martes, 10 de septiembre de 2013

Ha sonado el despertador

La pérdida de la Fórmula 1 ha sido como el estridente ruido del despertador: levántate guapa, quítate las legañas, espabila y ponte a trabajar, que tu vida es la que es y no la que estabas soñando. El Club Moddos, como el resto de la ciudad, se ha adaptado a los tiempos.

El primer cóctel después del verano es como el primer día de colegio después de tres meses de vacaciones: estrenas uniforme, te reencuentras con los amigos, les cuentas tus veraneo y en un rato te has olvidado de las desidiosas tardes en el balcón de tu apartamento. Con los saraos pasa algo parecido. Tras varios meses vistiendo más zaparrastrosa que Tatiana Santodomingo, con camisolas de flores, chanclas y bermudas, llega un momento que hasta te apetece vestir como una señorita.
La primera cita de la temporada fue la del Club Moddos. Ese club que nació en las postrimerías del gran sueño valenciano. Corría el año 2009, la crisis ya nos estaba aguando la fiesta, pero creíamos que aquello iba a ser una tormenta de verano, que pasaría en un plis-plas, y pronto volveríamos al nuevo Saint Tropez. Así que teníamos que dotarnos de estructuras sociales propias de las grandes ciudades glamurosas del mundo. Moddos nació para acoger a la gente bien de la ciudad, gente con clase, de buen apellido y mejor gusto para ofrecerles planes de ocio y un punto de encuentro del que pudiesen salir nuevos negocios; vamos, un sitio para hacer contactos, lo que ahora se llama networking, por eso de que los “contactos” tiene connotaciones de tipo más sexual. Su promotor fue un paradigma del perfil que se buscaba: Iván Martínez-Colomer, guapo, de buena familia y sin problemas para llegar a fin de mes.
Un año después celebraron su aniversario, con una cena de gala, en Myrtus: el salón de eventos de María José Lladró, otro paradigma del espíritu Moddos. Parecía que la iniciativa estaba cuajando, de hecho la replicaron en otras ciudades españolas.
El jueves inauguraron el curso social valenciano celebrando su cuarto aniversario. Claro que sobre sus espaldas pesan ya cuatro largos años de esta crisis que han laminado nuestras aspiraciones glamurosas y han diezmado las cuentas corrientes de buena parte de la vieja burguesía valenciana. Así es que todo fue mucho más modesto: adiós a la etiqueta, al menú de cien euros y al desfile de bolsos de dos mil recién comprados. Esta vez, el cumpleaños se celebró en la Terraza del Patriarca, con nachos y ensaladilla rusa para picar, y una asumible cena de veintidós euros el cubierto.
Sus socios siguen siendo gente fina y elegante. Allí no había la típica nota discordante que siempre arruina una boda con su vestido de raso o su corbata de cuero.
Josep Lozano será el encargado de dirigir esta nueva etapa, un hombre capaz de sacar glamour hasta en una verbena veraniega en la que ponen a los pajaritos de Mª Jesús y su acordeón. Como novedad, los socios tendrán que pagar una cuota simbólica de 5 euros al mes, para que se queden los que de verdad quieren estar.
A la cita acudió Consuelo Císcar (fue vista y no vista), la presidenta de Cecoval, Isabel Cosme, y los periodistas Ximo Rovira y Maribel Vilaplana que mantiene un tipazo impresionante desde que hizo la famosa dieta Pronokal.
La reunión sirvió para ponernos al día. María Dolores Enguix, de la Óptica Climent, nos habló de los turistas nórdicos: “No preguntan precio y como en sus países apenas hay gafas de sol, se van con la maleta llena”. Isabel Jiménez Zuriaga contó sus vacaciones en Biarritz y Encarna Roig y María Ángeles Miguel anticiparon las novedades en Acosta y Ferragamo.
Estuvieron además los diseñadores Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, de Siemprevivas, Miguel Vizcaíno, Luz y Myriam Agulló, Miguel Ángel Cantos, Óscar Moscardó, Javier Monedero, de Dicoval, Susana Gómez García, Arantxa Estellés, Alfredo Esteve, Pepe Bosch, Álvaro Moliner, Jarr, Mario Guillem, Luis Royo, Laura Rico, Silvia Peña, José Román, Lola Narváez.
La semana que viene llega cargadita: desfile de Montesinos, Juan Vidal, Hannibal Laguna y Dolores Cortés en MBFW, presentación de la diseñadora Bárbara Torrijos y reunión benéfica de FUVANE en el ático del Ateneo Mercantil con la proyección de la última película de Miguel Angel Font. ¡Ah, y las afortunadas con invitación a la gala de Premios Telva ya pueden ir buscando modelito! Será el 20 de este mes en el Palau de les Arts.


martes, 3 de septiembre de 2013

Septiembre

Una de las películas más deprimentes de Woody Allen se llama Septiembre; un filme en tonos ocres, con personajes al borde del suicidio, amores no correspondidos, traumas familiares y dramones dignos de telenovela de sobremesa. Y es que septiembre es el mes más triste de año: los días se acortan; la báscula te recuerda cada mañana que este verano te has pasado de la raya; el pelo se cae más porque está cambiando el ciclo piloso (no sé qué demonios es eso, pero suena fatal); los uniformes y los libros del colegios arruinan nuestras cuentas corrientes; el jefe ha llegado al trabajo con aires renovados y está empeñado en que trabajemos más que nunca; tu marido no hace más que hablar de fútbol y de lo que haría él con la plantilla del Valencia; los niños están insoportables después de dos meses de no hacer nada; tu suegra amenaza con una comida familiar para que nos veamos todos después del verano; tu cuñada está pesadísima porque dice que sus hijos tienen piojos por culpa de los tuyos; Rajoy dijo ayer que la bajada de impuestos no llegará hasta dentro de un año; Belén Esteban ha engordado quince kilos; Clint Eastwood se ha separado y, lo peor de todo, la hija de Isabel Preysler, Tamara Falcó, amenaza con darnos la murga este año contándonos su vida en un personality show restragándonos por la narices que ella es una niña muy buena que se preocupa mucho por los demás y que por eso se va de misionera a Mozambique.
Pero bueno, no nos hundamos en la depresión, que para eso ya están Alberto Fabra y sus conselleres. Busquemos el lado bueno de la vida. Septiembre también tiene su punto. Aunque no podamos comprar nada, las tiendas ya han sacado las colecciones de invierno, monísimas de la muerte: mucho cuadro inglés, nuevos colores como el rosa palo, abrigos envolventes, vestidos de flores y lenceros, combinaciones clásicas como el blanco y negro y el viejo traje chaqueta que triunfó en los noventa, feminizado y suavizado sin aquellas espantosas hombreras, que por algo las ejecutivas de ahora son más modositas y menos agresivas que las de antaño, que no está la cosa para ir de chulas por la vida.
Más alegrías de septiembre: las pasarelas. Este año, Juan Vidal, ese joven diseñador de Elda que promete regalarnos grandes momentos, desfilará por primera en el calendario oficial de la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid. Ayer estaba preparando en el estudio del DJ la música del desfile. Será el día 16 y su colección “Marguerite” estará en el punto de mira de muchos críticos después de haber ganado el último premio Vogue. También lo harán Dolores Cortés, Hannibal Laguna y Francis Montesinos, ya veteranos de la pasarela madrileña.
Además, Josep Lozano ha tomado la dirección del club Moddos cogiendo el testigo de su fundador, Ivan Martinez Colomer, de los Martínez Colomer de toda la vida. Lozano conoce bien a lo más granado de la sociedad valenciana y es la persona idónea para sacar el poco glamour que todavía nos queda.
Más alegrías. Otra gran diseñadora, Presen Rodríguez, acaba de abrir su nuevo estudio en la calle Pizarro 14, justo debajo de uno de los estudios de Pilates más conocidos de Valencia, el de Camino Bañon y Rebeca de la Iglesia. Allí se ponen en forma señoras tan estupendas como Rosa Morera, de Max Mara, Amparo Martínez Medina, María Angeles Miguel, de Salvatore Ferragamo, Piluca Bertolin, la estilosa mujer de Esteban Gonzalez Pons y Marta Pons, la no menos estilosa mujer de Fernando Aliño, entre otras. Además, la presidenta del Palau de la Música de Valencia, Mayrén Beneyto se ha casado con Ramón Almazán, después de varios años de novios. Un triunfo más del amor.

Venga, que septiembre no es tan malo.

lunes, 26 de agosto de 2013

Sólo sabemos que nada sabemos

En el chiringuito xabiense de moda, el Montgo di Bongo, servidora y un grupo de amigas tuvimos una discusión propia de un grupo de atenienses en la época socrática. Queríamos averiguar qué le está fallando al verano, por qué está tan soso. No es que no haya fiestas, que haberlas haylas, pero hay datos objetivos que corroboran nuestra tesis: menos barcos en las calas, para regocijo de la gente de Xabia de toda la vida; menos problema para reservar mesa en los restaurantes, excepto en Cala Bandida que este año es el no va más; menos whatsapps proponiendo planes. Y allí, gin tonic va, gin tonic viene, empezamos a filosofar: ¿será la crisis?, ¿será que nos hacemos mayores?, ¿será que todo el mundo está un poco plof?, ¿será sólo una casualidad de este verano?, ¿será que no será nada?.
La tarde avanza, los gin tonics se agotan, y hay que empezar a volver a casa porque esta noche (ayer) hay una fiesta en Casa Santonja, en Beniarbeig, y es sabido que allí estará “todo Javea”, osea que hay que ponerse monísimas de la muerte. Este año la fiesta la organiza Carlos Gadea, de los Gadea de toda la vida, emparentados con los Santonja de toda la vida y propietarios de una de las mejores casas la zona; esa con palmeras y una torreta que queda al lado de poniente de la A-7 y que cada vez que pasas piensas: ¡jo pe!, ¿por qué no seré yo la biznieta del señor Santonja, aquel que trajo la luz a Denia, y así ahora sería la dueña de esa casa?. Luego giras la cabeza y ves a tu marido conduciendo y piensas: bueno, tampoco está tan mal nuestro apartamentito alquilado de sesenta metros con tres habitaciones como tres hermosas cajas de cerillas.
Pero nosotras seguimos allí, en el Montgo di Bongo, buscando respuestas. Sólo sabemos, que nada sabemos, quizás todo sea sólo un producto de nuestra imaginación y este verano esté siendo igual de animado que el resto y nosotras estemos buscando una respuestas a una pregunta absurda: pensamos, luego existimos..., ¡Camarero, tráiganos el último gin tonic!
Se hace el silencio. De pronto, una dice: “¡Nos faltan las oligarquías!”. Silencio, la miramos todas, ¿qué ha dicho?, no se sabe, pero da igual lo importante es que da para seguir filosofando media hora más. Que se chinchen los maridos, desconectamos los móviles y vamos a analizar la idea con el rigor que merece.
Sí, el caso es que en Valencia no hay famoseo del corazón y es sabido que a una fiesta le da empaque que aparezca por allí alguien que de vez en cuando aparece los medios de comunicación. Como por aquí no viene la Duquesa de Alba, Kate Moss, Ana Obregón ni ningunon de los tropocientos hijos de Isabel Presley, nuestro famoseo se reduce a la oligarquía local compuesta fundamentalmente por políticos, conselleres, empresarios y algún que otro apellido burgués siempre vinculado a la pomada política. El problema es que todos ellos están agazapados en sus casas: unos porque están imputados en algo, otros porque pueden estarlo, otros porque son amigos de uno que lo está, otros porque alguien les ha dicho que quizás algún día lo estén. El caso es que todos han decidido desaparecer de la escena pública veraniega. Si por alguna de aquellas, hay por ahí alguno que esté tranquilo, también ha decidido pasar desapercibido no vaya a ser que le acusen de insolidario, o lo que es peor, que en plena juerga alguien se les acerque con cara de cabreo y les exija el pago de las facturas que guardan en el cajón desde hace dos años.
¡Eureka!, lo hemos encontrado. Podríamos escribir un ensayo: “De como el descrédito de la clase política arruina la vida social de un pueblo.” Habrá una segunda parte, “De cómo reemplazar a esa oligarquía que se aferra cual lapa a su posición”, claro que eso da para mucha, mucha, filosofía. Tendremos que quedar otro día, que nos tenemos que ir a Beniarbeig a cenar el catering que nos ha preparado Paula y Bárbara Jiménez de la Iglesia. Allí van a estar, entre otros,  Bego Blanes y Javier López, Pablos Landecho, María Cosín, Chimo Iborra, Begoña Calomarde, Patricia Montoro y Manolo Peris, Fernando Trenor y Gema Calatrava, César Villalonga, Cuca Gadea y Rafa Montañés y Javier Torrubia y María José de la Huerta. Y así hasta trescientos cuarenta invitados de gente de Valencia y Alicante.

Quizás mañana nos olvidemos del ensayo, al fin y al cabo: ¡qué demonios, siempre habrá una razón para correrse una juerga!

lunes, 19 de agosto de 2013

Volvió la vida a La Hacienda

Vas en el coche con tus hijos adolescentes. Ellos se han aprovechado de que tú estás pensando en tus cosas para elegir la música. Ya es la quinta canción de electro latino que te tragas, con sus letras calentorras y su ritmo machacón: entre rapero y bakaladero duro. Te acuerdas de hace treinta años, cuando eras tú la que ponías a U2 o a los Simple Minds y tu madre te decía que ya estaba harta de oir a aquellos perros ladrando y ponía una cinta de Julio Iglesias o de Camilo Sexto. Tú entonces prometiste que a tí nunca te pasaría eso, que tú evolucionarías con tu tiempo y sabrías conectar con la música de tus hijos. Pero, ¡jo pe!, es que no hay quien aguante esta tortura, todas las canciones te suenan igual, con sus letras irreverentes y sus ritmos más o menos raperos. Llega la siguiente, y ya desistes, cambias la emisora y tu hija salta como trueno: “¡No!, no me quites esta que es buenísima”, callas y le das otra oportunidad, pero suena más de lo mismo. No hay quien lo aguante, tienes que admitirlo, eres una réplica de tu madre... ¡Vale, de acuerdo, lo admito soy una carca como mi madre, pero, por el amor de Dios, quitad a este Juan Magán de una puñetera vez!
Menos mal que siguen ahí las fiestas remember, que sirven para recordarte que no estás sola, que toda tu generación está como tú, ahíta del chunta-chunta latino y manteniendo las ganas de darle un meneo a nuestras todavía ágiles caderas. Esas fiestas tienen un chute de autoafirmación, la constatación de que seguimos ahí, de que nuestros todavía esbeltos tobillos son capaces de aguantar un par de saltos (no muchos más) cuando pinchan Don't You.
El viernes, buena parte de los desidiosos padres que veranean en Xàbia se corrieron una juerga a la vieja usanza en La Hacienda: la mítica discoteca que lleva ahí, en la carretera entre Xàbia y Denia, más de treinta años y que conoció las glorias de nuestro tiempo. Ahora está de capa caída por los vaivenes de las modas y porque somos más sensatos y preferimos ir a sitios en los que no tengamos que conducir para volver a casa, así podemos bebernos hasta el agua de los floreros. La fiesta la montó, por tercer año consecutivo, Caco Monsell, un histórico de la noche valenciana, con Menchu Roldán y Cristina Griñón. Caco la bautizaró como “satisfaction” en honor a los Rolling. No deja de ser una réplica de la que monta Pacha en Ibiza con el nombre de  flower-power con música de los sesenta y setenta. Pero hay una diferencia, en Ibiza hay más famoseo de photocall y gente de allende fronteras, y la de Xàbia, como todo lo que pasa por aquí, es mucho más local. Además, dice Monsell que hay otra diferencia: a la fiesta de Pachá va gente de la edad de nuestros hijos, a veces acompañando a sus padres, cosa que aquí no pasa. Claro, que no sé qué deciros, porque no me acabo de ver yo en una discoteca con mis hijos: hay cosas que es mejor no ver, y fráncamente ver a mi niña tonteando con un chaval de pantalones caídos, que enseña los gallumbos por la cintura, es un sufrimiento que me puedo ahorrar. Claro que el de los gallumbos bien podría ser mi hijo que mira que le ha dicho su padre veces que se suba el pantalón, pero el tío como quien oye llover, y en casa ya hemos desisitido. Y puestos a ahorrar sufrimientos, tampoco tiene porqué la niña ver a su padre haciendo el macarra simulando que toca la guitarra al ritmo de Sunday Bloody Sunday

Los Djs de la fiesta satisfaction no sólo pincharon U2, Depeche Mode o Simple Minds, también grupos de los setenta como los Doors, Janis Joplin o Nancy Sinatra, hasta acabar con los éxitos de Mecano.

lunes, 12 de agosto de 2013

Terapias veraniegas

Andaba yo más aburrida que un paparazzi en el Vaticano, hartándome a saltarme la dieta y pensando en lo soso y apagado que está el verano, cuando sonó el pitido que utiliza mi móvil para anunciar la entrada de un mail. Tirada en la tumbona, cambié el trozo de panquemado de mano y cogí el móvil de mi capazo ibicenco. De pronto leo que la Clínica Sha Wellnes recomienda como tratamiento estrella para este verano la hidrocolonterapia. No es cosa baladí, porque los tratamientos de Sha Wellnes son una referencia en medio mundo. Mi conciencia, cargada de culpa, respondió obligándome a seguir leyendo: “venga bonita, haz caso que te estás poniendo echa una foca”. Así es que seguí leyendo y, uff, me quedé muerta, resulta que el tratamiento consiste en meterte veinte litros de agua por donde la espalda pierde su honesto nombre. ¡Dios mío, más cargo de conciencia!, mientras yo me entrego al placer mundano de la gula, hay gente por ahí que hace esas cosas en verano y claro, a ver luego quién compite con ellas a la hora de ponerse unos vaqueros el próximo otoño.
Al final me acabé el panquemado y para rematarlo me tomé un gintonic. Pero desde entonces no me lo quito de la cabeza, habrá que probarlo porque dicen que desde la primera aplicación se obtiene “una notable sensación de bienestar y ligereza orgánica”, y a partir de la tercera sesión debes de sentirte como en el Nirvana. Para más inri, dicen que al eliminar toxinas se rejuvenece la piel..., vamos que eso de la hidrocolonterapia es la repera.
Por si alguna se siente tentada, Sha Wellnes está El Albir, cerca de Benidorm y es uno de esos hoteles que hay en La Marina que echan por tierra el mito de que la Comunidad Valenciana sólo cultiva el turismo de chanclas y litronas. Es junto con Villa Gadea, Altea Hills, Montíboli y Asia Gardens, de lo mejorcito que hay en hoteles de ocio en toda Europa.
Lo que cuesta entender es por qué teniendo hoteles como esos y el trozo de costa más espectacular de la costa peninsular Mediterránea nuestros veranos anden tan escasos de famoseo y realeza. Quizás nos falte marketing, quizás nos falten alcaldes que se preocupen más de atraer a famosos del mundo de la prensa rosa, de esos que llenan portadas de periódicos, que a hacer PAIs y edificios que cabreen a los ecologistas de Greenpace.
Claro que para disfrutar esto como Dios manda lo suyo es hacerlo navegando. Hay que tener un barco o amigo que lo tenga y dedicar el día a perderse entre Xàbia y Moraira. Además, tal y como están poniéndose las cosas con Gibraltar, nos vendrá bien a todas familiarizarnos con las artes naúticas, no sea cosa que tengamos que ir al Peñon a echar un mano. Ya me veo organizando una flota de barcos salidos del puerto de Xabia rumbo a las aguas de Gibraltar a plantarle cara a esos británicos estirados: iríamos nosotras en la proa, armadas con nuestras gafas de sol de Moscot, nuetros pareos kikoy y nuestros bikines de Dolores Cortes. Y nos plantábamos allí, frente a la Roca desafiando a los soldados de la Royal Navy, con nuestras miradas coquetonas en plan: “venga guapo, atrévete a hacernos algo”. Como la flota saldría de Xabia, podríamos llamarla la Osea, así el titular podría ser “la Royal Navy se rinde ante la Osea”.

Coñas aparte, el verano se presenta tranquilo. Fernando Aliño llenó su fiesta de bienvenida del veranos xabiense en La Hacienda. Las hermanas De Miguel también dieron la suya en su casa del centro histórico de Xabia. Esta semana hay poco más, la que viene puede que vuelva a animarse. Mientras tanto no hay más que recurrir al plan de siempre: vida familiar en la piscina o en la playa por la mañana, desidia por la tarde y unas copitas por la noche. De madrugada, en ayunas, la que se anime, ya sabe: veinte litros de agua por ahí y como si no hubiera pasado nada.

martes, 30 de julio de 2013

Blanco y negro en el IVAM

Hay momentos en la vida el los que estás sola contigo misma y cae sobre tus hombros todo el peso de tu circunstancia vital. Por ejemplo, en un examen, en una entrevista de trabajo, ante el dulce acoso del chico que te daba un poco de grima y que consiguió aquella noche acompañarte hasta tu casa y sabías que intentaría besarte y no sabías como quitártelo de encima, o lo contrario, cuando eras tú la que tenía que tomar la iniciativa porque aquel memo no se enteraba de nada...
Pero sola, sola de verdad, estás cuando te metes en el probador y te enfundas un vestido de noche: cae la prenda sobre tus hombros, ajustas la cremalleras, respiras y levantas la mirada: allí estás tú frente al espejo y el puñetero vestido te saca tripa, te encoje los hombros y te hace bajita...¡Jo pe!, con lo bonito que era en la percha... Y claro, no le vas a contar eso a tu chico, ni a tu amiga que es más alta y estilizada que tú. Tampoco es cuestión de que te eches allí a llorar como una pava, si por lo menos tuvieses alguien con quien compartir tu desgracia.
Es entonces cuando echas de menos a una buena modista, alguien que sepa reaccionar rápido y reste importancia al desastre: saca un par de agujas, esconde la tripa, te tira un poco de arriba para que notes que lo de los hombros tiene solución y te diga que con un par de arreglitos vas a estar monísima.
En Valencia hay unos cuantos de esos, no son muchos, pero los que son, son buenos: Marta de Diego, Juan Andrés Mompó, Amparo Chordá, Presen Rodríguez, Alex Vidal, Valentín Herráiz, Enrique Lodares, Javier Villajos,... tienen experiencia, oficio, saber hacer, creatividad y algo muy importante, te dan confianza. Sabes que buscarán las mejores piezas de tela, que el vestido estará tan impecable del derecho como del revés, que hasta las costuras serán un primor y que la pinza del escote estará precisamente allí donde tu cuerpo lo necesita.
Hasta hace bien poco, la costura era el hermano pobre del fashion system. Las revistas se ocupaban de diseñadores jóvenes con muy poca experiencia con el dedal que parían ropa delirante, con colores y cortes imposibles y accesorios que parecían sacados de una película de terror. La feminidad y el refinamiento de la costura clásica eran valores trasnochados.
Afortunadamente, las mujeres, que de tontas tienen un pelo, siguieron yendo a lo seguro en los momentos importantes de su vida y gracias a eso Valencia sigue teniendo uno de los mejores modistos y costureros de España. La novedad es que la sociedad está empezando a reconocer su trabajo. Hace unos días, el Gremio de Sastres y Modistas le dio a Juan Andrés Mompó el premio Aguja Brillante y esta semana Presen Rodríguez ha inaugurado exposición en el IVAM.
A la inauguración del jueves acudió el comisario de la exposición, Carlos García Calvo, Consuelo Císcar, Miquel Navarro, Rafael Aznar, Cuchita Lluch, Nacho Gómez Trenor y Carolina, los diseñadores Miquel Suay, Juan Andrés Mompó y Valentín Herráiz, la artista Nanda Botella, el presidente del Colegio Mayor de la Seda, Vicente Genovés, Fernando Giner, y clientas de toda la vida, que recurren a Presen para tener uno de los fondos de armario más envidiables, como María José Albert o Isabel Aliño, Margarita Garín, Blanca Fitera, Asunción Barberá, Elena García del Moral... el IVAM se llenó de gente de amigos de Presen, gente del mundo del arte, clientas, y toda la familia de la diseñadora, entre ellos sus hijos Maribel y José Cosme, autor del videoarte que se proyecta en la exposición.

Hay que ver la colección de vestidos de cóctel y fiesta, todos con el denominador común del color: negro y blanco. La selección de García Calvo permite ver mejor las siluetas de los vestidos, los escotes halter, las cinturas marcadas, los largos hasta los pies y por la rodilla y los volúmenes y detalles que reflejan el amor de la diseñadora por la alta costura.

miércoles, 24 de julio de 2013

Calores de julio

Este país necesita unas cuantas reformas urgentes. Una de ellas es el control del aire acondicionado que, como decía el otro día en este periódico Carmen Rigalt, está controlado por los hombres y eso nos lleva a morirnos de frío cada vez que entramos en un sitio público. También hay que reformar el mes de vacaciones, que debería ser julio, sobre todo para los hombres que sudan la gota gorda en cuanto les falla el aire acondicionado. Lo suyo con el calor es como un eterno embarazo, lo llevan mal y en cuanto el termómetro pasa de los veintitrés se humedecen sus despejadas frentes. Empiezan entonces a inquietarse y a airearse con la camisa pero para entonces ya no hay remedio: las burbujitas de la frente se convierten en gotas que no soportan su peso y van deslizándose mejillas abajo. Y tú, en la mesa de reuniones, les ves allí sufriendo y a te dan ganas de ponerte una rebeca para lanzarles un mensaje subliminal: ale guapito sufre, que yo estoy fenomenal y aún aguantaría un par de grados más sin inmutarme.
Mientras llegan esas reformas, disfrutaremos el mes de julio lo mejor que podamos. Para empezar sugiero pasar una tarde de gintonics en el Hotel de la Playa, en Puebla de Farnals. Allí Margarita, la dueña, va a abrir una terraza chill-out que es la bomba. Primera línea de playa, tumbonas, brisa marina, cava y música para chicas estilosas como nosotras. Ya sé que la playa de Puebla de Farnals no es la meca del glamour pero Margarita y su hotel están cambiándola: juro por mi única falda de Prada que su hotel es lo más glamouroso que tiene la costa valenciana.
Hay que dedicar otra tarde a ver la exposición de fotos Señoras Joyas en Caro Hotel, veinte retratos de José Luís Abad en las que mujeres de la sociedad valenciana lucen piezas de joyería de las que dan ganas de robar. Han posado para la cámara nada menos que Amparo Corell, Amparo López, Arantxa Botella, Blanca Fitera, Caridad Trénor, Carmen Topete, Charo Sáinz de Mingo, Conchita Cañamás, Cuchita Lluch, Elvira Catalá, Esperanza Vila, Lourdes López Pastor, M. Carmen Sáez Merino, Mª Jesús Trénor, Mª Teresa Monsonís, Marina Arnal, Nanda Botella, Paloma Picardo, Sara Guazo y Verónica Montijano. Si las señoras eran de nivel, las joyas ni te cuento. Piezas de Antonio Romero, Argimiro Aguilar, Armando Martínez, Bulgari, Giménez Joyeros, La Vendôme, Marfil, Rabat, Rafael Torres, Sie7e Jewels Gallery, Trinidad Gracia y Vicente Gracia.
La vida social valenciana decae lánguidamente con los calores de finales de julio. La última fiesta ha sido la de la Revista de Sociedad, el jueves en Tosca Llar Club. Hasta allí se acercaron el joyero Antonio Romero con su esposa Rosa Payá y sus hijos David y Omery; el empresario Salvador Vila, con su mujer y su hija Esperanza Vila; Agustín Díaz-Cisneros y Marisa Torrijos, Rosa Criado y Eva Parra; el director de TV Mediterráneo, Javier Peris; Javier Monedero de Dicoval con su mujer Rosa Sanchís, Lluis Nadal, la periodista Laura Grande; María Ángeles Fayos del teatro Olympia, el vicepresidente de Casa Caridad, Fernando Giner, Vicente Lacomba que acompañaba a su mujer y presentadora del programa Amparo Lacomba, la Galerista Patricia Puchol, Blanca Fitera, Mónica Duart y la decoradora Amelia Delhom, entre otros.
La semana pasada, la Fundación Pequeño Deseo también celebró una subasta benéfica, desfile de moda y cóctel en el restaurante Contrapunto, en la planta baja del Palau de les Arts. La noche comenzó con una subasta de obras de Vicente Peris, Nanda Botella, Miquel Navarro, Manolo Cáceres, Vicente Ortí, Antonio de Felipe, Horacio Silva, Irene Jiménez de Laiglesia, Ximo Serrano, Vicente Colom y Ripollés. La velada continuó con un desfile de Valentín Herráiz y joyas de Rabat y finalizó con un cóctel.

Las fiestas se irán ahora a Javea, Denia… El 2 de agosto, Fernando Aliño vuelve a organizar la fiesta de entrada de verano en la discoteca La Hacienda de Javea con la música ochentera de Santi Martínez.

Sangre real en el Ateneo Mercantil

Los títulos nobiliarios ya no son lo que eran. Sólo sirven para engordar el ego de quienes lo ostentan que consideran un lujo ser capaces de reconstruir su árbol genealógico desde Abderraman I hasta Alberto Fabra. Algunos llegan a la tontería de defender que su sangre azul y cristiana nunca se ha mezclado con la de la plebe, como si las señoras marquesas siempre hubiesen sido unas chicas castas incapaces de hacer una locura con el mozo de cuadras. ¿Qué sabrán ellos de lo que hizo su ta-ta-ta-ta-tarabuela en la alcoba de palacio cuando el abuelo marqués estaba en las cruzadas o haciendo la pelota al rey en la corte?. Hay que tener en cuenta que dada su endogamia, sólo con que una de aquellas señoras hubiese cometido un desliz fuera del matrimonio, toda su sangre ya está teñida de rojo plebeyo por los siglos de los siglos.
Tonterías a parte, lo cierto es que dan cierta envidia. No por lo de la pureza de sangre, que es una monserga, sino porque debe de tener su gracia saber qué hicieron tus abuelos en los tiempos de Cervantes. Te metes en tu casona familiar, escudriñas los recuerdos de tus abuelas y recuerdas los cotilleos de la familia que han ido pasando de boca en boca generación tras generación. Y ya lo que debe de ser la repera es abrir un libro de historia y verte allí la foto de tu antepasado montado en un caballo con la espada en ristre, rodeado de un montón de soldados mirándole embelesados a la espera de sus órdenes. Luego coges el libro, te vas cara a tu marido y le dices: “mira lo que éramos los Pérez-García de Martínez-Sánchez cuando tú familia andaba por ahí recolectando lechugas”.
Y ya lo que debe de ser la leche en bote es que tu dinastía no sea de la de unos marqueses de chicha y nabo, sino la de unos reyes que han ocupado el trono desde los tiempos del Sacro Imperio Romano. De esos hay pocos, muy pocos, quizás sólo uno: el Príncipe Davit Bragationi, último descendiente de la Casa Real de Georgia. Los Bragationi reinaron en el país caucásico desde el siglo IX hasta el XIX. Con la revolución Bolchevique tuvieron que exiliarse y el padre de Davit se instaló en España, donde ya nacieron Davit y su hermano Hugo.
Ayer estuvieron en el Ateneo de Valencia imponiendo la Orden del  Águila de Georgia y la Túnica Inconsutil de Nuestro Señor Jesucristo, máxima condecoración de la casa real, a Davit Magrazde y Nicolz Shengelaia, personalidades del país caucásico que formarán parte de su próximo gobierno. Jo pe, confieso que lo de la Túnica Inconsutil de Nuestro Señor Jesucristo sí que me ha dado envidia  me pido una para que mis biznietos puedan fardar de abuela ante sus amigos y pretendientes.
A la fiesta fueron personalidades como Andrés Salvador de Habsburgo y Lorena, Archiduque de Austria, la Duquesa de Monte Alegre y Fernando Musoles y Martínez-CurtAdemás, el príncipe impuso la Placa de la Orden de la Corona a la presidenta del Ateneo Mercantil, Carmen de Rosa.

El viernes también celebró su fiesta nacional la comunidad francesa que vive en Valencia. El cónsul honorario de Francia en Valencia y Castellón, Pablo Broseta, invitó a un cóctel en L'Umbracle al que fueron los cónsules de Panamá, Mónaco, Perú, Países Bajos y Estados Unidos, la delegada de la Cámara Franco-Española de Comercio, Anne Marie Prades, Belén Lladró, coroneles de la base de la OTAN, Jaime Esteban Cid, Director General de Lanzadera y hasta mil invitados más.

miércoles, 10 de julio de 2013

Un soplo de aire en la Generalitat

Las mujeres tenemos ventaja sobre los hombres cuando nos dedicamos a la vida pública. Ellos parecen todos iguales, apenas se distinguen porque todos son igual de aburridos vistiendo: chaqueta, camisa, corbata y ¡ale!, a la calle, da igual que vayan a un reunión de ministros que a una cena benéfica. Sin embargo nosotras tenemos armas para hacernos notar con nuestra mera aparición en escena: recuérdese la histórica entrada de Carmen Alborch, con su melena roja, que levantó de sus escaños a sus amuermadas señorías.
En esto, las socialistas son mejores que la peperas, en sus filas ha habido mujeres como Fernández de la Vega, Bibiana Aido, Trinidad Jiménez o Elena Salgado, que ponían un brizna de frívolo glamour al Gobierno. Las chicas del PP parecen huir del chismorreo sobre su estilo y su apariencia, no arriesgan y van a lo seguro: blazer, poco escote y faldas por donde mandan los cánones de toda la vida. Sólo Cospedal parece darse cuenta de que no tiene nada de malo utilizar ciertas armas de mujer para hacerse un hueco en la foto.
Trasladado todo esto a la política valenciana, que está de un gris que no hay quien la aguante, tenemos una foto del Consell a la que le falta color. Catalá  y Bonig pueden ser más o menos estilosas pero no juegan a atraer las miradas. Pero todo esto puede que cambie.
Ha llegado un soplo de aire fresco al Palau, Esther Pastor, la nueva Secretaria Autonómica y mano derecha del President. El jueves fue a una fiesta en el IVAM organiza por Angela Pla con un vestido naranja ajustadísimo, de estilo ochentero y hombro al descubierto. Uno de estos vestidos que marcan la silueta, se adaptan al cuerpo como un guante y dejan a nuestros hombres boquiabiertos. Vamos, sólo apto para mujeres de bandera conscientes de que lo son. Llegó y posó en el photocall con la seguridad propia de quien lleva años acaparando la atención de las cámaras.
A la cena fueron también Mayren Beneyto, Rosa Lladró, el diseñador Jayme Hayón, la Consellera María José Catalá, (discreta con un vestidito negro de cóctel), Consuelo Císcar y Rafael Blasco, el director de Culturarts, Manuel Tomás, el periodista Juan Lagardera y la directora de Canal 9 Rosa Vidal con Javier Molins.
Angela Pla, ideal con un vestido blanco largo de Marta Diego y joyas de Vicente Gracia, convocó a chicos guapos como Medina, modelos internacionales como Verónica Blume, Minerva Portillo, Elena Posokhova (vestida por Miguel Vizcaino) y Paola del Sol, impresionante con un vestido negro de Siemprevivas; diseñadores e interioristas (Julio Guixeres y Lorenzo Castillo) y arquitectos (Ramón Esteve y Fran Silvestre).
Jaime Hayón -¡que mono es este chico!- recibió el premio como mejor diseñador industrial. Le acompañó su mujer, la  fotógrafa danesa Nienke Klunder, con ese estilo sexy y elegante que manejan con inteligencia las neoyorquinas. El premio a la mejor empresaria joven se lo llevó Sally Corell, que iba ideal con un vestido palabra de honor que recordaba a los que llevaba Carrie Bradshaw. Se lo entregó Rosa Lladró, mientras que Alicia de Miguel, espectacular con un vestido largo estampado de Pucci y tocado de Peggy Rusmore, hizo lo propio con Lourdes López, de Patos.
La presentadora de la gala fue Cristina Tárrega, que vino con su marido, Mami Quevedo, y estuvo con otros televisivos como Ximo Rovira, Maribel Vilaplana, Ferran Cano y Laura Grande. También estuvo Cuchita Lluch, y jóvenes guapas y estilosas como Sonsoles Gómez Torres, Mayte Sebastiá (de Telva) y Blanca Crespi, la hija de Laura Fitera que hizo cuchipandi con el doctor Juan Antonio Murgui y otros amigos. También se dejaron ver Alonso Manglano, Joseca Arnau, Carol Gabarda, Isaben Simó, José Vicente Plaza, Rocío Bacharach, Tono Sanmartín, Josep Lozano, Jarr y Alfredo Esteve.
Esther Pastor compartió mesa con Rafael Medina (¡qué envidia!), no se sabe si María José Catalá sintió que le habían arrebatado protagonismo, pero conociendo a las mujeres no es descartable que la Consellera esté a estas alturas buscando nuevo estilista. Quién sabe, quizás a la vuelta del verano la veamos entrar en Les Corts con una melena roja y un vestido que levante a sus señorías del escaño. 

Baqueira, Xàbia y Formentera

Hasta ahora había dos sitios a los que tenías que ir cada año si querías ser alguien en determinados círculos sociales valencianos. En invierno tenías que ir a la nieve para poder contar las excelencias del esquí como deporte para toda la familia. En verano tocaba hablar de lo mucho que ha cambiado Xabia en los últimos treinta años, demostrando con tu conversación que tú ya ibas por allí cuando el Piraña y Pancho lloraban la muerte de Chanquete. Ahora se introduce un tercer destino: a principios de verano hay que ir a Formentera, el nuevo paraíso entre hippy y glamuroso, que es el destino ideal para desconectar del trasiego diario. Ojo que allí se va sin niños, porque por esas fechas ellos están en Irlanda aprendiendo inglés. También es importante leer un par de manuales de navegación a vela no vaya a ser que en la conversación de turno confundamos la génova con la mayor y nos pongamos en evidencia, porque a Formentera se va en barco y el que no lo tiene lo alquila.
Por supuesto todo eso hay que adobarlo con un exquisito conocimiento sobre el vodkatonic, que lo del gintonic, ya se ha popularizado demasiado y toca marcar diferencias: que si el vodka es más digestivo, que genera menos acidez, que si apaga menos el sabor de la tónica...¡Jo,pe! Ahora que ya nos habíamos aprendido una docena de nombres de ginebra.
Mientras tanto la vieja Valencia sigue haciendo lo que puede para que quienes nos quedamos aquí sintamos que nuestra vida aún tiene sentido aunque Formentera siga siendo para nosotros sólo el cuarto nombre que recitamos de carrerilla de las cinco Islas Baleares.
La semana pasada, sin ir más lejos, un grupo de tiendas organizaron una shopping party en L'Umbracle, un rastrillo de lo más coqueto donde tan pronto veías un bolso de Prada de otra temporada, como unas pastillas de nutricosmética que prometen quitarte cinco años en pocas semanas. En un puestecito, alpargatas de yute echas a mano; en otro, un paté casero que está de muerte y que se elabora en Segorbe con aceitunas de la zona y más allá los peluqueros Frank & Pier cambiando tu look en un plis plas con las famosas planchas GHD. Lo mejor fue el stand de Dermiláser, una clínica estética que está en el Hospital Quirón que montó una camilla y se trajo a su equipo para hacer masajes drenantes y tratamientos que te dejan la piel como la de tu hija.
Valencia sigue teniendo vidilla gracias a las tiendas. La Optica Climent organizó otra fiestecita para presentar las colecciones de Prada y Armani. Hasta allí se acercaron amigos como Pedro García Mocholí, Luz Aguiló, Amparo Ortuño, Patricia Puxol, Amparo de la Concepción de Loewe, María Angeles Miguel, de Ferragamo y Encarna Roig de Acosta.
También Knack Men, en Poeta Querol celebró hace unos días su segundo aniversario en Valencia. Knack Men recupera la sastrería clásica pero actualizando las líneas y abaratando al máximo los costes sin escatimar en tejidos. El resultado es una tienda con el fondo de armario perfecto para el gentleman y bastante alejado de la estética de Formentera: trajes de lana y cashmere, chaquetas de sport y pantalones Hamilton en hilo y en algodón en colores veraniegos. Al cóctel fueron Alfonso Manglano y Eva Marcellan, Jorge y Begoña Martí, el sastre Antonio Puebla, Alfonso Pascual, Javier Botella, Lila Albanozzo y su hijo Miquele Vilarrasa, Esther Barrera, Veronica Montijano y Jose Luis Vilanova, entre otros…
La semana que viene más. El lunes empezaron las rebajas oficialmente aunque ya llevamos varias semanas con descuentos que, a partir de julio, llegan al cincuenta por ciento, como las francesas Claudie Pierlot y Sandro y The Livin (Marta de Diego) ya ya están avisando a las clientas por sms.