra Rojas –novia de Luís Medina e hija de Nati Abascal- la verás así vestida, día sí, día también. Claro que Alejandra es socia de otra tienda Maje en Madrid, pero eso ya lo conté en mi blog y no es plan de repetir.

Y hablando de treintañeras, Sofía Coppola protagonizará la próxima campaña publicitaria de Vuitton. La foto (clic para ampliar), tomada por la mismísima Annie Leibovitz, me ha hecho reconciliarme con mi Neverfull, que últimamente le estaba cogiendo manía. Si lo lleva Sofía, no hay más que hablar. Sofía es lo más. Primero por tener un padre como Francis Ford Coppola, que además de director de cine cultiva viñedos; segundo, por rodearse de la gente más cool de Nueva York, Marc Jacobs incluido; tercero, por lo mona que va siempre esta chica, y por supuesto, por las películas que ha dirigido, desde Lost in Translation a Maria Antonieta. ¡Es mi ídolo!

En la foto, sacada en Buenos Aires, donde papá Francis está filmando su última película, se ve al director sentado, con un guión en sus manos, conversando con Sofia, tumbada en la hierba. La escena tiene una calidad luminosa casi impresionista y sugiere un sereno intercambio de ideas entre padre e hija. El copy del anuncio dice: “Dentro de cada historia hay un precioso viaje”. Según Pietro Beccari, uno de los capos del marketing de Vuitton: "La imagen no sólo captura la relación entre un padre y su hija, en la que ambos se enriquecen de la experiencia compartida, sino que evoca también la herencia de Vuitton al sugerir un savoir-faire que pasa de una generación a la siguiente.” Me encantan las firmas de lujo: venden con ese aire tan culto y chic que es imposible resistirse… ¡y hasta te invitan a desayunar!

domingo, 1 de junio de 2008

Parece que fue un sueño

El glamour valenciano no está atravesando sus mejores momentos; ¿quién nos ha visto hace apenas un año y quién nos ve ahora?... Aquellas fiestas de Prada, de Vuitton, de la Copa América; aquellas noches en el puerto con la terrazas a tutiplén rebosantes de mujeres ideales de la muerte y de caballeros que parecían sacados de un rodaje de James Bond. ¿Dónde están ahora?, ¿acaso estaban de paso y se han ido para no volver?; ¿será Valencia como aquellas blazer con hombreras que tuvieron su momento de gloria y nunca más se supo?, ¿o será como un pañuelo de Hermès que nunca pierde su elegancia aunque a veces pase temporadas olvidado en un cajón?.. “¿qui lo sá?”

En fin…, siempre nos quedará la Ópera. Servidora ha desistido de frecuentarla y no por falta de ganas, sino porque no estoy por la labor de dejarme la piel en el intento de conseguir entrada; que una no tiene cartera ni contactos para llegar a tan altas cumbres. Pero hete aquí que tengo un blog que es la repera, “malva y rosa” (www.elmundo.es/elmundo/blogs/malvayrosa/), y que no me sirve para ver y escuchar la Ópera, pero sí para enterarme de quién va y quién viene, y de cómo van y cómo vienen quienes supuestamente son lo más conspicuo de la sociedad valenciana. Con todo lujo de detalles me cuenta una lectora del blog que en el estreno de Turandot, y en presencia de la mismísima Reina de España, un caballero se presentó vestido con americana de lentejuelas doradas. ¡Uff!

Mi bloguera, a quien no conozco pero que parece enteradísima, dice que la más elegante de la noche fue la mujer de Agustín Morera, el presidente del Valencia, y destaca también a Paloma O´Shea:falda negra tubo a media pierna y una impecable chaqueta blanca entalladísima, con un volante rematando a cintura.” También cuenta que más de una iba ideal vestida de Zara. Y acaba su genial crónica contando una maldad, una catetada del público: resulta que cuando cambiaron las luces, el respetable, poco acostumbrado a codearse con la realeza, se puso en pie creyendo que entraba su Majestad, mientras que quien entraba era el maestro Zubin Mehta para tomar posesión de la batuta…. Uff, uff ¡qué bochorno!

¡Ay! Valencia, Valencia, no me mates, no me digas que ya no somos quienes éramos, que se acabó lo que se daba, que ya no habrá más glamour que el de las presentaciones falleras! Dime que es sólo una mala racha, fruto de la crisis económica; que no hemos sido flor de un día. Dime que es sólo una nefasta casualidad la noticia de que un grupo de ricachones, dispuestos a comprar a destajo firmas españolas de moda para comercializarlas por medio mundo, no hayan metido en la cesta a ninguna valenciana. Hablaron con Montesinos, el único que de entrada daba la talla para el ambicioso proyecto (¡uy! qué cosas, no hablaron con ninguno de los que participan en la Semana de la Moda Valenciana), pero a última hora también él se quedó fuera.

Así están las cosas, el público de la ópera poniéndose en evidencia delante de la reina y los grandes del diseño de la moda valenciana quedándose a la luna de Valencia. Vendrán tiempos mejores, volverán las terrazas del Puerto con señoras estupendas y caballeros impecables; volverán las fiestas glamurosas; sí, seguro que volverán, que ya está cerca la carrera de Fórmula 1; y volverá, como no, la Semana de la Moda Valenciana a servir de escaparate para que se lo pasen en grande cuatro amigos.

Nota: Dice mi bloquera que en el estreno de Turandot estaban, además, los políticos y habituales este tipo de saraos. Y la pregunta es, ¿por qué hay un grupo de gente que siempre tiene un sitio en los grandes eventos?, ¿será que pasan los días haciendo colas para conseguir abonos?