lunes, 22 de octubre de 2012

Algunas cosas nunca cambiarán

A veces una tiene la sensación de que el género humano no evoluciona así le maten, sobre todo la parte que le toca a los chicos. Una ve esas películas ambientadas en la Inglaterra victoriana, en las que después de la cena los hombres se retiran en grupo a fumar, mientras las mujeres se quedan cotilleando, y piensa: fíjate, pobrecitos aquellos hombres que necesitaban aislarse de las mujeres para divertirse. Y mira tú por donde, ahora, con la prohibición de fumar en locales públicos, va y se reproduce la escena. Ellos tienen una tendencia a agruparse entre sí, y nosotras lo propio entre nosotras. Así es que se forman grupos de chicos y chicas, ellos más con el puro, nosotras más con el cigarro. Y a la vuelta a las mesas, en cuanto te descuidas ya se ha trastocado toda la disposición original y ellos están con ellos y nosotras con nosotras.

El viernes por la noche, en la Hípicia, la Fundación Fuvane celebró una gala benéfica. No me quiero ni imaginar el curro que se metieron las organizadoras para montar las mesas y en cuanto acabamos de tomar la última cucharada del postre, todo saltó por los aires. Buena parte de los hombres salieron a fumarse un puro a la terraza, para cuando volvieron, todas las mesas estaban trastocadas, ya nada fue como antes, adiós a la integración y a la igualdad entre sexos.

En fin, somos así, y se ponga como se ponga lo políticamente correcto, hay cosas que no cambian. Lo de fumar un puro tiene su aquel, porque hay que ver lo que dura, y lo que huele, un chisme de esos; da para hablar de todo, de fútbol, de política, de la crisis, de la muerte de Emmanuelle y hasta de los avatares de Nacho Vidal.

Bueno, el caso es que la cena de Fuvane reunió a buena parte de la sociedad valenciana. Allí estuvieron el Conseller de Industria Máximo Buch, el torero Vicente Barrera, el vicepresidente del Consejo del Poder Judicial Fernando de Rosa, el presidente del Consejo Jurídico Consultivo, Vicente Garrido, la concejala de Sanidad del Ayuntamiento Lourdes Bernal, las hermanas Laura y Blanca Fitera, el doctor Murgui, María José Navarro, el presidente del Club de Encuentro Manuel Broseta, Paco Puchol, los empresarios Salvador Navarro, presidente de la CEV; Vicente Lafuente, de FEMEVAL, Vicente Folgado, de la Federación de la Madera, Juan Eloy Durá, de la construcción; Bernardo Noblejas, presidente de IVEFA, el director de Feria Valencia Enrique Soto, Joaquín Maldonado

El alma y presidente de FUVANE es el periodista Eduardo Alcalde, que agradeció el apoyo de toda la gente que colabora para ayudar a niños con parálisis cerebral, sobre todo a la junta de apoyo: María José Albert, Begoña Ciscar, Pilar Pons, Beli Botella, Mayayo Gómez-Lechón, Santi Aguilar, Susana Pérez-Manglano y Amparo Moreno. Eduardo Alcaide nos dejó a todos al borde de las lágrimas contándonos la historia de su hijo Alejandro, un niño prematuro que tuvo problemas que derivaron en una parálisis cerebral. “A mí familia y a mí nos cambió la vida, nos hizo ser mejores personas, más comprensivos con los demás y a cambiar nuestra escala de valores”. Después, puso un video con los logros conseguidos por niños que han conseguido superar lo que parecía imposible para ellos: caminar, sentarse y ponerse de pie o participar en actividades cotidianas de la vida, como comer, asearse o vestirse.

Alcalde compartió mesa con el presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, José Vicente Morata, con su mujer Pilar Pons, con María José Albert (ideal con un vestido de Pailletes de Presen Rodríguez), Vicente Cotino (que ha cedido las instalaciones del parque tecnológico donde FUVANE atiende a los niños) y su mujer Iría, una gallega de lo más estilosa.

Después de la cena vino el típico sorteo. Rosa Morera cedió un bolso de Max Mara, mientras que Lourdes Verdeguer, de Patos, regaló diez collares de lo más monos, Salomé Corell dos de sus pulseras y los artistas Ripollés y Willy Ramos una escultura y una pintura, que fue a tocarle a Vicente Barrera.

lunes, 15 de octubre de 2012

… y Telva premió a los mejores

Más allá del sinfín de sesudos análisis que se han hecho sobre las causas de esta crisis, quizás al final todo pueda resumirse en que hubo tiempo en que muchos creímos que las cosas verdaderamente valiosas podían conseguirse sin esfuerzo. Un tiempo en el que se subió a los altares de la fama a gente que hizo poco o nada por los demás, que no buscó la excelencia en lo que hacía y aún menos se empeñó en mejorar el mundo. Cuando todo esto acabe muchas aguas habrán vuelto a su cauce y una de ellas será volver a valorar el trabajo bien hecho que mejora la vida de la gente.

De alguna forma, todo esto se respiraba en la Gala de los Premios Telva del lunes en el Palau de la Música. La directora de la revista Olga Ruiz dio las gracias a los premiados, Vicente del Bosque, Sara Baras y el Doctor Baselga, diciéndoles: “(…) Sin vuestra lucha y vuestra perseverancia nuestra vida sería menos buena, menos hermosa y menos emocionante.”

La presentadora de la gala fue Alejandra Prat, monísima con un vestido de Alberta Ferretti. La directora del Palau Mayren Beneyto, de negro con vestido de Amparo Chordá y un collar de coral espectacular, dio la bienvenida y puso el toque valenciano regalando una mocaorá a Olga Ruiz.

José María Manzanares entregó el premio a Vicente del Bosque, quien con su habitual sonrisa dijo que era la primera vez que recibía un premio de una revista de moda. Mayren Beneyto se lo entregó a Sara Baras quien dijo que lo llevaría “cerquita del corazón, sobre todo cuando baile”. Y Olga Ruiz al Doctor Baselga que como buen científico parecía poco acostumbrado a estos saraos y precisamente por eso supo reconocer el mérito de Telva: “(…) Que una revista como la vuestra, con el peso que tiene en nuestra sociedad dedique un premio a la divulgación científica tiene muchísimo mérito y me rindo ante vosotros”.

Por lo demás, entre los invitados, como era de esperar, hubo mucha cara conocida de Valencia y del resto de España. Patricia Rato, Jaime de Marichalar, el presidente del Banco Sabadell Josep Oliu; Esteban Rabat y su hijo Jordi Rabat con su mujer Eva Palao; la piloto de GP3 Carmen Jordá, Patricia Olmedilla, vestida de Teresa Helbig, con su marido Gonzalo de la Cierva; Carmen Lomana, Fiona Ferrer...

De Telva vinieron Alejandro de Vicente, vicepresidente de Unidad Editorial, Marta Aramendía, Samary Fernández, Sandra Santero, Marcos de la Fuente, la subdirectora de Telva Lucía Francesch, Paloma Artola, Ainhoa Berges y la redactora jefe de moda de Telva, la valenciana Maite Sebastiá y el director de El Mundo Valencia, Rafael Navarro,

Entre la “gente de la terra”: la delegada de Gobierno, Paula Sánchez de Leon, los conselleres, Maximo Buch y Lola Jonhson, el diseñador Francis Montesinos, que acaba de sacar un vino blanco que lleva su nombre y se sirvió en la cena. También los empresarios, Hector Colonques, Presidente de Porcelanosa, David Lladró, Pablo Serratosa y Juan Carlos Gómez Pantoja, con su mujer Cristina Blanc; el arquitecto Ramón Esteve, el doctor José María Ricart con su mujer Carolina Merino, vestida de Gucci; Joaquín Maldonado y su mujer Sofía Carpi; el torero Vicente Barrera, Marisa Marín, del Colegio Yale; Fernando Aliño, autor del catering de la cena, y su mujer, Marta Pons; los interioristas Carlos Serra y Susana Lozano, los diseñadores Valentín Herráiz, Marta de Diego y Amparo Chordá; Alejandro Bataller, de Sha Wellness; la artista Nanda Botella, Cuchita Lluch, Rocío Bacharach… Además, jóvenes como Andrea Pascual, Sonsoles Gómez-Torres, María Cosín y Patricia Bonilla, las dos ideales con vestidos de Marta de Diego.

En fin, chicas de Telva, que nos alegrasteis la víspera del 9 de octubre. ¡Os esperamos el año que viene!

domingo, 7 de octubre de 2012

Telva nos vuelve a poner de largo

Valencia, como toda ciudad, necesita eventos que de vez en cuando la sacudan, que le hagan sentirse viva, que motive a su gente a romper con la rutina, a abrir los armarios, desempolvar las joyas y a acicalarse. La cena de gala de los premios Telva a las Artes y las Ciencias va camino de convertirse en uno de esos acontecimientos: será mañana, a las siete de la tarde, en el Palau de la Música de Valencia. Las chicas de largo, los chicos de esmoquin.

Más de una estará dando en este momento los últimos retoques a su modelito de mañana. La última prueba siempre es la más importante. Es como el último ensayo antes del estreno de una obra. Te plantas frente al espejo y repasas cada uno de los ángulos de tu vestido, a ver si todo está perfecto, si se te notan los kilos que ganaste en verano y si has conseguido disimular las ojeras que acumulas de la semana; caminas un poco con los tacones, pruebas varios peinados y ensayas cartera en mano para valorar el conjunto.

Lo de los chicos es mucho más fácil, pero también más aburrido. Ellos se plantan su esmoquin y por toda innovación aportan el color de chaleco o el de la pajarita. Claro, luego pasa lo que pasa, ellos nunca meten la pata, pero tampoco se cubren de gloria. Así es la vida: ellos siempre se ven perfectos y nosotras nunca estamos satisfechas del todo, es algo consustancial.

Este es el segundo año que la revista elige Valencia y el Palau de la Música para entregar los premios, aunque esta edición hay una novedad, además del Premio a las Artes y las Ciencias, habrá una nueva categoría, el Deporte.

La bailaora flamenca Sara Baras (mira que tiene arte y que es guapa esta mujer) recibirá el Premio a las Artes por sus veinte años de trayectoria. Sara hará un parón en la gira de su espectáculo “La Pepa” y seguro que nos regala algún momento emocionante sobre el escenario, tal y como hizo el año pasado Ainhoa Arteta, que interpretó tres canciones que nos dejaron a todos con el corazón encogido. ¡Qué voz tiene esta mujer!

Este año el Premio de las Ciencias será para el doctor José Baselga, director del Valle de Hebrón Instituto de Oncología de Barcelona y de la división de oncología del Hospital General de Massachussets.

El Premio a los Deportes será para la selección española de fútbol, lo recogerá Vicente Del Bosque, la verdad es que ese señor se ha convertido en uno de los iconos del glamur español: inspira confianza, nunca se mete con nadie y siempre que lo ves te alegras. Vamos, lo mismito que Rajoy, Rubalcaba y compañía.

El equipo de Telva, con su directora Olga Ruiz, la subdirectora Lucía Francesch, y la directora de Moda, Mayte Sebastiá, recibirá a los invitados, entre ellos Jaime de Marichalar, cada vez más difícil de ver en este tipo de eventos sociales; Fiona Ferrer, que vendrá sola tras separarse de Jaime Polanco; la presentadora Alejandra Prat, Patricia Rato, colaboradora de Telva y cada día más elegante y estilosa; la piloto Carmen Jordá; el torero José Mari Manzanares, Patricia Olmedilla con su marido Gonzalo de la Cierva, y la incombustible Carmen Lomana. Ah, y el presidente del Banco Sabadell Josep Oliu.

Los invitados de Valencia no se quedarán a la zaga, la crème de la crème de la economía, la cultura o la política: el presidente de Porcelanosa, Héctor Colonques y su hija Cristina Colonques, David Lladró, los concelleres Máximo Buch y Lola Johnson, la delegada de Gobierno Paula Sánchez de Leon; los empresarios Ros Casares y Pablo Serratora; la directora del Palau de la Música, Mayrén Beneyto; las diseñadoras Marta de Diego y Dolores Cortés; la presidenta de la Academia Valenciana de Gastronomía, Cuchita Lluch; Susana Lozano y Carlos Serra de El Mercader de Indias, Alejandro Bataller, de Sha Wells, el arquitecto Ramón Esteve

De la decoración de la cena, servida por El Alto, se ocuparán las chicas de Araventum, Lorena y Rosana Oliver. Serán 174 invitados repartidos en tres mesas imperiales, rodeadas de un jardín minimalista con árboles, cañas de bambú y velas flotantes.

Buenos chicas, os dejo, la semana que viene ya cotillearemos sobre la fiesta.

lunes, 1 de octubre de 2012

Contra viento y marea

¡Hay que ver como llovía el viernes por la noche!, parecía el acabose. Hacía falta mucha motivación para ponerse mona y salir de casa. Sin embargo, en la Hípica no cabía un alfiler. Visto desde afuera cualquiera habría dicho que allí estaba Justin Bieber y que el tumulto eran centenares de quinceañeras enloquecidas, que se habían revelado en bloque contra la autoridad paterna. O que Raphael estaba dando un recital para nuestras madres, y que ellas habían enloquecido por una noche y se habían lanzado a la calle, despreocupadas del efecto que la lluvia pudiese provocar en sus enlacados peinados. También se podría haber pensado que una asociación de “perroflautas” había confundido a la Hípica con el Congreso. Pero no, no era nada de eso. Era una cena benéfica que organizada la Fundación Dasyc.

Allí estaba, desafiando al temporal, buena parte de la alta sociedad valenciana. Es sabido que las cenas benéficas son tradicionalmente lugar de encuentro para la vida social. Pero lo del viernes evidenció que la gente va a esas cenas para algo más que para dejarse ver; porque cuando caen chuzos de canto, sólo una causa de fuerza mayor te saca de casa. Y la Fundación Dasyc es, sin duda, una de esas causas. Es una de las ONGs más activas de Valencia que trabaja con niños, jóvenes, discapacitados y personas mayores. Tiene proyectos en Comunidad Valenciana, Castellón y Alicante, también proyectos cooperación en Sudáfrica y la India.

Hubo una mesa sólo para chicas: Marta de Diego y Pepa Martí, Begoña Grollo, Elvira Selva Catalán, María Cosín, Eva Marcellán, las hermanas Montoro: María, Patricia y Amparo, de los laboratorios Montoro de toda la vida.

En otra mesa de Cristina Blanc, la mujer de Juan Carlos Gómez-Pantoja, estaba Clara Payá, Luz Lleó, Merche Ventura… Además, estuvieron Lila Albanozzo, de la Seta Nera, Laura Gallego, de la cafetería Belgravia que, por cierto, está organizando unas meriendas ideales todos los jueves con tertulias de arte: ¡a que suena chic a más no poder! En la última estuvieron hablando sobre la colección del Thyssen con dos doctoras en Bellas Artes. La verdad es que ésta esta Laura es la leche, se ha tomado en serio lo de la innovación y está demostrando que se puede hacer en cualquier negocio. Ella, en su cafería, además de tertulias de arte monta exposiciones y hasta comidas para practicar el inglés: te sienta por niveles, así es que la que no pase del típico “I don´t know”, no tiene de qué preocuparse, la sentarán con otras del mismo nivel… Habrá que ver de qué hablan: “Hello”, dice una. “How are you”, dice otra; “I don’t know”, dice la tercer; “Hello”, dirá la cuarta… y vuelta a empezar.

En la cena estuvo también el presidente de Dasyc, Victor Martínez; Rafael Aznar con su mujer Magüy Alonso, Rosa Alfonso, Consuelo Badía de la Clínica Ziving, Marta Barandiarán y su hijo, los Miralles, Palencia, Barona... También se dejaron ver Luis Valls-Taberner y Rafael Catalá, dos jóvenes emprendedores que han trabajado con ONGs y hablaron de lo mucho que les ha enriquecido la experiencia.

No es la única cena benéfica. El próximo viernes 19, también en la Hípica, habrá una cena organizada por Fuvane –Fundación Valenciana para la Neurorehabilitación-. Llevan años ayudando a los niños con parálisis cerebral; hasta ahora no han organizado grandes cenas porque tenían buenos benefactores. Pero como las cosas están muy mal, su junta de apoyo, con María José Albert a la cabeza, ha decidido remover Roma con Santiago para seguir adelante con su noble causa: ¡ahí estáis chicas, con un par de tacones!, como diría Ansón.

El coste del ticket de la cena es de 45€ y todo el dinero recaudado será destinado para mantener las distintas actividades de la fundación. María José dice que será un acto entrañable, cargado de emoción y sorpresas, así que chicas, ya sabéis, el 19 todas la Hípica. Si llueve, que llueva; y si nieva, que nieve…

martes, 25 de septiembre de 2012

Slow shopping

Las prisas son un horror, matan al disfrute, a la elegancia, a la felicidad. No es elegante, ni divertido, ni agradable ir por la calle corriendo porque llegas tarde a algún sitio. Todo lo haces deprisa: andas deprisa, te duchas deprisa, comes deprisa, compras deprisa...

Hemos acabado con los rituales y ahora todo puede hacerse de cualquier manera; comes un sanwich por la calle mientras vas al gimnasio porque no tienes tiempo para pararte, y cuando sales pilates, te vas corriendo a por los niños mientras miras los emails; si quieres un café, en el mejor de los casos te lo tomas en la barra del bar, mientras miras el reloj y te desesperas porque el camarero se ha ido a atender a otro cliente y no coge tu maldito café que ya está hecho en la cafetera: ¡venga, tío, que ya está hecho, cógelo de una puñetera vez!

Pero lo peor es que te acostumbras a ese ritmo y llega un día en que corres aunque nadie te espere. Ya no se te ocurre tomarte un rato para preparar un café, sacar las tazas de porcelana, el azucarero mono que heredaste de la abuela, las servilletas de hilo que tanto cuestan planchar, las pastas que compras en un horno que hay a media hora de tu casa, etc. Con lo cual, ya ha dejado de ser para siempre un momento de disfrute y se ha convertido, ya para siempre, en una rutina más que haces mecánicamente y deprisita.

Aplíquese esa endemoniada dinámica a todo lo demás: al baño, a la peluquería, a la comida, a la manicura y, en cuanto te descuidas, también a cosas más serias de verdad, como los achuchones que le das a tu chico cuando llegas a casa: dos besitos, y alé déjame que tengo que preparar los uniformes de los niños.

En fin, chicas, que nos hemos cargado lo mejor de la vida, que son esos momentos insignificantes que vividos con tiempo y cariño nos ayudarían a ser más felices. Quizás haya llegado el momento de replantearse todo esto.

En la calle Colón, han abierto Rituals, una tienda de productos de cosmética y belleza. Su objetivo es “ayudar a la gente a ser feliz, disfrutando de los pequeños detalles de la vida, una taza de té, un baño relajante, una crema de manos…” Es justo lo contario de un hipermercado en el que todo está pensado para que cojas lo que quieres y te largues cuanto antes para no marees y pueda entrar otro a comprar en tu lugar. A Rituals se va a hacer slow shopping, os lo digo porque usando este término vais a quedar de lo más intelectual entre el grupo de las mamás del colegio de tus hijos.

Rituals es una cadena de tiendas que ya está en muchas ciudades de Europa. La fundó un holandés en el año 2000. Raymond Cloosterman, que así se llama el colega, quiso convertir las rutinas de belleza en rituales. Han contratado antropólogos para que estudien rituales ancestrales y a partir de ellos crean productos que están pensados para hacernos disfrutar con cosas tan mundanas como darte un baño o aplicarte crema en las manos.

La modelo Verónica Blume estuvo el jueves en la inauguración de la tienda. Entre los invitados, la presentadora Maribel Vilaplana con su marido Xavier Carrau, Alfredo Esteve, el peletero Gabriel Seguí, Alex Vidal y su mujer Raquel Chillida, el artista Jarr, Javier Calvo, la concejal Beatriz Simón, Julio Guixeres, Vicente Genovés, Maire Girona, Mª Angeles Fayos y la directora de Ferragamo Mª Angeles Miguel.

Así es que chicas, ya sabéis, a partir de ahora hay que ir un poco más despacio por la vida. Y el que tenga que esperar que espere. Para ir entrenándonos, podiamos ir el domingo, paseando tranquilamente y disfrutando de la mañana, al Mercado de Colón a la feria solidaria que se montó a beneficio de la Fundación Pequeño Deseo. Había puestecitos de galletas como el de Isabel Landete, que hace unas tartas espectaculares. Y puedes probar las delicias que prepara Mónica Piñones, comprar un perfume de Santa María Novella, ropa de María Angeles Ferrando, una cartera de pitón de o encargar unas fotos estupendas a Juan Carlos Vega.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Chapeau

Por muy frívolo y consumista que pueda parecer, lo cierto es que las tiendas son el alma de una ciudad; sin ellas la ciudad se entristece, que es lo que les pasa los domingos. Supongo que mañana tendré mi twitter inundado de mensajes llamándome pija, consumista, superficial, vacua y demás, pero que levante la mano la que vaya a París y no reserve una tarde para pasear por los Campos Elíseos aunque sólo sea para echar una ojeada a los escaparates.

Uno de los atractivos de Valencia es precisamente sus tiendas; tenemos más de una que no deslucirían en las grandes avenidas comerciales del mundo. La última incorporación a ese activo de la ciudad es la nueva tienda que ha abierto Chapeau en Hernán Cortes: justo enfrente de donde estaba hasta ahora, pero mucho más grande. Los dueños, Pilar Puchades y José Tamarit, saben lo que se llevan entre manos. Llevan 25 años trayendo a Valencia ropa de las mejores colecciones del mundo. Corría el año 1987, ¡uff!, cuando nosotras estábamos en la Universidad y ya habíamos colgado nuestros suéteres de Privata y nos volvíamos locas por un cinturón de Moschino. En Valencia florecían las tiendas de ropa multimarca: Don Carlos, Manía, 20 años, Celia Montaner…

Parecía que no había hueco para más, pero Chapeau se hizo un nombre con firmas que sólo veíamos en los anuncios de las revistas de moda: Jil Sander, Prada o Gucci. Luego vinieron Marni, Miu-Miu, Lanvin, Balenciaga, Celine, Stella McCartney...

Desde entonces, Chapeau es una de las mejores tiendas multimarca de Europa. En España, sólo Ekseption, en Madrid, puede medirse con ella. Pero las madrileñas tienen ese espíritu castellano que las hace muy clásicas y aquí somos más atrevidas y eso se nota en la ropa que traen las dos tiendas. Vamos, que Ekseption es más sosa.

Confieso que en mi próxima vida, no me importaría reencarnarme en Pilar Puchades: entras en su almacén y allí tienes ropa y más ropa, cardigans de cachemire, chalecos de piel, vestidos de Marni, complementos… Y lo mejor de todo es que la muy canalla se lo prueba todo como parte de su trabajo. ¡Jopé!, eso es un trabajo y no lo del ordenador. Imagínate que cada año te vas a Milán un par de veces a probarte lo mejor de la colección de Prada para ver si le encuentras una arruga o un corte poco favorecedor. Y luego, te vuelves a tu tienda y… ¡ale!, a vender.

Hace un año Pilar y Jose decidieron que Chapeau tenía que renovarse. El reto era hacer una tienda a la altura de otras que hay en Tokio, Nueva York, Londres o Milán. ¡Tonterías, las justas! Así es que cogieron el local que durante años ocupó una tienda de muebles y lo han convertido en paraíso sobre la vieja tierra del Turia para mujeres y hombres de buen gusto y mejor cartera.

La nueva Chapeau unifica las dos tiendas de hombre y mujer, pero cada una mantiene su entrada independiente y su propio espacio, para unirse en un área final donde está el lucernario del patio de manzana; esa luz natural da mucha calidez a la tienda, a pesar de ser una superficie limpia y geométrica tan grande.

El proyecto es del arquitecto Ramón Esteve. “Jose y yo nos conocemos hace muchos años, soy cliente suyo y entiendo la filosofía de la firma; nuestro reto era generar un entorno que reforzase y potenciara la calidad del producto, que tuviera fuerza pero que no restase protagonismo a la ropa y, además, conseguir una tienda que estuviese a la altura de otras tiendas internacionales de referencia, competir al mismo nivel que las grandes marcas”.

Esteve ha partido de la identidad de Chapeau, “he buscado una alta calidad arquitectónica y de diseño que potenciase los valores de la marca”. La tienda está llena de espejos y acero que juegan con los reflejos, la luz, las proporciones, el brillo y el mate, sin embargo, la combinación de todos estos materiales da lugar a un espacio cálido y que te arropa”.

La fachada es negra, “el negro tiene un efecto escenográfico –dice Esteve- genera un marco que da protagonismo lo que enmarca, a los escaparates que hace Jose, que son fantásticos”. El interior es sobrio, limpio, luminoso, geométrico, con materiales neutros y blancos y negros, vamos, muy Chapeau.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Tenemos nueva estrella: Juan Vidal


Un chico de Elda, crecido entre telas y modelitos de Moschino y Versace, va camino de convertirse en uno de los grandes diseñadores de este país. Juan Vidal, además de creativo y bueno, es un emprendedor como hay pocos en los tiempos que corren.


¡Esta sí que es buena! por fin un diseñador valenciano va camino de alcanzar la fama más allá del gran Montesinos. Se llama Juan Vidal… no, no seáis mal pensadas, que no tiene nada que ver con Don Alex, padre, madre, tío y abuelo de la Valencia Fashion Week. No, nuestro Juan Vidal es un chico de Elda, que desfiló dos años consecutivos en la pasarela valenciana y consiguió, eso sí, el premio a la mejor colección, y esta noche desfilará en la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid.
A Vidal el oficio le viene de familia. Su padre era sastre y su madre tenía una tienda de ropa de primeras marcas. Se crio entre modelitos de Moschino, Gaultier, Versace y Dolce Gabbana. Estudio bellas artes y luego diseño de moda y se lanzó a diseñar su propia colección. Funcionó tan bien, que en 2005 sus padres decidieron cerrar su anterior negocio y dedicar el taller y la tienda a las colecciones de su hijo: esos son unos padres y no lo que hay por ahí.
A finales del verano pasado, casi sin buscarlo, Vidal tuvo un golpe de suerte. Estaba exponiendo en París en la feria Zip-Zone. Quiso el destino que los diseñadores Dolce & Gabbana, que estaban allí en busca de nuevos talentos para su tienda de Milán, pasaran por delante de su stand. Les gustó su ropa y le dieron cita para dos semanas después. Y ahora viene lo bueno. Juan y su equipo cargaron una furgoneta llena de ropa y se fueron para Milán, cual vendedores de mercadillo, a venderles a los mismísimos Dolce & Gabbana, que se quedaron prendados de la colección. Ese es el espíritu emprendedor que reclama este país y no lo de llorar por no recibir subvenciones públicas de una Generalitat que no puede con su alma.
Poco después, otra boutique hiper mega lujosa de Milán, Luisa Via Roma, lo seleccionó como firma invitada. Vidal está vendiendo muy bien en Italia; en Madrid también tiene dos puntos de venta, en Valencia no termina de cuajar. Linda Vuela a Rio (Gran Vía Marqués del Turia) compró la colección de verano -ahora la tiene de saldo- pero no repetirá este invierno. Es verdad que son prendas caras, entre 800 los vestidos y 2000 los abrigos de seda con apliques de cristal, pero el precio no puede ser menor, es un producto de lujo, confeccionado en su taller, con bordados, remates y piezas puestas a mano. Por eso dice Juan no puede hacer ropa de sport, “me encantaría, pero un camisero de algodón me saldría igual que uno de fiesta”.
Juan Vidal presentó el domingo en Madrid la colección del próximo verano. En primera fila, Marta Chavarri, Nieves Alvarez, Mayte de la Iglesia, Tania Yasera, Sara Vega –la hermana de Paz Vega- Lola Marceli, la mujer de Juanjo Puigcorve. Valencianas, ni una. A Maite Sebastiá, la directora de moda de Telva y una de las primeras en darse cuenta del talento de este chico, el desfile le pilló de vacaciones. Las hermanas Fitera, clientas habituales, tampoco pudieron ir.
Laura Fitera lleva varias temporadas encargándole vestidos y la semana pasada pudo cotillear en su taller de Elda la colección de invierno. “Es de lo más bonito que ha hecho nunca, el tejido es un estampado de impresión fotográfica de las lámparas Tiffany con bordados de crisantemos de rafia y piedras de cristal y los cortes son de alta costura, con tejidos maravillosos; Muchos diseñadores tienen buenas ideas, pero la factura es muy mala;  no es el caso de Juan”.
La colección de invierno se llama Candela y Juan Vidal dice que es la más latina de todas. “Es la sublimación de la figura femenina, una mujer hedonista que necesita salir de una realidad aburrida y evadirse, como las actrices Ava Gardner, Rita Hayworth o Bardot. Los colores de la colección son temperamentales y violentos, muy fauvistas, rojos intensos, amarillos mostaza, naranjas, negros…
Pues eso chicas, que tenemos que ir haciendo un apartadito en el armario y otro en la cartera, para hacernos con algo de este chico, no vaya a ser que las italianas se lo queden todo.

lunes, 27 de agosto de 2012

A comer y a beber que ya queda poco


Se acaba el verano. Habrá que volver a casa, al trabajo, a los uniformes del colegio, a la dieta; ¡uf!, la dieta, ¡qué horror! El verano nos ha regalado un par de tallas de más y ahora hay que quitárselas a toda prisa para volverlas a recuperar en Navidad y luego vuelta a empezar. No es justo que el peso se gane kilo a kilo y se pierda gramo a gramo: te descuidas un mes, subes a la báscula y ¡zas!, tres kilos más; luego estás otro mes comiendo lechuga, subes a la báscula y quieres morirte, sólo has perdido ochocientos gramos.
En fin,  todavía queda una semana. Hay que aprovechar, comamos, durmamos y bebamos como si el mundo fuese a acabarse, que ya habrá tiempo de sufrir. Claro que hay una alternativa a la dieta y echarse el mundo por montera y abandonar este encorsetado canon de belleza que nos está amargando la vida. Hagámonos fans de Caritina Goyanes (www.telva.com/blogs). Eso sí que sería una revolución y no la pantomima de Juan Manuel Sánchez Gordillo. Caritina es hija de Cari Lapique y hermana de Carla, la ex novia de Fran Ribera Ordóñez. Utiliza la talla 46 por lo menos y es más feliz que un regaliz. Las chicas de Telva la han fichado para que haga un blog sobre cómo ser estilosa con una talla más allá de la treinta y ocho… Me encanta, me encanta, encanta.
El verano no es nada sin ciertas dosis de lujuria: cerveza, calamares a la romana y gintonics con cosas extravagantes, empezamos con las gotitas de fresa y al paso que vamos acabaremos poniéndole astillas de tronco de palmera para darle un aroma a oasis sahariano. A ver si Quique Dacosta, que es un genio en esto de hacernos comer sensaciones, inventa el gintonic definitivo y acaba con esta escalada de insensateces.
Quique estuvo el viernes en la II Muestra de Enoturismo y Gastronomía –Dolia- en el auditorio de Teulada, por cierto, qué auditorio, si alguien lo comprase a buen precio solucionábamos el problema de la deuda española y de la griega. Una maravilla, premio de arquitectura en Chicago por su diseño y por lo bien que se ha integrado en el entorno.
Allí, Quique nos enseñó, entre otras cosas, cómo podemos comernos la humedad de una mañana de invierno en Denia en un plato que ha llamado “bruma” o cómo se pueden convertir las rocas de la playa en un postre de panettone, chocolate y caramelo. Un crack, este chico, que pone en su sitio a esos pesados maridos que van por la vida de cocinitas y que lo único que saben hacer es gastarse una fortuna en el mercado, dejar la cocina hecha un desastre y preparar un arrocito más o menos pastoso.
Dice Quique Dacosta que para conocer un lugar tienes que comer los productos de su tierra. Pues ale, chicas, nos queda una semana para atiborrarnos de coques de esgarraet, arroz a la marinera, pastissets de boniato y bizcocho casero del mercado de Xàbia (recomiendo el de la Señora Pilar, entrando a mano izquierda, pero cuidado con su hijo que en cuanto te descuidas sale de la trastienda y te vende medio horno) y de postre vino moscatel de Teulada. El viernes presentaron una edición especial del Pitágora, un moscatel de aguja que es una maravilla para el paladar por cuatro euros de nada.
Total, chicas, qué más da tres kilos más que tres kilos menos, si decidimos sumarnos todas a la revolución Caritina y presentarnos este invierno en el Mercado de Colón con diez kilos más cada una para enseñarle a Sánchez Gordillo lo que es una revolución de verdad y acabar con la tiranía de los diseñadores.

lunes, 20 de agosto de 2012

De capa caída


La discreción unida a la falta de dinero es un cóctel explosivo para el glamour. Por eso, este verano Xabia está más aburrida que la sala de espera de un dentista. No hay dinero y el poco que hay se esconde para no llamar la atención. La verdad es que debe de ser una faena eso de tener pasta a raudales y no poder gastártela porque la gente dirá que estás provocando. ¡Qué faena!, imagínate que te toca una loto, tienes dinero para arrasar con la última colección de Prada, vas a Chapeau, cargas con veinticinco bolsas, llegas a tu casa, te lo pruebas todo, te ves de lo más mona, y cuando el viernes quedas a cenar, tú misma te das cuenta de que no puedes plantarte de esa guisa en la fiesta de turno porque dirán que eres una pija derrochona y acabarán haciéndote el vacío. Así es que dejas todo eso en el armario y acabas saliendo con tus clásicas bermuditas de Massimo Dutti.
Pues en esas estamos; por un lado mucho rico venido a menos, que ha colgado el cartel de se vende y se pasa la tarde mirando al móvil a la espera de la deseada llamada; por el otro mucho político valenciano dejándose ver lo menos posible y entre unos y otros, las familias bien de toda la vida, conocidos en la zona como los osea, haciendo la vida que han hecho siempre: mucha casa, mucho barco y de vez en cuando alguna cena, pero sin abusar, que la gente bien de verdad siempre ha sido discreta. Gente como de aquí, de siempre, son empresarios como Salvador Vila, Vicente Lacomba, Juan Noguera, Juan Carlos Gómez-Pantoja, el notario Carlos Pascual, los Casanova, los Ballester, políticos como Máximo Buch, Mayrén Beneyto, Rita Barberá o el ministro Garcia-Margallo.
Todos ellos, casi tan discretos como el Duque de Huéscar, que ha pasados unos días en Javea y sólo se le ha visto cenando en Veleta, un chiringuito que está cerca del Parador.
Ha sido casi tan discreto como François Hollande, que eligió Javea para descansar después de ganar las elecciones francesas y sólo se enteraron de su presencia su pareja, la periodista Valerie Trierweiler, y el servicio secreto francés. La flamante primera dama y el Presidente de Francia cenaron dos noches en Piri-piri, un restaurante con vistas a la Bahía de Javea.
La valencianía está de capa caída. El poder valenciano, aquel que antaño decidía los destinos de esta Comunidad e influía en los del país, está desaparecido. Hubo años en los que durante el verano, su epicentro estaba en La Marina, en Benidorm, en Altea, en alguna cala recóndita de Calpe o en el mismo Javea.
Ahora ya no hay epicentro de nada: ni político, ni empresarial ni muchísimo menos financiero. Así es que, desde el punto de vista del poderío valenciano, La Marina está en uno de sus momentos bajos. Quizás haya que decirle a los valencianos lo que algún miembro del gobierno de España dice a los españoles: no fuimos tan buenos cuando nos creímos buenos, ni somos tan malos cuando nos creemos malos.
A muchos kilómetros de aquí, en tierras gallegas, la interiorista Verónica Montijano (la dueña de VM the shop) organizó esta semana una cena valenciana. En Novavila, un hotelito con encanto que su marido José LuísVilanova tiene en las Rías Baixas, el crítico gastronómico Pedro García Mocholí preparó una fideua para lo más granado de la sociedad pontevedresa. No es moco de pavo porque por esa casa pasa gente de lo más ilustre y Verónica está convirtiéndola en una pequeña embajada de Valencia en la tierra que vio crecer a Mariano Rajoy. Dentro de unos días irá por allí Vicente Boluda, invitado por José Luís, que es presidente de la Federación de Empresarios de la zona, a un encuentro con empresarios gallegos.

lunes, 13 de agosto de 2012

…¡GUIRILANDIA!


Entre Calpe y Finestrat se extiende la tierra más cosmopolita de la Península. Demasiado valenciana para los alicantinos y demasiado alicantina para los valencianos. Estamos en  tierra de noruegos, alemanes, británicos, rusos… y ricos, muchos ricos y algún que otro famoso que viene “destrangis” a descansar en los mejores hoteles de Europa.  Bienvenidos a…¡Guirilandia!



Hay que ver lo que ha cambiado este país. Los años del boom económico han servido para que los españoles nos familiaricemos con el lujo y la buena vida. Hace veinte años, cuando hacíamos escapaditas con nuestros novios, el sumun del lujo era encontrarnos un albornoz en la habitación y una chocolatina antes de dormir en la mesita de noche. Lo más de lo más era bajar a la piscina y encontrarte un suelo de teca y unas hamacas que no chirriasen cada vez que dejábamos caer sobre ellas nuestros estilizados pompis.
Ahora, en Benidorm y sus alrededores, hay hoteles que ya los quisieran para sí en el mismísimo Saint Tropez. El Villa Gadea, el Asia Gardens, el Altea Hills o el Sha Wellness son lo más de lo más. En sus piscinas han mojado sus bronceadas pieles gente como Bruce Willis, Bruce Springsteen, Naomi Campbell, Kylie Minogue, Carine Rotfield, la que fuera directora de Vogue Paris, Francois Pinault, el suegro o marido que todas querríamos tener (propietario de Gucci, Balenciaga, Yves Saint Laurent…), Alejandro Sanz, Elsa Pataky, la primera dama rusa y un montón de famosos y royals, expresión muy de Carlos García Calvo, que esta semana está en Valencia con su familia y la que viene, como buen sibarita, pasará un par de días en Sha.
Allí el lujo va más allá del albornoz y la chocolatina. Es un lujo discreto, todo está pensado para que tú no tengas la más mínima molestia, para que no eches nada de menos, para que te sientas en el mejor de los mundos terrenales posibles. El albornoz ya no es uno cualquiera, sino uno esponjoso y mullido que parecen sacados del anuncio de Mimosín.
Lo malo es que cuando has conocido las mieles de la gloria, cualquier otra cosa te parece poco para ti. Así es que ahora tienes tres opciones. Una: que encuentres una vacuna contra la celulitis y te forres vendiéndola. Dos: que de la noche a la mañana heredes una fortuna. Y tres, quedarte en tu casa y consolarte con el viejo dicho de que como en casa en ningún sitio.
La verdad es que la costa alicantina se está convirtiendo en la nueva Costa Azul. Estos días, ha estado por aquí la Jequesa de Qatar, alojada en Sha Wellness, que es mucho más que un hotel de lujo, una clínica de bienestar en la que te dejan como nueva por dentro y por fuera. Vamos, si pasar unos días en esta clínica te garantiza el cutis de la jequesa, valdrá la pena hipotecar las cuatro próximas pagas extras, si no nos las quitan antes.
Dice Alejandro Bataller, el estiloso hijo del dueño del hotel, que cada vez les visitan más chefs famosos, como Ferrán Adriá, o los chefs franceses Joël Robuchon y Guy Savoy, que tiene su restaurante en el Hotel Cesar Palace de Las Vegas y se marchó del Sha la semana pasada. En fin, que algo bueno deben de tener las semillas de mijo y soja, base de la dieta macrobiótica.
Otro referente de la buena vida es el Asia Gardens, en Benidorm, concretamente en la  Avenida del Alcalde Eduardo Zaplana -¡qué cosas!-. Aquí se han alojado mogollón de famosos en busca de unos días de paz y relax, como Bruce Springsteen y Bruce Willis, que se sepa, y otros muchos más que ni hemos sabido ni sabremos.
Paseando por sus jardines una se siente una réplica de Isabel Preysler: lagos, flores, masajes tailandeses, baños, perfumes exóticos, almohadas de plumas… llamadme Isabel.
Cada semana, en torno a la fuente del hall principal se celebra la ceremonia de los deseos, una tradición asiática que consiste en depositar simbólicamente nuestros deseos con una vela encendida sobre el agua. Yo me pido que en mi próxima vida un esbelto Maharaja quede prendido por mis huesos, que ya me encargaré yo de decirle lo que tiene que hacer con su dinero.
Bueno, chicas, os dejo que esta vida, aunque está hecha para mí, no es la mía.