lunes, 25 de agosto de 2014

Días de nostalgia

El final del verano siempre ha sido triste. Los días acortan, el cielo se encapota, vuelve la rutina y lo peor de todo: falta mucho para que vuelva el  buen tiempo. Para colmo de males, el subconsciente colectivo tararea aquello de "el final del verano llego y tu partirás, yo no sé hasta cuando este amor recordaras..."  y quieras que no te acuerdas de tu adolescencia y de aquel pavo del que estabas enamorada y no te hizo caso porque no supo interpretar tus señales. Luego vino lo de Chanquete, que murió a final del verano, aquello fue la gota que colmó el vaso. El final del verano se convirtió definitivamente en dias para la nostalgia y la melancolía.
Hasta ahora, a las valencianas nos quedaba un consuelo: las madrileñas se volvían a la meseta y nosotras nos quedábamos aquí con quince días más de vacaciones. Pero ahora ya ni eso, el cole empieza el miércoles así es que san se acabó el verano. Dicen que es para equiparar el calendario escolar a los horarios europeos y así poder conciliar la vida familiar y laboral. Claro, por eso cada niño tiene un horario distinto. Así no hay quien concilie nada: el pequeño entra a las nueve, la mayor a las ocho y el mediano, según qué día, a las ocho o a las nueve. Con lo que la familia se vuelve loca ante la pasividad de las autoridades competentes. Y luego llegan a casa con tres horas de deberes cada uno que tienes que hacer tú cuando por fin te has quitado al jefe de encima. ¡Eso no es conciliar, es como intentar hacer una paella con un grano de arroz!
La vuelta al cole solo nos reserva algunas alegrías, como leer el Telva especial colecciones que ha preparado la estilosa Maite Sebastiá, redactora jefe de moda. Quieras que no siempre te sube la moral ver los nuevos diseños de Prada, Celine o Stella McCartney aunque no puedas comprar ni la etiqueta.
Salir de tiendas es otro antidepresivo contra el bajón postvacacional. Hacerlo a principios de septiembre tiene otro aliciente y es ver qué tiendas han abierto, reformado o cambiado de sitio: Patos se ha mudado de Poeta Querol a la Plaza del Patriarca. Su dueña, Lourdes Verdeguer, envió un mensaje a sus clientas diciendo que por fin Hermès estaba frente a Patos. ¡Di que sí!
En Patos hay que ver la colección de la primera línea del americano Michael Kors, nada que ver con la segunda MK, los abrigos y vestidos de Pucci, los guantes, gorros y cuellos de piel de Ives Salomón, una firma francesa de piel que es el no va más del lujo. Y las chaquetas de lana y cashmere con cuello y puños de mapache de Max & Moi, ¡monísimas!
Justo al lado de Patos tenía Arantxa Botella su rastrillo de ropa de segunda mano; ahora lo ha trasladado a Doctor Romagosa. Y más novedades: en el local que ocupaba Muji en Colón, abrirá la americana Brandy Melville, que le quiere quitar el público quinceañero a Hollister.
Patos no es la única que ha sacado colecciones de invierno. Max Mara fue de las primeras en sacar la pre-colección, esa avanzadilla del invierno, y ya tiene colgados los abrigos de paño camel y traje sastre que vuelve este invierno. Y TCN ha llenado la tienda con sus básicos de siempre: camisetas de algodón, rebecas de lana, pantalones pitillo, chaquetones de estilo marinero y los joggins, esos pantalones de chándal que nacieron para hacer deporte y que este invierno se incorporan al armario de calle en cashmere o lana.
Los Zara y Massimo Dutti de Amancio Ortega también han sacado su artillería pesada. Bueno, ellos siempre son los primeros y llevan con los abrigos desde hace semanas, cuando el resto íbamos en biquini, camisola y chanclas. Fue hace unos días, aunque parece que haga un siglo.

Lujo en Marina Greenwich

Lo más parecido que hay en la Comunidad Valenciana a Puerto Banús es Campomanes. Ahí, hay pasta, pero pasta de verdad, y no lo que crees que hay en tu cuenta corriente cuando se junta la paga extra con la nómina del mes y todavía no han cargado los recibos. Allí, entre los barcos más espléndidos de nuestro litoral, este verano hay dos que destacan sobre los demás. Uno, el Rubeccan: un mega yate de cuarenta y cinco metros de largo, no sé cuántos pisos de alto y toallas de Loro Piana. Con lo que cuesta llenar su tanque de gasolina, Alberto Fabra le cerraría la boca a Montoro durante un par de meses. Sólo arrancarlo debe de costar más que la inversión de todas nuestras vidas en fondo de armario. Por allí se ha corrido el rumor de que su propietario es el presidente de Pfizer, también llamado Señor Viagra; pero de eso nada, monada. El dueño de Rubeccan es el empresario belga Jeroen Piqueur y su dinero no lo ha ganado alargando la esperanza de vida viril de nuestros maridos, sino que es el propietario del banco Optima. El otro, es el Piaffe II, un velero de 35 metros que disfruta un empresario madrileño. Ese gasta menos en gasolina pero con lo que cuesta la cuerda (perdón, el cabo) que sirve para izar una de sus velas, cualquiera de nosotras se volvería loca la próxima temporada en Chapeau. Por allí pulula también mucho ruso, que son quienes ahora gastan a manos llenas, como cuando a los españoles nos dio por convertir en solares los campos de patatas y alcachofas, pero mucho más a lo bestia. Dicen las malas lenguas que en alguna ocasión se han visto quinientos euros en el platillo de las propinas de alguno de estos hijos de la Madre Rusia. A los rusos con casoplones y megabarcos es habitual verlos en Saltea, el restaurante más in del puerto, donde se codean con gente de la tierra y habituales del puerto como la familia Bataller de Sha Wellness Clínic, Eduardo Zaplana, el cantante Francisco, que tiene casa en Altea, la modelo Katerina Strygina, ex de Olfo Bosé
Delante de Saltea Pilar Carbonell montó esta semana su It Market, veinte puestos moda, bisutería, complementos... vamos, las compras perfectas para saciar el ansia de consumo sin provocar un roto en las cuentas. Como tienes que pagar en efectivo, cuando se te acaba el dinero no puedes tirar de visa, lo cual es una ventaja se mire por donde se mire. En el mercadillo podías comprar la toalla Origama, la sensación del verano, un invento que consiste en dos estacas que se fijan sobre la arena y convierten la toalla en una tumbona por arte de birlibirloque. En otro puesto, María José Gomila se trajo los pantalones de punto elástico y estampado de cachemir italianos que parecen de Etro y tienen un aire al look setentero de Jacky O en la isla de Capri. También montó puestecito Isabel Landete, con su ropa de algodón fresquita y cómoda. Y la ONG Kassumay, con sus piezas artesanales hechas a mano en Senegal: collares, pantallas, bolsos clutch con tejidos estampados africanos ideales… (si alguna quiere ayudar, se pueden comprar en www.laetitiafusion.com).

Por el mercadillo ha pasado estos días Verónica Ceballos, la mujer de Vicente Boluda, Cote Igual, Rosa Lloret, Ana Jofre, Ana Postigo y su marido Miguel Cuñat, Luis Vidal, María Abradelo, Bernardo Guzmán y su mujer, Gildo Puchades y Sandra Grau, el promotor Kiko Murcia Puchades, el empresario Vicente LLácer y su mujer Esther, el empresario hostelero de Benidorm, Vicente Ferrer y el dermatólogo José María Ricart con su mujer Carolina Merino. Le pregunto a Ricart si es normal que Madonna se pasee por Ibiza más tapada que una pobre afgana con burka y dice que es lo mejor que podemos hacer porque el sol envejece que es una barbaridad. Paloma Cuevas también se dejó ver con su marido Enrique Ponce hace unas semanas por el hotel Asia Gardens de Benidorm casi tan tapada como Madonna. ¡Mira que si consolida esta moda y el año que viene tenemos que bajar a la playa con suéter de cuello cisne!


lunes, 18 de agosto de 2014

El chiringuito

Nos han birlado medio verano, con estas nubes este frío impropio del estío Mediterráneo. Eso está bien para el norte donde pasas las vacaciones pertrechada en rebecas y chubasqueros; donde el mar se mira pero no se toca so pena de congelar nuestras estilizadas piernas. Aquí somos más de sudar y de mezclar el sudor con el protector solar hasta crear un mejunje brillantoso que realza nuestro hermoso bronceado. Luego, por la noche, soportamos el frio glaciar que nuestros maridos provocan artificialmente en la habitación. Así es que, si nos quitan el calor, nos dejan descolocadas y con el fondo de armario veraniego inservible. Total, una injusticia que no nos merecemos. Esto debe de ser cosa de Montoro para que nos quedemos en casa y no aumentemos la deuda. Porque, claro, el frío cercena nuestra vida social estival porque lo que apetece es ir de chiringuitos y queda mal plantarse allí con paraguas y chubasquero, que ahora son sitios finos que nada tienen que ver con el olor a fritanga y a cerveza rancia de los años de Georgie Dann. Ahora tienen menús de restaurante pijo, camas balinesas y decoración de lo más estilosa. Y algunos están en el top de las terrazas de verano, como La Siesta, en Xàbia, que ha sido elegido como uno de los mejores de España por una conocida marca de ginebra.
El jueves, otro de los chiringuitos con más solera de Xàbia, Montgo di Bongo, puso música en directo en la terraza con un concierto Copa Ilustrada, el grupo que montó Javier Botella un buen día que decidió cambiar de vida profesional y dedicarse a su verdadera pasión: cantar temas clásicos de jazz y swing. Javier es de esos cantantes que gustan a varias generaciones, madres, hijas y hasta nietas de ahí que el auditorio fuera de lo más variado: Esperanza Vila con su hermana Cristina, Elena Gutiérrez, Mariola Dolz, Elías Azulai y Sofía Casas, Pablo Nebot y Nanda Gómez, Javier Pérez de Lucía y Mayte Burgos, Clara Payá Isabel Aliño, Luis Lluch y Fran Vila y muchos amigos de Carlos Gómez de Insausti, el dueño de Montgo. También estuvo la flamante presidenta de la Academia Valenciana de Gastronomía, Cuchita Lluch, con su novio Juan Echanove. Cuchi lleva años veraneando en Javea pero este año no para en torreta: de Menorca a Buñol, luego a Tarazona, donde el actor recoge un premio, y luego al festival de Mérida. La banda de Javier Botella tampoco descansa, está recorriendo la comunidad Valenciana como un político en campaña. El jueves hizo doblete en Montgo Di Bongo y el Blues bar de Dénia, luego se fue a Benicassim, a Villa del Mar, otra vez de vuelta a Alicante a Casa Santonja y mañana estarán en Puebla de Farnals en la terraza Hossegorpool. Pero que nadie se equivoque, la mejor terraza de playa que hay en los alrededores de Valencia es la del Hotel de la Playa, a pocos metros del puerto.
Cocoro Beach es otro de los chiringuitos imprescindibles del verano. Hay dos: uno en Beniarbeig, en la Cala del Moraig, y otro en Cala Mascarat, en Altea, muy cerca del Puerto deportivo de Campomanes. Precisamente en el puerto de Puerto de Campomanes, Pilar Carbonell organiza otro it market con Amina Basáñez del 21 al 23 de agosto, que todavía queda verano e igual hay que reponer un kaftan o una cesta de playa. Más al sur, en la playa del Carabassi de Alicante, frente al mar, está el Beberly Fieldman, el empresario Paco Gil, Patricia Quesada, Felipe González (el arquitecto, no el ex presidente), Héctor Dorado de la empresa Vectalia, el ingeniero de fórmula 1 Adrián Bertolín, Oleg Chubin (Inmo the best) y una buena representación de la comunidad rusa en Alicante, entre ellos los empresarios Oleg Zuvralov y Sergei Kaparem, fundador de Caviar Riofrio. Como anfitriones, Ángel Pamíes y Lola Machado.
Club Med Arenales Sound. Allí el jueves la revista Russian Inn celebró su segundo aniversario con una fiesta a la que acudieron más de ochocientos invitados, entre ellos la diseñadora de calzado

lunes, 11 de agosto de 2014

Todo sucedió en Xabia

Hay que ver la de cosas que pasaron en Xabia durante los años sesenta  setenta. Mientras nosotras cambiábamos los pañales de nuestro Nenuco y soñábamos con vivir alguna aventura como las de Pipi Calzaslargas, allí se asentaban los abuelos de quienes hoy son de “Xabia de toda la vida”: familias bien de Valencia y mucha gente del entorno del Opus Dei que huían del despelote de otras playas a las que habían arribado las suecas y alemanas con prácticas poco recomendables. Pero ellos no fueron los únicos que colonizaron las calas xabienses, también hubo un considerable movimiento hippy, de hecho hay quien asegura que el movimiento del flower power entró en España por Xabia y no por Ibiza.
Harris Sportes organiza cada año una fiesta hippy en su discoteca, La Hacienda. Él vivió aquello: “Los americanos habían descubierto Javea y La Plana cuando atracaban sus skippers en el puerto. Buscaban la tranquilidad y la encontraron en el Cabo de San Antonio. Venían con dólares y compraban terrenos en La Plana cuando el metro cuadrado costaba una peseta. Trajeron también muchas sectas hindúes, como los hare krishna, buscaban un oasis donde nadie les molestase y sus casas eran sencillas. Pero cuando empezó a llegar el turismo, se marcharon a Ibiza en busca de tranquilidad y cuando la isla se masificó, se largaron a Oriente Medio”.
Jo pe, debía tener su gracia aquella convivencia. Mientras los hippies se entregaban al amor en las calas, los amigos del Opus Dei construían su iglesia en el Puerto y los pescadores, auténticos xabienses de toda la vida, se preguntaban qué hacer con su futuro: dejarlo todo e irse a vivir en comuna, dejarlo todo e ingresar en un monasterio, o dejar la barca y construir apartamentos…
Cincuenta años después, nada es lo que era: los hippies ya no luchan contra la propiedad privada y los del Opus ya no se escandalizan por ver un bikini. De aquello nos queda la Iglesia del Puerto, abarrotada los domingos de agosto, y algo de la estética hippie, que se ha colado hasta en los fondos de armario de las familias más conservadoras del lugar: kaftanes estampados de algodón y lino, sandalias planas, bolsos rafia, paja y collares de cuentas que parecen recién traídos de la India o hechos a mano por uno de aquellos bohemios colonizadores del Cabo de San Antonio. Según Alejandra Montaner, que de moda ibicenca sabe un rato y que viste en más de una ocasión a la actriz Paula Echevarría, que en la Comunidad Valenciana las mujeres vestimos en verano de forma distinta a otras regiones: muchas marcas de Ibiza, tejidos naturales, sedas, algodones y vestidos cómodos y fresquitos que puedes llevar por el día para tomar heladito y por la noche vas de lo más mona con cuñas y complementos.

El viernes, La Hacienda celebró su fiesta hippy con música de Janis Joplin, Beatles, The Doors, Eagles, Carole King o Fleetwood Mac y la presentadora Cristina Tárrega celebró su fiesta de cumpleaños con el DJ Santi Martínez. El viernes que viene actuará allí Antonio Carmona de Ketama y el siguiente el grupo The Tweeters.

Por las fiestas de verano de la Hacienda se deja ver gente como Alfredo Bataller, de Sha Wellness, Fernando Aliño, Miguel de Vicente, el históricos relaciones públicas Pichi Ferris, Ragel Beltrán, Alfredo Alapont, Ricardo Sanchís o Haf Ida. Y cualquiera de nosotras, que ya tenemos a los niños criados; ellos se van al Arenal y nosotras queremos bailar sin que nos coarte la mirada de ninguna veinteañera minifaldera luciendo lo que nosotras lucíamos hace veinte años y que ya nunca volveremos a lucir. Y ellos no hacen esos ridículos corrillos en los que pasan revista a todas menos a ti y a tus amigas.

lunes, 4 de agosto de 2014

Qué injusta es la vida

Francis Montesinos es un icono de la sociedad valenciana. Uno de esos personajes que siempre te alegra ver. Cuando te saluda, miras con disimulo a tu alrededor para ver quién te está mirando porque te enorgullece que él te dé dos besos con su permanente sonrisa y ese cuerpo de bonachón corrido en mil juergas. Un genio que nunca ha abandonado esta tierra y que siempre arrima el hombro cuando se le cita para una buena causa. Sería impropio hablar de lo que le ha pasado con el tono frívolo propio de esta sección. Pero que todo el lío en el que se vio envuelto, haya quedado en nada, es una excelente noticia para encarar el verano. Lo malo es que las heridas le van a dejar unas cicatrices que no se merece y Valencia se quedará sin su tienda: ¡Jope, que injusto ha sido todo esto! Por lo demás, todo prácticamente igual que hace un año: nuestros bolsillos igual de vacíos, nuestros políticos igual de perdidos, nuestro fondo de armario un poco más requeteamortizado y nuestro terso cutis un poco menos terso.
Este año la novedad son los “mercadillos fashion”, una evolución el mercado de Pelayo de toda la vida, hacía lo chick y pijito; atendido por niñas monísmas de la muerte y sin que nadie grite: “¡a uno, a uno, a uno, bragas a un euro, bonita!”. En los market, que así les llaman, suena música chill out, hay velas, jardines y un ambiente más del tipo “que güays somos”, que del tipo “aquí estoy a ver si encuentro un chollo”.
El primer market lo montó Paula Alcón en Valencia. Luego, Pilar Carbonell montó uno en Xabia y ahora, como no podía ser de otra manera, Paula ha respondido montándolo en Benicassim. Ya sabéis que la gente bien de Valencia mantiene una larga pugna entre los que veranean en Benicassim y los que lo hacen en Xabia. Así es que, aunque solo sea para chinchar, lo suyo es ir a los dos y luego decirle a los de Xabia que el Benicassim era más mono y viceversa. Hay que darse prisa porque sólo están abiertos hasta mañana.
El mercadillo de Benicàssim (Cool market) está una de las casas señoriales del paseo Pilar Coloma, con un montón de puestecitos de moda, complementos, gafas de sol… Ni que decir tiene que por allí se ha dejado ver lo más granado del veraneo valenciano: Mª dolores Ibarra, de Avapace, Cucú Garrigues, el abogado Borja Zapater, Cristina Bonet, Marta García Janini y Álvaro Gómez Trénor, Carlos Olabarrieta y Carmen jurado, Carlos y Carmucha Olabarrieta, Toni Girona, Miguel Capdevila, Silvia Alonso, Blas Escrich, Nacho ríos e Isabel Forcada, Alfonsa y Margarita Pons, Sara Guazo, Ana Monerris, Fernando Aliño y Marta Pons, Toya Montoliu, Carlos Domínguez, Mercedes Martín Mavarro, Bárbara Breva, Vicente Segura, Octavio Cosín, Belén Carbonell, Elena de la Peña, María Eugenia Florit y Fernando Fabra, José Manuel de Rojas y un montón de políticos e ilustres veraneantes de la zona. Lila Albanozzo, de Il Baco da Seta, no pesan nada y se lavan en lavadora. Por el mercadillo han pasado Antonio Romero, Pilar Lluquet y Carlos Duato, Paula Sánchez de León, los Gómez Lechón, las hermanas Alicia, Carmen y Paloma de Miguel, Alfonso Manglano, Mayren beneyto, Vicente Garrido y Begoña Mortes, los Gómez de Insaustegui, los Girona, Totón barbera, Mateo Castella... El fin de semana que viene, abre otro en Xàvea, en la cafetería Mira Luna que está en el Puerto. Lo han organizado dos jovencitas emprendedoras, María Aráiz y María Arana (Mari&Meri). Han seleccionado firmas que no encuentras en Valencia, como los polos y camisas de God Save my Swing, camisetas Nolimits y Calma, ropa de Good Save my Swing y de la tienda 56 de Madrid, toallas, bolsitas y vestidos playeros de My barbara de Bilbao, cinturones y sandalias de Shabuu y algunas piezas de Marta de Diego.
El de Xàbia (It Market) está en el jardín del Parador. Son 57 puestos con vestidos ibicencos, bisutería, collares de cuentas, detallitos para la casa y hasta esculturas y cuadros. Ideales los bolsos de estilo Birkin en tejido de neopreno en colores que ha traído

lunes, 28 de julio de 2014

Bendita frivolidad

Valencia está aburrida. Hay pocos eventos sociales y los que hay pasan sin pena ni gloria porque parecen premios de consolación a una sociedad abatida que ha perdido su capacidad de frivolizar. Pensadlo un poco, la tan criticada frivolidad es un síntoma de bienestar: es muy difícil ser frívolo cuando tienes la nevera vacía, la salud maltrecha o el corazón partido. La frivolidad es un lujo que suelen permitirse quienes gozan de cierta estabilidad económica y emocional. Valencia no tiene ni lo uno ni lo otro: está arruinada y no tiene quien la quiera porque desde hace años sólo damos malas noticias.
Pero todo eso va a cambiar ahora que hemos descubierto la causa de nuestras miserias: Madrid nos maltrata y nos da menos dinero que a los demás. Ves los datos en el periódico y se te erizan hasta los pelos del abrigo de conejo que heredaste de tu abuela y ahora guardas en el armario. Ahí está la causa que ha adormecido nuestra frivolidad y nos ha abocado a un aburrimiento insoportable. Pero, ¿cómo que nos están sisando ochocientos ocho euros al año a cada una de nosotras, que es lo que nos falta para llegar a la media española?; eso es el equivalente a dos pares de zapatos de Prada o tres sesiones de botox. Pero esto qué quiere decir, ¡de qué va este Gobierno!.  ¡Valencianas frívolas uníos y exigir lo que es vuestro!. Vayamos al despacho de Montoro, y allí, un centenar de valencianas, hipermonas de la muerte y frívolas a rabiar,  cantémosle las cuarenta: “Oye guapo (es un decir), tú que te has creído. Mira que tú a nosotras no nos conoces. No sabes con quién te la estás jugando. Así es que estamos allí pasando las de Caín, con sentimiento de culpa cada vez que vamos a la farmacia a por una caja de ibuprofenos y resulta que vas repartiendo dinero a espuertas por otras comunidades. No, Cristobal, de eso ni hablar. Nos debes ochocientos euros cada una, que por diez años son ocho mil. Así es que ya vas soltando la mosca o te  llenamos el despacho  con bolsos y pañuelos del top manta. Tú verás”. Antes de salir una, que ha estado todo el rato pintándose las uñas, se gira y le dice: “por cierto, dile a tu mujer que cambie de óptica”. Y dejamos allí al Ministro con cara de no saber por dónde demonios abordar el problema que se le plantea.

Bendita frivolidad, ¡cómo te echamos de menos! Necesitamos fiestas estivales con personajes del colorín que vengan por aquí a hacer comentarios insustanciales con cara de estar hablando de cosas serias y trascendentes. Como hace María Patiño cuando mira seriamente a la cámara y pone esa cara de ir a anunciar una gran crisis energética internacional que va a remover los cimientos de nuestra civilización, y de pronto con voz firme y semblante circunspecto dice: “Os anuncio en exclusiva,- hace una parada larga para tomar aire- que Amador Mohedano ha marcado esta tarde el teléfono de Rosa Benito”, y todos los demás se cogen a la silla, como diciendo, ¡no puede ser!, confírmanos esa noticia porque eso cambiaría nuestras vidas, ya nada volverá a ser igual.
Eso es lo que necesitamos en Valencia, un poco de frivolidad que nos devuelva la alegría y la confianza perdidas.


Por lo pronto, nos tendremos que conformar con el desfile de baño de Dolores Cortés en Miami y con fiestas como la que montó el Club Moddos para despedir la temporada. Fue el jueves, en el ático del Ateneo Mercantil, y allí estuvo toda la cuchipandi del club tomando mojitos y gintonics: Encarna Roig, de Acosta; Guillermo Martorell y Mamen Puchades de la joyería Sie7e; Lluís Nadal, de Nil; Maria Dolores Enguix, de la Óptica Climent, y también Sara Blasco, Antonio Jordán y Beatriz Maset, Begoña López, Carlos Alapont, Carmina Pérez-Manglano, Carolina Salas y Rafa Moscardó, Coke Stuyck, Concha Martínez, Patricia Puchol y el doctor Murgui, que es la salsa de todas las fiestas. Y como anfitrión, el flamante director de Moddos Josep Lozano.

lunes, 21 de julio de 2014

Destino Real

Los Reyes todavía no han anunciado dónde pasarán su verano, lo único cierto es que estarán unos días en Palma. Pero a ella no le gusta la isla porque se siente demasiado observada, lo que quiere es el mayor anonimato posible. Así es que si por alguna de aquellas alguien viese a Doña Letizia por Xàbia, Benicassim o Denia lo que tiene que hacer es actuar como si nada. Vamos, que si entras en el Parador de Xàbia y de pronto te topas con el Reina, lo suyo es que no le hagas ni caso,  tú a la tuya, ni la mires, ni se te ocurra sonreírle, pedirle una foto o advertir a tus amigas de quién anda por allí. Que de pronto se te cruza correteando la infanta Leonor, cambias tu rumbo con disimulo y sigues andando, que vuelve a cruzarse, entonces ya pones cara de ¡jo,pe, con la niña, qué pesadita, a ver dónde se han metido sus padres! Que de pronto se queda una mesa libre y ves que Don Felipe va a cogerla, tú pegas una carrerita y te adelantas para trincarla primero.

Claro que no nos caerá esa breva. Valencia no está de moda y su nombre no aparece ni en las quinielas más arriesgadas. Es una pena porque sería un buen revulsivo para mejorar nuestra maltrecha imagen. Y mira que aquí hay sitios monos donde pasar el verano. En Xàbia acaba de abrir Mediterráneo 233, la nueva terraza del Parador, donde la real familia podría tomar un lunch ligerito o una copa después de cenar.
La terraza se inauguró la semana pasada, allí se reunió la flor y nata de la sociedad valencia, la mayoría con casa en Jávea de toda la vida, como Rafael Gómez de Insausti y Teresa Noguera, Piluca Gómez de Insausti y Esteban López, Pilar Lluquet y Carlos Duato, el director general de deportes, Mateo Castellá, Vicente Garrido y Begoña Mortes, Totón Barberá y José Corbín, Enrique Fliquete, Liana Rios y Fernando Martos, las estilosas Alicia, Carmen y Paloma de Miguel con su hermano Jose y Tatiana Monsonís, Daniel Moragues y Anabel Navarro, Sergio Maestre, Marta García Janini, José Marí, Maite Gómez Noguera y Cecilio Alvarez, Amparo Moratal, Eugenia García Bartual, Ana y Amparo Barrachina, Claudia Casanova, Ana Postigo y Miguel Cuñat, Juan Postigo, Ana Jofre, Josefina Mataix, Rocío Casanova, Cristina Albamonte y Miguel Sánchez, el Alcalde de Jávea, José Chulvi, y la presidenta de Paradores, Angela Alarcón, ex mujer de Rodrígo Rato.
En el mismo jardín, se celebrará entre el 30 de julio y el 2 de agosto el mercadillo It Market, que esta vez tendrá puestos de ropa, bisutería, decoración, mobiliario, complementos... Allí Doña Letizia podría fichar algún colgante mono para este verano; el tendero podría decirle algo así: “mira, bonica, éste que bien te queda.”

Y luego si los Reyes quieren descansar pueden pasar unos días en la clínica SHA Wellness con comida macrobiótica y tratamientos relajantes. Uff, eso sí que le iba a gustar a la reina: comida a base de algas, soja y zumos de cosas raras pero siempre muy ecológicas. Ya me veo al Rey escaqueándose por la noche a un bar de tapas a plisplarse un pincho de tortilla o un montadito de morcilla. Mientras luego vuelve a la habitación y le cuenta a su mujer lo bien que le ha sentado la cena de tofu al aroma de soja; y ella le comenta lo buenísimo que estaba la tarta de chocolate sin azúcar, mientras las niñas suplican a su cuidadora que les consiga un helado de oreo sin que se entere su madre.


En Sha Wellness también podrían ver la exposición de fotografía de Genoveva Casanova, la ex mujer de Cayetano Martínez de Irujo. Las fotos le gustarían a la Reina, porque recogen la experiencia de Genoveva a lo largo de 10 años de viajes de labor humanitaria por países como India, Kenia, Perú ó Ecuador.

lunes, 14 de julio de 2014

Conciencias bakaladeras


Muchas cuarentonas sufrimos un duro conflicto interno cada vez que negociamos con nuestras hijos la hora de volver a casa, máxime ahora en verano cuando se espera de nosotras que seamos más flexibles. La una o las dos de la mañana nos parece una hora más que razonable. Ellos siempre piden un poco más. Tú tratas de mantenerte en tus trece pero una voz resurge desde lo más profundo de tu conciencia: “Pero de qué vas, guapa, es que ya no te acuerdas de cuando tú salías de casa a esa hora y volvías de madrugada”. Entonces se dirime en tu conciencia esa batalla entre la madre, que siempre serás, y la amiga, que a veces quieres ser, de tus hijos.
Cuando por fin llegas a un acuerdo, normalmente salomónico, ellos se van y tú te quedas en casa recordando aquellas noches locas de los veranos de los ochenta. Habías salido de casa a la una de la noche, tus padres ya ni siquiera preguntaban dónde ibas a esas horas, se habían acostumbrado. Tras un par de copas en cualquier bar, habías cogido el coche o el Vespino y habías llegado al parking de Barraca o de Spook. Estabas en la Ruta del Bakalao. Dentro de la discoteca la música era ensordecedora. No podías hablar, ni falta que te hacía. Tú habías ido allí a bailar la música de Sisters of Mercy, Patti Smith o Midnight Oil. La gente deambulaba con un botellín de agua en la mano; en la pista más de uno acompañaba el ritmo con un abanico. Sólo de vez en cuando te dabas un respiro, sentándote en la terraza hasta que volvía a sonar una de las canciones que te gustaba, entonces saltabas de tu asiento e ibas corriendo a la pista. Aquello seguía y seguía hasta que al amanecer sonaba My Way de Nina Simone. Los más sensatos se iban entonces a casa, los más bakaladeros seguirían con el mismo plan hasta la hora de cenar.
El Bakalao, en su origen, tenía poco que ver con lo que acabó siendo: música maquineta, alcohol, drogas y un desmadre que arruinó muchas vidas y que hizo bien en desaparecer. Pero eso fue en los noventa. Antes, en los ochenta, fue un fenómeno que traspasó fronteras y puso a Valencia en el centro de la música más vanguardista de Europa. Ahora hay un tímido movimiento para restaurar el buen nombre de un fenómeno que más allá de los desmadres tenía mucho de compadreo y de gusto por la buena música.  Lluis Fernández organizó una exposición en el MUVIM hace unos meses y el cocinero Alejandro del Toro una cena con un menú especial donde cada plato guardaba relación con las poblaciones de la ruta del bakalao. Allí estuvieron algunos de los más conspicuos bakaladeros como Chimo Bayo, el periodista gastronómico Pedro García Mocholí, Carlos Monsell (The face), el diseñador Francis Montesinos y Javier Monedero, de Dicoval, que patrocinó la cena. Además pincharon los famosos Gemelos de Puzzle, Javi y Rafa Pérez.
El bakalao impuso su horario incluso fuera de su ruta y hasta las discotecas de corte más “pijito” como Distrito o Hacienda (Xàbia) acabaron abriendo hasta el amanecer. Por cierto, Fernando Aliño ya ha programado una en Xàbia, para el 1 de agosto en la discoteca Hacienda, una sesión remember. Pincharán música de los Cure, Depeche Mode, Spandau Ballet y actuará en directo Rafa Sánchez, de la Unión, que debe rondar los cincuenta pero aún está para esos trotes (los viejos roqueros nunca mueren).

Por cierto, nuestras hijas van a llevar este verano unas gafas muy parecidas a  las Vuarnet de espejo polarizado que llevábamos en los ochenta. Son de Italia Independent, la firma de Lapo Elkann -heredero del imperio Fiat y uno de los golfos (el adjetivo se lo copio a Jesús Terrés) con más vida social de la jet set mundial- y están arrasando en Milán, ¡todo vuelve!
Nota. Cuidadito con que un ejemplar de este periódico caiga en manos de alguno de nuestros hijos. Esos canallas son muy capaces de tuitearlo y en diez minutos está en el móvil de todos los quinceañeros de Valencia. Y a ver luego con qué cara les imponemos que vuelvan a casa a la una.


martes, 8 de julio de 2014

El glamour se va a los fogones

El glamour de la moda está en declive. Un diseñador no es lo que era hace cuarenta años: cuando Yves Saint Lauren, Balenciaga o Dior eran mitos internacionales. Ahora no hay gente así, en todo caso hay marcas en las que hoy diseñan fulano y mañana mengano. Quizás la culpa sea de la globalización o de la facilidad de las grandes marcas para copiar tendencias y popularizar los diseños exclusivos antaño sólo al alcance de unas pocas carteras. Sea por la razón que sea, los diseñadores son cada vez más anónimos. En su lugar, una figura emerge como nueva estrella del glamour: los cocineros. Tienen legiones de fans dispuestos a gastar lo que cuesta un Vuitton en una cena y esperan la carta de la próxima temporada como quien espera un desfile de Prada. La prueba del declive de la moda y el auge de la gastronomía es que la fiesta más glamurosa del verano no ha sido de Vuitton ni Hermès, sino de la Academia Valenciana de Gastronomía. ¡Qué fiestón! 500 invitados y eso que era un lunes por la noche, el peor día de la semana para un sarao. Parte del mérito, todo hay que decirlo, es de la presidenta de la Academia Cuchita Lluch, que ha convertido un pequeño club privado de aficionados a la gastronomía, sin más pretensiones que disfrutar de la cocina, en un lobby que está empeñado en dar a conocer la cocina valenciana, sus productos, bodegas y cocineros. “Tan grandes y tan buenos como los mejores”, dice Cuchita, que además ha conseguido poner de acuerdo a los mejores cocineros, bodegueros y empresarios “para llevar a la Comunidad Valenciana al lugar más alto de la gastronomía”. Y todo ello sin pedir subvenciones ni quejarse de la falta de apoyos. ¡Ya quisieran los diseñadores valencianos!
El día de la fiesta, Cuchi estuvo arropada por lo mejor de la cocina valenciana: Quique Dacosta (cada día más estiloso), Paco Torreblanca, Ricard Camarena (con ese punto canalla roquero), Kiko Moya, Javier de Andrés (La Sucursal) y Alberto Redrado (La Escaleta). Además, vinieron los diseñadores (perdón cocineros) estrella del mundo mundial: Joan Roca, tímido pero encantador como Armani en sus mejores años, y Andoni Luis Aduriz, que es un Galliano de la cocina. Como la Academia no tiene presupuesto, Cuchita buscó el apoyo de empresas valencianas para el catering: aquí un puestecito de quesos de Manglano, otro de jamón ibérico, ostras y clóchinas de Valencia, gamba roja y cocas de Dénia, longaniza de pascua, tomate valenciano, paellas… la terraza del restaurante Contrapunto del Palau de les Arts fue un festín de comida y bebida valencianas. Y de postre, horchata de Daniel, helados artesanos y un pedazo de tarta aniversario del maestro Paco Torreblanca. Luego hubo hasta copas, pero en lugar de gintonics, triunfó el Vodka-tonic (el vodka tonic es el nuevo gintoni, chicas) con el Belvedere de Javier Monedero, que también trajo el vino Imperial que es el que tomó el Rey Juan Carlos en su despedida, ¡qué paladar tan fino! La música la puso Manolo Mínguez y también actuó Javier Botella con su grupo Copa Ilustrada, que nos puso románticas con temas de Nat King Cole como Blue Moon.
Entre los invitados, el actor Juan EchanoveJesús Terrés (del blog Nada Importa), Carlos Mataix (Heineken), Mónica Morales, el notario Carlos Pascual, la joyera Salomé Corell, Rosa Sanchís (Dicoval), el sastre Antonio Puebla, que acaba de recibir el premio Dedal de Oro; José Luis Vilanova y Verónica Montijano (VM The shop), la estilosa Alicia de Miguel, con un abrigo ideal de Patos; Carmen Girona, Vicente Gracia y Mónica Piñones, el periodista Carlos García Calvo, Mª Angeles Miguel (Ferragamo) y Encarna Roig (Acosta), Juan Valero de Palma, Olga Adelantado, Alfredo Burguera (La Embajada), Pedro García Mocholí, la diseñadora Presen Rodríguez y sus hijos Maribel y Jose Cosme, el director del Astoria Joan Solvevilla, el periodista Joseca Arnau, Silvia Escolá y Amparo López (Ampasi), Neni Reyna, la bloguera Greta Borras con el diseñador Lucas Zaragosí, Joaquin maldonado (Mediolanum), Esperanza Vila, Bárbara de Prats, David Lladró con su mujer Marta Aliño, sus hermanos Isabel y Fernando Aliño y su madre Isabel Mª Alfaro.

martes, 1 de julio de 2014

Arreglá pero informal

En toda fiesta hay un momento crucial. Es el que entras por la puerta y haces un barrido al resto de invitadas. Tú has estado en casa probándote medio armario, te has puesto un vestido largo, te lo has quitado, luego unos vaqueros, tampoco, unos short, también fuera; vuelves al vestido largo, te miras, entra tu marido y no se da cuenta de que existes, él va a la suya, a buscar sus calcetines. !Jo pe!, si éste no ha reparado en mí, es que no he acertado: fuera otra vez el vestido largo. Volvemos al short, esta vez con una blusa de seda; aquel sigue con los calcetines, te das cuenta de que el problema no eres tú, si no él. Así es que piensas en los invitados a la fiesta, qué se pondrán las demás. Hagas lo que hagas, siempre corres un riesgo. El momento crucial de la fiesta es ese en el que entras y haces un barrido a las demás: es entonces cuando constatas si has acertado o te has caído con todo el equipo. Por su puesto, tu marido vive ajeno a todo esto, él ya está buscando la barra para pedir una cerveza. Se suponía que el dresscode, o el código de vestimenta que sugiere el anfitrión, ayudaba a evitar esos riesgos. Pero eso era antes, cuando había dos o tres tipos de dresscode: gala, cócel, casual y poco más. Eso ha ido evolucionando y ahora hay dresscode tan variopintos y ambiguos como chic glam, cóctel glamuroso, informal relajado o cóctel chic, que es el que ha puesto Cuchita Lluch para la fiesta de aniversario de la Academia Valenciana de Gastronomía. Lo de cóctel está claro, un vestidito de largo a la rodilla y monísima. Lo de chic ya es más complicado, porque igual sirve para un roto que para un descosido: tan chic es un collar de perlas como un colgante de cuero con una estrella de mar, todo depende de cómo lo lleves y de lo segura que estés de ti misma. Y aquí estoy yo, que no si ponerme sandalias, taconazo o voy corriendo a comprarme unas Nike, que ahora se llevan con vestidos de cóctel. Total que el dresscode, ese invento que se suponía que te facilitaba la vida, nos ha devuelto al punto de partida. Menos mal que no todas las fiestas te enfrentan a conflictos con tu fondo de armario. El jueves, el Hotel Astoria celebró su fiesta de verano y no indicó dresscode, ni falta que hizo. Tratándose de una fiesta de verano y en una de las terrazas con las mejores vistas de la ciudad, era de esperar que nadie sacase el traje chaqueta. Las chicas optaron por vestidos de flores y alguno hasta se atrevió con bermudas.
La terraza se decoró con tablas de surf, pufs de rayas marineras, palmeras y barras de madera natural de estilo chiringuito playero. Entre los invitados, José Luis Vilanova y Verónica Montijano, de VM The Shop; Amparo Morte y su marido Vicente Lacomba, Rocío Andrés, Macarena López y Quico Catalá. También estuvo Totón Barberá con sus amigas Bárbara Mas, Mayte Pérez, Encarna Mestre y Amparo Bonet, el diseñador Lucas Zaragosí de Siemprevivas (qué monos los vestidos que hacen con tejido de neopreno), Carmen Asins, de Les Barraques, y Alex Seima, de la marca de espardenyes valencianas Les caretes. Los Dj’s Kasper & Hauser, que pinchan todos los jueves en el afterwork del hotel, pusieron a los invitados a bailar como si estuvieran en una discoteca ibicenca y el director, Joan Soldevilla, anunció que iban a reabrir la mítica discoteca La Bruja, pero sólo para eventos privados, ¡qué notición! El viernes, en otra terraza espectacular, la del restaurante Vertical, el crítico gastronómico Pedro García Mocholí celebró su fiesta de cumpleaños. Allí estuvo el director de comunicación de El Corte Inglés, Pau Pérez Rico, María Dolores Enguix y Marcelo Soto, el Doctor Murgui, Pablo Ossorio, de Bodegas Hispano Suizas, Celia García, Amparo Cuñat, Lola Morales, Antonio Guillén y Cuqui Royo, Elsa y Rafa Pastor, Rocío Puchol Quixal, Javier G. Alberni y Francis Montesinos, ¡qué alegría verle!