sábado, 30 de octubre de 2010

Gira, mira, pega y ¡pam! qué bueno es el tenis

La vida va pasando y ya han vuelto a abrir el Ágora para celebrar el segundo Open de Tenis de Valencia. No estoy tan segura como para apostarme mi fondo de armario, pero creo que en las últimas cincuenta y una semanas, ese fastuoso edificio ha servido para más o menos nada. En fin, cosas de la vida que va pasando sin que nos demos cuenta.
El año pasado el Open tuvo cierto morbo, porque la mitad de nuestros dirigentes políticos estaban puestos en tela de juicio –acordaos del bueno de Ricardo Costa abriendo todos los informativos y postulándose como el icono del pijoterio mundial-, y tenía su aquel ir a ver quién se dejaba caer por allí. Y allá que fueron ellos, a ver los partidos y a departir entre sonrisas y copas de cava los unos con los otros. Muchos creíamos que algo tendría que cambiar en los próximos meses, pero nada cambió y todo sigue igual, o mejor dicho, nadie cambió y todos siguen ahí. Bueno, sí que ha cambiado algo, y es que este año ya no tenemos en tela de juicio a la mitad de nuestros políticos, tenemos a las tres cuartas partes…, pero todo sigue igual.
Durante toda esta semana habrá partidos y el domingo que viene la gran final, y me apuesto, ahora sí, mi fondo de armario a que lo más granado de nuestra clase política se dejará caer por allí, con sus coches oficiales, sus trajes caros y sus copas de cava, a brindar y a platicar como si nada hubiese pasado.
¡Uff!, qué seria me estoy poniendo, cualquiera diría que estoy enfadada, cuando lo mío es hablar de lo monos que van los tenistas y lo hiper-mega-pija que es la ropa que se suelen poner.
Yo de deportes y de política sé más o menos lo mismo que Belén Esteban del comportamiento de la materia en los agujeros negros. Lo que sé es que si tuviese quince años, antes iría a hacer cola para pedirle un autógrafo a un tenista que a un concursante de Gran Hermano. Así es que voy a sacar lo mejor de mi armario y quizás esta semana me deje caer por El Ágora, a ver si consigo que mi mirada se cruce un par de veces seguidas con la de Feliciano López o la de David Ferrer.
Si vas, que sea con invitación vip, ossea, la Gold ticket, que te permite no sólo ver el partido en primera fila de la pista del Agora -¡ay, que emoción!- sino que además te da acceso al Open Club en el Museo Príncipe Felipe –uff, la de usos que puede llegar a tener un museo…-. Allí puedes comer en el restaurante oficial, al que sólo entras con tu pase vip, y puedes probar los arrocitos que prepara Paco Morales, el chef del hotel de Juan Carlos Ferrero en Bocairent. Desde luego, superar al restaurante del año pasado lo tiene bastante fácil, porque vaya patata de menús. ¡Sé de más de uno que se fue sin probar bocado!
Si no tienes amigos políticos o patrocinadores que te consigan una invitación vip –hija pobre- siempre puedes comprar tu entrada monda y lironda y conformarte con cotillear en el “Fun park”, la zona de ocio y comercial a la que todo el mundo puede acceder gratuitamente (que poco atractivo suena eso…) o en el “Village”, ubicado entre la pista 1 y la pista central del Agora. Allí puedes pasar por los stands y llevarte una revista –imprescindible el último número de Showroom, la revista de Hello, con un editorial de moda inspirado en el tenis- o una bolsa con publicidad que tirarás en cuanto llegues a casa, pero bueno, el caso es llevarse algo.
La jornada de ayer no tuvo demasiadas emociones, salvo ver al torero Óscar Higares y los tenistas David Ferrer y Daniel Gimeno jugando al tenis por una buena causa: apoyar a una fundación que promueve el deporte frente al sedentarismo.
Hablando de sedentarismo, entre partido y partido, lo ideal es tomarse algo en Amstel Lounge, una cervecería ubicada junto al lago diseñada por Nacho Moscardó y con música de la buena. El Amstel Lounge es parte de una campaña de publicidad buenísima que compara distintas competiciones internacionales con la valenciana, para concluir que la nuestra “mola más”. Dí que sí, que aquí somos lo más de lo más en todo.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Vuelve el hombre

La tienda valenciana de El Caballo ha cambiado de dueño. Se ha despedido del ya legendario Luis Bodes, para echarse en brazos de otro clásico de nuestro comercio: Edgar Betoret. En la presentación estuvo Muñoz Escassi… ¡¡¡vuelve el hombre de pelo en pecho!!!

Tras unos años de dominio absoluto del hombre añiñado y megamoderno, con vaquero caído, palestina y tupé (¡cuánto daño ha hecho Kortajarena, me decía el fotógrafo Gerardo Ortiz¡) parece que se pone de moda el hombre de hechuras clásicas, seductor, machote y muy español. Mira, yo me alegro, la verdad. Te alegra mucho la vida ver a Cayetano Ribera Ordóñez en las marquesinas de las paradas de autobús como imagen de Loewe, ¡¡¡qué guapo es este chico!!!

La fama de Alvaro Escassi le viene más como conquistador de bellezones- Vicki Martín Berrocal, Lara Dibildos, Mireia Caralda, la ex de Eto…- que como estrella de la equitación. Vamos, que debe haber ganado más dinero en Supervivientes o en “I love Escassi” que en competiciones de salto internacional.

Dicen en Edbe, la empresa de Edgar Betoret que se ha quedado con la franquicia de El Caballo en Valencia, y que piensa abrir más en Madrid, que Muñoz Escassi representa el perfil de público más joven, cosmopolita e internacional al que se dirige la marca. “El estilo de El Caballo encaja muy bien con mi forma de vestir que yo definiría como sport urbano con reminiscencias de mi tierra, Sevilla. Y como amante de la equitación me encanta ver a las mujeres elegantes, vestidas con ese toque de folclore inspirado en la

artesanía andaluza”, dijo en la presentación.

Escasi llegó a la tienda puntual por la mañana, posó para los fotógrafos con las modelos valencianas Sara de Antonio y Paula Dolcet y después atendió a los periodistas por turnos, como si estuviera promocionando una peli de estreno. En esto, Muñoz Escassi es la antítesis de Cayetano Martínez de Irujo, al que se le tuerce el morro cada vez que ve a un fotógrafo, pobre.

Luego, en el cóctel de la tarde, y haciendo gala a su fama de conquistador, repartió besos por doquier y coqueteó con toda mujer de entre 15 y 70 años que se le puso a tiro. El cóctel, como no podía ser de otra forma, fue con jamoncito del bueno y vino tinto. ¡Ole que sí! Allí estuvieron como anfitriones Edgar Betoret y Cristina de Salazar, Blanca Crespi que es imagen de la firma en Valencia, con su madre Laura Fitera y su tía Blanca Fitera; la presidenta del Palau Mayrén Beneyto; el notario Rafael Gómez-Ferrer con Mª José Navarro; Cuchita Lluch, Amparo López, Carolina Gil, Esther Barrera, Ángela Valero de Palma, Andrea Villafañé y Carmen Romero; la bloguera Macarena Gea; Ángela Plá y Maite Sebastiá, de la revista Tendencias, Marta López, Carmina Durán, de la agencia de modelos... Vamos, todo Valencia.

La semana pasada también estuvo en Valencia el Alcalde de Dallas, Tom Leppert. Firmó un acuerdo con Rita Barberá para que ambas ciudades se relacionasen más (¡chicas, viajecito a Dallas ya mismo!) y la Alcaldesa dijo en el Salón de Cristal que el espíritu emprendedor y creativo de los valencianos ya está presente ya en Dallas “a través de la moda de la empresaria valenciana Marta de Diego, presidenta del Comité de Amigos Valencia-Dallas”. Marta tiene una vinculación muy especial con la ciudad de Dallas y con la Consul de España en Dallas Janet Kafka, tanto que hasta dos de sus vestidos están expuestos en el Museo Fashion Main de la ciudad, junto a piezas del mismísimo Balenciaga. Después de la recepción hubo cena el Palacio de Cervelló. Allí estuvieron Belen Juste, Carmen Alborch, Mairen Beneyto, Alberto Catala, Santiago Grisolia, Casilda Moret, los pintores Vicente Colom y Antonio de Felipe, el joyero Vicente Gracia.

La semana que viene tenemos otra Y hablando de maestros de la aguja. El Gremio de Sastres y Modistas con Valentín Herráiz al frente, entregará la semana que viene el Premio Aguja Brillante al gran Elio Berhanyer. Es de agradecer en los tiempos que corren que un premio se entregue a alguien con méritos para recibirlo. Benhayer es caballero de la costura que ha vestido a las grandes damas de la alta sociedad española y hasta actrices de la talla de Ava Gardner y Cyd Charisse. Un clásico.

viernes, 15 de octubre de 2010

Por tu cara bonita

Los años van pasando inmisericordes y ya estamos otra vez mirándonos al espejo y viendo como el verano ha vuelto a pasar factura a la fina piel de nuestro cutis. De pronto ves en televisión a una mujer madura, tirando a mayor, y cuando descubres que tiene uno o dos años menos que tú, te sientes morir. Recuerdas entonces aquel nefasto día en el que aquella niña te llamó señora en la cola del supermercado; y piensas en tu madre cuanto tenía tu edad y en lo mayor que la veías. Y en fin, que te pongas como te pongas ya tienes más años que periodistas hay en la puerta de Belén Esteban.

Es entonces cuando se te pasa por la cabeza que quizás tu cara bonita, que ya no es tan bonita, necesita unos arreglos. Porque claro, en primavera y verano, con adelgazar cinco o seis kilos ya te quedas contenta, pero ahora las cartucheras se notan menos y por tanto su escasez también pasa más desapercibida. Así es que antes de que la depresión vital se apodere de todo tu ser y te deje postrada en el sofá, comiendo chocolate, y rogándole al cielo que tu marido no se ponga cariñoso, decides que quizás la solución esté en darte un tratamiento facial: un botox por aquí, un acido hialurónico por allá y un láser para quitar las manchas que el exceso de sol te ha dejado como regalito.

Lo malo es que algunas cosas no tienen arreglo, porque el remedio puede ser peor que la enfermedad. Esos morros exagerados que tanto proliferan últimamente acabarán siendo, si no lo son ya, la antítesis del glamour y del buen gusto, con el agravante de que no hay marcha atrás, como tampoco la hay en los estiramientos exagerados o el botox metido a toneladas.

Y es que en esto, como en todo, hay una diferencia clara entre el trabajo bien hecho y la patata pilonga. Como dice Úrsula Sopena, que de esto sabe más que Sálvame de Luxe de sacarle partido a la Esteban, el objetivo es que la gente te diga “qué mona te veo” y no que te pregunte qué te ha hecho en la cara. Úrsula recomienda, para esta época del año, dos tratamientos infalibles: el láser y las infiltraciones. El láser es perfecto para quitar las manchitas que salen con el sol y las infiltraciones de ácido hialurónico y vitaminas rehidratan la piel y le dan una luz espectacular.

En fin, que lo que toca es levantarse del sofá, tirar las chocolatinas, y ponerse manos a la obra, para empezar a desfilar por las inauguraciones de tiendas y cafeterías, desatando la envidia de más de una con tu nueva “cara bonita”. Esta semana, sin ir más lejos hay varias citas que se prestan a ello.

El miércoles, Laura Gallego inaugura su nueva de una cafetería-panadería Belgravia, un local monísimo en Sorní 15 con un concepto parecido a Le pain Quotidien o Harina: pan recién hecho, bollería casera, mermeladas ecológicas… ideal para el desayuno de los domingos, meriendas, el te con las amigas o la comida informal.

Y el próximo jueves, fiesta de reapertura de la nueva tienda de El Caballo. Es decir, nueva, nueva, no es, porque ya lleva años abierta en Cirilo Amorós, con Alvaro Muñoz Escassi como maestro de ceremonias (muy propio para una tienda con logo de herraje) y las modelos valencianas Sara de Antonio y Paula Dolcet paseando los diseños de la colección de otoño-invierno 2010-2011 diseñada por Nicolás Vaudelet.

Para las que sigan depres y necesitan algo dulce, una sugerencia, la cafetería Cupcake Valencia, que acaba de abrir Olga Leston Grau. Es un local pequeño y coquetón en la calle la Paz 36, pero una vez dentro te vuelves loca con los dulces: cookies, brownies, muffins, galletas decoradas, tartas forradas, ¡todas ideales!

La semana pasada también inauguró temporada el Lounge del restaurante Bamboo del Mercado de Colón, una idea de Nuna –Nuria Pérez y Natalia Segrelles- que ha convertido la antesala del restaurante en un afterwork megapijo, con mesas color fucsia, luces de led y decoración con ramitas retorcidas en fucsia, ¡todo muy pop! Perfecto para el cóctel de las 8 de la tarde tras una agotadora tarde de compras…

miércoles, 13 de octubre de 2010

El pijoterío llega al mundo de los cumpleaños

¡¡Atención, mamás de Valencia, un peligro se cierne sobre nuestras tarjetas de crédito!!: la hija de Carolina Herrera ha abierto una de sus tiendas Baby Deli en Conde Salvatierra. Es un sitio donde se celebran cumpleaños de niños y como la pongamos de moda, cada año nos vamos a gastar un ojo de la cara en la fiestecita de marras, que hasta ahora solventábamos con un sándwiches de jamón, queso y chorizo en una de esas parques llenos de bolas y toboganes hinchables.

Por cada amiguito del niño pagaremos quince euros y otros diez por la mamá o papá que le acompañe. A eso añádele la tarta, noventa euros, porque hay una más barata, pero si vas, vas, y no es cuestión de poner en evidencia a tu niña comprándole un bizcocho con chocolate mondo y lirondo, que allí vale veintiocho eurines.

Supongamos que el sitio se pone de moda, y alé, allá que te vas cada vez que uno de tus hijos cumple años, y a poco que lleve quince amigos con sus respectivos padres, la fiesta te cuesta medio vestido de Prada, el otro medio te lo gastas en la ropa que le pones a tu niño, la de su hermano, la tuya. Total, que porque a la hija de Carolina Herrera y cuatro amigas hipermegapijas les dio un día por montar una empresa, tú te has quedado sin vestido de Prada este año… ¡con lo bien que estaban ellas tomando cafés en Madrid y sin hacerle daño a nadie!

Ahora bien, en honor a la verdad hay que decir que estas cinco mujeres – Carolina Herrera, Tatiana Orelle, Stacy Knoell, Eliza Arcaya y Claudia Olivares- saben hacer las cosas bien. Las tiendas tienen mogollón de éxito en Madrid y Bilbao, y es que son una monada. Hay que ver el huertecito del patio interior, las estanterías con juguetes educativos, la ropa con tejidos ecológicos y hasta las bolsas reciclables ideales de la muerte, por no hablar del mostrador lleno de muffins, galletas de avena, chuches eco y zumos de todo tipo.

Además, Baby Deli organiza clases para pequeños artistas, teatro, creación y reciclaje, Pilates para papás y mamás, cocina para niños, grupos de inglés y estimulación temprana. Y en los cumples, tu hijo se volverá loco eligiendo entre uno de los temas de la fiesta: agente secreto, hawaiana, príncipes y princesas, escuela de magos, aventura de exploradores o fiesta spa. Y mientras tu niño se disfraza, tú podrás tomar un café con sándwiches de jamón serrano con paté eco de aceituna negra y alcachofa con un té frío o café. Vamos, que a partir de ahora, las fiestas de cumpleaños de tus niños serán un acontecimiento social más en tu agenda y no esas tardes interminables en un parque de bolas.

Eso sí, olvídate de tu vestido de Prada. Y eso que este año igual hasta llegaba a las rebajas. Una dependienta me decía hace poco que Valencia está dormida, que la gente compra lo justo y aprovecha la ropa y zapatos de otras temporadas. ¡Uff, qué tristeza! Y fíjate que no paran de abrir tiendas: El Caballo ha renovado el interior por completo y dentro de dos semanas celebra fiesta de reapertura por todo lo alto. La franquicia la montó Luís Bodes y era la que más vendía en toda España, pero ahora vuelve a ser de la firma sevillana. La semana pasada también inauguró tienda el fabricante equipos de sonido e imagen Loewe (se llama como la tienda de ropa de lujo, pero no tiene nada que ver) en la Gran Vía Marqués del Turia.

Y en Jorge Juan acaba de abrir espacio la marca de turrones 1880. Su intención es que tomemos turrón no sólo en diciembre, sino en cualquier época del año, acompañando un té o café. Veremos si lo consiguen…

lunes, 4 de octubre de 2010

BUSINESS IS BUSINESS

En todo acto social siempre hay un plasta que acaba hablando de negocios. Claro que no es lo mismo si el colega se dedica a diseñar moda o a organizar viajes glamorosos que si vende latas de berberechos.


Los chicos del Moddos, el club fundado por Iván Martínez-Colomer, han cumplido un año y en su aniversario nos aclararon que no son un club de niños pijos desfaenados, sino un “plataforma de marketing relacional”, es decir; un grupo de gente que se reúne para hacer vida social y al mismo tiempo utilizar esos contactos en su vida profesional. Vamos, que si estás más colgada que un fuet y tienes un negocio próspero o ganas de medrar profesionalmente, debes asociarte y así, entre partidas de golf, cócteles y catas de vino, haces negocios. Los americanos, que le ponen nombre a todo, le llaman a eso networking.


Suena bien, pero igual no vale para todos los negocios, porque claro no es lo mismo hacer networking si te dedicas a decorar casas o a importar champán, entonces puedes hacer mucho bussiness, pero si te dedicas a desatascar fosas sépticas o tienes una funeraria a ver qué puñetas de networking vas a hacer en una cena de gala un viernes por la noche. Imagínate allí, en el restaurante de turno tomando Möet y todos hablando de sus negocios, mientras tú quedas sola en un rincón, con una sonrisa artificial y mirándote las uñas a ver si se te ha quedado algún resto de la última tubería que has desatascado.


Pero bueno, el caso es que a los de Moddos les está yendo bien y ya tienen mil socios y más de 50 empresas. Han abierto en Madrid y están a punto de hacerlo en Barcelona, Sevilla, Mallorca y hasta el Milán.


Probablemente, el éxito del Club radica en que habla claro y no esconde que el objetivo es, además de pasarlo bien y compartir aficiones, crear relaciones provechosas entre los miembros. En una fiesta siempre acabas hablando de trabajo, decía uno de los socios. Business are business!


Aún así, mezclar la vida social y profesional da un poco de pereza. ¡Con lo divertido que es hablar de modelitos y del último cóctel milagroso para rejuvenecer unos años! Precisamente esta semana, tuvimos una de esas ocasiones para hablar de frivolidades sin más pretensión que pasar un buen rato. Fue el viernes por la noche, en el desfile de Javier y Javier en el Corte Inglés de la Avenida de Francia. Resulta que ese centro ha firmado un acuerdo con la Asociación Dimova y cada diseñador dispone durante unos meses de un corner en la sección de moda de en la primera planta. Ahora mismo, el corner lo ocupa Javier Villajos.


Hay que ir y probarse uno de sus modelitos. Los vestidos de cóctel años cincuenta son ideales, por no hablar de los trench estampados de algodón, los vestidos de gasa y los abrigos con retales de lo más gamberros, como Moschino en sus mejores tiempos. La ropa de Javier y Javier no es barata porque los tejidos son buenos y la confección es de primera; a cambio, aguanta bien temporada tras temporada porque el patronaje es clásico y los estampados no pasan de moda. Vamos, que entre el público había gente con modelitos de hace diez años ¡y si no te lo dicen no te lo crees!


Total, después del desfile vino el cóctel en la terraza de El Corte Inglés. Entre los invitados, la doctora Valentina Tarantunska, Luís Gascó, Mireia Albalat, viuda de Monforte, Carla Barrera, Dolores Cortés, y mucha clienta de Javier toda la vida.


El viernes por la noche también inauguró temporada el pub Mosquito, que acaba de asociarse con Llebeig, un bar de pijitos de la Alameda. Llebeig se ha quedado con la barra de dentro de Mosquito, y cuando cierra a la 1:30 de la madrugada, manda a sus clientes a Mosquito, donde pincha Manuel Minguez música de los ochenta y mucho funky. Por allí se dejó ver Cuchita Lluch, Alvaro Muñoz Escasi con su nueva novia valenciana, una niña jovencita que fue camarera de mosquito, Trinuca Larraz, Lourdes Reyna y Tano López Llobet, pieza fundamental de la fusión entre Mosquito y El Llebbet.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Para ver a los buenos hay que ir a Madrid

Dolores Cortés, Elisa Palomino, Francis Montesinos, Hannibal Laguna, Antonio Alvarado...todos en la Pasrarela Cibeles. Ninguno de ellos desfila en la Pasarela de Valencia… ¡qué cosas!

Pero en fin, corramos un tupido velo que en la Pasarela de Valencia hay mucha política y eso cosa muy seria, tan seria que hasta Belén Esteban parece dispuesta a presentarse a las elecciones.

El caso es que con la moda pasa un poco como con los toros: un torero no es figura hasta que no triunfa en las Ventas y un diseñador no es uno de los grandes hasta que no desfila en Cibeles.

Pues bien, este año la representación valenciana en Madrid ha sido de lo más nutrida: Dolores Cortés, que ya es veterana en estas lides, llegó después de desfilar en Miami con una colección de baño alegre, enérgica y sexy para el verano que viene. Color y estampados a tutiplén, como Francis Montesinos, que este año ha dedicado su colección a Ibiza, a la Ibiza más hippy con sus vestidos blancos y tejidos ligeros y estampados. El de Hannibal Laguna fue en su línea de siempre, con unos vestidos de fiesta que lucirán en la alfombra roja actrices como Paz Vega.

Quien no faltó al desfile de Dolores Cortés fue la modelo valenciana Mayte de la Iglesia, que acaba de sacar una mini colección de ropa con Women’secret. La firma seleccionó a cuatro blogueras españolas (¡¡¡dos son valencianas!!!) y les ofreció diseñar un look de lencería y corsetería, cuyas ventas se destinarían a la ONG que cada una escogiera. La minicolección de Mayte de la Iglesia es romántica y coquetona, como ella, y la recaudación irá para una ONG India. La otra valenciana, Carla Fuentes, una jovencísima ilustradora, ha diseñado unas camisetas ideales y la recaudación irá a la Casa de la Caridad de Valencia.

Bueno, y la sorpresa de este año en Cibeles ha sido el desfile de Elisa Palomino, otra valenciana que ha trabajado para Moschino, Dior, Cavalli… es vicepresidenta de Diane Von Fustemberg y acaba de desfilar en Nueva York con una colección años veinte que quita el hipo.

Total, que con tanta figura valenciana en las grandes pasarelas, puede que cualquiera de nosotras se vea un día con una invitación para ir a un desfile serio. Y entonces llega la sempiterna pregunta, ¿hija, qué me pongo? Porque claro, una no está preparada para algo así, allí codeándose con tanta fashion people, modelos altísimas y monísimas; peluqueros, maquilladores, estilistas y demás hombres con look y poses exageradamente afeminadas que parecen examinar hasta el tono del color de tus mechas.

Pues lo suyo es echar una ojeada al blog de Anna dello Russo, la editora de moda del Vogue japonés y dueña de un fondo de armario que ocupa un apartamento entero. Anna da los siguientes consejos: no mezclar distintos tonos de negro en zapatos, ropa o complementos, ya que cada material refleja el color de diferente forma; no llevar tejidos baratos o zapatos sucios porque los desfiles suelen ser por la mañana y la luz del sol deja a la vista todos los defectos de la ropa; usar poco maquillaje; jamás de los jamases llevar paraguas aunque llueva; vestir ropa de noche durante el día, no llevar bolsos grandes y si hay que elegir entre un buen zapato o un buen bolso, siempre un buen zapato con una pedicura perfecta; poco maquillaje si el desfile es matinal.

Doña Leti, que se acercó el viernes a la pasarela, siguió los consejos a pies juntillas: pantalón blanco, blusa rosa, poco maquillaje y taconazos. Ella, como es princesa y tiene chófer y guardaespaldas, puede dejarse el paraguas en casa, pero para el resto, vestir para un desfile en un día de tormenta es más complicado que ver mona a Belén Esteban, por no hablar del gasto inútil en peluquería.

Por cierto, para leer la edición nipona de Vogue no hace falta ir a Tokio. Tono Sanmartín siempre tiene el último ejemplar en su peluquería, y no es porque tenga clientas japonesas, no, es que para los amantes de la moda, el Vogue Nipón es una de las mejores ediciones de Vogue, incluso mejor que la italiana o la parisina. Que no se entienda el texto, es lo de menos, lo importante son las fotos, como en Hola.

jueves, 16 de septiembre de 2010

¡Queremos una noche loca de shopping!

A partir de cierta edad, la noche deja de ser lo que fue; salir de copas da más pereza que ver las fotos de la boda de una amiga; los bares y discotecas dejan de ser lugares interesantes donde encontrar sentido a tu vida, para convertirse en antros ensordecedores donde tu vestido hiper-mono se carga de malos olores. Así es que poco a poco, sin darte cuenta, te recluyes en casa y rezas lo que sepas para que a nadie se le ocurra proponerte un plan nocturno del que no tengas excusa para escapar.

Las chicas de Vogue, que a la hora de hacer caja son más listas que el mismísimo Dinio, se han inventado la Fashion Night Out, una noche para salir de compras que se celebra en las ciudades más fashion del mundo mundial: Londres, París, Nueva York, Milán, Madrid… El plan sólo es comparable con el de aquellas noches en las que sabías que te ibas a encontrar con tu último fichaje del que ya te habían dicho que estaba por la labor de hacerte caso: empezabas a ponerte mona a las siete de la tarde, te tomabas dos copas para desinhibirte un poco, y allá que te ibas más contenta que la dependienta de Hermés cuando ve entrar por la puerta a un millonetis con una chica veinte años más joven que él. Ahora, como no hay fichaje que valga porque tu marido está más fichado que una estrella del fútbol a los treinta y cinco años, pues el superplan de la noche es cargar de euros la tarjeta de crédito y salir de compras.

Por desgracia, Vogue no celebra la Fashion Night Out en Valencia. Con lo divertido que sería quedar con tus amigas para ir de tiendas a las 10 de la noche, mientras tu marido se queda en casa con los niños; y tú, ale, a cotillear las colecciones nuevas sin prisas, probarte ropa mientras tomas una copa de champagne y hasta comprar con descuentos en plena temporada… ¡voy a montar una plataforma en defensa de la Fashion Night Out Valenciana!

Claro que no necesitamos a Vogue para nada. ¡¡¡Vamos Rita, tú puedes!!! Si te lo propones, puedes montar un sarao parecido y con mucho más glamour que el de Madrid. La zona Gold (en Madrid Ortega y Gasset) sería la Plaza del Patriarca y Poeta Querol; la chic, Jorge Juan, Cirilo Amorós y Mercado de Colón, y la Boho, es decir, la bohemia, el Barrio del Carmen. Rita, vamos, danos una noche loca de shopping, pero si te decides, que no sea el mes de septiembre; mejor octubre o noviembre, que ya habremos ahorrado un poco y como aquí los inviernos son suaves, el frío no sería un obstáculo para salir a la calle.

Mientras tanto, seguiremos dejando pasar las noches y los años, sabiendo que muy de vez cuando, nos propondrán un plan nocturno que valga la pena. Por ejemplo una buena fiesta de cumpleaños, en una casa con jardín, sin música estridente; sin veinteañeras ni veinteañeros hipermonos que sólo nos sirven para recordar que hubo tiempo pasado en el que las noches eran otra cosa.

Uno de esas ocasiones fue anteanoche, en la fiesta de cumpleaños de Cuchita Lluch, una sociality valenciana imprescindible en cualquier fiesta, que tan pronto está en la Academia de Gastronomía, como de jurado de la Fallera Mayor. La fiesta fue en la casa familiar en Náquera, con un catering ideal, barbacoa, música (pinchó Manolo Mínguez), invitados, jardín, todo ideal de la muerte. Sólo ver la invitación, ya sabías que la fiesta prometía: una tarjeta con 45 flores de colores que decía “mis primeras 45 primaveras que quiero celebrar contigo…”

Uff, para fiestas la que está preparando el Club Moddos por su primer aniversario. Será el 1 de octubre y el dresscode es… ¡tachán, tachán! ¡¡¡¡¡James Bond!!!!! Me encanta, es una forma de pedirte que vistas con elegancia, ellos con traje y ellas de noche, pero sin caer en la coentor de las fiestas marbellís. La invitación de moddos también es una monada: una escena de la peli con el irresistible Sean Connery tomando un vodka con martini y debajo la frase: “No pienses, deja sólo que ocurra”.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

El letargo de los ricos

Perdido entre La Font de la Figuera y Ontinyent, discurre el valle dels Alforins; uno de esos valles bucólicos, cubierto por girasoles y viñedos en el que hasta las moscas parecen animalitos encantadores que juguetean entre mis pies atraídas por el dulce olor del esmalte de mis uñas: ¡que ideales estos animalitos, otrora moscas pegajosas, pero aquí alegres pajarillos!
Aquí estoy yo, en el Valle dels Alforins, siguiendo mi periplo veraniego en busca de los rincones de nuestra geografía en los que descansan las más conspicuas familias valencianas. Mientras desayuno en el Mas de Monserrat tostadas de pan horneado por el propio mesonero, diviso en lontananza más de una casona en la que probablemente anda desperezándose alguna niña bien envuelta en sábanas de hilo y camisones de algodón, mientras la nurse se pelea con los niños para que tomen el desayuno.

En Fontanrs dels Alforins, como en Jávea, los veraneantes valencianos y alicantinos presumen de ser de aquí de toda la vida, y hay quien llega a datar sus ancestros del valle en la mismísima revolución francesa: ¡Toma ya!, eso es abolengo y lo demás tonterías.

En cualquier caso, lo cierto es que familias como los Puigmoltó, Dupy de Lôme, Garrigues, Trenor, Prats, Serratosa y demás tienen casas centenarias en este valle. Dicen por aquí que el inicio del esplendor del valle data de cuando el Conde de Torrefiel, un Puigmoltó, alegró más de una noche a la mismísima Isabel II y, claro quieras que no, eso da caché, que no es cualquier cosa codearse con quien protagonizó semejante azaña, porque la vieja Isabel sería muy reina, pero las virtudes por debajo de su corona eran pocas tirando a ninguna. La Reina agradeció los servicios prestados al Conde ampliando su finca. Y hoy, la vieja casona se ha reconvertido en una sala para bodas, banquetes y comuniones.

Pero no es esa la única finca solariega. En una de las dos carreteras que une Fontanars con Ontinyent, yerguen hermosas y poderosas decenas de casas solariegas rodeadas de viñedos y girasoles. Más de una pertenece a la familia de los Serratosa: Pepe Serratosa, el viejo patriarca, se enamoró de esas tierras y compró una finca a cada uno de sus muchos vástagos.

Pero ojo, chicas, no vengáis aquí buscando una alternativa a la vida social javeanense porque aquí cada uno se lo monta en su casa, con sus amigos, que dicho sea de paso, suelen ser primos y hermanos porque están todos emparentados: los Puigmoltó con los Dupuy, que a su vez emparentaron con los Caturla, que a su vez, emparentaron con los Serratosa. Vamos que todo pitiminí tiene un pariente pitiminá.

Así es que, descartada la posibilidad de integrarte en la vida social dels Alforins, que sólo conseguirías camelándote al hijo de uno de los condes, marqueses o vizcondes, no te queda otra que conformarte con dormir en el Mas de Monserrat y cenar en Casa Julio –una estrella Michelín- con la gente del pueblo.

Eso y la visita a una bodega es lo más cerca que los mundanos de a pie podemos estar de la vida social dels Alforins. Lo de las bodegas tiene su aquel. Aquí, como en otras zonas de Valencia, las uvas se vendían a la cooperativa y de allí se llevaban a Dios sabe qué bodega. Pero eso dejó de ser rentable y quedaron dos opciones: arrancar viñedo y plantar girasoles o montarse una bodega y hacer vinos de cierta calidad, de esos que llaman de autor y te cuesta encontrar en las cartas de los restaurantes más allá de Contreras.

Jesús Terrés, que de esto sabe más que la Pantoja de coplas, me dice que hay un grupo de bodegueros encabezados por Daniel Belda, Pablo Calatayud y Rafa Cambra, que están recuperando la tradición de producir vino, pero esta vez de calidad. Ahí están los vinazos de Les Alcusses, Torrevellisca, Celler del Roure…

En definitiva, que Fontanars tiene mucho más abolengo que Jávea pero es mucho más aburrido. Aquí no hay forma de codearse con la gente bien; ni cenas, ni copas, ni baños ni na de na. Ante la frustración sólo queda el sempiterno bálsamo de las compras, que forzosamente ha de ser de vinos y demás exquisiteces. Daniel Belda tiene una de las mejores vinotecas de la zona. Allí puedes encontrar no sólo vino, sino también aceite de autor y el tomate frito estilo Kiki, que es lo más sabroso que madres han parido en el mundo del tomate frito.

Bueno, chicas, os dejo, que el final del verano llegó y los ricos y yo nos volvemos a casa.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Ni chicha ni llimoná

Septiembre es un mes fatal. Ahí está, el muy canalla, sin nada bueno que ofrecer: ni frio ni calor. El verano que se acaba, la rutina que vuelve, los madrugones, los niños que ya no hay quien les aguante en casa, no hay rebajas, la ropa de verano te aburre y la de invierno todavía no se puede poner. En fin, un mes que ni chicha ni llimoná.

Menos mal que este año nos esperaba, nada más llegar, un par de eventos que suavizaron la entrada en la cotidianeidad: la exposición de los premios de Moda de Telva y nuestra cita bianual con la Semana de la Moda de Valencia, perdón la Valencia Fashion Week –ta tocat o ta fet aire-.

Lo del ponerle en nombre en inglés ha debido de ser para darle un aire más internacional, claro que del extranjero no ha venido ningún diseñador, a no ser que consideremos extranjeros a un gallego, José Castro, un catalán Joaquím Verdú, y una cordobesa, Juana Martín. Entre los valencianos, como siempre, el más promocionado el hijo del director del evento: Alex Vidal Junior que está presente en las oraciones de más de un diseñador valenciano, a ver si con la ayuda de los dioses este chico consigue despuntar y hacerse un hueco en la moda internacional. Si eso ocurriese, todos darían por bien invertido tanto esfuerzo y dinero. Por lo pronto los dioses han hecho oídos sordos porque su colección ha sido como el mes de septiembre: ni chicha ni llimoná, y los flases se han fijado mucho más en José Castro –un gallego que ha trabajado con Alexander Mcqueen para Givenchy y en la firma Desigual- y Juan Vidal, ese sí un joven de Alcoy con un futuro brillante.

Para evento internacional, el de Telva con sus Premios T, que han recibido diseñadores como Giorgio Armani, Stefano Pilati, Diane Von Furstenberg, Jean Paul Gaultier y que este año han ido para Hannibal Laguna y Albert Elbaz (Lanvin). Precisamente esta semana se inauguró en el IVAM una exposición con la historia de los Premios, con un cóctel ideal de la muerte. Allí estaban las hermanas Fitera, hiper mega glamurosas con las elegantes Mayrén Beneyto y Carmen Topete –qué catering tan exquisito preparó-, Carmen Alborch, delgadísima y minifaldera; la Consellera de Cultura Trini Miró; Virginia Vivó, de Mon Comunicación, Josevi Plaza, de Contexto, Angela Valero de Palma, Rocío Bacharach, Esther Barrera, la hermana estilosa del torero; José Luís Avilés, de Bulgari, que se casó este sábado con su novia Reme; los diseñadores Miquel Suay y Ramón Gurillo. El director de marketing de El Mundo, Marcos de la Fuente -¡qué guapo y estiloso es este hombre- y todo el equipo de la revista Telva. Faltó Mª Angeles Miguel, super atareada con su nueva responsabilidad al frente de Salvatore Ferragamo, que abrió el día 1 en Poeta Querol, ¡ay, qué ganas tengo de ver la tienda!

La vuelta a Valencia está llena de sorpresas de shooping: Maje se ha trasladado de la calle Universidad al Mercado de Colón, ocupando el local de Imaginarium; Nanos ha reformado la tienda ¡ha quedado monísima! Además, en Sorní ha abierto Claude Pierlot, firma del mismo grupo que Comptoir des Cotonniers y Sandro. ¡Qué estilosa es la ropa francesa! Bueno, bueno, y más noticias, en noviembre abrirá COS, la línea pija de H&M, equivalente al Uterqüe de Zara, en el local de Jorge Juan que ocupaba Bañón.
Además, han llegado ya todas las colecciones de invierno que son de morirse: las de las inglesas Stella MacCartney y Phoebe Philo, para Celine, por no hablar de la de Prada, con sus rebecas enormes de ochos o la trenca azul marino de Lanvin… uff, qué ropa tan chula y qué fácil de llevar: vestidos de punto, parkas de estilo militar, suéters para combinar con todo, abriguitos de corte recto y vestidos sesenteros. Dice Pilar Puchades de Chapeau, que las colecciones este año son muy ponibles porque con la crisis, los diseñadores van a lo seguro, es decir, a lo que se vende; y se venden los básicos que duran varias temporadas. Vamos, la excusa perfecta para recuperar viejos trapos del armario y ponértelos, así como quien no, con aire de que vas a la última… Alguna ventaja tenía que tener este mes y esta puñetera crisis.

viernes, 3 de septiembre de 2010

¡Los milagros existen!

Nada chicas, está visto que más allá de Denia y Javea apenas hay vida social veraniega entre la gente chic de Valencia. Tras una semana Benidorm, me perdí unos días por Altea, pero na de na: mucho extranjero, mucha mansión, mucho hiper-mega-yate en Campomanes, pero pocas caras conocidas.

Altea tiene, eso sí, algunos de los hoteles más fisnos en los que reponer las ojeras de tanta fiesta javeanense. Allí está el Villa Gadea, el Altea Hills –en la misma urbanización donde veranea Bertín Osborne- y, lo más de lo más, el Sha Wellness Clinic, que es como Lourdes, pero en versión luxury. Te quitan años, arrugas, estrés, quilos, el tabaco, la celulitis… ¡vamos, un milagro! No me extraña que Naomi Campbell, Kylie Minogue, Alejandro Sanz, Elsa Pataky y hasta la Reina de Qatar con todo su séquito se hayan dejado caer por allí.

El Sha Wellness Clinic está escondido en una urbanización perdida de El Albir, muy cerca de Benidorm, pero alejada del mundanal ruido. En Sha ni se fuma, ni se bebe, ni se come carne, ni picantes, ni alimentos poco saludables. Uff, chicas, menos mal que hay un placer que no está prohibido…

El hotel sigue los principios de la dieta macrobiótica, la misma que profesan Madonna Gwyneth Paltrow, Julia Roberts. Afortunadamente, en el restaurante apenas te das cuenta de que estás comiendo algas, porque de eso se encarga el chef Pablo Montoro, llegado directamente de El Bulli. ¡El mejor coulant de chocolate que he probado en mi vida, y eso que está elaborado sin azúcar, el alimento más pecaminoso para la dieta zen!

El Sha Wellness es un proyecto personal de Alejandro Bataller Parietti, un conocido promotor de Altea, que había sufrido durante años problemas de salud. Después de visitar a numerosos especialistas, un amigo le recomendó un médico macrobiótico, quien le recetó un tratamiento basado únicamente en la dieta. Antes de cumplir un mes con la nueva alimentación, habían desaparecido todos los síntomas que le acompañaron durante 30 años. Así nació la idea de crear una clínica en Valencia, donde no sólo se aplican estas terapias, sino que ofrecen análisis genéticos, medicina antiedad y tratamientos de estética y programas de adelgazamiento y antiestrés.

Alejandro Bataller Pineda, hijo del fundador del hotel y responsable de marketing –además de guapísimo, estiloso y encantador-, sigue la dieta macrobiótica a rajatabla. El día que lo conocí, tomaba un zumo de remolacha, nabo, apio y no sé cuántos vegetales más, gracias al cual han desaparecido sus migrañas. Uff, no sé si será por la dieta macrobiótica, pero la tranquilidad zen que desprende este chico ya la quisieran los contertulios de Sálvame de Luxe, ¡menudo patio de marujas alteradas!

El Sha también tiene un toque de glamour. Sonadas son sus fiestas de inauguración del verano y la noche humanitaria contra el cáncer, donde actuó Manu Tenorio y asistió como madrina Agatha Ruíz de la Prada, además de Beatriz d’Orléans y un montón de invitados de lo más granado de la sociedad. La última fiesta del verano será el 28 de agosto, con desfile de moda y joyería, cena-cóctel y la actuación en directo de la cantante neoyorquina Michelle McCain.

Lástima que ese día coincida con las fiestas de Fontanars dels Alforins; ¿qué es eso?, un pueblo, perdido en las montañas alicantinas, donde se esconden en verano más de una familia bien de toda la vida. Y es la última oportunidad que tengo de encontrar a los más influyentes valencianos, ¡así es que tengo que ir!

Los de Fontanars y los de Javea son como Jesulín y Belén Esteban: uno discreto y siempre escondido, la otra provocativa y necesitada de protagonismo. Si quienes vienen a Javea lo anuncian a bombo y platillo para que toda Valencia sepa que ellos son los elegidos, quienes van a Fontanars se ocultan como la Pantoja cuando va a la playa, porque no quieren que nadie conozca su paraíso.

Aunque la verdad es que cuesta lo suyo abandonar la costa alicantina para perderte entre rocas y algarrobos; el cambio es algo así como salir de Malibú para perderte en La Pedrera de la Alquería Blanca… Ya os contaré.