martes, 29 de octubre de 2013

Cosas de hombres

Pocas cosas hay más exasperantes que ir de compras con un hombre. Tú llegas a la tienda, loca de ilusión por probártelo todo, ver, preguntar, comparar, entrar y salir al vestuario… Al final, la compra en sí es sólo la guinda de la tarta, el toque final que da sentido al plan de toda una tarde. Ellos, entran, cogen, prueban, pagan y se van, ¿puede haber una forma más burda de estropear un plan divertido?. Lo peor es cuando tratas de involucrarles en lo tuyo: en cuanto llevas diez minutos en la tienda, el muy muermo ya empieza a resoplar y a mirar el reloj; y justo cuando tú necesitas que su opinión te ayude a decidirte, notas que él te dice que todo te sienta fenomenal y te das cuenta de que lo que pasa es que quiere irse de una puñetera vez. Así es que acabas yéndote a casa sin nada y poniendo a Dios por testigo que nunca volverás a salir de compras con tu marido: que él se compre lo suyo cuando y donde quiera que ya te irás tú con tu amiga a solucionar tus problemas de armario.
Claro que ellos juegan con ventaja, saben que a la mayoría de nosotros nos gusta tanto ir de compras que si nos piden ayuda acabaremos acompañándolos. Y además lo haremos con buena cara y no con ese careto de recién levantados con el que ellos nos acompañan.
Para la que tenga que asumir su eterno papel de asesora de imagen y esposa estilosa, os anuncio un nuevo punto de peregrinación: Blackcape, una tienda de ropa de hombre que acaba de abrir en Hernán Cortés. El nombre suena un poco a novela de Stephen King, pero le viene del Cabo Negro de Xabia. Los padres de la firma son Isabel Cosme, hija de Presen Rodríguez, y su marido el arquitecto Fernando Rodríguez. La colección es muy italiana: chaquetas poco estructuradas, paños ligeros con detalles de color en las solapas y cuellos, punto de cashmere y prendas deportivas con tejidos tecnológicos. La decoración de la tienda es masculina pero nada minimalista: hay una mesa de billar preciosa y un montón de complementos como los relojes de Nixon y Smart Turnout London, los gemelos y pulseras, en colaboración con B. Wasserman London, y los zapatos de Zampiere.
A la inauguración de la tienda, el jueves pasado, acudió el Presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, José Vicente Morata, con su mujer Pilar Pons, María José Albert, Asunción Barberá; el presidente de la CEV, Salvador Navarro, el del Centro Histórico Rafael Torres, el del Colegio Mayor de la Seda, Vicente Genovés, el presidente de IVEFA, José Bernardo Noblejas, el de la Casa de la Caridad, Antonio Casanova, el rector de la VIU José Badenas, el periodista Eduardo Alcalde y muchos compañeros de la moda, como los diseñadores Presen Rodríguez, Alex Vidal y Miquel Suay, Carmen Durán, Paco Romeral, Nacho Segura (Pascual Peluqueros), Encarna Roig, de costa, Mª Ángeles Miguel, de Ferragamo, Mª Dolores Enguix de la Óptica Climent, María Vila, de Yo Solito, José Vivó de la tienda de niños Cristina y la joyera Victoria Cercós.

Los chicos están de suerte con tanta tienda estilosa. Cerca de Blackcape está Hannover 1998, una de las tiendas de ropa de hombre más grandes de Europa. Luis Bodes, su dueño, invitó la semana pasada a un cóctel para presentar la colección de Herno, unos plumíferos ultraligeros y súper calentitos. Allí estaban Gabriele Bardinotti y Sara Merighetti explicando los orígenes de la firma italiana y los modelos que hay, desde las trencas, para llevar sobre el traje, hasta las cazadoras para combinar con prendas de sport. Hannover tiene el tipo de ropa con el que a todas nos gustaría ver a nuestros maridos y no con esos trajes que ya llevaban sus abuelos y que a ellos les sigue pareciendo el no va más de la moda. El cashmere de Brunello Cucinelli y Loro Piana, (no hay cosa más suave en el mundo), las parkas Woolrich, los trajes chaqueta de Brioni, Canalli, Hacket, Boglioli, los zapatos Crockett and Jones y Tod’s, y las parkas de Moncler y Herno.

lunes, 21 de octubre de 2013

Un jueves de locura

El Ayuntamiento de Valencia debería crear una agenda para coordinar los eventos que se celebran en la ciudad (la idea se la he robado a Josep Lozano). Así se evitaría lo del jueves pasado, que coincidieron a la misma hora un cóctel de la clínica Dermilaser y la joyería Antonio Romero, una cata de champagne en la tienda de Verónica Montijano y José Luis Vilanova, la inauguración de la nueva tienda Aïta en la calle Sorní, la gala del premio Aguja Brillante a Juan Andrés Mompó y la visita de Carla Royo y Sandra Ibarra para el encendido de las luces rosa del Ateneo Mercantil con motivo del día del cáncer de mama. Todo eso el mismo jueves y casi a la misma hora que el presidente Fabra celebraba su puesta de largo del manifiesto de la sociedad civil en el Veles e Vents, con Cristina Tárrega de invitada estrella, lo que provocó una auténtica guerra civil entre partidarios y detractores de la mediática Cristina. A un lado, el 99 por ciento de la sociedad, al otro sólo quién tomó la decisión de elegirla.
Hasta que el ayuntamiento (o quien se preste) ponga un poco de orden, iremos locas de un sitio a otro para no perdernos ninguna cita. Es lo que le pasó a Alicia de Miguel, que hizo una primera parada en el cóctel de Antonio Romero y Dermilaser en el Astoria y se fue corriendo a la cata de Verónica Montijano con sus zapatillas de esparto bordadas con lentejuelas. Ella si que sabe. Las que llevábamos tacones, tuvimos que elegir entre las dos zonas: Sorní o Poeta Querol.
Las que se quedaron en Poeta Querol, comenzaron su periplo en el Ateneo Mercantil. Allí, Carmen de Rosa, la mamá de la flamante fallera mayor de Valencia, había invitado a Carla Royo y Sandra Ibarra a inaugurar el encendido de luces rosa de la fachada del Ateneo Mercantil, que dio paso a la fiesta “la noche más rosa”, de cáncer and beauty, una iniciativa que ayuda a hombres y mujeres tratados de cáncer con productos de estética específicos, ¡una gran idea!
Después, sólo había que andar un poco hasta el Astoria para la fiesta de Dermiláser y el joyero Antonio Romero, convocada bajo el sugerente título de “la piel es bella, las joyas también”.
El cóctel reunió a buena parte de la sociedad valenciana: Mayrén Beneyto, Marisa Marín, María Teresa Monsonís, Pepa Guinot, Ernesto y Carmen Martínez-Colomer, su hijo Iván, Amparo Lacomba, Victoria Boluda, Presen Rodríguez, María Abradelo, el doctor Juan Antonio Murgui, Luz Aguiló, Mª Dolores Enguix, Laura Fitera, vestida de Juan Andrés Mompó, y su hermana Blanca, con un vestido de Alexander McQueen de llorar de la emoción, ¡que cosa tan delicada!
Como anfitriones, el joyero Antonio Romero, con su mujer Rosa y sus hijos David, Óscar y Omery, y el Doctor José María Ricart con su mujer Carolina Merino. Ricart es el dermatólogo de buena parte de las mujeres más estilosas de Valencia; un crack a la hora de rejuvenecer rostros sin que se note que la mano del hombre ha interferido en el paso de la naturaleza. Al  cóctel fue parte de su equipo: el cirujano plásticos Severiano Marín, el gerente de Quirón Valencia, José Doménech, y América Galán, que organizó un pequeño revuelto al traerse al Astoria el Cyclone, una súper máquina que hace milagros. No digo más.
A la fiesta también fue Esperanza Vila, que me contó el secreto de las impresionantes pestañas que luce: se llama M2lashes y es un producto que te alarga y riza las pestañas y que distribuye en España Nícola Seyda, cuñada de Cuchita Lluch.
Más de una invitada se quedó en el Astoria a la cena homenaje del Gremio de Sastres y Modistas a Juan Andrés Mompó, que recibió el premio Aguja Brillante de lo más emocionado.
La noche siguiente, viernes, la cena de gala de Fuvane convocó a cerca de cuatrocientas personas en el Alameda Palace convocada por Eduardo Alcalde y su incansable junta de apoyo con María José Albert al frente. Allí estuvo casi toda la sociedad valenciana, no sé si era la civil, pero desde luego era la auténtica.

lunes, 14 de octubre de 2013

Glamour en Vila-Real

Imagínate que días antes de tu boda, aparece tu padre en casa y te dice: “toma, la lista de invitados que ya han confirmado”. Tú echas una ojeada y ves: la Duquesa de Alba, con su marido, Isabel Preysler con tres de sus hijos, Curro Romero con su señora, Cayetano Rivera Ordoñez, Tomás Terry, Jaime Peñafiel, José Bono, Michael Fawcett (que de entrada no te dice nada, pero en cuanto preguntas te dicen que es el secretario del Príncipe de Gales), Carlos Baute…  No sé, pero supongo que te debe de entrar un no sé qué por todo el cuerpo. Miras a tu padre y le dices: “Papá, ¿saldrá todo bien, verdad?”
Pues sí, salió todo bien. María Colonques y Andrés Benet se casaron el viernes en la Iglesia de Vila-Real. El vestido de la novia fue obra del libanés Elie Saab, el mismo que viste a Rania de Jordania en las grandes ocasiones,  un modisto que trabaja con tejidos y bordados de lujo y defiende la elegancia sin estridencias.  A Vila-Real asistieron seiscientos cincuenta invitados que luego se trasladaron al Palau de Les Arts de Valencia. Los que vinieron de fuera se alojaron en el hotel Las Arenas.
No quiero ni imaginar el esfuerzo de logística que supone trasladar de Valencia a Vila-Real y vuelta a seiscientos cincuenta invitados, entre ellos la Duquesa de Alba, Isabel Preysler o Michael Fawcett. Si para unos novios la preparación ya supone un quebradero de cabeza, la de María Colonques y Andrés Benet necesitaba de un ejército de colaboradores para que todo saliera a la perfección.  Solo para las flores estuvieron trabajando 16 personas un día entero.
Para organizar todo este despliegue, los novios contaron con la ayuda de las hermanas Lorena y Rosana Oliver, de Araventum. Ellas se ocuparon de la decoración floral, el mobiliario, la iluminación, los centros de mesa, las azafatas y hasta el protocolo y distribución de mesas, que ahí es nada, a ver con quién sientas tú a Jaime Peñafiel, a Curro Romero y a José Bono.
La elección del Palau de les Arts también tenía su riesgo. El edificio es impresionante, pero el interior, por sus dimensiones, resulta frío para una boda. Para hacerlo más acogedor, el recinto se llenó con olivos, buganvilias, laureles, un montón de árboles situados estratégicamente dentro y fuera de la sala donde cenaron. El Palau es tan grande y con esos pasillos tan enormes que los árboles y las velas le dieron calidez.
Todo el edificio se cubrió de moqueta, incluso ascensores y montacargas, y se iluminó en tonos azules y dorados, color tórtola. De la decoración floral se ocupó Fernando Alfaro Cañamás, de La Tartana. El camino hacia el Palau, atravesando los lagos, se delimitó con ochenta árboles en maceteros forrados de tela de saco cruda y peceras de cristal con velas flotando en agua. De cada árbol colgaban velas que daban una iluminación muy especial. Otros maceteros se llenaron con grandes flores de follaje en tonos oro y plata: magnolio, eucaliptus, prunus, sobre los que destacaban las hortensias.
Después del cóctel en el jardín, los invitados (ellas de largo y muchos de chaqué) pasaron al vestíbulo principal del Palau para la cena. Entre otros, Tamara Falcó, Ana Boyer y Julio José Iglesias, la actriz Amaia Salamanca, con su novio Rosauro Varo, el guapísimo Andrés Velencoso, que vino sin Kilye Minogue, el torero José María Manzanares, Tomás Terry con su mujer Teresa Pyckman, y los empresarios Fernando Roig y Héctor Colonques, tío de la novia, con su mujer Ana García Planas.
Mientras entraban, un cuarteto de música interpretaba piezas clásicas. Sobre las mesas redondas, con nombres de óperas (homenaje al Palau de les Arts), se dispusieron centros de tres tamaños distintos, entre uno y dos metros, con follaje verde y blanco, hortensias y flores pin pón blancas, las preferidas de María Colonques (son como crisantemos redondos) y bolitas blancas con velas de cristal.

La cena, preparada por Gourmet Paradís, terminó con una fiesta en la sala del restaurante los toros y la terraza de las palmeras del Palau, donde actuaron Brequette Shane y el cantante Carlos Baute.

lunes, 7 de octubre de 2013

Mocadoraes solidarias



El miércoles, día de la Comunitat. Nuestros políticos lucirán sus galas y pasearán la Senyera. Los cabreados de los EREs, desahucios y demás les pitarán. Los valencianistas volverán a reivindicarse. Nuestros niños estarán en casa ociosos. Mientras, nosotras ensayaremos en el espejo qué cara pondremos cuando nuestro chico se presente con el pañuelo de marras relleno de pastelitos. Ellos se comerán los mazapanes, que habrán elegido con mucho más cariño que el pañuelo. Ya se sabe: se tiran diez minutos eligiendo pasteles y lo del pañuelo lo ventilan en treinta segundos: “... Ese mismo, total qué más da, no se lo va a poner.” En su defensa cabe decir que le pega poco a esta tradición comprar un buen pañuelo de seda india, porque llamarle “mocaorá” a un pañuelo de Hermés tiene un toque sacrílego. Además, para la insensible estética masculina resulta harto complejo acertar con la elección de un pañuelo, porque requiere valorar con sutileza la combinación de formas y colores; a ellos les resulta mucho más estimulante elegir entre la forma de patata o de higo del pastelito de mazapán.
Algunas habrán tenido la suerte de ir la noche antes a la cena benéfica que la Fundación Dasyc ha organizado en el Alameda Palace. Allí se venderán mocadorà con pañuelos vintage, elegidos por las chicas de la Fundación, que son de lo más estiloso de la ciudad: Cristina Blanc, Belén Colveé, Isaben Estrela, Marta Barandiaran Luca de Tena, entre otras. La cena cuesta 45 euros (llamar all 963107027 o ver www.fundaciondasyc.org) y lo recaudado irá destinado a proyectos solidarios en Valencia. Tiene otro aliciente, los asistentes verán el castillo desde la terraza del Alameda Palace, que es donde la gente VIP ve el castillo de la Nit del Foc todos los años.
La siguiente semana tenemos otra cita con Fuvane, que está preparando la segunda edición de su cena benéfica para el viernes 18 de octubre. El año pasado reunió en la Hípica a lo más granado de la sociedad valenciana y este año el equipo de chicas formado por Susana Pérez Manglano, Mayayo Gómez-Lechón, Amparo Moreno, Pilar Pons, Begoña Císcar, María José Albert y Beli Botella darán la campanada. Por lo pronto han confirmado asistencia los conselleres Máximo Buch y Manu Llombart, Fernando de Rosa y Vicente Garrido, entre otros. El ticket cuesta 45 euros (llamar al 961366865 o escribir a comunicacion@fundacionfuvane.org) e incluye un regalo para las señoras (lo siento chicos, para vosotros nada, ya se sabe que lo importante es tener contentas a las mujeres), una rifa con regalos de Ferragamo, Victoria Cercós, Clínica Zahrawi, Patos, Argimiro Aguilar, Sesderma, Max Mara, cuadros de Horacio Silva y cenita servida por el Alameda Palace con baile y todo.
La semana ha dado para otras citas. Sin duda la palma se la ha llevado la fiesta del 15 aniversario de El Mundo en el Veles e Vents. Pero además, el jueves Frederic Catalán inauguró su restaurante Tapas Gastro Bar en la Calle Salamanca. A la fiesta fueron Begoña Buqué y Ángeles Casanova, Esperanza Vila, Vicente Barrera, Laura Fitera con su hija Blanca Crespi Fitera, Amparo Mohorte y Vicente Lacomba, Isabel Aliño, Javier Monedero, María Gómez Polo, el arquitecto Rafael Alcón y su hija Paula, María Cosín… La música la puso Manolo Mínguez y la cena fue de lo más castiza: croquetas, huevos rotos con jamón y pinchos que rompen con la dieta de lechuga-pechuga, ¡que desastre de semana!
El mismo jueves, más o menos a la misma hora, trescientos invitados cenaban en el SH Valencia Palace para celebrar la remodelación de una de las plantas del hotel. Allí, junto a una terraza espectacular y un salón iluminado en tonos azulados, los invitados disfrutaron del catering de Alejandro del Toro, chef del restaurante Albufera, sushi, champagne y gintonics, además de música en directo de Lulú y los Tigretones y desfile de la valenciana Rosa Palomares.
Hasta aquí las fiestas de la semana. Las próximas, a las cenitas benéficas, que si algo nos queda después de todo lo que nos están quitando, es la solidaridad.

martes, 1 de octubre de 2013

Otoño prometedor


Semana de lo más movida en la vida social y comercial valenciana: inauguración de un hotel de lo más chic en el centro de Valencia, presentación de diamantes en una joyería, fiesta de diseñadores de moda, inauguraciones de varias tiendas... ¡Ay, chicas!, mira que si Rajoy tiene razón y estamos en el camino de la recuperación económica. Mira que si dentro de unos meses vuelve la alegría a nuestras comatosas tarjetas de crédito; ¿os imagináis que volvemos a pasear por las calles con más de una bolsa de compras, sin que perdamos por ello el sueño y sin que el arrepentimiento nos lleve a devolverlo todo al día siguiente?. Si eso fuese verdad,tendríamos aguantar la expresión triunfal en el rostro de Montoro, pero valdría la pena soportarlo. Es más, podríamos incluso tratar de convencer a Rita para que le invite a la mascletá en el balcón del Ayuntamiento y prometemos no pitarle.
Yo ya empiezo a ver la famosa luz al final del túnel. El jueves, la joyería Durán invitó a un cóctel por todo lo alto para presentar su colección de joyas con diamantes. Ejercieron de anfitriones dos de los doce hermanos Durán, Alfonso y Gonzalo, aunque la estrella indiscutible fue María de Villota, que llevaba un pedazo de anillo con diamantes brown impresionante. María inauguró la joyería valenciana justo hace un año, en verano de 2012. Ya entonces parecía una chica muy sensata y con la cabeza bien amueblada. Unos días después tuvo el fatídico accidente del que se salvó milagrosamente. Ahora ha rehecho su vida, se ha casado y ha vuelto con más fuerza, encanto y madurez. Como dice mi peluquera, antes era una rubia más y ahora con ese pelo corto y rubio y el parche a juego con su vestido derrocha personalidad, ¡es un crack!
En el cóctel estaban las imprescindibles Laura y Blanca Fitera, con una enorme cartera de Dolce&gabbana que le pediré prestada un día de estos (para no devolverla jamás), el doctor Juan Antonio Murgui, el sastre Antonio Puebla con su mujer Norlys, Pedro García Mocholí y Luisa Megino, con un bolso ideal de Celine, el alcalde de Villamarchante Vicente Betoret con su mujer Cristina Aparici, Iván Martínez-Colomer, Marisa Martín, Amparo Lacomba con un vestido de Oscar de la Renta, los diseñadores Francis Montesinos y Alex Vidal, Carmen Durán, Encarna Roig de Acosta, las presentadoras María Abradelo y Laura Grande y los diseñadores revelación de este año en la Valencia Fashion Week, Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, de Siemprevivas.
Muchos invitados se fueron directamente a otra de las citas del jueves: la inauguración de Lotelito, en la calle Barcas 13, en el edificio señorial que ocupaba antes la Clínica Dorsia. La fiesta fue un exitazo, quizá demasiado, ¡éramos tantos que aquello parecía un primer día de rebajas en Zara! Dicen que en un evento hay que invitar a 300 para que vayan 150, pero aquí o fallaron las estadísticas o invitaron a más de la cuenta.
Entre los invitados, estuvo el director del Astoria Joan Soldevilla, que también había estado en Durán, Manuel Broseta, los diseñadores Bárbara Torrijos y Valentín Herráiz, el director de cine Miguel Ángel Font, Patricia Montoro, de la tienda Lolo, y Cristina Cayeyas, de Doña Libélula, el diputado José María Chiquillo, los empresarios Aitor Tobes, Carmen Romero, el arquitecto Jorge Quesada, el estilista Rafael Moreno, Amparo Villalonga, Mati Tarrega y la interiorista Trini Trigo.
La decoración de Lotelito es muy cool, recuerda más a un local de copas que a un restaurante convencional. Por la mañana sirven desayunos, a mediodía tapas y platos para compartir y por la noche cenas y copas. En el flamante hotel ya se han celebrado un par de fiestas de lo más fashion y prometen organizar exposiciones, monólogos, actuaciones musicales y eventos varios. Vamos, que ya tenemos un nuevo local de moda para que Montoro se tome una cervecita antes de la Mascletá.

martes, 24 de septiembre de 2013

Soñar a lo grande

Tres premios bien dados; cinco discursos breves, de un par de minutos cada uno; una foto de grupo, y ¡ale!, a cenar. Eso es una entrega de premios como Dios manda y no esas maratonianas jornadas de aplausos en las que sube uno, otro y otro y otro más, hasta que acabas con las palmas de las mano enrojecidas de tanto aplaudir. Tampoco es bueno que haya un exceso de autoridades y de faranduleo que condicionan demasiado el protocolo y forman corrillos entre ellos, mientras el resto de la concurrencia está más pendiente de ver si alguno de ellos le saluda y consigue meterse en uno de esos corrillos, que de hacer cuchipandi con los demás.
Telva lo hizo así el viernes por la noche en el Palau de les Arts y le quedó bordado. La directora de la revista nos había dicho que con ganas de trabajar, una sonrisa y soñando a lo grande se puede conseguir cualquier cosa. Y ahí estábamos los asistentes meditando sobre esa reflexión cuando subió al escenario Raphael con esas sonrisa suya tan pegadiza nos dijo que él sigue soñando porque todavía le quedan sueños por cumplir. Y ahí nos quedamos más de uno perplejo, pensando: ¡toma, ya!, este hombre, que ha conseguido uno de los cinco únicos discos de uranio que se han dado en la historia, todavía tiene sueños, y tú a veces, en casa, te pones tristona porque crees que ya no te queda nada en lo que soñar.
Valentín Fuster, el segundo premiado, nos dijo que la forma de dar a los jóvenes un mundo mejor era hacer precisamente lo que estaba haciendo Telva, valorar el arte, la ciencia y el deporte. El Tercero en subir fue Marc Márquez, un sol de chaval, que con una humildad admirable reconoció abiertamente que todo aquello le quedaba un poco grande. Y acabó la ronda de discursos Alberto Fabra que clausuró su discurso emulando a Raphael: “...Digan lo que digan España va bien y está llena de talento”.
Toda la ceremonia no duró más de cuarenta y cinco minutos, cosa muy de agradecer en este tipo de eventos. Luego una cena ligera y para acabar la noche, unas copas en el ático del palau de les Arts bajo la luna de Valencia. Allí, el presidente Fabra y sus conselleres de educación y sanidad, María José Catalá y Manu Llombart, se mimetizaron con el resto de invitados, algo que por fin los políticos han empezado a hacer.
La presentadora de la gala fue, Nuria Roca, vestida de Jorge Vazquez. Entre invitados, ellos de riguroso esmoquin estaba Jaime de Marichalar, Fiona Ferrer, Paloma Segrelles y toda la familia de Raphael, su mujer Natalia Figeroa. También el vicepresidente de Sha Wellness, Alejandro Bataller, el diseñador Francis Montesinos, recién llegado de la Madrid Fashion Week, la presidenta del Palau de la Música, Mayrén Beneyto, elegantísima con un vestido negro de Marta de Diego, encolado y con las mangas y la espalda transparentes y bordadas, y un clutch en forma de gato con incrustaciones de cristal de Judit Leiber -”lo compré en los años 70 en NY, muchas preferían comprar abrigos de piel, pero a mí me emocionó esa pequeña obra de arte”-, la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Paula Sánchez de León, Alfonso Roig con la estilosa Patricia Bonilla, el arquitecto Ramón Esteve, el tenista Juan Carlos Ferrero, el torero Vicente Barrera, Jorge Martínez Aspar, Albelda con su mujer Vicen Fernández...

A la cita no faltaron los empresarios Héctor y Manuel Colonques, con su hija María que se casa dentro de poco con Andrés Benet; Juana Roig, la hija pequeña de Juan, con su marido Álvaro Otero, Juan Carlos Pantoja con su mujer Cristina Blanch; Iñigo Parra y Henar Molinero, Silvino Navarro y Lucía Morales, Julio de Miguel y Andrea Pascual, Carlos Pascual con su mujer Elena Ravelo, Bárbara Jiménez de la Iglesia y Chimo Iborra, Joaquín Maldonado, Verónica Montijano y José Luis Vilanova, Alfonso Manglano y Eva Marcellán, Sonsoles Gómez Torres y Fernando Cervero, Paloma del Portillo Martínez Medina y Lucas Noguera, el doctor José María Ricart y Carolina Merino, el joyero Arguimiro Aguilar, José Tamarit, Ana Valero y Maite Sebastiá, la redactora jefe de moda de Telva, que llevaba un espectacular vestido de crepé rojo de corte años 20 de Marta de Diego. He perdido el par de zapatos de Prada que aposté la semana pasada.

martes, 17 de septiembre de 2013

Digan lo que digan

El viernes por la noche Raphael estará en el Palau de les Arts de Valencia. Vendrá a la Gala de los Premios Telva a las Artes, Ciencias y Deporte. Allí estará también lo más granado de la vida política y social valenciana. Quién sabe, igual nos canta algo. A lo mejor coge el micrófono y nos canta eso de: “Más dicha que dolor hay en el mundo; más flores en la tierra que rocas en el mar; hay mucho más azul que nubes negras y es mucha más la luz que la oscuridad. Digan lo que digan los demás”. Ya me veo al bueno de Raphael, con su temperamento y su inagotable seguridad en sí mismo, mirando a nuestro Presidente y cantándole: “digan lo que digan los demás son muchos, muchos más los que perdonan que aquellos que pretenden a todo condenar”. Y a nuestro President asistiendo con una sonrisa y pensando: cuánta razón tiene este hombre.
Raphael recibirá el premio a la Artes; vendrá con toda su familia, su mujer Natalia (qué elegante es esta señora), sus hijos Manuel y Amelia Bono, Jacobo y su mujer la actriz Toni Acosta y su hija Alejandra con su marido Álvaro Arenzana. Los otros premiados de la Gala este año son el doctor Valentín Fúster, premio a las ciencias y Marc Márquez, del deporte. Nuria Roca será la presentadora y entre los invitados ya se sabe que estarán Jaime de Marichalar (cómo te echamos de menos, querido Marichalar), Fiona Ferrer y las ex directoras de Telva Covadonga O'Shea y Nieves Fontana. Igual también se animan Paloma Segrelles y la Duquesa de Fernandina. Bueno, y seguro que vendrá la redactora jefa de moda Maite Sebastiá y apuesto mis únicos zapatos de Prada a que llevará un vestido de Juan Vidal.
Bueno, ya os contaré. A mí ahora lo que me preocupa es conseguir mi foto con Raphael, que quiero renovar mi perfil del Whatsapp y Facebook y quiero que me veais todas cogidita del brazo del que fuera ídolo de nuestras madres y ahora lo es de más de una de nosotras. Si consigo la foto, en el estado de Whatsapp voy a poner: “yo soy aquella” y que se chiflen mis viejas compañeras de universidad que hace veinte años que no ven.
La cena de gala de Telva coincidirá el viernes con una de las jornadas de desfiles de la Valencia Fashion Week, quizá la mejor. Desfilarán los diseñadores Javier Villajos, de Javier y Javier, y Adrián Salvador y Lucas Zaragosí.
La semana pasada, la diseñadora Bárbara Torrijos presentó en su tienda de Cirilo Amorós su nueva colección. Bárbara ha elegido otro camino fuera de las pasarelas de moda, y a pesar de ello sus colecciones ya se venden en 70 tiendas multimarca. El secreto: un producto de calidad, a un precio muy ajustado y sin más pretensiones que servir de fondo de armario a una mujer que trabaja y que necesita ropa ponible para todos los días, cómoda y estilosa.
Cerca, en el calle Jorge Juan, acaba de abrir Brownie, una tienda de ropa que compite en el mismo segmento que Ese o Ese: ropa juvenil y relajada, prendas básicas de algodón y punto, vaqueros, camisetas, sudaderas y rebecas envejecidas como si llevasen toda la vida en el armario. El lema de Brownie es frescura, comodidad y sencillez. El de Ese o Ese, ropa cómoda, natural y confortable. Vamos, primas hermanas. La nueva tienda es una monada, con una decoración entre rústica, bohemia y artesanal. Hay una de billar, una vieja vespa y sacos de trigo que parecen sacados de la casa de la pradera.

Brownie será un exitazo seguro. A las jovencitas les chifla esa ropa y las mamás acabamos copiando el estilo de nuestras hijas porque no queremos llevar cosas que envejezcan, así al final, todas vestimos igual. El estilo de las mamás de hoy poco tiene en común con el de nuestras madres, aunque siempre hay excepciones. A ellas les volvía loca la música de Rafael. Y a nosotras también.

martes, 10 de septiembre de 2013

Ha sonado el despertador

La pérdida de la Fórmula 1 ha sido como el estridente ruido del despertador: levántate guapa, quítate las legañas, espabila y ponte a trabajar, que tu vida es la que es y no la que estabas soñando. El Club Moddos, como el resto de la ciudad, se ha adaptado a los tiempos.

El primer cóctel después del verano es como el primer día de colegio después de tres meses de vacaciones: estrenas uniforme, te reencuentras con los amigos, les cuentas tus veraneo y en un rato te has olvidado de las desidiosas tardes en el balcón de tu apartamento. Con los saraos pasa algo parecido. Tras varios meses vistiendo más zaparrastrosa que Tatiana Santodomingo, con camisolas de flores, chanclas y bermudas, llega un momento que hasta te apetece vestir como una señorita.
La primera cita de la temporada fue la del Club Moddos. Ese club que nació en las postrimerías del gran sueño valenciano. Corría el año 2009, la crisis ya nos estaba aguando la fiesta, pero creíamos que aquello iba a ser una tormenta de verano, que pasaría en un plis-plas, y pronto volveríamos al nuevo Saint Tropez. Así que teníamos que dotarnos de estructuras sociales propias de las grandes ciudades glamurosas del mundo. Moddos nació para acoger a la gente bien de la ciudad, gente con clase, de buen apellido y mejor gusto para ofrecerles planes de ocio y un punto de encuentro del que pudiesen salir nuevos negocios; vamos, un sitio para hacer contactos, lo que ahora se llama networking, por eso de que los “contactos” tiene connotaciones de tipo más sexual. Su promotor fue un paradigma del perfil que se buscaba: Iván Martínez-Colomer, guapo, de buena familia y sin problemas para llegar a fin de mes.
Un año después celebraron su aniversario, con una cena de gala, en Myrtus: el salón de eventos de María José Lladró, otro paradigma del espíritu Moddos. Parecía que la iniciativa estaba cuajando, de hecho la replicaron en otras ciudades españolas.
El jueves inauguraron el curso social valenciano celebrando su cuarto aniversario. Claro que sobre sus espaldas pesan ya cuatro largos años de esta crisis que han laminado nuestras aspiraciones glamurosas y han diezmado las cuentas corrientes de buena parte de la vieja burguesía valenciana. Así es que todo fue mucho más modesto: adiós a la etiqueta, al menú de cien euros y al desfile de bolsos de dos mil recién comprados. Esta vez, el cumpleaños se celebró en la Terraza del Patriarca, con nachos y ensaladilla rusa para picar, y una asumible cena de veintidós euros el cubierto.
Sus socios siguen siendo gente fina y elegante. Allí no había la típica nota discordante que siempre arruina una boda con su vestido de raso o su corbata de cuero.
Josep Lozano será el encargado de dirigir esta nueva etapa, un hombre capaz de sacar glamour hasta en una verbena veraniega en la que ponen a los pajaritos de Mª Jesús y su acordeón. Como novedad, los socios tendrán que pagar una cuota simbólica de 5 euros al mes, para que se queden los que de verdad quieren estar.
A la cita acudió Consuelo Císcar (fue vista y no vista), la presidenta de Cecoval, Isabel Cosme, y los periodistas Ximo Rovira y Maribel Vilaplana que mantiene un tipazo impresionante desde que hizo la famosa dieta Pronokal.
La reunión sirvió para ponernos al día. María Dolores Enguix, de la Óptica Climent, nos habló de los turistas nórdicos: “No preguntan precio y como en sus países apenas hay gafas de sol, se van con la maleta llena”. Isabel Jiménez Zuriaga contó sus vacaciones en Biarritz y Encarna Roig y María Ángeles Miguel anticiparon las novedades en Acosta y Ferragamo.
Estuvieron además los diseñadores Adrián Salvador y Lucas Zaragosí, de Siemprevivas, Miguel Vizcaíno, Luz y Myriam Agulló, Miguel Ángel Cantos, Óscar Moscardó, Javier Monedero, de Dicoval, Susana Gómez García, Arantxa Estellés, Alfredo Esteve, Pepe Bosch, Álvaro Moliner, Jarr, Mario Guillem, Luis Royo, Laura Rico, Silvia Peña, José Román, Lola Narváez.
La semana que viene llega cargadita: desfile de Montesinos, Juan Vidal, Hannibal Laguna y Dolores Cortés en MBFW, presentación de la diseñadora Bárbara Torrijos y reunión benéfica de FUVANE en el ático del Ateneo Mercantil con la proyección de la última película de Miguel Angel Font. ¡Ah, y las afortunadas con invitación a la gala de Premios Telva ya pueden ir buscando modelito! Será el 20 de este mes en el Palau de les Arts.


martes, 3 de septiembre de 2013

Septiembre

Una de las películas más deprimentes de Woody Allen se llama Septiembre; un filme en tonos ocres, con personajes al borde del suicidio, amores no correspondidos, traumas familiares y dramones dignos de telenovela de sobremesa. Y es que septiembre es el mes más triste de año: los días se acortan; la báscula te recuerda cada mañana que este verano te has pasado de la raya; el pelo se cae más porque está cambiando el ciclo piloso (no sé qué demonios es eso, pero suena fatal); los uniformes y los libros del colegios arruinan nuestras cuentas corrientes; el jefe ha llegado al trabajo con aires renovados y está empeñado en que trabajemos más que nunca; tu marido no hace más que hablar de fútbol y de lo que haría él con la plantilla del Valencia; los niños están insoportables después de dos meses de no hacer nada; tu suegra amenaza con una comida familiar para que nos veamos todos después del verano; tu cuñada está pesadísima porque dice que sus hijos tienen piojos por culpa de los tuyos; Rajoy dijo ayer que la bajada de impuestos no llegará hasta dentro de un año; Belén Esteban ha engordado quince kilos; Clint Eastwood se ha separado y, lo peor de todo, la hija de Isabel Preysler, Tamara Falcó, amenaza con darnos la murga este año contándonos su vida en un personality show restragándonos por la narices que ella es una niña muy buena que se preocupa mucho por los demás y que por eso se va de misionera a Mozambique.
Pero bueno, no nos hundamos en la depresión, que para eso ya están Alberto Fabra y sus conselleres. Busquemos el lado bueno de la vida. Septiembre también tiene su punto. Aunque no podamos comprar nada, las tiendas ya han sacado las colecciones de invierno, monísimas de la muerte: mucho cuadro inglés, nuevos colores como el rosa palo, abrigos envolventes, vestidos de flores y lenceros, combinaciones clásicas como el blanco y negro y el viejo traje chaqueta que triunfó en los noventa, feminizado y suavizado sin aquellas espantosas hombreras, que por algo las ejecutivas de ahora son más modositas y menos agresivas que las de antaño, que no está la cosa para ir de chulas por la vida.
Más alegrías de septiembre: las pasarelas. Este año, Juan Vidal, ese joven diseñador de Elda que promete regalarnos grandes momentos, desfilará por primera en el calendario oficial de la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid. Ayer estaba preparando en el estudio del DJ la música del desfile. Será el día 16 y su colección “Marguerite” estará en el punto de mira de muchos críticos después de haber ganado el último premio Vogue. También lo harán Dolores Cortés, Hannibal Laguna y Francis Montesinos, ya veteranos de la pasarela madrileña.
Además, Josep Lozano ha tomado la dirección del club Moddos cogiendo el testigo de su fundador, Ivan Martinez Colomer, de los Martínez Colomer de toda la vida. Lozano conoce bien a lo más granado de la sociedad valenciana y es la persona idónea para sacar el poco glamour que todavía nos queda.
Más alegrías. Otra gran diseñadora, Presen Rodríguez, acaba de abrir su nuevo estudio en la calle Pizarro 14, justo debajo de uno de los estudios de Pilates más conocidos de Valencia, el de Camino Bañon y Rebeca de la Iglesia. Allí se ponen en forma señoras tan estupendas como Rosa Morera, de Max Mara, Amparo Martínez Medina, María Angeles Miguel, de Salvatore Ferragamo, Piluca Bertolin, la estilosa mujer de Esteban Gonzalez Pons y Marta Pons, la no menos estilosa mujer de Fernando Aliño, entre otras. Además, la presidenta del Palau de la Música de Valencia, Mayrén Beneyto se ha casado con Ramón Almazán, después de varios años de novios. Un triunfo más del amor.

Venga, que septiembre no es tan malo.

lunes, 26 de agosto de 2013

Sólo sabemos que nada sabemos

En el chiringuito xabiense de moda, el Montgo di Bongo, servidora y un grupo de amigas tuvimos una discusión propia de un grupo de atenienses en la época socrática. Queríamos averiguar qué le está fallando al verano, por qué está tan soso. No es que no haya fiestas, que haberlas haylas, pero hay datos objetivos que corroboran nuestra tesis: menos barcos en las calas, para regocijo de la gente de Xabia de toda la vida; menos problema para reservar mesa en los restaurantes, excepto en Cala Bandida que este año es el no va más; menos whatsapps proponiendo planes. Y allí, gin tonic va, gin tonic viene, empezamos a filosofar: ¿será la crisis?, ¿será que nos hacemos mayores?, ¿será que todo el mundo está un poco plof?, ¿será sólo una casualidad de este verano?, ¿será que no será nada?.
La tarde avanza, los gin tonics se agotan, y hay que empezar a volver a casa porque esta noche (ayer) hay una fiesta en Casa Santonja, en Beniarbeig, y es sabido que allí estará “todo Javea”, osea que hay que ponerse monísimas de la muerte. Este año la fiesta la organiza Carlos Gadea, de los Gadea de toda la vida, emparentados con los Santonja de toda la vida y propietarios de una de las mejores casas la zona; esa con palmeras y una torreta que queda al lado de poniente de la A-7 y que cada vez que pasas piensas: ¡jo pe!, ¿por qué no seré yo la biznieta del señor Santonja, aquel que trajo la luz a Denia, y así ahora sería la dueña de esa casa?. Luego giras la cabeza y ves a tu marido conduciendo y piensas: bueno, tampoco está tan mal nuestro apartamentito alquilado de sesenta metros con tres habitaciones como tres hermosas cajas de cerillas.
Pero nosotras seguimos allí, en el Montgo di Bongo, buscando respuestas. Sólo sabemos, que nada sabemos, quizás todo sea sólo un producto de nuestra imaginación y este verano esté siendo igual de animado que el resto y nosotras estemos buscando una respuestas a una pregunta absurda: pensamos, luego existimos..., ¡Camarero, tráiganos el último gin tonic!
Se hace el silencio. De pronto, una dice: “¡Nos faltan las oligarquías!”. Silencio, la miramos todas, ¿qué ha dicho?, no se sabe, pero da igual lo importante es que da para seguir filosofando media hora más. Que se chinchen los maridos, desconectamos los móviles y vamos a analizar la idea con el rigor que merece.
Sí, el caso es que en Valencia no hay famoseo del corazón y es sabido que a una fiesta le da empaque que aparezca por allí alguien que de vez en cuando aparece los medios de comunicación. Como por aquí no viene la Duquesa de Alba, Kate Moss, Ana Obregón ni ningunon de los tropocientos hijos de Isabel Presley, nuestro famoseo se reduce a la oligarquía local compuesta fundamentalmente por políticos, conselleres, empresarios y algún que otro apellido burgués siempre vinculado a la pomada política. El problema es que todos ellos están agazapados en sus casas: unos porque están imputados en algo, otros porque pueden estarlo, otros porque son amigos de uno que lo está, otros porque alguien les ha dicho que quizás algún día lo estén. El caso es que todos han decidido desaparecer de la escena pública veraniega. Si por alguna de aquellas, hay por ahí alguno que esté tranquilo, también ha decidido pasar desapercibido no vaya a ser que le acusen de insolidario, o lo que es peor, que en plena juerga alguien se les acerque con cara de cabreo y les exija el pago de las facturas que guardan en el cajón desde hace dos años.
¡Eureka!, lo hemos encontrado. Podríamos escribir un ensayo: “De como el descrédito de la clase política arruina la vida social de un pueblo.” Habrá una segunda parte, “De cómo reemplazar a esa oligarquía que se aferra cual lapa a su posición”, claro que eso da para mucha, mucha, filosofía. Tendremos que quedar otro día, que nos tenemos que ir a Beniarbeig a cenar el catering que nos ha preparado Paula y Bárbara Jiménez de la Iglesia. Allí van a estar, entre otros,  Bego Blanes y Javier López, Pablos Landecho, María Cosín, Chimo Iborra, Begoña Calomarde, Patricia Montoro y Manolo Peris, Fernando Trenor y Gema Calatrava, César Villalonga, Cuca Gadea y Rafa Montañés y Javier Torrubia y María José de la Huerta. Y así hasta trescientos cuarenta invitados de gente de Valencia y Alicante.

Quizás mañana nos olvidemos del ensayo, al fin y al cabo: ¡qué demonios, siempre habrá una razón para correrse una juerga!